Rough4

Capítulo Routh 3 disponible para leer. 

En la cena hablamos de muchas cosas, la mayoría con doble sentido y términos sexuales y pornográficos que me iban calentado más, pero procure no traicionarme con mi vida real, aunque a lo largo de la noche descubriría que el alcohol y la situación me habían soltado la lengua en detalles personales que no quería que supieran.

Tras tomar uno chupitos para rematar mi colocon, ambos me llevaron casi en volandas a su hotel unas calles más abajo.

Cuando miré la última vez el reloj del móvil eran las 12 de la noche, y los últimos mensajes de mi “chulo virtual” eran recordándome que le debía 600€ y que esperaba me follaran en plan salvaje y que luego debería contárselo con detalle, algo que por cierto dado mi nivel de alcohol suponía seria difícil de hacer.

En la recepción del hotel mientras Pedro pedía la llave y le daba una propina al de recepción, Mario me llevo casi volando al ascensor camino de su habitación.

En algún momento de la noche había perdió ya mi chal, según me di cuenta al entrar al hotel y tratar de tapar mi escote ante la mirada divertida y libidinosa del recepcionista un hombre mayor, calvo de más de 50 años.

En el ascensor ambos se miraban y sonreían y note sus manos acariciando mi espalda o mis muslos.

Ya en el pasillo Mario se puso a mi lado y colocando con firmeza su mano en mi nalga derecha, se acercó a mi oído.

“Bueno putita, ya nos dirás cuáles son tus honorarios por dejarnos disfrutar de este culito y de todo lo demás…”

Yo me quedé algo cortada y recordé las instrucciones de mi chulo virtual.

“Veras, mi tarifa para hacer un trio es de 1000€ la noche…”

“Pero toda la noche?…” pregunto Pedro mientras Mario trata de explorar mis dos nalgas, magreándolas y separándolas.

Me separe un poco para interrumpir el magreo.

“Si, toda la noche, si es lo que queréis, en cualquier caso es mi única tarifa…” dije tratando de ser convincente… “sin cosas raras, solo sexo normal y con protección…”

“Por supuesto… “dijo Mario mientras llegábamos a la habitación… “pero nuestra contraoferta es de 700€, como lo ves”

Decidí no regatear pues no sabía cómo iría el tema ya que hasta ese momento la cosa había ido bien…

“De acuerdo, pero sin rollos raros, vale?”

“Vale…” dijeron ambos mientras abrían la puerta de la habitación.

“Adelante zorrita…” dijo Mario aprovechando otra vez para tocar mi culo con vehemencia, y dándome un autoritario empujón hacia el interior, mientras Pedro cerraba la puerta.

Cuando entramos en la habitación Mario me tomo por los hombros.

“Sabes, la verdad es que estas buena y si nos dejas satisfechos, quizá te demos los 1000€, pero te los tendrás que ganar… como una buena puta…”

Tomo los tirantes de la camiseta y los desplazo haciéndola caer hasta el suelo…

“Guauuu de momento esas tetas merecen un 10 y un tratamiento adecuado… como una buena puta no llevas sujetador, algo que imaginaba…”

Detrás de mi Pedro metió la mano bajo mi falda y la levanto…

“Y tampoco lleva bragas y por cierto está muy mojadita, así que es una buena puta…”

Mario me tomo por la nuca y empujando suavemente haca abajo me obligo a arrodillarme ante él.

“Sácamela puta y empieza a ganarte tu sueldo…”

Le abrí el cinturón y la cremallera y casi no tuve que esforzarme en sacar su ya más que tiesa polla, bastante grande y dura…

Detrás de mi Pedro se había quitado ya los pantalones y pude ver también una buena polla no muy grande pero gruesa y que aun parecía podía crecer más.

Mientras Mario me metía su polla en la boca empujando mientras me sujetaba la cabeza con ambas manos, Pedro se aproximó a mí y me puso su polla también cerca de la cara.

Hizo un gesto y ambos se fueron alternando en dármela a mamar.

Mario se retiró para acabar de desnudarse como su amigo y volvió sobre mi boca.

“Trágatela puta y no admito remilgos…” me dijo con autoridad.

Me sorprendió su cambio de tono y por un momento me preocupo, pero trate de contentarle con una buena comida, mientras Pedro se acariciaba la polla para mantener su erección.

Pasados unos minutos, Mario me tomo por el pelo y me levanto, dándome la vuelta…

“Pero veamos tu entrada trasera…” dijo empujándome sobre la cama. Fue cuando me di cuenta que solo había una o sea que era la habitación de uno de los dos.

Se acercó a mí y me separo las nalgas…

“Ummm orificio estrechito… parece que no lo han usado mucho, no te gusta que te den por culo zorrita?” me dijo tomándome otra vez por el pelo y levantándome la cabeza…

“No…” balbucí un poco temerosa…

“Bien pues esta noche te haremos adicta al sexo anal…”

Me volteo y sentándose en la cama me ordeno… “Ponte a cuatro patas y anda por la habitación como una perra…”

Le obedecí y mientras él se acariciaba la polla ya muy dura y crecida.

“Ven puta, tu ración de leche te espera…”

Me acerqué y de inmediato me la metió duro en la boca, empujando mientras me sujetaba la cabeza.

Detrás Pedro se había colocado un preservativo y arrodillándose tras de mi alcanzo mi sexo clavando de un solo golpe su polla en el, haciéndome tambalear y gemir.

“No te caigas pues lo pasaras mal…” me dijo Mario empujando aún más su polla en mi boca haciéndome casi ahogarme mientras Pedro me tomaba por las caderas y ambos como sincronizados empezaron  a follarme con fuerza.

Los embates eran constantes, mi garganta aguantaba a duras penas los empujones de Mario, dejándome sin respiración y provocándome arcadas, mientras Pedro sujetaba mis manos a la espalda.

“Pedro porque no llamas y pides unas bebidas y algo de comer?” dijo Mario de pronto… “esta zorra tendrá ganas de beber cuando acabemos con ella…” y empujo más su polla en mi garganta haciéndome toser.

Pedro se retiró un momento de mi sexo y hablo con recepción, después volvió con más ímpetu a su faena.

Pasaos unos minutos, llamaron a la Puerta.

Pedro se separó de mí y abrió, yo estaba de espaldas a la puerta sin duda ofreciendo una vista ideal para quien fuera…

“Si, déjelo ahí en la mesa…” le oí decir a Pedro, y de reojo vi al recepcionista que miraba muy interesado.

Pedro le dijo algo al oído y el hombre dudo, pero se acercó y me palmeo el culo.

“Buen ejemplar, y debe ser nueva por aquí, pues no la había visto en la zona nunca…” dijo sonriendo a los hombres… “ya me dirán que tal se porta por si la contrato…” y se echó a reír.

“Claro…” dijo Mario jocoso…” hasta ahora obediente y sumisa y buena mamadora…” dijo empujando otra vez hasta hacerme toser… “aunque aún hay que abrirle la garganta un poco más y por supuesto el culo que parece no se lo ha usado mucho…”

“Está bien Señores, ya me contaran…” dijo el hombre saliendo de la habitación.

Pedro volvió a su lugar en mi coño y en unos minutos note su tensión que significaba que estaba a punto de correrse, algo que hizo de pronto Mario sin avisar llenándome la boca y rebosando su semen por mis labios y cayendo al suelo y sobre mis tetas… casi ahogándome y haciéndome toser…

“Bueno puta tu primera ración de leche esta noche, acabaras bien alimentada…” dijo mientras se retiraba y me dejaba medio tirada en el suelo dirigiéndose al baño.

Pedro me miro mientras se quitaba el preservativo lleno de semen.

“Un poco más de leche putita…” decía mientras me hacía inclinar la cabeza hacia atrás y abrir la boca vaciando parte del preservativo en ella y mis tetas…

Me iba a levantar para ir al baño cuando regreso Mario secándose.

“Espera zorra…” me dijo Pero acercándome su polla llena de semen…” límpiamela…”

Chupe y lamí los restos de semen y cuando me iba  a levantar sonó mi móvil en el bolso.

“Vaya, seguro que es tu chulo para saber cómo vas…” dijo Mario yendo a buscar mi móvil, pero me adelante yo y lo cogí… era mi marido¡¡¡

“Voy al baño…” les dije levantándome.

“Claro puta a ver que te dice el chulo, y lávate un poco aunque vas a estar pringosa toda la noche…” y se rieron.

Ya en el baño cerré la puerta.

“Hola cariño, veras es que hemos terminado pero hemos quedado a tomas unas copas…” mire la hora, eran as dos de la mañana… “pero a lo mejor me quedo a dormir en casa de Laura que sabes vive cerca de la oficina, pues no me traje el coche…”

Pareció quedar convencido por lo cual respire.

Tras lavarme un poco, iba a salir cuando salto un mensaje de mi “chulo virtual”

“Hola PUTA ya en plena faena supongo…”

“Si…” conteste

“Vaya pues me alegro, no me dejes mal… por cierto necesito unas fotos de acción tuyas, y no me digas que no pues ya sabes que puede pasar si te niegas…”

Me quede paralizada, unas fotos?

“Si, no lo dudes, no hace falta que se les vea la cara a ellos si no quieren pero a ti si ZORRA…”

“Es que no se…”

“Bueno pues tu misma, ya sabes las condiciones si te niegas… disfrútalo¡¡¡”

Espere por si añadía algo más, y cuando iba a salir salto un nuevo mensaje.

“Y con tu móvil…”

La cosa se complicaba.

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