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Se cogieron a mi esposa (y V)

28 de agosto de 2006

Orgía, todos contra una. La agonía de la violación está a punto de terminar, pero el jefe de aquellos hombre que han violado a la esposa ante los ojos del marido, pone una condición.

Ya entraba el sol por la ventana de la vieja choza, no

sé cuántas horas habían pasado, pero creo que por fin

nuestro tormento estaba a punto de terminar, pues tanto

la gata como el burro, el negro y el flaco estaban

aniquilados ya no hubieran podido seguir ni aunque

quisieran, así que pensé que pronto nos dejarían en

libertad, pero cuando pensé que ya nuestros raptores

se marcharían dejándonos en paz, el gordo (que sólo se

había corrido en una ocasión) habló diciendo a mi

mujer que ahora que sus muchachos estaban ya bien

servidos sólo le faltaba atenderlo a él, que también

él quería darle caña y meterle su monstruosa polla en

la concha y trasero, yo casi suplico al gordo que no

lo hiciera pues pensé que mataría a mi mujer con su

impresionante y monstruosa longaniza, pero mi mujer

altiva le respondió, "pues venga ya de una vez, no

esperes más y hazme lo que quieras", yo creo que muy

en su interior ella sentía tentación por saber lo que

se sentía tener una ñonga como aquella perforándola,

además creo que ella sabía también que faltaba poco

para que todo aquello terminara así que mientras más

pronto mejor.

La gata solícita ofreció sus servicios para limpiar de

nuevo a mi esposa pero el gordo le dijo que no, que la

dejara así, que toda la leche que le escurría serviría

como lubricante para ayudar a que su monstruosa pija

resbalara en el interior de mi mujer, después el gordo

jaló del cabello a mi esposa (que estaba de rodillas

en el piso) y la llevó gateando (como si fuera una

perra) hasta donde yo estaba, la colocó en cuatro

quedando la cara de ella de frente a mí, como a escaso

medio metro de distancia, él se colocó en la

retaguardia de ella y se dispuso a darle caña, yo veía

claramente y de frente la hermosa cara de mi mujer

(aunque ya bastante demacrada a estas alturas) y veía

también la voluminosa humanidad del gordo,

sobresaliendo detrás de ella, entonces el gordo dijo

algo que ni mi mujer ni yo esperábamos en ese momento,

con su ronca voz el gordo dijo, "muy bien zorra, así

como estás te voy a follar primero por la concha y

después por el trasero, pero debes conseguir que tu

esposo se corra con tan solo vernos, él no puede

tocarse ni tampoco lo tocará la gata ni nadie, pero tú

debes lograr que con sólo vernos se corra,

¿entendido?", mi mujer dudando asintió moviendo la

cabeza, yo sabía que eso sería imposible pues yo me

había corrido ya en tres ocasiones esa noche y sería

bastante difícil que mi polla volviera a reaccionar y

a correrse, peor aún sin la ayuda de nadie, más fácil

hubiera sido con la gata haciéndome la paja, una

mamada y diciéndome estupideces, pero así, yo la

verdad lo veía muy difícil y al parecer mi esposa

también pero no quedaba otra pues el gordo terminó de

hablar amenazando, "si tú no haces que tu esposo se

corra sólo con vernos, te llevaremos con nosotros y

nunca jamás volverás a ver ni a tu esposo ni a tus

hijos, ¿quedó bien claro?", y nuevamente mi esposa

asintió a la vez que con la mirada preocupada me

suplicaba que por favor la ayudara en tan difícil

misión poniendo algo de mi parte.

Yo la verdad dudaba mucho que pudiera correrme por

cuarta vez en tan sólo una horas, con dificultades

había ya logrado conseguir eyacular en tres ocasiones

sin que me diera un infarto, pero hacerlo una vez más

estaba sumamente difícil para mi edad, ni siquiera en

mis épocas de pajero adolescente me había corrido

cuatro veces en un mismo día, y peor aún estando así

atado, sin poder tocarme la cosa estaba mucho peor,

pero ni hablar tenía que intentarlo si no quería que

esa banda de maleantes se llevara consigo a mi amada

esposa y nunca más la volviera a ver.

El gordo se acomodó detrás d

e mi esposa y empezó a

apuntalar su gorda polla en la concha de ella desde

atrás, de inmediato mi mujer comenzó a hacer gestos de

dolor y sufrimiento, me imagino lo difícil que era

para ella sentir una cosa tan pero tan gruesa

comenzando a entrar en su intimidad, sin embargo mi

esposa a pesar de que le estaba doliendo tenía que

motivarme al mismo tiempo para tratar de excitarme,

por lo que a pesar de sus muecas y gestos de dolor

tuvo también que esforzarse por hacer gestos de

lujuria y de placer como si estuviera disfrutando para

tratar de levantar mi muerta polla, ella comenzó a

pasarse la lengua por los labios, me miraba a la cara

y sacaba su lengua cachondamente, después comenzó a

hablar para intentar excitarme, "mmm, mira mi amor,

cómo me tiene este cabrón, "en cuatro", como a ti te

gusta", yo al escucharla de inmediato sentí mi polla

resortear, mi esposa que tan bien me conocía, sabía

mejor que nadie lo que me excitaba y todo lo que yo

había querido hacerle en algún tiempo, así que

continuó con su estrategia, mientras el gordo seguía

inclemente llenándola de polla, ella a pesar de poner

todo su esfuerzo y concentración en lograr excitarme a

mí, no podía dejar de sentir la monstruosa polla del

gordo invadiendo sus entrañas, por lo que por momentos

se veía obligada a cerrar los ojos y lamentarse

dejando escapar algún quejido, pero después luchaba

por sobreponerse y seguir conmigo, "mira mis tetas que

buenas se ven así", era cierto, por debajo de su cara

y entre sus brazos su fenomenal par de tetas colgaba

majestuoso ante mi vista, apenas verlas, sentí un

nuevo impulso en mi polla y ella continuó, "¿has visto

la polla que tiene el gordo?, está tremenda ¿no?, y me

la está metiendo mi amor, me la está metiendo toda, el

muy cabrón se está cogiendo a tu mujercita", en ese

momento vi sorprendido que al gordo estaba ya

completamente pegado a las nalgas de mi mujer, al

parecer le había penetrado ya toda su enorme polla, le

rodeó su breve cinturita a mi esposa con sus manazas y

comenzó a moverse para atrás y para adelante, mi

esposa comenzó a quejarse cerrando sus ojos y

mordiéndose los labios al tiempo que se meneaba toda

debido a las embestidas del gordo, en esta ocasión

ella no dijo nada pero con las sacudidas de su cuerpo

ocasionadas por las arremetidas del gordo, su

fabuloso par de tetas comenzó a bambolearse

rítmicamente a la par de los empellones del gordo, yo

al ver cómo se le movían hacía atrás y adelante

comencé a excitarme, mi polla apenas empezaba a

enderezarse, cuando por fin mi esposa abrió los ojos

sorprendida pero con agrado descubrió que mi polla

comenzaba a despertarse y levantarse, por lo que con

renovados bríos reanudó su táctica, "¿te gusta que se

cojan a tu esposa mi amor?", "¿has visto ya cuanta

caña me han dado en toda la noche?", "me partieron el

culo mi vida, ¿me perdonas por no haber sido tú el

primero?, pero te prometo que en cuanto lleguemos a

casa dejaré que me des por el culo cuantas veces

quieras, es más me beberé tu leche siempre que lo

desees", frase de ella otro impulso en mi polla.

El gordo comenzó a resoplar, al parecer se correría

dentro de poco, pero repentinamente disminuyó la

velocidad y la intensidad de sus arremetidas contra mi

esposa, parecía que no quería correrse tan pronto,

pues creo que él a diferencia de sus compinches

tardaba mucho para recuperarse después de una corrida,

por lo que no quería correrse todavía faltándole aún

por disfrutar el culo de mi esposa, el gordo siguió

con el mete saca pero administrándose, lanzó una de

sus manos hacía adelante y tomó uno de los senos

colgantes de mi mujer, después con su otra manaza

comenzó a acariciarle el clítoris a Claudia, ella

reaccionó de inmediato con placer, después volvió a

mirarme y a seguir estimulándome, "perdóname mi amor

pero es que el gordo me está cogiendo muy rico", "me

está gustando", "no sabes lo bien que se siente tener

una polla tan gruesa en mi interior, hasta parece que

estoy pariendo", &quo

t;soy una puta mi vida, me encanta la

verga", yo morbosamente me excité al escuchar lo que

ella decía, "podrás correrte en mi cara cada noche,

cada amanecer", mi verga por fin estaba parada y dura

por completo, sin embargo aún faltaba lo más difícil,

lograr que eyaculara estando ya totalmente exprimida y

seca, pero Claudia siguió adelante, "¿te imaginas si

el gordo me la mete por el culo?, me va a matar, no

podré sentarme nunca más", "pero me va a dejar lista

para recibirte a ti siempre que quieras", "¿te

imaginas mi amor?, por fin podrás culearme después de

tanto tiempo", "de ahora en adelante podrás hacer

conmigo todas las porquerías que desees", yo

instintivamente comencé a imaginarme todo lo que le

haría a la puta de mi mujer a partir de ese momento y

se me hizo agua la boca, comencé a saborearme los

fabulosos palos que le echaría, el gordo por su parte

había comenzado ya a introducir sus dedos en la puerta

trasera de mi esposa, preparándola para recibir su

pollón.

Después el gordo sacó su polla de la vagina de mi

mujer y se dispuso a metérsela por atrás, a partir de

ese momento a mi esposa se le pusieron más difíciles

las cosas, pues con tanto dolor que sentía ya casi ni

ponía atención en mí, era imposible que se concentrara

en cachondearme, sin embargo yo a pesar de todo debía

correrme si quería conservarla a mi lado, en un

principio con el simple hecho de verla cómo sufría,

escuchar cómo pujaba y ver sus gestos me calentaba

pero eso no era suficiente como para correrme, mi

esposa gritaba y sollozaba, parecía como si el gordo

en verdad estuviera matándola, hasta que después de

unos minutos que duraron toda una eternidad el gordo

consiguió meter su monstruosa polla completa en el

trasero de mi mujer, ella no dejaba de boquear,

respiraba con dificultad, lloraba con los ojos

cerrados y su rostro se veía desencajado, yo rogaba al

cielo que ella no se fuera a desmayar, estoy seguro

que poco faltaba para eso, pero mi mujer

milagrosamente logró mantenerse consciente, el gordo

comenzó a meterla y sacarla y mi esposa a cada

empellón de él pujaba, como que se quedaba sin aire,

lloraba y se quejaba de dolor, prácticamente ya no

podía hacer nada conmigo, así que yo debía

ingeniármelas solo para conseguir correrme, en verdad

yo estaba caliente, ver la hermosa cara de mi mujer

desdibujada por un rictus de dolor, verla y escucharla

cómo pujaba se quejaba y lamentaba me causaba morbo y

excitación, mi tranca estaba ya completamente parada

pero de eso a correrme me hacía falta una eternidad,

yo quería hacerlo, por el bien de mi esposa y el mío

propio pero creo que ya estaba completamente seco, ni

una gota de leche se asomaba por el hoyuelo de mi

polla, mi esposa abrió un poco sus ojos llorosos y con

voz sumamente enronquecida (como cuando habla alguien

que esta cargando algo muy pesado) trató de decirme

algo, pero un empellón del gordo le sacó el aire y de

la boca de ella apenas si salió una palabra bajita,

"ayúdame", dijo mi esposa apenas audible, el gordo la

masacraba, se veía como un orangután martillando en el

trasero de mi esposa, el gordo sudaba copiosamente y

respiraba agitadamente, incrementó el ritmo de sus

vaivenes y yo supe que le faltaba poco para correrse,

mi esposa lo intuyó también así que haciendo un

esfuerzo sobrehumano me miró nuevamente y se chupó los

labios, pero de inmediato tuvo que interrumpir

quejándose nuevamente del dolor propiciado por el

gordo, mi mujer ya no pudo ni sostenerse sobre la

palma de sus manos, prácticamente cayó de cara al

piso, después se incorporó un poco recargándose en sus

codos, por lo que sus tetas se frotaban contra el piso

al ritmo de la salvaje follada del gordo, ver sus

tetas así, restregándose contra el sucio y astillado

piso de la vieja choza me excitó todavía más pero el

mendigo orgasmo no me venía, el gordo estaba a punto

de correrse, el tiempo se nos agotaba, la situación

era verdaderamente angustiante, para acabar de joder

las cosas mi esposa recargó su frente en el piso, no

sé, pero creo que se desvaneció por

unos instantes,

parecía un guiñapo, una muñeca de trapo que el gordo

movía violentamente, sin embargo mi mujer, logró

sobreponerse y haciendo de tripas corazón pudo por fin

hablar, me dijo, "quiero que te vengas, que me bañes

el rostro con tu leche, anda córrete, estoy segura que

hasta acá me llega tu leche, vamos salpícame", y yo

comencé a respirar agitado, al parecer estábamos a

punto de lograrlo, mi esposa esforzándose todavía más

me dijo, "córrete ya y te prometo que yo misma preparo

y te entrego a Verónica para que te la folles", apenas

escuché eso y sentí que me venía el orgasmo, sin

embargo aún faltaba un poco más, mi mujer continuó,

"¿te imaginas cogiéndonos a las dos, a tu hija y a mí

al mismo tiempo?", "imagínate una rubia y una

trigueña, las dos para ti solito", "¿te gustaría mi

amor?", "¿te gustaría papi?", "tú hija y yo mamándote

la polla juntas, al mismo tiempo", eso fue todo lo que

mi mujer pudo decir, pues el gordo frenético comenzó a

correrse descargándose salvajemente, yo milagrosamente

y simultáneamente también disparé dos o tres

chisguetes de leche, sólo unas gotas del primero

llegaron a salpicar la cara de mi esposa, los demás se

escurrieron de la punta de mi polla al suelo, la

verdad ese es el orgasmo más "doloroso" que he tenido

pues a pesar de correrme y obviamente disfrutarlo

sentí un gran dolor, la polla me ardió y me dolió,

hasta los huevos me dolieron y mucho pero creo que por

fin y gracias al cielo lo habíamos conseguido, no

niego que el detonador, la chispa que encendió la

mecha fue el morbo de lo que mi mujer había dicho, en

verdad me había excitado demasiado imaginarme aunque

sólo fuera por fracciones de segundo follándome a mi

hija y a mi mujer al mismo tiempo y a las dos de

rodillas a mis pies disputándose por mamarme la polla,

eso fue realmente lo que consiguió que me corriera.

Una vez terminó de correrse el gordo, mi mujer cayó de

bruces cuan larga era en el piso, prácticamente

muerta, desfallecida, pero el gordo blandiendo su

gruesa polla, todavía se atrevió a jalar a Claudia del

cabello para que ella se pusiera de rodillas y le

ordenó que le limpiara su gruesa y gorda polla, que

estaba enrojecida, además de semen se le veían

hilillos rojos, seguramente de sangre del trasero de

mi mujer así como unas cuantas manchas de color

marrón, mi mujer ya casi sin poder sostenerse así

misma, lamió y chupó todo lo que pudo hasta dejar la

polla del gordo reluciente de limpia, para mi sorpresa

poco después el gordo comenzó a orinar en la cara de

mi esposa, ella sorprendida al recibir el primer

chorro de líquido dorado cerró sus ojos y su boca,

pero el gordo de una bofetada le ordenó que abriera la

boca, mi mujer lo hizo y se escuchó como cuando se

pone a llenar un vaso bajo el chorro del agua, glo,

glo, glo, glo, a pesar de que el gordo apuntaba hacia

el interior de la boca de mi esposa mucha de su orina

caía fuera bañando por completo la carita bonita de mi

esposa, aun así creo que ella bebió una buena cantidad

de aquella lluvia dorada, a pesar de que una buena

parte de la misma mojó su cara y su cabello, cuando

por fin terminó el gordo de orinar, soltó el cabello

de mi mujer, y ella se fue gateando hasta mis pies y

se abrazó a ellos, estaba llorando, ya no podía hacer

más nada, estaba desecha, agotada, pero por fin

nuestra pesadilla había llegado a su fin.

Los maleantes se vistieron y le ordenaron a mi mujer

que se vistiera también, después le dijeron a ella que

me subiera mis calzones y los pantalones, luego el

burro con su navaja cortó las cuerdas que me ataban,

mi mujer y yo, nos abrazamos llorando, luego el gordo

ordenó al flaco y la gata que nos vendaran los ojos,

así lo hicieron y nos subieron al auto, en esta

ocasión mi mujer y yo viajamos juntos en la parte

trasera del vehículo, con nuestros ojos vendados nos

abrazábamos sin despegarnos, en poco tiempo el auto se

detuvo y escuché la ronca voz del gordo que me decía,

"muy bien amigo, deme su car

tera", yo rápido se la di

y le escuché decir, "me quedaré con su identificación,

si usted o su mujercita llegan a decirle algo a la

policía ya sé su nombre y su dirección, así que podré

dar con usted fácilmente aunque se cambie de

domicilio, por lo que les sugiero que mejor no digan

nada a nadie y todos contentos, de su dinero sólo

tomaré un billete para comprarnos un par de botellas",

después me regresó mi billetera, yo con los ojos

vendados asentía a cada frase que el gordo decía, él

concluyó diciendo, "los muchachos escondieron las

llaves del auto en alguna parte del mismo, así que

sólo le tomará unos cuantos minutos encontrarlas, pero

antes de buscarlas permanezcan aquí un momento

mientras nosotros nos perdemos, si ustedes no dicen

nada a la policía jamás volverán a saber nada de

nosotros", después se escucharon las voces de todos y

cada uno de los maleantes que se despedían de

nosotros, mi esposa y yo permanecimos abrazados unos

momentos, escuchamos el rugir de los motores de las

motocicletas y después como se iban perdiendo a lo

lejos, cuando ya no los escuchamos nos quitamos la

venda de los ojos y empezamos a buscar las llaves del

auto, mi mujer buscó dentro, bajo los asientos y

tapetes, en la guantera pero no encontró nada, yo

busqué en el motor y carrocería, las encontré en la

parte interior de una de las salpicaderas por lo que

encendí el auto y nos marchamos.

Mi mujer apenas si podía sentarse el trasero le

sangraba y le ardía pero se aguantó hasta que llegamos

al hotel, en cuanto llegamos a nuestra habitación

ordenamos mucha comida y después de comer nos duchamos

y nos quedamos dormidos hasta el día siguiente, cuando

despertamos preparamos nuestro equipaje y regresamos a

nuestro hogar, no dijimos nada a nadie ni siquiera a

nuestros hijos, lo que nos había sucedido aquella

noche era un secreto que sólo mi mujer y yo

conocíamos, en cuanto ella se sintió segura en su

hogar se desahogó, se enfermó, le dio fiebre y tuvo

que guardar reposo por varios días, yo pedí unos días

de descanso en mi trabajo y me quedé a su lado hasta

que se recuperó.

Los dos tratamos de esquivar el asunto y no hablar más

del tema, pero con el paso de los días decidimos

hablar, pues muy probablemente necesitáramos tomar una

terapia, mi esposa me confesó que se sentía sucia y

que a menudo se bañaba dos o hasta tres veces en un

mismo día, yo trataba de consolarla y decirle que ya

todo había terminado, pero mi esposa en una ocasión me

confesó que aún en contra de su voluntad recordaba

todo lo sucedido en la vieja choza, las pollas del

gordo y del burro y aún en contra de sus principios no

podía evitar excitarse y masturbarse al recordar todo

aquello que le habían hecho, además no sólo eso, sino

que también me confesó que a menudo tenía fantasías y

sueños eróticos con nuestro hijo, yo por mi parte

también le confesé que desde entonces no había podido

quitarme a nuestra hija de la cabeza, ambos nos

apoyamos y comprendimos, el daño estaba hecho, creo

que esos maleantes habían logrado contaminarnos y

dañarnos más que físicamente psicológicamente.

Sin embargo ambos decidimos esperar un poco antes de

acudir a una terapia, a ver si con el paso del tiempo

olvidábamos lo sucedido, en realidad los dos sabíamos

que nos estábamos "dorando la píldora", pues muy en

nuestro interior nos había gustado lo vivido aquella

noche en la choza, con el paso del tiempo todo volvió

a la normalidad, nuestra vida sexual mejoró

considerablemente, cada que hacíamos el amor podía

darle indistintamente a mi mujer por cualquiera de sus

agujeros, y a los dos nos encantaba, muchas veces ella

misma era la que me pedía que le rompiera el culo o

que le diera a beber mi esperma, yo por mi parte

estaba fascinado con el cambio, así que de vez en

cuando ya más libres de complejos recordábamos lo

sucedido en la choza y nos excitábamos mientras

hacíamos el amor como locos.

Mi mujer volvió a ser la misma tía bella y buena que

siempr

e había conocido, aunque no sé por qué pero ahora

me parecía que se veía todavía más buena, parecía que

todo aquello le había sentado de maravilla como si ese

fuera justo el ingrediente que le hacía falta para

estar buena a más no poder, sus tetas se le veían y

sentían más duras, sus nalgas más paradas, se había

vuelto mucho más coqueta y calentorra, vestía mucho

más provocativa y generosa y se mostraba mucho más

abierta y accesible a los piropos e insinuaciones de

los tipos y de algunas tipas también.

Cuando nos arreglábamos para asistir a alguna fiesta o

reunión ella después de vestirse, perfumarse y retocar

su peinado y maquillaje, paraba la trompita y se daba

de palmaditas en los labios para que se le hincharan y

se le vieran más sexy (de seguro que cada que lo

hacía recordaba al gordo dándole mazazos de polla en

sus labios para ponerle la boca de mamadora como él

dijera), yo al verla me excitaba, también se daba

bofetaditas ruborizando sus mejillas, y yo volvía a

excitarme recordando como el burro le diera de

macanazos de polla en sus mejillas, mi esposa ahora

era mucho más sexy, coqueta y provocadora, yo sabía

que en cualquier momento empezaría a engañarme (si no

es que ya había empezado, yo sospechaba hasta de

nuestro propio hijo) pues el libido de Claudia, mi

mujer estaba al máximo, ya era toda una ninfa y ella

sabía ya que una sola polla no era suficiente para

ella, yo también lo sabía. Por lo que contraté un

detective privado para que la siguiera, tomara fotos y

videos de sus aventuras e infidelidades, obviamente

ella no lo sabe pero en cuanto yo reciba el paquete

les contaré y pondré al tanto de todas las puterías

que mi esposa haya hecho hasta el momento.

Yo por mi parte, aunque ya no he vuelto a mencionar el

tema a mi esposa estoy obsesionado con follarme a

Verónica, mi pequeña hija rubia, pues desde que

llegamos y la vi, no he pensado en otra cosa que no

sea en hacerla mía, la he espiado constantemente y

hasta me he llegado a masturbar mientras la observo,

en una ocasión logré pillarla mientras ella misma se

hacía una paja pero yo comprensivo me gané su

confianza, no la regañé y logré que perdiera la

vergüenza, y me contara todo, he logrado ciertos

avances, por ejemplo poco a poco he logrado que en

lugar de saludarnos y despedirnos con un beso en la

mejilla este sea en la boca, aunque sólo sea juntando

los labios (bueno, por algo se empieza ¿no?), también

he ido ganándome su confianza poco a poco y ya ella me

ha confesado que tiene novio y que a veces este se ha

propasado un poco y a llegado a ponerla "nerviosa", yo

me muestro muy accesible con ella y con su novio creo

que en cierta manera a mí me conviene que el chico

vaya "despertándola" y preparándomela así que les doy

dinero y les presto mi auto para que vayan al cine o a

fiestas y después logro que mi hija me platique todo

lo que hicieron, ya ella me confesó en una ocasión que

le había agarrado la polla a su novio, yo la siento en

mis piernas cada que puedo y restriego mi bulto en su

trasero en cada oportunidad que se presenta, seguido

la llevo a comprarle ropa y le compro la que a mí me

gusta, con la que se ve mejor, jeans ajustados, shorts

cortitos, zapatos altos de tacón, falditas y

vestiditos cortos, etc.

Espero follármela dentro de poco y en cuanto eso

suceda les escribiré para ponerlos al tanto, quizás lo

haga todo junto con las guarrerías que me enteré de mi

esposa, ah por cierto les prometí también que en otra

ocasión les comentaría de una experiencia que viví con

mi suculenta y culona suegra cuando apenas nos

acabábamos de casar Claudia y yo, en fin, espero

ponerme pronto en contacto con ustedes y ponerlos al

tanto de todo cuanto suceda en nuestra familia.

Por lo pronto me despido deseándoles FELICES PAJAS.

ATTE.

HOTMAN

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