Relatos eroticos, Sexo, Sexo gratis, Videos porno, Fotos porno, Porno, Porno gratis, xxx

Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

Seduciendo a mi suegra I

5 de octubre de 2009

La coloqué como a una perrita y mi pene penetró en su culito con una facilidad que le asombró y le encantó. Sintió como mi miembro entraba y salía rítmicamente rozando su ano. Me dijo que por vez primera se comportaba como una verdadera hembra mientras la estaba empalando y que cuando con la otra mano le acaricié su vulva experimentó el tercer orgasmo de esa noche y creyó morir de gusto.

Mi relato a va tratar temas recurrentes: dominación, sexo anal, cunnilingus, penetración, mamadas, orgasmos clitorianos y vaginales, sexo en grupo etc. Pero sobre todo de relaciones humanas. Y de la gloria y el dolor de la relación sexual, tan a menudo unidas. Yo tengo 35 años y mi familia, con la que convivo, la componen dos hijas de 5 y 3 años y una suegra que se ha convertido en mi puta. Dispuesta a cosas que nunca imaginó hacer en ninguna circunstancia y, menos, a hacerlas conmigo.

Me casé con una adolescente de 18 años cuando yo estaba cerca de los 30. Fue una explosión de amor muy sexual. Me enamoró, por una parte su dulce femineidad y por otra su apariencia física: era alta con unas caderas muy de mujer, pechos regulares, pero duros y bien plantados con buenos pezones y rubia, muy rubia, con una melena larga y rizada que brillaba al sol. Nos conocimos en el campus de la universidad de Stamford, cerca de San Francisco, donde estábamos estudiando: ella en su primer año y yo terminando el grado académico equivalente al doctorado europeo a la vez que trabajaba en una empresa.

El sexo con ella fue apasionado y muy placentero: yo soy una persona enérgica y dominante en mis relaciones con mujeres y ella se sometía a mí con una dedicación, dulzura y ganas de complacer, disfrutar y conocer nuevos modos de follar (o si lo prefieren de hacer el amor), que todavía se me pone dura de pensar en ella. Rápidamente nos casamos y tuvimos dos niñas preciosas y aunque el matrimonio y los bebés cambian las relaciones de pareja, nosotros continuamos pasándolo bien juntos en la cama y fuera de ella.

Nos trasladamos a Santiago de Chile por motivos laborales y nos instalamos en una hermosa casa en Vitacura, muy cerca de los Andes. Allí en un examen médico rutinario descubrimos que padecía una metástasis avanzada en el intestino y que el pronóstico era pésimo: esperanza de vida un máximo de 6 meses.

Fue un mazazo. Solicité el permiso correspondiente, nombré un comité de empresa que me sustituyera durante el período y volvimos a Estados Unidos a toda prisa donde fue sometida a más exámenes sin que variara el diagnóstico ni el plazo. Así que enviudé de sopetón quedándome con dos criaturas a mi cargo. Mi suegra que, físicamente, es el fiel retrato de su hija, con 20 años de más, se comportó muy bien tomando a su cargo todos los trámites del funeral, etc. Yo estaba en esa situación, que sin llegar a ser depresión, cumplía con todos mis deberes de padre y viudo, se acercaba bastante.

Así que una noche, el día después del funeral, sólo en un dormitorio de la casa de mis suegros, me eché a llorar como un niño. Al oírme entró mi suegra sentándose a mi lado en la cama y, sin decir palabra, me acariciaba la cara enjugándome los lagrimones que me salían de los ojos.
A continuación ella comenzó también a llorar y a besarme cariñosamente como se besa a un niño y se acurrucó a mi lado en la cama. De pronto me encontré besando a mi suegra en los labios y con una erección monumental, tan monumental que mi polla (pene), se había salido por su cuenta del pantalón de mi pijama y se veía en la penumbra del dormitorio en toda su gloria (sólo estábamos iluminados con la débil luz de la mesita de noche).

Mi suegra, que me contó después los detalles de lo sucedido, pues yo no  los recordaba bien dado a mi estado emocional, me contó, digo, que mis besos eran profundos, intensos, que mi lengua y mi saliva invadían su boca, que nunca la habían besado así, que estaba tan sorprendida  que no se atrevía a hacer nada para no atraer la atención de su marido durmiendo dos dormitorios más allá y que ella empezó a sentirse excitada y a humedecérsele su vagina porque la sensación de ser besada así le estaba atrapando.

Además, que yo la sujetaba fuertemente y comencé a acariciarle el vientre por debajo de su camisa de dormir y que al llegar a su monte de Venus notó una debilidad en sus piernas, aflojándolas y separándolas mientras yo jugueteaba ya con su clítoris y sus pelitos. Me contó que también le metí un dedo en su vulva y, a la vez otro en su ano y que ella por su parte se abandonó a tales sensaciones y respondía a mis besos con su lengua y su saliva sintiéndose como una guarra entregada.

Que a continuación le levanté su amplia camisa y colocándome encima de ella, haciendo gravitar todo mi peso sobre ella, sin ningún miramiento, y que creyó enloquecer y así los escrúpulos que aún sentía por lo que estaba sucediendo se desvanecieron de una forma tan total, que se abrió de piernas completamente esperando que la ensartara el pene tan grueso que ella había intuido en la penumbra. Y que así  fue: mi pene la penetró con toda suavidad, lentamente, y ya en ese momento tuvo un orgasmo brutal teniendo que morderse sus labios jugosos (lo de jugosos lo añado yo, o sea que es de mi cosecha, pues aunque no los tiene como Angelina los tiene respingaditos y dulces como una fruta madura),   para no gritar y despertar a todos los habitantes de la casa.

Yo debía estar en un estado de conciencia alterada por el dolor de mi pérdida y la pasión sexual ya que, según sus palabras, no me corrí dejando mi semen en sus entrañas en ese mismo momento, sino que saliéndome de ella me deslicé hasta su vulva y le introduje mi lengua profundamente y proseguí lamiéndole el clítoris y al cabo de unos instantes tuvo otro orgasmo también fuerte como el primero, pero distinto.

Ella me dice que por si ello no fuera bastante empecé a comerle el ano y a ensalivárselo y comprendió por donde la iban a penetrar tras el exquisito beso negro que estaba recibiendo de su yerno. En ese preciso momento tuvo un ataque de pánico pues no sólo sería su primera vez, sino que también tenía conciencia, también por primera vez, que ese agujerito suyo podía ser codiciado por un macho. También comprendió lo salvaje que yo podía ser en tales ocasiones, pero que el pánico se le pasó en seguida y deseó que mi pene le perforara su culito porque en ese momento lo único que quería era ser mi puta, una mujer sin prejuicios ni obstáculos para mí.

Así fue. La coloqué como a una perrita y mi pene penetró en su ensalivado culito con una facilidad que le asombró y le encantó. Sintió como mi miembro entraba y salía rítmicamente rozando su ano. Me dijo que en cierto momento la cogí de su melena y tirando de ella con fuerza hacia atrás y hacia abajo la hice enderezarse y que obtuvo un pequeño dolor y, a cambio, un gran placer, que por vez primera se comportaba como una verdadera hembra mientras la estaba empalando y que cuando con la otra mano le acaricié su vulva experimentó el tercer orgasmo de esa noche y creyó morir de gusto.

Quiso derrumbarse sobre la cama, pero yo no la dejé volviendo a tirar de su pelo le coloqué mi pene en su boca y que, así, sin más indicaciones comenzó a mamar mi miembro, recibiendo al poco tiempo todo mi semen que se tragó sin dejar escapar nada. Al notar que se habían terminado las palpitaciones de mi verga la sacó de su boca y como vio que estaba, todavía, saliendo una pequeña gota la rebañó con su lengua.

Yo entonces dejé reposar mi cabeza en la almohada y permanecí dormido hasta bien entrado el día siguiente.

Espero que les haya gustado lo que les he contado.

Si esto fuera así les entregaré la continuación de esta historia pues mi suegra con la excusa de cuidar de sus nietas se volvió conmigo a Santiago dejando a su marido en los Estados Unidos.

Autor: Carlos

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Seduciendo a mi suegra I, 8.5 out of 10 based on 16 ratings
  
categoría:

Ningún comentario »

Aún no hay comentarios

Canal RSS de los comentarios de la entrada | URL para TrackBack

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para hacer comentarios.

Bienvenido a la mayor comunidad de escritores de relatos eróticos


Copyright © 2008. Gestores Profesionales de Contenidos Digitales S.L.
Todos los derechos reservados