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Sexo con mi hermano II

6 de noviembre de 2009

Mi hermano se acercó a mí, me separó las piernas, pasó su lengua una y otra vez por mi húmeda rajita y poco a poco, lentamente, me fue introduciendo su enorme miembro. Yo miraba como entraba lentamente, como me abría las paredes de mi vagina, dilatándolas al máximo, no entendía como podía penetrarme semejante verga y empecé a mover mis caderas.

Hola, queridos amigos/as, mi primer relato terminó en mi agotamiento, desfallecimiento y pérdida total de energías propias. Había sido brutalmente enculada por la enorme y gruesa polla de mi hermano y estaba deshecha, sin energía. Eso sí, la enculada había sido totalmente deseada por mí, sólo que no calculé bien el tamaño de mi agujero anal y el tamaño de la verga del bestia de mi hermano Juan.

A pesar de mi intenso dolor anal, me dormí enseguida (o me desmayé, ¡yo que sé!), y a la mañana siguiente (era domingo), me despertó una serie de suaves besos que notaba en mi mejilla y en mi frente y un intenso olor de bacón, café y otras cosas. Abrí pesadamente un ojo y vi a mi hermano que me besaba, él levantó su cara, me sonrió y me dijo:

- ¡Venga gandula, levántate ya, que son más de las 12 y mueve ese culo hasta la cocina, que te he preparado un buen desayuno! Intenté hacerle caso y me moví.

- ¡El culo, mi culo! ¿Qué me has hecho bestia?, me duele una barbaridad…Mi hermano se rió mientras yo me volvía loca de dolor.- ¿No querías que te abriese el culito ese que tienes?, ya te lo advertí Mari, mi polla es demasiado para ese culo tuyo, pero no te preocupes, vamos a arreglarlo.

Se fue al armario ropero, sacó una caja de zapatos y de su interior, un tarro que depositó en la mesita de noche, salió y volvió con el maletín de primeros auxilios y entonces me dijo:

- Date la vuelta putita mía, vamos a limpiar y a curar “nuestro” culito frágil. ¡Joder tía, como lo tienes, debe dolerte un montón! Perdona María, pero creo que esta noche nos hemos pasado y tienes el culo muy abierto y en mal estado. Voy a limpiártelo bien, lo desinfectaré y te pondré esta crema, me la dio hace tiempo un amigo farmacéutico, es antiinflamatoria analgésica, y cicatriza pequeñas heridas e impide que se sequen y hagan costra.

Así pues, mi hermano se puso a arreglar, lo que rompió la noche anterior. Poco a poco fue rebajando el dolor, pero me fue subiendo el calor. Lo explico, yo estaba desnuda en la cama y mi hermano sólo llevaba una bata corta de seda y por el espejo de su armario, yo le estaba viendo su polla, bien erecta y encima (detrás de mí, quería decir), me estaba masajeando a base de bien, ya que la pomada me la introducía con el dedo en mi ano y pronto fueron dos dedos. El notar sus dos dedos dentro de mí y a pesar de querer pensar que “sólo” era por meterme bien la pomada, me estaba calentando y empecé a acariciarme la entrepierna, mi hermano me dijo entonces:

- Bueno María, se acabó esto. Toma esta pomada y todas las noches te haces lo mismo que te he hecho yo. Ya verás que bien quedas.

Yo me volví y le agarré su verga. Le aparté a un lado de la bata y quedó totalmente expuesta a mi vista. Era maravillosa, a plena luz del día se podía ver bien y su grosor era muy apreciable y no alcanzaba a cubrir mi mano. Oscura, llena de venas, con una cabeza enorme y le colgaban dos huevazos. Mientras la masajeaba me preguntaba ¡cómo era posible que eso hubiese estado dentro de mi culo e incluso, dentro de mi coño!, era el mayor pedazo de carne que había tenido nunca y me sonreí, mi hermano era mío y yo de él, así que había que dejar las cosas en claro, desde ya.

- Juan, quítate la bata, quiero verte totalmente desnudo.

Se la quitó y la tiró a un lado. Yo estaba ya mojada de nuevo y se me había pasado el dolor de mi culo. Deseaba esa polla de nuevo… eso sí, en mi coño, que el culo no lo tenía para muchas bromas. Le vi de pie, totalmente desnudo, serio, con la espada apuntando al techo, dura y empalmada y le dije:

- Jódeme mi vida, ahora no estamos como anoche, ahora somos conscientes de nuestro amor, quiero que me penetres, deseo ver como entras dentro de mí. Mi hermano respondió: – Esto no es amor cielo, es solo puro sexo. Deseo follarte más que tú a mí y espero una respuesta tuya a mi pregunta de esta noche ¿deseas realmente ser una mujer totalmente sexual o sólo deseas pasarlo bien, sin más?

Yo le respondí:

- Ya te lo dije anoche, haz de mí tu puta más salvaje, si lo deseas. Enséñame a ser un objeto sexual. Seré lo que tú desees que sea, sin explicaciones. – No María, tal y como hablas parece que estamos hablando de sado y eso no es. Ser sexual es entregarse totalmente por placer y sacar de los otros el mayor placer. Placer y más placer, sin limitaciones, pero también, sin órdenes ni nada de sometimiento. Cuando seas capaz de sacar de ti, todo tu placer, sin mirar cómo ni a quien, entonces serás realmente lo que me gustaría que fueses.

Asentí con mi cabeza, aunque realmente entonces no sabía muy bien lo que decía. Pero mi hermano se acercó a mí, me separó las piernas, pasó su lengua una y otra vez por mi húmeda rajita y poco a poco, lentamente, me fue introduciendo su enorme miembro. Yo miraba como entraba lentamente, como me abría las paredes de mi vagina, dilatándolas al máximo, no entendía como podía penetrarme semejante verga y empecé a mover mis caderas, después le cogí con mis manos su rostro y le acariciaba y de repente, mi hermano empezó a moverse fuertemente, entraba y salía con fuerza, la empujaba con brutalidad, chocaba contra el fondo de mi vagina, como queriendo entrar en mi estómago y me miraba a los ojos y entonces comprendí… me estaba probando y me entregué a él, movía mis caderas, el dolor de mi culo no me importaba, levantaba mi pelvis para que entrase mejor y empecé a besarle intensamente y a gozar de él en plenitud y a decirle con todo mi amor:

- Jódeme mi vida, rómpeme y vuélveme loca de placer, no olvides que es sólo sexo ¿no lo has dicho tú?

Y empecé a correrme, mis jugos salían con gran placer mío y también de mi hermano, que dando un gran grito y agarrándome fuertemente de las tetas, se corrió dentro de mí. Notaba su estremecimiento constante, como se movía cada vez más lentamente, como sudaba y yo le acariciaba, le besaba sin descanso, sus labios eran míos y su lengua era una locura… ¡oh, cómo te quiero hermano mío! Ya somos amantes para siempre, ya estamos unidos para el placer y el sexo. Me prometí no defraudarle y sé, que lo he cumplido hasta hoy. Sin ducharnos, desayunamos, juntábamos nuestras manos y nos mirábamos a los ojos. La verdad, es que “su salchicha” estaba mejor que las fritas por él. Se duchó y se marchó. Había quedado en comer con una amiga, lo siento por ella, mi hermano ya salía de casa con el depósito vacío ¡que se le va a hacer chica, es la guerra!

Me puse una bata (la que llevaba mi hermano), y me puse a pensar en todo lo hecho y lo dicho en las últimas e intensas horas. Cogí un cigarro y empecé a saborearlo ¡empezaba a gustarme el sabor del puro! Mi hermano me decía puta, hablaba del sexo total, del placer de la entrega y del ofrecimiento… pero yo ¡ni siquiera era bisexual! Ese pensamiento me hizo recordar que el origen de mi calentón nocturno era Marta y su “trabajo” con otra tía desconocida. Pensé que mi única conocida lesbiana era Conchi, pero era sobre 1,55, gorda y sobre todo, sudaba como una cerda. ¿Y si lo intentaba con Marta?, pero no sabía su número de teléfono, posiblemente Conchi lo sabría… intentarlo no me costaba mucho, así que la llamé, le dije que era para unos apuntes y… me lo dio. Llamé a Marta y esta se puso y más o menos así fue la conversación:

- Marta, soy María Canovas ¿sabes quién te digo? – Si hija si, la imbécil que anoche no me quitaba la vista de encima en la biblioteca, ¿tengo monos en la cara?  ¿Por qué me mirabas así? Su voz agresiva, dura, me impactó y me dejó perpleja. – ¿Sigues ahí idiota?, me dijo ella. – Si Marta, estoy aquí y no te miraba por los monos de tu cara, nena, sino por el polvo que te pegaste con tu amante, bajo las ventanas del baño ¿recuerdas tus corridas y tus gemidos?

Ahora fue ella, la idiota, la que guardó unos segundos de silencio.

- María, ¡por tu madre, que no se enteren mis padres! (me decía muy bajito). ¿Qué quieres de mí? – Hablar contigo de este tema. – Vale tía, dime donde podemos vernos, en mi casa imposible. – Ven a la mía, estaremos solas.- Vale, a las 4 estoy ahí ¿te parece? – Muy bien, hasta las 4, le di mi dirección y colgué.

Miré el reloj, eran las 2,15 p.m., me preparé un baño cálido y con sales, me relajé, me tumbé en mi cama y… me dormí. De repente, un fuerte timbre me despertó, miré el reloj y eran las 4,10 ¡joder, sería Marta y yo durmiendo! Otro timbrazo más prolongado, así que cogí la bata y sin nada más debajo, crucé el chalet, y abrí la verja de la calle. Efectivamente era ella, me miró, se sonrió y dijo:

- Coño María ¿dónde vas así? ¿No te acordabas de nuestra cita? Por cierto, soy bisexual y tú me abres casi en bolas ¿también lo eres? – No Marta, entra en casa.

La miré desde atrás, venía con un súper mini vestido estampado, con toda la espalda al aire y calzaba sólo unos mocasines. Su espalda era amplia y se le veía mucho músculo, ¿tanto deporte hacía o era de moverse jodiendo? Nos metimos en el salón y estábamos de maravilla, amplio, espacioso, moderno… y con aire acondicionado, pero… desordenado desde anoche, con colillas de puros y cigarrillos, almohadones por todas partes y los papeles que mi hermano me puso bajo el culo, para recoger mis jugos. Marta los cogió del suelo, los olió y me dijo:

- Vaya Mari, ¿has tenido una noche muy movida o son de la novia de tu hermano?

Yo no le contesté. Me acerqué a ella, le cogí esos sucios papeles y le dije:- ¿Qué te apetece beber, fumar o lo que sea? Anda, siéntate, tenemos que hablar. Se sentó en un sillón, frente a mí, se le veían las bragas, un tanga marrón oscuro y me dijo:- Dame un whisky bien frío, sin agua y ¿puedo cogerte un puro de estos?, esta marca me encanta, es relativamente suave y tiene un buen sabor ¿te corto otro para ti?

Asentí con la cabeza, le di su vaso y yo me quedé con el mío, recogí el cigarro de su mano y ella acarició la mía, mirándome a los ojos. Me senté frente a ella, con mi bata casi abierta, ella me veía prácticamente desnuda, encendimos los cigarros y esta fue la conversación:

- Bien Mari, ya sabes que soy bisexual, dime que es lo que quieres, pero prométeme que lo que hablemos aquí nunca lo sabrán mis padres. Si mi madre se entera que soy lesbiana ¡me mata! – Marta, nunca he sido satisfecha por una mujer, siempre me han follado hombres y aunque he deseado (eso era relativamente falso), saber que se siente, siendo amada por una persona de tu mismo sexo, eso no ha sido posible todavía. Tú me gustas y al verte follar anoche con esa otra tía, me puso a cien, ¿quieres enseñarme y ser mi amante?

Al mismo tiempo que decía eso, me levanté y me quité la bata, quedándome desnuda ante Marta.

- Ya ves, mi cuerpo es para ti ¿lo quieres?

Marta se sonrió y haciendo una profunda inspiración al puro y exhalando su humo, me dijo:

- Y tus deseos más brutales, ¿son también para mí? Que me importa tu cuerpo, si no poseo también lo salvaje que dentro llevamos todas, ¡mírame!

Se levantó, sin quitarse el cigarro de su boca y se quitó lentamente su vestidito y a continuación su tanga. Tenía el coño maravillosamente rasurado y abriéndose sus labios, me enseñó su clítoris ¡atravesado por un piercing! Y empezó a acariciárselo. Se acercaba a mí, yo estaba sentada, me miraba a los ojos y me dijo:

- ¡Mastúrbate novata!

Y yo empecé a masturbarme, estaba confusa. Sentada, desnuda, fumando un cigarro, masturbándome y frente a mí, de pie, una desconocida, en pelotas, fumando otro cigarro, con las piernas abiertas y masturbándose también, mientras me enseñaba con placer su piercing clitorial. Sea como sea, tuvimos las dos una gran corrida y mientras aún me estremecía de placer, Marta se inclinó y posó sus labios sobre mi peluda rajita, sorbiendo mis jugos, luego me ofreció los suyos y yo con un deseo enorme que salía de mi interior, apliqué mi boca a los suyos y lamí con fuerza, además me encantaba no sólo su sabor, sino también ese metal que tenía clavado, debí hacerlo muy bien, porque Marta suspiraba, así que al terminar de limpiarle con mi lengua toda su vagina, me levanté, la cogí con mi mano izquierda por su nuca, acerqué mis labios a su boca y nos fundimos en un beso largo, intenso, apasionado y mientras, mi mano derecha bajó hasta su clítoris y empecé a masajearlo, Marta entonces me dijo:

- Vamos a la cama, te enseñaré. Nos cogimos de las manos y la llevé a mi habitación, me tendió ella boca arriba, me besó suavemente en los labios y me dijo: – Empezaremos con un 69 y tú ve haciendo lo que yo haga ¿vale? Y será mejor que te rasures el coñito ese que tienes y así se te podrá lamer mejor.

Empezó a lamerme el coñito, me abría los labios vaginales y me los mordía, me introducía sus deditos, me mordía el clítoris, me hacía estar en la gloria y yo intentaba responderle como podía, de repente un estremecimiento de Marta y la salida nueva de sus jugos, me avisaron de su corrida, yo empecé a estremecerme también y ella empezó a darme unos lengüetazos feroces y entonces empecé a entender a mi hermano… eso era sexo, puro sexo y me entregué como una loca.

Nos cambiamos de posición una y mil veces, jamás había gozado tanto, realmente estaba entregada y salida, me juré una y mil veces que desde ese día sería la mujer más puta del mundo. Deseaba el placer, no podía simplemente abrirme de piernas y ya está… era más, necesitaba más, el sexo no tenía fin. No importaba con quien follase, hombre o mujer, lo único importante era entregarse a tope y yo lo deseaba y lo que era peor, lo necesitaba. Después de estar más de una hora sin parar, jadeantes, sudorosas, agotadas, con el coño, los pezones y los labios doloridos de morder, apretar y agarrar, nos quedamos tendidas, juntas, sin movernos, unos minutos después, Marta me dijo:

- Eres más caliente de lo que me esperaba y eres un encanto, deseo realmente ser tu amante, si tú aún lo deseas, pero tengo que decirte unas cosas. – Marta, lo deseo de todo corazón, quiero ser tuya y sí, podemos hablar, pero ¿lo hacemos en la piscina y nos relajamos un poco?

Nos fuimos a la piscina, nos zambullimos, nos tumbamos en dos hamacas, encendimos unos cigarrillos y me dijo:

- María, yo pertenezco a una pequeña panda de amigas, todas bisexuales, culturistas, abiertas al sexo, adictas al sexo y putas, muy putas. Si quieres ser mi amante, lo tienes que ser de todas y tienes que venir con nuestra panda. Podrás seguir con tus amigas de siempre, pero sexualmente hablando, pertenecerás a nuestro entorno y tendrás que aceptar todo lo que nuestro entorno te ofrezca, sin rechistar y sin tapujos y eso… siempre que mi grupo me autorice a tu entrada, ya que soy la más joven del grupo y encima, tú eres un año más joven que yo, aunque eso sí, ¡me parece que vas a ser más puta que muchas de nosotras! Si aceptas esas pequeñas condiciones, hablaré de ti. Y si ellas, no te aceptan, no me verás más. Ten claro que tu salto sexual será enorme, desconocido para tu mente actual.

Yo me levanté de la hamaca, me tumbé sobre ella y mientras mi mano derecha acariciaba su clítoris, le dije:

- ¡Si quiero!

Como si en ese momento, me hubiese casado con ella y sus amigas. La empecé a besar y ella me devolvió los besos, sabía que me entregaba a lo desconocido y no sólo no me importaba, sino que lo deseaba, pero eso era lo que quería mi hermano y lo que mi corazón sexual me obligaba, de repente Marta dio un grito y un salto:

- Ostia, ¡tu hermano!

Nos caímos de la hamaca al césped y al levantar la cabeza desde el suelo, vi… ¡a mi hermano! De pie, apoyado en la puerta del chalet, mirándonos y riéndose, supongo que de la escena de las dos por el césped, Marta dijo:

- Me voy, ¡ya te apañarás tú!

Y entró en pelotas en la casa, supongo que por el vestido y su tanga, porque yo, desnuda, desde el suelo, miraba como una idiota a mi hermano ¿qué puñetas hacía en casa? Para una vez que me entrego a una tía y él está presente. Pero la culpa era solo suya ¿no quería una hermana sexual?, pues ya soy sexual hermano mío. De todas formas, él estaba totalmente empalmado y se le notaba en el pantalón, un inmenso bulto.

Pero eso, ya es para otro relato, mis amigos/as.

Autora: María.

Y ahora a bajar un buen video y a gozarla… Clika aquí http://www.videosmarqueze.com/ no te lo prives.

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