Relatos eroticos, Sexo, Sexo gratis, Videos porno, Fotos porno, Porno, Porno gratis, xxx

Relatos eróticos Marqueze. El Sexo que te gusta leer.

Sexo con mi sirvienta

10 de febrero de 2009

Después me pidió que se la metiera que se vendría fácilmente, yo estaba listo para cogérmela, y agarré mi verga y se la puse en su conchita, pero solo le metí la cabeza, y rápidamente se la saqué, ella quería que se la metiera toda de un solo golpe, pero la hice que me pidiera, que me rogara por mi verga en su concha cuando se la ponía en la concha ella se excitaba más hasta se fue una vez más.

Este relato comienza con una sirvienta que yo tuve en casa, pero antes de esto, ella trabajó en casa de mi abuelo en donde nos reuníamos varios amigos y pues ella era de un cantón en un pueblito. Pues resulta que esta señora siempre los amigos que llegaban le decían piropos y todo eso, como tirándole indirectas que querían cogérsela o que le querían mamar la concha (vagina) u otras cosas similares, y casi todos querían hacérselo, pues la señora después de muchos piropos y toda la cosa.

Al pasar de los días, específicamente un sábado en la tarde solo había un amigo en la casa de mi abuelo, por lo que la sirvienta accedió a tener sexo con él. Pues esto pasó y creo que trabajó como un año en la casa de mi abuelo y luego se fue para su pueblo. Un año después, esta señora pidió   trabajo en mi casa, a mi papá, pues ella era hija de un empleado de nosotros, este señor, el papá de ella, fue chofer por muchos años de mi abuelo, el nombre de la señora por cierto es Ana, 35 años, separada y la contrató mi papá en la casa para que se quedara a dormir adentro y cada 15 días ella iba ir a su casa.

Yo al saber de la noticia, me quedé impactado pues yo sabía lo que había pasado en la casa de mi abuelo y que tuvo sexo como con 2 amigos diferentes en ese entonces cuando trabajó allí. Pues esta vez para mi suerte no había competencia pues en mi casa no llegaban mis amigos, entonces vi mi oportunidad para pisármela o cogérmela que es lo mismo. Pasó quizá una semana y empecé a hablar con ella, a llevarme con ella y todo iba de maravilla, a veces le mencionaba de lo que yo sabía que había pasado en la casa de mi abuelo y la molestaba con el amigo que la había cogido,

así fui agarrando su confianza.

Una noche en la cual mi papá y mi abuela estaban dormidos  decidí  bajar por las escaleras puesto que el cuarto de la servidumbre está en la planta baja  y los cuartos de nosotros están en la alta, decidí bajar muy callado, dejé mi televisión encendida en mi cuarto, cerré la puerta suavemente ya que hacía un ruido como chillido y pues logré cerrarla sin que se dieran cuenta nadie en la casa, para hacer parecer que yo veía tv en mi cuarto, entonces venía la parte de bajar las gradas y como son de madera se escuchaba un poco el ruido y decidí    bajar con cautela, a todo esto en mi cuarto ya se me había parado la pija y me la había empezado a pajear pensando en ella y como quería agarrarla, como era su tortón y que tan peludo estaría.

No me bastó con la masturbada que me estaba dando es por eso que decidí ir a probar suerte con esta madurita, que por cierto era delgada, ojos achinados, pelo liso, algo largo con olor riquísimo, se sentía de lejos y buenas piernas, sus pechos eran redonditos aunque pequeños pero deseables, como entre cafecitos y rosaditos, un color fenomenal bien formadita. Pero como seguía diciendo al bajar las escaleras al fin, me dirigí hacia su cuarto, cuando estaba enfrente de su cuarto vi por la hendidura que la luz de su cuarto estaba encendida y yo sabía que encendida la luz y apagadas afuera de su cuarto no había manera que se percatara que alguien la estaba espiando, pues ella se estaba cambiando la ropa en ese momento, se quitó la blusa.

Fue en ese momento cuando le vi sus pechos fenomenales, entre cafecitos y rosaditos, pequeños pero súper sexy, y luego vi como se quitó la falda y se quedó en calzones, llevaba un tanguita roja pequeñísima, se veía pero rica, no me aguanté más y cuando se puso el camisón, decidí    tocarle la puerta suavemente, fue cuando ella asustada preguntó:”¿Quien?, y yo le dije, soy yo Mauricio!, ábrame la puerta que quiero hablar con usted un rato, y ella me dijo, ¿queeee? ¿A esta hora? ¿Y que es lo quiere hablar?, a lo que yo le dije que quería hablar con ella, que la quería conocer mejor, entonces ella accedió y me dejó entrar después de rogarle como por 10 minutos, a todo esto yo corría riesgo de que me oyera mi abuela o mi papá, ya adentro de su cuarto la cosa se tranquilizó, y ella estaba en camisón, y empezamos a charlar y me dijo que loco era, que me podían descubrir y por que estaba allí.

Entonces le dije que ella siempre me había atraído, que yo siempre había querido estar con ella, que cuando supe que había cogido con otros me excitó mucho, a lo que ella  me dijo, que si de veras era así, y yo le dije que si, entonces empecé a tocarla, pude sentir su camisón cortito y debajo su calzón rico que tenía, una súper tanga que apenas le cubría su concha y se le metía en el culo, se me paró a mil la verga…

Le metí la mano en la tanga y poco a poco le fui tocando su vagina, y le metí el dedo índice en su concha,  a todo esto ella ya estaba mojadísima, y me dijo que yo también le gustaba y que por lo que ella había ido a trabajar a mi casa era para poder coger conmigo todas las noches, fue allí cuando casi acabo en seco, tenía la verga dura pero dura, dura, ya no aguantaba, le empecé a besar el cuello, le olí su pelo, la besé, tenía unos labios espectaculares, y decidí    besarle todo su cuerpo, primero el cuello, luego las chiches o tetas, que rico ese instante.

Se las mamé con la lengüita hasta que se le erizaron todos los pezones, se le puso la piel de gallina ante mis chupadas, a todo esto acompañado por mi dedo en su concha, en forma circular, ya estaba totalmente mojadísima fue cuando decidí    bajar por su estómago y el ombligo y luego le acariciaba a medida le iba chupando su cuerpo, sus piernas lo que la puso a mil por hora que casi que la hago acabar en seco también, llegué hasta su conchita…

Empecé a mamarla con mi lengua, la succionaba, le halaba el clítoris y mi lengua se la metía duro y recto para que sintiera el máximo placer, le sabía riquísimo su concha, era un olor perfecto, la mejor conchita que he probado hasta ahora, todavía le olía a jabón con sexo, que ricoooo la tenía, ya a todo esto no podía más, pero le seguí mamando su concha, me bajé de la cama y la puse en la orilla de la cama, luego me arrodillé, puse sus dos piernas encima de mis hombros y le empecé a dar otra mamada en su concha o vagina, ahí la hice acabar una vez, acabó en mi boca.

Después me pidió que se la metiera que estaba sensible y que se vendría fácilmente, yo ya casi que no podía se me salía líquido transparente de mi pene  de la gran excitación que tenía, estaba listo para cogérmela, y entonces me subí poco a poco con mi boca hasta besarla, agarré mi verga y se la puse en su conchita, pero solo le metí la cabeza, y rápidamente se la saqué, ella quería que se la metiera toda de un solo golpe, pero la hice que me pidiera, que me rogara por mi verga en su concha cuando se la ponía en la concha ella se excitaba más hasta se fue una vez más.

Luego ya me agarró bruscamente y se apoderó de mi verga metiéndosela como medicina para satisfacer sus necesidades más extremas, necesitaba de mi verga al máximo por lo que ya no se la negué y se la di, empezó  a moverse como loca, una necesitada de pene mio, se sentaba en mi pene y se restregaba de izquierda a derecha de arriba hacia abajo, y luego se salía por completo y se volvía a meter la pija, ella me decía que cuando se salía la verga de su concha y volvía a entrar se sentía rico, que era lo más bueno que había probado hasta ahora, que mi verga era increíble, la cama sonaba iqui qui qui, que rico estabamos cogiendo, ella bien abierta con sus piernas recibiendo mi verga satisfactoriamente, le encantaba, y fue cuando se vino y yo también.

Después que me fui, seguí metiéndosela antes que se me ablandara, y me funcionó por que estaba tan sensible que se fue al minuto, y esta vez le duró el orgasmo largo rato, gemía de placer, no podía dejar de gemir, sentía demasiado rico, después, nos quedamos acostados uno a la par del otro y me dijo que me esperaba cuando yo quisiera, que ella quería que me la cogiera todos los días si era posible y que el fin de semana no iba salir para quedarse en la casa solita conmigo,  que ricos esos fines de semana con ella, todavía los recuerdo, es la mejor sirvienta que he tenido en casa,

Espero sus comentarios. Gracias…

Autor: CAMRY

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Sexo con mi sirvienta, 8.0 out of 10 based on 9 ratings
  
categoría:

Ningún comentario »

Aún no hay comentarios

Canal RSS de los comentarios de la entrada | URL para TrackBack

Deja un comentario

Debes iniciar sesión para hacer comentarios.

Bienvenido a la mayor comunidad de escritores de relatos eróticos


Copyright © 2008. Gestores Profesionales de Contenidos Digitales S.L.
Todos los derechos reservados