SerÃa el verano del 96 o 97 cuando tenÃa 18-19 años y trabajaba en un chiringuito de unos apartamentos turÃsticos que llevaban unos franceses, por lo que la mayorÃa de la clientela eran franceses y extranjeros, que venÃan a tomar el sol, bañarse y emborracharse como piojos.
Ese trabajo era muy divertido, y me encantaba, en primera lÃnea de playa, poniendo copas, viendo chicas preciosas (en verano las mujeres estáis preciosas todas), bien pagado. Luego disfrutaba de los privilegios del recinto (pista de tenis, piscina, sauna, etc.).
Ese verano vino a veranear una familia de franceses que tenÃan una hija alucinante, además en esa época el top less no se hacÃa mucho por parte de los españoles, pero ellos tenÃan otra mentalidad, y la verdad es que a mà me ponÃa a punto de estallar el pantalón cuando la veÃa en la piscina con sus bonitas tetas al aire, y ese tanga que lucÃa. Su madre era rubia también y no estaba nada mal, era la tÃpica mujer madura en la que te fijas, que viste fenomenal, atractiva, sugerente y casi siempre sin sujetador, cosa que me pone a cien.
Yo por aquel entonces tenÃa una novia con la que mantenÃa una relación sexual constante, pero nada del otro mundo, algún polvo en una playa solitaria, en el coche y los normales de cama, pero nada del otro mundo. Follaba bien, pero le faltaba algo de morbo a la relación. Una noche hicieron una fiesta-cena en el recinto, a la que acudÃan todos los huéspedes, los camareros y algún que otro invitado de los jefes. Esa noche CogalÃe (como se llamaba la madre) iba imponente, con un traje negro de noche con la espalda al aire y excitante por todos lados. Delphine, como se llamaba la hija, llevaba un pantalón vaquero y un top negro que le hacÃa estar preciosa, tenÃa el pelo rizado media melena y unos ojos preciosos. La noche fue avanzando y terminamos todos un poco en pedo y en la piscina bañándonos. Ellas no se cortaron un pelo, se pusieron el tanga y se metieron al agua.
Empecé a tontear con las dos, con chapuzones, juegos, etc. y cada vez estaba más excitado, ya que las dos eran mujeres de bandera y yo tenÃa ganas de hacérmelo con las dos. Delphine salió y se sentó en una tumbona, y yo inmediatamente hice lo mismo y me situé a su lado, en un inglés un poco horrible como siempre nos entendÃamos y le propuse ir a su apartamento a cambiarnos para luego ir a una discoteca a tomar una copa.
Dicho y hecho, nos cambiamos y nos fuimos a tomar una(s) copa(s), que se convirtió en risas, abrazos, bailes y algún que otro beso. Lo tenÃa hecho, me habÃa enrollado con ella y estaba a punto de explotar la bragueta, tenÃa que follármela como fuese (la verdad es que no fue muy difÃcil, porque la mentalidad de ellos era mucho más abierta que la de aquÃ, y no tuve que buscarlo mucho). Salimos a la calle y cogimos mi moto, ella se me abrazó por detrás y puso sus manos sobre mi barriga, lo que a mà me puso más caliente todavÃa.
Estaba deseando que bajara a mi paquete, pero iba un poco cortado y no lo intenté. Ella me daba algún que otro beso y yo acariciaba su muslo cuando podÃa soltar una mano del manillar. Le propuse ir a bañarnos de nuevo para que se nos pasara un poco el mareo y quitarnos el sudor del baile y lo hicimos. Ya no quedaba nadie en la piscina, estaba silenciosa y las luces del recinto ya estaban tenues, por lo que la situación era ideal. Yo iba a bañarme en calzoncillos, hasta que vi que ella se quitaba todo. Se me puso que parecÃa una piedra de dura.
Estaba un poco avergonzado por mi erección, pero ella me indicó con el dedo que me metiese ya y no lo dudé, vi que se corrÃa. Continuamos un rato más ahà dándole y me propuso salir. Me tumbé en una hamaca y se sentó encima empezando a cabalgar sobre mi rabo como una loca. Que gusto, nunca lo olvidaré. Estaba que explotaba y ella lo sabÃa, se movÃa y me susurraba al oÃdo cosas en francés que no sé lo que querÃan decir,
pero que sonaban dulces y excitantes como su silueta sobre mà bajo las estrellas. Cuando vi que me corrÃa la saqué, pues no querÃa que se acabara ya y entonces la puse boca abajo en la hamaca y yo con un pie al suelo a cada lado de la misma empecé a follarla por detrás.
Pareció excitarle sobremanera la postura y empezó a gemir más, incluso a gritar un poco, a lo que yo respondà con embestidas cada vez más fuertes. Se volvió a dar la vuelta y se la metió en la boca, (a mà no me la habÃan mamado nunca tan bien), notaba como su lengua recorrÃa cada centÃmetro de mi rabo y como se la introducÃa de repente entera hasta la garganta. ParecÃa estar posesa, que manera de chupar y absorber. Yo miraba arriba y no me lo podÃa creer la mamada que me estaba haciendo.
Con sus manos acariciaba mis huevos y buscaba mi culo con su dedo. Tampoco me habÃan tocado nunca el culo, y la verdad es que es placentero cuando te están haciendo una mamada que te metan un poco el dedito en el culo. Eso me dio una idea, y la levanté, la puse contra el palo de una sombrilla y empecé a intentar meter mi polla en su culo. Mi polla no es muy gruesa, y con la lubricación que tenÃa, no tardó en entrar a lo que ella respondió con un grito entre placer y dolor. Se quedó parada y yo volvà a alucinar. Estaba experimentando aquella noche cosas con las que venÃa soñando desde hace mucho.
Me asusté un poco al verla tan parada, pero en seguida comenzó a gemir de nuevo y a mover su culo. Entonces no pude más y tras un par de minutos de tremendas embestidas por detrás le llené el culo de leche a lo que ella respondió con un tremendo orgasmo, o creo que con un multi orgasmo, porque no parecÃa acabar nunca de correrse. La abracé y la besé y fue entonces cuando me di cuenta de que en su ventana se divisaba la silueta del cuerpo de su madre. ¿Desde cuando estarÃa ahÃ? Me morÃa de vergüenza. No le dije nada a Delphine, ni su madre después tampoco según supe.
Cuando vi a su madre al dÃa siguiente, creo que me puse más rojo que un tomate, pero ella no parecÃa estar enfadada, sino que me miraba con ojos de deseos. Si hubiera tenido oportunidad creo que le hubiera encantado que me la follara, pero no pude forzar ninguna situación para estar a sólo con ella y tuve que conformarme con seguir tirándome a su bonita Delphine durante los últimos quince dÃas de vacaciones.
Creo que no he dormido tan poco en mi vida. SalÃa de currar, Ãbamos de marcha y luego a follar a la playa casi siempre. Fue un verano inolvidable. No ha vuelto a veranear después, pero nunca la olvidaré, a ninguna de las dos. Muchas veces a lo largo de estos años me he masturbado pensando en Cogalie y su melena rubia.
Espero que os haya servido de mucho para vuestra vida sexual y que estéis todos tan excitados como yo lo estoy al escribirlo.
Autor: Nikolian2003
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