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Levantó su falda gris y se metió su mano derecha en sus braguitas, estaba tan mojada

Esto sucedió un día que estábamos varios amigos en las gradas del polideportivo viendo entrenarse al equipo de voleibol del instituto, estuvimos deleitándonos de cómo jugaban las chicas, e igualmente de lo buena que estaban algunas miembro del grupo con sus dieciséis años.

Al terminar, ya de noche, mis amigos se fueron a casa pues era bastante tarde, yo me quedé dando vueltas por el recinto, hasta que llegué a la zona trasera del vestuario, entonces descubrí una cosa asombrosa, una mujer de las que trabajaba allí, estaba mirando los vestuarios de las chicas a través de un cristal, o sea se supone que ellas no la veían a esta pero la trabajadora sí a las jugadoras. Yo me acomodé en un altillo tras la trabajadora, y desde allí podía ver a ella y a las jugadoras.

La mujer podía tener unos cuarenta años, era castaña, no muy alta, rellenita ya por la edad, en definitiva sin ser una cosa espectacular aun mantenía su encanto. Yo podía ver como las chicas del equipo iban llegando, se iban desnudando y duchando, sus uniformes estaban mojados por el sudor, sus caras encendidas y sus pechos marcados bajo las ceñidas camisetas, solo eso me excitaba mucho, más aun cuando se iban desnudando, aquello era un festín de carne joven y apetecible, pechos, nalgas, caderas, vientres, piernas, culos y coños se veían bastante deliciosos. La trabajadora, muy excitada también, se colocó para observar arrodillada, llevaba su uniforme de trabajo, levantó su falda gris y se metió su mano derecha en sus braguitas, estaba mojada, y jugueteaba pasándose los dedos por encima de su rajita, todo esto sin perder de vistas aquellos hermosos cuerpos. Yo observaba cada uno de aquellos cuerpos, de diferentes tamaños, algunas chicas para su corta edad poseían unos senos fenomenales, después algunas tenían un gran matorral en su entrepierna, otras lo tenían retocado, e incluso alguna rasurado, había incluso una chica de color, que era igualmente muy deseable. La empleada no perdía detalle de la forma en que se desnudaban y pasaban a la ducha donde el agua acariciaba aquellos apetecibles cuerpos, cada vez que una de ellas se rozaba un pecho o se pasaba la esponja por su coñito, ella se estremecía, hasta que se empezó a introducir el dedo en la rajita, cada vez más exageradamente, hasta que entraba por completo, estaba de rodillas, jadeaba ante el cristal, después metió la mano izquierda dentro de sus braguitas y empezó a acariciarse las nalgas, me gustaba su culo, era redondeado. Mientras se masajeaba las nalgas, y en medio de una gran excitación, decidió probar más, se introdujo en la boca el dedo medio de su mano izquierda, y tras ensalivarlo bastante, lo pasaba suavemente por su ano, así varias veces, se estaba lubricando su culo, hasta que se lo metió en el culo, tenía una mano por delante y otra por detrás, movía dentro de ella ambas manos, el efecto de la doble masturbación le volvía loca, cada vez se follaba más rápido mirando aquellos hermosos cuerpos desnudos de las chicas del voleibol, ya algunas se vestían, y sus jadeos se aceleraban, algunas chicas ya iban saliendo por la puerta, ella seguía masturbándose, pero de pronto apareció Magüi, era la chica que más me gustaba, y sin duda a ella también, porque pegó un suspiro al verla, se había retrasado, y estaba sola en el vestuario, se desnudó y pude observar aquel cuerpo hermoso esculpido por el deporte. La empleada, se bajó las bragas hasta las rodillas, y con el dedo medio de la mano derecha se penetró el ano, mientras el índice lo metía en su húmeda vagina y se acariciaba el clítoris con el dedo gordo, con la mano izquierda se acariciaba los senos y sus pezones, iba a reventar de placer que sentía. Se acariciaba los pechos, se los estrujaba, se los pellizcaba, cada vez más y más excitada, mientras su dedo medio entraba y salía violentamente de su ano, igual que el índice, hasta que ardiendo de placer, alcanzó el orgasmo, llenando su mano con sus fluidos, durante unos momentos, respiró fuertemente, recreándose en su masturbación. A continuación, ella se subió las bragas, y se arregló como pudo, y salió de la sala, yo bajé hasta donde ella había estado, y olía

a su coñito, pero para mi sorpresa, cuando volví a mirar a Magüi, estaba terminándose de secar, ya con la ropa interior puesta, y a continuación vi como entraba en el servicio la empleada. Magüi miró hacia atrás y vio a la trabajadora allí, y sin mediar palabra, la cogió del cuello y le dio un largo beso en la boca, saboreando sus labios, su lengua ardiente, aunque rápidamente la lengua de Magüi también buscada la de ella, después se despegaron, y la empleada le dijo que lo sentía que había sido un impulso, Magüi asombrada no dijo nada, y la trabajadora siguió disculpándose diciéndole que era difícil resistirse ante ella, que tenía un cuerpo delicioso, musculado, que solo el verla le ponía cachonda, a esto Magüi se enrojeció un poco, pero la cogió de la mano y la llevó hacia la parte derecha del vestuario.

La empleada colocó su boca en el erecto pezón de Magüi, el cual descubrió un poco del sujetador, lo chupaba y mamaba, a continuación la jugadora le cogió la mano a ella, la chupó, y le dijo que sabía a ella, estaba manchada por sus jugos de antes, y la trabajadora le dijo que había tenido un calentamiento, Magüi la lamió entera, saboreaba sus dedos llenos de sus néctares. Posteriormente, la jugadora se quitó la braguitas y dirigió la mano de la empleada a su rajita, introduciéndose ella un dedo de la otra chica, llegando a moverlo masturbándose con ella, contoneaba sus caderas sobre su dedo, enterrándoselo en su húmeda y hermosa vagina. La empleada le quitó el sujetador y dejó al aire sus pechos adolescentes, redondos y firmes, no eran muy grandes ni muy pequeños, pero estaban trabajados por el deporte, con pezones rosados erectos. Magüi se introdujo el dedo bañado de jugos de la mujer en la boca, lo lamió de una manera insoportablemente sensual, después lo puso en la boca de ella saboreó la mezcla de sus jugos y la saliva adolescente. Seguidamente, la chica puso a la mujer a cuatro patas sobre un banco, y tras levantar su falda se quedó detrás de ella admirándole las nalgas por unos instantes, después le bajó las bragas, y empezó a lamerle las nalgas, su lengua ensalivaba su vagina y ano, la sensación le era muy placentera. A continuación, Magüi empezó a frotar sus pezones contra el ano y vagina de ella, intentándola penetrar con sus pechos, mientras con su mano izquierda se masturbaba.

Posteriormente, se tumbaron en el suelo encima de una toalla, ya Magüi se había quitado sus braguitas y la empleada la ropa, estaban ambas desnudas, y empezaron a acariciarse sus pechos cada una, mirando a la otra con cara lasciva, para un rato después pasar a pegar ambas sus coñitos, cruzar las piernas para que uno estuviera en contacto con el otro, y empezaron a frotarse la una contra la otra, aplastándose con violencia ambas rajitas, así estuvieron un rato, las dos chicas gemían de placer. Tras un tiempo, se separaron para después Magüi tirarse encima de la empleada, chocaban ambos pechos, y se los frotaban, Magüi le lamía el cuello y la cara con pasión, fue bajando deteniéndose en los erectos pezones, mordiéndolos suavemente y posando la punta de su lengua en ellos, continuo con su delicioso recorrido y como estaba boca arriba sobre la toalla, con las piernas totalmente abiertas, se arrodilló y hundió su cabeza en el coño de la trabajadora, proporcionándole una espectacular lamidas de raja, devoraba su clítoris, tras un rato, la mujer empezó a retorcerse de placer, aquella lengua la estaba dejando extasiada.

Después Magüi se abalanzó sobre ella ofreciéndole sus labios, a la vez la mujer separó sus piernas y atenazó a la jugadora por sus caderas, haciendo contacto sus órganos, ambas chicas se estaban besando, se tomaban por el cuello y las bocas se devoraban, ambas estaban disfrutando del sabor del coñito de la empleada, a la vez aceleraban sus movimientos, las manos de la trabajadora se aferraban a sus nalgas, pegando ambos los sudorosos cuerpos. A continuación retomaron la posición inicial, cruzaron las piernas, y se empezaron a frotar los coños, lo hacían salvajemente, acompañado de bestiales movimientos de cadera, ambas chicas estaban a punto de explotar, y esto sucedió de repente, ambas estallaron de placer, y quedaron tendidas en la toalla, con sus coñitos unidos.

Pasados unos minutos, se levantaron, se besaron y se empezaron a vestir, mientras comentaban lo sucedido, ambas decían que eran he

terosexuales, pero que ese día habían tenido un impulso descontrolado, que sentían curiosidad por hacerlo con otras chicas, pero que ninguna lo había echo con anterioridad. Tras ver esta sesión de sexo, corrí hacia mi casa, donde me desahogué pensando en ambas chicas.

Autor: Pablo

pabloeresmas ( arroba ) hotmail.com

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