La hermana de mi colega, su amiga y una bañera

Cierto verano me había ido yo a pasar una semanita a casa de uno de mis mejores amigos. No solo estaría con mi amigo sino que también compartiría casa con su preciosa hermana, Alba.

Alba es una jovencita, de varios años más pequeña que yo, recién había cumplido 19, pelo largo moreno y liso. Unos ojos marrones muy bonitos, brillantes y apetecibles labios, una esbelta figura que siempre aprovechaba para lucir con pantalones vaqueros cortos y tops pequeños y ajustados. Todo eso hacía de ella una preciosidad de mujer. Pero no solo era guapa, sino que además estaba buenísima. Sin embargo, y pese a todo esto, esta chica la veía como vetada para mí, al ser la hermana de uno de mis mejores amigos.

La historia transcurre en el chalet de verano de mi amigo, donde me invitó a pasar un par de días. Sus padres se habían ido de viaje, dejando a su hermana a cargo de él. Pasamos días espléndidos, mi amigo, Alba su hermanita y Cristina la mejor amiga de ella, nos divertimos inocentemente los cuatro en la piscina que tienen en el chalet. Yo me esforzaba por no mirar descaradamente los tremendos escotazos que lucía Alba. Además, la veía muchas veces salir del agua empapada marcando pezones, con su bañador tanguitas. Vamos que esta chica me estaba provocando una terrible calentura y no solo eso sino que su amiga Cristina era un calco a Alba. Jovencita, 19 añitos, de pelo largo moreno y liso. Unos ojos azules muy bonitos que con su rostro parecía una muñeca, con su esbelta figura que al igual que Alba siempre aprovechaba para lucir con pantalones vaqueros cortos o petos y tops pequeños y ajustados .

Un día bien temprano llamaron al teléfono de mi amigo y tuvo que marcharse a cubrir una baja de un compañero del curro. Pidiéndome disculpas me dijo que a la noche nos veríamos, qué como si estuviera en mi casa, qué le echara un ojo a su hermanita…etc. Cuando se fue mi colega me quedé dormido y cuando desperté eran más de las 10 y tenía hambre.

Salí del dormitorio que compartía con mi colega y me disponía a bajar a la cocina cuando pasé por la puerta del baño que estaba entre abierta me encontré una escena un poco erótica.
Alba, la hermana de mi amigo, se estaba besando con Cristina, su amiguita. No pude dejar de mirar como Alba besaba a su amiga mientras que sus mano tocaban los pechos de esta llegando a quitarle la parte de arriba de su bikini que guardaba sus pechos, luego le desabrochó una tira del peto vaquero para que su amiga con un moviendo del hombro se deshiciera de la otra quedándose solo con la parte de abajo del peto, sus manos habían empezado a subir la camiseta de Alba.
Alba bajó su camiseta hasta su cintura mostrándose a su amiga su bikini, el cual más tarde Alba deshebillo dejando libre sus pechos a merced de la boca de Cristina. Cristina no perdió el tiempo y comenzó a comerle los pechos, Alba bajaba su camiseta y desabrochaba su pantalón.
Cristina dejó de comerle los pechos y agarró la camiseta de Alba y agachándose frente a ella le sacó la camiseta por lo pies, luego Alba tiró del pantalón de Cristina bajandoselo al piso de rodillas bajo la parte de abajo del bikini y comenzó a besarle el coño.
Mi polla en mis calzoncillos le faltaba espacio cuando vi que Cristina se mordía los labios vaginales mientras ponía sus manos encima de la cabeza de su amiga la cual estuvo un buen rato besando ese coño depilado.
Después de un rato Cristina se apartó de Alba para que su amiga dejara de comerle el coño, Alba se levantó. Cristina hizo que se diera la vuelta Alba poniéndola a mirarse en el espejo del baño para desabrocharle el pantalón y bajarlo hasta el piso, luego le acaricio el culo bajándole la parte de abajo del bikini de Alba.
Ambas amigas estaban desnudas en el baño, y yo en la puerta mirando como se metían en la bañera que estaba llena, supongo que ambas había visto el coche de mi colega salir y habrían pensado que en el coche, como era costumbre íbamos los dos por lo que había pensado darse un baño juntas aprovechando que estaban solas, pero lo que no sabían era que en la casa estaba yo y desde el quicio de la puerta las estaba viendo.
En la bañera comenzaron a besarse y a tocarse, Cristina acariciaba los pechos de Alba mientras está besa su boca. Alba mojaba y enjabonaba los pechos de su amiga para luego besarlos, Cristina recibía gustosa los mimos de su amiga arqueando la espalda. Las dos chicas se encontraban de rodillas en la bañera disfrutaban de las caricias la una de la otra. Mi polla iba a estallar así que no lo pensé más y entré en el baño donde estaban las dos amigas vestido únicamente con mi ropa de dormir, es decir unos calzoncillos. me acerqué hasta la bañera sin hacer ruido y me senté en el borde, acariciado la espalda de Cristina les dije.

– ¿hay sitio en la bañera para uno más?

Las amigas se quedaron algo desubicadas pero al segundo respondieron

– Claro. – dijo Cristina.

Cristina se elevó de la bañera y me dio un beso en la boca yo acaricie la barbilla de Alba para que se acercara ella también y se acercó al borde de la bañera cerca mía. Le di un beso en la boca. Ambas amigas estaban en el borde de la bañera con la mirada fija en mi polla.

– Si quieres entrar en la bañera debes quitarte la ropa como nosotras.

Diciendo esto ambas empezaron a tirar de mis calzoncillos hacía abajo dejando libre mi polla. Cristina no perdió el tiempo y rápidamente la tomó en su mano para metérsela en la boca. Alba también quería probarla y su amiga se la ofreció para que ella la catarata también.
Me estaba dando mucho morbo dos chicas en una bañera con ganas de comerme la polla así que para que las dos chicas pudieran estar cómodas me deshice de mis calzoncillos y metí una pierna en la bañera, las dos amigas agradecieron el gesto chupando mi polla por turnos. Las dos eran una chupadoras expertas, mientras que una se metía mi glande en su boca la otra chupaba el tronco y masajeaba los huevos. Cristina se hizo dueña y señora de mi polla, Alba se levantó para comerme la boca, era el morbo puro, la hermanita de mi amigo desnuda en su bañera, toda para mí y no solo eso sino que venía con una amiguita que estaba igual de hermosa que ella. Alba dejó de besarme para dedicarse a mi polla.

Las dos amigas se comían la boca con mi polla en medio, me estaba excitando de mala manera así que hice que salieran de la bañera. Alba primero mientras Cristina seguía chupando mi polla, luego hice que saliera Cristina de la bañera.

Tomé una toalla y seque el cuerpecito de Alba, pasándola por sus pechos, su trasero y sus piernas, luego con la misma toalla sequé el cuerpo de Cristina, secando sus pechos, sus piernas y su trasero momento que aproveché que estaba de rodilla para comerle el coño por la buena mamada que me había propiciado, ella disfrutaba de mi comida comiéndole la boca a su amiga Alba, así estuvimos un rato.

Alba, con ganas de más, cogió a Cristina de la mano y luego Cristina me cogió del nabo. Los tres juntos nos fuimos a la habitación de Alba.

En la habitación ambas amigas se pusieron de rodillas para proceder a comerme la polla, algo que me gustó. Alba se encargaba de chuparme los huevos mientras que Cristina se encargaba de comerme la polla de forma efusiva. Pasaba mi polla por su lengua y luego la escondía dentro de su boca, yo les acariciaba el rostro y las miraba. Como de putas eran las dos. Cristina con sus ojos azules miraba mi cara de placer, mientras que Alba con esa melena morena disfrutaba chupándome los huevos y cuando podía el tronco de mi polla. Alba quería también hacerme disfrutar así que tomó la polla y quitándose la a su amiga y comenzó a chupármela, Cristina cogió mi polla por la base moviéndola de arriba a abajo dejando que su amiga me la comiera sólita.

Estaba disfrutando con la comida pero quería follarme a las dos así que las tomé de la barbilla e hice que se levantarán del suelo. Una vez a mi altura comencé a besar a Cristina a lo que Alba se unió al beso formando un beso de tres. Metía mi lengua en la boca de Cristina como en la de Alba indistintamente e incluso había veces que la lengua de Cristina estaba en la boca de Alba, mientras que con mis manos acariciaba sus pechos y ellas tenían una mano sobre mi polla para que no se les escapara.

Teniendo una cama cerca le dije a Cristina que se tumbara con las piernas hacía a mi, abriendo mucho las piernas y le comencé a meter mi polla, Alba se quedó a mi lado para comerme la polla mientras se colocaba Cristina para follármela, luego se tumbo junto a su amiga con las piernas también abiertas, yo le hacía un dedo a ella y luego la besaba, a Cristina sin embargo me la estaba follando.
Alba cambio de posición y se puso encima de su amiga. Cristina le comía el coño mientras que yo la besaba y me follaba a su amiga. Era increíble. El triángulo que estábamos haciendo era tan increíble.
Quise cambiar de postura. Hice que las dos se pusieran en pompa hacia mi. Metí mi polla en el coño de Alba mientras hacía un dedo al coño de Cristina. Sentía que me iba a correr y no quería aún así que hice que se juntarán culo con culo así les iba a taladrar el culo antes de correr, ellas encantadas ya que mientras que yo trabajaba abriendo su agujero ella se estaban dando el lote.
Tuve que parar para no correrme y me tumbé en la cama y le dije a Alba que se pusiera encima mía para follármela y a Cristina que me pusiera su coño en mi boca, así tendría excitadas a los dos amigas y yo podría seguir disfrutando de los dos coños. Al rato se intercambiaron de posición y me quedé comiéndole el coño a Alba mientras que Cristina disfrutaba de mi polla.

Las dos muchachas estaban exhaustas así que me puse en el borde de la cama para que las dos con sus bocas me terminarán y así lo hicieron con su bocas consiguieron que me corriera.

Fue una experiencia fantástica que tuvimos durante todo el día hasta que llegó mi amigo, experiencia que seguramente repetiremos pronto.

Me gusta / No me gusta

El padre que rozaba a su hija con algo que no era el móvil

Aquella nochevieja, Sara, a sus 21 años, estaba deseando irse a la macro-fiesta para la que llevaba preparándose varias semanas.  Tras sonar la última campanada y brindar con champagne por el año nuevo, la chica se apresuró a llamar a su amiga Caty para que la fuera a recoger.

El recinto estaba lleno hasta la bandera. Ella y su grupo de amigas disfrutaron de lo lindo bailando, bebiendo garrafón y coqueteando con los chicos que no paraban de entrarles. Caty había pillado y estaba liándose con un chico. La noche se iba apagando para dar paso al día. A las 6:00 de la madrugada el grupo estaba disperso, y su amiga Caty no le contestaba el teléfono. Decidió llamar a su padre, tal y como habían quedado, para que le fuera a buscar.

Jorge, el padre de Sara, se puso un chándal y cogió el coche para ir a buscar a su hija. Le daba muchísima pereza, y más a aquellas horas, pero estaría más tranquilo si le iba a buscar él mismo.  En seguida vio a su hija, como siempre puntual, esperándole en el sitio acordado. Debía de estar pasando mucho frío sin chaqueta con su vestidito corto negro, pese a las medias y el gorro de Papá Noel. Sonrió al ver lo guapa que era su hija, con aquella melenaza morena, su delgado cuerpo que aparentaba menos edad con sus pequeñas tetas y culito respingón y aquella cara de niña buena.

Al poco de hablar un poco con su hija, Jorge se dio cuenta que ésta iba bastante alcoholizada.  Una vez en casa, cada uno se fue a su cuarto a dormir unas cuantas horas.

Por la mañana, Jorge despertó suavemente a su hija para que fuera a comer. Obediente, vestida con su fino pijama rosa, y con signos aún de los estragos de la noche anterior, se dirigió al comedor. La madre de Sara les había dejado un mensaje de que se había ido a comer con unas amigas, y que no volvería hasta la cena. Después de comer, ambos cansados por la falta de sueño, decidieron ir a darse una siesta.

Jorge fue a ver a su hija antes de irse a su cuarto, y ambos empezaron a hablar. Se sentó en la cama y hablaron como buenos amigos.

–          ¿Ligaste mucho ayer? – preguntó a su hija.

–          No es por fardar, pero la verdad es que sí. No paraban de acercársenos chicos.

–          ¿Alguno te gustó especialmente?

–          Me lié con uno que estaba muy bueno.

–          ¿Ah sí?, ¿cómo ocurrió?

–          Pues las chicas estábamos bailado y él se acercó con un amigo suyo. Se puso a bailar delante de mí y se fue acercando poco a poco. Cuando estaba casi pegado, acercó sus labios a los míos, y nos besamos muy despacio.

–          Qué romántico – dijo Jorge, aunque realmente empezó a excitarse imaginándoselo. Para ocultar su incipiente  erección, se recostó en la cama.

Sara se giró hacia un lado, dando muestras de somnolencia. Su padre estaba también tumbado de lado girado hacia ella.

–          ¿Y no intentó nada más ese chico?

–          Claro que sí. Todos lo intentan. Ninguno es un santo.

–          ¿Qué hizo?

–          Intentó tocarme las tetas.

–          ¿Sólo lo intentó?

–          Bueno – dijo dudando – con la excusa de cogerme de la cintura, fue subiendo las manos hasta los laterales de mis pechos y fue cerrando las manos hasta tocarme por esa zona.

–          ¿Qué hiciste?

–          Al principio nada, pero cuando intentó tocármelas de forma más descarada, le paré los pies.

Sara notó como su padre se acercaba más a ella. Estaba quedándose dormida, pero notó algo duro sobre su culo. No le dio mayor importancia hasta que notó como de vez en cuando algo vibraba sobre su culo.

–          ¿Eso no es el móvil, no?

–          No hija. Tú descansa.

Su padre le abrazó pasándole una mano por el abdomen. Ella cerró los ojos dejando venir al sueño.  La mano de Jorge fue subiendo hasta colocarse a la altura de sus pechos. Ella se acomodó, y cerró sus brazos sobre aquella mano.

Jorge que tenía su mano sobre las pequeñas tetas de su hija. No llevaba sujetador bajo aquel fino pijama y podía sentir claramente la dureza de sus pezones sobre sus dedos. Sara se movió un poco hacia atrás acoplando su cuerpo al de él. Aquello le excitó más si cabía. Notaba su corazón palpitar directamente en su polla, enviando descargas eléctricas al culito de su hija.

Ambos mantuvieron silencio, y pronto la respiración de Sara fue más profunda. Jorge separó su mano del regazo de su hija y lo colocó lentamente sobre su culo. Tenía un trasero duro y respingón.  Lo acarició desde el muslo hasta la otra nalga lentamente. Sus manos expertas siguieron acariciando hasta llegar a la entrepierna de su hija. Le acarició el vientre plano y duro hasta llegar a la junta de sus dos piernas. Paseó su mano lentamente notando el calor que de allí emanaba. Empezó a juguetear con sus dedos sobre el pantalón de su hija. Pronto, la respiración lenta de ésta se transformó en una más entrecortada.

Confiado, Jorge lanzó su mano directamente al pecho izquierdo de Sara. Lo apretó y masajeó el pezón. Excitado, metió su mano bajo la camiseta de su hija hasta llegar a tocarle las tetas. Se las masajeó lentamente disfrutando de su dureza y juventud.

Agarró la mano de su hija y la guió hasta su propio pantalón. Una vez allí, la juntó a su paquete. Al principio ella no hizo nada, pero al poco tiempo le acarició el bulto a su padre.

–          Imagínate que soy el chico ese con el que te liaste. Seguro que te dejó bien mojadita.

Jorge le dio un azotito en el culo.

–          ¿Qué te hubiera gustado hacerle?

–          Chupársela.

–          ¿Pues a qué esperas?

Jorge se giró boca arriba y se desnudó. Sara se incorporó y le sonrió. Se terminó de quitar la parte de arriba del pijama dejando al aire sus turgentes pechos.

Le agarró el pene a su padre y empezó a masturbarlo lentamente.

–          Vamos hijita, cómesela a tu padre.

Sara se rio picarona y se llevó el pene de su padre a la boca. Se la mamó lentamente mientras su progenitor gemía y respiraba profundamente.

Jorge le acariciaba el culo rozándole el coño por encima de la ropa de vez en cuando. Le pidió a su hija que se terminara de desnudar, y siguió con su tarea notando entre sus dedos lo mojada que estaba su hija.

–          Mmmm Papá, cómo me gusta.

Él aceleró el ritmo sobre el sexo de ella haciendo que tuviera que parar su mamada de la excitación del momento.

Sara se incorporó, y excitada trepó encima de su padre. Le agarró el pene, y bajando lentamente, se lo colocó en su coño. Se sentó lentamente sobre la polla de su padre notando como la llenaba completamente. Puso sus manos a ambos lados de la cabeza de su padre y le cabalgó como había hecho anteriormente con chicos de su edad. Su culo se movía arriba y abajo mientras le cabalgaba.

Jorge le manoseaba las tetas con perversión mientras que ella seguía un ritmo constante.

Sara se reclinó hacia atrás y aumentó el ritmo de su trote. Sus tetitas danzaban en el aire sin apenas cambiar su forma mientras ella saltaba y miraba al techo con los ojos cerrados de placer.

Su padre la empujó hacia un lado y se dejó caer encima. Buscó su coñito con la punta de su polla y empezó a penetrarla en la postura del misionero.

–          Ahhh, ahhh, sí Papá – dijo ente gemidos por las fuertes embestidas de su padre.

–          ¡Toma nenita, toma!

El hombre aumentó el ritmo hasta que mientras propiciaba fuertes movimientos de cadera se corrió. Sara notó los chorros de semen derramarse a alta presión en su interior hasta que su padre paró y se quedó tumbado sobre ella rendido.

Al poco tiempo se separaron y su padre se marchó del cuarto.

Sara cayó dormida al momento.

Algo despertó a Sara. Era su padre.

–          Venga hija, que hay que cenar. Llevas toda la tarde durmiendo.

–          ¿Qué hora es?

–          Las 8. Tu madre nos espera para cenar.

Su padre le guiñó un ojo, y obediente, Sara se aseó para ir a cenar.

Me gusta / No me gusta