¿A que sabe la sumisión?

Eran las siete de la mañana y a los pies de la cama trataba de complacer el sueño de mi ama. Llevaba dormida dos horas y tenía miedo que volviera a despertarse. En los últimos días le había costado dormirse, mi labor era sencilla masajes en los pies y en especial en los callos que tenía al final de sus perfectos dedos. Lo había conseguido y no estaba dispuesto a que mi sueño provocara el despertar de mi divina ama. No dormí en toda la noche pero con mis atenciones había logrado que mi dueña consiguiera encadenar tres horas de sueño.

Divina despertó y un giro brusco de sus pies daba a entender que pronto querría bañarse y desayunar. Preparé el baño a la temperatura que más le gusta y prepare sus tostadas ligeramente rayadas. Cuando todo estuvo dispuesto me acerque a cuatro patas al borde de la cama y elle subió dulcemente a mi lomo que no a horcajadas. Me dirigió al baño y me dijo:

Supongo que esta el baño en condiciones. Quédate en la puerta no quiero perros molestando

Esperé. Oía como el agua tropezaba con su piel y salpicaba, como descalza pisoteaba la alfombra del baño. También Oí un chasquido y entendí su significado. Recogí su bata y se la preparé, de nuevo me puse a cuatro patas y la lleve a la cocina. Al llegar me dio una bofetada, creo que algún vaso no estaba del todo limpio o tal vez el agua de la bañera no estaba en condiciones. Debo estudiarlo detenidamente, más tarde me lo preguntará y si no acierto tendré el castigo oportuno. Para los castigos mi ama es muy concienzuda sabe darme o no darme lo que realmente vaya a molestarme sin que mi condición sumisa me permita beneficiarme del castigo.

Permanecía agachado a su lado a la espera de sus ordenes, de vez en cuando se derramaban algunas sobras al suelo unas veces por atención a su esclavo y otras porque caían de su boca, todas debía recogerlas del suelo con la boca. Este fue un día de suerte ya que mi ama no se termino su tazón y puede tomar algo de leche revuelto con migas de pan, mi señora gusta de hacer gachas en la leche.

Fregué los platos, recogí la cocina. Mientras mi ama leía. Fui a por el periódico y alguna revista. Divina se enoja cuando no tiene lectura y la novela que leía estaba a punto de terminar. Me vestí y tapé mi collar con un pañuelo. Mis vecinos sonríen al verme con el pañuelo, les sonrío. Compré también lo que mi ama sugirió le gustaría comer. Lo hace durante el día anterior en forma de clave debo estar atento y saber descifrar sus apetencias. Ayer durante una película de Ganster, dijo:

-Que bien comen estos Italianos, verdad perro.

-Guau.

Creo que en la escena la comida eran spaguetti a la boloñesa, no lo pude ver bien ya que estaba de espaldas a la tele, me encontraba masageando sus cayos. Esta tarde lo sabré, cuando después de comer me acaricie el lomo o tire de mi correa y me sacuda un bofetón. Es una estupenda adiestradora y sabe despertar mi atención. Todo lo que se se lo debo a mi Diosa.

Llegue a casa y bese los pies de mi Ama, ella no dijo nada. Empecé mis tareas. El Baño, la cocina y la comida. Cuando terminé me acurruqué a los pies de mi ama, ella siguió leyendo algunos cotilleos. Sus acertados comentarios me acercaban a la prensa rosa, una Duquesa de avanzada edad se acababa de casar y este acto colmaban las páginas de las revistas del corazón.

Estaba a punto de empezar el sueño del borrego cuando note un suave tirón. Mi ama estaba vestida y me dijo:

Perro holgazán hoy no has hecho ejercicio ni tus necesidades. Levanta el culo que nos vamos.

Si mi ama

y zas guantazo. No recordé que cuando el tratamiento de mi ama hacia mi es de perro debo ladrar.

Guau.

Cogimos el coche y nos fuimos a un descampado algo solitario. Mi ama no le gusta que nuestros juegos sean públicos y por eso al salir tratamos de ser discretos. Al llegar jugueteo conmigo lanzándome una pelota. Después de jugar un rato y de mear y cagar bajo un árbol volvemos a casa.

Le sirvo la comida a mi dulce Ama y parece que no le desagrada. Creo que acerté en el menú. Mi Diosa se dispone a comer:

Perro no molestes, fuera de aquí .

y me da un puntapiés. A cuatro patas desaparezco y salgo a la terraza. Desde allí puedo oír su chasquido para cambiar los platos. Al terminar mi Justa Diosa cogiéndome de la barbilla, me dice:

Perrito cocinero veo que ayer estuviste atento. Si, para hoy quería Spaguetti a la boloñesa, lo ves cuando te esmeras sabes complacerme. Esta noche tendrás tu premio, ahora come los restos,recoge, limpia y te espero en el salón. Así fue.

En el salón mi Dueña estaba recostada viendo la tele. Señaló sus manos y comencé a estirar sus dedos. Alterné ambas manos, pasaron mas de 20 minutos. La dueña de mis sueños me dijo:

También tengo espalda.

Empecé un masaje a lo largo de hombros y espalda. Rascaba, acariciaba y besaba. A mi hermosa Ama le entró sueño y el sofá no le era suficientemente cómodo, me dispuse como un caballo y monto hasta el dormitorio. Allí señalo los cayos de sus pies y comencé su masaje. Vi como al cabo de una hora estaba dormida, de su boca salía un precioso y suave sonido. Aproveché y dormí también. Despertó y no me vio chupando sus pies, acto que tanto le relaja. Con sus dos pies me dio una fuerte patada, caí al suelo rodé y desperté.

¡Inútil, vago y estudido perro!. Hogazan no te mereces mi protección, hoy mismo te abandono desnudo en una gasolinera.

No era una amenaza fue un hecho, minutos después aparcó el coche en una gasolinera que estaba a dos kilometros de casa y me dijo.

¡Fuera Perro bobo! No quiero verte más.

En la gasolinera sólo y desnudo sabia lo que me esperaba. Busque las calles menos transitadas y conseguí llegar a casa sin toparme con autoridad alguna. Una vecina mayor se quedó mirándome.

Traté de saludarla como si la situación fuera de lo más normal:

Hola vecina

No contestó, frunció el ceño y me siguió con la mirad, no se si exactamente me miraba el culo o la espalda. Subí por el ascensor y entré en la casa me arrastré a sus pies, le supliqué como lo hacen los perros sumisos, besé sus pies y le juraba que no volvería a comportarme como un holgazán.

Mi Ama en principio me apartaba con su pié aunque por fin permitió que le besara sus pies. Me llenó de satisfacción su perdón. Y no sería la única buena noticia de la noche. Puso una película y se dispuso a verla mientras indicaba sutilmente lo que quería. Un masaje a veces en los pies otras en las manos o espalda, un vaso de agua, algunos caramelos. Me lo decía con una mirada un sonido o una indicación. Eran muchos años y conocía sus apetencias con solo mirarla.

Al terminar la película. Me cogió por la barbilla y me dijo:

Perrito, ¿recuerdas que esta mañana te prometí un premio?

Guau.

Se quitó el pantalón del pijama, la lencería y se recostó plácidamente. Me sorpresa fue enorme cuando descubrí que esa noche me iba a permitir acariciar su santuario. Así lo hice siguiendo sus indicaciones, mi lengua se movía como ella disponía unas veces se movía de arriba a bajo otras chupaba y la mayoría de las veces se movía rápidamente. Así estuvimos mas de una hora. Yo estaba muy excitado. Me miro de arriba abajo y me permitió correrme con sus pies. Me restregué como un perro en celo mientras ella movía su pie para facilitarme el Orgasmo. Me derramé y agradecido besé sus pies.

La noche había terminado como hacía mas de un mes no terminaba, con mi sexo flácido. Le llevé al baño y luego al cuarto. Allí me miro y me dijo.

perrito esta noche quiero dormir sola vete al salón y puedes dormir en el sofá.

Le besé el pié y dormí plácidamente en el salón.

Esclavo de sus sueños.

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