Las Vegas, apuestas a perder o ganar

Había decidido ir a Las Vegas a pasar un fin de semana de desmanes al máximo, pero nunca, nunca pude siquiera imaginar lo que me pasaría. Llegué al hotel de lujo donde trabaja un amigo mío que me consiguió una excelente tarifa.

Cuando llegué y pude saludarlo, me comentó que estaba de suerte, pues ese fin de semana se estaban hospedando muchos jugadores de futbol americano profesional por una premiación anual de la liga, por lo que el taco de ojo, o sea el agasajo visual, estaba garantizado.

No lo podía creer, por todos lados, en restaurantes, casino, alberca, pasillos, por todos lados había muchas hermosas bestias negras, blancas, latinas, de todos los colores, sabores, edades, y una constante común en ellos grandotes, animalotes, cabronzotes, machines, hasta me sentí pequeño y delgado con mis 1.82 cm y 90 kilos.

La primera noche, me lance a un antro gay regrese a las dos de la mañana, no había ligado nada y andaba cansado. Pero, entrando al hotel vi que en uno de los bares había muchos jugadores tomando y conversando, entré, pedí algo en la barra y me estaba dando un agasajo con esos bíceps, espaldas, y que nalgas.

Me dirgí al baño, y estaba solo, en eso llegó un jugador de casi dos metros de alto, negro, como de 28 años, una espaldota, dejo un espacio libre y se colocó en el mingitorio, sacó no una verga enorme, sino un monstruo negro, grueso venudo, cabezón entonado, pero no erecto. Me quede frío, impactado, helado, ese monstruo le medía como 18 centímetros en reposo. Debo aclarar que soy activo, pero una verga impactante a cualquiera le llama la atención.

Se la sacudió para terminar y yo seguía viéndolo, observando hipnotizado ese animalón, y se la volvió a sacudir, y otra vez, y comenzó a tomar más tono, y alce la vista y el muchachote me veía y sonreía, y en inglés me preguntó ¿te gusta? con una voz tan grave y profunda, que hasta me cimbró, moví la cabeza diciendo no o tal vez aturdido, y seguí con mi verga afuera, sin orinar, él se acercó, me dio mucho miedo, pensé que se había enojado por observarlo así, con su manaza me agarró una nalga, la apretó con fuerza y con la otra mano tomó la mía y la llevó hasta su bestia, me quede tenso inmóvil y él guió mi mano por todo lo largo de su grosor.

Era suave, pero bien entonada, sentía que eran metros de piel lo que había que mover por todo ese enorme tronco, soltó mi mano, y como automata yo solo recorría una y otra vez ese fierro gigante. Giré mi mirada hacia su rostro, sonreía cínicamente, me nalgueó con fuerza, y como  que desperté del trance. Se guardó todo, dentro de su short y me preguntó en qué habitación estás, le dije el número y me ordenó, vete para allá, te veo en 10 minutos. Y se salió, muy rápido sin lavarse las manos, en eso entró un chico de limpieza.

Me quede atónito, apendejado, me lave las manos, me eche agua en la cara y subí casi flotando a mi habitación, me metí a bañar, sin pensar mucho, tratando de asimilar qué diablos había sido eso, un machote, de casi dos metros, negro, con unas manotas y patotas, de un pene gigante, barbón, con unas nalgas de acero y brazos más grandes que mis piernas me dijo que vendría a cogerme???? ahh chinga, yo soy activo, qué pedo, no, no , no  menos con eso que tiene, no puede ser, no me voy a dejar, o bueno, nomás querrá una chaqueta a dos manos, o quizá podría mamársela… pero soy malo para mamar, casi nunca lo hago, soy activo, peor aún, nunca he dado el culo…. mmmmhhh bueno no soy virgen, pero a lo mucho lo he usado unas cuantas veces en la vida, y obvio, nada de ese tamaño, de hecho con penes más pequeños que el mio.

No, ni va a venir, me estaba cotorreando, pensaba todo esto mientras, me bañaba con la verga bien parada, me acariciaba con jabón, con fuerza y furia mis 20 centímetros, y con más jabón empecé, extrañamente en mi, a lavarme el culito, a enjabonarlo a meterme un dedo, poco a poco, a relajarlo, y seguía con una mano recorriendo mi verga, e introducía un segundo dedo, me dolía un poco, pero el jabón ayudaba, luego ya eran tres dedos, y un cuarto dedo que me costó trabajo meter, y me sorprendí de la relajación obtenida. Mejor saqué los dedos y deje de jalármela si no, ahí mismo terminaría.

Salí de la ducha, tomé una toalla y oí unos toquidos en la puerta, envuelto en la toalla fui a abrir, y al asomarme, de un manotazo empujaron la puerta, era el negrote del baño, entró rápidamente, cerró la puerta, casi me atropella del empujón y me espanté un poco. Me dijo, con su voz grave y profunda, tranquilo, no quiero que alguien me vea por esperar tanto en el pasillo. Ok, dije, un tanto nervioso y a la expectativa de qué iba a pasar, es decir, sí sabía, pero no tenía ninguna certeza en los detalles.

Me dijo, muy bien, recién bañado tu piel se siente fresca, me abrazó, me envolvió en esos brazotes y ese duro pecho, y me dio un beso que no disfruté, me dolió mucho, por que práticamente me metió toda su lengua, me mordisqueó la lengua y labios, me ahogaba y no podía ni moverme en ese apretado abrazo. Me soltó y hasta pude respirar. Me giré para ir a ponerme un calzón y con sus manotas me agarró las nalgas, me empujó hasta la cama y prácticamente me aventó y cayó encima y comenzó a mamarme el culo. Su lengua era enorme, le ponía mucha saliva, más que excitación, me provocaba cosquillas su lengua, su barbota, hasta que comenzó a juguetear con sus dedotes a la entrada de mi culito, lo mordisqueaba y me sentía un poco incómodo, pero al mismo tiempo quería tener esta experiencia.

Hasta este punto yo no estaba excitado, sino aturdido, deseando vivir esta experiencia pero con una incertidumbre y nervios impresionantes, creo hasta actuaba un tanto torpe. Después de un rato de estar ensalivando mi culo y juguetear con sus dedos a la entrada, introdujo uno hasta la mitad y me dolió un poco y puje, la dedeada y jebón previos habían ayudado a relajar y distendir un poco mi culito, y él dijo tranquilo, tranquilo, es para preparar tu culito y dejo su grueso dedote dentro sin moverlo, y siguió lamiendo la entrada de mi culito con su enorme dedo dentro, hasta la mitad, y comenzó a moverlo en círculos como abriendo y estirando mi culito.

Pensé que lo mejor era relajarme lo más posible, confiar y ceder ante sus caricias, y afloje el culito, él lo sintió y de inmediato metió todo su dedote, y tocó mi próstata, comenzó a acariciarla y a sentir entre rico y ganas de cagar, y apreté el culito, no fuera a salirse todo el excremento, tal vez no pero me dio esa sensación, y el dijo, no, no, no, no lo aprietes, déjalo como lo tenías, y afloje de nuevo, poco a poco, y el echó más saliva a la entrada y comenzó a meter un segundo dedo, despacio pero con firmeza y me sorprendió que entrara con relativa facilidad.

Se incorporo sin sacarme sus dos dedos de mi culo y con la otra mano se bajó el short, no podía verlo pero oía y sentía lo que hacia, comenzó a masturbarse viendo sus dedotes en mi culito, y empezó a moverlos adentro y afuera, poco a poco iba acelerando el ritmo, en cierto momento, los hundió al máximo y me lastimó un poco y puje fuerte y me soltó una sonora nalgada y dijo, ya, ya, no pasa nada, no pasa nada, y sacó un poco sus dedos dejando la punta dentro, echó más saliva y comenzó a meterlos, y cuando los tenía hasta dentro dijo, que rico ya son tres y ni los sentiste; me sorprendí y pregunté ¿cómo?, sí que tienes tres dedos dentro, ya estás listo para clavarte.

De inmediato lleve mi mano a su mano, y palpe, efectivamente, tres enormes dedos estaban en mi culo, entrando y saliendo sin que me doliera, resbalaban como si siempre lo hubieran hecho en mi culito. Los retiró completamente, y suspiré y me desplomé en la cama, baje mi culo y me quede impresionado de mi capacidad para relajarme.

Se desvistió rápidamente, se acostó a mi lado me acercó a su cara y otra vez me besó, pero con suavidad, me lleno la boca de su saliva , y empujó mi cabeza por su impresionante y duro pecho, así como su bien formado y peludo abdomen hacia verga, yo con los ojos cerrados y la boca semiabierta, esperaba bajar más, pero de repente, a medio camino calculado, su enorme cabezona frenó el recorrido de un golpe leve en mi rostro.

Es decir, su vergaza sobrepasaba por varios centímetros su ombligo, le llegaba casi a medio abdomen, eran 27 centímetros, gruesos, venosos y duros, con él no se cumplía esa frase de dos manos-cabeza libre, sino, tres manos y cabezona libre. Abrí los ojos y la boca, sorprendido, en ese momento pensé en levantarme y dejar todo, hice el movimiento, pero su manaza en mi nuca lo impidió, con su otra mano tomó su vergaza y la azotó en mi rostro, comenzó a darme vergazos en la cara, duros, fuertes, golpearme y hacerme sentir quién era este macho.

Sabía que no había opción yo había provocado (y de cierta forma buscado) esta situación, desde el baño del bar, con mis reacciones lentas  y torpes y decidí apurarme para acabar pronto con esto, que seguía hipnotizándome y generando una enorme angustia y miedo, no me sentía excitado, por eso abrí la boca y metió su cabezona, era enorme, como una pelota de golf, y comenzó a empujar más y más fuerte, pero sólo metía su cabezona y un poco más y me provocaba arcadas, dolor, me ahogaba y tosía, casi vomito en uno de sus empujones.

Paró y dijo, mejor te clavo de una vez, me acomodó boca abajo, yo super tenso, y él se arrodilló detrás de mi, escupió a mi culo, y untó toda la saliva, incluso metió un poco su dedo, luego se escupió su vergaza y la colocó a la entrada, empujó y apreté el culito, me dolió mucho, grite, y trate de safarme y él retiró su cabezona, me dio una fuerte nalgada, y me dijo relájate, y de nuevo comenzó a introducir un dedo, saliva, dos dedos, saliva y tres dedos, y me dijo así dejálo, abierto, no lo aprietes.

Tomó su vergaza, nuevamente apuntó su cabezona en mi culito y empujó lo mantuve abierto, pero cuando entró toda, por reflejo aprete el culito, y me dijo, no, no, aflójalo, dejálo como estaba, respira hondo y afloja, y así lo hice, apenas relaje un poco y empujo unos centímetros más, y puje fuerte, volví a respirar y relajar y metió toda su verga, entró hasta el fondo de mi culito, y puje mucho, casi gritaba, y él dijo bien, muy bien, eso es lo que debes hacer relajarte.

Comenzó a meter y sacar unos cuantos centímetros, suave, y giraba un poco su vergaza como para ampliar la entrada de mi culito, y comencé a gozar un poco, y de repente empujo más y entro más profundo, y me sorprendió, pase mi mano hacia atrás y palpe su vergota casi completa fuera de mi, sólo había metido su cabezona y unos tres centímetros. Se dio cuenta de mi sorpresa y sin esperar mi reacción, me hundió un poco más ese animalote y grité de dolor, y empujó más, mi cuerpo se puso super tenso, quería quitarme, comencé a gritar, y me soltó un fuerte golpe en la cara, me tomó del pelo y hundió mi rostro en la almohada, trate con mucha fuerza de safarme, y era un esfuerzo inútil, no movía ni un centímetro de esos 130 kilos de puro músculo y casi dos metros de altura.

Y empezó a empujar con más fuerza su vergota, sentía que me iba desgarrando el intestino, que estiraba al máximo y se reventaba cada pliegue, y sentía su respiración en mi cabeza, en mis orejas, bufaba en mis oídos, y me tenía fuertemente abrazado, me estaba violando este cabrón, me estaba costando muy caro el haber volteado a verle la verga en el baño, yo estaba gritando, llorando y moqueando y él gozando con mi dolor.

Se quedo inmóvil, y mi culo al rojo vivo podía sentir las palpitaciones de ese fierrote, ya quería terminar aquello, eso era una violación, pero creo que el único responsable era yo, por no haber frenado mi curiosidad y atención en este hombrezote o mejor dicho, esta bestia negra, barbón, vergón y cabrón.

Pasaron varios minutos, él inmóvil, dentro de mi y yo con el culo destrozado, cada segundo se me hacía eterno, ya quería que acabara, ya no quería saber nada, respiraba con dificultad, pues su peso me aplastaba, estaba moqueando, y sollozando, y comenzó de nuevo a moverse suavemente, sacarla un poco y meterla, pero eso ya era una tortura, sentía como se desagarraba mi culo, desde el anillo o esfínter exterior hasta cada pared interna.

Su pene de 27 centímetros, con esa impresionante cabezona, estaba destrozando mi interior, tanto el intestino, como mi voluntad y mi calentura inicial. Y poco a poco normalice mi respiración, mientras el se movía unos pocos centímetros fuera y adentro. Pasaron varios minutos, que me parecieron horas de tortura y ya más calmado, acostumbrándome al invasor, esta vez el tomó mi mano y la llevó a palpar su vergota, y con mis dedos temblorosos recorrí desde mi culito hasta la base de su pene, la mitad seguía afuera, no lo podía creer todo ese dolor, era de sólo la mitad, ahí quise levantarme. huir, empecé a gritar en español, en inglés auxilio, help, una fuerte cachetada con una de sus manazas me calló, luego un golpe seco en las costillas me torció de dolor.

Y él aprovechó para sujetarme fuertemente y meterme más su enorme verga, y ya no sabía que me dolía más la cara, las costillas o el culo, y nuevamente me soltó un golpe a las costillas, unas nalgadas muy fuertes y un par de cachetadas que me aturdieron todo, y aprovechó para tomarme del cabello, abrir con sus manazas mi boca y meterme una trusa, me sujetó con firmeza de las caderas y empujó, sin parar, hasta el fondo, pude sentir como forzaba y rompía mi segundo esfínter, el del fondo del culo, se oyó como si hubiera destapado el corcho de una botella, reventó mi esfínter, el más profundo, llegando a donde muy pocos alcanzan.

Y me abrazó como si buscara fusionarse conmigo, y su verga completamente dentro de mi, parecía tener vida propia y reclamar todo mi intestino como su propiedad, mi esfínter exterior y el interior habían pérdido la batalla de tratar de impedir la invasión, por más furza que habían hecho, el acero negro, con su enorme cabeza, dureza y largor, habían invadido todo rincón, estirando y roto todo lo que se les opusiera a su paso, incluso había sangre.

Se quedo inmóvil, nuevamente, pegado a mi, todo dentro de mi, y respiraba con fuerza en mi nuca, y comenzó a moverse, otra vez sacaba unos cuantos centímetros y volvía a meterlos, yo ya no sentía nada, ni dolor, ni mis piernas, ni mi culo, hasta mis ojos se habían quedado secos, ni lágrimas brotaban, su enorme cuerpo, dureza y firmeza de sus músuclos, su peso, todo él chocaba contra mi cuerpo, era tanta su intesidad que me sentía pequeño, frágil, y poco a poco comenzó a sacar más y meter más centímetros, fue acelerando sus embestidas, yo era como un pequeño muñeco de trapo siendo atacado, retorcido, abierto y destrozado por un animal enfurecido; y de repente, no supe ni cuanto tiempo pasó, comenzó a soltar su leche, chorros y chorros, parecía que no acababa, al mismo tiempo que recorría todo mi culo, no dejaba de bombear mientras terminaba, y me dio una estocada final, hasta el fondo, y se quedo inmóvil.

Terminó la pesadilla, pensé en ese momento, por fin, esta tortura terminó, pague muy cara mi curiosidad, más que movido por la calentura; era una experiencia que no podría contar, ni sentir orgullo, pues esto hábía sido una violación y no tuve ninguna decisión ni intervención, todo lo hizo él.

Y se quedo dentro de mi, respirando fuertemente, y lentamente se iba normalizando su respiración, y perdiendo la dureza de su miembro, yo sólo esperaba que se le bajara lo duro y no antes la fuera a sacar, si no, me dolería muchísimo. Pasaron varios minutos y seguía un poco entonada esa vergaza dentro de mi, mi culo palpitaba, escocido, adolorido, destrozado, sangrante, un poco jalado hacia afuera una parte mínima de mi intestino.

Y pasaron más minutos y nada, no se le bajaba al cien por ciento, y yo tenía mucho miedo de que la sacara y volviera a lastimarme. Me retiró la truza de mi boca, y pude respirar mejor, y me solté a llorar, desconsolado, y él a hablarme al oído, suavemente con su voz gruesa, profunda, diciéndome, perdón chiquito, es que estás bien rico, bien apretadito, y ver tu sufrimiento me excitó más, perdón, ¿me perdonas?, me hablaba con una ternura y un arrepentimiento, que le dije que sí, que no había problema, lo único que realmente quería, pensé, era que se saliera de mi y se largara pronto.

Y de repente el terror me invadió, su vergota comenzó a tornarse dura, nuevamente dentro de mí, y trate de safarme, pero era imposible que yo pudiera mover esa animalote, pesadote, de puro músculo que estaba encima de mi; y comenzó el mete y saca, me dolía, comencé a gritarle que ya no quería, me tomó fuertemente del cabello y hundió mi rostro en la almohada, la mordí con fuerza para aguantar el dolor, sentía que la gran cantidad de mecos que me había echado servían como lubricante, su vergaza resbalaba con facilidad y el dolor iba disminuyendo, como si su esperma fuera un ungüento para calmar el escosor de mi culito.

Hasta ese momento comencé a sentir alivio, menos dolor, y extrañamente después de varios minutos experimenté placer, que iba aumentando poco a poco, incluso paré las nalgas y él me soltó ya solito entraba y salía de mi, sin abrazarme, sin someterme, yo seguía mordiendo la almohada, el dolor aún era fuerte, pero disminuía lentamente. Paso su manaza hacia mi verga, que por su tamaño hacía sentir pequeñitos mis 20 centímetros y comenzó a masturbarme, se me paró de volada, y sin alcanzar su dureza plena, comencé a soltar chorros y chorros de semén, fuertes mecos, y una parte los tomó con su mano, y los llevó a su verga y mi culito y los embarró.

Siguió bombeando, sin parar, y mi placer aumentaba, en un momento, se quedo quieto, inmóvil, y yo comencé a mover mi culo adelante y atrás, recorrer todo su chilote, y en uno de esos movimientos se safó de mi culo, de inmediato lo colocó a la entrada y enterró de un único movimiento y goce impresionantemente. Bajó sus manos a mis nalgas, acercó sus dedos estirando la piel cercana a mi culito y avanzando hacia mi hoyito lo abrió al máximo, y enterró ahora sí hasta el fondo, al máximo posible, el 100 por ciento de su carne. Grité, me desplomé y siguió bombéandome. Sacó su vergaza, completa y me la dejo ir entera, nuevamente varias veces, y cada estocada yo gritaba de dolor y placer. Nuevamete soltó su leche, sin dejar de bombear, sin parar hasta que me la enterró toda y se quedo inmóvil.

Esta cogida sí la goce, con mucho dolor, pero ya con un placer igual de intenso, pensé que se quedaría dentro, pero pasaron unos segundos y se salió violentamente y rápido de mi culito, sonó muy fuerte cuando se chispó su vergaza; se fijó y observó como sus mecos resbalaban de mi culo hacia fuera, varios de sus chorros, mucha de su leche salía, mezclada con algo de sangre y un poco de suciedad, y dijo que rico, le dio un lengüetazo, comenzó a mamarlo, vio la hora y dijo algo de unos amigos, del bar, que se iba que luego me veía, dejo apuntado su número de cel y correo-e en una hoja de papel, se vistió y salió rápido del cuarto. Me quede inmóvil en la cama, derrotado, acabado, debilitado, pensando, tratando de asimilarlo todo lo que había pasado, como si hubiera despertado de un sueño-pesadilla-alucinación,

Unas horas después, como a las seis de la mañana, entró un mensaje a mi cel, que si podía pasar a verme, quería saber si estaba bien, pues le preocupaba que me había roto el culo, le dije que estaba bien, que si quería pasar estaba bien; me levanté y me fui al baño, oriné y me lavé la boca, me dolía el abdomen, estaba lleno de gases, y me senté, de repente sentí como salían de mi, estos aires y parte de los lechazos de este cabrón, aún tenía mucho de él dentro de mi, y el culo aún palpitaba tratando de recuperarse.

Me limpié, lavé las manos y tocaron a la puerta, fui así desnudo a abrirle, y nuevamente, su entrada con fuerza, empujándome, me abrazó beso intensamente, sentí un asco, sabía a puro alcohol, botanas y cigarro, fue asqueroso. Me tiró en la cama, y comencé a decirle que no, que me dolía el culo aún, y me soltó una cachetada con su manaza, dejándome aturdido, aprovecho para girarme boca abajo, y no se desnudó, sólo bajo el cierre de su pantalón se sacó la vergaza, se echó saliva y la metió de golpe, como si siempre hubiera entrada en mi culito.

Iba a gritar y nuevamente sus manazos en la cara, golpes en costillas, y su vergaza en mi culito, bombeó unos tres minutos y soltó su leche, se desplomó encima de mi y casi de inmediato se quedo dormido, me safé debajo de él, y lo deje en la cama, lo observe y vi que dormía profundamente, empecé a devestirlo, me costaba mucho trabajo mover semejante animal, y cuando quedo totalmente desnudo, no cabía en mí del placer visual que ese hombre provocaba en mi, un cuerpo de ébano, perfecto, peludo, enorme, y su vergota y huevotes una maravilla.

Lo giré boca abajo para apreciar su espalda, sus piernas, sus nalgas perfectas, duras, velluditas y se me paró la verga, comence a acariciar y recorrer su espalda y piernas hasta concentrarme en sus nalgas y se me ocurrió que podía mamarle el culito, asi como estaba de borracho y dormido, y me costaba trabajo separar tremendos bloques de carne dura, maciza de primera calidad, y tocar con mi lengua ese culito de macho.

Poco a poco, mientras mamaba, la verga seme puso dura y decidí que se la clavaría, pero me daba miedo ue despertara y no loe gustara o fuera a golpearme; pero debía arriesgarme, no siempre y muy pocos tienen una oportunidad como esta. Le puse mucha saliva, saqué lubricante y le puse en el hoyito y yo en mi verga, y comence a acomodarme encima de élm sin aoyarme demasiado, y luego a meter la verga, era un culito super relajado, que me permitió entrar al fondo sin problemas, y comencé a bombearlo suave, disfrutando la sensación, y acelerando ei ritmo, casi 20 minutos de bombeo y le solte en el fondo de su intestino, mis lechazos más abundantes y potentes que hubiera soltado en las últimas cogidas.

Terminé y de inmediato me iba a retirar y escuché su voz, adormilada, entrecortada y débil, quédate ahí, quiero tenerte arriba, y me sorprendí, él había sentido todo, me dijo acomódate y duérmete encima. Wow,  esa cabronzote era una cama de carne deliciosa, un lujo que no podía rechazar, me acomode y dormí encima.

A medio día me despertó su movimiento, se levantó y fue al baño, se acostó y dijo dame leche papá, la quiero en la boca, y lo tomé de la cabeza y baje a mi verga y comenzó a mamar, contrastaba su enorme cuerpo con la actitud sumisa, casi infantil mientras mamaba, 15 minutos después y solté mi leche, en el fondo de su garganta, y el sólo tragaba y chupaba con fuerza; cuando acabé de levantó de inmediato, como impulsado por un resorte, tomó mis piernas, as subió a sus hombros escupió un poco de mi semen retenido en su boca, lo puso en la entrada de mi culo y otra parte la untó en su vergaza, la llevó a mi culito y me clavó la mitad, me tapó la boca con una de sus manazas para ahogar mis gritos y con tdo su peso encima, me controló y dejo caer toda la verga en mi culo.

Bombeó varios minutos, me soltó la boca, yo pujaba y gemía muy fuerte, me estaba lastimando mucho; siguió bombeando, abrí los ojos, y era una vista espectacular, su tremendo cuerpo moviéndose, estiré mis manos y empece a recorrer ese pecho musculoso y peludo, sus brazotes, pero lo mejor su rostro de mahco cabrón, gozando, entrecerrando los ojos, sientiendo como su verga se frotaba dentro de mi culto. Y pasada casi media hora soltó su leche.

En cuanto acabó, se salió de mi, oyéndose un sonoro ruido caractaerístico cuando sale una enorme verga de un culito bien húmedo o aguado de tanta leche. Se vistió y se fue, me habló de su habitación se despidió. Me bañé, bajé a desayunar con mucha hambre y muy adolorido del culo, piernas, bocas, verga, de todos lados, pero muy satisfecho.

Meses después, me fui a vivir a su casa, para todos yo era su asitente personal, le programaba citas en la estética, hacía trámites bancarios, supervisaba labores de jardinería, cuando él comía en su casa, coordinaba a las cocineras para preparar algo de la dieta de su nutrióloga o algo especial si él lo solicitaba, hacía las compras para su casa, veía si se necesitaban reparaciones, hacía un poco de todo. Frente a todos me trataba de usted, con distancia y cierta frialdad, a veces uno que otro maltrato. Pero en las noches, cuando todos se iban, empezaba lo nuestro.

Luego, se tuvo que casar que una celebridad de la música pop; no fui contratado, me tuvo que cortar, entendí perfectamente, regresé a México, me enteré poco después de su cambio de equipo, después su divorcio (como originalmente quedo pactado desde que se arregló el noviazgo y boda entre estas dos celebridades) luego me mandaron llamar de su equipo, pues me había dejado bien recomendado, y ahora un recién llegado QuarterBack requería un asistente personal. Me fui nuevamente a Estados Unidos, este joven es heterosexual y no me quedo en su casa, diario voy y me regreso a mi departamento.

Hace poco, me llamó, charlamos y me envió un correo-e. Ahora voy en un vuelo comercial, a residir nuevamente con él, seré otra vez su asistente personal, y mi cuerpo ya siente, ya necesita sentirlo dentro de mi, y estar dentro de él.

 

 

 

 

 

 

 

 

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