Hooters II

Orgía, sexo en grupo. Hace unos días pensaba todo lo que me ha sucedido en estos últimos meses y mi vida sexual esta yendo de maravilla, en el trabajo mi jefe que me consentía en todo lo que quería, y nuestros encuentros sexuales eran geniales, una buena amiga que es mi compinche en muchas fantasías y disfrutamos de nuestros cuerpos, justamente este relato cuenta una experiencia vivida con ella. Read more

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Mi conversion de Amo a sumiso

Llevaba yo un tiempo teniendo algunas fantasias nocturnas en las que yo ejercia el rol de sumiso y un Amo me usaba y humillaba. Me despertaba tremendamente excitado pero al principio no le di demasiada importancia (yo era muy macho, un Amo).

Una noche estaba yo el el bar que os comento, llegue demasiado temprano y no habia mucha gente; aun asi me fui al pasillo de los glorys, me saque la polla y la meti en un agujero. Nada paso, ninguna boca avida se abalanzo a mamarmela. Debo reconocer que senti cierta decepcion, pero al mismo tiempo, me brindaba la oportunida de conocer el otro lado de los glorys, la parte de las bocas asi que sali de la parte de las pollas y me meti en la parte de las bocas. Rapidamente senti una excitacion que me sorprendio y asusto un poco. Inmediantamente vivieron a mi mente esas fantasias en la que yo me mostraba sumiso. ¿que haria si de repente una polla asomara por uno de los agujeros?. Por una parte, estaba seguro de que me lanzaria a mamarla, pero por otra.. al fin y al cabo, yo era un Amo, el brazalete negro de cuero en mi brazo izquierdo asi lo hacia notar. Y sin embargo…

Casi de inmediato, entraron dos sumisos en la zona de bocas y se colocaron frente a sendos agujeros, con una pequeña inclinacion hacia alante y apoyando una mano en el agujero (asi los Amos saben desde elotro lado que hay una boca esperando). Entraron ptros tres, uno se quedo delante de un agujero y los otros dos pasaron de largo saliendo por el otro extremo. Pense que era el momento de salir de alli, se empezaba a oir ruidos de gente entrando, en mi condicion de Amo, ese no era mi sitio, pero cuando estaba pasando por el anteultimo agujero que era donde se habia apostado uno de los sumisos, un Amo desde el otro lado metio su polla. El sumiso hizo una pequeña inclinacion, casi reverencial, beso primero con devocion la polla del Amo y empezo a mamarla. He de confeasar que el ritual me dejo maravillado y excitadisimo. Como decia, estaba yo a la altura del ultimo agujero y mi intencion era salir de alli (probablemente para meter mi polla por uno de los agujeros), pero de repente una polla entro en el ultimo agujero. Por unos segundos no supe reaccionar, no sabia que hacer, pero pense en el ritual del sumiso que habia visto y no pude contenerme: me incline en una pequeña reverencia, bese con cierta devocion la polla del Amo y empece a mamarsela. Tenia cierta confusion en mis sentimientos, por un lado me encontraba excitadisimo y disfrutando de poder mamar la maravillosa polla de ese Amo; por otro lado estaba nervioso, alguien podia verme haciendo eso y seria muy humillante. Esto hacia que mi exitacion aumentara. Tras un rato mamando la maravillosa polla del Amo, este la retiro. Pense que algo habria hecho mal, o simplemente El se habia cansado, pero no; lo que habia hecho era pasar al lado donde estaba yo. Practicamente no lo vi, me agarro bruscamente del pelo y llevo mi cabeza hacia Su polla. Sin darme yo cuenta me habia puesto de rodillas ante El para seguir mamando la polla. MIentras lo hacia, no podia dejar de pensar en que desde ahi, quienquiera que fuese el Amo, podria verme la cara y saber quien era. Al de muy poco, mis temores se hicieron realidad: el Amo me cogio del pelo y tiro de el haciedo que levantara la cabeza. Ahi se encontraron las miradas: era Miguel, un amigo mio, Amo, de los buenos, habiamos usado cantidad de sumisos a lo largo de los años. Fue como si el mundo se parara, se congelara. El con los ojos muy abiertos mirando hacia abajo, y yo de rodillas, con Su polla en la boca, mirandole desde abajo. Miguel reacciono primero:

– Pero, que haces, tio, estas loco?

– Miguel tio, no se lo que me ha pasado, lo siento

– Vamos a tomar una birra y hablamos, me has dejado flipado

 

Nos acercamos a la barra y Miguel se sento en un taburete. Yo pedi dos cervezas y le dije al camarero que apuntara las dos a mi numero de taquilla. No me atrevia a mirar a la cara de Miguel; estaba muerto de verguenza y me sentia humillado. Por otro lado, tenia una enorme ereccion, y Miguel fue bien consciente de ello.

– Cuentame, que cojones hacias tu mamando pollas como un puto esclavo

Apenas me salian las palabras, balbuceaba, tartamudeaba intentanod explicar a Miguel las fantasias que habia estado teniendo ultimamente

– Quieres hablar claro tio?, no te entiendo una mierda, te has metido algo?

Decidi ser completamente sincero con Miguel, que era un buen amigo desde hace muchisimos años.

– Mira, desde hace un tiempo a esta parte, estoy teniendo muchas fantasias en las que yo adopto del rol de sumiso y un Amo me usa y me humilla. Ultimamente cada vez que me hago una paja es pensando en que estoy con un Amo como Su sumiso. Hoy cuando he entrado, habia poca gente y me he metido en los glorys, he visto un sumiso la ceremonia para comer la polla a un Amo y me he puesto cachondisimo. Cuando ya iba a salir, has metido la polla en un agujero. No sabia que eras tu, te lo juro, y no me he podido resistir. Perdoname por favor…

– Bueno Bueno (risas). Tranquilo, no te preocupes no eres el primero, ni tampco seras el ultimo.

– Gracias Miguel

– Y, dede cuando tienes esas fantasias como sumiso?

– Desde hace ya año y medio mas o menos

– Y hasta ahora no lo habias probado?

– No Miguel, te lo juro

– Y que? te ha gustado tu rol de sumiso?

– (rojo como un tomate, muerto de verguenza) pues…. si te digo la verdad, ….. si

– jaja, ya lo veo, no hay mas que ver la empalmada que llevas

– la verdad es que si (sonrio, pero en realidad estoy avergonzado y humillado)

– Esta bien, no te preocupes. Te propongo una cosa: Vamos a subir a la sala de cine, alli no hay nadie y podemos hablar mas tranquilos. Tendremos una conversacion desde la perspectiva del Amo (Yo) y tu el sumiso. Ya sabes como debe comportarse un sumiso. Despues de la conversacion te pregunatare UNA SOLA VEZ si quieres seguir ejerciendo de sumiso. Si dices que no, bajamos, y usamos a algun imbecil de por aqui. Si dices que si, seras Mi sumiso el resto de la noche y mañana volvere a hacerte la misma pregunta. Esta claro?

– Si

– Si… QUE?

– Si ….Señor

 

Miguel termino Su cerveza, la dejo en la barra, se levanto del taburete y me dijo tajante: SIGUEME

Empezo a subir las escaleras hacia el piso de arriba. Iba vestido con unos jacks de cuero, un arness de cuero y acero y una muñequera de cuero ancha que le cubria medio antebrazo izquierdo. Yo iba doas pasos por detras de El, con un jackspot negro de algodon y mi brazalete de cuero en el brazo izquierdo.

Al llegar a la sala del cine, que estaba vacia, MIguel fue hasta la primera fila y se sento en la ultima butaca de la izquierda. Yo estaba muy nervioso y no sabia que hacer…. me sente a Su lado

– Se puede saber que cojones haces? no ha quedado claro abajo lo que eres ahora mismo?

– Si Señor, perdon – Y me arrodille a Su lado

– Creo que el puto brazalete esta en el lado equivocado, no crees imbecil?

– Si Señor – Me quite el brazalete del brazo izquierdo y me lo coloque (por primera vez en mi vida) en el derecho

– Ya CASI pareces un puto esclavo, pero ya me conoces,… como deben estar los putos esclavos ante MI?

– Completamente desnudos, Señor

– Y a que estas esperando, pedazo de mierda??

– Si Señor – me quite el jockstrap y quede arrodillado, completamente desnudo y con el brazalete en la derecha, arrodillado ante Miguel, al que ya empezaba a ver como mi AMO

 

——-CONTINUARA—-

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La Sumisa de mi hermana parte III

La sumisión de mi hermana Milagros. Cosas del destino.

Tras la segunda cogida del cerdo de Jhony a mi hermana, donde esa vez le desvirgó su hermoso culo e hizo que ella por primera vez haga un sexo oral, consiguió dominarla sexualmente y someterla a sus más bajas pasiones.
Han pasado 8 meses después que la cogió por primera vez, y tengo que aceptar que ese miserable de Jhony hizo madurar el cuerpo de mi hermana, pues sus pechos, piernas y sobre todo su hermoso culo están mas firmes y cortoneados.
En este lapso, las sesiones sexuales entre ellos fueron muy seguidas, mi hermana iba a su cuarto vestida de diferentes formas, muy atractiva, a veces con ropa casual como un jean a la cadera y blusa, o faldas ceñidas al cuerpo o en mini, pero siempre ceñidas a su cuerpo escultural, permitiendo resaltar su figura.
Los interiores que se ponía iba desde tangas o hilos. Por lo menos yo veía que 3 o 4 veces por semana se follaban a mi hermana, eso que ella tenía ventaja sobre las otras mujeres que tenía el degenerado ese, porque vivíamos casi en la misa casa. Las ocasiones que mi hermana veía a Jhony con otras mujeres, estaba celosa y molesta todo el rato en la casa, era insoportable verla así. Pero sabía que no podía reclamar nada, porque pensaba que la podían dejar.
En resumidad cuentas, mi hermana Milagros se había convertido en una adicta al sexo, en decir, al pene de Jhony. Cuando apreciaba sus encuentros sexuales, mi hermana estaba cada vez más decidida, se comportaba como una verdadera puta en la cama, gemía de placer y dolor, aprendió a mover bien el culo en la cama, y Jhony le felicitaba por eso. Ella se quitaba la ropa bailando de manera sensual, quedando en tanga y sostén, y ella le sacaba el pene del pantalón para ponérselo en la boca y chupárselo como una golosa y ramera. Éste solo le decía: Milagritos ahora si eres una verdadera puta, te dije que jamás te olvidarías de mi.
Un día antes del cumpleaños de mi hermana, Había vuelto de prisión el hermano de Jhony, su nombre es Mario, el tipo este tenía aspecto de drogadicto, se rumoreaba que fue a parar a la cárcel por vender drogas. Ese mismo día al salir a fuera de se casa a fumarse un cigarrillo, vio por primera vez a mi hermana, cuando ella salía a la tienda, puedo darme cuenta que cuando Mario la miró, la desnudó con su mirada, mi hermana creo que se dio cuenta y pasó sin decir nada.
Pareciera que este no sabía nada de la relación que tenía mi hermana con su hermano, porque al volver le dijo una vulgaridad ¨Me gustaría ser rana asustada, para esconderme todo el día en tu zanja mojada.¨, ¨Yo no quiero tu plata, sólo quiero el tesoro que tienes entre las piernas.¨, ¨Que bonitas piernas ¿A qué hora abren?¨, esto último lo dijo porque mi hermana había salido en short.
En la tarde parece que mi hermana le dio la queja a Jhony, porque al final de la conversación lo escuhé decir que hablaría con su hermano, pero antes de despedirce Jhony volteó a los costados y asegurarse de ver a nadie para darle un caluroso beso a mi hermana, mientras con sus manos recorría sus tetas y su culito. Al despedirce le dijo: Milagritos te deshaces de tu familia mañana  por la noche de tu cumpleaños y vienes a mi cuarto para que celebremos tus 20 añitos, tengo algo especial para ti. La muy ingénua le dijo gracias mi amor, allí estaré. Antes de irse le dijo sorpréndeme con algo muy sensua y elegante. Ok dijo mi hermana.
En casa planeábamos una cena a mi hermana, pero ella dijo que por la noche lo iba a celebrar con unos amigos y que preferiría un almuerzo. Así se hizo, le dimos su regalo, almorzamos, y cuando ya eran las 7 de la noche mi hermana comenzaba a alistarse, empezando con una ducha que duró media hora. Se puso sus cremas para el cuerpo, manos y piernas.
Al vestirse vi su ropa interior que realmente era increible, una tanga negra,  panties con mallas a la altura de su muslo y tirantes, estaba realmente muy sexy y putona a la vez, parece que estava vez se esforzó para impresionar a su hombre, osea a Jhony.
Se puso una falda negra muy elegante que llegaba al muslo, con unos zapatos de tacos, que al dar la vuelta se veía sus nalgas firmes y paraditas. Lo acompañó con uan blusa blanco con rayas rojas muy escotado que se apreciaba el inicio de sus pechos erectos y redonditos, un chalequito azulino y su cartera. Cuando terminó de perfumarse eran las 9 y 30 pm,  se despidió y diciendo que iba a una fiesta. Tal como quería el degenerado ese, ella vestida con una ropa sensual y elegante.
Cuando ella estaba por entrar al cuarto de Jhony yo ya me había escodido en el lugar de siempre, tocó la puerta y éste le dijo pasa. Mi hermana hacía su ingreso y caminaba de manera sensual hacia él, se paró a su frente y le dio un beso en sus labios.
Mi hermana: Ya estoy aquí mi amor, espero no haberte hecho esperar mucho.
Jhony: no te preocupes putita, escogiente bien tu atuendo porque me gusta, y ese perfume es delicioso para la ocasión.
Mi hermana: gracias mi amor, eso me pone muy contenta. Y el degenerado empezó a besarle y manosearla  sus manos pasaron sus tetas, por sus piernas y su trasero, le metía la mano por debajo de su falda hasta que se detuvo.
Jhony: baila para mí y quítate la ropa muy despacio, pero no te quites lo tacones que llevas puesto. Mi hermana empezó a bailar de manera sexy y comezó a quiatarse su chaleco lentamente, para luego desabrocharse cada botón de su blusa suavemente, que seguro aumnetaba su líbido. Vio su lindo sontén negro que apenas sujetaba las tetas de mi hermana.
Seguía con su faldita, muy despacio baja el cierre, para luego desprenderse de este, miestras seguía bailando y quedar en su tanga con portaligas.
Jhony: No cabe duda que ahora sí eres una verdadera y real puta Milagros, como has aprendido desde aquella vez que te violé y la segunda que te rompí por primera el culo.
Mi hermana: si me gustó mucho, me hiciste sentir puta y me encantó. Me desvirgaste mi ano y mi boca, jamás lo oldivaré. Se acercó a ella y le quitó su sostén, dejando no sé cuantas veces sus tetas al aire. Comenzó a chupárselo y a mordérselos. Mi hermana respiraba ya con fuerza.
Jhony: hoy será especial, con esto no sólo me harás feliz a mí. Hasta ese momento no entendía esas palabras. La hecho en la cama con sus tacos puestos y comenzó a besar su cuerpo, a respirar su perfume, mientras con sus manos masajeaba la conchita de mi hermana.
Mi hermana: ahhhhh que rico amor, me gusta. El maldito seguía matándola de placer, después de 20 minutos de hacer lo mismo, con sus manos hizo a un lado la tanga de mi hermana y le propinó un sexo oral debastador que mi hermana movía sus piernas de arriba abajo.
Mi hermana: ohhhhhhhhh uhmmmm ahhhhhhhhhh que delisioso.
Jhony: no te vengas muy rápido perra aguanta. Pero mi hermana no aguantó más de 10 minutos cuando movia sus caderas y dio un gras suspiero con un leve grito ahhhhhhhhhh vi que había mojado la cama con sus líquidos.
Jhony: Milagros, perra de perras, te viniste rápido. Mi hermana trató de quitarse sus tacones de sus pies pero se lo impidieron.
Jhony: no te los quites por nada esta noche, me entendiste zorra.
Mi hermana: si lo entendí.
Jhony: date vuelta y ponte en cuatro. Mi hermana obedeció, se volteó y se colocó en forma de perrito, el degenerado le metió su saliba en su ano y le introdujo dos dedos.
Mi hermana: ahhhhhhhhhhhhhh. Pegó un fuerte grito ella.
Jhony: silecio puta, y le comenzó de dar nalgueadas muy fuertes, vi que mi hermana tenía todo el culo rojo. Jhony sacó su gran y enorme pene, apuntó contra dilatado culo de mi hermana y se lo metió hasta la mitad.
Mi hermana: ahhhhhhhhhhhhhhh ohhhhhhhhhhhhhhhhhh me dueleeeee, ahhh grrrrrrrrrrrrrrrrrrrr. No le importó su dolor a este y cogió sus caderas y pujó para encajar todo su pene en el culo de ella. Espero unos segundos para bombear cada vez mas rápido. Era la primera vez que veía a Jhony comenzar a follársela empezando por el culo y no por su vagina como lo hacía antes.
Como siempre al cabo de unos minutos los dolores de mi hermana se convertian en placer. Ahhhh ohhh que rico, siiiiii, me gustaaaaaa, sigueeee, que ricoooo, soy toda tuya, mi culo es tuyo, ahhhhh ohhhh, sigue no pare por favorr ohhhhhhh. Toda una puta mi hermana.
Jhony: sólo tu culo es mio o que más. Mientras seguía bombeando.
Mi hermana: soy toda tuyaaaaaaa, ahhhhh, mis tetas, mi vagina, o concha como tu lo dices ahhhhhhhh son tuyos, todo es tuyo mi piernas uffffffffffff que rico, rico, delicioso ahhhhhhhhhhh.
Jhony: estás segura Milagros? mi puta. Puedo hacer lo que yo quiera y no me desobedecerás
Mi hermana: siiiiiiiii, segura ahhhhhhhhh ohhhhhhhh, soy completamente tuya ufffffffffff, no te voy a desobeder nunca, nunca de dejes siii ahhhhhhh  ohhhhh . Mi hermana se arrepintió de esas palabras, porque  Jhony dio un silvido y dijo 20 segundos.
Éste se hechó hacia atrás con mi hermana, pero ella seguía delante de él ensartada a su pene sobre su cuerpo, Jhony con sus piernas separó las de mi hermana, vi por primera vez con una gran panorama la raja de mi hermana. Cuando se abrío la puerta de su baño y escuhé pasos que salían de ese cuarto.
No podía dar crédito a lo que veía, era Mario, el hermano de Jhony que salía desnudo y no pude dejar de percatarme del tamaño de su pene, era ermorme como el de su hermano. Mi hermana no sa daba cuenta porque en esa posición que la tenían solo miraba al techo. Pero cuando éste se acercó a ella se sorprendió e intentó salir, pero todo era inútil. Jhony la sujetó con sus brazo y con sus piernas inmobilizó a las de mi hermana dejándola quieta y encima abiertas.Encima ni moverse mucho podía porque su colo estaba ensartado con la pinga de Jhony.
Jhony: que intentas puta, dijiste que todo tu cuerpo era mio, tu culo, tu raja y tus piernas. Tal como estaba ella no podía casi ni moverse.
Mi hermana: no me puedes hacer esto, lo dije, pero no pensaba que llegarías a esto. Déjame ir por favor.
Jhony: mira perra, mi hermano estuvo 2 años encarcelado y le dije que lo compensaría con una follada de una buena y linda puta, así que pensé en ti, deberías estar orgullosa. Te va a encantar Milagritos.
Mi hermana: no lo hagas, esto es demasidado. Al decir eso el cochino presidiario metió de un solo golpe su pinga en la rajita de mi hermana.
Mi hermana: ahhhhhhhhhhhhhhhh, grito.
Mario: tenías razón hermano, esta puta tiene la concha estrecha, mira como grita, pero esta buena esta zorra cuando entró vi su cinturita y ese bocado de culo que tiene pero que ya te has comido.
Jhony: te lo dije y no fanfarroneaba, convertí a esta nenorra de casa, y saqué el alma de puta que llevaba por dentro.
Ambos rieron y comenzaron a cogersela a mi hermana, mientras uno de daba por el culo el otro por la concha, jamás pensé ver a mi hermana en esa situación. Otra vez quise ayudarla pero me detuve. Estuverion así por 10 minutos, hasta que los reclamos de mi hermana cesaron.
Mario: ya no se queja esta puta, parece que comienza a disfrutarlo.
Jhony: asi fue al principio se quejaba hasta que sola vino a mi. Mario levantó más sus piernas y mi hermana comenzaba otra vez a suspirar, pero ahora de placer.
Mi hermana: uffffffffffffff. El placer que sentía pudo más que la educación de señorita que le habían inculcado la familia. Y terminó su resistencia.
Mi hermana: ahhhhhhhhhhhhh ohhhhhhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii mis agujerossss que ricooooo, mi culoooooo, mi conchaaaaa,  ahhhhhhhhhh.
Mario: tenías todala razón, esta es un perra. Te gusta puta? le preguntó.
Mi hermana: siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii me encanta.
Mario: cuanto zorra? pensaste en que te haríamos esto
Mi hermana: muchooo me gustaa, jamas pense estar asii, me siento totalmente penetrada como una puta de la calle ufffffffffff ahhhhhh.
Pararon ambos,  la pusieron de pies, pero ahora Mario atrás de ella en su culo y Jhony delante de ella por su concha y bomberon de nuevo.
Mi hermana: uffffff ohhhhhhhhh. Su cuerpo de ella estaba con el sudor del placer y del sexo. Se vino otra vez, creo que era el quinto orgasmo de la noche.
Se pusieron de costado en la cama, mi hermana al medio y siguieron destrozándole el culo y la concha y otro orgasmo.
Mario: esta zorra se viene seguido, pero no hay que preñarla, la diversión no se puede acabar.
Jhony: Ya lo sé, esta puta me tiene que servir para rato. Y siguieron bombeando, hasta que se detuvieron, mi hermana estaba destrozada sin fuerzas ya ni podía gritar ni gemir. Aquí tienes tu regalo de cumpleaños por tus putos 20 años. La colocaron de rodillas y Mario le dijo: chúpalas puta y haz que nos vengamos. Mi hermana con la fuerza que le quedaba obedeció y empezó a mamar esos enormes penes uno y otro.
Se turnaba un pene por el otro, hasta que Jhony acabó primero y lo hizo dentro de la boca de ella, que quizo safarce pero no puedoy tuvo que tragárse hasta la última gota. Mario acercó la cara de mi hermana se vino en su cara, la leche me Mario recorrió la cara de mi hermanita hasta chorrear en sus pechos y quedar tumbada en la cama sin fuerzas.
Ambos rieron, se dieron un baño, dejaron dormir a mi hermana hasta las 3 de la mañana, la despertaron ella se repuso, y Mario de dijo que se vaya. Mi hermana lo miró algo molesta, pero Mario se molestó y la puso contra la pared a mi hermana, ella seguía desnuda con sus tacones puestos, separó sus piernas y metió su pene contra culo, increíble el mal nacio este volvió a encularla, pero lo hizo por 10 minutos, se corrio dentro de su culo, y le dijo: no me vuelvas a mirar así me entendiste?
Mi hermana: si lo entendí. Vi como salía del su culo y chorreaba el semen de Mario por sus piernas.
Mi hermanita se cambió, pero esta vez sin su ropa interior porque Mario decidió quedárselo. Hermosa frente a esos dos degenerados que la trataron como puta e hicieron con ella lo que quisieron. Cuando ya se iba Jhony le dijo: sabes como tienes que despedirte verdad.
Mi hermana volvió haci él, se agachó y besó su pene vio a Mario y sin que este le diga algo hizo lo mismo, se agachó y besó el pene de él también. Pero cuando se dio la espalda se acerco a ella y rompió su falda hasta la mitad, dejado parte de su trasero a la vista y le dijo ahora si vete. Ella se fue sin chistar.
Espero que les haya gustado esta tercera parte. Pronto la cuarta parte.
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La sumisa de mi hermana parte 2

La sumisón de Mi hermana Milagros parte 2
Al día siguiente, después de apreciar la trementa cogida que recibió mi hermana por parte del degenerado de Jhony, pensé que lo primero que haría mi hermana, era en ir directo a la comisaría a denunciar el hecho (la violación). Pero para mi sorpresa no fue así.
Por la mañana, mi hermana seguía cansada y con dolores en su cuerpo, pareciera que ayer recién la hubieran desvirgado. Así que sólo descansó todo el día, sin salir de casa, y claro sin ver a ese degenerado que la había lastimado sexualmente el día anterior. De esta manera, mi hermana no salió de casa para nada.
Al segundo día, (jueves) pensé que por fin iba directo a la comisaría para meter preso al violador ese. Mi hermana se cambiaba de manera atractiva, con pantalón negro algo apretado, reslataba sus piernas y sus nalgas, con una blusa negro con rojo, muy elegante, con tacos altos. Cuando salía de la casa pasó algo que llamó nuestra atención, sobre todo la de mi hermana.
De la puerta del costado, donde vivía, y aún vive Jhony, salió una mujer de unos aporximados 32 años, era bonita, pero mi hermana era mucho más. Al salir se dieron un beso en los labios con Jhony, parecieran pareja o amantes, algo asi. La cara de mi hermana al ver ese acto fue de desconcierto total, hasta llegué a pensar que sería de celos.
A los 15 minutos mi hermana entró a casa del degenerado ese, desde luego yo ya estaba escondido en el lugar de siempre, para obsevar lo que jamás pensé que iba a suceder. Al entrar mi hermana vio a Jhony parado en el pasadizo con una sonrisa sarcástica cuando empezaron a discutir.
Jhony: Hola Milagritos, como amaneciste después de nuestro gran encuentro.
Mi hermana: Maldito! ahora mismo me voy a la comisaría a denunciarte. Eres un desgraciado, le dijo ella. Jhony, al escuchar eso, se acercaba donde mi hermana.
Jhony:  Sabes que eso jamás sucederá, siempre me vas a recordar, no lo puedes negar. Además,  por qué vestida tan elegante para ir a una comisaría.
Mi hermana: Eso a ti no te interesa maldito, pronto te quitaré esa sonrisa y así no podras ver a ninguna de tus mujerzuelas, como la que acaba de salir.
Jhony: Ahora entiendo Milagritos, estás celosa, recontra celosa, no lo puedes ocultar, mira tu cara, roja y enfurecida. Jhony tenía razón, la expresión y los gestos de mi hermana eran las de una mujer celosa, no podía creerlo.
Mi hermana: Celosa yo de ti? Imbécil como crees eso. Mi hermana trataba de disimularlo. Cuando Jhony volvió a cogerla con su brazo por la cintura fuertemente como anteayer donde la hizo suya a mi hermana.
Jhony: Sé que estás celosa y no lo puedes negar. Ahora mismo te lo voy a demostrar Milagritos.
Ni bien terminó decir eso, besó nuevamente con furia los labios de mi hermana, mientras con sus manos acariciaba sus nalgas y sus tetas. Mi hermana se resistía, intentaba zafarse, pero este con su gran fuerza hacía inútil su esfuerzo, hasta que nuevamente logró quitarle su blusa, dejándola en sontén, ahora, traía puesto uno de color azul.
Jhony derriba a mi hermana sobre el sillón y la abre de piernas, allí con sus dedos empieza a sobar la conchita de mi hermana, hace circulos con sus dedos sobre su pantalón ala altura de la vagina de mi hermana, allí creo que pone fin a su resistencia. Este le quita sin problemas sus pantalones, dejándola por segunda vez en interiores.
Jhony: Veo que ahora traes unos de color azul, bien me hicste caso, ya no usarás blanco porque ya no eres virgen. Mi hermana solo jadeaba.
Mi hermana: ahhhhhhhh siiii
El cerdo de Jhony seguía masturbando a mi hermana con sus dedos, hasta que de pronto paró y se levantó, y le dijo: Vete de aquí, ponte tu ropa y ándate a tu casa. Increíble lo que este hombre había hecho, tenía a una mujer semi desnuda y le dice eso.
Mi hermana: Que has dicho?
Jhony: Eso fue para demostrarté que en realidad estabas celosa, y que viniste a mi para que te cogiera otra vez. Jhnoy le lanzó su ropa a mi hermana.
Jhony: La otra vez te dije que tienes un gran cuerpo, pero no sabías utilizarlo y eso me disguta mucho, así que la única beneficiada eres tú. Mi hermana no decía nada, estaba paralizada por las palabras de ese hombre.
El tal Jhony le dijo que aquella mujer que vio saliendo era una amante suya, como ya lo sospechaba mi hermana, y que ella sí era una verdadera hembra en la cama y que lo complacía en todo, y no como mi hermana que aún no sabía moverse.
Jhony: tú, eres una nena que recién se hizo mujer conmigo, y no sabes nada, pero te daré una oportunidad para esta noche, primero vístete que esta tanga que traes puesta no me gusta en nada. Mi hermana comenzó a ponerse su blusa y su pantalón, mientras este le decía: Si quieres volver estar conmigo esta noche vendrás con una tanga y sostén rosado, un polito rojo al ombligo y unos pantalones chicle a la rodilla color blanco. Si no los tienes te los compras. A las 11 de la noche te espero en mi cuarto, de lo contrario te olvidas de mi. Mi hermana no respondía, volvió a decir: Entendiste
Mi hermana: Si entendí, le dijo.
Jhony se acercó a ella y le dió otro beso. Cuando se fue le dio una palmeada en sus nalgas.
Mi hermana al salir de la casa de Jhony era las 11 y volvió en la tarde eso de las 4. Traía una bolsa que eras de tiendas de ropa. Cuando se fue a comprar a la tienda, vi su contenido, y no podía creer, era la ropa que ese degenrado la había ordenado ponerse.
A las 9 mi hermana tomó una ducha y se aregló con la ropa que se había comprado, realmente estaba hermoza, sexy, con ezas zandalias con taquito, antes de salir de casa le dijo a mis padres que iba a una fiesta en casa de una amiga. Al escuchar eso me fui a clostet que da a la ventana del cuarto de Jhony.
A las 11 en punto salió de la casa y de manera rauda entró a casa de Jhony. Cuando la vi entrar a su cuarto con su polito rojo al ombligo, donde se le veía su cinturita, y sus lindos pechos marcados, junto a su pantalón chicle blanco, reslatando sus lindas piernas dibujadas y un culito que era un verdadero bocado.
Jhony: Vestida como esperaba, además veo que eres puntal Milagros, o te llamo mejor mi zorrita.
Mi hermana: No me llames así.
Jhony: Primero que todo, la palabra no, jamás debe de salir de tu boca. Me entendiste?
Mi hermana: Si, esta bien.
Jhony:  debo llamarte mi zorrita? otra vez repitió la pregunta
Mi hermana: si
Jhony: Así esta mejor, te quiero decidida con ganas de aprender, debes ser toda una puta en cama para que sigas conmigo, de lo contrario te dejo. Recuerda que esta es tu última oportunidad. Así que date una vuelta y acércate a mí.
Mi hermana obedeció y al voltearse observó ese trasero que estaba levantado por esas sandalias con taco alto, y este la besó con locura su boca, sus manos manoseaban  su culo, cintura y tetas de mi hermana. La tumba a su vieja y mal olienta cama para disfrutar del perfume de mi hermana. Veía a mi hermana más decidida, retorciéndose en la cama.
después de 15 minutos de besarla y manosearla, mi hermana estaba exitada. Ella misma se quita su polito y su pantalón chicle quedando en ropa interior de color rosado.
Jhony: te felicito es el color para la ocasión zorrita.
Mi hermana: De veras te gusta? me da gusto saber eso.
Jhony: si mi zorrita, así me gusta decidida
Parece que lo dicho por Jhony a mi hermana en la mañana hirió su ego de mujer,  por lo que mi hermana ya estaba aprendiendo a comportarse como una puta en la cama. Se quitó su sostén dejando a su vista sus lindas tetas que aún tenían la marca de Jhony.
Este se quito su bividí y tu short quedando en calzoncillo, cuando mi hermana se iba a quitar su tanga, Jhony la detuvo.
Jhony: Esta prenda te la quitaré yo con mis dientes.
Así lo hizo, con sus dientes empezó a bajar a tanga rosa de mi hermana hasta el suelo, mi hermana inmediatamente separó sus piernas, dejando a la vista su presiosa conchita. Jhony no dudó en comércela.
Mi hermana: ahhhhhhhhhhhhh ufffffffffffffff suspiraba mi hermana. Me encanta, decía ella.
Jhony: ¿cuántas veces te han comido la concha?
Mi hermana: tu eres el primero y seguía suspirando ahhhhhhhh
Jhony: veo fue un tonto tu ex novio. Y seguía con el sexo oral.
Al rededor de media hora le hizo el sexo oral, cuando mi hermana soltó su primer orgasmo de la noche. Ahhhhhhhhh Siiiiiiiiiiiiiiiiii. Este le apretó las tetas en señal que no grite mucho.
cuando vi separar sus piernas pensé que se la cogería de nuevo, pero no. Se detuvo y le dijo a mi hermana que se arrodille en el colchón, este se paró en la cama y  puso la cara de mi hermana a la altura de su pene.
Jhony: Sabes lo que tienes que hacer. Mi hermana le quitó sus calzoncillo y dejó frente a ella su gran pene erecto, en realidad era enorme y apuntaba hacia el techo, y le dicía: Que esperas zorrita.
Mi hermana: Nunca hice un sexo oral a nadie
Jhony: tu ex realmente fue un imbécil. Métetelo a la boca y chúpalo.
Mi hermana: ok. No podía creerlo ver  a mi hermana metiéndose ese gran pene su boca por su poca experiencia hizo doler a Jhony y este le dió una cachetada a mi hermana.
Jhony: No uses los dientes zorra de mierda que me duele solo tus labio y lengua ok
Mi hermana: ok Mi hermana seguía gluppppppp glupp. Por 20 minutos le chupó su pjia, era algo que no hizo la otra vez
Jhony luego hecho a mi hermana en la cama y esta se abrió de piernas para que permita entrar su gran pene de Jhony en su concha. Este la hacía doler de nuevo y mi hermana gritaba ahhhhhhh sigueeeee ahhhhhh ohhhhhhhh hasta que entró todo su pene.
Jhony: tienes la concha estrecha, pero eso me gusta, mi putita. Espero nuevamente que asentara su pene en la concha de mi hermana y empezó a bombear con fuerza de nuevo.
Mi hermana: ohhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii uffffffffff. Mi hermana lo disfrutaba y movia sus caderas para que ambos sientieran mucho placer, su cara de Jhony de satisfacción no lo ocultaba. Aprendes bien mi putita, me gusta, decía, mintras seguía bombeando.
La puso en cuatro, como perrito a mi hermana, y ella coperaba haciendo movimientos hacia atrás y adelante y este detrás de ella se movía con furía para llegar a su segundo orgasmo , luego se hecho y colocó a mi hermana encima de él.
Jhony: vamos Milagritos quiero verte como te mueves.
Mi hermana hacía movimientos en círculos sobre la pinga de Jhony sus tetas se movías y este las sujetaba. Ella seguía moviendose y jadeaba con más fuerza hasta que llegó a su cuarto orgasmo y lo volvió a gritar ahhhhhhhhhhhhhhhhhh. Jhony puso a mi hermana hechada de nuevo y cogió sus piernas con sus manos y seguía con la follada los golpes eras cada vez más duros los sonidos, la de la pija de Jhony y la conchita de mi hermana y otro orgasmo más para mi hermana.
Se levantó, pensé que había terminado, pero volví a equivocarme, mi hermana ya estaba sin fuerzas. Jhony le dijo ponte en cuatro. Mi hermana obedeció. Se acercó a ella y su dedo del medio fue directo al culo de mi hermana.
Mi hermana: Ahiiiiiiii  Me duele le dijo ella.
Jhony: calma perra, es solo al principio. metió todo su dedo índice, mi hermana gritaba, y este oredenó que se calle. Al minuto su culo de mi hermana se acostumbró al dedo de jhony, luego metió el segundo dedo. Volvió a gritar y este le daba de nalgueadas a su trasero en señal que se calle. La seguía palmenado hasta que metió su tercer dedo y empezó hacer círculos en el culo de mi hermana.
Mi hermana: AHHHHHHH, el dolor que sintió era terrible.
Se puso frente al trasero de mi hermana y con su pene apunto al culo de mi hermana. Mi hermana mordía las sábanas para aguantar el dolor. Jhony coloca la cabeza de su pene en el ano de mi hermana que estaba algo dilatado por los dedos de Jhony.
Hace una presión fuerte y logra meter la punta de su pinga en el culo de mi hermana, ella seguía mordiendo la sábana. Luego de 1 minuto hace otra presión hasta meter la mitad de su pene. Los pies de mi hermana golpeaban el colchón, hasta que cogió sus caderas y presionó contra él, hasta que metió todo su pene en el culo de mi hermana. Sus ojos estaban blancos.
Jhony: Por fin te rompí el culo perra. La otra vez no lo hice porque quería darme ese lujo ahora. Además desvirgué tu boca, tu culo y boca son mios, también tu concha.
Mi hermana no se movía hasta que después de haber asentado en su culito la pinga de Jhony el dolor fue disminuyendo y Jhony empezó a bombear. Y eran gritos de dolor con jadeos de placer
Mi hermana: ahhhh uffffff
Jhony: Veo que comienzas a disfrutarlo, te rompí ese hermozo culo que tienes. Ahora eres toda una mujer, mi mujerzuela, mi puta, mi zorra.
Mi hermana: siiiiiii ahhhhhh aun me duele ohhhhhh, luego ya era puro placer para mi hermana
Jhony se hecha de neuvo en la cama ahora mi hermana sobre él. Increible, sorprendente ahora mi hermana hechada con su culo sobre la pinga de Jhony, y ella era quien so movía como toda una puta.
Mi hermana: ahhhhhhh siiiii, lo disfruto mucho, me encantaaaaaaaaaa ufffffff.
Jhony la voltea, la pone boca abajo y él sobre ella chancado con su pene el culo de mi hermana que se movía como loca, hasta que se viene.
Jhony: Grrrr dijo Jhony y se vino en el culo de mi hermana. esta seguía tirada ya sin fuerzas. Podía ver como salía y chorreaba el semen de Jhony sobre el ano de mi hermana totalmente dilatado. Jhony acercó su pene a la boca de mi hermana y le ordenó que se lo limpiera. Ella obedeció y la dejó limpia.
Al cambiarse le dijo: Esa tanga rosa, ya no te volverás a poner, pasaste la prueba. Búscame el sábado si. cambiate y vete rápido. Pero mi hermana no tenía fuerzas, se veía temblar en la cama.
A la hora recién se bañó y se cambió veia su cuerpo marcado por los golpes sexuales de Jhony. Antes de irse Jhony felicitó a mi hermana de nuevo, mi hermana se despidió de un beso en la boca de él, y Johy le dijo: al de abajo también tienes que despedirte de un beso y mi hermana obedeció y besó su pene una vez más por ese día y se fue.

Pronto la tercera parte, espero que les haya gustado.

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La sumisión de mi hermana Milagros parte 1


Hola, el relato que les escribo es cien por ciento real. Por razones de seguridad inventaré mi nombre, pero no el de los protagonistas de esta historia que ha marcado nuestras vidas.
Mi nombre es César tengo 24 de edad,  pero en ese entonces tenía algunos menos. Vivíamos en Lima, Perú en un distrito muy populoso. De mi no hablaré mucho porque mi participación en este drama no me implica mucho.
Hacía tres meses que nos habíamos cambiado de casa, cuando la rentamos todo parecía bien, nada de preocupaciones y algo que nos hiciera sospechar que nos iría mal. Mi hermana Milagros en ese entonces tenía 19 añitos una jovencita muy hermosa de verdad, alta, mide 1.73 , tez blanca, cabello largo de color negro. Su figura era y sigue siendo envidiable, lindos pechos, un trasero hermoso acompañado de unas piernas increíbles, habría que añadir que le gustaba mucho el ejercicio.
Como mis padre trabajan juntos, no permanecían mucho tiempo en casa, salían desde muy temprano y llegaban por las noches solo a dormir, así que solo yo y mi hermana permanecíamos en casa.
Cuando salía a comprar, los chicos del barrio siempre la fastidiaban, le decía ¨que buena estás reina¨, ¨por ti dejo todo mi amor¨, peor ella por su carácter serio nunca les hacía el menor caso.
En un día caluroso, después de lavar su ropa, mi hermana  fue al colgar su ropa al patio, lo malo que el patio lo compartíamos con los dueños de la casa. Donde por mala surte del destino, algo que nos marcó a todos, estaba el tío Jhony, un tipejo que tenía 30 años en ese entonces, era el vago barrio, que se drogaba, robaba, y todas esas cosas, nadie quería su amistad, muchos querían que lo lleven a un reclusorio o un reformatorio. Tenía un ascpeto sucio, es alto, medio barrigón, le decían el tío Jhony porque así se hacía llamar, nadie sabe por qué.
Bueno él estaba allí con ella en el patio, mi hermana estaba vestida con un shorcito que le permitía ver sus lindas piernas, y además que realzaba su culito, llevaba también un polo algo pegado, lo sufieciente para que vean sus pechos. Yo estaba en el cuarto de al lado, donde podía observar con claridad lo que ocurría. Mi hermana estaba tendindo la ropa cuando de pronto Jhony la saludó.
– ¨Hola Milagros ¨, le dijo Jhony
-¨Hola ¨ le respondió mi hermana a secas.
Jhony – ¨Aprovechando el sol para lavar ¨
Mi hermana volvió a responder a secar con un si.
Jhony ¿Cuántos años tienes?
19 ¿Por qué? Le respondio ella.
Jhonny: Como eres nuestra inquilina, no tuve el tiempo para presentarme, además es de cortesía el saludo no lo crees.
Mi hermana: Está bien. Chau le dijo ella.
De pronto, cuando ya se iba mi hermana, Jhony le agarró del brazo y le dijo que era muy rebelde y poca educada y que él le iba a enseñar a respetar a las personas.
No pasó a más a de un percanse esa vez. Pasamos la noche tranquila.
Al día siguiente fue casi lo mismo, por la mañana yo estaba el el cuarto jugando nintendo, mientras mi hermana regresó al patio para recojer la ropa que había tendido el día anterior, esta vez estaba vesida con un polito manga cero que realtaba más sus pechos, un short parecido al de ayer que hacía sobresalir sus piernas y nalgas.
Jhony aparece de nuevo con un biviri que hacía sobre salir su barriga y le dice: ¨De nuevo por aquí Milagritos¨ . Esta vez mi hermana no le respondió y de nuevo se estaba yendo, pero esta vez el tío Jhony parece algo furioso y le ataja el paso con su cuerpo.
Jhony: ¨Esta vez no me la haces de nuevo¨
Mi hermana:¨No te metas conmigo si no quieres problemas¨
Jhony con su con brazo sujeta de la cintura a mi hermana y le dice ¨Creo que te hace falta un verdadero macho, veo que jamás te han domado¨. Mi hermana estaba por meterle una bofetada cuando le sujeta la otra mano y se la pone a tras de su cintura y Jhony le clava un beso en sus labios.
Jhony: Ahora verás zorrita, te voy a demostrar que de verdad necesitas un macho, que te hace falta un verdadero hombre y no un bobo con los que seguro habrás estado.
Mi hermana: Suéltame imbécil, te voy a denunciar, te meteré a la cárcel por lo que me estás haciendo.
Mi hermana seguía luchando pero era obvio que no iba a poder con la fuerza ese tipo, de pronto Jhony arrincona a mi hermana y logra romperle su polito, dejándola en sostén, era de color blanco. Seguía con el forcejeo y consigue bajarle el shorcito dejándola en ropa interior, traía puesta una tanga blanca.
Jhony: Traes sostén y tanga blanca como si fueras virgen, pero seguro que ya no lo eres ah Mari ah Puta.
Por el forcejeo ambos cayeron a un viejo sillón donde Jhony le arrancó el sostén y sus pechos quedaron al aire, haciendo un miviénto de vaivén, que seguro aumentaba su morbo. La seguía presionado contra su sudoroso cuerpo, hasta que con sus manos le rompió su tanga, porvocando un fuerte dolor en ella.
Consiguió darle la vuelta a mi hermana y empezó barsarla por todo su cuerpo, ella por su parte, continuaba resistiéndose, hasta que Jhony con un hábil movimiento logró separar sus piernas y empezó a besar con locura y de forma apasionana su linda vagina. Practicamente se la estaba comiendo.
Jhony: Sabía que ya no eras virgen,pero  por lo que veo en tu conchita no te han desvirgado bien verdad. El nene que te desvirgó seguro que tenía la polla pequeña. A ti hace falta una buena pinga, una polla que te haga vibrar todo tu cuerpo.
Mi hermana: No por favor, suéltame, te lo suplico, no me hagas daño.
Jhony: Tranquila que yo te la daré esa pinga que en el fondo lo deseas. Cuando la observé mi hermana ya no ponía tanta resistencia como al principio
Al rededor de media hora le habría estado comiendo su vagina y sus tetas, cuando mi hermana ya comezaba con leves gemidos.
Mi hermana: Ahhhh, ohhh. ufffff
Jhony: Veo que comienza a gustarte Milagritos, o debería de llamarte puta, o mejor dicho mi putita. Mi hermana no respondía.
Las manos de jhony soltaron las manos de mi hermana y ella no hacía nada, señal que su resistencia había llegado a su fin para dar paso al placer.
Dejo de comer su conchita, pensé que to había acabado cuando de pronto le agarró ambas piernas, las separó, se quitó el pantalón y con su gran pene apuntó a la vagina de mi hermana, ella sin palabras, ida por el sexo oral que le había propinado, no decía nada. Cuando le metio la cabeza de su pene en su conchita recién reaccionó. Un enorme grito salió de ella.
Mi hermana: Ayyyyyyyyyyyyyyyy! Me duele, me lastimas, no va a entrar es muy grande déjame ir te lo suplico, te lo imploro.
Jhony: Dejarte ir? Eso es lo que menos quieres, en estos momentos lo que más deseas es ser penetrada por mi. Quieres que te rompa por completo. Etsó será recordado por ti mejor que tu primera vez.
Al decir esto, comenzó a meter todo su gran pene por la vagina de mi hermana que seguía gritando ahh nooo, dueleee, ahh aii.Jhony no hacia caso de su dolorni de su súplica, cuando sintió que su pene ya se había asentado por completo en la concha de mi hermama comenzaba a bombear cada vez más fuerte, los golpes se escuchaban, las de la pinga de Jhony contra la conchita  de mi hermana.
Los dolores de mi hermana cambiaron por gemidos de placer ahh ahha ahh su respiración muy agitada demostraba el placer que ya sentía cuando después de 20 minutos de estar bombeada gritó fuertemente AHHHHHHHHHH! casi se escuchó en todo el vecindario Jhony paró el bombeo y miró hacia ella. Te has venido puta, me doy cuenta que es la primera vez que llegas a tu orgamo. Veía sus piernas temblar. Pensé que ahora sí la dejaría cuando sacó un viejo colchón y lo tiró al suelo. Agarró a mi hermana y la puso a cuatro patas, de perrito la seguía cogiendo, agarró su cabello y se lo jalaba, ella solo gemía del placer en esa posición se vino 3 veces más.
La colocó boca abajo y puso una almohada en su vientre para que alzar su culo, con sus manos asperas levantó un poco y siguió penetrándola, bombeándola, ella gritaba de de puro placer. Más de 7 poses le hicieron a ella, tuvo muchos orgamos esa mañana. Hizo las poses que quiso con mi hermana. Pero lo más raro fue que esa mañana no se atrevió a hacerle por el culo, solo la palmeaba, nalgueaba,
Finalmente, cuando estaba por venirse la saco de su conchita para venirse en su cara y cuerpo. Terminó de estar con ella, sus piernas seguían temblorosas, sus pechos y nalgas  estaban marcadas por sus besos y estaba rojo por las nalgueadas que Jhony la había propinado. Al irse le dijo.
Jhony: Ves putita, ahora sí aprenderás a respetarme, ya sabes quien soy yo, además la que se benefició más eres tú. Deberías darme las gracias.
EL maldito Jhony le dijo que ni siquiera le había gustado mucho y que a él no me gustan las nenas como mi hermana que no saben moverse bien.
Jhony: Tienes un gran cuerpo pero no sabes utilizarlo bien, eso me desagrada decía mientras se sacudía su pene de los líquidos de mi hermana.
Mi hermana: Maldito, te voy a demandar, irás preso.
Jhony: JAJAJAJA eso jamás sucederá. Me buscaás con locura le decía. Chau le dijo y le tiró sus prendas junto a su calzón que se había roto por el forcejeo inicial.
Mi hermana tomó 20 minutos para tomar fuerza y levantarse se puso su shrot y polo, llego a su cuarto y tomó una ducha para después dormir por largas horas.
Pensaba en mi cama sobre lo sucedido, y me dije a mi porque no la ayudé nunca lo supe. Lo peor llega después, la dervirgación de su ano y como llega a ser su sumisa hasta la actualidad. Espero que les haya gustado.Pornto la segunda parte.
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Secretos…

Entramos riéndonos después de la última patrulla. Últimamente era con Pablo con quien mejor me llevaba del grupo, y en realidad me encantaba pasar el tiempo junto a él. Todo eran bromas y buen humor, nunca se mostraba arisco ni temperamental, así que nuestra amistad había crecido enormemente desde que él se había integrado. Ahora ya no pasábamos casi ninguna tarde solos, siempre teníamos la compañía del otro.

Ahora nos reíamos a carcajadas de la broma que le habíamos gastado a Peter, quitando la poca ropa que quedaba en su armario y escondiéndola en la nevera. Era infantil, lo sé, pero ayudaba a pasar el rato. Entramos a mi casa y saludé levantando la voz a mi padre, pero no tuve respuesta. Primero entró Pablo, y apenas terminé de cerrar la puerta volteé a decirle algo y noté que me miraba de una forma muy extraña. Ya no reía, pero la sonrisa permanecía en su rostro.

– ¿Qué sucede? –pregunté poniéndome un poco más serio, estaba a punto de hablar de nuevo cuando se quedó callado por un momento demasiado largo, pero me quedé helado cuando de repente sus labios se estamparon con los míos sin previo aviso. Sólo los rozó con fuerza, reclamando una respuesta que los míos no les daban. Cuando logré reaccionar puse mi mano en su cuello para alejarlo, haciendo que se pegara al marco de la puerta de la sala, que estaba sólo a un paso de distancia. Me miró con los ojos abiertos como platos mientras la cabeza me daba vueltas.

No podía entender lo que me sucedía. Nunca se me había cruzado por la mente algo así, pero si no lo quería, entonces ¿por qué mi cuerpo reaccionaba de esta forma? Aún lo mantenía agarrado firmemente del cuello cuando llevé mi mano libre hacia atrás para cerrar la puerta con llave. Me miró sorprendido sin decir ni una palabra. Podía notar la pequeña nota de miedo en sus ojos, pero no estaba lo suficientemente cuerdo para prestarle atención. Por alguna razón, todo en lo que podía pensar era en el calor de la piel de su cuello bajo mi mano.

Aflojé mi agarre lentamente y moví mis dedos hasta su mejilla, tomando su rostro por un lado. Cuando ya no fui capaz de contenerme, llevé mis labios a los suyos con tanta urgencia como él lo había hecho antes, necesitaba probarlo de nuevo. Su sabor en mi boca se sentía como fuego, y no podía esperar a quemarme. Tardó unos segundos en reaccionar, supuse que por la sorpresa, pero cuando finalmente me devolvió el beso, se sintió increíblemente… correcto. El chico besaba de las mil maravillas, moviendo sus labios y su lengua contra los míos como nunca nadie lo había hecho-

Llevábamos sólo la ropa con la que salíamos a correr, unos pantalones que nos llegaban hasta las pantorrillas,  así que el torso de ambos estaba al descubierto. Bajé mi mano por su pecho y sentí su corazón golpeando contra mis dedos como si intentara salirse de su cuerpo. En realidad el mío se sentía igual. Me alejé de sus labios, muy a mi pesar, y tragué en seco intentando no volver a ellos.

– ¿Papá? –grité con la voz más ronca de lo que pretendía, más alto de lo necesario para que pudiera escucharme desde cualquier habitación-. ¿Estás en casa? –pregunté rezando porque no hubiera respuesta. Pablo apretó los ojos un segundo y tras no escuchar nada, soltó el aire que guardaba en su pecho y volvió a besarme. Gruñí contra su boca y apreté mi cuerpo al suyo mientras mis manos recorrían su abdomen. Lo aprisione contra la pared sin poder evitarlo, sintiendo sus marcados músculos chocando con mi pecho. Era increíble lo mucho que había crecido el chico en estos últimos años. No alcanzaba mi tamaño, pero ciertamente estaba bien formado.

Dios, ¿qué estaba pensando? Él era todavía un adolescente. Tenía que pensar claramente. Aunque pareciera imposible hacerlo con la forma en la que me sentía.

Y es que una pequeña y molesta parte de mi cerebro seguía funcionando a pesar de todo. A pesar de su perfume embriagador y de sus manos recorriéndome como si no hubiera un mañana. Tenía que concentrarme. No podía hacer algo así con el chico. No era justo aprovecharme de él de esa forma. Apenas había cumplido los 18 años. Tragué en seco y di un paso atrás en contra de mi propia voluntad, pero no permitió que me alejara de su cuerpo más de diez centímetros, solo se movió conmigo y usó el espacio entre nosotros para deslizar sus manos por mi estómago y desabrochar mis pantalones rápidamente.

No podía creer lo que hacía, pero mis manos volaron hasta los suyos haciendo lo mismo. No podía evitarlo. El deseo era mucho más fuerte que yo, y eso lo demostraba la erección que liberó cuando bajó un poco mis pantalones, sólo lo justo para que la tela pudiera dejar de torturarme aprisionándome. No recordaba haber estado tan excitado en toda mi vida. La ansiedad por algún tipo de liberación casi me provocaba dolor. Quité sus pantalones prácticamente haciéndolos pedazos y volví a besarlo lo más rápido que pude. Su mano no dudó un tomar mi miembro firmemente y moverse de arriba a abajo mientras yo lo seguía besando, apretándolo de nuevo contra de la pared. Gemí en su boca y lo sentí sonreír contra la mía.

Pasé mis manos por sus hombros y lo atraje más hacia mí mientras caminaba de espaldas hasta toparme con el sofá. No estaba seguro de lo que estaba haciendo, ni de cómo hacerlo, sólo sabía que quería seguir sintiendo su piel contra la mía, sus labios quemándome el cuerpo y sus manos recorriéndome lentamente, haciendo que no pudiera dejar de gruñir contra sus labios.

Cuando me topé con el sillón, me senté lentamente, y sin despegarse de mi boca, Pablo se sentó a horcajadas sobre mis piernas. No podía creer lo bien que se sentía que me tocara de esa forma. Su mano se deslizaba por mi miembro al mismo tiempo que su lengua se mezclaba con la mía, y la presión de sus dedos era exactamente la que me hacía dar vueltas la cabeza. A este peso no aguantaría ni dos segundos en venirme. Ya sentía la piel tirante y los pies en las nubes, así que pensé que tendría que avisarle.

– No aguantaré mucho –le advertí con la voz entrecortada, pero solo siguió besándome, bajando por mi cuello para poder hablar contra mi piel.

– No me importa –susurró-. Solo quiero que lo disfrutes –y siguió bajando por mi pecho lentamente sin quitar su mano de mi pene duro y ansioso por cualquier cosa que quisiera hacerle. Levanté las caderas automáticamente cuando sentí su aliento sobre la piel tirante y deseosa, y luego solté un gruñido cuando sus labios me atraparon. Su boca era cálida, y su lengua áspera se sentía de maravilla contra mi piel. Eso acompañado al movimiento constante de su mano en la base, me estaban volviendo completamente loco. Una de mis manos se aferró a la frazada que estaba en el respaldo de sofá, prácticamente despedazándola, y la otra voló a la nuca se Pablo, dirigiendo el ritmo con el que me hundía en su boca y presionándolo contra mi cuerpo para lograr entrar más en su garganta.

No tardé ni dos minutos en comenzar a sentir que me correría. Así que quité mi mano e intenté hablar a través de los dientes apretados y el pacer que me estaba desordenando las ideas.

– Pablo… -murmuré. Levantó la mirada a mis ojos, indicándome que me escuchaba. Tuve que apretar la frazada con más fuerza para no venirme cuando sus ojos me encontraron-. Me corro… -solté como pude, tenía que advertirle por lo menos para que quitara la cara. Pero no lo hizo. Solo siguió mirándome a los ojos mientras succionaba con mucha más fuerza, haciendo que comenzara correrme casi instantáneamente, viendo las estrellas. Definitivamente sabía lo que le gustaba a un hombre. Tragó todo lo que pudo sin que se lo pidiera y luego lamió de mi piel los restos que se escaparon de su boca.

Me mordí el labio y me deslicé por el sofá, sorprendido de que mis músculos aún funcionaran correctamente. Quedé sentado en el piso a un lado de él cuando volví a besarlo en la boca. Sentí mi propio sabor en sus labios, y aunque pensé que me disgustaría, fue todo lo contrario, solo era la prueba de lo que me había hecho sentir. Él permanecía arrodillado frente a mí, con uno de sus brazos apoyado en el sillón y el otro rodeándome el cuerpo, su mano deslizándose por el costado de mi torso. Llevé mis manos a su pecho y fui bajando lentamente por su abdomen hasta sentirlo entre mis dedos.

– No sé qué hacer –confesé susurrando un poco avergonzado en su oído, luego de morder el lóbulo de su oreja. Gimió cuando quité mis manos de su miembro y las llevé a su trasero.

– Puedes hacer lo que quieras –aseguró con la respiración entrecortada. Sonreí y me incorporé un poco para poder llegar a lo que quería. Primero llevé mis dedos a su boca y los introduje para que los lamiera. Los chupó como si se tratara de un pene, lo que hizo que se me volviera a endurecer mientras lo veía. Cuando estuvieron bien húmedos, los pasé por sus labios suavemente, y luego los llevé hasta su trasero. Quería sentirlo, quería tenerlo.

Primero frote con las yemas de los dedos alrededor, buscando el lugar exacto en el que debía moverme. Gimió y cerró los ojos cuando hice presión en su apretado agujerito, primero con un solo dedo, haciendo que entrara lentamente en su cuerpo. Estaba tan apretado que sonreí sin poder evitarlo, no solo era todo mío, sino que era solo mío.

– Relájate… -susurré en su oído, pero no noté ningún cambio. Así que llevé mi otra mano a su pene, que se veía tan tenso que pensé que explotaría de un momento a otro. Al sentirme, primero se apretó a mí alrededor, y luego, a medida que se acostumbraba al contacto, se fue relajando poco a poco, dejándome entrar cada vez más profundamente.

Me quedé quieto un momento cuando no pude presionar más, y luego quité mi dedo con suavidad, hasta casi sacarlo por completo.

Ahora hice presión con otro más, y lo vi cerrar los ojos cuando logré meter mis dos gruesos dedos en su carne. Gimió algo que en realidad sonó como un quejido, pero no podía concentrarme en preguntarle si estaba bien. Me gustaba demasiado la idea de tenerlo así, a mi merced, a mi alrededor. Así que seguí hundiendo mis dedos lentamente hasta que ya no tuve más opción que detenerme y esperarlo.

– Dime dónde –susurré en su oído, y luego curvé mis dedos un poco, buscando. Sentí como se tensaba cuando encontré su próstata, que se sentía hinchada bajo las yemas de mis dedos.

– ¡Ahí! –gimió con fuerza y apretó los ojos mientras yo quitaba mis dedos despacio hasta casi quitarlos de su cuerpo. Se hizo para atrás, presionándose contra mí mano-. Otra vez… -suplicó. Hice lo que me pedía y volví a rozar su punto, ahora con un poco más de confianza. En lugar de salir de nuevo, sólo me quedé alternando la presión con la que lo tocaba, adorando la forma en la que apretaba los ojos y gemía mi nombre intentando controlarse y hacerlo por lo bajo. Llevé mi boca a su cuello para besar su piel mientras mi mano comenzaba a moverse de nuevo por la piel de su miembro, que se mantenía rígido en mi mano.

– Vente para mí –susurré en su oído al tiempo que presionaba con más fuerza, tanto con mi mano alrededor de su miembro como con mis dedos dentro de su cuerpo. Comenzó a correrse inmediatamente después de mis palabras, moviéndose contra mi mano como si se tratara de una persona, pero no detuve el masaje a su punto en ningún momento. Lo miré mientras llegaba, memorizando su rostro contraído por el placer como una de las cosas más excitantes que había visto en toda mi vida. Cuando el orgasmo terminó, su recto latió alrededor de mis dedos y los fui quitando lentamente, notando como su cuerpo se había relajado.

Lo besé en los labios de nuevo cuando volteó su rostro hacia mí, y moví mi mano dudosa de nuevo por su pene, que ya iba bajando de volumen después de correrse. Me sentía de nuevo listo para lo que fuera, y no podía evitar pensar en sólo una cosa. Me incorporé sin dejar de besarlo, arrodillándome frente a él y tocando cada parte de su cuerpo que estuviera a mi alcance. Paseó sus manos por mi cuerpo y gimió contra mis labios cuando notó mi nueva erección, que esperaba algo más que su boca.

– ¿Puedo…? –murmuré alejándome un par de centímetros, pero no siendo capaz de terminar la frase antes de volver a sus labios.

– Puedes hacer lo que quieras –repitió. Sonreí y me puse de pie lo más rápido que pude, caminando directamente al gabinete del aparador. Me miró mientras tomaba la primera crema que encontraba y volvía a su lado lo más apresurado posible. La quitó de mi mano en cuanto estuve a su alcance y se encargó de abrir el pomo y estrujarlo sobre sus dedos. Me arrodillé de nuevo a su lado una vez más y me miró a los ojos mientras pasaba sus dedos lentamente por toda mi erección, desde la punta hasta la base, haciendo que un gruñido ronco saliera de mi pecho.

Llevé mis manos a su nuca y atraje su boca a la mía, queriendo sentirlo en mis labios antes de sentirme en su cuerpo. Mi lengua jugó con la suya, reclamando más y más espacio de su boca a medida que el calor aumentaba.

– ¿Estás seguro? –murmuré contra sus labios cuando comencé a sentirme demasiado ansioso como para esperar un segundo más. Asintió con la cabeza, así que con las manos, que aún mantenía aferradas a su nuca, lo obligué a que se inclinara hacia delante mientras me movía desde su costado hasta su trasero. Paseé mis manos por su espalda desde sus hombros hasta su trasero y separé sus redondas y firmes nalgas cuando me estorbaron.

Al igual que con mis dedos, me posicioné en su orificio e hice un poco de presión. La crema causó que lograra entrar mi cabeza a pesar de la evidente falta de espacio. Soltó un gemido que me hizo pensar que le dolía, así que me detuve un segundo y tomé el pomo de crema para embadurnar un poco más en mi piel antes de seguir entrando.

Cuando lo hice, arrojé el tubo a un lado y me aferré de sus hombros para darme más impulso y lograr entrar más profundamente. Del centro de su pecho soltó un quejido gutural que me volvió completamente loco, pero sus labios no se despegaron en ningún momento, reprimiendo cualquier clase de queja. Desde mi posición podía ver el costado de su rostro, con las facciones contraídas y las mejillas coloradas. Se veía tan masculino y tan vulnerable a la vez, que no pude evitar hundirme un poco más en él. Vi como su puño apretaba el cojín del sillón con mucha fuerza, y me preocupé un poco por él. Así que pegué mi pecho a su espalda para que mi boca quedara en su oído.

– ¿Estas bien? –pregunté casi sin aire, apenas conteniéndome de cogérmelo con toda mi fuerza hasta que me suplicara que me detuviera. Asintió con la cabeza y pasé mis manos por la parte delantera de su cuerpo, tocando su pecho y su abdomen suavemente. Había logrado entrar bastante poco hasta ahora, menos de la mitad del largo, así que todavía tenía tiempo de arrepentirse-. ¿Estás seguro de que quieres- cortó mi pregunta con un grito.

– ¡Sólo hazlo! –soltó entre dientes. Sonreí contra la piel de su cuello y lo embestí con toda mi fuerza, provocando que gritara mi nombre cuando entré completamente y mis testículos chocaron contra su carne. Gemí como nunca y apreté su torso contra el mío con las manos mientras mi cadera seguía intentando hundirme más en su cuerpo.

Respiró con dificultad, haciendo eco de mis jadeos, y noté la transpiración en su cuello. Jamás lo había visto transpirar antes. De seguro esto le dolía más de lo que dejaba ver, pero ahora ya era demasiado tarde para evitarlo. Hice que volteara su rostro con una mano para poder besarlo en los labios mientras comenzaba a moverme de nuevo. Su boca parecía distraída con todo lo que estaba sucediendo, así que después de un momento la abandoné y me dediqué a mordisquear el lóbulo de su oreja.

Al principio era bastante difícil siquiera moverme, por la presión, pero después de un par de embestidas comenzó a volverse más fácil. Tragué en seco y aumenté un poco la velocidad, incorporándome de nuevo en mis rodillas y paseando mis manos por su espalda. Esto era el paraíso.

Lo embestí un poco más fuerte y soltó mi nombre mezclado con un quejido profundo. Pude haberme refrenado más, pero en lugar de eso aumenté más el ritmo. Sabía que lo estaba disfrutando tanto como yo. Lo conocía demasiado bien. Después de unos minutos el placer comenzó a volverse amenazante. Lo sentía tan caliente y apretado alrededor de mi miembro, que sabía que no soportaría demasiado en su interior. Pero quería que se corriera conmigo. Quería que lo hiciera mientras estaba penetrándolo.

Lo tomé de los hombros para obligarlo a incorporarse, apretando su cuerpo contra el mío y moviendo las caderas un poco más, casi saliendo completamente antes de entrar de nuevo, una y otra vez. Dejó caer la cabeza hacia atrás, descansándola en mi hombro con los ojos cerrados. Puse una de mis manos en su pecho, pegándolo más a mí, y paseé la otra por su abdomen hasta llegar a su duro y palpitante miembro. A penas lo toqué dio un respingo y su respiración se cortó de repente, indicándome que hacía lo correcto.

Jamás había masturbado a un hombre que no fuera yo mismo, pero pensé que le gustaría lo mismo que a mí, así que comencé con un movimiento lento por todo el largo, rodeándolo con la mano completa y rozando mis dedos con más fuerza a medida que me acercaba a la punta. Gimió con la boca cerrada y luego escondió su rostro en mi cuello, girando la cabeza levemente.

Sincronicé los movimientos de mi mano con los de mi cadera, penetrándolo al mismo tiempo y velocidad, y no tardé en sentir que su corazón se volvía completamente loco, aún más de lo que ya estaba.

– Jack… -susurró, y me moví con más fuerza, arremetiéndolo sin contenerme. Arrugó los ojos y se relamió los labios, así que lo hice de nuevo. Me clavaba en él como mis instintos me lo pedían, con fuerza, como animales. Y no tardé en sentir que se contraía a mí alrededor y su miembro se tensaba entre mis dedos. Mientras lo sentía viniéndose, se inclinó hacia delante de nuevo, como dejándose caer, permitiéndome ver su musculosa espalda mientras lo embestía. Cuando se tensó completamente fue cuestión de segundos para que fuera demasiado para mí. Me vine dentro de su cuerpo, apretándome contra él con toda mi fuerza.

Soltó un gemido muy ronco antes de comenzar a respirar de nuevo, jadeando al igual que yo, intentando recuperar el aliento. Me relajé y apoyé mi cabeza en su espalda, aún lo sentía pulsando y contrayéndose a mí alrededor, y casi no podía respirar por la sensación. Le planté en beso en el centro de la espalda y luego fui subiendo hasta alcanzar la parte de atrás de su cuello. Me gustaba demasiado su sabor. Cuando moví mis labios por su cuello volteó la cara para besarme en la boca, aun jadeando de vez en cuando.

Me alejé muy lentamente, sintiendo cómo me golpeaba el frío al salir de su interior, y me senté en el piso a su lado, apoyando mi espalda en el sillón. Él hizo lo mismo, imitando mi posición. Vi como ponía su mano en su pecho intentando recuperar el aliento, y yo enredé las mías en mi cabello, intentando hacerme a la idea de lo que acababa de pasar. No me arrepentía, todo lo contrario, solo no estaba seguro de cómo asimilarlo. Pasamos casi un minuto en silencio, y luego finalmente hablé, rompiendo el silencio.

– ¿Qué les diremos a los demás? –le pregunté, pensando en nuestro grupo de amigos.

– ¿A qué te refieres? –me preguntó frunciendo el ceño.

– A nosotros.

– Bromeas ¿verdad? No tenemos por qué decírselos ahora si no quieres –dijo soltando una carcajada. No pasé los últimos dos años fantaseando para que ahora tener que decírselo a todo el mundo.

¿Dos años? ¿Por qué rayos tardaste tanto? –sonrió de la forma más sexy posible.

– Solo no creí que estuvieras preparado hasta ahora –su tono era tan calmado.

– Pero piensa en todo el tiempo que perdimos –me quejé. Sonrió de nuevo y se acercó a besarme una vez más. Esta vez fue un beso más profundo, más real, que me puso la carne de gallina. Se alejó un segundo para mirarme a los ojos mientras hablaba.

– Pienso que tenemos tiempo de sobra –susurró justo antes de volver a mis labios. Y era cierto. Lo teníamos. Teníamos todo el tiempo que quisiéramos tener.

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