Cuatro Estaciones (Otoño)

Esta historia que les voy a contar sucedió una tarde de otoño, recibí una llamada de Inma, Inma era compañera del centro de nuevas profesiones. Ella estudiaba relaciones publicas, yo publicidad y marketing, nos conocimos en una quedada con extranjeros, ella fue con sus amigas María y Eloísa y yo fui con mi amigo Hernán y Pablo, conocimos a muchos extranjeros pero en verdad a quien conocimos fue a las chicas. Inma y María eran muy amigas y siempre iban juntas a todos lados, yo me incorporé más tarde a la pareja y los tres nos volvimos inseparables.

Esa tarde solo quedamos Inma y yo, Inma es una chica morena de 1.75, ojos marrones y con un pecho de copa D pero un rasgo que le distingue de otras chicas es el trasero que tiene, su trasera parecía que había sido esculpido por Miguel ángel era totalmente redondo y duro, su trabajo le costaba todos los días se iba a correr por el parque más de dos horas.

Inma se tenía que ir a comprar un vestido y no le apetecía ir sola y yo no tenía nada mejor que hacer así que la acompañé. Era muy tedioso miraba todos los vestidos yo mientras ponía los brazos para sujetarle los vestidos luego la acompañé al probador donde ella se metía y empezaba a probarse vestidos salía y vuelta a empezar en otra tienda.

Cuando llegamos a Berska hicimos el mismo ritual, entramos en la tienda y cogió varios vestidos y se metió en el probador, cuando salió al poco rato con un vestido negro que le estaba muy ajustado me miró y dijo ” ¿me puedes subir la cremallera?” yo se la subí y me fijé como le sentaba el vestido era como un guante estaba súper ajustado tan ajustado que se le notaba el sujetador y las bragas debajo por lo que no podría llevar ropa interior debajo del vestido. ella lo desechó, miró a los lados y viendo que no había nadie me dijo que entrar al probador con ella yo lo hice y me senté mientras ella se quitaba el vestido intentaba no mirar pero ella me dijo ” da igual que mires eres como mi hermano” dicho esto dejó caer el vestido al suelo quedándose en ropa interior tanga negro y sujetador negro el cuerpo lo tenía totalmente depilado podía ver que no tenía pelos en el chocho.

El siguiente vestido que se probó fue uno compuesto por un pantalón y una chaqueta, le resaltaba su culo pero en cuanto a la chaqueta no le sentada nada bien se lo quitó y se volvió a quedar en ropa interior delante de mí, ella me miró y juntándose la tetas me dijo
– ¿crees que tengo unos pechos bonitos o no?
– Bueno, tienes pechos muy bonitos pero no es tu mejor cualidad.
– Ja j aja ja , ¿cuál es mi mejor cualidad? Si se puede saber.
– Pues está detrás de ti. – le dije de forma muy descarada.
– ¿Mi culo? – preguntó ella.
– Exacto
– Seguro que te has hecho muchas pajas pensando en él. – me dijo ella mientras miraba su silueta en los espejos
– No tantas como te imaginas.- le respondí.
– ¿Entonces mis pechos no te gustan? – dijo ella poniéndolos en mi cara
– No son tan espectaculares lo he visto mejores.- le dije mirándolos fijamente.
– Entonces si hago esto- se puso una mano sobre sus pechos mientras que con la otra desataba los corchetes dejando caer su sujetador al suelo y tapándolos con las manos- ¿no te pone cachondo?
– Hombre soy humano, y hombre pero aún así tus pechos no son tan bonitos.
– Pero fíjate – dijo mientras quitaba las manos de los pechos dejándolos verlo y se acariciaba los pezones con los dedos pulgar e índice.
– Son bonitos pero no tanto como otros – le dije mirándoselos- aunque espera un momento – me levanté y me acerqué a ellos y los miré fijamente ella paró de tocarse los pezones y se quedó expectante a lo que estaba mirando exactamente.

Estuve un rato mirando sus pechos desde todos lo algunos ella me preguntaba si había terminado yo le decía que no, cuando ella estaba más intrigada de lo que estaba haciendo saqué mi lengua y le di un lametón a su pecho derecho, ella se empezó a reír para luego darme un golpe en el paquete y comprobar que estaba duro como una piedra, lo que iba a ser un golpe se convirtió en un agarre, y en un palpe ella se quedó absorta con el tamaño que había adquirido yo le dije ” ¿quieres que me la saque para verla o prefieres seguir tocándola por encima del pantalón? ” rápidamente ella la soltó y se dio la vuelta para probarse otro vestido, yo me senté y estuve viendo como se probaba el resto de vestidos.

Cuando salimos de Berska con su pantalón vaquero, su camisa de corchetes y con el vestido rojo que le gustaba nos fuimos a tomar una coca cola, ella estaba absorta y dijo que mejor íbamos a su casa a dejar el vestido y allí podíamos tomar la coca cola y así lo hicimos. Inma vivía con sus padres y muchos fines de semana lo padres se iban a la playa y se quedaba ella sola en casa más de una y dos veces habíamos hecho alguna que otra reunión en la casa. En esta ocasión sus padres estaban en la casa había cancelado su fin de semana en la playa nada más entrar saludé a sus padres. Yo conocí a Felipe su padre y Ana María su madre eran una pareja de lo más de simpática. Inma le enseñaba el vestido a su madre mientras yo me quedé hablando con Felipe. Al rato salió Inma de su habitación y dijo que nos íbamos y así lo hicimos me despedí de sus padres y salimos por la puerta.

En vez de bajar subimos hasta el último piso 14, y subimos el último tramo de escaleras porque quería enseñarme las vistas que tenía. En todo el tiempo que hacía que conocía a Inma nunca había subido a la azotea de su bloque. Estaba desierta había unas pocas chimeneas que creaban un bosque de chimeneas ideal para jugar al escondite, ya había oscurecido y se veían todas la luces de la ciudad al igual que los edificios más emblemático iluminados por la luz de las luces de neón era una vista mágica me quedé absorto tan absorto que no me di cuenta que Inma se había puesto detrás de mí y me había desabrochado dos botones de la camisa y ahora estaba acariciando mi barriga e intentando desabrochar el cinturón de mi pantalón, cuando sentí el tirón salí de mi empanamiento y me di la vuelta. Ella me miró y consiguió abrir mi cinturón yo la tomé por la cintura y empecé a desabrocharle los corchetes de su camiseta dejando su sujetador a la vista de toda la ciudad, sujetador que desabroche y sus pechos empecé a comer me apetecían sus pechos desde que los vi desde que la conocí en aquel bar del centro con ese escote aunque fuera mi amiga y fuéramos íntimos esos pechos me atraían como el imán al hierro. Escuché una persiana cerrándose y tomé conciencia que había vecinos alrededor. La cogí de la mano y la llevé hasta un muro donde ninguna persona de los edificios colindante pudiera vernos y la besé.
Nuestro beso empezó muy suave luego empezó a volverse más y más violentos al igual que nuestra verticalidad empezamos de pie y luego terminamos sentados Yo acariciaba sus pechos mientras que ella no paraba de coger mi polla y moverla de arriba abajo como si fuera una palanca de una maquina traga perras. Nuestra ropa poco a poco fue separándose de nuestros cuerpos hasta que ambos quedamos desnudos entonces ella se puso de rodillas y empezó a meterse mi polla en su boca yo levanté y doblé las rodillas y me agarraba su cabeza no hacía falta que hundiera la cabeza sobre mi polla Inma sabía cómo hacer una mamada llegó el punto que iba a correr y le dije que parara ella se levantó y acerqué mi boca a su coño para hacerle una comida de coño como Dios manda.

Ella sentía mi lengua en su coño entrando y humedeciéndolo mientras ella jugaba con sus pechos esos pechos que esa tarde había tenido en mi cara y que hace un rato había saborado cuando mi polla estaba más dura que una barra de acero la senté encima de mi polla metiéndole mi polla por su rasurado coño, estuvimos con ese mete saca un largo rato después me puse de pie y ella se apoyó contra la pared y se la metí en el coño por detrás llegando a correrme iba sacarla pero ella me dijo que me corriera dentro que tomaba la píldora y así lo hice derramé toda mi leche dentro de su coño con tan abundante cantidad que le chorreaba por las piernas sacó tres pañuelos me ofreció uno para que me limpiara la polla y los otros dos los utilizó para limpiarse de sus piernas y su coño mi corrida. Nos vestimos y nos fuimos al Madigans un bar Irlandés en el cual estaba María, Pablo, Eloísa y Hernán, su novio, esperándonos. Nunca hablamos de lo que pasó en la azotea y sobretodo nunca se lo contamos a Hernán, bueno Inma se lo contó una persona la cual quiso probar también pero eso es otra historia que os contaré en otro momento…

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EL bar de Barcelona

Era verano, y la noche sofocante, no dejaba lugar para hacer otra cosa, que tomar unos tragos por algún lugar de Barna.

Así fue que con mi pareja nos fuimos a un bar, no sin antes arreglarme un poco, ya que me gustaba que él me viera linda. Entonces me pinte y me puse una remera lo suficientemente escotada como para que él y todos vieran parte de mis tetas; me puse unos tacos altos y una pollera cortita que justo terminaba donde acaba mi culo. Cuando me vio, me sonreí de su cara, me miró entera y su cara se transformó, ya que era un gesto de sorpresa y a su vez de maldad. Eso me encanto y me excitó, pero…íbamos a salir, así que le dije:

– ¿ Que tal me veo?-.

– Excitable-. Dijo él.

– ¿ Salimos?-. Dije sonriéndole.

– Vamos.

Y así fue que salimos, no sin antes, cuando pase por su lado, rozar mi culo por su pija, y comprobar que ya se le había parado.

Salimos, y una vez en la calle, comprobé como todas las miradas se posaban en mi escote. Mi chico también se dio cuenta, y automáticamente me abrazó, ya que debía haber creído que si me dejaba caminar sola, a la cuadra siguiente ya no me tendría a su lado, porque seguramente algún hombre me hubiera secuestrado.

Creo que en el fondo le gustó, que todos me observaran y desearan.

Llegamos al lugar que él tenia pensado llevarme, ya que cuando yo le dije que tenia ganas de ir a un sitio que yo conocía, dijo que él conocía uno mejor.

Entramos y me di cuenta que su mirada escondía algún secreto que ya me seria desvelado.

El lugar aparentemente era un lugar tranquilo, con velas y luz tenue. Nos recibieron y nos sentaron en una mesa bastante intima; pedimos para tomar unas copas; mientras charlábamos, él no paraba de mirar mis tetas, eso hacia que me sintiera cada vez mas excitada. Yo hablaba y hablaba y él en silencio me observaba, en un momento comencé a sentir que comenzaba a rozar con su pie mis piernas y que sutilmente hacia fuerza para descruzarlas; yo entre sorprendida y excitada continuaba hablando.

El no paraba de observarme y sentía que con su mirada él me penetraba.

Cedí y descrucé las piernas, él sonrió, sabia que ya estaba caliente, continuo subiendo su pie hasta meterse en mi entrepierna, emití un pequeño suspiro ya que imaginaba como metería sus dedos en mi concha; estaba súper caliente. El llegó hasta allí y su mirada de sorpresa me hizo reír. Cuando llegó a mi concha se dio cuenta de que estaba desnuda.

– ¿ Como salís así?-. Dijo irónicamente.

– Salgo preparada para cualquiera que quiera tocarme-.

Parece que mi respuesta le gustó bastante, porque en menos de un segundo tenía sus dedos dentro de mi. Sus dedos comenzaron a rozar mi clítoris, y lancé un pequeño gemido de placer.

El miraba mis ojos desafiante, esperando mi reacción, por ahí estaba esperando que le dijera que parara…; pero de mi boca lo único que salía eran suspiros de placer, y mi mirada, dirigida a él, le decía que continuara.

Mientras él seguía tocando, mi gran fuente de placer, yo sentía que mis piernas comenzaban a tener un pequeño temblor y que en cualquier momento tendría un orgasmo, ya que me estaba mojando entera. En eso estábamos cuando abandonó mi clítoris y sentí como introducía sus pequeños dedos del pie, dentro de mi concha; la verdad que deliré; sentía como esos dedos cortos querían llegar adonde no podían y se quedaban al principio de mi agujerito, jugando allí.

Mis líquidos me estaban mojando toda e iba a llegar en cualquier momento; me estaba empapando.

– Estas toda mojada. ¿ Te calienta que te toque acá, delante de la gente, no?. Sos una calentona que te gusta que te toquen en cualquier lado-.

No le dije nada, no podía estaba a punto de estallar, solamente le dirigí una sonrisa cínica. Justo en ese momento, se acerca el mozo, para preguntar si queríamos algo más. Yo me puse un poco incómoda; mi novio, empujó más fuerte sus dedos dentro de mí, emití un pequeño grito y el mozo me miró.

No me quedó otra que mirarlo y decirle como pude, que no necesitábamos na

da, quería que se fuera pero seguía ofreciendo cosas; nos invitó a que pasáramos si deseábamos a la parte trasera del lugar, que era más intimo y que seguramente nos iba a gustar. Luego se retiró.

Nosotros nos miramos y comenzamos a reírnos.

No se si nos había dicho eso porque nos estaba observando, nos quedamos con la duda, ya que mi novio seguía con sus dedos haciendo movimientos circulares, mientras que a la vez los metía y sacaba. Yo estaba empapada y por mas que me contenía para llegar, ya que deseaba disfrutar un poco más de ese momento, iba acabar igual. Me parece que la llegada del mozo, logro que me calentara más y aceleró mi calentura. Mi chico, cada vez con movimientos mas rápidos me seguía excitando y se dio cuenta de que estaba empapada y que iba a tener un orgasmo.

– Mojate toda puta, quiero hacerte llegar, quiero ver tu cara de puta y de placer cuando acabes-.

– Seguramente tu pija debe estar muy parada y dura, tengo ganas de meterla en mi boca y tragarla entera, chupartela toooooda, pasarle mi lengua a la cabeza y quedarme ahí esperando que acabes en mi cara y después seguir y seguir hasta lo infinito del placer… -. Le dije.

Mientras le decía eso, acabé una y mil veces como una perra en celo, más, no sabia como controlarme, ya que mi cuerpo entero temblaba de placer.

El abandonó su rincón de trabajo y se empezó a reír.

– Sos una puta bárbara, que se calienta en cualquier lado-.

Yo me sonreí, le dije que le parecía si íbamos a tomar algo donde nos había indicado el mozo, así bajábamos los decibeles. El aceptó.

La verdad que cuando entramos a ese sector, jamás pensé con lo que me iba a encontrar allí dentro.

– Era una sorpresa que te tenía preparada-. Dijo picaramente, esperando mi reacción.

No dije nada, solo me dedique a observar lo que tenía delante de mis ojos.

Era un lugar oscuro con luces tenues rojas y azules, en donde lo único que se veía era la sombra de la gente. Estas personas estaban cogiendo como yo nunca había visto, a no ser en películas. Era una orgía, todos contra todos los que tuvieran ganas, también había gente observando, masturbándose, hombres, mujeres, todos juntos cogiendo, no importaba el sexo de la gente que te tocaba.

Solo se escuchaban gritos de placer, gemidos de todo tipo, sutiles, desesperados, gente que rogaba que la cogieran más y más.

No podía creer lo que tenía delante de los ojos, a nadie le importaba si yo miraba o si quería participar, todos jugaban al juego que quisieran jugar.

Con mi pareja nos sentamos, me dedique a mirar, de pronto vi como una mujer sentada en una silla tenía a un tipo con su cabeza en su concha, y se veía como él le metía la lengua en su agujero, y la penetraba con ella, mientras alguien le iba tocando todo el cuerpo, le pellizcaba las tetas, las piernas, el culo, todo. Ella mientras, tenía en sus manos dos pijas enormes que se las pasaba por toda su cara y se las metía en su boca, una de las pijas acabó y le llenó de leche su cara, ella se relamía y pasaba su lengua por su cara y también por la pija, no hacía mas que gritar de placer.

Yo al ver eso me calenté muchísimo y quería que me hicieran lo mismo, así que en ese momento lo agarre a mi novio y le baje los pantalones, vi su pija, que estaba muy buena, por cierto, vi lo parada que estaba, y de golpe se la empecé a chupar con todas mis ganas, primero solamente la chupaba con mi lengua, y luego la tragaba entera, la sacaba y la metía en mi boca una y mil veces, de golpe empecé a sentir manos que iban y venían por todo mi cuerpo, no se si eran de hombre o de mujer, no importaba, yo las deje, al principio eran sutiles sus caricias después se hicieron más fuertes hasta rasguñarme, yo sentía dolor, pero eso me gustaba, empecé a sentir varias manos…por todo mi cuerpo. En algún momento sentí como alguien bajó y empezó a chupar mi concha, como nunca me la habían chupado y sentía dedos que se metían en mi agujero, de repente alguien metió muy despacio su dedo en mi culo y comenzó a introducirlo en forma circular, lo metía y lo sacaba.

Yo no daba mas, no puedo explicarles el éxtasis que se sentía en ese momento, el hecho de tener mil manos tocándote, poder chupar las pijas que se quisieran y dejarse hacer lo que uno quiera.

En un momento alguien empezó a cogerme de forma animal y yo grité que me cogieran como a una bestia, en ese momento lo mire a mi novio que me miraba sin poder creerlo, y me reí, se la empecé a chupar con mas fuerza, y este acabo, toda su leche se había desparramado por toda mi cara y empecé a limpiar con mi lengua mi cara y su pija; cuando estuvo limpia el se retiro, no se adonde fue, no me importaba, porque quería que me siguieran cogiendo como lo estaban haciendo.

Alguien acerco su pija a mi boca y me agarro la cabeza, con fuerza y me metió su larga pija en mi boca, era como una violación. Yo no paraba de gritar, mientras me cogían por detrás, y alguien me chupaba las tetas y me arrancaba con furia mi remera; mi cuerpo era acariciado por todos lados y los dedos en mi culo los habían introducido por completo.

De golpe empecé a sentir que querían meter la pija en mi culo, yo no me negué, ya que lo estaban haciendo muy bien, sentía como esa cosa gorda se iba metiendo despacio en mi, como se abría paso; cuando la logro meter entera comenzó a sacarla y ponerla lentamente, yo sentía que me moría, luego comenzó a hacerlo mas rápido, y la verdad que el hecho de tener penetrados todos mis agujeros y que no había rincón de mi cuerpo que no fuera tocado; me hizo llegar al cielo.

No pare de acabar por un buen rato y tuve, ya no se cuantos orgasmos, y no me importaba nada, alguien acabo en mi espalda y desparramaba su leche en ella, mientras la pija que tenia en mi boca acabo dentro de ella y yo seguí chapándola.

Cuando todos habíamos saciado nuestro placer, se comenzaron a ir, menos mi novio; que se quedo conmigo haciéndonos caricias.

Me preguntó si me había gustado el lugar, le dije que me encantó.

Y la verdad era que me había gustado demasiado.

Nos levantamos y nos fuimos, cuando salimos, nos encontramos con la mirada picara del mozo.

– ¿ Les agrado el lugar?-.

– Nos encantó-. Dije yo sonriéndole, y nos fuimos, no sin antes decirle que pensábamos volver.

FIN.

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