Lila, mi vecina

Mi lengua iba de entre sus nalgas a su conchita, de allí lamía los bordes de ese culito tan tentador y cerrado, volvía otra vez a lamer ese clítoris que estaba a punto de estallar…las contracciones ya preanunciaban el primero de sus orgasmos, el que llegó abundante, tal como si se abrieran las puertas del placer. Lilia en un prolongado gemido se retorcía gozosa.

Ese día llegué a casa muy cansado, necesitaba de una muy buena ducha caliente, el trabajo no se adelantaba a pesar de mis esfuerzos y estaba realmente agotado. Busqué la ropa de recambio y me metí debajo de la regadera, estaba muy reconfortante y ¡como necesitaba de esa catarata de agua sobre mi cuerpo! Me miré al espejo empañado, pasé la toalla para ver mi rostro, y vaya sorpresa, milagros que hace un buen duchaje. Recordé que en la heladera había pocas provisiones, y pocas ganas tenía de hacerme la cena, pero el apetito no pensaba lo mismo, parecía un viejo molino aplastando granos, y si que se hacía escuchar.

Me terminé de vestir, con un gesto reflejo, coloqué mi billetera en el bolsillo del pantalón.

Debía tomar la decisión, nada de la cocina me atraía, el restaurante estaba a tan solo doscientos metros y un poco del aire fresco de la noche borraría las huellas del cansancio.

Era mitad de semana y el local estaba semi vacío, elegí una mesa cerca del ventanal y leí la carta que amablemente me alcanzó Luis, el mesero que siempre me ha atendido. Le pregunté por lo bajo que me aconsejaba para esta ocasión, y me respondió… -Hay un salmón al horno como para hacerle los honores, sea le dije a Luis, -Vino blanco bien frío por favor… Levanté la vista y recorrí el salón, unas parejas de jóvenes celebraban al parecer el cumpleaños de uno de ellos, su algarabía, mesurada, era contagiosa, cerca de mi mesa una hermosa mujer, sola, leía y releía su carta, parecía que no encontraba algo que le apeteciera.

Me pareció conocido su rostro, mi stock de imágenes volaba en mi cerebro, ¿no es mi nueva vecina del cuarto piso? si que lo era, habíamos viajado más de una vez en el ascensor y nos dimos, cada vez, los saludos cordiales… Ella levantó su vista de la carta y notó mi presencia nos cruzamos un par de sonrisas, pareció alegrarse de verme, realmente mi don Juan Tenorio no sabía que hacer, recordé lo dicho por Luis y por lo bajo le dije…

-¿Puedo sugerirle algo?, su sonrisa se hizo más evidente. -¿Que me aconsejaría?..Su voz era tan bella como su rostro… -¿Me permite acercarme? Somos vecinos y no me parece justo que usted esté sola en su mesa, oh, y disculpe, ¿espera a alguien?…su mirada me lo dijo todo, me levanté y me senté frente a ella. Era una mujer muy especial, toda ella daba la imagen de una hermosa mujer, a pesar, y no se notaba mucho, de que no era joven…la delataba la forma muy sobria y elegante en su vestir, me impactaron sus ojos, se los notaba como cansados, en otro puerto, en otro mundo…

Me presenté,… -Norberto, Beto para los amigos,… -Alicia… Lilia para las amigas…-¿Puedo tutearla? … -Por supuesto y le soy sincera esta noche necesitaba dialogar con alguien. -Soy todo tuyo,… te presto mis oídos…. Su risa cristalina se hizo oír… -¿Te gusta leer o eres la fanática de la tele?… -Leo mucho…me encantan Borges, Cortázar… ¿Y a vos?- Scott, otros mundos…pero soy un mal educado, aún no te sugerí el plato…y otra vez su risa…-¿Qué me aconsejas Beto?…Un escalofrío me recorrió la columna vertebral… -Lilia, me han sugerido un salmón al horno,… -¿No me digas que te gusta el pescado?…-Si me encanta y sobre todo al horno, soy un especialista con el microondas… y no faltará oportunidad que te invité a vos y tu pareja a comer en mi departamento… -Vivo sola, hace ya tres años que falleció mi esposo y aún no me he repuesto de ese trance. -Disculpa he sido un grosero, no debí haber dicho eso,…-Nooo si lo que necesito es dialogar, me estoy volviendo loca con la soledad…

Luis se acerca a Lilia y le pregunta por su pedido. -Que sean dos los salmones, esta noche nos vamos a la playa… jajajaja. Esos ojos, con su color del tiempo, brillaron por primera vez desde que los vi, una luz de alegría se prendió en ellos, me contó que no tenía hijos pues perdió dos y no quisieron arriesgar más…

El aroma al salmón invadió la mesa…-Se ve exquisito comentó Lilia…muy buena idea Beto…y otra vez el temblor…pero esta vez venía acompañado… mi fiel vasallo de tantas batallas se estaba poniendo muy “inquieto”, suerte que la mesa me tapaba lo suficiente… El plato era generoso y estaba realmente exquisito, no sé si sería el hambre, los nervios, ver esos ojazos, pero casi devoro todo el plato… -Tenías hambre por lo que veo…-Es verdad…y no tenía ninguna gana de cocinar…-Veo que nos parecemos en muchas cosas Beto, brrrrrrr ¡vaya con el temblor!…El “socio” estaba cada vez más “intranquilo”.

Aún hoy, luego de tanto tiempo no comprendo como me atreví a tomarle la mano en un acto irracional, pero no fue rechazado, y eso me tranquilizó al menos por un rato, la tibieza de sus dedos, el perfume que emanaba de toda ella era fascinante…

Finalizamos la cena…-Lilia, te invito a un café en mi departamento, el de aquí no me agrada mucho…-Beto, Beto,… Se me hace que tenés al café ya preparado ¿si?…. -No cabe duda, vas a adivinar todo sobre mí Lilia, y eso me encanta… -Yo quisiera saber mas de ti…ya habrá oportunidad… Pagué con la tarjeta de crédito a pesar de la insistencia de Lilia de pagar ella… -Ya me invitarás tú…

El ascensor del edificio pareció más chico que nunca, el tenerla tan cerca, el calor de su cuerpo, el contacto con sus pechos, ya mi socio estaba listo para lo que se diera. Mi imaginación volaba a límites insospechados, ¡y no acertaba con el botón de mi piso!…

-¿Nervioso tal vez? …me susurró muy quedo… -¿A fuerza de ser sincero? Si y mucho… -¿Tanto te “acobardo”?… -No, no es eso, es que el mirarte, el tenerte tan cerca, tu perfume, viajo en una nube y no en el ascensor… y otra vez su sonrisa…

Llegamos por fin al piso, las llaves temblaban en mis manos como si fuera la primera cita, es que todo en ella me atrapaba, atraía, por suerte ese día fue de limpieza y estaba todo más que ordenado.Le invité a usar el sillón que más le gustara mientras iba por el café,… -¿Azúcar o sweet?… -Sweet por favor, ¿o no ves mis kilos de más?…-Yo diría que de más nada, todo lo que tienes está muy bien distribuido…

De la heladera incorporé a la bandeja unas masas frescas, y retorné a su lado, se había quitado la chaqueta y vamos que espectáculo me brindó…aplaudí con ganas y le acerqué su café… -¿A que se debe el aplauso?…preguntó Lilia pícaramente,…-Es que cada vez me asombras más y más, se te ve re guapísima,… -No tanto como las chicas de tu edad…

-¿Cuántos años crees que tengo Beto ?… -Digamos uhhhmmmhhhmm 35? -Jajajaja…Eres un lisonjero…tengo 42…-No te creo, perdona…. Se te ve maravillosa…-Insisto eres un lisonjero, pero vale, le pregunté si estaba cómoda y por el café,…-Súper cómoda y el café… -¿Canela tal vez?…-Un pellizco como para dar ese sabor…

Sentado a su lado, ver sus pechos turgentes, bien puestos, el escote, que si bien no era muy generoso dejaba entrever la belleza que escondía… -¿Curioso ahora ?… -¿Tú que opinas? Estar tan cerca de ti, adorarte con la mirada, imaginarte en otra forma, y deleitarme con la visión es algo que no puedo creer,… -¿Realmente crees que soy bonita?…-No solo lo eres sino, además eres una mujer de otra galaxia…y ya sin preámbulos le di un beso en su mejilla.

Lilia no se sorprendió, y buscó mi boca con ansias, el calor de sus labios, su lengua ardiente, el unirse a la mía en una danza morbosa fue el comienzo, mis manos acariciaban su nuca, su cuello, bajaban lentamente y acariciaban sus pechos sobre la tela, estaban durísimos y sus pezones parecían querer estallar contra el vestido.

Le quité la parte superior de su vestido, con mi mano en su espalda aflojé su brassier. La vista de esos pechos, parados, desafiantes, invitando a saborearlos…mi boca tal como un bebé saboreó el néctar de sus pezones, de su leche caliente… Lilia acariciaba mis cabellos mientras gemía quedamente, mi mano derecha acariciaba despaciosamente su pancita, su entre pierna y notaba como ella se agitaba cada vez más, el contacto con su vagina húmeda me invitaban a saborear todos sus jugos, Lilia me mordía las orejas y en un susurro solo decía, -Beto sigue, sigue mi bebé y sus convulsiones eran ya más frecuentes y rápidas.

Me arrodillé sobre la alfombra y hundí mi cabeza entre sus piernas, Lilia las abrió de par en par y apenas mi lengua entró en contacto con su conchita las subió a mi cuello y me atrapó totalmente, esos labios rojos, plenos de sangre, de un perfume y sabor tan especial, los besaba, lamía, mordía, con mi lengua llevé su clítoris inflamado a mi garganta, necesitaba saber de su sabor, mientras los gemidos de Lilia eran cada vez más sonoros, su piernas me apretaban más y más, sus manos me estaban destrozando mi espalda y ya me habían quitado mi remera.

Mi lengua iba de entre sus nalgas a su conchita, de allí lamía los bordes de ese culito tan tentador y cerrado, volvía otra vez a lamer, abajo arriba a ese clítoris que estaba a punto de estallar…las contracciones ya preanunciaban el primero de sus orgasmos, el que llegó abundante, tal como si se abrieran las puertas del placer…Lilia en un prolongado gemido se retorcía gozosa mientras sus uñas se clavaban una vez más en mi espalda. Sus jugos inundaron mi boca con el maná de su leche caliente, y no fue solo uno, como gotas de lluvia se sucedieron uno tras otro y Alicia disfrutaba cada uno de ellos como si fuera el primero, su sabor era fantástico y cada orgasmo de un gusto diferente…

-Beto…mi bebé… que placer más ricoooooooooooooo, hace mucho tiempo, no, miento, nunca he gozado como estoy gozando aquí contigo… eres el amante perfecto, y si me permites, ¡Mi amante!…soy muy felizzzzzzzzzzzzzz…Su boca se unió a la mía, parecía que quisiera arrancarme la lengua…tal era su fuerza y su pasión… Subí mas arriba sus piernas y comencé con el placer de disfrutar de su culo, un culito de piel muy suave, duro y su cueva muy cerrada, mis dedos habían dejado la huella de sus jugos y mi lengua se deleitaba en el entrisaca… -¡Me estás volviendo loca!…¡pero no pares por favor!

Otro orgasmo acarició mi cara, Lila suplicante me dice… -¿Yo no voy a tener el placer de saborear tu verga? Y sin más me quita los pantalones y mi “socio” salta como resorte, presto para la acción… -Lo tenías bien guardado amor, ¡es una ¡belleza! Y abriendo su boca comenzó a chupar mi pija lentamente, cada arruga, cada vena, lamía el glande con una fruición que no había experimentado antes en otra mujer…los vellos de todo mi cuerpo se erizaron, no cabía ninguna duda, estaba prendado de esa mujer, Lilia al margen de su belleza y su forma de ser me revolucionaron el cerebro….mi verga entraba y salía de su boca como un pistón… su saliva goteaba en la alfombra….deposité a Lilia sobre la misma alfombra y girando mi cuerpo comencé a saborear su concha ardiente, rodamos por el ambiente posesos de deseo, de ansias de hacer gozar al máximo al otro, uno y otro fueron sus orgasmos, yo me contenía pues no deseaba correrme aún…

Alcé a Lilia y la subí a la mesa del comedor, con sus hermosas piernas colgando del borde, Lilia tomó mi pija y la sometió a una mamada genial, para lubricarla, sus piernas se subieron a mis hombros, y froté mi verga en su húmedo chochito…

Pausadamente introduje la cabezota en esa cueva de mil placeres, y la hundía lentamente, entraba y salía a ritmo cadencioso, sus manos que ya dejaron sus huellas en mi espalda me atrajeron hacia ella y nos unimos en un beso interminable, nuestras salivas se unían tal como lo estaban haciendo nuestros jugos en su fascinante sexo, le chupé un pezón y ella me mordía la oreja, comenzó, tal como una gatita en celo, a maullar, a exteriorizar todo el placer que estaba viviendo, yo sudaba a mares, y comencé como un animal a follarla cada vez más duro, mis huevos golpeaban los cachetes de su culo y la mesa se movía al ritmo de mis embestidas.

Lilia se mordía las manos para no gritar, para no estallar en guturales gemidos de hembra gozosa…

-Grita mi amor, grita, que se enteren los vecinos que aquí ¡también se coge!…-Aguanta mi amor, aguanta… me deleitaba en mi oído, …que necesito correrme contigo cuando me llenes con todo tu semen,…. quiero, amo, necesito, muero por tener toda tu leche dentro de mi cuerpo….

Sus tetas bamboleaban de un lado a otro el festín de nuestras lenguas era inacabable, y ya sentía como la vagina de Lilia se contraía y me absorbía cada vez más aceleradamente, su polvo, ya había perdido la cuenta, estaba próximo, al mío no le faltaba mucho, mis huevos me dolían de tanto placer. Y por fin estallamos los dos a un solo grito a un solo y estruendoso gemido…

Los dos extenuados en la mesa nos volvimos a besar, los orgasmos, el aroma a ellos estaban como prendidos en cada rincón del comedor… La alcé en mis brazos….juntos fuimos a la ducha…

Si les ha agradado el relato hágamelo saber.

PD: Un secreto entre ustedes y yo…tanto Lilia como yo tenemos las llaves de los dos departamentos, ¡aun no nos decidimos a ampliar la mesa!

Autor: Abejorro Rojo

abejorrorojo@yahoo.com

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Mi prima, mi tía y yo

Se puso en cuatro patas y me incitaba, ¿y el culito? O lo vas a dejar sin probar tu pija, mientras me masturbaba, no tardó en ponerse a tono otra vez, ese culo me fascinaba, tan cerrado, cuando siento en mi mano un pote, tomá y lléname el culo de vaselina, quiero tu pene ya en mi culo, así lo hice, froté mi verga en la puerta de esa cueva tentadora, de un solo golpe se la metí hasta el fondo.

Mi tía Marta era mi tía preferida, su amor para conmigo cada vez que con mi madre la visitábamos o que en vacaciones me quedaba semanas en su casa, era de una ternura muy especial, afectuosa, tenía dos hijos Manuel, mayor que yo, me lleva 2 años, y Marisa, a la que llevo un año, yo les llamaba los caramelos por aquello de MMM.

Jugábamos en el fondo de su casa a lo que viniera, y Marisa no se quedaba atrás. Pasó el tiempo y las visitas no fueron tan frecuentes, hoy con mis 23 años, la U, el trabajo, no me dan lugar a visitarles como merecen. Nos encontramos en los cumple o en las fiestas de fin de año. Hace dos meses cumplió Marisa y era una obligación ir a su fiesta a la que me invitó muy especialmente. La reunión estaba muy concurrida, y no veía el momento de encontrar a solas un minuto a Marisa para darle mi regalo, lo había comprado en mi último viaje a San Francisco, era un reloj muy especial del tipo musical, cuando más niños siempre soñaba con tener uno así en su mesa de luz, estaba rodeada de sus amigas y no la dejaban ni respirar, ella pidió permiso, para buscar más bebidas en la cocina y allí me lancé de inmediato.

La pillé justo con las botellas de gaseosas, te traigo mi regalo deseaba entregártelo a solas, Me miró a los ojos y presurosa cortó las cintas del paquete, al ver la caja volvió a mirarme ¿no será?…Abre la caja y lo sabrás. Sus ojos grises se llenaron de lágrimas ¡te acordaste!!y me dio un beso que casi me tira al suelo, le dio contacto y giraron sus bailarines y una hermosa música dejó oír su sonido, ahora el beso fue en la boca, fugaz ardiente, de ese sabor a prohibido que no se puede definir es hermosísimo. Te juro que me encanta, pero más me llega el que te hayas acordado de mi sueño. Te amooo Cacho, te amoooo,  pudimos seguir, la cocina se llenó de sus amigas ante su tardanza. ¡que lindoooooooooooooooooo! ..¿Te lo trajo Cacho el viajero incansable?…

Siiiiiiiiiiiiiiiiiii el más genial de mis primos, y nos volvimos a la fiesta. Poco a poco se fueron retirando los invitados, solo quedábamos los más íntimos, mis padres se retiraron pues de noche mucho no les agradaba viajar y no aceptaron que los acompañara, pidieron un radio taxi y se fueron.

Estaba mi tía, separada hacía como diez años, Manuel y su novia, Marisa y dos amigas y yo, realmente lo estaba pasando muy bien, con Manuel recordábamos las travesuras de pequeños y no se paga con nada esos recuerdos. Las dos amigas de mi prima se retiraban también, el problema era que no conseguían taxi para llevarlas, como un caballero me ofrecí a alcanzarlas a sus domicilios ¿vos también te vas Cacho?, inquirió mi tía…¡hace tanto que no estamos juntos como antes! Regreso tía, regreso, los acompaño saltó Marisa. Ok vamos los cuatro a llenar de ruido la calle.

Salimos, si de ruido se trataba pues hicieron todo el ruido inimaginable, dejamos a las amigas y regresamos, Marisa, se notaba su calentura, me dio un beso, se lo devolví pero con lengua, ella no se quedó atrás y me metió la suya hasta la garganta, así no podíamos seguir, paré en una calle en penumbras que incitaba a todo, nos volvimos a besar, nuestras lenguas se enredaron, la mía en el mar de nuestra saliva, la calle oscura invitaba a un muy buen momento, arrimé el coche junto a la acera y seguí besando esa boca ansiosa y desesperada, mis dedos acariciaban esos pechos que querían saltar de su encierro, le subí la remera, que fabuloso par de tetas, grandes duras y paradísimas, sus pezones parecían estallar y no dudé en chupárselos como un bebé ansioso de su cena láctea, mis manos hurgaron dentro de su bombachita en búsqueda de humedad y calor, y vaya si había. Su clítoris estaba creciendo en forma veloz, mojé en sus jugos mis dedos y le masturbé lentamente, mientras mi boca saciaba mi sed de leche caliente…

Marisa me acariciaba el cabello y gemía guturalmente cada vez más fuerte, su aliento en mi cuello me trasportaba a la cima de la lujuria. El cuerpo de mi prima comenzó a saltar como poseso y su concha se abría y cerraba en cada salto, cachito me corro, me voy que ricoooo, así, así papi, así mueve más esos divinos dedos aaahhhhh…rico, rico y ricoooo, con sus alaridos y sus jadeos me estaba calentando al máximo, mi paquete a reventar, no creía que podría aguantar mucho más Eres maravilloso y otro beso, eres genial y otro más, eres mi macho, y un beso de lengua infernal, yo a pesar de mi calentura tenía muy consciente que mi tía se preocuparía por los dos y muy a pesar mío le dije a Marisa de regresar, eres malo, muy malo un malote, aunque tienes razón, pero en casa no te me escapas. Enfilamos de nuevo a su casa.

Nos estaban aguardando con sendas tazas de chocolate caliente, naturales en todo cumple años. Manuel debía llevar a la novia a la casa, la que insistía que se quedara con ella ya que estaba sola y no le agradaba para nada quedarse así, no era la primera vez que mi primo se quedaba con ella en su casa, y la novia estaba fuertísima y se le veía con unas ganas de ser follada que le traspasaba los ojos. Besos a la novia un abrazo a Manuel, hasta otra y nos quedamos los tres solos ¿Más chocolate Cachito?…no tía que voy a explotar y ya debería irme, se me ha hecho tarde y el viaje es largo. Los ojos de mi prima me querían asesinar, Cacho, me suelta mi tía, mañana donde debes ir a primera hora a la U a buscar material para fotocopiar.

Si no estoy equivocada la Universidad está más cerca de aquí que de tu casa, ¿correcto?…si es verdad, entonces tú te quedas en la habitación de Manuel y sin chistar, ¿necesitas algo?….yo me voy a descansar… ha sido un día muy agitado para mi, sino te enojas con tu tía, no para nada es que me sorprendiste y tienes razón, gano muchísimo tiempo desde aquí, debería mudarme por estos lares, no es mala idea acotó mi prima, un beso en la mejilla a mi tía deseándole felices sueños, y ella, si quieren más buscan en la heladera, y no se acuesten tarde, adiooooooooos.  Los ojos de mi prima brillaban de deseo, casi no esperó a que se fuera la madre para estamparme un beso increíble, ven a mi habitación que está más lejos de la de mami, y me tomó de la mano, la que sudaba tanto como la mía.

En el corredor nos llenamos de besos, acaricié ese culo formidable que se meneaba delante de mí entramos en su habitación y fue el volar de su ropa. Era una divina en pelotas, sus tetas duras, el pubis recortado con una matita de vello cortito e incitante, se dio vuelta, se agachó y con ambas manos se abrió los cachetes, su concha era un paraíso, ni hablar del agujero de su culo, ¿te gusto?  ¿Te dan ganitas?…así como voló la ropa de ella así voló la mía, mi pierna, abrí aún más y saboree el néctar de su ojete caliente, ese seguro de esta noche no pasaba.

Metí la lanza de mi lengua y se contactó con su interior, un baño de leche me recibió en medio de los aullidos de mi prima, así mi hábil puto así, así, cómeme la concha, soy tu zorra más puta, me muerooooooooo, así, así, así, chupé esos labios vaginales, morenos, ardientes, los mordí, me lo llevé a mi boca, una y otra vez se desplazaban por mi boca como manjar de reyes, más chupaba más gemía mi prima, entré en su cueva de los milagros, comencé por la raíz, subí por el tallo y tomé un descanso en su flor genial, divina, llena de jugos para mi boca sedienta, mojé los dedos de mi otra mano en los jugos de esa concha jugosa, se los ofrecí a Marisa quien los chupó desesperada, metí un dedo en su culito, giré lentamente, entraba y salía, metí el segundo, un alarido de satisfacción partió de los labios de mi querida prima, y metí el tercero, lo dicho, además de un rico macho eres un cabrón, que sabroso se siente mi rey, eres mi genio, dame más. Quiero todo, hoy es mi cumpleaños y este es el regalo que más esperé y deseé, así mi puto chúpame toda lléname el culoooooo.

Con mi lengua sentía el contacto de los dedos en ese culo, y subía y bajaba vigorosamente, despaciosamente, deseaba que durara todo el tiempo necesario para vaciar ese volcán, y no tuve que esperar mucho. ¡Cachito me vas a matar! Sigue, sigue que te voy a inundar con mi leche que delicia, soy tu puta más puta. Aaaaaahhh.

Los espasmos eran fortísimos, las contorsiones de su cintura, el movimiento de sus tetas, la cantidad de lava hirviente, ya me pusieron más que recontra caliente, me paré al costado de la cama y tomé mi pene y se lo metí en esa boca que tanto gritaba y gemía, Marisa comenzó la mamada de su vida de puta, era toda una experta en el arte de chupar rabos, no tengo una polla descomunal, pero a todas las que me cogí en mi vida nunca pudieron tragarla entera.

Marisa estaba en ello, yo volaba y arañaba el techo, me tiró en la cama. Así te la chupo mejor primito, y se la comió toda, yo no lo podía creer,.. sacó su lengua con mi pija en su boca y me lamía los huevos, y otra vez afuera y a enterrársela de nuevo, me fascinaba su lengua lamiendo mis bolas, ya no aguantaba más, Marisa me voy a correr putaaaa, y con la mano me indicaba que adelante y que hablar ni modo y tuve el orgasmo de mi vida, creí sinceramente que la ahogaba, pero ella firme se tragó gota a gota toda mi leche, saboreándola con esa lengua divina, recorría mi pija de los huevos a la cabeza limpiándola de todo vestigio de semen.

Se puso en cuatro patas y me incitaba, ¿y el culito? O lo vas a dejar sin probar tu pija de puto ¿eh hijo de puta?…mientras me masturbaba nuevamente el rabo, estaba muy caliente y no tardó en ponerse a tono otra vez, ese culo me fascinaba, tan cerrado, cuando siento en mi mano un pote, tomá ponte y lléname el culo de vaselina, quiero tu pene ya en mi culo, así lo hice, y froté mi verga en la puerta de esa cueva tentadora, de un solo golpe se la metí hasta el fondo.

¿Querías pija?…tomá putita la tenés toda adentro, ¡saca la lengua ahora zorrita! Seguí acariciando su clítoris, y en ese corto lapso se corrió varias veces entre gemidos, gritos, jadeos y llanto, yo la bombeaba cada vez más rápidamente, el que se va a morir soy yo, abre bien el culo que te lo voy a llenar putaaaauuuuffff aggggggggggggg.

Le llené él orto bien de leche para que tenga, ella no dejaba de gemir y retorcerse, de pronto un ruido, Marisa pegó el grito, ¡mi mamá!

Joderse con la madre, esto no se hace, salí presuroso, un beso en la  boca, uno en cada teta, un chupón en la concha, y un lengüetazo en el culo y me fui a la habitación de Manuel… cerré sin llave y me metí desnudo en la cama, no pasaron tres minutos que se abre la puerta y ¿quién era? mi tía con mis calzoncillos en la mano… son tuyos supongo, hoy en la limpieza no estaban…¿ que piensas de todo esto?, mientras me decía esto se frotaba mi calzón por entre sus tetas…debemos charlar sobre esto largo y tendido, y sobre todo tendido ¿ no te parece Cachito?…

Vaya si charlamos tendidos, pero en otro relato ¿vale?

Autor: Abejorro Rojo

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