Me atreví

Al sentir todo ese calor dentro de mi cuerpo, exploté. Su boca besó todo mi cuerpo, y de momento comencé a sentir que separaba mis piernas y su lengua entraba en contacto con mi clítoris. Fue tal la impresión que por un buen rato, ni tan siquiera recuerdo haber movido un sólo músculo, disfrutando de lo que me estaba haciendo con su boca.

Hola, mi nombre es Lisa, y desde hace algunos meses tengo algunas amistades con derecho. Para los que no estén familiarizados con el término, amigo con derecho significa, por lo menos en el ambiente donde me desenvuelvo, que ese chico o chica tienen todo el derecho del mundo de mantener relaciones sexuales con su amigo o amiga, pero como dice mi padrino que es abogado, siempre y cuando sea por consentimiento mutuo, pero sin ningún compromiso de parte de ninguno de los dos.

Hace unos cuantos meses, cuando me enteré de eso, pensé que los chicos eran unos aprovechados, y las chicas unas retardadas o que estaban tan desesperadas que se prestaban para eso. Pero al asistir a una fiesta privada, con algunas de mis amigas, me encontré que una de ellas, después de un rato se escapó al patio, con un chico con el que mantuvo relaciones sexuales.

Pensé al principio que eran novios, pero al día siguiente, al tocar el tema con ella, me confesó que su verdadero novio se encontraba de viaje, y que antes de ir a la fiesta habló con ella por teléfono, pero que la dejó tan excitada, por las cosas que él le dijo, que pensaba hacerle cuando él regresara en un par de días, que al llegar a la fiesta y encontrarse a ese amigo suyo, lo invitó a que la ayudara a que se le quitase la calentura, a lo que el amigo de ella, encantado de la vida le dijo que sí.

Cuando yo los vi caminando hacia el patio trasero, agarrándose y besándose mutuamente, como les dije pensé que eran novios, y me dio curiosidad por saber que pensaban hacer, por lo que los seguí discretamente hasta el patio trasero de la casa donde se ocultaron tras unos paneles de madera al tiempo que seguían besándose y acariciándose mutuamente, también se fueron despojando de toda su ropa.

Hasta que ya del todo los dos desnudos, vi como mi amiga abría sus piernas y el tipo que yo pensaba era su novio, le enterraba sabrosamente su miembro dentro del coño. Mi amiga comenzó a mover sus caderas al tiempo que él metía y sacaba una y otra vez su miembro del cuerpo de ella. Bueno como me quedé algo excitada y muerta de envidia de la suerte de mi amiga, que pensaba yo que tenía a su novio para compartir ese momento, me marché, dejándolos en paz.

Pero cuando mi amiga me contó todo, me quedé sorprendida, tanto que ella se dio cuenta y me dijo. En lugar de ponerte a juzgarme, la próxima vez que estés con ganas de que tu novio te lo meta y él no se encuentre, llama a algún amigo tuyo para que te resuelva, si te atreves. Esa era la clave atreverme, la idea me estuvo dando vueltas en la cabeza, hasta que mientras leía una novela, me adentré tanto y tanto en la trama, que leyendo un capítulo, donde los personajes centrales mantenían un tórrido romance.

Quedé tan excitada, que las palabras de mi amiga me daban vuelta en la cabeza, y por casualidad un compañero de clases, pasó a buscar un informe por mi casa, en ese momento estaba sola, y al verlo parado en la puerta, lo invité a entrar, así que mientras me dirigía a mi habitación, seguida por él, como de costumbre para sacar el informe de mi computadora y pasarlo a su memoria USB, me atreví a preguntarle si sabía que era eso de amigos con derecho.

Por unos segundos él se quedó callado, hasta que me dijo. Bueno son ese tipo de amigas, que cuando uno como hombre, tiene muchas ganas de tener sexo, ellas se acuestan con uno sin compromiso alguno, que no sea el de pasar un buen rato. Y de inmediato le pregunté y si es la chica la que tiene las ganas, él sonriendo me respondió, es lo mismo, la idea es que los dos pasen un buen rato, pero sin compromiso. Es decir él tiene su novia y esta no se entera y ella puede tener su novio, y ese tampoco se entera.

Al terminar de decirme esas palabras, se me acercó y de manera suave mientras llevaba su mano a mi rostro, me preguntó, ¿necesitas un amigo con derecho?  A lo que bajando mi rostro algo avergonzada, le respondí que sí. Él me volvió a preguntar, si realmente deseaba tener un amigo con derecho y nuevamente le respondí que si, entonces me dijo, bueno si eso es cierto cambia esa cara, alégrate, ya que los dos pasaremos un buen rato…

Sin decir más colocó su boca contra la mía y me comenzó a besar de manera salvaje.

Yo aún me sentía algo tímida, pero al sentir todo ese calor dentro de mi cuerpo, exploté. Toda esa calentura que sentía dentro de mí, la dejé salir de golpe. Y como una desesperada me quité toda mi ropa mientras que sentía sus calientes labios contra los míos.

Sin pensarlo dos veces, me separé de su boca, le tomé de la mano y prácticamente lo jalé hasta mi cama. Su boca besó todo mi cuerpo, y de momento comencé a sentir que separaba mis piernas y su lengua entraba en contacto con todo mi clítoris. Fue tal la impresión que por un buen rato, ni tan siquiera recuerdo haber movido un solo músculo, disfrutando de lo que me estaba haciendo con su boca.

De esa manera alcancé un orgasmo muy especial, tras el cual separó su cara de mi vulva, y vi como dirigía su erecta verga directamente a mi coño. A medida que me fue penetrando, el placer que sentí fue único, y así como con él, he sentido ese indescriptible placer con otros amigos con derecho, que de la misma manera que ellos me han buscado a mí, yo los he buscado a ellos para pasar un buen rato.

Autor: Narrador

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En el gimnasio con Gerardo

Me la sacó y me pidió que me diera vuelta y me echara sobre una de las butacas, quería verme mientras me partía el culo, él nuevamente introdujo su polla en mi agujero y continuó bombeando. Cerró los ojos eso significaba que el momento de su clímax se acercaba, un bramido escapó de su boca y me llenó el culo con su leche caliente.

Hola amigos, aquí les traigo la continuación de mi relato anterior “El abogado de papá”. Me presento, me llamo c un joven estudiante blanco, de ojos marrones y de buen cuerpo, Gerardo es el nuevo abogado de mi padre que se convirtió en mi amante, él es un tipo alto como de 1.85 velludo y fornido con un porte de dios griego increíble…

Gerardo me fue a recoger al instituto, ante las miradas extrañas de algunos de mis compañeros  me subí al auto y me fui con él.- ¿a dónde vamos?-. Le pregunté.-¿Vamos al gym?-No sabía que fueras al gym-.-Que crees  que este cuerpo se hace solo-.-Pues no te ayuda mucho, allí veo una pequeña barriguita-.dije en tono de burla para ver su reacción, él se sorprendió un poco y me dijo.-a ver toca aquí si quieres para que veas que estoy “durito”-.con su mano guió la mía hasta su estómago, pero yo bajé más y empecé a tocar su verga por encima de su pantalón, y empezó a crecer, a mi mente regreso la imagen de su verga erecta y mi excitación se fue al infinito.-para o me vas a hacer chocar-.

La verdad era que no me importaba yo era feliz estando a su lado. Me agaché le bajé la bragueta saqué su miembro ya erecto y como un corderito me puse a mamar por unos instantes ya que Gerardo me apartó y me dijo que me esperara un poco, que haríamos todo lo que quisiéremos después.

Llegamos al gimnasio, era un local grande, atravesamos la puerta, una señorita simpática nos atendió Gerardo, pagó dinero extra para que yo pudiera ingresar, supuse que él ya era miembro del lugar. Subimos a la segunda planta había muchas personas distribuidas en las bicicletas estáticas y otras máquinas para ejercitarse.  De todos ellos algunos estaban buenos pero me llamó mucho la atención un tipo con músculos por todos lados con un polo negro apretado y un short pequeño, me quedé mirándolo y él al darse cuenta también lo hizo, Gerardo se dio cuenta de eso, creo que se molestó por eso pues me cogió de la mano y me llevó hacia otro lado.-Sabes, a veces puedo ser muy avaro, así que no me gusta compartir, quiero que me jures que este hermoso culito tuyo…

Me apretó las nalgas con sus manos.-…sea sólo mío-.-Si… te… juro que solo será tuyo, lo lamento-. Yo solo agaché la cabeza, me dio vergüenza pues Gerardo tenía razón a partir del momento en que me entregué  él yo era solo suyo y así me gustaba que fuera… para siempre. Me llevó a un lugar de levantamiento pesas y me explicó que teníamos que calentar antes de los ejercicios para que no se resientan los músculos.  Yo a penas podía levantar cinco kilos mientas que Gerardo levantaba el doble en cada brazo.

Después de la cuarta o quinta (Gerardo era el que llevaba la cuenta) ronda yo estaba agotado pero Gerardo seguía y seguía.-ya no puedo más, estoy muy cansado voy a bañarme-.-está bien, adelántate que después te alcanzo-. Caminé hacia los baños y mientras me acercaba logré a escuchar unos gemidos, el vapor de agua aumentaba y casi no podía ver nada pero los gemidos eran mayores. Yo caminaba por el laberinto de paredes hasta que llegué al final, los gemidos eran mucho más fuertes.

Me asomé y pude ver al tipo que había visto cuando entré, estaba encima de otro más delgado, la pija del más corpulento entraba y salía del agujero del más delgado.  El placer se dibujaba en sus rostros llenos de sudor. Mientras uno bombeaba una y otra vez el otro se la corría suavemente. Yo comencé a excitarme y mi verga palpitaba dentro del slip, se me secó la garganta.

El hombre que culeaba al otro giró su cabeza hacia el lugar en que yo me encontraba, me escondí, me pareció que no me había visto me asomé nuevamente el seguía en su labor, sus movimientos se volvían más intensos al parecer se acercaba al orgasmo su compañero no aguantó más y su semen salió disparado hasta caer sobre su estómago. El musculoso sacó su verga del hueco del otro y comenzó a frotar su pija frenéticamente, el que había sido penetrado se abalanzó sobre la verga del otro y comenzó a mamar intensamente hasta que logró su cometido: ordeñar a su acompañante, se tragó todo el semen sin dejar escapar una gota. Un gran…aaaaaaaaahhhhhhh, se escuchó por toda la habitación, el pasivo continuó con su labor y le limpió la pija hasta dejarla completamente brillante.

El tipo que había visto al principio se vistió, giró su cabeza y me miró yo me asusté, el hombre me sonrió yo regresé con Gerardo, él estaba terminado su rutina.-¿Qué pasó, no te ibas a dar un baño? No sabía que responder.-me perdí y no lo encontré-.-Gerardo dejó las pesas en el piso-.-Ven, yo te llevo-. Lo seguí aunque yo ya conocía el camino fui detrás de él.

Gerardo buscó un lugar alejado, muy cerca del lugar donde yo había estado antes. -Conoces muy bien este lugar, ¿Has traído a alguien aquí? -No pero a veces me gusta la soledad para pensar. Me acerque a él, me colgué de su cuello y lo besé. Nuestras lenguas danzaban entre ellas y nuestros penes crecían bajos nuestros pantalones. Le quité la camiseta y él la mía, pasé mi mano por su pecho velludo, chupé sus tetillas y poco a poco nos desnudamos completamente, su verga se alzaba oronda apuntando al techo, mis manos se apoderaron de ella preparándola para mi boca. Pasé mi lengua de abajo hacia arriba mientras que Gerardo gemía del placer que le daba mi lengua. Sus manos en mi cabello guiaban la felación. Mi herramienta pedía atención por lo que quité una mano del mástil de Gerardo y la guié hacia el mío.

Gerardo me levantó y continuó besándome por un rato más, me dio vuelta y comenzó a besar mi cuello y bajó poco a poco por mi espalda hasta llegar a mi cola, sus manos separaban mis nalgas y su lengua trataba de taladrarme yo me sujeté de la pared casi literalmente comencé a arañarla del placer que sentía.

Me introdujo uno de sus gordos dedos, lo metía y lo sacaba, el segundo no se hizo esperar que ayudó al primero en su labor de dilatarme, cuando lo lograron Gerardo se separó de mí, me dijo que me pusiera a cuatro patas, como perrito, le hice caso, se escupió en la mano y se lubricó la verga, luego acercó la punta de su mástil a la entrada de mi ano, hizo presión, y a pesar de ya haber tenido dentro sus dedos le costó meter el glande y a mi me dolió, él continuó con su intento que logró a la tercera estocada, su verga me atravesó como una espada. Él sabía que me dolía por eso esperó a  que mi esfínter se acostumbrara a su tamaño para poder continuar.

Me abrazó por la espalda y como la última vez los vellos de su pecho me picaban pero me gustaba esa sensación de sentir toda su humanidad sobre mí y sentir su verga latir dentro mío, sus manos acariciaban mi pecho y sus caderas comenzaban a moverse lentamente, el dolor dio paso al placer, su boca mordía el lóbulo de mi oreja fuertemente haciéndome sentir dolor, un pequeño quejido se escapaba de mí, el al darse cuenta de que me había hecho daño paso su lengua como queriendo resarcir lo que sus dientes habían hecho.

Me tomó de la cintura  guiando la penetración mientras yo me dedicaba a disfrutar de la penetración y de sus estocadas que cada vez eran más intensas. Se detuvo pensé que iba a correrse pero me equivoqué, me la sacó y me pidió que me diera vuelta y me echara sobre una de las butacas, quería verme mientras me partía el culo.

Pronto mis piernas estaban sobre sus hombros, él nuevamente introdujo su enorme polla en mi pequeño agujero y continuó bombeando. Cerró los ojos eso significaba que el momento de su clímax se acercaba. Tomé mi miembro con mi mano derecha para masturbarme y terminar junto con él, pero él apartó mi mano de mi palpitante miembro, la tomó con su mano ensalivada y comenzó a recorrer mis 16.5 cm de piel. Sus embestidas eran más brutales y su mano se movía con mayor rapidez logrando que me corriera derramando mi semen sobre su mano y contrayendo las paredes de mis intestinos haciendo que presionara su verga un bramido escapó de su boca, eso le gustó y provocó que se corriera y me llenara el culo con su leche caliente.

Me dirigió la mirada y me regaló su sonrisa y me dio la sensación de que todo valía la pena, se pasó la mano por la frente quitándose el sudor.- hacerlo contigo es el mejor ejercicio-.dijo sonriendo.-Lo sé-. Le contesté con una sonrisa-. Estábamos muy agitados, su pija disminuyó de tamaño y se salió de mi interior chorreando el semen de su dueño.

Gerardo se colocó debajo de la regadera, el agua mojó su cabello haciendo que cayera sobre su frente, se dio vuelta… era una imagen espectacular su redondo culo parecía llamarme, es más parecía suplicarme que lo tocara, y yo siendo tan bondadoso como soy le hice caso me acerqué a él por detrás. Yo seguía muy caliente por lo que había visto anteriormente.

Acaricié sus nalgas blancas suavemente. –Hey, ¿que haces? Me preguntó quitando mis manos de su cuerpo.-Ahí, nunca nadie ha llegado, y quiero que continué así,  pues aún no estoy listo para eso. No le reclamé nada, quizás quería preservar lo que le quedaba de “hombría” pero mi calentura me pedía acción e hizo que me arrodillara para comerle la polla. Me la metí a la boca, mi lengua jugó con ella y comenzó a crecer, chupé y chupé, lamí y lamí, como si fuera un helado le pasaba la lengua una y otra vez, lo engullía hasta la mitad pues toda no me entraba, mordía suavemente su frenillo, eso le encantaba, mis manos jugaban con sus peludas bolas estirándolos y apretándolos suavemente. Comencé a masturbarme sintiendo que el orgasmo de mi amado estaba cerca pues su verga se hinchó más.

Al poco tiempo se corrió en mi boca con un gran alarido y su semen se fue directo a mi garganta, casi no me deja respirar pues no me avisó su corrida, como y como lava hirviendo se deslizó por mi esófago hasta el fondo de mi estómago. Mi semen terminó en el piso de la ducha para posteriormente ser arrastrado por el agua hacia las tuberías.

Terminamos de lavarnos con el agua tibia y secamos nuestros cuerpos mutuamente con las toallas, nos vestimos y salimos de los baños. Estando en la estancia del local vi al tipo musculoso de los baños conversando con dos personas muy amenamente, él al darse cuenta de mi presencia quedó mirándome, y mientras yo salía detrás de Gerardo el tipo levantó la mano como despidiéndose, no le contesté el saludo para que Gerardo no se molestara. Subimos al auto y Gerardo me llevó a mi casa.

Había sido una jornada muy agotadora, al día siguiente no podía mover los brazos, supongo, y espero, que sea solo una de las primeras veces que ocurra.

Autor: sexy Little boy

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El abogado de papá

Creo que me va a dar pena partir tu hoyito y comenzó a introducir su lengua haciendo círculos, me estaba llevando al cielo. Empezó a morder mis nalgas y me encantó. Se levantó y cogiendo la verga entre sus manos la dirigió en medio de mi raja, yo estaba preparado para que lo metiera, pero él empezó a subir y a bajar, su glande resbalaba por el líquido que botaba en abundancia.

Una canción que me era desconocida sonaba en el despertador del estéreo, eran ya las 6:30 a.m., yo aún somnoliento y frotándome los ojos luchaba contra la pereza para abrir los ojos, giré mi cabeza a un lado y contemplé el cuerpo desnudo de Arturo, una sonrisa se apoderó de mi rostro al pensar que al fin había logrado mi objetivo, después de casi tres meses de conquista ese macho “hetero”, había caído.

Estiré mi mano y toqué su pecho, bajé mi mano y toqué los músculos de su abdomen recordando el día anterior: su cuerpo encima del mío y sus caderas moviéndose frenéticamente tratando de que sus 17 cm. entraran más dentro de mí, el sudor resbalando por su pecho y cayendo sobre el mío, su semen volando por los aires y aterrizando en mi abdomen.

Arturo despertó miró el reloj, no me saludó, estaba serio, como si no hubiera pasado nada, como si yo no estuviera ahí, se le hacía tarde para su práctica de fútbol, el fútbol era su pasión y la razón de su excelente condición física, se levantó de la cama y se dirigió hacia la ducha, observé por un momento sus redondas nalgas moverse hasta entrar a la habitación, mi verga estaba al palo así que la tomé en mi mano y empecé a subir y a bajar lo más rápido que pude recordando el cuerpo de Arturo.

Llegué al orgasmo derramando mi semen escuchando el agua de la regadera apagarse. Arturo salió del baño con una toalla en la cintura, yo con la respiración aún agitada lo miré y él a mí, -vístete rápido que ya es tarde, te llevo a tu casa-. Dijo mientras dejó caer la toalla y se puso un bóxer negro y sus pantalones y una camiseta roja.- ¿Puedo darme una ducha?-le pregunté, -puedes hacerlo en tu casa- me respondió secamente.

Terminé de cambiarme, bajamos al primer piso, él delante de mí, nos despedimos de su madre, subimos al coche de su padre y nos dirigimos hacia mi casa. Durante el camino no nos dirigimos la palabra, él tenía la vista fija en el camino yo volteaba a verlo de cuando en cuando, pero él no se inmutó. Se estacionó en la puerta de mi casa y cuando estaba a punto de abrir la puerta dijo: -espera-. Yo me detuve, pero no volteé a verlo- lo que pasó ayer… no volverá a pasar y no quiero que nos vean juntos en la prepa… yo… espero que no lo sepa nadie-.-no te preocupes seré una tumba-.-Eso espero más por tu bien que por el mío-. Bajé del auto y él arrancó, entré a mi casa un poco confundido, mi madre me preguntó si había terminado el trabajo, le respondí que si y me dirigí a mi habitación, me senté sobre mi cama para poder pensar un poco sobre la actitud de Arturo quizás se sintió culpable por lo que hicimos después de todo era semental en la escuela, me sentí mal por haber estado con él.

Mi padre me llamó, bajé.  Cámbiate rápido que vamos a ir a mi trabajo, yo asentí con la cabeza. A papá se le había metido en la cabeza llevarme seguido a su hospital con la intención de que me gustara su trabajo y desistir de mi decisión de ser ingeniero, para él las únicas carreras que podía elegir era la medicina o el derecho, y aunque yo sabía que eso jamás daría resultado sólo lo hacía para complacerlo, sólo que esta vez sería diferente.

Llegamos al hospital, luego entramos a su oficina. Sabía que me daría otro sermón sobre las tradiciones familiares sobre que en su familia había abogados y médicos, por tanto, yo tenía que seguir los mismos pasos. Le repliqué que ya había tomado una decisión y que ella no cambiaría por más presión que pusiera. –Pues ya no te daré más dinero- papá solía darme algo de dinero para mis gastos personales que aunque no era mucho si me eran de ayuda. Pero papá no puedes hacerme esto, es injusto-.-Pues si quieres tomar tu propias decisiones también tendrás que ganar tu propio dinero y para que veas que no soy malo ya te conseguí el trabajo ideal que sólo ocupará la mitad de tu tiempo, -y cuál es ese trabajo le pregunté un poco intrigado.-De asistente.-Claro que no aceptaré papá, no estaré soportando todo el día que me critiques por todo lo que hago.- Papá se echó a reír. -Sabía que dirías eso, pero tranquilo que no vas a ser mi asistente sino el de mi abogado.

Yo conocía a su abogado, el señor Rolando, era un tipo gordo con la piel grasosa, realmente horrible, y me resultaba repulsivo. -No papá, me niego a aceptar, no me gusta ser el asistente de nadie. -No te estoy pidiendo tu opinión es una orden. Papá era igual de terco que yo así que sabía que era en vano seguir negándome. -Y dónde está el gordito, dije en tono de burla. -No, ese ya no es mi abogado, al otro todavía no lo conoces, es nuevo, se llama Gerardo, luego te daré su dirección para que vayas a su casa, empiezas mañana- ya me imaginaba al tipo, otro gordo, como con los que trabajan con papá, o algún otro rasgo físico desagradable a la vista.

Al día siguiente en la prepa me topé un par de veces con Arturo, pero no le dije nada, sólo traté de ignorarlo. A la salida tomé un autobús para acudir a la cita, tenía la más grande desilusión encima. Miraba las calles, se me hizo corto el camino. Bajé del bus y después de 10 minutos logré llegar a la casa, era grande de color amarillo por fuera. Toqué la puerta esperando ver al supuesto esperpento, después de unos segundos salió una mujer negra con un uniforme azul con blanco supuse seria la empleada, me presenté, ella me dijo que se llamaba Amanda, le dije a que había ido, me hizo pasar, dijo que el señor no se encontraba, pero que no tardaba en llegar.

La espera se haría más larga, yo estaba sentado en medio de la sala, observé unas fotografías sobre una repisa y me acerqué a verlas, en ella se veía a un muchacho muy guapo de cabello castaño y de ojos verdes de unos 18 ó 20 años junto a unas jovencitas muy lindas y una mujer que a lo mejor sería su madre por el parecido físico, Amanda entró a la habitación y cuando me vio junto a las fotos me comentó que eran los hijos de Gerardo: Gabriel, Catalina y Elisa, y su esposa Natalia.

Natalia era una mujer muy hermosa, Amanda se sentó a mi lado para hacerme compañía, yo le pedí que por favor me hablara del señor para irme haciendo una idea de cómo era y ella empezó, pues el señor Gustavo es una maravillosa persona, trabajador aunque a veces reniega por tonterías, pero fuera de eso es una buena persona. Mientras Natalia seguía describiendo sonó la puerta, alguien estaba entrando. El entró a la habitación, yo me quedé perplejo era el hombre más bello que había visto en mi vida, era más alto que yo, aproximadamente 1.80, cabello negro ondulado y ojos color miel, una barba como de dos días que le hacían ver muy masculino, hombros anchos y un porte de dios griego impresionante, nos quedamos mirando por unos segundos, sentía algo extraño con su mirada sobre mí, sentía mi corazón latir a mil, creo que me puse rojo como siempre pasa cuando estoy nervioso.

El se acercó a mí extendió su mano y con una voz muy varonil dijo: -tú debes ser Jesús, tu padre me ha hablado mucho de ti- después de unos segundos levanté mi mano. -sí, yo soy Jesús -. Los cachetes me ardían, había sido la impresión que me causó verlo, poco a poco me fui calmando. Amanda me trajo un refresco para que me sintiera mejor.-Lo siento te debo una disculpa por mi tardanza, pero me atoré en un embotellamiento terrible…- -No se preocupe Amanda me hizo compañía mientras lo esperaba.-Bueno entonces pasemos al despacho para comenzar. Yo lo seguí abrió las puertas de la habitación y entramos.

No podía dejar de mirarlo, era hermoso, como comprenderán mi verga estaba reventándome los calzoncillos, le pedí permiso para ir al baño, estás en tu casa me dijo. Yo fui casi volando al baño para poder desahogarme, ya en el baño empecé  a masturbarme imaginando a ese macho besándome, por mi excitación sólo unos minutos fueron necesarios, eyaculé manchando mi pecho y un poco cayó en mi cara. Me limpié y regresé con Gerardo, así seguimos revisando los documentos.

El miró el reloj, se sorprendió lo tarde que era, se levantó y dijo:-creo que se nos pasó la mano- sonrió tenía una linda sonrisa. -Que te parece si te invito a cenar y luego te llevo a tu casa, espero que no me rechaces después de todo fue mi culpa-. Yo acepté sin dudarlo. Se desajustó la corbata y se desabrochó dos botones de la camisa y pude ver la mata de vellos que se escapaban por la abertura de su camisa otra vez la verga se me puso a mil, pero ya no podía ir de nuevo al baño pues se haría más tarde para la cena.

Me llevó a un restaurante muy bonito. Mientras esperábamos la cena empezamos una conversación.-Señor mientras lo esperaba vi la foto de sus hijos, luego me di cuenta que no estaban en la casa-.- Primeramente deja de decirme señor tutéame y dime Gerardo que me haces sentir viejo. Y pues mis hijos… mis hijas mayores estudian en el extranjero y Gabrielito vive con su madre, pero viene a visitarme algunas veces, desde mi separación con Natalia él se distanció mucho de mí tal vez me odie no lo sé-. Terminó un poco resignado. Al menos estaba separado eso estaba a mi favor. Llegó la comida y entre confidencias y confidencias él me preguntó si tenía novia, le contesté que no.- Que raro un chico bien parecido y alegre como tú debería de estar rodeado de muchachitas-. Yo sólo sonreí con su cumplido y me puse rojo otra vez.-y ust… tú no sales con nadie-.-No desde mi separación, quedé destrozado y sólo me dediqué a mi trabajo. Terminamos la cena y la conversación. Los siguientes días fueron casi iguales, entre nosotros había surgido una gran amistad, claro que yo lo miraba con otros ojos, una noche que habíamos terminado temprano le propuse que nos quedáramos a cocinar, el aceptó, pero me advirtió que no había cocinado en años.

Decidimos preparar tallarines por ser la comida favorita de Gerardo. Mientras cocinábamos nos lanzábamos pedacitos de zanahoria o algún otro ingrediente, se veía tan hermoso tratando de picar la cebolla. Eso me hizo llorar, pero reí y él también, me di la vuelta para lavarme los ojos y cuando giré, él estaba detrás de mí con las verduras en la mano y lo empujé. -Lo siento-.-No, fue mi culpa-. Nos agachamos a levantar lo que había caído, estiré mi mano para recoger un tomate y él hizo lo mismo, pero yo llegué antes y su mano quedó sobre la mía, nos miramos, estábamos muy cerca, sentía su respiración sobre mi cara, me perdí en sus ojos, quedé hipnotizado, poco a poco me fui acercando a él, cerré mis ojos y junté mis labios con los suyos, nos besamos, yo abracé su cuello, nuestras lenguas jugaban entre ellas, su aliento a menta me volvía loco, pero de pronto me separó de él. -Esto… fue una mala idea-. Yo lo miré, se levantó dándome la espalda y apoyándose sobre la mesa dijo: -te llevaré a tu casa-.

Subimos al auto, no dijo nada más, la escena me recordó lo que pasó con Arturo, lágrimas rodaban por mi cara, pero no podía dejar que pase lo mismo.- Tal vez debí decirte hace mucho que me gustabas, que yo era gay-. El detuvo el auto y se estacionó a un lado del camino, estaba muy oscuro, pero la luz del auto nos alumbraba. Se quedó en silencio un momento.-ya me había dado cuenta de que eras gay por tu forma de mirarme, pero… ah… no puedo corresponderte-. -También me besaste, eso significa que sientes atracción por mí-. Dije aún llorando.-debo admitir que me gustas, pero no podemos, no está bien yo podría ser tu padre-.-Pero no lo eres-. Mi llanto se incrementó.-Por favor deja de llorar no quiero verte así-. Dijo agarrándose la cabeza con las manos, volteó a verme y estiró su mano recogiendo una de mis lágrimas no sé si su mano estaba fría o si mi cara estaba ardiendo por el llanto, luego me atrajo hacia su cuerpo abrazándome mi cara quedó contra su pecho, pude sentir su perfume y su olor a macho.-Por favor entiéndeme, no podemos- se escuchaba confundido.

Yo debía aprovechar, levanté la cabeza y nos miramos, otra vez estábamos cerca el calor de nuestro cuerpos fue más fuerte que su inhibición, me besó y yo le respondí con otro beso, sus manos acariciaban mi espalda, las mías buscaban su pecho, logré desabotonar su camisa, por fin pude tocar la alfombra que tenía en el pecho, toqué sus tetillas, estaban duras debajo de mí, sentí que algo crecía en sus pantalones, dejó de besarme, me asusté, pensé que se había arrepentido.-Estás seguro de que quieres continuar-.-Nunca había estado más seguro-. Lo besé de nuevo, le quité la camisa, casi no podía ver piel, pero si un abdomen y un pecho duro, estaba cubierto por vellos por todos lados, empezó a acariciarme el culo.-Que rico culito tienes-. Bajé su bragueta y sus calzoncillos, saltó una verga de unos 19 ó 20 cm ligeramente curvada hacia su estómago, definitivamente era más grande que la de Arturo.

La metí en mi boca y empecé a chupar, tenía un olor riquísimo y un sabor un poco salado por el líquido pre seminal que tenía, me agarró de los cabellos y guiaba el ritmo yo subía y bajaba mientras su otra mano hurgaba en mi agujerito, trataba de hundir sus dedos, yo me movía.  Comencé a chupar sus peludas bolas que se habían contraído por la excitación, le daba lengüetazos.-Creo que mejor pasamos atrás para estar más cómodos dijo, se terminó de quitar los pantalones y se sentó en la parte trasera mirando hacia delante, yo terminé de desvestirme y me senté sobre él, intenté clavarme en él, pero no entraba, me dolía mucho. -Ponte en cuatro para lubricarte-dijo con la respiración agitada. Yo obedecí, el se colocó tras de mí, separó mis nalgas con sus manos, yo giré mi cabeza, lo miré, él estaba mirado mi culo como analizando lo que iba a hacer.

Creo que me va a dar pena partir tu hoyito jajajajajaja-. Acercó su cara y comenzó a introducir su lengua haciendo círculos, me estaba llevando al cielo yo arqueaba la espalda del placer. Empezó a morder mis nalgas suavemente eso nunca me lo habían hecho y me encantó. Se levantó y cogiendo la verga entre sus manos la dirigió en medio de mi raja, yo estaba preparado para que lo metiera, pero él empezó a subir y a bajar, su glande resbalaba por el líquido que botaba en abundancia. -¡Deja de jugar y métela ya!-.

El rió, puso su verga en mi agujero e hizo presión, logró entrar la cabeza, pero me dolió un poco, empujó más y poco a poco comenzó a entrar, me acariciaba la espalda suavemente, me tomó por la cintura y sin decir nada me jaló hacia él y se introdujo toda de golpe. -¡Ay! grité, él se detuvo un momento y se pegó a mí, me abrazó, besó mi cuello. Sentí todos sus vellos en mi espalda me hacía cosquillas con su barba que la pasaba por mi nuca.

Era increíble estaba en un auto en medio de la calle, tenía una macho ensartado en el culo y lo mejor, era el hombre que amaba. Gerardo empezó a mover sus caderas lentamente, lo sacaba un poco luego lo volvía a meter cada vez lo sacaba más y lo hundía más, yo estaba muy excitado sentía que mi verga explotaría en cualquier momento, Gerardo movía sus caderas rápidamente y decía cosas obscenas que me excitaban más y más. -Voy a correrme…-dijo, mientras aceleraba el ritmo de sus embestidas, sentí que la introdujo toda, se pegó a mi cuerpo, su verga se hinchó y su semen caliente refrescó mi adolorido culo. Gerardo jadeaba con fuerza, yo tomé mi pene entre las manos y me la jalé hasta que me corrí contrayendo mi esfínter, apretando la verga de Gerardo que aún estaba dura.

Poco a poco muestras pijas disminuyeron su tamaño, estábamos exhaustos, pero felices, mientras nos vestíamos oímos el sonido de una patrulla de la policía, nos terminamos de vestir rápidamente y nos ubicamos en nuestros respectivos asientos, el policía tocó la ventana del auto, Gerardo bajó la ventana, era un policía moreno y simpático. Alumbró a Gerardo con una linterna.- que hacen aquí, hace rato que este auto está estacionado y me pareció sospechoso-.-Lo siento oficial, pero mi hijo y yo discutíamos y por eso nos demoramos-. El oficial me alumbró a mí. -Eso es cierto muchacho-.- Cierto oficial-.respondí quedadamente, estaba un poco asustado, tenía miedo de que se diera cuenta del olor a sexo que había en el carro.- Siendo así sólo tengo que decirles que tengan cuidado, por aquí es una zona peligrosa especialmente de noche-.-Gracias oficial-. Gerardo encendió el auto y nos dirigimos hacia mi casa riendo.-Por poco y nos descubre eh-.dijo aliviado. -Si papá-.dije yo, él rió.-Fue maravilloso hace mucho no gozaba tanto-. Y le contesté.-pues tú tampoco estuviste mal, jajaja, era broma fue increíble-.Nos tomamos de la mano hasta llegar a mi casa.

Cuando llegamos se estacionó cerca, nos miramos y le dije: -tú ¿te arrepientes de lo que hicimos?-.-No, claro que no-. -Yo tampoco-. -Te quiero mucho-. -Te amo. Me ofreció una sonrisa y nos unimos en un beso apasionado. -Déjame tocar tu pecho una vez más antes de irme-. El se desabrochó la camisa y toqué su pecho peludo sus tetillas. -Para por favor o no podré detenerme-.-Eso es lo que quiero-reímos, quité mi mano y cuando salía del auto me pellizcó el trasero y reímos una vez más. El arrancó, no me lo podía creer, por fin había estado con Gerardo era el día más feliz de mi vida, entré a mi casa, subí a mi cuarto, me quedé mirando el techo por horas pensando en lo que había pasado. Logré quedarme dormido.

Al día siguiente en la escuela mientras estaba en el recreo dibujando a los deportistas para distraerme un poco, se me acercó Arturo.-Hola-. Me dijo. -Pensé que no querías que nos vieran juntos-. -Eso fue antes-. -Y qué te hizo cambiar de opinión-.-No lo sé, estuve pensando en lo que pasó y…-.- ¿Y?- Pues yo creo que me precipité en decirte esas cosas y ni siquiera sé porqué las dije-.-Si me di cuenta de eso-.-¿Estás enojado? -No, no tengo motivos para estarlo. Tu novia vino a buscarte-le dije, indicándole la dirección en que se encontraba Bárbara, la porrista, era la novia de Arturo. -¡Diablos!, esta conversación no ha terminado, ¿ok? -Si como digas-. La verdad era que ya no me interesaba Arturo ni siquiera como amigo aunque eso nunca lo fue. En la salida estaba Gerardo esperándome en la puerta con su auto, yo me emocioné al verlo, me subí al auto y me fui con él.

Autor: sexy little boy

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Y creo que quiero lo mismo que tú. Quiero que me folles ahora mismo, quiero tu polla dentro de mi… Estaba deseando que llegara este momento… En el fondo yo deseaba lo mismo. Mi chocho estaba aguardando este momento. Lleva dos años cerrado esperando por ti. Y llevo toda la vida esperando por esto.

Hola a todos. Este relato lo he sacado a medias de un cómic que se llama After Life.

Para empezar me voy a presentar y a mi madre, que somos los principales protagonistas de esta historia. Yo, José, soy un chico de 18 años, estudiante, buen chico (creo), con una pequeña obsesión por mi madre. Acabo de terminar el bachillerato y voy a empezar Derecho en la Universidad, ya que quiero ser abogado como mi madre. Mi madre, Laura, de 43 años es abogada en una importante firma de Madrid.

Es morena, muy, muy guapa, especialmente cuando se arregla y últimamente la veo bastante triste, desde hace casi dos años, cuando se divorció del canalla de mi padre, no por que la tratase mal físicamente, eso no, pero si mentalmente, ya que tenía unas cuantas amantes y no se preocupaba en esconderlo. Se debía sobre todo a su buena presencia física y su labia. Afortunadamente mamá decidió mandarlo a paseo, y con su sueldo y la pensión, bastante buena que le pasa, y el piso que le tocó a mi madre, pues vivimos muy bien (mejor sin él).

La cosa empezó cuando en la firma de mi madre organizaron una cena-fiesta por un motivo laboral. Habían tenido un importante éxito. Se iba con parejas (el que la tuviera, que en este caso eran todos excepto mi madre y su jefe, también divorciado). El jefe de mi madre, el Sr. García, le había tirado los tejos desde que mamá se divorció, y aunque no era un mal tipo, a mi madre no le atraía. Cuando le comentó la posibilidad de ir juntos a la cena mi madre le dijo que lo sentía mucho, pero que ya me lo había dicho a mí, para no ofenderlo diciéndole que no le apetecía ir con él. Por supuesto esto lo hizo sin mi conocimiento, lo que me molestó un poco, ya que tenía pensado salir esa noche con Beatriz, una compañera del instituto con la que tenía algo más que una buena amistad. Pero como suele decirse, a una madre no se le puede decir que no.

El día señalado, un viernes por la noche, mi madre fue a la peluquería. Al volver casi me caiga. Estaba perfecta. Ya he comentado que cuando se arregla es genial. La mayoría de las veces va bien, pero muy formal, para trabajar. Se puso un vestido que se había comprado para la ocasión, negro, con un buen escote, media espalda al aire, que si tuviese que definir con una sola palabra era espectacular. Por cierto, no he comentado que mi madre, de la que he dicho solo que es muy guapa, es alta, cerca de metro ochenta, con un buen par de tetas y un culo firme un poquito respingón. Como era de esperar el resultado del conjunto era maravilloso. A esto le sumamos unos zapatos de tacón alto, maquillaje, unos labios de rojo pasión y ya está, la mujer 10. Para no desentonar, me compré un traje, muy elegante, con unos zapatos finos y una corbata de seda. A pesar de ser más alto que mi madre, por sus zapatos casi no se notaba la diferencia.

La cena estuvo realmente bien, cosas muy ricas y la fiesta posterior bastante animada. Como era una firma importante, las bebidas eran buenas, nada de garrafón, y la gente se desmadró un poco. Casi todos, porque mi madre apenas si se tomó una copa de whisky con cola, no quiso bailar y esperó a que alguien se fuese para no ser la primera en marchar.

-¿Por qué no quieres divertirte, mamá? -No, si me he divertido mucho. -Sabes que no es así. No hay más que vértelo en la cara. -No será para tanto. -Y eso que despertabas pasiones. Casi todos los hombres te devoraban con la mirada. -¡Que va, hombre! -Lo digo en serio. -Un vestido bonito, pelu y maquillaje hacen maravillas, pero no milagros. Una ya tiene sus años… -Que tonterías estás diciendo. Desde que te divorciaste del tipo ese… -Ese tipo es tu padre… -Bueno, pero no deja de ser un cabrón. Lo que te digo es que desde vuestra separación has estado mal. No te visto salir con nadie, sólo con Carmen y Sonsoles, y bastante menos que antes. -Es que la verdad, no me apetece mucho salir…

-A eso me refiero. Tenemos que seguir con nuestra vida. Desde la separación creo que no estado con ningún hombre, y eso no es normal. -Es que con uno ya tuve bastante. -No creo que las cosas sean así. -Bueno, hijo, es tarde y no es el momento de hablar. Mejor nos vamos a dormir. -Como quieras. Buenas noches, mami. -Buenas noches, cielo.

Nos levantamos más tarde de lo normal, por haber trasnochado un poco. Mi madre seguía encerrada en si misma. Esa tarde salió a dar una vuelta con sus amigas. Aprovechando la salida de mi madre, llamé a Bea, para que viniese a casa. Estuvimos hablando un rato. Ella es la única persona del mundo, aparte de mí, que conoce mi más íntimo secreto, que me gusta mi madre, como mujer. La verdad es que si bien no estamos saliendo lo que si hacemos es echar un polvo de vez en cuando. Esa tarde fue salvaje, y si bien me estaba follando a Bea físicamente, mentalmente era a mi madre a quien se la metía. La verdad es que no me enteré cuando mi madre llegó, pero por lo que me dijo luego pudo escuchar perfectamente nuestra sesión de sexo. Esa misma tarde, quiso tener una charla conmigo.

-Oye, José, tenemos que hablar… -Dime. -Creo que sabes de qué se trata. Esta tarde cuando he vuelto no he dicho nada, pero te he oído con Bea… -¡Ahh! -No, si me parece genial que estés con ella… -Es que no estoy con ella -¿Ah, no? -No, no puedo. Somos muy buenos amigos, y eso, incluso a veces como hoy, hacemos el amor, pero lo nuestro, juntos, no puede ser. -¿Por qué no? Me parece una chica genial. La conoces desde hace años. ¿Cuál es el problema? -Es que hay otra persona…

-¿Ella está saliendo con alguien? -No, no, ni ella ni yo salimos con nadie. -¿Entonces? -Es que a mi me gusta otra persona, y de esa forma no puedo estar con Bea. -¿Y por qué no se lo dices a esa persona? -Es que no es tan fácil. -Lo peor que te puede pasar es que te diga que no. -Que no, que no, que no es eso. Es mucho más complicado.

-Cuéntame… -Es que, como lo diría…no sería políticamente correcto. -¿Por que? ¿Esa chica tiene novio o algo así? -No, no, no tiene novio. Está divorciada. -¡Ah! Es una mujer mayor que tú. ¿Y de qué la conoces? -¡Es que no te enteras de nada! -¿Qué? No hablarás en serio… -¿Por qué te crees que es un gran problema?

-Pero eso no puede ser, soy tu madre… -Como si no lo supiera… -¿Y que piensas hacer? -Pues nada, seguir como hasta ahora. Me la pelaré pensando en ti, y a veces me tiraré a Bea mientras creo que es a otra persona a quien le hago el amor… -Bueno, bueno, creo que es mejor dejar esta conversación. -Si, si, es mejor… -¡Buenas noches, hijo! -Hasta mañana…

Esa noche no podía dormirme. Me masturbé en un par de ocasiones, pensando en mi madre, claro. No me podía creer que al final se lo había dicho. Pero cual sería mi sorpresa cuando esa misma noche mi madre vino a mi habitación, con su camisón de dormir transparente.

Según me dijo posteriormente ella había tenido una sensación muy extraña por todo lo que había pasado y tuvo que pajearse, pero notaba que le faltaba algo. Tras dos años sin sexo, necesitaba una polla: y la tenía al lado.

-José… -¿Mamá? -Siento mucho lo de antes… -No pasa nada…ya está… -No, no…he estado pensando y lo que me has dicho es precioso. Y creo que quiero lo mismo que tú. -¿Qué? -Quiero que me folles ahora mismo, mi niño. -Si esto es un sueño, no me quiero despertar. -No, mi amor, no es ningún sueño. -Mamá…

-Si, amor, dentro, quiero tu polla dentro de mi… -Estaba deseando que llegara este momento… -En el fondo yo deseaba lo mismo. Mi chocho estaba aguardando este momento. Lleva dos años cerrado esperando por ti. -Y yo llevo toda la vida esperando por esto.

-Despacio…así, amor, así. -No me lo puedo creer… -Si, así, así…ummmm! -Que bueno, mami, que bueno. -Si mi amor, fóllame, así, más fuerte ahora, más… -Si, si… -Lléname el coño, mi amor… -Si, estoy preparado… -Aprisa, José, aprisa… -Si, si, mami, voy… -¡Me corro, que gusto, me corroooooooo! -¡Y yo, mami, y yo! -¡Córrete dentro, córrete dentro…! -¡Ya estoy, yaaaaaa! -¡y yoooooo!

Esa noche dormimos juntos. Yo tuve un momento en que pensé que era un sueño. Hasta que me despertó mi madre…

¡Buenos días, mi amor!

Espero que os haya gustado tanto como a mí. Aguardo sus comentarios.

Autor: Galufo

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