Una amiga de mi exnovia

Pocos minutos después yo había metido un poco más, ella excitadísima me preguntó si ya había entrado todo porque lo sentía todo adentro, vio que faltaba la mitad se desesperó y me empezó a decir que era el hombre de su vida, que quería un burro así para todas las noches. En 10 minutos más empecé a escuchar sus gemidos, apuré la marcha para que los dos llegásemos a un orgasmo juntos.

Mi apodo es Rocco, tengo 24 años y vivo en una ciudad al oeste de Buenos Aires. Soy morocho mido 1,83 m. y tengo un pene de 26 centímetros. Sé que hay muchos que no lo creerán pero no tengo ningún rollo con eso, porque lo aprovecho al máximo, y más ahora que hace 3 semanas me peleé con mi novia. Escribo esto porque alguna chica pueda estar quizás interesada en “aprovecharme”.

Alguna vez cuando tenía más o menos 20 años me hicieron la propuesta de participar en una película porno de bajo presupuesto, y me habían ofrecido una buena cantidad, pero no acepté por vergüenza y porque soy muy tímido. El ofrecimiento llegó de parte de un amigo del colegio secundario que tenía un primo que era el director, aunque no acepté, sé que se corrió la noticia de mi “virtud” y así fue como llegó a los oídos de quien después sería mi novia. Ella intentó conquistarme y como estaba buenísima acepté y no me arrepiento la pasamos muy bien.

Pero desde que nos peleamos habían pasado dos semanas de abstinencia. Yo estaba acostumbrado a coger (follar, dicen ustedes) más de dos veces por día, así que estaba medio desesperado.

Lo que pasó fue que yo trabajo en un negocio de venta de ropa, y ahora en el verano aumentaron mucho las ventas de mallas, sobre todo compran mucho las chicas que se la pasan todo el año haciendo gimnasia y quieren lucir sus cuerpos ahora en el verano. Yo había decidido que si llegaba al fin de semana sin nada iba a buscarme una puta y sacarme las terribles ganas que tenía de coger.
Dos o tres días antes del fin de semana, alrededor de las 6 y media de la tarde (que acá en Argentina no es muy tarde) viene al negocio una chica de unos 18 años a quien yo conocía por ser compañera de mi ex novia en el secundario. Tenía fama de ser una “come hombres” (y no le faltaba con qué) aunque todo por lo que escuché decir sobre ella; a mí nunca intentó seducirme, probablemente porque no le gustaba o porque sabía que yo cuando estoy de novio soy fiel. Me saludó y me dijo que sentía lo que había pasado.

Quiso probarse varias mallas, así que le fui mostrando los varios modelos que había. Habitualmente lo hace la otra chica que trabaja conmigo, pero estaba ausente desde hacía una semana porque estaba embarazada. Y lo que paso fue que cada vez que se probaba una corría la cortina del probador y me la mostraba y pedía mi opinión.

Yo que tenía mucha “hambre” no iba a soportar mucho tiempo: ella me estaba calentando y lo hacía a propósito. Mi bulto empezaba a crecer (tengo que decir que aunque no esté erecto mi pene se nota mucho a través de un jean) y yo no podía ni quería disimular la erección.

En un momento me pidió que le ayudara a abrocharse el top de un conjunto que había elegido. La verdad es que tenía unas tetas demasiado grandes para esa talla. Me contestó diciendo que entonces le diera otro, y se sacó ese dándose la vuelta y poniéndose frente a mí. Mi cara de asombro debe haberse notado pero enseguida ella me agarró el bulto por encima del pantalón y me dijo: “qué bueno, ahora hay 26 centímetros de carne que están libres para todas las mujeres”.

No podía creer lo que estaba escuchando y viendo que me hacia. No sé cómo se enteró, pero seguro fue mi novia en sus épocas de estudiante cuando presumía del novio que tenía y de lo bien “atendida” que estaba. Ella me acercó sus pechos y apretó más firme mi pene. No me resistí. Cerré la puerta del local muy rápido.

La abracé y empecé a besar y manosear. Ella me bajó el cierre del pantalón para liberar mi pene, se sorprendió por el tamaño y no dejaba de mirarlo asombrada.Entre excitada e inconsciente me dijo: “ni los negros de las películas tienen esta herramienta!”. Yo sabía que era mentira (supongo que la tienen de más de 26 centímetros) pero en el momento me excitó mucho. Alcancé la erección enseguida (por suerte no tengo problemas con eso) e iba a empezar a penetrarla de parado. Me dijo que espere porque era muy grande y ella se “comía” siempre penes normales.

Trajo cerca de ella un banquito que había en el probador y apoyando una pierna encima y dejando la otra en el suelo me dijo que pruebe así, que según una amiga de ella es la mejor forma de recibir un pene de superdotado. Por suerte ella estaba lubricada por sus jugos así que no hubo mucho problema por ese lado.

Pero costó mucho entrarlo al principio, estuve como 5 minutos, porque no sé si ella era estrecha o yo muy ancho (5 cm) pero no entraba. Me decía que la tenía enorme, que era un pene de burro, que podía sentir como circulaba la sangre por las venas de mi pene (ya me lo había dicho mi novia y las dos chicas con las que había estado antes). Le pude meter más o menos la mitad y como vi que ya ella no daba más empecé a entrar y salir.

Ella gritaba muy fuerte en una mezcla de dolor y placer. Me agarraba muy fuerte y a cada rato bajaba una mano para tocar lo que quedaba de mi pene (que no llegaba a tocarlo todo, porque faltaba bastante más de la mitad y no podía agacharse tanto) y me decía que tenía miedo que no se lo metiera todo. Le dije que dejara de tocar y que no se preocupara.

Pocos minutos después yo había metido un poco más, y ella desesperada y excitadísima me preguntó si ya había entrado todo porque lo sentía todo adentro. Cuando bajó la mano para tocar y vio que faltaba la mitad se desesperó y me empezó a decir que era el hombre de su vida, que quería un burro así para todas las noches y cosas así. En 10 minutos más empecé a escuchar sus gemidos más fuerte y apuré la marcha para que los dos llegásemos a un orgasmo juntos.

Estuvo 15 minutos recuperándose del dolor pero yo con semejante hembra al lado a los 2 minutos estaba otra vez “listo” para la guerra. Me dijo que por el dolor que tenía no podía coger más, pero que me lo iba a chupar. Empezó a hacerme una mamada pero entró muy poco más de la cabeza. Además me mordía porque entraba justo, así que empezó a darle lengüetazos como si fuera un helado.

Después de una hora más lo volvimos a repetir y volvió a su casa feliz y satisfecha. No sé qué habrá pasado con otra gente que haya venido al local. Mi jefe no me preocupa porque nunca va por las tardes.

Me había olvidado de los preservativos, pero me dijo que la noche anterior había tomado pastillas así que no hubo problemas (igual siempre quiero usar por el tema de las enfermedades).

Finalmente me dijo que me iba a llamar para repetir la experiencia con dos amigas más a quienes les contó qué es lo que iba a hacer. Hasta el día de hoy no me volvió a llamar.
Autor: Rocco

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