El cadete de policía

Seguí chupando y besando todo su bello cuerpo, cuando sentí que se le había parado su pene, busqué lubricante y un condón y me senté encima de él para enterrarme su machete. Lo hice lento pues me dolía una barbaridad, al sentir que lo tenía todo dentro de mi empezamos a movernos los dos como locos y el dolor se me convirtió en el más grande de los placeres hasta que mi macho acabó.

Hola a todos, estoy nuevamente acá para contarles lo que me pasó hace un mes exactamente, como recordaran en mi relato del colector de la buseta entre José y yo había una gran química, y durante año y medio todo fue de maravilla pero nunca falta un pero y sucedió que él se antojó de irse para donde un tío en el oriente de Venezuela y viene cada mes o mes y medio y eso me tiene muy mal.

Entonces ocurre que un día voy a realizar una supervisión a un curso que había en mi sitio de trabajo y que pertenecía a la escuela de policía, o sea puros cadetes, y cual es mi sorpresa que al ver a un chico que entrenaba karate conmigo en dicho curso, yo lo vi fijamente y él me sonrió muy deliciosamente.

Busqué al profesor, que era un policía amigo mío, y le pedí que le diera mi número al joven, me respondió que no había ningún rollo, que él se lo daba en la tarde, como a las tres horas me llega un mensaje a mi celular y mi sorpresa es que era del chico me decía que ese era su número, que se llama Alexander y que lo podía llamar cuando quisiera, inmediatamente lo llamé, él me dijo que me recordaba de las clases de karate y que si podíamos salir ese fin de semana, yo le dije que ese fin no podía pues iba a viajar y cuadramos para la semana siguiente.

Estuvimos chateando esas dos semanas hasta el día viernes cuando lo invité a tomar y me dijo que prefería hablar conmigo, pues había cosas más importantes que hacer. Le pregunté donde vivía para buscarlos y resulta que vive en un barrio cercano a mi apartamento, él me dijo, sí, yo ya se donde vives voy para allá.

Lo esperé abajo y subimos al apartamento, él estaba muy tranquilo y yo  estaba como acelerado, es un muchacho con un buen cuerpo como de 1,85 de alto, buenos músculos y me imaginaba como sería su herramienta.

Nos tomamos unas copas en la sala y me dijo por que no vamos a tu cuarto, accedí y se acostó, nos pusimos a conversar y le acaricié su pecho y sentí como su corazón latía a todo tren, me le acerqué cauteloso y besé sus labios a lo cual él respondió de la manera más rica con su lengua y sus labios.

Yo estaba nervioso por que estaba pensando en José, ya que nunca le había sido infiel pero al sentirme entre los brazos de Alexander todo se me olvidó, nos desvestimos uno al otro y pude al fin notar su dotación, eran 22 centímetros de puro músculo, lo tomó entre sus manos y me miró y me dijo si lo quieres es tuyo…

Nos besamos nuevamente como dos desaforados, bajé a mamárselo y lo veía como se contorsionaba de placer ante mis chupadas, yo estaba superexitado con esa chupeta en mi boca cuando sentí que me descargó sus fluidos dentro de mi garganta…

Seguí chupando y besando todo su bello cuerpo, sus labios se juntaban con los míos cuando sentí que nuevamente se le había parado su pene, busqué lubricante y un condón y me senté encima de él para enterrarme su machete…

Lo hice poco a poco pues me dolía una barbaridad, pues aunque José tiene una buena herramienta este la tiene más grande, al sentir que lo tenía todo dentro de mi empezamos a movernos los dos como locos y el dolor se me convirtió en el más grande de los placeres hasta que mi macho acabó y descansamos.

Todo ese fin de semana estuvimos haciendo el sexo hasta que él se fue para la academia, no sin antes prometerme que el próximo viernes volvería con más ímpetu pues le había gustado que yo le había pedido cacao y eso lo excitaba mucho.

El domingo en la noche me volvió a abatir el pensamiento de José pues lo amo mucho y ahora no se que hacer.

Autor: Antonio

Me gusta / No me gusta