Una tarde divertida

Trío, Parejas Liberales. Dos pares de manos acariciaban tu cuerpo bajo el edredón. Tu piel era suave y receptiva a las caricias como pocas veces recordabas. Sentías cada pasada, cada presión de los dedos, en tu espalda, en el interior de tus muslos, en cada zona sensible aunque, a decir verdad, toda tú sentías en cada parte donde te rozábamos.

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Me desvirgó el novio de mi madre

Pasaron unos minutos -deliciosos y eternos para mí- hasta que Morgan estallara escandalosamente. Cumplí mi palabra de tragarme todo, hasta la última gota al paso que veo como se desinflaba en mis manos. Chupe un poco más y Marce intervino “ya vampiresa, deja al Morgan quieto que ya le sacaste bastante leche. Ven acá ” y me arrimo a su regazo para darme un suave y delicioso beso que me hizo derretir en su pecho.

 

Voy a contarles como fue mi primera vez con Marcelo, el novio de mi mamá. Él es un Playboy treintañero, con unos dotes de galán muy bien entrenados. Sonrisa perfecta, caballero y muy sexy.

Aunque tengo18 años, me gusta mucho. Está saliendo con mi mamá desde hace dos años y ha sido una transformación del cielo a la tierra. Ella ahora es más feliz y se ve más joven. Ha de ser porque varias veces por semana Marcelo y ella juegan con “Morgan”. Sí, descubrí que así le decían a su “amiguito” en común.

Un día, yo estaba saliendo del cole y discutí con mi novio. Estaba tan molesta que llame a mi mamá para que me fuera a buscar. No quería irme en transporte. Ella estaba en clases -porque mi mamá es profesora- por lo que le pidió a Marcelo que fuese por mí.

Me subí en el carro y lo saludé muy seria. Me preguntó si me pasaba algo y yo arranqué a llorar. Le conté que había peleado con mi novio. Que me estaba presionando para hacerlo desde hace ya algún tiempo y como no le había dicho que sí, estuvo con otra.

Marce intentaba consolarme, me tendió el brazo y me lance sobre su hombro a llorar. “Calma pequeña, todo va a estar bien, shuuuu shuuuu ya, ya no llores” me decía pasando la mano suavemente por mi cabello y dando palmaditas en mi espalda.

Yo estaba tratando de calmarme entre sus cariños y el aroma de su delicioso perfume, que me encantaba. Y fue ahí donde se me ocurrió una tremenda idea.

Me tomó la cara con sus manos limpiando mis lágrimas. Lo miraba fijamente, con la expresión de niña indefensa y le pregunté “soy muy fea como para que un niño se fije en mí?” Me contestó “eres hermosa Gaby. Cualquier hombre desearía tenerte” Hombre? Le insistí. Marcelo aclaró su voz con una tos nerviosa y corrió “chico, quiero decir. De tu edad y que te quiera mucho” se acomodó rápidamente en el asiento, se abrochó el cinturón. Yo hice lo mismo. Le di las gracias por su apoyo y él arrancó hacia la avenida.

Mientras estábamos una cola de carros, noté que Marcelo estaba mirando mis piernas inconscientemente. Estaba ido de la realidad, por lo que yo me sentía muy agradada y empecé a humedecerme allá abajo. Sólo me pasaba cuando veía pelis porno o cuando escuchaba los gritos de mi mamá con Marcelo en su cuarto.

Irrumpí el silencio, él miró a otro lado y le cuestioné “por qué los hombres la tienen tan fácil?” A qué te refieres Gaby? “A que ustedes no tienen que pensar con quién se acuestan en su primera vez, nosotras sí. No es justo” Eso deberías hablarlo con tu mamá. “Estás loco? Mi mamá me mataría si sabe que estoy pensando en hombres así” Gaby, tu mamá entendería perfectamente que Marcos y tú están en esa edad. Sólo es importante que se cuiden y ya. “Tú no entiendes, quiero que mi primera vez sea especial, con alguien que me vea y pierda el sentido de la realidad. Como tú ahora, por ejemplo” Sonrió tímidamente, como sólo él sabe hacerlo y yo volví a mojarme. “No sé de qué hablas. Y por qué usas esos términos de mujeres” Contesté seria y mirándolo a los ojos sin pestañar “Porque soy una mujer y quiero que me tomes en serio” Gaby yo te tomó en serio. Me respondió con ternura y sobándome una mejilla con el dorso de la mano. Su toque me puso a mil. Le tomé la mano y la llevé rápidamente a mi entrepierna.

Marcelo abrió los ojos como dos platos porque estaba sintiendo el calor que me provocaba solamente con verlo. Se echó a reír con mucha picardía y me preguntó “estás así por mí?” Sonreí mientras mis mejillas se ponían color rosa y asentí varias veces con la cabeza. “Pues debo decir me que halaga tu valentía en confesarlo” y te puedo decir muchas cosas más si me dejas. “A qué te refieres? ” en las noches… He tenido sueños húmedos contigo.

Empezó a reír de nuevo y pegaba la frente del volante “Gaby…Gaby…Gaby, estás jugando con fuego y te quemarás” apreté los labios para no reírme y contesté “siento que me quemo por dentro y no siquiera me has tocado” le devolví la mano y siguió manejando.

A tiempo que avanzaba un poco en la cola, volteó y para preguntarme ” quiéres que yo sea el primero en probarte?” Sonreí de oreja a oreja, con expresión de aprobación porque había conseguido llevarlo al punto de perder la virginidad con Marcelo, el sexy amante orgásmico y muy bien dotado de mi mamá.

Giró el volante hacia una de las calles, y salimos de la cola a la carretera fuera de la ciudad. Marcelo no paraba de hablar y repetía “sólo lo haré para que sepas qué es un verdadero hombre en tu vida… no quiero que te crees falsas esperanzas… que quede claro: tú estás de acuerdo y yo no te estoy obligando a nada… si tu mamá llega a enterarse prometo que negaré todo… después de lo que haremos no quiero que estés con ese noviecito tuyo, búscate otro… estás escuchando?” Sí Marce, como tú digas” por dentro armaba una fiesta por lo que iba a ocurrir.

Entramos al motel. Súper misterioso todo. Yo había entrado con Marcos, mi novio, o ex novio a estas alturas. Pero no llegamos a hacer nada porque no me atreví. Entramos, él canceló la habitación, compro unos condones. Como un listón de 12 y yo sólo pensaba “espero que no los vayamos a usar todos”

Cruzamos la puerta, una cálida cabaña con calefacción, vista al río. Apenas escuchaba los carros. Marce prendió el Tv y sonrió. “Qué te da chiste? Al parecer esa peli es famosa. La primera vez que tuvimos sexo tu mamá y yo, estaba esa porno en el cuarto. “Te diviertes mucho con mi mamá verdad? ” no te mentiré, Valentina es una mujer con todas sus letras. Y tú en unos años serás tan o más guapa que ella” Me gustó eso. La humedad de mi panty lo demostraba.

Preparó unos tragos en el mini bar y se acercó a mí. “Toma, bebe un poco” No puedo, soy menor de edad y no bebo alcohol. “Gaby, estás a punto de perder tu virginidad con un hombre casi diez años mayor que tú, que te va meter 20cm y te hará vibrar de placer, aún así me dices que eres menor para un trago? BE-BE” y accedí porque todo lo que decía era cierto. Estaba nerviosa y muy excitada por el tamaño de Morgan, me tome el trago de una sola probada y trague fuerte.

“No tan rápido muchachita, tampoco te quiero emborrachar” me quitó el vaso y Los puso en la barra. Rápidamente se quitó la chaqueta y la camisa “ahora sí hermosa muñeca. Hora de conocer al Morgan” mientras sonreía con maldad y caminaba hacia mí. Me cargo en brazos y me lanzo en el mueble. “Veamos que tan caliente te pongo” subió mi falda y manoseo mi panty toda húmeda por los jugos que había estado botando.

“Que riiiiiica estás. Toda mojadiiiiiiiiita y calentiiiiita” me decía al paso que besaba mis muslos sin apartar su boca de mi piel. Marce estaba empezando a despertar a Morgan y yo sonreía de satisfacción porque lo tendría todo para mí. Bajó mi panty de encajes y dejó al descubierto mi coñito todo mojado. Se sorprendió al ver que la tenía podadita. Una vez escuché que le decía a mi mamá que le gustaba cuando se hacía la brasileña y yo aprendí a hacérmela a escondidas para estar lista un día. Ese momento era ahora.

Abrió mis piernas y clavó su lengua en mi coñito. Sus labios apretaban mi clítoris y sus dedos penetraron con facilidad gracias a tantos flujos. AAAAAAHHHHH!! Grité desesperada al sentir el corrientazo. “Te duele?” No, estoy bien, respondí entre dientes. “Grita todo lo que quieras pequeña diosa, nadie podrá escucharte” y tomó el control y subió el volumen del Tv. Una rubia estaba siendo garchada por un animal de unos 25 o 30 cm que me dejó lela sólo de verlo bombearla por el culo. “Quieres que te lo haga?” Nooo, eso debe doler” Marce sonrió como si conociera algo que yo no y continuó su labor entre lengua y dedos.

Continuo lamiendo, cada rincón. Pasaba su lengua, como un gato sediento, un perro hambriento y un hombre deseoso. Morgan estaba peleándose en su bragueta y apenas podía ver el bulto desde aquí. UUUUUUFFFFF ASIIIIIIII !!!! Aaaaaaahhhh!! Siiiiii!!!! Se escuchaba a la blondie de la peli. Quería imitarla, pero apenas me salió un murmullo y los lamidos de Marce se aceleraron. Empezó a chupar, morder, frotar mi clítoris y los labios de mi coñito. Al momento en el que yo sentía que me pegaban corriente de la cabeza a los pies.

MÁS DURO!!! Maaaaáss!!! Rogaba la mujer en la película. Yo entre agonía y placer que me estaba dando ese hombre con su lengua a toda máquina sólo solté un “Siií” ahogado. Empecé a brotar todo un chorro de flujo transparente, mi cuerpo se expresaba mejor que yo. Marce dio una pausa allá abajo y sus manos subieron por mis caderas. Rasgaron los botones de mi blusa del colé. Y se posaron en mis tetas. Dos pequeñas protuberancias adolescentes que estaban en pleno crecimiento.

“hola nenas, no saben cuánto las desee” dijo con tal sinceridad que no pude contener la risa y él también se contagió “No me hagas reír muñequita, que estoy en medio de una sesión de sexo muy caliente” y me flecho con un beso de lengua que se sentía muy resbaladizo. Era un poco ácido y recordé que eran mis jugos. Me dio un poco de repulsión pero al sentir a Morgan restregarse en mi muslo, sólo pensaba en tenerlo en mi boca. Posado ese hombre sobre mi, no tuve opción que abrazarlo y recorrer su enorme y tonificada espalda con mis manos. Delicioso.

“Y Morgan?” le dije entre besos. Posó sus manos a los lados de mi cara y al oído dijo “Morgan estará dentro de ti cuando estés lista. Y sí te portas bien, dejaré que lo pruebes, sólo si me prometes que te lo tragarás todo” dude por unos segundos, pero él restregaba todo su poderío. A mí se me hacia agua la boca y otras latitudes. Trato hecho, le dije “Como un helado?” De chocolate. “UUMMM muñequita traviesa, me estás tentando demasiado”

Empezó a recorrer mi cuerpo a besos, a medida que se deshacía de mi ropa. Por los aires volaron mis medias, el bra, la blusa y la falda junto a ella. Estaba desnuda ante él y me encantaba. El sofá era suave y perfecto para practicar varias posturas. Mientras fantaseaba, Marce reanudaba su trabajo manual con los dedos mientras le hacía el amor con la boca a mis pezones, que estaban muy rosados y duros como semillas.

Era un mar de orgasmos uno tras de otro. Mi cuerpo se electrocutaba de placer. “COGEME, COOOOOGEMEEEEE” pedía la chica de la película y yo lo quería quedarme atrás. Quería ordenarle “Morgan dentro de mi por favoooor” pero moría de vergüenza sólo con pensarlo. Para dar señal de mis deseos, empece a subir y bajar mis caderas a especie de “mete y saca” con sus dedos dentro. A lo que entendió a la perfección. Fue así como decidió liberar de su pantalón a la bestia. Anudó mis piernas a su cadera y me cargo en brazos. “Siempre he querido hacerlo así con tu mamá pero teme resbalar” y me pego en una esquina de la habitación, sacó del bolsillo rápidamente un condón y me dijo que lo destapara. Se lo puso con una tremenda agilidad y tirando sus pantalones a un lado dejó que Morgan se estirara en una presentación que rosaba mis nalgas en la entrepierna. La fría pared era mi soporte y amarrada a a su cuello me preparé para deleitarme.

Él Recargándome encima y yo enterrándome al Morgan despacito. “La puntica primero hermosa, para que no te duela” UUUUUUUNNNMMMM UUUUUFFFFF SIIIIIIII, me decía al oído “MOOOOOORGAN!!! Por FAVOOOR, todo él dentro de miiiiiiii” pedía mi mente a gritos de ruego desenfrenado, pero mi boca estaba muda. Sólo se me ocurrió besarlo con pasión desbordada, le llevé la lengua lo más lejos que pude. Empujado mi cadera y dejándome caer sobre ese falo firme y grueso que me estaba perforando por dentro. AAAAAAYYYYYY DUELE DUELE! Sentía anónimamente y un tímido quejido se reflejó en mi cara. “Aguanta muñeca, déjate llevar por en peso y te adaptarás al tamaño”

No sabía que lo tuviese tan grande. Trataba de mantener la calma pero estaba nerviosa. Sólo sabía que le gustaba que le dijera lo que sentía y si lo hacía en tono “rubia porno” se excitaría mucho más. No me salía palabra. Me dolía y a la vez me gustaba como me lo hacía. Ahora con más ganas quería chuparlo todo. “Cómo sé lo digo?” Eran unas ganas que salían no sé de dónde. Porque se sentía muuuuuy rico. “Suaaaaave, suaveciiito para que no te duela. Eso, ahí vamos abriendo tu coñito” me decía al oído al mismo instante que besaba el lóbulo de mi oreja y se encargaba de bombearme con muuuuchisima calma.

Comencé a correrme a borbotones por sus piernas y empezó a bombear más fuerte. “Así….annhhjjjj asiiiiiií… Que riiiica estás Gaby…Y eso que no me has tenido en tu boca… Ya verás cómo te va a gustar comerte a Morgan” y siguió metiendo y sacando ando aún más fuerte. Yo lo apretaba contra mí durísimo y temblaba con desesperación sobre su cuerpo. No decía ni una sola palabra aún, porque no quería estropear el momento.

Lo sentía. Me estaba reventando por dentro. Pegada a la pared, Marce me estaba dando la cojida de mi vida. “Vamos hermosa…aguanta para mí” me decía con la cara coloreada de la excitación e imprimiendo más fuerza en sus envestidas. Yo cerré los ojos y estaba tan ensimismada en el dolor-placer que estaba sintiendo que por segundos dejé de respirar, hasta que su buscado orgasmo apareció avasallando con todo a su paso. Un “Aaaaaaaahhhhhh…” Desgarraba la garganta de Marce y yo me desvanecí.

Caí en su brazos y él si retirar a Morgan de mi coñito. Me llevo cargada hasta la cama. Me tendió con ternura y se montó sobre mí. Cansadita? Preguntó jadeando. Me quedaban pocas energías y para recargarlas me colmó a besos delicados mientras volvía en mí.

“Sabes Gaby? -Uuunn?-Tienes el tamaño perfecto para jugar con Morgan en tus tetas” y se subió a horcajadas sobre mi pecho. Poso al “gran amigo”, aquel trozo de carne rojo y caliente en mis tetas, me pidió que las juntara y comenzó a moverse. Como sí se masturbara conmigo. Qué divinidad de hombreeeee, me decía a mi misma. Y estaba súper caliente, todas las venas brotadas me deban señal de que estaba a tope por mi.

“Gaby -decía entre jadeos- quiero que sepas… que lo que hemos hecho hasta ahora… es inicio de tu vida sexual. Quiero que la disfrutes y te cuides…Nunca permitas que un hombre sé dé placer… antes que dártelo a ti estamos?” Afirmé con la cabeza y -accidentalmente-3 roce a Morgan con la boca. Él pegó un respingo y sonrió. Volvió a acercar su verga a mi cara. Saqué la lengua y la lamí. Seguimos así varias veces. Cada vez que empujaba hacia mi cara, le daba una lengüeteadita. Era lo más osado que había hecho en la vida y Marce lo estaba disfrutando.

“Pequeña traviesa … como buena muñeca quiere jugar… vamos para que te comas un helado” dijo suspirando de placer y cansancio a la vez. Se bajó de mi, se acotó a un lado y dejó que disfrutase de ver Morgan. Era una figura gorda y apetecible. Lo miraba con deseo y miedo a la vez por hacerlo bien. Antes de arrancar, recordé un cuento de un amiga, decía que a su novio le gustaba que succionara y soplara. Me acerqué lentamente. Él tomó mi cabello y lo hizo una cola, flexionando un poco. Empecé a hacer “el succionar y soplar”, luego de probarlo como si fuese una paleta de helado dando besos con un poco de lengua. Lo tenía extremadamente caliente. Me estaba excitando aún más.

OOOOOOOHHHHH WOOOOWW !!! Habías hecho una mamada antes!???” Lo miré con una media sonrisa “No nunca! Contesté rápidamente, y seguí en mi faena de comerme todo su polla como si no existiera un mañana. Aaaaaahhh siiiiiii !!! Gaby me encantas!!! Lo haces hasta mejor que Valeria (mi madre)” eso me gustó muchísimo. Porque mi madre había aprendido a darle tanto placer que Marcelo sólo había estado con ella los últimos 2 años. Excepto ese día. Que yo me le metí en la bragueta a su hombre.

Pasaron unos minutos -deliciosos y eternos para mí- hasta que Morgan estallara escandalosamente. Cumplí mi palabra de tragarme todo, hasta la última gota al paso que veo como se desinflaba en mis manos. Chupe y chupé, todo cuanto pude y un poco más. Marce intervino “ya vampiresa, deja al Morgan quieto que ya le sacaste bastante leche. Ven acá ” y me arrimo a su regazo para darme un suave y delicioso beso que me hizo derretir en su pecho.

“Como te sientes?” Muy cansada, conteste con un susurro de voz. “Pues esto es apenas es el comienzo -puse los ojos abiertos y cara de angustia- tranquila, le escribí a tu mamá que estabas conmigo y que habías tenido un mal día con tu Marquitos, que te distraería y luego te llevaba más contenta a la casa. Eso voy a hacer. Darte tanto placer que te sientas como si volaras y nunca olvides este momento. Y tanto dolor al caminar por la cogida que hemos echado que quieras que te lleve cargada hasta el carro”

Sonaba muy tentadora su propuesta, un tanto dolorosa, pero qué más daba? Ya en sus brazos todo dolor se convertía en orgasmos. Iguales a los quejidos del sexo que estaba teniendo la rubia del Tv mientras la penetraban por el culo. Acto seguido Marce se amiló de nuevo, bajó su smanos empezó a masturbarme con una mientras con la otra se abría camino por mis nalgas, sobándolas con delicadeza, para llegar a mi ano. “Quiero que me des culito, que grites como ella y me pidas que te lo meta todo”

Me da miedo Marce, y si duele mucho?” Muñeca, soy yo quién te la va a meter, no te preocupes que será suavecito y el dolor pasará muy rápido porque estarás lo suficientemente excitada, está bien?? Noooo séeee, me da miedo. “No hay de qué, seré muy cuidadoso para que disfrutes” y me dio un beso largo para terminar de convencerme. “Está bien, pero si te digo que la saques, hazlo” Le dije seria. Él sonrió y no dijo nada.

Así fue cuando vi que Morgan tomaba forma nuevamente y se disponía a clavarse en mi otra vez. “Te cogeré el coño bastante, hasta que te corras, luego me darás culito y me correré adentro pero sólo sentirás el calor porque tendré el forrito” QUITATELO PORFA! Le ordené. Qué dijeeee??? No podía creer que eso había salido de mi boca. Así estaría de extasiada en placer que no me medía. “Estás segura?” -síii?- dije temerosa y sin quitar los ojos de la película. “Quiero que lo hagamos como te sientas cómoda” y en la pantalla la mujer hacía twerck encima del tipo, con las manos apoyadas en las rodillas.

Marcelo veía las ansias con las que miraba la escena que me reto “Si te gusta así, como en la película, sólo lo haré si te atreves a describirme lo que estás viendo” Titubeando un poco y con la cara colorada de la pena, lo miré y le dije “quiero que me llenes…de tu leche toda…” No, no, no. Sé especifica. A la rubia le están dando por el culo y las nalgas le tiemblan, quiero detalles” Esteeeee… Quiero que me acabes en la espalda. Como en esa película…lo riegues todo…después de haberme dado por mi culito…sin que me duela” y una voz ahogada de pena intentaba sonar como una puta. A MI HOMBRE le gustó mi osadía por lo que corrió a arrancar de el condón y penetrarme rueda libre. “Tus deseos son órdenes para mi”

“Toma… Toma …toma” AAAAAAHHH DAMEEEE DUUURO!! Hablaban en la película de blondie desarmada por el 30cm. “Clavamelo toooooodo…asiiií…dame DUUURO ” seguían en la faena. Marce cambió el ritmo con una sonrisa en su cara, me demostraba que sentía mis ganas de gritar y a la vez la pena de pasar por una actriz porno.

“Asiiiií es muchachita…córrete para mí…” Colocó mis piernas en sus hombros, tomó mis pequeñas caderas y empezó a follarme con desesperación “vamos…vamos…durooo…te voy a coger duro” y yo apretaba los dientes y estrangulaba la sábana con mis manos. SSIIIIIIIIÍ… Se siente ricoo!!! ASIIIIIÍ!!!!” Decía la mujer del Tv y yo sentía como si Morgan aumentara de tamaño XXX y me perforara como a la rubia. el dolor y la pena me cortaban el aliento y la respiración.

Él siguió, más y más fuerte. Las contracciones aumentaron. Mi cara daba muestras de que estaba a punto. Marce siguió su mete y saca hasta el fondo -Aguanta muñeca…AH VIEEEEENEEE- Y efectivamente mis jugos dilataron mi coño hasta niveles jamás alcanzados.

Él muy rápido aprovechó el momento, me volteo en peso, restregó mi culo con mis jugos y clavo a Morgan sin piedad. AaaaaaAAAAHHHHH NOOOOOOO !!! ASÍ NOOO… ME DUELE…SÁCALO POR FAVOR… ME DUELE!! Grite sin esperarlo. Pero Marcelo, mi amante secreto, me ignoró.

“Calma hermosa!!! Eso pasa!” Estaba dentro de mi con sus 20 cm instalados en mi culo y sin moverse me dolía. “Marce noooo!!! Y empecé a llorar del dolor” mi ano se estaba estirando y sentía molestia y gusto a la vez. Despacito empezó a moverse y sin mucho descanso siguió sacado un metiendo a Morgan hasta el fondo. “Dime que no te gusta? Ah? Dime que te lo saque ahora a ver?” Yo no contestaba porque tenía razón, me estaba gustando muuuuuuucho el dolor se sentía bien y mi coñito hacia fiesta corriendosé a chorros.

“Eres tan o más húmeda que tu mamá” Y eso es bueno? “Claro hermosa, eso cualquier hombre lo agradece porque quiere decir que estas excitada y sientes placer” me decía susurrándome en la nuca mientras cogíamos como perros en celo.

En un momento exacto, ya el ducto estaba abierto. Sentí como se dilataba dentro de mi aquel trozó gordo y venido escupiendo leche en mi culo. El recto se hizo pequeño para la cantidad, por lo que empezó a derramarse por mis nalgas y por las piernas. Él se apartó un poco. Se aferró a mi espalda con besos y cariñitos. Dejó que Morgan se desinflara dentro de mí. “Esto que sientes, es mi placer regarse en tus piernas” Teníamos muuuuchoo placer ambos. “Y todo me lo diste tú, te portaste como una reina del sexo y eso merece un premio” Se apartó del todo. Me dio vuelta, abrió mis piernas y lamió todo mi coño y mi culo. Al paso, me ordenaba que gritara “no te aguantes pequeña traviesa… VAMOS!!! Grita!! Quiero oirte…Griiiitaa” y empecé con un tímido AY! Que fue aumentando, y aumentando, y aumentando, gritaba como una actriz pornoo y él seguía lamiéndome. Mordía mi clítoris, entraba y salía de mi coñito con la punta de la lengua, chupo los restos de excitación hasta dejarlos séquitos, agradecía eso porque estaba en medio del limbo del orgasmo.

Paró de chuparme y follarme con los dedos. Besó mi vientre y empezó a subir diciendo entre beso y beso “hoy…me dejaste…muy satisfecho…y prometo…que sí te gustó…podemos jugar con Morgan… Cuando quieras” ahí llego a mis labios. Me beso con delicadeza y toda la cara “qué dices ? Jugamos otro día también?” Pasé mis brazos por su cuello y sonriente le plantó un beso apretado por segundos “me encantó y quiero que me enseñes más Marce ” le dije con voz de niña mimada haciendo arrumacos, así caímos en un descasado sueño.

Ya más relajados, empiernados entre besos adolescentes, pensaba que había tenido mi primera sesión de sexo por ambas partes, varias posturas, había dado y recibido oral, grité como una puta loca y todo me había gustado. A mis 17 me cogí al novio de mi madre y ME ENCANTÓ!!

Marcelo ese día fue mi paño de lágrimas, mi amigo, mi amante, mi novio y lo mejor de todo mi hombre. Desde esa vez, he estado activa sexualmente con chicos más grandes y con experiencia. Y de vez en cuando, nos damos una escapadita Marce y yo para darnos por todos lados.

 

 

 

 PD: Soy Eli Flores. Me encanta escribir historias eróticas y leer sus comentarios aquí. Si no están registrados pueden pasarme correos a elifloresbaez (gmail) para contarme lo que sintieron cuando leyeron mis historias. Por ahí también los veré y si mandan alguna de sus fantasías también podré contestarles. Besos ricos en donde lo prefieran.
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Enviándole mensajes por celular

Hola y gracias por leer mi primer relato. Al principio solo quería complacerla pensando que para mí no significaría mucho porque ella es algo vergonzosa respecto a lo sexual; entonces no estaba con las intenciones de usar palabras muy vulgares, no hasta que empezamos con el jueguito y no pude contener mis ganas de desahogar toda la calentura que iba guardando.
Era aproximadamente las 11 de la noche. Mi celular recibió un mensaje y yo, intuyendo que era ella, instantáneamente recordé sus hermosas nalgas cuando las acaricio, y siento que mi pene levemente empieza a ponerse duro. Estaba poniéndome caliente, era evidente. Hace tres semanas que mi cuerpo la reclamaba; aún más con tres calentones que me provocaron besos lujuriosos y furtivos en la disco. Estaba con muchas ganas de coger. Entonces, leo el mensaje y decía:

Ella: Hola amor, qué haces? :-)

Yo: Estoy buscando en el periódico un departamento para alquilar, tú? :)

Ella: En mi cuarto, viendo la televisión. Estás solo?

Siempre me intriga la idea de saber qué es lo que pasa por su mente cuando me pregunta eso, porque siempre lo hace; cuando le pregunto el por qué, me dice que es algo celosa y que quiere asegurarse con que su angelito esté portándose bien. Y no solo me intriga, me excita fantasear con la idea de que lo hace porque quiere juguetear. (Aprovecho a contarles que sexualmente yo soy su primer hombre; ella tiene 20 años y yo 25. Estamos juntos hace dos meses y medio.)

Yo, entonces, tenía terribles ganas de decirle cuánto extrañaba verla, cuando su rostro muestra placer mientras la penetro, pero continué así:

Yo: Si mi princesa, estoy solo :)

No dije más porque estaba medio ocupado, pero sabía que ella continuaría con la charla:

Ella: Por qué quieres irte de tu casa mi amor? Estás con problemas?
Yo: Si, algo así; no me gusta la tensión que hay aquí.
Ella: En toda familia hay problemas, no todo es color de rosa ;)
Yo: Si, así es, pero quedarme de brazos cruzados no es mi elección :)
Ella: Si que eres cerrado mi amor, como todo paceño (una ciudad de mi país, en donde nací) :D
Yo: Igual así me quieres mi amor :)
Ella: Si, te amo como eres, pero me molesta que seas cerrado.
Yo: No todo es color de rosa ;)
Ella: Sí que eres un caso, un caso cerrado :D

Yo reí mucho por ese comentario y pensé en mandarle una indirecta para empezar a hablar de cosas picantes, que hasta entonces eran muy inocentes; yo intentaba frecuentemente subir de intensidad; algo más vulgar, más sucio; pero ella siempre me pedía que no lo haga, pero también me decía que le dé un poco más de tiempo; algo que me tiene enganchado y obviamente excitado. Pero quise intentar de nuevo; con una respuesta algo pasada de lo acostumbrado, y ya en mi habitación le contesté:

Yo: jajaja sí que me hiciste reír :D tú en cambio ya no eres cerradita; puedes darme las gracias ;)
Ella: :-O amor, qué cosas las que dices. Cuando vuelva me las pagarás, ya verás.
Yo: Oh no por favor! No seas mala mi bella, el sexo oral me aterra ;)

Le dije eso porque apenas una vez me hizo el sexo oral, y lo hizo tan inocentemente que me preguntaba cada detalle; cómo me lo tenía que hacer, si me gustaba lo que hacía, si me dolía, etc. Admito que eso me excitó mucho, pero llego un momento en el que esa excitación se convirtió en aburrimiento y angustia; aun así trataba de disfrutar lo más que podía, incluso llegue a disimular para que ella se sintiera bien. Me dejó de hacer el sexo oral y me dijo: “Me encanta eso, te juro que me gustó mucho, pero estoy con mucha vergüenza, dame tiempo porfa.” Yo no quise insistir entonces y seguimos con el coito (pero esa es otra historia). Ahora, continuando con la conversación por mensaje, ella respondió:

Ella: ya veremos lo que pasará ;)

Viendo que ella no reaccionó como lo acostumbrado, supuse que ella también estaba muy deseosa de volver a tenerme en la cama, entonces aproveche la oportunidad y continué:

Yo: Estás solita mi amor? :)
Ella: Por qué esa pregunta mi amor? Eres un picarón :) y sí, estoy sola.

Se extrañó por mi pregunta porque apenas dos veces le habré preguntado eso. Pero me sorprendió que me haya dicho picarón, para ella eso debió significar mucha premeditación antes de decírmelo. Pero era evidente; se me adelantó, ella mostró que estaba caliente y empezó a excitarme nuevamente. Entonces, sin más preámbulo, le dije:

Yo: Porque quiero hacerte el amor por este medio ;)

Ella respondió rápido, así:

Ella: Me parece interesante ;)

Noté que ella estaba con curiosidad, estaba excitada también, y para aumentar su calentura le dije:

Yo: Pero primero prométeme algo.

No continué con el qué en ese mismo mensaje porque estaba probando si ella estaba dispuesta a más, sin vergüenzas ni tapujos. Y me respondió:

Ella: Qué mi amor? :)

Me dio luz verde y le dije, muy caliente:

Yo: Quiero que todo lo que te diga te lo imagines y que te toques, te masturbes; para eso no me respondas, solo disfrútalo ;)

Ya se imaginarán que para mí decirle eso significo un paso muy importante; aunque ella se mostraba excitada, temía que mi vulgaridad le apague la calentura. Entonces, para mi sorpresa, ella nuevamente me mostró que estaba muy excitada y dispuesta a seguir con el sexo virtual, cuando me dijo:
Ella: Te lo prometo mi vida, hazme el amor! :-*

Mi pene estaba bien erecto. Haber dado ese paso significó mucho para mí; hice casi de todo en esta vida de placeres, pero hacer que una chica inocente empiece a abrir sus alas, es algo muy celestial. Entonces continué, al principio con cautela y romanticismo:

(Mensajes enviados por mí)

Es un día común por la noche…

Imagina que tu habitación está casi oscura, con apenas el reflejo del televisor encendido. Tú tendida en la cama, muy cansada pero sin poder conciliar el sueño…

Estás intrigada porque en todo el día no hablaste conmigo…

En medio de pensamientos casuales, escuchas que estoy entrando a tu habitación…

Tienes ganas de mirar pero tu cansancio no te lo permite, sientes como si estuvieras soñando, aún con los ojos cerrados…

Me acerco al televisor y aumento el volumen; escuchas que es música instrumental suave; música que te inspira tranquilidad…

Sientes que me acerco a ti, lentamente, como si no quisiera despertarte…

Sientes que te acaricio el pelo y disfrutas de esa sensación; yo mirándote…

Después, sientes que mi mano acaricia tus senos que están cubiertos con una sábana ligera…

Por un momento no escuchas nada, como si me hubiera quedado mirándote simplemente…

Pero de repente, escuchas el sonido de mi bragueta abriéndose; no estás segura de lo que es, pero sigues atenta, aunque poco consciente…

Sientes que algo toca tu mejilla y empieza a masajearte, empiezas a excitarte y prefieres mantener los ojos cerrados…

Ahora sientes que te humedezco un poco, y esa sensación de cosquilleo pasa a tus labios…

La música que proviene del televisor ahora inspira seducción, erotismo…

Sientes que algo está contorneando tus labios y te los deja húmedos…

Aunque ahora estás más consciente, simulas seguir dormida…

Sientes que hago más presión en tu boca, como queriendo penetrarte…

Tú, instintivamente, sacas un poco la lengua para probar la humedad y sin tardanza sientes que te introduzco un poco el pene…

Lo sientes bien erecto y empiezas a lamerlo, empiezas a excitarte más, tu vagina está mojadita. Sientes que mi pene está salado, pero te gusta mmm…

Empiezas a chuparlo y a meterlo más, abres momentáneamente los ojos para ver mi verga dentro de tu boca…

Sientes cómo mi pene crece aún más y bota líquidos preseminales, tú te acaricias la vagina y sientes como te ayudo con mis manos en tu cabeza…

Estás con ganas de que te penetre, y sientes cómo retiro mi pene de tu boca y retiro la sábana de tu cuerpo…

Te doy la vuelta y quedas con la espalda hacia mí, sientes cómo me pongo encima de ti, empiezo a besarte el cuello, la espalda…

Son besos apasionados y sientes como mi lengua pasa por tu piel…

Agarro mi pene con la mano y empiezo a sobarte las nalgas, estás tan excitada que sientes mucha humedad, sientes mis líquidos escurriéndose entre tus nalgas…

Mis manos pasan a agarrarte los senos, los sobo con poca presión y rápido, agarro tus pezones y sientes como mis dedos juguetean con ellos…

Mi pene está frotando tu vagina, frotando tu ano que también está muy húmedo, sientes el tronco de mi pene rozarte con fuerza…

De repente, sientes que la punta de mi pene está entrando a tu vagina, presiono un poco y gimes de placer, sentiste dolor, pero se transformó en placer…

Introduzco mi pene un poco más y sientes que está muy duro, muy erecto, me muevo lentamente y escuchas cómo gimo de placer…

Me acomodo mejor, quiero metértelo más y sientes una fuerte penetración, una que te hizo gemir más fuerte…

Sientes cómo aumento la intensidad y me muevo hacia los costados, mmm, como queriendo sacarlo pero aun entra más y lo sientes más…

Te tocas el clítoris con intensidad y sientes que mis manos vuelven a agarrarte los senos, esta vez con más fuerza…

Tu gimiendo aún más empapas mi pene con tus jugos vaginales y yo muy excitado saco mi pene de tu vagina, te doy la vuelta y me acerco a besarte la boca con mucha lujuria…

De repente acerco mi pene a tu rostro y me lo empiezas a lamer…

Metes parte de mi pene en tu boca y vuelves a masturbarte mientras yo estimulo tus pezones…

Sientes que mi pene bombea, como un músculo que hace contracción y de repente sientes cómo hago chorrear abundante semen…

Tú muerdes mi pene, mientras tragas el semen, y sientes como se escurre por tus mejillas lo demás…

Retiro mi pene semierecto de tu boca y ves que sigue saliendo semen, tú te masturbas con más intensidad…

Lo lames, lo chupas un poco más y sientes que te corres de nuevo, orgasmos en cadena que se apoderan de tu cuerpo y te hacen gemir como si estuvieras poseída… así quiero que termines amor, me avisas cuando te corras.

Eso fue lo que le dije al final y yo estaba con el pene muy erecto, empecé a masturbarme y de tanta excitación no podía correrme, sentí como si ya lo hubiera hecho en el transcurso del sexo por mensaje, pero seguí hasta que me llegó un mensaje a mi celular:

Ella: :-O Me corrí amor! Me corrí tanto que estoy loca!

Eso me excitó mucho más y también me corrí, el semen que salió de mi pene era abundante realmente, muy espeso, muy viscoso y estaba sumergido en un orgasmo muy profundo. Ella me mandó otro mensaje, uno que me hizo ver que seguía muy excitada:

Ella: te corriste mi vida? Manchaste toda tu cama? Eso me excita ;)

Yo estaba contento por lo que ella me decía, y mi pene de tanta excitación seguía erecto. Entonces con mucha lujuria le dije:

Yo: Si mi amor, toda mi cama está mojada y tengo aún semen en mis manos, huele a sexo, cómo quisiera que lo pruebes ahora.
Ella: mi amor, que excitante! Ya quiero estar contigo ahora mismo!
Yo: ya lo haremos mi princesa, ya quiero que me lamas el pene ;)
Ella: Te lo chuparé amor! Lo haré con mucha pasión :-*

Yo estaba tan emocionado que no quería arruinar el momento, entonces, aprovechando que era ya muy tarde, le dije:

Yo: Mi bella, me tienes adicto a ti, quisiera que veas cómo mi pene está esperando tu sexo.

Antes de que responda, rápidamente le mandé otro mensaje:

Yo: Por ahora nos dormiremos mi bella, quiero dormirme hasta que regreses para no esperarte tanto. Estuvo genial! :-*
Ella: TE AMO UN MONTÓN mi príncipe, me encantó correrme con tus mensajes, buenas noches mi amor :-*
Yo: :-*

Se imaginarán lo excitado que estaba para entonces, más aun sabiendo que ahora ella está dispuesta a chuparme la verga. Ya quiero que llegue ese día, quiero que se empape de tanto semen que eyacularé.

George el Sátiro, desde Bolivia.

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Uno es el padre

Hola me llamo Luis y debo confesar que me costó mucho trabajo decidirme a escribir esta historia de cómo gradualmente convertí a mi esposa en una puta y como este proceso culminó en hacer realidad una fantasía: que a mi esposa la preñara, embarazara otro. Esta es una historia verdadera que inició dos años después de casados y que como les mencioné logré que mi esposa gradualmente no solo aceptara sino que deseara quedar preñada, embarazada, de otro hombre. Es la historia de cómo mi esposa estuvo obsesionada con que otro hombre se la cogiera “a pelo” y se viniera dentro de su vagina. Tanto deseaba mi esposa quedar embarazada de otro hombre que estuvo dispuesta a aceptar las consecuencias de llevar en su vientre un hijo de otro y después tener y criar a su hijo.

Debo dejar muy claro que todo, todo lo que mi esposa y yo hicimos fue con el consentimiento y pleno conocimiento de lo que ambos hacíamos.

Que equivocados están quienes creen que convencer a tu esposa que se la coja otro hombre y además, que deje que la embarace es cosa de un día para otro,. Coger con otro u otra estando casados es algo totalmente diferente a que tu esposa voluntariamente acepte tener cambios serios temporales en su cuerpo durante el embarazo y un cambio permanente en su vida como esposa y madre y la tuya como esposo.

Mi esposa y yo tenemos una relación de mucho tiempo, nos conocemos desde hace muchos años, nos hicimos novios en la secundaria y nos casamos muy jóvenes. Mi esposa Alba es de muy buen ver, no es flaca como se acostumbra hoy, tiene un cuerpo que llama la atención, sus pechos son pequeños, nunca se ha querido operar, tiene unas nalgas y piernas que despiertan el apetito sexual y más cuando se pone faldas cortas. Su culo se le antoja a muchos. De cara muy bonita, muy blanca, de pelo castaño y ojos cafés. No porque sea mi esposa pero en la secundaria y hasta ahora llama la atención a donde vamos y si se viste un poco provocativa ….. más aún. Y curiosamente nunca le ha gustado rasurarse su panochita lo que la hace ver más cachonda. Cuestión de gustos.

Muy pronto después de casados, mientras cogíamos iniciaron las fantasías, fantaseábamos con que ella permitiera que otros hombres la vieran desnuda, ella sabía cuanto me encendía y calentaba esa fantasía, mientras se la metía y la penetraba una y otra vez, le preguntaba si se había dado cuenta como la veían otros hombres durante el día, si pensaba como se imaginaban esos hombres cómo se vería desnuda, y si ella creía que se les antojaría cogerla, ella se calentaba y yo más aún, le preguntaba si no le gustaría que la vieran desnuda, que supieran lo buena y caliente que era además de bonita y sexy. Esto la prendía, hacía que se mojara y escurriera y yo se lo decía una y otra vez, cuantas veces hacíamos el amor. Hasta que un día sin saber como reaccionaría mientras cogíamos, le sugerí que porque no intentábamos convertir nuestra fantasía en una realidad; al principio me dijo que estaba loco, que como me atrevía a proponerle algo así, que una cosa era que lo platicáramos entre nosotros y otra que fuera real. No insistí ese día, volvía a tocar el tema tres días después diciéndole lo mucho que me calentaría a mi, que me haría desearla más, que nadie la tocaría solo la observarían y que ese sería nuestro secreto. Después de insistir una y otra vez, finalmente accedió a hacer la prueba y muy pronto después hicimos un viaje y le sugerí y aceptó que sería muy fácil si ella se pusiera un “baby doll” transparente y pidiéramos “room service” al cuarto del hotel, de esta manera podría dejar que la viera casi desnuda un desconocido sin consecuencias; yo permanecería en el baño y dejaría la puerta semiabierta para poder ver. Cuando tocó el encargado de servicio a cuartos era un joven que no daba crédito a lo que veía, Alba frente a él con un “babt doll” rosa, de faldita corta, diminuto calzón, los pechos sostenidos por una telita muy delgada transparente que permitían ver sus erectos pezones, mientras el joven acomodaba el servicio mi esposa se las agenciaba para pasearse frente a él y como yo le había pedido, simuló que se le caía algo y se agachó a recogerlo dándole la espalda, toda la redondez de sus nalguitas quedó al descubierto para que el mesero la viera. Estoy seguro que en ese momento el joven solo pensaba en lo mucho que gozaría cogerse a mi esposa. También debe haber pensado que clase de puta tenía enfrente. Funcionó y después de que salió del cuarto, mi esposa y yo cogimos como locos, ella estaba que ardía, su vagina escurría, no había duda que a ambos nos había calentado la experiencia, mientras la cogía y se la metía una y otra vez le preguntaba si le había gustado portarse como una zorra, ella me contestaba una y otra vez que primero había estado nerviosa pero que después cuando sintió como se mojaba frente a ese extraño, solo pensaba en que le metieran una verga una y otra vez. Cogimos como nunca.

Este juego se repitió por dos años, cada vez le agregábamos algo extra, ya no era solo el “baby doll” transparente, ahora fue una bata larga que además de ser trasparente dejaba abierta al frente exponiendo a la vista su panochita sin rasurar, el contraste del blanco nieve transparente de la bata y el negro de su vello púbico calentaba a cualquiera. Una y otra vez después de exhibirse cogíamos como locos, poco a poco se estaba convirtiendo sin darse cuenta en una puta, cada día ponía menos resistencia a las novedades, había nacido en ella y crecía un deseo que se convertiría en adicción a enseñar. Era ya sin saberlo, una “exhibicionista”, se había convertido en una puta que gozaba cuando la veían y se calentaba con que otros la vieran y a mi me ponía al rojo vivo. Una vez se puso un “baby doll” tan corto y tan abierto arriba que dejaba ambos pechos prácticamente a la vista, y lo poco que se tapaban, se transparentaba. Abajo, era tan corto que la faldita ni media nalga le tapaba y en consecuencia dejaba todo su bosque negro al frente al descubierto. No dejaba nada a la imaginación. El cambio en ella había sido fenomenal, fue ella quien sugirió que compráramos ese “outfit” en una sex shop. No cabe duda la zorrita sin darse cuenta era ya una puta.

Ahora cuando cogíamos ya fantaseábamos no solo con que la vieran desnuda, ahora le gustaba que le preguntará que era ella y me contestaba una y otra vez. Una puta, soy putísima, me gusta ser puta, tu puta, me gusta que me vean, me gusta imaginarme desnuda frente a varios hombres con sus vergas de fuera paradas, me decía.

Ya para entonces los dos necesitábamos más, queríamos probar algo nuevo y estuvimos de acuerdo en que en nuestro próximo viaje haría los arreglos para que un masajista viniera a nuestro cuarto a darle un masaje y si ella no objetaba, el terapista continuaría su masaje en partes de su cuerpo cada vez más y más intimas hasta donde ella quisiera. El día llegó, hice los arreglos necesarios con un masajista que me recomendó el conserje del hotel, hablé con el masajista un joven musculoso de buen ver y fijamos las condiciones y la hora a la que vendría al cuarto del hotel. Estaba entusiasmado, insistió en preguntar si yo estaba de acuerdo. Dije que claro.

Mi esposa y yo decidimos que lo más apropiado sería que se pusiera un tipo bikini de dos piezas. El masajista llegó con su camilla, ella se acostó y yo hice como que leía una revista, pusimos música tranquila en el radio del cuarto, mi esposa se acostó boca abajo y él, Pablo, así se llamaba el masajista empezó poco a poco a correr sus manos sobre el blanco cuerpo de mi esposa, la espalda, las piernas, el cuello, la cintura sin darme cuenta en qué momento, Pablo bajó la mano la puso ligeramente por abajo del calzón de mi esposa en sus nalgas, ella no objetó, lo que es más, pude observar como se ella se movía ligeramente con placer. Era una señal, la señal que Pablo necesitaba para ir más allá, más profundo. Mi esposa había aceptado que además de que alguien la viera desnuda, ahora, aceptaba que un extraño la tocara, la manoseara. Lo que empezó con una discreta caricia en las nalgas se convirtió en un frenético cachondeo de piernas, cintura, cuello, Pablo despojó a mi esposa del calzón de su bikini, la volteó y cuando la tuvo a la vista boca arriba la despojó del brassiere dejándola por primera vez totalmente desnuda frente a un extraño. Mi esposa no ponía objeción, de vez en cuando me volteaba a ver como buscando mi aprobación y yo cada vez le sonreía como diciéndole: sigue vas muy bien y claro cada vez me paraba más mi verga, Pablo la tenía a su merced, hacía lo que quería y ella no ponía objeción, las manos de Pablo acariciaban todo el cuerpo desnudo de Alba, puso su mano en su monte de Venus, jugueteó con su negro vello, con esa confianza Pablo se bajó los pantalones y su tanga y sacó su verga, un singular miembro, grande y grueso y lo acercó a la boca de mi esposa, ella al principio se resistió, Pablo insistía acercándola a sus labios carmesí hasta que ella accedió primero a besar la punta de la verga de Pablo y luego la metió tímidamente en su boca, segundos después Pablo aprovechó que Alba había consentido y la metía y sacaba de su boca, Pablo tuvo que parar dos veces para explicarle a mi esposa como debía mamársela, debo mencionar que en todo el tiempo de casados nunca había aceptado mamar mi verga, era virgen en la boca, entonces ella no pudiendo más explotó y dijo lo que yo había esperado siempre, primero casi imperceptible dijo aayyy… aayyyyy… mmmmm…. Que rico….. cógeme por favor, conforme se calentaba subió el tono de voz y gimiendo, practicamante a gritos suplicaba: cógeme le decía una y otra vez, estoy escurriendo, ya no puedo más, te necesito dentro de mí, por favor, no me dejes así, cógeme, quiero verga, méteme tu verga, hazme tu puta, por favor. Cógeme pero ponte un condón le pidió. Este fue el inicio de una nueva vida. No cabe duda. Había nacido una PUTA.

Continuamos con nuestras experiencias sexuales, ya no recuerdo cuantos hoteles visitamos aunque los masajistas eran esporádicos, el libido en mis esposa iba en aumento.

Justo después del nacimiento de nuestro segundo hijo, ahora ya estábamos en el quinto año de nuestro matrimonio, una noche de sexo le pregunté si consideraría que otro hombre la cogiera sin condón y se viniera dentro de ella. La sola mención de la idea no solo le molestó, se ofendió y dejó de hablarme por varios días, pedí disculpas una y otra vez aún cuando en el fondo siempre supe que su enojo y resistencia era precisamente una reacción para ocultar lo que ella realmente quería o deseaba. Hicimos las paces, y volvimos a la normalidad, vida, sexo, exhibicionismo una y otra vez hasta que me volví a animar y encontrando el momento propicio le volví a preguntar si habría alguna posibilidad de que permitiera que otro hombre la cogiera sin condón y se viniera dentro de ella. Su reacción no fue como la primera vez, me dijo que lo pensaría y me daría su respuesta en unos días.

Fueron los días más largos de mi vida, no me atrevía a tocar el tema otra vez por miedo a cual sería su reacción. Hasta que una noche en la cama me abrazó y besó y me dijo: “y esa idea loca que tuviste cómo la quisieras llevar a cabo?”

Después de mucho platicar decidimos hacerlo. La pregunta era cómo y con quien. Acordamos que debería ser con alguien desconocido, de preferencia fuera de la ciudad o de la zona donde vivimos, y lo más importante si iba a permitir que la cogieran sin condón, cómo podíamos garantizarnos que no quedara embarazada y más importante aún, si era un desconocido cómo asegurarnos de no correr el riesgo de que la persona fuera VIH positivo. Pasaron los días y no encontrábamos la solución a los dos “peros” de nuestra aventura. Conforme pasaban los días nuestra inquietud, nuestros deseos crecían, no hablábamos más que de este tema, y mientras más lo platicábamos más se nos antojaba.

Aún sin encontrar la respuesta a nuestras inquietudes una noche salimos a festejar el cumpleaños de su prima Luisa, fuimos a cenar y terminamos en un bar en la zona Rosa, ella, Alba iba muy sexy, se había puesto una de esas faldas cortas que dejan al descubierto la mayor parte de sus bien contorneadas piernas y muslos, no llevaba medias y solo un panty que en la parte de atrás se metía entre sus dos redondas y tersas nalgas, otra vez, su vello púbico la hacía ver más sexy al hacerse presente detrás de esa tela trasparente de su minúsculo calzón. Una blusa con amplio escote al frente permitía apreciar sus pechos que aunque pequeños, firmes y de singular contorno. Al calor de las copas y mientras bailábamos y le subía la falda y acariciaba sus nalguitas, la besé y le dije: zorrita ya no puedo más, no duermo pensando cómo y quien te puede coger sin condón, si realmente me quieres y estás dispuesta a hacer lo que sea por mí, en vez de buscar el cómo no, buscamos el como si, ella no me entendió y me dijo, estás borracho o me estás tomando el pelo, no te entiendo y yo le contesté, no nena no estoy borracho ni bromeando, ¿porqué en vez de pensar cómo no te embarazas? porque no pensamos cómo lo hacemos para que te embaraces. Ella se detuvo, paró en seco y me dijo. Me estás proponiendo que me cojan para que me embarace de otro hombre, quieres que me preñe otro que no seas tú, quieres que lleve en mi vientre el hijo de otro hombre, sabes lo que me estás pidiendo? Soportarías ver como me crece la panza sabiendo que el hijo que llevo dentro no es tuyo? Estás loco? Por un momento no dije nada pero segundos después, que parecieron una eternidad, no se de donde saqué fuerzas que le contesté SI, si eso te estoy pidiendo…. Hubo un silencio sepulcral por unos instantes que me parecieron minutos, Alba me abrazó muy fuerte, juntó sus labios a los míos y sin yo poder creer lo que oía me dijo…. Si eso quieres eso hacemos, te doy gusto en lo que quieras…. Te quiero, llévame a la casa, cógeme, estoy muy caliente, me muero de ganas de tener tu verga dentro de mi. Hazme tu puta vámonos… Te podrás imaginar como cogimos llegando a la casa.

Sin decirle a mi esposa y habiendo calculado su periodo de ovulación, organicé un viaje de una semana a la Riviera Maya a un lugar y hotel que me habían recomendado unos amigos muy reventados. Dos semanas antes del viaje me las agencié para no tener sexo con mi esposa. Quería que llegara ardiendo a la Riviera Maya, y más aún, se me había metido en la cabeza que si ya había aceptado que se la cogieran sin condón, quería estar seguro que si la embarazaran, el que la embarazara fuera otro y no yo.

El tema del SIDA no volvió a salir a relucir en nuestras conversaciones y menos cuando hablamos del viaje. A mi me vino a la mente en varias ocasiones y no se si con toda intención o no, lo borraba de mis pensamientos y pensaba en otra cosa.

Para hacer una historia larga, corta llegamos al Hotel en la Riviera Maya, un lugar con unos jardines y alberca espectacular. La primera vez que bajamos a la alberca mi esposa llamó la atención, como lo habíamos planeado, por lo miniatura de su bikini que poco dejaba a la imaginación, habíamos acordado que ella coquetearía con los hombres solos que hubiera. Cual sería nuestra sorpresa que alredor de la alberca estaba un grupo de cinco extranjeros, nos las agenciamos para ocupar unos camastros al lado de ellos. Hablaban en francés, mi esposa se quitó una pequeña blusa dejando al descubierto el top de su bikini que dejaba a la vista más de la mitad de sus senos. Se acostó boca abajo y desamarró el top, el espectáculo era increíble por lo diminuto del calzón de su bikini dejaba ver toda la redondez de sus nalgas, y sin el top, parecía que estuviera totalmente desnuda boca abajo. Dos de los franceses no le quitaban los ojos de encima y entre ellos comentaban algo, supongo yo que era sobre mi esposa. De repente ella hizo un movimiento inesperado para mi, se volteó y como si hubiera sido accidental, dejó al descubierto sus desnudos pechos, con lentitud estiró la mano en búsqueda de su top, y con toda intención para que los franceses que ahora la observaban sin disimulo. tardó en encontrarlo.

Ese era el momento que estaba esperando, me levanté y le murmuré algo a mi esposa en el oido: “Ahorita vengo voy por unas bebidas al bar te dejo en buenas manos, aprovecha ahora que tienes su atención y seguramente están calientes por ti.

Mi esposa me dijo que después que me fui y estuve fuera de su vista dos de ellos se acercaron a ella y en muy mal español iniciaron conversación con ella, mi esposa había llevado francés en la secundaria y aunque no podía conversar, si entendía muchas palabras, o por lo menos creyó entender. Uno de ellos puso su mano sobre su muslo y como ella no objetó, el otro hizo lo mismo. La muy puta de mi esposa no perdió tiempo y tomó la mano de uno de ellos y la llevó hasta su panochita, el mensaje era claro, prácticamente les decía tómenme, mi esposa metió su mano a su bolsa de playa y sacó la llave del cuarto y sonriendo la entregó a uno de ellos y le dijo “dix heures” a las diez.

Esa noche bajamos a cenar en la palapa del hotel, nuevamente mi esposa vestía por demás provocativa, una faldita corta medio trasparente, sin ropa interior. Nuestros amigos estaban en una mesa en la esquina, solo pude observar como los que daban

el frente le sonreían maliciosamente y uno de ellos levantó la llave discretamente y se la mostró a mi esposa a lo lejos.

Cenamos y un poco antes de las 10:00 mi esposa me explicó que era el momento que habíamos estado esperando, ella se levantó de la mesa haciéndose notar y volteando a verlos, les sonrió y se alejó hacia nuestra cabaña que estaba en la parte de atrás de la palapa. Como lo habíamos acordado yo me pasé a una mesa del bar con un puro, como diciendo tómense su tiempo que yo voy a fumar mi puro y me toma tiempo.

Vi como primero dos de ellos y luego otro se levantaron de la mesa, el último en levantarse le entregó un celular a uno de los que se quedó sentados. Estoy seguro que era para que les avisara de mis movimientos.
Alba me contó que poco después de que entró al cuarto oyó como metían la llave en la cerradura y tal como lo había anticipado, entraron los tres franceses, ella les sonrió y ellos se avalanzaron sobre ella, uno besándola, el otro metiendo la mano debajo de su falda y el tercero cogía sus pechos y los besaba, la despojaron del vestido y como lo habían anticipado, debajo del vestido solo había desnudez total. Me platica Alba como se besaron, la cachondearon, le metía uno y luego otro un dedo, dos dedos en su vagina, por primera vez su virgen culo estaba siendo penetrado por los dedos de unos extraños ella solo oía como por momentos le hablaban en francés, luego le decían palabras en inglés, francés y en muy mal español. Pute, whore, puta, de todo le decían, magnífica, belle, desnudos todos se turnaban para que mi esposa les mamara la verga, ella no podía más, me dijo que nunca había sentido tantas ganas de que la cogieran, parecía como que flotaba me dijo después. El que hablaba un poco de español y le decía: estás rica, buena, muy buena eres puta caliente cuando le acercó su pene a la entrada de su vagina mi esposa que tenía los ojos entrecerrados, los abrió y claramente pudo ver como éste hombrón con una verga mucho más grande que la mía iniciaba su penetración sin condón, en eso me contó, me vino a la mente como un relámpago que estaba ovulando, que precisamente esa semana eran mis días más fértiles… me contó que se le salió decir muy fuerte: “Luis hijo de puta, cabrón lo planeaste sabiendo que éstos eran mis días fértiles…., estoy ovulando…. todo junto, la verga del francés en la puerta de mi sexo, saber que habías planeado los días, todo eso hizo que me excitara más me dijo ella, me cogieron uno primero y otro y otro después me contó, primero en mi vagina y luego en mi ano, me dolió mucho cuando me penetraron por el culo, pero estaba yo tan caliente me dijo que una y otra vez se movía siguiendo el ritmo de sus embates. Me continuo contando, Una y otra vez les decía, así, así cójanme, y sin pensarlo, empecé a gritar: si, soy una puta cójanme, embarácenme, quiero que me preñen, vénganse dentro de mi, quiero su leche, mucha leche, quiero tener un hijo de alguno de ustedes, soy una puta, quiero que hagan que me crezca la panza. Me contó: Uno primero y otro después y otro más me llenaron de su líquido blanco espeso, uno de ellos me dijo: yo creo que tenía mucho tiempo sin venirse porque sentí como me echaba lo que yo supuse eran litros de su semen. Mientras más pensaba yo en que me estaban cogiendo sin condón y viniéndose dentro de mi, más me excitaba me contó Alba, una y otra vez suplicaba: así, así fuerte, cójanme. Vente dentro de mi soy una puta, putísima, soy su puta hagan de mi lo que quieran…. Hubo un momento en que tenía tres vergas dentro de mi, una en mi vagina, el otro me tenía ensartada por el culo mientras yo mamaba al tercero. Cuando me las sacaron estaba yo exhausta me dijo: “fue hasta ese momento que me vino a la mente que me habían cogido tres hombres que yo no conocía, eran extranjeros y aunque de buen ver, no sabía nada de ellos, me helé, me dijo mi esposa, me puse fria de miedo solo de pensar que alguno de ellos fuera positivo del sida”.

De las seis noches que pasamos en el hotel cuatro noches estuvieron los franceses en el cuarto cogiéndose a mi esposa, no hubo uno de los cinco que no se la cogiera y todos sin condón.

El último día de nuestra estancia mi esposa me dijo si no notaba algo raro en uno de los franceses, le comenté que no y me dijo, fíjate bien, camina de manera muy delicada, ya son dos veces que se separa de sus amigos y camina muy misterioso atrás del bar. Una vez más cuando se paró y caminó hacia atrás del bar yo me levanté y caminé hacia el lado contrario desde donde podía ver la parte de atrás del bar. Para mi sorpresa pude observar como el francés, un negro de extraordinaria altura y muy musculoso, besaba a uno de los empleados del bar, una y otra vez, se besaban y movían las manos uno en el cuerpo del otro. Era evidente, era homosexual.

Regresé y con miedo le pregunté a mi esposa si se la había cogido el francés negro y se había venido dentro de ella, Para mi asombro, y sin saber qué decirle, me contestó que si, que curiosamente había sido uno de los que más veces se había venido dentro de ella. No pude emitir palabra alguna y preferí callar.

Una vez de regreso en casa no volvimos a tocar el tema por unos días, hasta que poco a poco empezamos a comentar las experiencias del viaje.

No había día que pasara sin que recordara yo al negro francés besando al empleado del bar del hotel. Me entraron dudas sobre si había sido buena idea la experiencia de mi esposa con el negro homosexual.

Pasaron los días y aunque tratábamos de no hablar mucho del tema yo estoy seguro que en la mente de mi esposa el fantasma de si había quedado embarazada siempre estaba presente. Por lo menos yo si pensaba cada día en esa posibilidad, que consecuencias tendría nuestra calentura. Lo cierto era que lo hecho, hecho estaba y nada podíamos hacer ahora. Habíamos jugado con fuego sabiendo cuales podían ser las consecuencias.

Llegó el día que tanto habíamos esperado y a la vez temido o deseado, Alba me dijo una mañana que tenía ya más de una semana de retraso, muy raro en ella porque siempre había sido muy puntual en su regla.

Corrimos a la farmacia y compramos uno de esos kits de prueba del embarazo. Y ………. Alba estaba embarazada, la había preñado uno de los cinco franceses, cuál no sabemos. Mi esposa está en su quinto mes de embarazo y todas las pruebas que le han hecho han salido bien.. Los dos estamos contentos de tener otro hijo… luisgongar@hotmail.com
Luis

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Continúa el romance de Clara y Teresa

Abrí mis piernas, ella se paró a los pies de la cama a observar mi humedad, luego se acostó a mi lado y me acarició suave y amorosamente hasta que me corrí en su mano. Toda su mano estaba en mi vagina, y se movía, giraba, entraba y salía. Sus ojos no se apartaban de los míos, su respiración se confundía con la mía. Era como si el tiempo nunca hubiera pasado, una comunión perfecta.

Luego de aquel fin de semana increíble, de un reencuentro que nunca pensé tuviera tanta pasión, me volví a casa. Los siguientes días, fueron interminables, la extrañaba mucho, si bien hablábamos todos los días y nos decíamos lo mucho que nos queríamos y nos hacíamos falta, yo no resistía la soledad. Lloraba en el teléfono como una niña.

Todo lo bueno del reencuentro, se tornó en una pesadilla de soledad y ansiedad sin control.  Una noche la llamé muy tarde, y hablamos hasta la madrugada. Ella no podía dejar su trabajo, y quería que yo me fuera a vivir con ella. Yo estaba confundida, pero la necesitaba mucho, finalmente decidí pedir unas vacaciones para poder pasar más tiempo juntas y ver como funcionaba todo.

Nosotras ya habíamos vivido juntas en nuestra primera etapa, y nunca tuvimos problemas de convivencia, pero ya no éramos las mismas y estábamos muy acostumbradas a las mañas de la soledad.

Yo tenía casi todo listo para viajar, cuando una mañana, tocaron timbre de mi casa y al abrir estaba allí parada mi Tere. La felicidad, me inundó, fue un momento sublime, aquel abrazo, aquel beso no los podré olvidar jamás. Pasamos unos días en mi casa antes de viajar a B.S., hicimos un par de reuniones para que se reencontrara con viejas amistades, visitamos a mi familia, nos escapamos una tarde a un hotelito que solíamos frecuentar en La Paloma. Después de esa semana de sueño, viajamos a su casa, pues tenía que volver al trabajo. Cuando llegamos noté algunos cambios, básicamente tenía un dormitorio nuevo.

Clara – Ay Tere que lindo, cambiaste los muebles. Teresa – Mi amor, no te olvides que estamos comenzando una nueva vida. Yo espero que te quedes conmigo para siempre, y que te sientas la dueña de casa. Clara – (sumamente emocionada) Te amo como nunca amé a nadie.

En ese momento me desnudé, y ella al mirarme hizo lo mismo. Luego, durante varios minutos, nos miramos hasta el último rollito, la última arruga. Las miradas eran caricias amorosas que mostraban entrega total y absoluta. Su cuerpo era para mi el más hermoso y deseable del mundo. Mi cuerpo era para Teresa el más adorado y ansiado.

Me acosté en nuestra cama, y abrí mis piernas totalmente, ella se paró a los pies de la cama a observar mi humedad, luego se acostó a mi lado y me acarició suave y amorosamente hasta que me corrí en su mano. Toda su mano estaba en mi vagina, y se movía, giraba, entraba y salía. Sus ojos no se apartaban de los míos, su respiración se confundía con la mía. Era como si el tiempo nunca hubiera pasado, una comunión perfecta. Ella tomó mi mano y la llevó a su sexo, para masturbarla duro, como a ella le gusta.  Primero utilicé mi mano, pero después deseaba comer su sexo y hundí mi cabeza entre sus piernas, hasta que sentí mi rostro bañado por su licor.

Corazones agitados, jadeos incesantes, besos, olor a sexo caliente, nuestra habitación era la gloria.

Después de un rato, nos sentamos enfrentadas y trenzamos las piernas para poder chocar nuestros sexos uno contra el otro. Muy abrazadas, con los pechos apretados, sudorosas y anhelantes, fue un momento maravilloso, un delirio. Era clarísimo que teníamos que seguir juntas y que no haberla seguido la primera vez que se fue del país fue un gran error. A partir de allí formamos una pareja sólida en todos los sentidos. Durante varias semanas vivimos una luna de miel, puede que alguien piense que es una ridiculez: dos veteranas, con mil batallas peleadas, viviendo un romance. No sé, puede ser, pero la verdad es que nos sentíamos de veinte, en todos los sentidos.

Salíamos a bailar, a caminar, nos reíamos sin razón aparente, y reavivamos la pasión. La pasión era por momentos incontrolable, una tarde cuando volvió de trabajar, yo estaba haciendo algunos ejercicios de yoga en el living. Se sentó muy en silencio a observarme y cuando terminé ya no estaba. Me levanté medio sorprendida a buscarla y la encontré en la ducha. La puerta del baño estaba abierta, como la mayoría de las veces, observé su figura mojada, fresca, deseable y no pude contenerme, me quité la ropa y entré a la ducha.

A partir del momento en que rocé su piel, ella giró hacia mí y nos besamos mucho, apretadas una contra la otra.

“Dame toda tu mano”, le pedí. Ella se agachó muy lento, acarició mis piernas, besó mi escaso vello púbico y su mano fue lentamente ubicándose, en mi sexo buscando mi vagina. De a poquito y con un leve y dulce dolor, su mano entera se movía en mi interior, generando en mi ser, oleadas de placer, calor, mucho calor, mi sexo ardía en deseos de ser suya. No quería que se saliera, yo la deseaba como nunca antes.

Finalmente salimos del baño, y yo seguía ardiendo en deseos de ser suya. Me tendí en la cama, abrí mis piernas, y solo tuve que mirarla, para que Teresa comprendiera. Bañó su mano con lubricante y nuevamente guardó su mano en mí. No quería que usara el arnés, quería sentir sus dedos, nudillos, su puño entero en mi interior. Creo que finalmente me desmayé de tanto gozar, cuando desperté era de madrugada y ella estaba dormida sobre mi pecho, su mano olía a mi sexo, estaba sobre mi vientre.

Me volví a dormir, absolutamente feliz, y satisfecha. En la mañana, se fue muy temprano, la llamé pero estaba ocupada y no tenía tiempo de almorzar. Hasta la tarde no nos vimos.

Cenamos temprano y nos llevamos el postre a la cama. Hacía semanas que dormíamos desnudas, y esa noche no fue la excepción. Siempre había querido comer sobre el cuerpo de una mujer, increíblemente nunca lo había hecho.

Coloqué crema batida y frutillas sobre todo su cuerpo, Teresa, no podía parar de reír, pero cambió las risas por suspiros y jadeos cuando comencé a comérmela completita. Uffff, que fiesta, su piel encremada, su sexo húmedo y las frutillas azucaradas. Se retorcía en la cama de placer y yo me sentía a tope. Lo más sabroso fue su coño caliente, ufff ¡que gloria!

Nuestra vida era fabulosa, nos entendíamos tan bien, en todos los sentidos. Cualquier cosa que hayamos pasado, para llegar al reencuentro, sin dudas valió la pena. Aún hoy, luego de años de convivencia, seguimos tan seguras y felices.

Autora: Amandaz

z.amanda@lycos.com

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Toda la noche

Nos vamos a la cama y comienza a poseerme con su animal tan grande y desbocado que siento morir de placer, quiero verlo y mamarlo, lo saca y comienzo a meterlo en mi boca y lo acaricio con mi lengua, comienza a dilatarse, se mueve en  mi boca  en suaves movimiento de entrada y salida veo su cara excitada y lo provoco con mis tetas, sin dejar de mamarle ese tronco tieso y suave.

Si… Ya habíamos hecho el amor. Era maravilloso… al encontrarnos era como corriente fluyendo por todos lados, la electricidad encendida en nuestros cuerpos. La atracción era muy fuerte, luchar contra nuestros deseos imposibles. Tenernos cerca incontrolable. El deseo aflora, nuestros cuerpos elevan su temperatura.

La ropa sobra, en un juego… sin pensarlo, comienza a desnudarme, besarme con frenesí, que me pone más encendida… con su lengua dentro de mi boca en un baile sin fin… su mano buscando mi sexo… que aumentaba la humedad de mi concha.

Luego cargaba con mi cuerpo y lo coloca muy suavemente en la cama de tal manera que abre mis piernas y comienza a acariciar mi vagina con su lengua y luego a chupar como un loco que nunca ha tenido sexo…pero se que su experiencia hace que esa mamada sea sensacional… me estremezco… me excito… me contorsiono de pasión y locura. Sus manos acariciando mis tetas que se endurecen con el manoseo, es incontrolable mis espasmos de deseo…

Luego de acariciar, chupar, lamer y meter su lengua en mi fuente… su palo tieso me lo mete poco a poco aumentando aun más  mi excitación, en el movimiento de introducir y sacar su mástil, siento que un espasmo llega de repente en mi cuerpo haciendo descontrolable mi organismo…. soy toda suya y el deseo de ambos se confunden en los cuerpos fundidos por el deseo, la posesión total, mientras cada vez más,  abre mis labios vaginales  para introducir ese animal descontrolado, caballo salvaje en sábana abierta, en varias ocasiones.

La pasión no me deja pensar, el deseo nos une cada vez más… así que ya horas de amor no es suficiente… al encontrarnos en su apartamento fue la coronación de los momentos más esperados para amarnos como dos locos desesperados.

Por primera vez, conozco donde vive el que roba mi sueño, hace realidad mis deseos, me lleva a llanuras ilimitadas de pasión. Entramos al apartamento, es pequeño, y al cerrar la puerta se enciende el swiche de la pasión, se inicia con besos de puro fuego, nos quitamos lentamente la ropa, él desbotona mi blusa y yo hago lo mismo con su camisa. Nuestras manos inquietas buscando la fuente de placer, mete su mano en mi hueco y siento que desmayo, se aturde mi pensamiento.

Comienzan nuestros cuerpos un baile de amor en forma libre, sin límites, el deseo nos arropa. Nos vamos a la cama y comienza poco a poco a poseerme con su animal tan grande y desbocado que siento morir de placer… quiero verlo y mamarlo, lo saca y comienzo a meterlo en mi boca y lo acaricio con mi lengua, comienza a dilatarse… se mueve en  mi boca  en suaves movimiento de entrada y salida veo su cara excitada y lo provoco con mis tetas, sin dejar de mamarle ese tronco tieso y suave.

Luego mete de nuevo su verga en mi concha hasta que el cansancio nos vence, descansamos un momento, pero su mano no deja de acariciar mi pompi, se acerca a mi hueco trasero y comienza a acariciarlo, lo abre poco a poco.

Sospecho su intención y me ruborizo, me excita más  no podemos  aguantar y comienza a meter su madero que me calienta aun más   su tronco metido dentro de mi… me hace sentir erizada de amor y disfruto .. Se que le gusta mi trasero, que lo ve como algo muy excitante, lo provoco y se emociona más  no deja su movimiento de entrada y salida en mi tripa, está a punto de acabar pero se aguanta… tenemos toda la noche.

Nos recostamos en la cama, descansamos y las caricias no cesan en nuestros cuerpos a través de nuestras inquietas manos, esa noche… no hay sueño, no hay cansancio, solo queremos amarnos. De nuevo, parado como un soldado en guardia, lo abrazo, me monto sobre él cual Maria Lionza, y me introduce su pene en mi raja y siento como me estremezco de deseo.

Cabalgo sobre mi potro en sábana abierta, disfrutando la libertad del amor primaveral. Con la experiencia otoñal…

Autor: Fatocas

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Otra vez el metro de ciudad de México

Ella tomó confianza y se decidió a recargar, su cuerpo contra el mío. El contacto fue voluntario y sentía esas deliciosas nalgas en contacto con mi zona genital, me levanté ligeramente de puntillas para permitir a mi enardecido miembro entrar en contacto con ella y notar su reacción, mi presión inicial fue tímida, pero poco a poco se fue haciendo más firme y percibí que ella correspondía.

Qué tal, amigos lectores de este sensacional espacio de lectura. Entre mis relatos se encuentra el de la experiencia más excitante que he tenido hasta el momento en el transporte más maravillosamente erótico que tenemos quienes disfrutamos del contacto corporal con personas desconocidas: el metro de la Ciudad de México. Gracias a ese relato conocí a una chica que me invitaba a terminar lo que había iniciado aquella ocasión en mi viaje. Así lo hicimos y la experiencia fue satisfactoria para ambos. Lo que relato a continuación es lo que más se ha acercado en cuanto a intensidad a esa experiencia inolvidable que relaté hace algunos años.

Era lunes, alrededor de las 9:00 de la mañana. Abordé el vagón del metro en la estación Indios Verdes con destino a la estación Coyoacán. Algunos días atrás había quedado desempleado por situaciones que no vienen al caso, pero, afortunadamente, antes de que eso sucediera, tenía ya algunas propuestas laborales. Precisamente me encaminaba a realizar una especie de examen final a una empresa, luego de haber superado, con bastante éxito algunas entrevistas previas y exámenes psicométricos. Mi vestimenta en esa ocasión era impecable: traje de tres piezas en color negro, camisa y corbata oscura y zapatos recientemente boleados. Imagino que todos tenemos días en los que lucimos realmente bien, nos sentimos completamente satisfechos con nuestra apariencia y la imagen de algún espejo o cristal, como el de las puertas del vagón, nos dicen a cada momento que todo está puesto en su lugar; ése era un día así para mí.

Desde hace ya algunos buenos años se ha hecho costumbre para mí mantenerme alerta ante cualquier posibilidad de rozar cualquier parte del cuerpo de alguna linda desconocida. Debo confesar, con cierta vergüenza, que inicialmente este tipo de contactos era algo fortuito que yo disfrutaba, sin embargo, cada vez más, son situaciones provocadas por mí, buscadas, incluso, con mucha insistencia, aunque siempre con la premisa de que el mayor placer que provocan estas situaciones es el consentimiento no explícito por parte de las mujeres, es decir, el contacto debe ser para ellas tan placentero como para mí, o por lo menos parecerlo… en último de los casos, ella no debe manifestar desagrado por ello. Al llegar a la estación La Raza, nada había sucedido. Alguna mujer había abordado el vagón, que a esas horas está lleno en su mayoría por hombre, puesto que muchas mujeres optan por caminar unos cuantos metros de más con tal de mantenerse lejos de la posibilidad de ser acosadas por los hombres que, como yo, disfrutan de esos contactos.

Decidí bajar en esa estación y dejé pasar un vagón más, esperando que la suerte me hiciera coincidir en el mismo espacio de alguna mujer que, por lo menos, no tuviera inconveniente en viajar rodeada de hombres. No abordó nadie así el vagón junto conmigo, pero mi prioridad, como es de suponer, estaba puesta en llegar puntual a mi cita laboral, por lo que decidí dejar mis expectativas placenteras para una mejor ocasión. Pasó sólo una estación y, cuando las puertas del vagón se abrieron, lo abordaron tres mujeres; dos de ellas bastante mayores, iban juntas, y la otra, que iba sola, debería estar viviendo la mitad de la tercera década de su vida. Ésta última subió primero y se colocó de espaldas justo delante de mí, que iba agarrado del tubo más alejado de la puerta que se abre, delante de un tipo que iba recargado en la puerta opuesta. El vagón no iba muy lleno, así que entre la recién llegada y yo había una distancia suficiente como para que nuestros cuerpos no se comprometieran. Detrás de ella subieron las dos damas que comentaba; como había un asiento desocupado en medio del vagón, la primera chica, gentilmente, lo ofreció a la mayor de las mujeres que habían abordado junto con ella.

Para permitir que estas pasaran, ella tuvo que pegar su cuerpo con el mío; el contacto fue ligero, puesto que yo, a pesar que habría disfrutado muchísimo el contacto de ese cuerpo, intuí que no era el mejor momento para provocarlo, por lo que me hice un poco hacia atrás, tan sólo lo que mi aversión al contacto con el hombre que estaba detrás de mí me permitía. El contacto, como mencionaba, fue escaso, tan pronto pudo, ella volvió a su posición original. El metro avanzó, ella por poco pierde el equilibrio, pero alcanzó a agarrarse del hombro de un señor que había junto a ella. Mi reacción fue demasiado tardía; segundos después del incidente pensé que había dejado ir una magnífica oportunidad de sentir el contacto de la piel de esta chica, quizás habría podido tomarla de la mano (adoro el contacto de las manos de una desconocida), gesto que ella, por supuesto habría agradecido y quizás eso hubiera servido para iniciar una conversación. La chica tenía algunos kilos de más, pero era muy atractiva. Su rostro era lindo, realmente lindo; los kilos de su cuerpo no se retrataban en absoluto en su rostro.

Su nariz era perfecta, sus ojos claros, su piel más bien blanca, sus dientes, en camino de ser perfectos gracias a los brackets que usaba. Su estatura era aproximadamente la misma que la mía. Yo no soy un tipo alto, pero en una mujer, esta estatura sí podría considerarse así. La tardanza en avanzar del metro en la estación siguiente me permitió contemplarla detenidamente y pensar lo que hubiera pasado si tan sólo la hubiera sujetado cuando estuvo a punto de perder el equilibrio. La gente, como es obvio cuando el metro tarda más tiempo del normal en cerrar sus puertas, comenzaba a entrar y reducía poco a poco los espacios libres del vagón. Aún así, la distancia entre ella y yo era todavía inofensiva. Bueno, en cierto sentido lo era, pero en otro no. Mi rostro estaba muy cerca de ella. Podía aspirar perfectamente el aroma de su cabello, de hecho, de haberme decidido, fácilmente podría haber depositado un beso en su mejilla. Obviamente, no lo hice, pero la idea me cruzó coquetamente por la cabeza.

En un momento, ella dio un paso hacia atrás, con el fin de dejar un poco más de espacio libre a la gente que entraba, o por lo menos eso pensé yo. En este movimiento, alcanzó a pisar ligeramente la suela de mi zapato, ante lo cual, ella volteó apenada y me pidió disculpas. Yo sólo hice una mueca como diciendo  no importa  y le sonreí. Allí pude observar que realmente era hermosa. Pero había habido ya contacto verbal, es decir, para ella yo ya existía más que como un bulto entre la gente, por lo que, si acaso por mi mente había cruzado la idea de provocar y disfrutar el contacto con su cuerpo, debía desecharla. Por extraño que pueda parecer, la cercanía con esa mujer me agradaba. No había contacto como tal, pero intuir que ella notaba mi presencia detrás de ella, era excitante.

Bueno, eso de que no hubiera contacto no es del todo cierto; una vez transcurridas algunas estaciones, me percaté de que su mano, colocada por encima de la mía en el tubo vertical del metro, mantenía una distancia tan mínima como la de nuestros cuerpos. El movimiento, en este caso, no fue tan difícil. Simulé un reacomodo en mi manera de tomar el tubo, quizás para estar sujeto de mejor forma, para eliminar esos centímetros que nos separaban. La palma de su mano no estaba en contacto con el tubo, sino que eran casi solamente sus dedos los que se sujetaban, de manera que no tuve mucho problema para colocar mi pulgar por debajo de su mano, y mi dedo índice en estrecho contacto con sus dedos. Eso fue todo, así recorrimos varias estaciones más, sin avance alguno por mi parte, por temor a que el contacto, accidental quizás por parte suya, pero completamente intencional por mi parte, no fuera lo que yo estaba imaginando.

El tipo que estaba detrás de mí, debió notar algo, pues de inmediato colocó su mano por encima de la de ella, lo más cerca que le permitió su audacia. Eso entorpeció en cierta manera mi percepción. Trataré de explicarme: el contacto entre nuestras manos para ella bien pudo deberse a la inercia del movimiento; si ella tuviera la oportunidad de retirarla y lo hiciera, eso me habría demostrado que me equivocaba; en cambio, si tuviera esa posibilidad, pero mantuviera su mano allí, me pintaría un panorama más prometedor. Pero el tipo éste había estropeado esa prueba al poner su mano en una posición en la que hacía difícil para ella recorrer su mano o quitarla. Como se imaginarán, ella dejó la mano allí, pero yo no supe si se debía a que disfrutaba, como yo, el contacto, o porque no tenía mucho espacio para recorrerla.

Unas estaciones más adelante, las señoras a quienes ella había cedido el asiento bajaron. Para poder brindarles paso, nuevamente debió hacer su cuerpo hacia atrás, sólo que esta vez, el espacio entre ambos había disminuido, de manera que cuando la redondez de sus nalgas se recargó en mí, no pude, ni quise, evitar el contacto. Por otra parte, aunque lo hubiera pretendido, no había mucho espacio hacia donde yo pudiera hacerme. El contacto duró lo necesario para que las dos damas pasaran. Su estatura, además del hecho de que mi miembro esta ocasión apuntaba hacia abajo, hizo casi imposible que ella percibiera mi erección entre sus nalgas. Bien pudo ser, nuevamente, algo accidental

La distancia entre nuestros cuerpos volvió, pero no así la de nuestras manos. Poco a poco me animaba a hacer algún movimiento, con mi pulgar o mi dedo índice; algo sutil, que bien pudiera ser un movimiento natural, pero suficientemente evidente como para que ella lo notara y percibiera que esperaba respuesta por parte suya. No la había, pero tampoco había rechazo. Eso era bueno.

Unas cuantas estaciones más adelante, entró más gente, no la suficiente para que quienes viajábamos en el vagón estuviéramos apretados, nos gustara o no, contra nuestros compañeros, pero sí debió serlo para que ella tomara confianza y se decidiera a recargar, de una vez por todas, su cuerpo contra el mío. El contacto, noté, fue completamente voluntario. Aún así, dudaba un poco, pero decidí arriesgarme y, mientras sentía esas deliciosas nalgas en estrecho contacto con mi zona genital, me levanté ligeramente de puntillas para permitir a mi enardecido miembro entrar en contacto con ella y notar su reacción. No la hubo, nuestros cuerpos siguieron pegados, entonces, confiado un poco más, pegué completamente mi cuerpo al de ella.

Mi presión inicial fue tímida, pero poco a poco se fue haciendo más firme y percibí que ella correspondía. Mientras tanto, mi mano sobre la suya era un poco más evidente, sin ser descarada. Mi dedo índice recorría ya el borde de su meñique y mi pulgar, periódicamente, se levantaba para entrar en contacto con la calidez de su mano, ante lo que ella no ofrecía reacción alguna.

Dejé pasar la estación en la que debía bajar, la sensación era demasiado agradable como para ponerle fin tan pronto. Pero apenas habíamos avanzado unos cuantos metros, la voz del tipo que se encontraba detrás de mí me preguntó si bajaba en la estación siguiente, a lo que yo contesté que no y me hice un poco a un lado para dejarlo pasar. No perdí el contacto con el cuerpo de mi chica y mucho menos con su mano, sin embargo, muy pronto los ademanes de ella me hicieron ver que bajaría en la misma estación en la que yo había declarado abiertamente que no iba a bajar. Mi cabeza -ambas- empezó a funcionar precipitadamente. Mi mano se colocó, ahora sí, con descaro, sobre la suya; la acaricié y ella no ofreció resistencia, sin embargo, sí sentí su cuerpo alejarse, en pos de la salida de ese espacio. Cuando el tren se detuvo y sus puertas se abrieron, no tuve más opción: descendí junto con ella.

La miré caminar con decisión delante de mí. Por un momento había imaginado que quizás ella intuiría mi presencia y se detendría, que incluso voltearía para buscar a su compañero de viaje, pero no fue así. La estación era Viveros. Ella se dirigió a las escaleras eléctricas y pensé en abordarla allí, pero la suerte no estuvo de mi lado en esta ocasión y otro tipo se situó justo junto a ella en las escaleras. Yo me coloqué detrás. Cruzamos los torniquetes y ella se dirigió a la salida del lado izquierdo. En ningún momento vaciló. Comenzó a subir las escaleras y entonces pensé, “es ahora”. Caminé lo más aprisa que pude y la alcancé. Yo estaba todavía un escalón por debajo de ella cuando toqué su hombro y le dije: “hola”. Ella volteó sorprendida, pero no molesta. Antes de que pudiera hablar le dije que no sabía si lo del metro había sido accidental, pero que había sido muy agradable.

Algo dijo que no escuché y cuando pregunté por ello, me dijo que no era nada. Seguimos subiendo las escaleras y cuando estuvimos afuera, ella me pidió disculpas, dijo que no pensó que fuera a bajarme del metro, que ella nunca había hecho algo así. Bueno, el primer paso estaba sorteado, ella admitió haber hecho “algo”. Siguió caminando y yo le dije que me gustaría volver a verla; ella no se negó tajantemente, pero no accedía a ello. En la salida de ese metro hay taxis que ya esperan a los pasajeros con la puerta abierta. Ella estaba a punto de subirse a uno de ellos, de hecho, ya había subido una de sus piernas cuando le repetí que me gustaría volver a verla, que lo que iba a hacer era darle mi número de celular, sin pedirle el suyo y así, si ella quería llamarme, lo hiciera.

Ella accedió. Se bajó del taxi, pero me dijo que nos hiciéramos un poco más allá, pues por allí pasaba gente que la conocía. Así lo hicimos. Charlamos un poco todavía. Me dijo que eso había sido sólo un experimento, pues su novio le había comentado que cosas como esa pasaban en el metro y ella había querido experimentar. Le di mi número y, tal como prometí, no intenté conseguir el suyo. Nos dijimos nuestros nombres. Antes de despedirnos, ella me pidió disculpas, yo le dije que, por el contrario, le agradecía por el momento tan agradable que me había regalado y dije que esperaba que la próxima vez que sonara mi celular fuera ella.

No ha llamado… no sé si algún día lo haga, pero sería maravilloso.

Autor: orgasmex

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Juegos de madres e hijos II

Vivi se levantó su camisolín y empezó a acariciarse y seguíamos contándonos cosas, estábamos las dos frente a frente, y yo también empecé a masturbarme, ya la miraba a ella y ella a mí, dejamos de hablar y solo escuchábamos nuestras respiraciones y quejidos de gozo, juntas llegamos al orgasmo, fue una experiencia alucinante, ninguna dijo nada más. Nos quedamos viéndonos y acariciando cada una su entrepierna muy suavemente.

El miércoles al volver del trabajo Jorge no estaba y Vivi estaba preparando algo para la cena. Ma tengo que contarte 2 cosas me dijo, pero son de mujer a mujer así que tenemos que hablarlas ya y rápido. Bueno, le dije, venite y charlamos mientras me cambio, fuimos para el dormitorio y yo me saqué el conjunto de pollera y chaleco que tenía puesto y mientras esto pasaba me dijo: lo masturbé a Jorge. ¡Qué! Para ser más gráfica, me dijo, le hice una paja.  Vivi vos estás loca, es tu hermano, que té pasa por la cabeza, no sé cuantas cosas más le dije. Para mamá, es un chico re calentón que anda alzado todo el día, y está desesperado por una mina, y le di una manito. Si, dije yo, literalmente le diste una manito y ahí largamos las dos la carcajada, yo en ese momento estaba en corpiño y bombacha, ella dejando de reír me dijo: epa viejita está lindita, te estás re cuidando, mirá que linda estás.  Bueno Vivi, listo, me puse una remera larga y volvimos a la cocina charlando de lo mismo.

Me dio pena ma, que se esté haciendo tantas pajas y bueno lo vi sentado en el inodoro, obvio que lo hacía para que yo lo viera, el caso es que me acerqué y lo empecé a masturbar yo, tengo bastante de practicar con Eze (Ezequiel, el novio), ahí nos volvimos a reír las dos ya que en sus comienzos ella no quería saber nada de tener relaciones con Eze y se masturbaban mutuamente.

Le pregunté que le había dicho Jorge, y me dijo que primero puso cara de asombro, después se puso rojo cuando ella lo tocó, que incluso perdió un poco la erección, pero que después lo disfrutó mucho y que lo único que se atrevió a decirle fue gracias. Vivi también me dijo que ella le había dicho a Jorge que era la primera y última vez que hacían algo así. Bueno le dije, y la segunda cosa. Ma ¿vos practicas el sexo anal?  Me quedé paralizada, si bien siempre fuimos muy confidentes y compinches en el tema sexo, esto me superaba. ¿Por? Ma lo que pasa es que Eze quiere que lo hagamos, y a mí, que sé yo viste, mientras estamos en la cama y él me acaricia ahí o por ahí me mete un dedo me gusta, pero me da miedo el tema de la penetración, lo vemos en las porno, pero déjame de joder eso no es normal, viste como le queda el agujero de abierto.

En ese momento entró Jorge como una bala, y parándose delante de mí me dijo: esta (por Vivi), ¿te contó algo?, y yo muy inocente le pregunté ¿de qué? No nada ma, ya pasó. Nos reímos con Vivi, y le dije que después seguíamos con el tema. Después de cenar nos fuimos con Vivi a mi cuarto a seguir charlando, ella primero se fue a cambiar y mientras yo me ponía mi remera de dormir (sin nada abajo), ella apareció con su camisolín también desnuda por debajo. Nos sentamos en la cama a charlar, y a mí sin darme cuenta por la pose con una pierna cruzada me quedó a la vista la entrepierna. Epa viejita tan canchera que sos y andas con el pelo largo, me dijo. Yo me quedé mirándola y me hizo señas para donde ella estaba mirando. No seas zarpada le dije.

Lo que pasa ma es que queda más lindo si te lo afeitás o te lo dejas recortito, mirá y se levantó el camisolín mostrándome su vagina totalmente depilada, bueno paremos acá, sigamos con lo de hoy. Bueno la cosa es que quiero saber si lo hacés o lo hiciste para saber si me animó a hacerlo y para saber como. Vivi eso es muy íntimo que se yo, pasa por hasta donde quieras llegar vos con el sexo, yo creo que en una pareja está todo permitido siempre y fue cuando me contó que me había estado espiando y me había visto acariciarme. Oopps me quedé con la boca abierta.

La cosa estuvo bastante calma los días siguientes, obvio que Jorge todo el tiempo espiándonos, tal como las veces anteriores. A mí todo esto me excitaba mucho (ya sé que parece una locura excitarse con el hijo, pero me pasaba), en ese momento estaba sin pareja así que la masturbación pasó a ocupar varios momentos de mis días.

Un sábado a la nochecita, Jorge tenía un cumpleaños y se quedaba a dormir en la casa del amigo, yo me aprestaba a alquilar una película en Direct TV (Identidad Desconocida), me había puesto bien cómoda, remera larga sin nada abajo y me había servido un fernet con coca, cigarrillo y en ese momento llegó Vivi, yo pensé que ella iba a salir, pero me dijo que no que Eze tenía un asado con los amigos y se quedaba, le conté mis planes y le gustó la idea, volvió en camisolín, se sirvió también un fernet y nos pusimos mirar la peli. Un par de fernet más adelante y mirando la tele Vivi me dice “Ma lo hice…”, yo la miré interrogándola y sigue, “lo hice por la cola”. Me quedé mirándola, y del alma me salió: “contame como fue”, ella empezó a contarme sus sensaciones, más vale que no me contó lujos de detalles, pero sí como se lubricó, la pose (estilo cucharita), y esas cosas, el ambiente se fue entibiando y empezamos a contarnos anécdotas sexuales (de la película nada), yo le relaté la vez que con su papá habíamos tenido una experiencia de intercambio de parejas (en realidad fue compartir la cama entre cuatro).

El fernet nos había sacado las inhibiciones, ella me preguntó si había mantenido relaciones con la mujer, yo le dije que no, que apenas algunos roces y besos, pero nada más, le conté que había tenido una doble penetración y que la otra mujer había ayudado a dilatarme, y así como si nada Vivi se levantó su camisolín y empezó a acariciarse y seguíamos contándonos cosas, estábamos las dos frente a frente, y yo también empecé a masturbarme, ya la miraba a ella y ella a mí, dejamos de hablar y solo escuchábamos nuestras respiraciones y quejidos de gozo, juntas llegamos al orgasmo, fue una experiencia alucinante, ninguna dijo nada más. Nos quedamos viéndonos y acariciando cada una su entrepierna muy suavemente. Un rato después rompió el silencio Vivi. “Estuvo bueno ¿no?” Menos mal que la película era de esas de todo el día, así que terminamos viéndola más tarde. De este tema no se habló, y esto quizás fue un error. Un error el camino que habíamos tomado, un error hablar sobre el sexo en la situación especial en que yo me encontraba después de ese domingo, un error masturbarnos al mismo tiempo, y un error no haberlo conversado y que las cosas terminaran ahí.

El miércoles siguiente, me acuerdo hasta la fecha (22 de octubre), había tenido un día muy difícil en el trabajo, cuando llegué a casa había una nota de Vivi de que no venía a dormir y de Jorge ni noticias, no era muy tarde así que no me preocupé, entré a la ducha, me empecé a enjabonar y no se que pasó que empecé a acariciarme, en eso estaba cuando escucho la voz de Jorge que me dice si puede usar el baño que estaba muy apurado, le dije que sí siempre y cuando no fuera nada oloroso, nos reímos. Al cerrar la ducha Jorge me pidió que esperara que no saliera, y yo inocentemente le pregunté porqué. “Me estoy haciendo una paja”, fue su respuesta; me quedé dura “¿querés que te mire?”, la pregunta me salió sin pensarla, “me da vergüenza”, “¿te estás acariciando mientras hablás conmigo?” le pregunté; “sí” fue su respuesta, tomé aire y coraje, corrí la cortina y lo dejé verme totalmente desnuda.

“¿Esto te excita? Quiero verte mientras te acaricias” le dije, verme y acabar fue una sola cosa. Recién en ese momento me di cuenta de lo que había hecho, agarré la toalla, me tapé y me fui a mi cuarto avergonzada (y creo que también excitada, en ese momento no me di cuenta, pero luego recapacitando sé que me excité al exhibirme a él y al verlo masturbarse).

Autora: julietas4

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Un matrimonio y su amiga

Después de mi primer orgasmo el cual fue fortísimo y muy placentero, Mar siguió chupándole la polla a Luis, mientras Luis le besaba los pechos, en ese momento Luis le acercó una mano a Mar y la puso entre mis piernas iniciando a su vez un ligero masaje sobre mi clítoris Ummmm qué sensación… en las nubes estábamos los tres, eso sí una nube llena de placer y real como la vida misma.

Hola a todos/as los lectores/as de esta página, la cual yo conocí hace poco y me gustó. Quiero contaros una vivencia real que tuvimos mi marido y yo (somos pareja liberal). Hace tiempo que Luis me comentó su fantasía por excelencia y la cual todo hombre la tiene, hacer un trío con una chica ¿o no? Si me dices que no, serías el único en el mundo…

Hace 4 años que tenemos una amistad preciosa Mar y yo (Mar no es su nombre real es el color de sus ojos). Compartimos muchas cosas, vacaciones, cenas, secretitos jiji, etc., pero hasta ahora nunca sexo, he de reconocer que en una ocasión ella me comentó que no le importaría dejarse llevar y estar con otra mujer, yo nunca pensé más lejos, pero me hizo ilu saberlo, eso quería decir que me entendía… ella sabía que nosotros hacíamos intercambio de parejas y siempre lo entendió al menos así lo creo (mejor dicho estoy segura después de lo que pasó).

Paso a contaros la historia que seguro estáis impacientes por saber.

El lunes día 23 de julio  por la noche salimos Luis, Mar y yo a tomarnos unas copas juntas, algo que hace tiempo no hacemos porque ella ahora mismo esta viviendo en Madrid. Nos fuimos a un pub muy tranquilo y allí estuvimos charlando de todo un poco, le contamos nuestros viajes y alguna vivencia (sin muchos detalles) pero los detalles se deducían.

Al cabo de un tiempo decidimos salir a dar un paseo por la zona y Luis nos comenta que un día dando un paseo con el coche (un cabreo de esos que te vas a tomar el aire), vio como los coches pasaban despacio por la zona y se seguían, la curiosidad le hizo tomarse la libertad de investigar un poco de qué se trataba, cual fue su sorpresa… chicos que buscaban otros chicos (una manera más de conocer gente) cada cual es libre de montárselo como le guste.

Mar y yo lo echamos a risas y hacíamos bromas con ello (Luis es hetero) por lo que le decíamos mira que si te siguen a ti, ¿qué haces? Y él se reía supongo que su plan ya estaba en funcionamiento.

Entre risas y comentarios surge la idea de dar un paseo en coche por allí y ver cómo se transcurren las cosas, Luis nos dice y si nos sigue un chico y está bien, ¿os atrevéis a montároslo con él y conmigo?, y Mar dice yo contigo, ¡¿eh?! (me sorprendió y no, porque era lógico a él lo conoce) yo sigo el juego y digo vale, pero ese vale no lo tenía yo muy seguro… nos sigue un coche (un cochazo mejor dicho) nos paramos y él se para también, nos acercamos y Mar dice ay, tiene cara de asesino jajaja más risas, pobre chico…

Mar le dice a Luis márchate de aquí que esto me da miedo. Nos marchamos (todo esto en el coche) y al rato Luis nos dice… bueno ya que no hay chicos de vuestro agrado por qué no os aprovecháis de mí… Mar y yo sentadas en los asientos traseros nos moríamos de la risa, y le decimos vale.

Luis nos dice, por qué nos os quitáis la camiseta y jajajaja le decíamos tú estás loco…pero lo hicimos y nos quedamos las dos con las tetitas al aire. Luis decide buscar un sitio más tranquilo, pero para nosotras ninguno estaba bien, al final se aparcó en un parking muy grande e iluminado (menos mal no había nadie). Se bajó del coche y se pasó a sentar en medio de nosotras dos… desnudarme nos dice.

Mar y yo orgullosas no nos rajamos en ningún momento, he de reconocer que aluciné con la seguridad de Mar posiblemente yo estuviera más cortada que ella. Le desabrochamos la camisa… Mar le empezó a besar, mientras yo le desabroché el cinturón y el vaquero… besando su pecho… y ¿cuál fue mi sorpresa? Mar se acercó a mi boca para besarme, me sorprendí, pero me dejé llevar y sabía que era lo que Luis deseaba por lo tanto era el momento. He de reconocer que Mar besa muy sensual ummm fue algo muy excitante sus besos.

Mar y yo nos besamos, acariciamos… la excitación iba subiendo cada vez más, sentía que mi coñito estaba cada vez más húmedo, Luis empezó a tocarme, masajearme el clítoris mientras Mar me besaba por el cuello y me acariciaba los pechos sentía sus manos su delicadeza y cada vez mi excitación era mayor hasta el punto de correrme entre caricias y besos, Mar acariciaba el pene de Luis mientras yo se la chupaba se notaba por su erección que le gustaba… pasábamos nuestras leguas por su pene rozándonos los labios… Ummmm fue algo increíble.

Después de mi primer orgasmo el cual fue fortísimo y muy placentero, Mar siguió chupándole la polla a Luis, mientras Luis le besaba los pechos, en ese momento Luis le acercó una mano a Mar y la puso entre mis piernas iniciando a su vez un ligero masaje sobre mi clítoris Ummmm qué sensación… en las nubes estábamos los tres, eso sí una nube llena de placer y real como la vida misma.

Predominaba la ternura y se notaba en el aire el nacimiento de un gran cariño si cabe, Luis se comía a Mar a besos, ella empezó a besarle los pechos a Luis y descendía poco a poco para llegar a su polla la cual introducía en su boca con movimientos lentos y tiernos (la cara de Luis era otra en aquel momento) una cara de placer de bien estar de gustito… me encanta verle así.

Mientras Mar se la chupaba él me acariciaba el clítoris, la excitación era cada vez más fuerte entre los tres hasta el punto de tener un orgasmo mutuo y conjunto (es algo inexplicable). En ese momento yo deseé poder vivir mi fantasía (es con un amigo muy especial) si algún día se realiza y esta os gusto, prometo contarla.

Esta realidad se inicia a las 4h 30 de la madrugada y cuando nos quisimos dar cuenta eran las 7h 00, Luis se apresura a vestirse, porque se tenía que marchar al trabajo, como una moto estaba el niño jajajajajaja, salimos del coche y Mar y yo nos fundimos en un abrazo, es algo que nunca podré olvidar fue algo muy especial para mí. De camino Luis nos dejó en casa.

La experiencia fue de lo más placentera naciendo entre Mar, Luis y yo una complicidad que pocas personas pueden tener… al día siguiente cuando nos volvimos a ver los tres lo primero que se nos escapó al mirarnos a los ojos fue una risita de complicidad y en ella se pudo apreciar mucho cariño y ternura.

Autora: Ani

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