La novia de mi hijo

Luego de tantas embestidas ella tuvo su orgasmo y sentí que yo me venía, le dije que se levantara y me chupara la pija, se agachó y tomándola con una mano se la colocó en su boca. Me la mamaba de maravilla, sentía un placer inmenso, mientras pensaba que la novia de mi hijo era una flor de perra. Me vine en su boca, el semen se le escapaba por sus labios, pero ella se lo tragó con deleite.

Mi nombre es Antonio, soy viudo y tengo un hijo llamado Ariel. La historia que les voy a contar me sucedió hace dos años. Era el mes de mayo y resulta que Ariel, que tenía en ese entonces veinte años, había conocido a una muchacha en la facultad y la trajo a la casa porque tenían que estudiar para un examen.

Al entrar los dos a la casa, Ariel me la presentó diciéndome que su nombre era Laura, rubia con el pelo recogido, cuerpo bien moldeado, buenas curvas, 1.60m de altura, buenas tetas, y un lindo trasero. Como era sábado yo no trabajaba y estaba arreglando cosas de la casa, en ese momento terminaba de arreglar un ventilador de techo del living cuando escuché a Ariel decirle a Laura (estaban en su habitación) que iba a buscar un libro a la casa de un amigo y que enseguida volvía. Ya terminado el trabajo del ventilador fui hacia el baño (se encontraba al frente de la habitación de Ariel) para lavarme las manos y por casualidad miro hacia la habitación (miro un minuto) y veo a Laura estudiando en el escritorio de la habitación de Ariel pero ella estaba parada apoyando sus manos en el mismo un poco inclinada hacia adelante.

Me quedé unos segundos mirándola, especialmente ese trasero que parecía bastante bien formado, encima tenía puesta un jean azul bien ajustado como usan las jóvenes ahora. La chica me había excitado y vi que ella se dio vuelta rápidamente y me miró a la cara pero también lo hizo, medio disimulada, hacia mi pene que en ese momento hacía un bulto en mi pantalón. Yo un poco avergonzado por lo ocurrido me metí en el baño a lavarme las manos pensando en que pensaría ella por verme el bulto. Luego salí del baño, miré de reojo hacia la habitación y vi que Laura se encontraba esta vez sentada.

Fui hacia la cocina a tomar algo cuando en ese momento vino ella con una sonrisa no tan pronunciada y me dijo si tenía algo para beber. Yo le pregunté si Ariel le había ofrecido algo, pero ella me contestó que no. Le ofrecí un vaso de Coca-cola y tomé uno para mí. Ya que estábamos ahí empezamos a entablar una conversación en donde ella preguntó: “-Que edad tiene usted?”, yo le respondí: “-Unos 47”, ella: “-Parece más joven.”, yo le dije: “-Y vos que edad tenes, 18?”, ella: “-Si”, yo le dije: “-Haces algún ejercicio?, lo digo, porque estás en buena forma.”, ella: “-Pues si, hago aerobic, es como mi hobby.”. Luego de entablar algunos otros temas llegó Ariel con el libro, y juntos se fueron a estudiar a su habitación. Yo cansado por los trabajos fui directo a la cama en donde me dormí. Me levanté unas horas después (las seis de la tarde) y vi que ellos se habían ido. Pasó el domingo y llegó el lunes.

Eran las dos de la tarde, y mi hijo se había ido a la facultad hacía una hora, cuando escuché el timbre sonar. Para mi sorpresa era Laura. Le abrí la puerta, la saludé y le pregunté que andaba haciendo por aquí, ella me dijo que los lunes no tenía clases en la facultad y que si por casualidad mi hijo o yo no habíamos encontrado un aro que había perdido. Le dije que no, pero que pasara, que lo íbamos a buscar en la habitación de Ariel. Camino hacia allí ella me dijo que tenía poco tiempo porque tenía que ir a las clases de aerobic. De eso me di cuenta porque ella vestía una calza de lycra negra que hacía que su culo se notara perfectamente, y una blusa de algodón bien abrigada.

Ella siguiéndome llegamos a la habitación de mi hijo y ella dijo: “-Afuera hace un frio, pero aquí hace mucho calor.”, sacándose la blusa y dejando a la vista sus bien formadas tetas ajustadas por una playera de lycra negra, de esas para gimnasia. Yo diciendo hacia dentro mío: “-Que nena, que cuerpo tiene.”, “-Y encima viene con esa ropa ajustada.” luego pensé: “-Esta no vino solo por el aro.”. Mientras pensaba todo esto buscando ese aro le miraba de a ratos el culo y esa concha lo que me produjo una erección haciendo un bulto en mis pantalones. Parece que Laura se dio cuenta y se agachó en posición de perrito para mirar debajo de la cama. No la vi al principio cuando lo hizo porque yo estaba buscando debajo de la mesita de la computadora, pero cuando me di vuelta vi ese provocativo trasero apuntando directo a mí. Ella dijo: “-No está en ningún lado.” “-¿Sabes que?, Ariel la debe haber encontrado y guardado.”, decía mientras le contemplaba ese hermoso trasero.

No estaba seguro si me estaba provocando hasta que me di cuenta cuando empezó a moverlo de un lado a otro. Ante esta provocación, que si lo era, me acerqué lentamente detrás de ella y para ver si reaccionaba, me agaché y de rodillas empecé a frotar mi pija (dentro del pantalon) sobre su culito.

Su culo paró de menearse y ella dijo: “-¿Parece que te excité, no?”, yo le contesté: “-Y si, si traes esas calzas y me provocas así, ¿cómo no me voy a excitar?”, ella mirando hacia atrás dijo: “-Pues entonces, hazme el amor Antonio.”. Entonces me levanté, me bajé los pantalones y el slip, la levanté, le bajé la calza hasta mitad del muslo, vi que tenía una bombacha de encaje bien metida entre sus muslos. Luego me senté en la cama con la pija erecta, la tomé del brazo y la ayudé a sentarse sobre mi pija dándome la espalda. Tomé con una mano el pene y con la otra corrí su bombacha hacia un costado de sus muslos mientras ella se sostenía con las manos hacia atrás en la cama.

Ya preparado posicioné mi pija en la entrada de su concha y de una embestida la penetré. Ella gimió de placer y empezó con el sube y baja. Mientras ella lo hacía yo tomé sus tetas con mis manos y desplacé su playera hacia arriba liberando esas maravillas. Le pellizcaba sus pezones y manoseaba todo su contorno. Laura decía cosas como: “-Si, así, dámela más adentro, que lindo.” Sus jugos empezaron a chorrear sobre los muslos y sobre mí. Luego de tantas embestidas ella tuvo su orgasmo y sentí que yo me venía, le dije que se levantara y me chupara la pija, se agachó de rodillas ante mi verga y tomándola con una mano, se la colocó en su boca. Me la mamaba de maravilla, sentía un placer inmenso, mientras pensaba que la novia de mi hijo era una flor de perra. Ahí nomás me vine en su boca, el semen se le escapaba por sus labios, pero ella se lo tragó con deleite.

No tan cansados los dos le dije que había estado de maravilla y ella se subió la calza y se fue al baño. Me levanté, acomodé mis pantalones y me fui directo a la cocina a beber una cerveza. Pasaron dos minutos cuando apareció ella pidiéndome una cerveza ya que me vio con una.

Al darle la cerveza tuve curiosidad en preguntarle por que había ocurrido, y porque me había provocado a mí. Ella me dijo que le parecía atractivo y quería probar sexo de un hombre con experiencia. Se dio cuenta de que yo estaba caliente hace dos días cuando le estaba viendo el trasero en la habitación. La tomé de la cintura y empecé a besarla en la boca, entonces ella se apartó de mi y se agachó en la mesada de la cocina con su culo respingado hacia arriba y me dijo algo que me dejó asombrado: “-Me gustaría que me penetres por el culo, aquí en la cocina.”, yo le dije:

“-¿Sabes que?, eres una verdadera puta.” “-Y claro que te lo voy a hacer, te voy a dar hasta que no lo sientas.” Me coloqué detrás de su culo, me desnudé totalmente, le empecé a palmear el trasero mientras ella gritaba con cada palmada. Le bajé la calza hasta los tobillos y le arranqué de un tirón la bombacha. Ella me dijo “-Hacémelo despacio por favor.”, yo dije: “-Como quieras perra.”. Apoyé la cabeza en su culito, que parecía muy cerrado, y empecé a querer entrarlo pero era imposible, intenté con más fuerza como cinco veces en las cuales Laura decía que le dolía.

Entonces se me ocurrió ponerle aceite para facilitar la entrada. Lo tomé y me lo pasé por toda la verga y en un dedo, el cual se lo empecé a entrar y sacar en el culo para lubricarlo. Yo dije: “-Ya estás lista putita, aquí voy.”.

Empecé a introducir mi pija en el culo con fuerza y de repente sentí mi huevos chocar con sus nalgas, estaba todo adentro. Ella gritó desaforadamente mientras yo lo dejé sin moverlo un minuto, así se empezaba a acostumbrar a mi tamaño. Luego ella dijo: “-Estoy lista”. Y empecé a entrarlo y sacarlo, lo sentía muy ajustado pero muy placentero a la vez a causa del aceite. Empecé a culear más rápidamente tomándola del pelo rubio de caballo que tenía y ella gemía como zorra que era, hasta que en un momento paró de gemir.

Le llené las entrañas con mi semen. Entonces le pregunté: “-Hey, perra, ¿te gustó?” mientras hilos de sangre salían de su ano. Pero no contestaba y vi que estaba desmayada a causa de mis embestidas, parecía que fue demasiado para ella. Le subí la calza y la llevé a mi cama. Pasaron treinta minutos cuando se reanimó y le dije que se había desmayado pero había estado espectacular.

Ella ya bien nos fuimos a duchar los dos juntos. Luego se despidió con un beso y se fue. No lo hice nunca más con ella ya que respeto a mi hijo y ella le pertenece.

Ya no es más su novia.

Autor: Antonio

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Rompiéndole el culo a una extraña

La verga se hundió en su culo, se notaba que no era virgen, quedando fuera un poco que no pudo tragar su culito, mis testículos tocaban a veces su coñito, Toñi soltó un quejido de dolor, su culo se había acostumbrado a mi verga, la saqué y la volví a meter, así varias veces, hasta que a los pocos minutos mi polla entraba y salía de aquel agujero, su culito aceptaba fácilmente mi polla.

Seguidamente os narro lo que me sucedió un día del principio del verano en la playa, ese día me desperté y decidí irme solo a la zona costera a tomar un poco el sol y darme un baño, aun no había mucha gente en la playa porque todavía no había comenzado la época fuerte estival, me dirigí a la playa que está entre el cruce y Punta Umbría, que suele ser más tranquila que las demás, aunque la verdad que ese día como era laboral no había mucha gente allí, más bien la población en la zona arenosa era escasa.

Ese día estaba aislado de la gente, no había casi nadie por los alrededores, y además me puse en la zona más cercana a las dunas y árboles que se encuentran en el lugar. Estuve tomando el sol durante un tiempo hasta que decidí ir a darme mi primer baño, cuando regresé a mi toalla, a pocos metros de donde estaba situado, se había situado una mujer, con su sombrilla, su toalla y su bolso playero, había mucha playa donde ponerse sin estar cerca de nadie, pero eligió estar muy próximo a donde yo estaba, ella era rubia, tendría sobre unos treinta y poco años, ojos marrones, tenía buen aspecto físico, los pechos se veía medianos, el culo era respingoncito, estatura media, delgada, guapa, y algo atlética, se notaba que le gustaban los deportes, pues aunque no estaba musculada, si se le notaban marcados los brazos y piernas, tenía puesta una camiseta holgada blanca y una toalla alrededor de su cintura.

Yo me tumbé en mi toalla y me puse a tomar el sol, hasta que minutos después ella captó mi atención, se quitó la camiseta, y lució un minúsculo bikini amarillo, con dos rayas blancas horizontales, apenas le tapaban los pezones, era bastante provocador, aunque supuestamente ella lo usaba para que le dejase menos marcas, posteriormente se quitó la toalla y mostró el tanga a juego con la parte superior, lo tenía incrustado entre sus hermosas nalgas, por delante se tapaba lo imprescindible.

Al verla, fingí naturalidad, me puse boca abajo, con la cabeza girada hacia ella, con esta maniobra pude ocultar la realidad, ya que tenía una gran erección que a duras penas lograba disimular con mi bañador cuando estaba boca arriba. Poco después ella empezó a expandirse la crema protectora por delante de su cuerpo, por la dura barriga, por los senos, por los hombros, por las piernas, estuvo durante un rato embadurnándose su cuerpo, hasta que finalizó la parte delantera, entonces para sorpresa mía, la chica me dijo que si le hacia el favor de ponerle crema protectora en la espalda, mi erección llegó a tope, fue total de golpe, me quedé pasmado, hasta que cuando reaccioné le respondí que sí.

Me acerqué a ella, nos presentamos, me dijo que se llamaba Toñi, hablamos un poco sobre la tranquilidad y hermosa que estaba la playa, y se puso bocabajo, le esparcí la crema, y mientras lo hacía pude masajear las generosas formas de su cuerpo, ella estaba relajada, amasaba su espalda, y ella tenía cara de gustarle, después pasé a sus recias piernas, las cuales cubrí con la protección, habiendo terminado en las partes menos comprometidas estuve pensando unos instantes si se la esparcía por sus glúteos, hasta que decidí que lo iba a hacer, así que subí hacia su culo, y emprendí mi tarea de darle crema por esa zona, ella al notarlo levantó la cabeza, me miró fijamente, y me preguntó si me gustaba hacerlo, seguidamente retomó su anterior postura con total relax, al ver la naturalidad con la que tomaba eso, le dije que sí me estaba gustando, que era muy hermoso, ella no respondió a lo dicho por mí, y continuó disfrutando del masaje.

Tras finalizar la tarea, regresé a mi toalla, permanecimos los dos tomando el sol durante un tiempo, hasta que ella captó de nuevo mi atención, se levantó y se fue a bañar, pude ver todo su cuerpo moverse acompasadamente, su culo era impresionante, lo pude contemplar en su totalidad, ya que su tanga no tapaba nada, se introdujo en el agua y empezó a nadar de un lado a otro, pasando continuamente por delante mía, me quedé sorprendido, estuvo alrededor de veinte minutos braceando en el agua, hasta que se salió, y volvió a su toalla, por el camino de vuelta pude contemplar su encantos de la zona delantera, más aun con lo minúsculo de su bikini, que casi no dejaba nada a la imaginación en su parte superior, pudiéndose contemplar sus redonditos pechos, en la parte inferior se podía averiguar de que estaba rasurada, tapando su tanga lo imprescindible.

Nuevamente permanecimos en la toalla un rato, hasta que ella se incorporó y me dijo esta vez que se iba a bañar, para seguir preguntándome si me iba con ella al agua, además de estar ya bastante acalorado e ir pegando un baño, su propuesta era irrechazable, acepté y estuvimos un buen tiempo dentro, después nos salimos y volvimos a nuestras toallas y otra vez nos pusimos a tomar el sol, el cual cada vez iba quemando más, se aproximaban las horas del mediodía que son las más abrasan.

Al poco tiempo de estar cada uno en su toalla, Toñi me llamó de nuevo para que fuera nuevamente a echarle la crema que se le había quitado ya con los baños, yo me levanté y fui a donde estaba, pero esta vez cuando apreté el bote, no había casi nada de loción, ella al contemplarlo, buscó otro en su bolso, pero no lo encontró, así que sacó un bote de aceite, y me dijo que le echase eso mismo tumbándose boca abajo a continuación, lo cogí y se lo expandí en primer lugar por las piernas, después subí hacia su culo, y lo mojé por completo de aceite, comencé a masajearlo con la excusa de esparcirle el aceite, estando así, no pude aguantarme, y le retiré con una mano la tirilla que cubría su culo, y seguidamente se lo comencé a untar con aceite, ella al notar esto levantó la cabeza, me miró, y me preguntó si me gustaba masajearle el ano, me quedé un poco cortado, pero instantes después Toñi otra vez retomó su anterior postura, yo le respondí que sí, que me gustaba todo su culo y ella con cara de satisfacerle lo que sucedía no respondió.

Lubriqué más aun sus nalgas y su rajita, con el ano incluido, y después continué recorrido hasta su coñito, el cual encontré bastante mojado, ella no se inmutaba por nada de lo que le hacía, lo mojé un poco de aceite, y le acaricié todo lo que iba pasando por mi mano, su clítoris, sus labios, su entrada en la vagina, todo quedó muy bañado con el aceite, después subí mi mano hasta su ano de nuevo, el cual bordeé con mi dedo llenó de aceite, hasta que lo introduje lentamente y progresivamente, Toñi protestó levemente haciendo una mueca con su cara, pero continuó tumbada, mi dedo y su ano estaban perfectamente engrasados, repitiendo la introducción de mi dedo varias veces más, yo miraba a los alrededores de la playa, y no se observaba a nadie por las cercanías.

Sin decir nada y antes de darle tiempo a una posible reacción, me quité mi bañador, le eché a un lado su tanga, le abrí un poco las piernas y apunté mi polla hacia su coño, una vez estaba el glande en su mojada entrada, le empecé a penetrar su vagina desde atrás, pues Toñi seguía bocabajo sin decir nada, no me costó metérsela en su cavidad, pues se hallaba lubricada por el aceite y por sus propios jugos, pronto le la introduje entera, se la volví a sacar y nuevamente se la metí hasta el fondo, ella ni se inmutó, solo soltó un leve gemido, posteriormente la agarré con mis manos de sus muñecas, le cerré las piernas, y comencé a metérsela y sacársela, a un ritmo medio, ella ya gemía, seguía tumbada, su mirada estaba perdida mirando el horizonte de la playa, la posición de las piernas, cerradas, hacía que cada introducción de mi miembro fuera con más fricción, sintiendo los dos cada penetración con sumo gusto, con gran placer, así, con mi polla en su vagina desde atrás y con mis manos tirando de sus brazos hacia mí continué durante un largo tiempo, follándomela a veces más rápido, y otras más lentamente, ella continuaba sin inmutarse mucho, solo soltando leves gemidos.

Tras transcurrir un gran rato perforando su vagina, saqué mi pene del interior, le solté las manos, quedando estas a la altura de su cabeza, refregué mi miembro por toda su rajita y posteriormente la encaucé hacia su lubricado ano, colocando mi glande en su ano, haciendo círculos sobre él, ella no se inmutaba, permanecía sin decir nada, con la boca semi abierta y soltando  cada cierto tiempo algún gemido poco sonoro, momentos después conseguí introducir la cabeza de mi miembro, provocando quejidos en Toñi, la cual agarró con fuerza con una de sus manos la toalla, salvo esto ella seguía igual, con la mirada perdida no decía nada, me fui dejando caer progresivamente, y mi polla súper lubricada fue entrando en su culo mojado, se notaba que no era virgen, tenía el culito algo flexible, con mi propio peso la verga se hundió imparablemente en su culo, hasta que dejó de entrar, ya estaba en su interior, quedando aun fuera un poco que no pudo tragar su culito, mis testículos tocaban a veces su coñito…

Una vez así, Toñi soltó un quejido de dolor, agarró con más fuerza aún la toalla, y tras esto ya no hizo nada más, siguió aceptando lo que le hacía, cuando vi que su culo se había acostumbrado a mi verga, la saqué y la volví a meter lentamente, así varias veces, hasta que a los pocos minutos mi polla entraba y salía de aquel agujero fácilmente, su culito aceptaba fácilmente mi polla, ella con las manos debajo de su cara, y mirando hacia el mismo lado de siempre sin quejarse, con los ojos semi cerrados, pero con cara de dolor y placer, yo continuaba metiéndosela y sacándosela lentamente, ella no paraba de gemir suavemente con cada penetración, introduciéndose a veces uno de sus dedos en la boca, su culito se podía observar como se ponía cada vez más rojizo, y mi polla iba entrando y saliendo con más facilidad, lo que hacia que Toñi aumentara su disfrute con esto, a mí me encantaba follarme ese culito tan hermoso, le agarraba las caderas y la atraía hacia mí, yo me agarraba la polla mientras se la metía para hacerle la penetración un poco menos profunda, continuaba dándole por el culo a esa casi desconocida…

Ella continuaba boca abajo, con las piernas casi cerradas, con sus manos debajo de su cara, agarrando la toalla, con su mirada puesta en el horizonte de la playa, y soltando gemidos acompañados con algún gritito, su cara denotaba dolor, pero también mucho placer, estaba exhausta de tanto gemir y disfrutar, en esta postura estuvimos un rato, yo le preguntaba si le gustaba, ella asentía con la cabeza, le decía que era una zorrita a la que le gustaba follar en público, y nuevamente asintió con la cabeza, le dije que tenía un culo rico, que me encantaba partirle el culo a las perritas como ella, y no dijo ni hizo nada, continuó disfrutando de mi polla en su culo.

Pasado un rato, se la saqué, y la coloqué a cuatro patas, Toñi tenía la cara desencajada por el placer, le introduje varias veces un dedo en su culo, follándome su culito con mi dedo, a ella le gustaba, incluso echaba su culo hacia atrás para tener más dedo dentro, noté que estaba chorreando, así que le puse de nuevo la punta de mi pene en el ano, fácilmente entró otra vez, seguí taladrándole el culo, abriéndoselo cada vez más con cada envite, sus tetas botaban, no paraba de gemir, llegando incluso a ser ella la que se penetraba su culo, moviendo su culo hacia atrás rítmicamente, mientras ella realizaba el trabajo, le quité la parte superior del bikini, dejándoselo puesto pero sobre el cuello, pudiendo contemplar el movimiento de sus pechos de forma majestuosa, después posé mis manos en su culo, y la dejé hacer por un rato, hasta que ella empezó a desfallecer en el ritmo…

La agarré de la cintura y comencé a penetrarle el culito a un ritmo medio, ella hizo caer su parte superior del cuerpo sobre la toalla, quedando solo su culo elevado, yo continué, ella tenía los ojos cerrados, no paraba de gemir, jadeaba aceleradamente, a veces soltaba algún quejido, y otras se metía algún dedo en la boca, continué cada vez más salvajemente, ella no paraba de soltar gemidos, cada vez más sonoros, a la vez que con una de sus manos, se tocaba su coñito, acariciándose su clítoris, su coñito, masturbándose su vagina incluso, todo esto mientras yo seguía taladrando su ano.
Seguimos así un tiempo más, hasta que sus gemidos auguraban que estaba llegando al orgasmo, entonces aceleré la enculada, ella inmediatamente llegó al orgasmo, yo estaba casi, así que cuando noté que me iba a correr, saqué la polla, y comencé a soltar mi semen en su ano y en sus nalgas, quedando blancas al momento, cuando terminé me puse en pie, miré alrededor, y no se observaba a nadie por la zona aparentemente, ella quedó tumbada boca abajo en la toalla, aún jadeaba de la acción, se podía contemplar su culito enrojecido y abierto debajo de la película de semen que lo cubría.

Momentos después, Toñi sacó de su bolso unas toallitas húmedas y se limpió, quitándose mi semen de su cuerpo, acto seguido se colocó bien de nuevo el tanga, aunque no llegaba a tapar su aun dilatado culo, seguidamente se puso la parte superior del bikini, después miró la hora, eran las dos del mediodía, me dijo que se iba a marchar a comer, que había quedado con sus padres para almorzar en Punta Umbría, yo le respondí que me quedaría un poco más y después también me iría, Toñi estaba aun boca abajo, se giró y se sentó, dando un brinco rápida e inesperadamente, me quedé mirándola sin saber que le pasaba, cogió la camisa, se la puso de nuevo y me dijo que le dolía un poco el culo, sonreí tímidamente, y le respondí que lo sentía, ella cogió su falda, se la puso y me replicó que no pasaba nada, que a ella le había gustado, que por eso me la había follado por ahí, porque le gustaba, me quedé más tranquilo, la ayudé a recoger la sombrilla y la toalla, y tras esto me dijo que se iba, que ella a veces iba a esa zona de la playa, que a ver si nos veíamos otro día, le dije que de acuerdo, nos dimos un beso y se fue, ya no andaba igual que antes, se notaba que tenía molestias en su culo, lo hacía con sumo cuidado para no frotárselo mucho al caminar.

Cuando pude comprobar que ya se había ido, empecé a recoger, no dejaba de pensar en Toñi, en como sin buscar nada me la había follado por sus dos agujeros, no se me olvidaba el como le había dejado el culo, lo dilatado que había quedado, después me fui para mi casa, y algunos días salteados volví a la zona, pero nunca más coincidí con ella.

Autor: Fary

pabloeresmas@hotmail.com

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