Limpiando la piscina con mi tío

Yo rodeaba su cintura con mis piernas y él me la metía y sacaba, me volvió a coger con la pija dentro sin sacarla, me tumbó y yo comencé a cabalgarlo, oh que gustazo era estar encima de mi tío. Me dijo que se venía, se quitó el condón y me la volvió a meter para correrse dentro. Pronto noté como unos chorros de leche reventaban mi intestino seguido de un gemido de mi tío.

Hola soy Adolfo de nuevo y aquí os cuento el relato que os prometí en el relato anterior titulado “El primo de mi Amigo”. En este espero más comentarios que en el anterior porque en el aquel no tuvo ninguno.

Como recordareis soy de aspecto musculoso, moreno y alto. Y este relato me ocurrió a principios de este verano preparando la piscina para abrirla durante la temporada veraniega.

Cada año mi tío me avisa a principio de verano para vaciar y limpiar la piscina y yo cada vez voy a ayudarle.  En esta ocasión coincidió que ya estábamos a mediados de junio y ya pues hacía bastante calor y mi tío me dijo que iba a cambiarse, es decir, a ponerse el bañador y que ya venía, que mientras tanto empezara a vaciar la piscina y así lo hice.

Al volver viene en calzoncillos muy cabreado diciendo que su mujer, es decir mi tía, se había llevado los bañadores para la casa y que no los tenía aquí y que tendría que quedarse en calzoncillos a lo que yo le comenté que no habría problema y así lo hizo.

Al rato la piscina ya estaba vacía y nos metimos los dos en el interior y comenzamos a fregarla con lejía y agua fuerte. Mi tío le estaba dando con el estropajo a las juntas para quitarle el verdín del invierno y yo iba por detrás con la goma aclarando las juntas, en una de estas se me escapó la goma, os juro que fue sin querer y la goma se puso en el suelo, nos puso a los dos chorreando yo estaba en bañador, pero él como os dije estaba en calzoncillos y eran blancos lo cual sabéis que se transparentan al mojarse y él me dijo que no pasaba nada, más fresquitos estábamos.

Entonces seguimos con la faena y yo de vez en cuando le miraba el culo que se veía precioso y redondito. Y una vez de las que le estaba mirando el culo se giró y me pilló mirándole el culo a lo que se gira del todo y me pregunta: ¿Qué, te gusta mi culo?, yo no dije nada, entonces él empezó a tocarse el paquete el cual estaba muy mojado y se le veía todo.

En ese momento mi pija comenzó a ponerse dura y él lo notó, él me dice que por lo que se veía si me gustaba, se baja los calzoncillos y se acerca con su pija ya bien dura. Y me dice, siéntate en los escalones (los escalones eran de obra es decir de estos que van incluidos en la piscina) yo así lo hice, él se acercó y me besó y seguidamente me puso la pija en la boca, esa pija era desorbitada, tenía un tamaño de 20 cm lo menos y muy gorda. Comencé a mamarla y al principio me costó metérmela entera ya que como digo era muy gorda y me costaba.

Así estuvimos al menos unos 15 min, él decía que le encantaba como la chupaba pero que ya era hora de que entráramos en temas mayores. Así que me levantó, me puso al pareo de él y comenzamos a besarnos mientras que yo masturbaba las dos pijas a la vez.

Me dio la vuelta y me puso contra la pared y comenzó a metérmela, pero me dolía mucho, me dijo que fuera a su habitación que en el segundo cajón de su cuarto tenía lubricante y condones, que los trajera y así lo hice al momento, volví con ello en la mano y me dijo, ponme el condón tú que yo te dilataré el culo, comenzó a meterme un dedo y sigue metiendo uno, dos, tres y hasta el cuarto. Me volvió a poner contra la pared, me puso su pija en la entrada de mi raja y se puso a jugar, a pasarla por la raja sin llegar a meterla.

Ya era la hora de que me la metiera y la puso en la entrada, me la metió toda de un golpe, yo estaba que no cabía de gusto y al mismo tiempo de dolor porque esa pija era gordísima. Empezó un mete-saca, mientras que me masturbaba y me besaba el cuello. Así estuvimos unos diez minutos, tras esto me la sacó y me giró, me puso de espaldas contra la pared y metiéndomela. Yo rodeaba su cintura con mis piernas y él me la metía y sacaba mientras nos besábamos. Me volvió a coger con la pija dentro sin sacarla y me tumbó, se sentó en los escalones y yo comencé a cabalgarlo, oh que gustazo era estar encima de mi tío.

Me dijo que se venía y se quitó el condón y me la volvió a meter dentro para correrse dentro. Pronto noté como unos chorros de leche reventaban mi intestino seguido de un gemido de mi tío que yo creo que se escuchó a tres km a la redonda, la dejó dentro y comenzó a masturbarme, yo ya me venía y no le dije nada y mis chorros de leche llegaron hasta su boca. Nos levantamos y cogimos la goma para poner la piscina a llenar y nosotros mientras tanto nos fuimos a la ducha a ducharnos.

Hasta aquí llega mi relato, espero vuestros comentarios para ver en que fallo y que es lo que más os gusta para que cada vez mis relatos sean más interesantes.

Autor: Adolfo

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El primo de mi amigo

Me pone a cuatro patas y empezó el metisaca y ya no me dolía tanto si no que me producía un placer intenso. Después cambiamos de postura y me dio la vuelta, me puso los pies sobre sus hombros y comenzó a metérmela de nuevo. Mientras me la metía comenzó a hacerme una paja. Yo le dije que me venía y él siguió pajeándome hasta que me corrí.

Hola mi nombre es Adolfo, tengo 20 años y soy nuevo en esto, he leído muchas veces vuestros relatos y hoy me toca a mi contaros el mío.

Como os he dicho soy Adolfo, tengo 20 años, cuerpo atlético y esto me pasó la semana pasada. Yo tengo un amigo el cual su primo me volvía loco desde hacía algún tiempo, y siempre estaba con el cuidado de si lo veía, él solía salir de fiesta con nosotros algunas veces. La semana pasada me tocó a mi ir a recogerlo con el coche ya que ese día me tocaba a mi conducir, cuando llegué por él me abrió su hermano, cosa que me extrañó muchísimo y me dijo que estaba durmiendo, me dijo que pasara y lo despertara, que él aun estaba durmiendo y que no se levantaría. Entonces entré a su habitación y al entrar me lo encontré durmiendo boca arriba con unos bóxers rojos, en ese momento mi pija se paró y me dediqué a observarlo desde la puerta, le observé cada milímetro, incluido su impresionante paquete.

Entonces lo llamo por su nombre que es Jesús, y abre los ojos un poco y me dice “¿Que…?” Yo le digo, que vamos, que se despertara, que nos teníamos que ir y él me responde que esperara un rato. Le digo que no, que aligerara, que su primo estaba al llegar y se cabrearía si no estaba preparado. Pero él pasó a todo esto el hermano me dice que se tiene que ir que sus amigos lo estaban esperando.

Entonces me quedé yo solo con él y me siento su lado, empiezo a zangarrearlo para que se despertara, despierta y me pregunta que si su hermano se había ido y le respondo que si, entonces comienza a bajarse el bóxer a lo cual salió una pija flácida que tendría unos 15 cm de tamaño y le pregunto, ¿Jesús, que haces? a lo que me responde, pues  para que me la chupes un rato ¿no? ¿Que te crees que no me he dado cuenta de cómo me mirabas el paquete antes?

Me quede súper frío y no sabía que contestar, entonces se baja el bóxer por completo, se tumba bocarriba y me dice, comienza entonces, yo le dije que no. Al decir esto él se levantó, me cogió la cabeza y me la acercó a su pija. Yo como es lógico no me quedó otra que empezar a mamársela. Empecé…entonces su pija comenzó a engordar y me la saqué un poco para ver el tamaño de su pija, ahora tenía unos 20 cm de largo y unos 4 de gorda, empecé a recorrer su cabeza con mi lengua, él  se recostó de nuevo y yo seguí jugando con su pija. Al rato me dice que se venía entonces paré y le digo que no, que esto no podía terminar así, que yo necesitaba también correrme con él.

Entonces se levantó y me dijo de hacer un 69 a lo que yo respondí que si y continuamos, de pronto empieza a masajearme el agujero del culo y comienza a meterme un dedo, le pregunto qué estaba haciendo,  me responde que ya que estábamos me iba a penetrar, entonces yo no dije nada y él continuó metiendo ya tres dedos.

Tras esto para y me pone a cuatro patas, me puso la cabeza en mi agujero y comienza a penetrarme, al principio me dolió bastante, ya que era la primera vez que me penetraban, entonces le dije que parara, pero él no paró, pero, si comenzó a meterla más despacio, ya tenía sus 20 cm dentro y  la dejó quieta durante un rato para que mi hoyito se fuera acostumbrando.

Cuando ya se acostumbró empezó un metisaca y ya no me dolía tanto si no que me producía un placer intenso. Después cambiamos de postura y me dio la vuelta, me puso los pies sobre sus hombros y comenzó a metérmela de nuevo. Mientras me la metía comenzó a hacerme una paja. Yo le dije que me venía y él siguió pajeándome hasta que me corrí.

Que gustazo era correrse con esa pedazo de polla dentro, me dijo que se venía también, le dije que lo hiciera dentro y así lo hizo, de pronto noté como potentes chorros calientes llenaban mi culito. La dejó dentro hasta que la pija quedó flácida, mientas tanto me besaba y me decía que era la primera vez que lo había hecho con tío y que le había encantado.

Cuando quedó flácida la sacó y dijo que fuéramos a ducharnos, que pronto llegaría su primo, así fue, justo cuando estábamos en la ducha enjabonándonos llegó y yo  tuve que secarme y vestirme rápidamente para que no se diera cuenta de nada.

Espero que os haya gustado mi relato y pronto os deleitaré con otro caso que me pasó con un tío mío pero eso será en otra ocasión.

Autor: Adolfo

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A cada pajarito le gusta su nidito

Augusto se ahogaba con la pija de Patricio en la garganta, su tutor, lo hizo acostar boca abajo y después de revisarlo descartó la pijita pequeña de Augusto. Se concentró en el culito peludo y estrecho y con abundante gel se metió un consolador a pilas que estaba a full. Augusto no se resistía por lo que todos, por turno después de Roger, lo cogió sin dejarlo enfriar.

Dolores (54) y Juan Pablo (58) eran los padres liberales que cualquier hijo quisiera tener. Ellos se iban a un congreso de bioenergía que se hacía en Finlandia y se llevaban a la nena: Natalia (22) y, a la novia de Roger para cuidarlas. Roger quedaba libre y solito en la casa: era el rey. Roger (21), quien no tenía ningún programa definido para las vacaciones. Por eso, llamó a su primo Augusto (20), y a un amigo del club de remo, Adolfo (24) para hacer un asado o un almuerzo el primer sábado que tenía la casa disponible.

Buenos tragos. Algunas películas de nivel y otras pornos. Roger era un chico pícaro y algo travieso. Le gustaba el andar de Augusto: le atraía el culito de su primo. Quería explorar el tema, antes de tirarse a la pileta. Tenía una poderosa razón: su pija de 22 cm se le paraba cuando recordaba y se pajeaba. Por eso lo iba a invitar a comer y dormir.

El primero en llegar fue Adolfo que como era la primera vez que iba a la casa, curioseó por todos lados y vio, tallado en madera, el viejo refrán de la abuela: “A cada pajarito le gusta su nidito” y se sonrió mientras se agarraba con ganas su bulto: era pijón y de buenos huevos. Cuando remaba dejaba que se le saliera un huevo por el costado de la entrepierna del pantaloncito. Siempre daba resultado y Roger lo miró, varias veces, con ganas cuando salían a remar. Adolfo era cuidadoso hasta tener alguna señal, aunque tenía mundo en campeonatos deportivos como en las camas de la concentración de los remeros.

Prendieron el fuego, pusieron la carne y abrieron un buen vino tinto. Roger presentó a su primo a Adolfo. Roger puso una película mientras se hacía la comida y sirvió los vasos nuevamente, dándoles la espalda a sus invitados.

-Lindo culito tenés Roger -dijo Adolfo en broma, ya que estaba sentado detrás.-No jodas que realmente un lindo culo es el de Augusto -dijo Roger siguiendo el juego.-Bueno, comamos algo que no quiero beber con el estómago vacío-dijo Augusto. Anoche fui a bailar y recién vuelvo.-Aquí hay unas empanadas para comenzar -dijo Roger mientras volvía a llenar los vasos. La película es la argentina “El Otro” que acaba de ser premiada en Europa.

Los tres estaban sentados en el sofá grande atentos al film y vaciando las fuentes y los vasos. Cuando estuvo la parrillada, suspendieron el video y salieron a la terraza donde estaba la mesa.

-A qué se debe la invitación -preguntó Adolfo.-Le debía un regalo de cumpleaños a Augusto y tenía ganas de dárselo -dijo Roger.-No sabía que era tu cumpleaños -le dijo Adolfo a Augusto.-Fue la semana pasada -dijo Augusto. Tuve otros festejos y Roger me dijo que tenía algo para mí y que le hiciera compañía ya que estaba solo. Por eso vine.-Yo vine por la carne asada y este vinito -comentó Adolfo.

-Creo que Augusto y yo podemos aprender varias cosas sobre sexo -planteó Roger. Creo que mi primo es virgen de chicas y de todo. Y a mí, me falta recorrer experiencias.-Bueno. Empiecen las preguntas o los temas -dijo Adolfo, sin separarse de la parrilla que estaba sabrosa.-Quiero saber qué es estar en el closet o en el placard -dijo Roger. ¿Es una doble vida sexual o qué? -largó Roger.

-Es cuando una persona quiere cambiar su condición sexual, por ejemplo: de heterosexual a homosexual, pero no quiere pagar los costos, dijo Adolfo. Hacen o tienen relaciones, pero tapados o a escondidas o aparentando ser heterosexuales para no ser discriminados, ser humillados o burlados. Se quedan escondidos como en un placard. Cada uno es dueño de hacer lo que quiere sobre todo si es adulto y responsable.

-¿Salir del closet o el armario sería cuando le dicen que son homo a la familia y a la gente, entonces? -preguntó Roger.-Sí, algo así -dijo Adolfo terminando su vaso de vino. Yo por ejemplo, estoy en pareja con mi novia, pero desde hace dos años, de vez en cuando “hago una colita” de algún chico que me lo pida o que me guste y quiera. Siempre lo pregunto y soy respetuoso de la respuesta.

-¿Alguno te rechazó? -preguntó Augusto.-Sí, pero creo que fue por miedo a que lo supieran los otros. -dijo Adolfo. Hay que respetar si está en el closet o si no quiere tener nada con vos, aunque sea homosexual.

-¿A quien te gustaría coger en el club porque crees que te correspondería? -preguntó Roger mientras servía el postre.-A vos -dijo Adolfo riéndose. Me miras los huevos cuando remo y se me sale alguno afuera. Por que no vamos al dormitorio de tus viejos que hay cama grande y te sacás el gusto.
-Vamos -dijo Roger, si está de acuerdo Augusto, ya que quiero darle su regalo.

Sonó el timbre de la puerta de calle y el que llegaba era Patricio (35). Roger lo hizo pasar ya que era conocido por todos.

-¿Cuál es mi regalo? – dijo Augusto, riéndose nerviosamente. ¿Cuál? -Quiero que Patricio te prepare el nidito para que mi pajarito ponga los huevitos a empollar, si querés -dijo Roger. Vos me dijiste que te gustaba su figura y su estilo.-Y yo en el tuyo -le dijo Adolfo a Roger. Habría que cambiar el refrán de la entrada: “A mi pajarito, le gusta tu nidito” o “A cada pajarito le gusta su nidito lleno de otros huevitos”.

Adolfo sacó su pija y Roger la comenzó a mamar. Se fueron sacando la ropa.

Augusto se ahogaba con la pija de Patricio en la garganta, lo que no era agradable porque recién había comido. Por eso su tutor, lo hizo acostar boca abajo y después de revisarlo descartó la pijita pequeña de Augusto. Se concentró en el culito peludo y estrecho y con abundante gel se metió un consolador a pilas que estaba a full. Augusto no se resistía por lo que todos, por turno después de Roger, lo cogió sin dejarlo enfriar. Pasada la primera ronda, Patricio y Augusto se fueron a una cama en otra habitación para conversar sobre todo.

El que si llenó el nidito de Roger fue Adolfo, quien enterró todo el pájaro y le dejó los huevos calentitos entre las nalgas estrechas. Adolfo estaba bien dotado y tenía ritmo por lo que llegó hasta el punto G de Roger quien jadeaba con satisfacción. Le dejó la pija dentro del agujero y los huevos muy cerca. Así durmieron una buena siesta, como empollando huevos.

Al anochecer Roger pidió al delivery unas pizzas y volvieron a recomenzar. No había que dejar enfriar los huevitos que estaban en niditos calientes. Ese día el refrán de la abuela tuvo un nuevo sentido, a la vez que tres de los cuatro comenzaron a salir del closet del que cada uno tiene su propia llave.

Autor: Patricio Alonso

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Me convertí en una mujer alocada y libre

Empezó a chuparme delicadamente mi clítoris, abrí mis piernas para que su lengua penetrara más fácilmente, él siguió lamiendo, pero al mismo tiempo subiendo las manos por debajo de mi blusa, desabrochó el brassier y comenzó a masajear mis senos, yo ya estaba de a mil, se me olvidó mi marido, mis hijos, mis penas, mis inhibiciones, todo, sólo quería una cosa, tener dentro su pene.

Hola amigos esta es mi historia, es verídica, pero pueden creerla o no, sólo cambio los nombres para darme un poco de tranquilidad, porque mi esposo, algunas veces lee las historias y el es un cornudo, pero no se ha dado cuenta y no quiero que se dé cuenta porque así vivo muy feliz, en mi casa, con mis hijos, mi vida real y también mi vida secreta, siendo libre y feliz, sin dañar a nadie y sin que nadie salga lastimado.

Soy una mujer de 43 años, mido 1.63 cms. más tacones, tengo buen cuerpo, un poco llenita, la gente me dice que soy guapa y si lo creo porque cuando voy por la calle, siempre me voltean a ver, tengo tres hijos. Yo creía que era una mujer tímida, pero me di cuenta que no, después lo entenderán si siguen leyendo. Sufro de depresiones desde hace 10 años y desde hace nueve voy con Adolfo, un doctor que me veía, ayudaba y supervisaba para salir de las mismas depresiones, soy católica y creía que mis convicciones de monógama estaban firmemente arraigadas. Sí volteaba a ver a los hombres guapos, pero hasta ahí, no me hacía fantasías en la mente ni mucho menos trataba de hacerlas realidad.

A raíz de estas depresiones tomo algunos medicamentos que hacían que algunas veces cambiara mi estado de ánimo, por lo que algunos días estoy muy contenta, pero también me ponen algo, como les explicaré, algo caliente, pero me daba pena decirle a mi marido, que me compensara y si era mucha la urgencia pues me masturbaba con la mano o con algunos de los juguetes que me ha regalado mi esposo aunque algunas veces sólo eran ayudas, pero no quedaba contenta. Bueno pues, entremos de lleno a mi historia, esto pasó hace unos seis meses, estaba yendo a la terapia porque había pasado una crisis muy fuerte de depresión y esto nos había separado un poco a mi esposo y a mí, al aumentar los medicamentos pues también aumentaron mis calenturas y tenía que masturbarme a diario y algunos días más de una vez, aparte de tener relaciones con mi esposo más frecuentemente.

Mi marido era el hombre más feliz del mundo, creo, porque me decía que qué me pasaba y qué bueno que yo por primera vez tomaba la iniciativa para tener relaciones sexuales, intentábamos posturas diferentes que yo no había querido probar, ya no era virgen por ningún lado porque mi esposo ya se había encargado de estrenarme. Quiero mencionar que aunque él cree que sólo había tenido relaciones con él, con mis novios anteriores a mi marido había tenido sexo oral, y generalmente yo era la que les mamaba el pene en los coches porque me daba pena ir a un hotel y mucho más en algún otro lugar por lo que buscábamos calles sin mucha iluminación o sin mucho tránsito y me bajaba a chupar, lo único que en esa época nunca me gustó fue tener que tragarme su semen, casi siempre lo escupía en un kleenex (pañuelo desechable).

Pero ya volví a desviarme de la historia original; un día me tocó ir con Adolfo, mi doctor, a la consulta habitual, y yo había amanecido muy caliente, mi esposo, como de costumbre no me hizo caso de quedarse a apagarla porque según él tenía una cita importante en su oficina y aunque me masturbé no pude llegar plenamente (soy multi-orgásmica), bueno pues el caso es que tenía mi cita a las cuatro de la tarde en el Pedregal y como vivo en la zona de Polanco, el tráfico de esta “maravillosa” ciudad, me obliga a salir de mi casa con una hora de antelación, lo que pasó fue que ese día llegué con 20 minutos de anticipación y curiosamente para Adolfo no era su primera cita sino la última antes de comer y como no llegó la cita anterior quería salir a comer temprano porque su siguiente paciente era hasta las siete de la tarde.

Hasta aquí todo era normal como siempre, pasé a su consultorio me senté y comenzó la consulta, el siempre estaba en un sillón sentado enfrente de mí y yo estaba en un sofá con una mesa como de sala entre los dos, le hablé de mis estados de ánimo, de mis peleas con el marido y finalmente le dije que últimamente había tenido un apetito sexual desmedido y que como de mi marido estaba un poco alejada, pues sólo podía desfogarme masturbándome y quería ver cómo podía Adolfo ayudarme en ese aspecto, claro yo me refería a un cambio de medicinas o una disminución de dosis para quitarme esas calenturas, pero él en cambio me dijo: no te preocupes ven conmigo.

Le pregunté que si platicar con él me ayudaría a quitarme las calenturas, pero él me dijo: mira Mónica tú me acabas de decir que has estado muy caliente, que hoy te masturbaste, pero que eso sólo aumentó tu calentura, si pasas de este lado yo te digo como te quitas la calentura, le dije que si estaba loco y él me respondió: tú quieres una solución, yo te la voy a enseñar, pero necesito que te acerques si yo voy hacia ti lo vas a ver como una agresión a ti y mi ética me lo impide, esto es voluntario si tú vienes de este lado de la mesa te enseño como, sino seguimos con la sesión y tan campantes como siempre, le dije que era mejor continuar con la sesión, pero entonces me empecé a fijar que ya no podía sentarse con las piernas cruzadas y que en medio de esas piernas tenía un tremendo paquete que luchaba por salir de la opresión, seguimos platicando y casi al terminar la sesión que generalmente dura entre 30 y 40 minutos, la recepcionista avisó por el intercomunicador, que como ya íbamos a salir y si Adolfo no disponía de otra cosa, se iba a comer y regresaba a las seis treinta de la tarde, Adolfo le preguntó que dónde comería porque lo más probable es que la alcanzara en unos diez minutos.

Seguimos platicando y cinco minutos después me volvió a decir: bueno Mónica nos vemos en quince días, si todavía sigues con esos impulsos háblame al radio localizador, yo estaba francamente caliente y al ver su paquete me decidí y fui junto a él y le dije: mira mejor enséñame como quitarme esta calentura y respondió: voltéate, dame la espalda y cierra tus ojos. Yo me di la vuelta, cerré los ojos y él empezó tocándome la cabeza y deslizando sus manos por el cuello, me dijo relájate, después me pasó la manos por los hombros, los masajeó, continuó con los brazos, siguió en la espalda y después las piernas (me gusta usar falda sin medias), siempre masajeando, esto en lugar de bajar mi temperatura obviamente la había aumentado (cuando sus manos empezaron a subir subió la falda hasta mi cintura, para ese momento yo ya quería que me cogiera, quería agarrar su pene y chuparlo, él dijo tu tranquila, después me quitó el bikini que uso y procedió a masturbarme con su mano.

Me dio la vuelta empezó a chuparme delicadamente todo mi clítoris, yo abrí mis piernas para que su lengua penetrara más fácilmente, él siguió lamiendo, pero al mismo tiempo subiendo las manos por debajo de mi blusa, desabrochó el brassier y comenzó a masajear mis senos, yo ya estaba de a mil, se me olvidó mi marido, mis hijos, mis papás, mis penas, mis inhibiciones, todo, sólo quería una cosa, tener dentro su pene, no pude contenerme más, lo separé de mí, me quité toda la ropa, sólo me quedé con mis zapatos, le abrí su pantalón, saqué su pene que era más grande que el de mi marido, pero sin ser tan grande como el de mis juguetes, tenía buen sabor, me pidió: no lo chupes mucho que estoy muy excitado y te lo quiero meter, siempre me has gustado, y ahí me hizo suya. Después nos cambiamos, pasé a su baño privado a retocar mi maquillaje -no uso mucho- peinarme y arreglarme; me perfumé y limpié y Salí con un sentimiento de satisfacción y no de culpa como yo habría creído antes.

Tuve que esconderme en el vestíbulo del edificio para no toparme con la secretaria de Adolfo. La llegada tarde a mi casa se la achaqué al exceso de tráfico y a las muchas citas antes de mí y por supuesto mi marido me creyó. Regresé a los 15 días a mi cita habitual y la secretaria me preguntó cuánto tiempo más habíamos tardando, creyendo ver cierta envidia y duda en sus ojos, le respondí que 15 ó 20 minutos, después que ella se había marchado, que era lo que acordamos decir Adolfo y yo, preguntándole el porqué y contestó que Adolfo no había comido con ella ese día, pues se quedó a arreglar unos expedientes que tenía atrasados, lo que le pareció muy extraño; pero como yo respondí rápidamente lo que acordamos, ella se quedó muy tranquila.

Entré con Adolfo a esa cita, otra vez iba caliente, pero no tanto como la anterior, él preguntó cómo andas, yo sólo le dije bien, cerré la puerta, me hinqué, le abrí el pantalón, le saqué el pene y se lo mamé, después de que se vino-cosa que no me costó trabajo porque creo él estaba esperando ese día- y de que me tragué todo el semen-que antes alucinaba y ahora me gusta-sólo me levanté la falda-ya me había quitado el bikini en el baño de los consultorios-y le dije: “ahora te toca a ti cumplirme papacito” y él obedientemente me hizo un tremendo favor con su lengua y dedos, cuando terminó, me dijo: “por favor háblame mañana”.

Y desde ese día ya no voy al sur, él viene a verme todos los lunes en la mañana, desayunamos en Santa Fe y luego nos tomamos toda la mañana en un hotel cercano teniendo sexo, sexo y más sexo, lo único malo fue que tuve que cambiar de doctor porque Adolfo ya no podía recetarme, sólo quiere hacer el amor conmigo. Además aún sin tomar medicinas sigo siendo una caliente y no pueden pasar más de tres días sin que necesite un buen bombero que apague, como les diré, bueno apague mi fuego interior.

Además aprendí que casi cualquier hombre es fácilmente manejable y si uno lo busca puedes llevártelos a la cama sin problema, en estos seis meses he tenido relaciones aparte de con Adolfo y mi marido, con más de diez hombres, entre ellos mi cuñado (el esposo de mi hermana), un amigo de mi marido y uno o dos conocidos del club al que asistimos y si no voy de cacería a algún centro comercial o algún restaurante, sin embargo esas historias no las puedo contar por el momento, porque sólo esta me dejó un recuerdo tan vivido y feliz, las demás sólo son apaga fuegos para mi calentura.

Autor: isareynavn

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