El mejor culo

Debido a la calentura, la cabeza de mi verga tenía un tamaño considerable y la fui dejando quieta para que él pudiera decidir cuanto y como quería tener dentro suyo, a los pocos centímetros de haberlo traspasado sentí que no pudo contenerse y se corrió, temblaba bajo mi cuerpo y saqué mi verga. Me dijo que explotó de la calentura que llevaba.

Este es mi primer relato de mi vida. Espero que pueda transformar en palabras lo que ayer me pasó. Soy un hombre de 46 años, casado, con una mujer desde hace más de  20 años. Esporádicamente (cada vez más distanciadas una de otras) paso por algún sauna para 2 cuestiones, una de salud y otra de diversión con personas de mi mismo sexo.

El sábado en cuestión me dirigí a un sauna ubicado en Buenos Aires (fui a uno muy serio) al que he ido varias veces en busca de un buen masaje y al llegar me encuentro con que el mismo se había convertido en unisex y que exigían el ingreso con traje de baño.

Al no tener en cuenta ese detalle tuve que irme y mi cabeza se transformó en un ida y vuelta, entre si no hacer nada o ir a otro sauna que conozco que es más para intimar que otra cosa. Pudo más mis deseos reprimidos y hacia allá fui bajo la promesa interior que no haría nada, solamente tomar los baños que tan bien me sientan.

Pagué y vi muy poca gente, entré al sauna húmedo y había solo 2 personas más, muy distanciadas una de otra, lo que me dio la pauta que estaba bastante tranquila la tarde (mejor, pensé yo). Cada tanto entraba alguien, echaba un vistazo y salía. Los dos que estaban dentro intercambiaban conversaciones banales y al rato pude divisar que uno de ellos tenía un condón en su mano, dejando bien en claro sus intenciones.

Yo permanecía distante y en uno de los tantos ingresos de gente al lugar pude ver a través del vapor que un hombre se despojó de la toalla y se dio un duchazo rápido. Lo que más me impactó de su figura fue el trasero (por otra parte es mi debilidad) pero como no llevaba intenciones de tener contacto con nadie rápidamente me deshice de la idea.

Después de un rato salí rumbo a las duchas conjuntas. Estaba satisfecho ya que creía estar en control de mi excitación al ver otros cuerpos desnudos junto a mí. Luego de eso me dirigí al sauna seco. En el mismo había otras dos personas acostadas (parecía que dormían) y muy separadas, también aquí los hombres entraban, miraban  y salían.

Entraron algunos que tenían un físico que no me llamaba la atención pero había otros de muy buen ver. Mi idea primitiva de no tener sexo comenzaba a flaquear.

En ese instante me juré que solamente tendría sexo si el hombre en cuestión estaba más que apetecible. Terminé de decirme eso cuando entra a la sauna el mismo hombre que me había llamado la atención en el sauna húmedo. Dirigió su mirada a los ocupantes, y se colocó de espadas a todos nosotros sabedor del hermoso culo que tenía. Bastó que lo viera en pose, para que mi verga comenzara a despertarse. Abrí mi toallón y dejé que mi verga quedara a la vista de él solamente.

Parece que a pesar de la poca luz reinante en la habitación le llamó la atención, ya que se dirigió a la banca donde yo estaba sentado, poniéndose a mi lado. Traté de mantener mi última resistencia, pero me fue imposible ya que mi estado de excitación me impedía disimular la calentura que me provocaba el saberme al lado de semejante ejemplar.

El fue al grano ya que pasó su mano por debajo de mi pierna y a través del toallón empezó a acariciar mi erectísima verga. Bastaron unos pocos segundos para que yo entrara en una nube al sentirme manoseado por el dueño de un muy apetecible culito. Después de uno o dos minutos se levantó y salió del sauna.

Por mi estado de calentura me fue imposible seguirlo, pasaban los segundos y no se me bajaba la erección. Cuando más o menos estuve apto para ponerme el toallón salí a su búsqueda. Me pareció verlo delante mío y me dirigí a los reservados pero me di cuenta que no era quien venía delante mío, si no que estaba detrás mío. Esa adrenalina que se siente es lo que me pone más excitado.

Conociendo ambos lo que queríamos (yo su culo y él mi verga) entré a un gabinete y él a los pocos segundos también entró. Nos trenzamos en un manoseo  donde no quedó parte de nuestros cuerpos sin tocar. Nos quitamos mutuamente nuestros toallones y con mis manos y mi lengua me dirigí a mi objetivo.

El placer de saber que tenía en mis manos y mi boca ese manjar aumentó a limites insospechados mi calentura, pasé varios minutos degustando ese culo que me había hipnotizado, traté de meter mi lengua lo más adentro posible sintiendo una sinfonía de ayes y gemidos que me ponían más caliente cada vez. Dentro de ese placer y manoseo conjunto nos acomodamos para poder hacernos un 69 genial en él que me comía mi verga con desesperación y yo de igual manera su culo.

Tal era su calentura que no hizo falta más que un dedo dentro de su ojete para que empezara a derretirse. Sentía su esfínter contraerse y dilatarse a medida que movía mi dedo dentro suyo. No nos alcanzaban las manos ni nuestras bocas para poder abarcar todo, metía ya dos dedos y su culo pedía a gritos una verga, me dijo que estaba preparado para recibirme pero yo no tenía condones y le pregunté si él tenía( me dijo que no) así que dejamos de lado la idea (momentáneamente).

En la oscuridad del gabinete, simulaba un mete y saca con mi lengua dentro de su orto. La cinturita de avispa que tenía facilitaba la tarea y realzaba aun más ese hermoso culo que me estaba comiendo. La excitación llegó a un límite que me nubló la vista y deseaba solamente poder meter mi verga en ese ejemplar único e irrepetible que se presentaba. Bajo la promesa de esperarme me fui hacia la recepción a buscar condones y luego de unos segundos (que me parecieron una eternidad) volví a buscar a mi adonis.

Comencé nuevamente el trabajo de sobeteo manual y lingual de ese culo que me enloquecía. Mientras, como podía me colocaba el forro y ahí empecé a puertear la cabeza de mi verga en su ojete. Debido a la calentura, la cabeza de mi verga tenía un tamaño considerable y la fui dejando quieta para que él pudiera decidir cuanto y como quería tener dentro suyo, a los pocos centímetros de haberlo traspasado sentí que no pudo contenerse y se corrió, temblaba bajo mi cuerpo y saqué mi verga. Me dijo que explotó de la calentura que llevaba. Después de unas caricias, y más repuestos, me dijo que quería ver mi corrida sobre su cuerpo.

Encendimos la luz y pasé mi verga erecta por sus pezones, y a pesar de mi calentura extrema, tardé unos minutos en correrme ya que era mi segunda corrida del día. El ver ese culo y todo su cuerpo bastó para que lo bañara en leche por todos lados.

Me quedé tendido buscando reponerme de mi corrida, y nos quedamos unos segundos abrazados Recién allí nos dimos nuestros nombres y hablamos un poco de nuestras vidas. El salió rumbo a la ducha y yo fui unos segundos más tarde pero no lo pude encontrar.

Mientras me duchaba apareció, ya que yo me quedé con 2 ojotas derechas y él con dos izquierdas, nos sonreímos por la equivocación y se marchó. Lamenté no haber tenido ningún dato de él, pero quería a través de estas líneas agradecerle la maravillosa tarde de sábado que me hizo pasar. Ojala algún día podamos cruzarnos nuevamente. Gracias a todos los que me leyeron.

Autor: Secret Friend

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