Mi gran fantasía

Abrí mis piernas para sentir su paquete, estaba que ya no podía de la excitación… en eso me dio una mirada y veo su pene, por lo que me arrodillé, le bajé el bóxer empapado y allí estaba, una delicia de tronco de 18 centímetros, afeitado completamente… comencé metiéndolo en mi boca y dando lentas subidas y bajadas, él me pidió que parara porque no quería acabar aún.

Vivo en Caracas, tengo 29 años y siempre me he considerado heterosexual. Sin embargo, desde hace algún tiempo me comenzó a llamar la atención el imaginarme siendo penetrado por un hombre.
Hace un par de semanas, quedé para ver un partido con un amigo en su casa, ya que él vive solo. Él es un poco mayor que yo, no muy alto, atlético, cabello negro y ojos marrones. Yo en cambio mido alrededor de 1.75, peso 70 kilos y soy moreno. Llegué de lo más normal y comenzamos a ver el juego, pero en vista de que existían ciertos rumores con respecto a su sexualidad, comencé a imaginarme como sería tener sexo con él y si realmente sería cierto lo que la gente decía. Sin darme cuenta comencé a ver su paquete; cosa que el obviamente notó porque comenzó a tocárselo constantemente por sobre el short. Yo comencé a ponerme realmente nervioso y a intentar concentrarme en la televisión, pero él estaba dispuesto a no dejarme escapar así que puso una mano sobre mi rodilla.

– ¿Te gusta? dijo él. – ¿Que si me gusta que?

En ese momento tomó mi mano y la llevó a su paquete… yo ya estaba decidido a dar el paso, así que dejé los nervios de lado y comencé a acariciarlo sobre el short… decidí abrir el botón y bajar el cierre pero me dijo:

– Ya sabía yo que te iba a gustar… ¿te parece si pasamos a la ducha antes que nada?

Yo sin decir nada asentí, así que él me dijo.

– Mira, sumisa la niña, ¿no? ¿Quieres sentirte mi putita? – Sí, estoy aquí para hacer lo que tú quieras.

Así que tomó mi mano y pasamos a la ducha. Me desvistió poco a poco hasta que me dejó en bóxers; él se quedó igualmente en bóxers y me empujó a la ducha. Comenzó a besarme entre el vapor del agua y mientras lo hacía metía sus manos apretando mis nalgas… me llevó a un rincón, yo abrí mis piernas para sentir su paquete, estaba que ya no podía de la excitación… en eso me dio una mirada y veo su pene, por lo que me arrodillé, le bajé el bóxer empapado y allí estaba, una delicia de tronco de 18 centímetros, afeitado completamente… comencé metiéndolo en mi boca y dando lentas subidas y bajadas, mordiendo con mis muelas su cabeza de una manera muy delicada y lamiendo sus bolas. El estaba que no podía con la calentura, y me pidió que parara porque no quería acabar aún. Me acostó, me quitó el bóxer, mi grado de excitación no era normal pero no me dejaba tocarme. Para mi sorpresa sacó una afeitadora y me dijo.

– Si vas a ser mi putita tienes que estar afeitada completa.

Así que comenzó a afeitar mis piernas, mi agujero y mi pene… después me puso una crema y la verdad es que la piel quedó muy suave… cerró la ducha, salió y me dijo “espera acá”. Luego regresó con una bolsa y me dijo “quiero que te pongas lo que te estoy dejando acá, te espero en el cuarto”.
Cuál no sería mi sorpresa al abrir y conseguir un hilo blanco, un body muy sexy, medias panty blancas y sandalias blancas de tacón… no podía creer lo que veía. Me vestí y me vi al espejo, solo el roce del hilo entre mis nalgas me causaba una erección, y verlas paraditas gracias a los tacones me ponía aún más… entré al cuarto y él ya estaba desnudo, acostado, así que me dijo.

– Quiero verte, date la vuelta.

Yo hice lo que me dijo, viendo complacido como sus ojos no se quitaban de mis nalgas… luego me dijo.

– Sigue donde te quedaste.

Así que sin pensarlo dos veces, me abalancé sobre su pené y continué dándole la mamada de su vida… sentir tal trozo de carne dentro de mi boca era algo fuera de este planeta… lamía su tronco, sus bolas, y el sólo gemía lo que me complacía mucho…

Luego de llevar rato así me pide que me acueste boca arriba… lo obedezco mientras veo excitado que busca un condón, se lo coloca y saca un tubo de lubricante… se puso muchísimo en el pene y comenzó a untarme en mi hoyito, me metió un dedo, luego dos… yo sentí cierta incomodidad así que no sabía cómo sería el acto como tal.

A los pocos minutos abre completamente mis piernas, hace el hilo a un lado y siento su cabeza en la entrada de mi ano… comenzó a empujar poco a poco, yo estaba viendo estrellas del dolor pero decidí seguir ya que estaba en eso, hasta que sentí que sus bolas chocaron conmigo…

– ¿Te gusta mi puta? ¿Sentir un macho dentro? – Me encanta, hazme hembra, hazme tuya.

Colocó mis piernas sobre sus hombros y comenzó a bombear al principio con un ritmo bajo, pero luego aceleró llevándome al paraíso… ahí estaba yo, con hilo, body y tacones, mis piernas afeitadas sobre sus hombros y su pene entrando y saliendo de mi hoyo… no aguanté y comencé a gemir de placer. Él lo notó y comenzó a hacerme una paja muy suave… Al cabo de 10 minutos me puso de medio lado, se acostó detrás y levantó una de mis piernas para seguirme cogiendo así… luego de un rato me dijo:

– Ven, quiero que me cabalgues.

Se acostó, y yo fui bajando poco a poco sintiendo nuevamente su tronco dentro de mí… una vez llegué al fondo comencé a subir y bajar como un poseso mientras el tocaba mis tetillas y tomaba mis caderas para guiar el ritmo… estábamos empapados en sudor cuando me dijo:

– Quiero acabar, ponte a 4 patas sobre la cama.

Así lo hice, el nuevamente hizo a un lado el hilo y comenzó a darme con un ritmo acelerado… yo estaba encantado sintiéndome su yegua, comencé a gemir y en eso el emitió un largo suspiro por lo que supe se había venido… estuvo dentro de mí como dos minutos, luego me volteó, me tumbó sobre la cama y me dio la mamada de mi vida para que yo acabara también…

Desde ese día soy su esclavo en la intimidad sin importar si haya juego o no. Esta es una fantasía, si quieres hacerla realidad escríbeme a mi correo.

Autor: Pasivosumisoccs

pasivosumisoccs@hotmail.com

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La operación

Me agarró el pene y comenzó a masturbarme, acercó su cara y me comenzó a chupar, bajando hasta llegar a mi pene y se lo metió en la boca, comenzó una mamada descomunal, yo le desabrochaba la camisa y le manoseaba sus tetas, se desnudó, me pidió que se la meta ya mismo, cosa que hice inmediatamente, entrando desde atrás, y empecé a bombear, y acabé dentro de ella.

Hola amigos, me llamo Juan, tengo 21 años, soy de Argentina, más precisamente de Capital Federal, y voy a contarles algo que me sucedió cuando tenía 18. Tengo que decirles que soy una persona normal, sin grandes atributos, o sea que esto que me pasó pudo haberle pasado a cualquiera.

Apenas cumplidos los 18 años, me di cuenta de un problema que tenía con mi pene, que aunque no venga al caso, se llama fimosis.

Me fui a hacer ver, y ese día me atendió una doctora que me hizo acostar en la camilla con los pantalones bajos y examinándome, me diagnosticó el problema, que me llevaría a una operación, y que no era nada grave; así y todo tuve que ir al hospital 3 meses después para internarme.

Una vez en el hospital, llegué, había unas doctoras muy lindas, y me venían a ver el pene constantemente, aunque también venían hombres para mala suerte mía, y eran ellos quienes me lo tocaban para ver si se movía el prepucio.

Los días pasaron con análisis y demás, y un día antes de la operación me indicaron que me iban a rasurar, cosa que yo no quería, ya que a pesar de que soy un pajero me daba vergüenza estar adelante de una chica o chico un rato viendo como me cortan el vello.

Al caer la tarde llegó la enfermera con todos los elementos para sacarme los vellos de la entrepierna. Ella era bajita, como de unos 30 años, de cara no muy linda pero con un cuerpo bárbaro, unas tetas y un culo bastante lindos.

Me indicó que me desnudase y me acostase en la cama, cosa que obedecí, y una vez acostado note que se acercó, pero sin ponerse los guantes que estaban con los demás elementos, cosa que ya me extrañó, pero no le dí demasiada importancia.

Inmediatamente me agarró el pene y me lo empujó hacia abajo, y comenzó a rasurarme la zona púbica demasiado fuerte, a tal punto de arderme y lastimarme, me pidió perdón, y continuó, seguía haciéndolo rápido, y moviéndome el pene de un lado al otro, a todo esto se empezó a despertar, y ella lo notó y clavó su mirada en mis ojos y me dijo, que después de tanto toqueteo era normal que se ponga así, y hacía movimientos como si me masturbara…

Siguió rasurándome y no paraba de manosearme, me dijo que me quedara tranquilo, ya que veía mi cara roja, y yo le dije que no podía quedarme tranquilo en esa situación. Una vez terminada su labor me dijo que debía hacer un último trabajo que le había dicho el médico, a lo que me llevó a la ducha y me comenzó a bañar, dejando para lo último mi trasero y mi pene, y empezó a enjabonarme mi cola, hurgando en mi agujero…

Yo me dejaba llevar y me gustaba, y desde atrás me agarró los testículos y me dijo que había que vaciarlos, me agarró fuerte el pene y comenzó a masturbarme, acercó su cara a mi pecho y me comenzó a chupar, bajando hasta llegar a mi pene, y soltando su mano de este se lo metió en la boca, y comenzó una mamada descomunal, mientras yo le desabrochaba la camisa y le manoseaba sus tetas.

Cuando me estaba por correr paró, se desnudó, y entrando a la ducha me pidió que se la meta ya mismo, cosa que hice inmediatamente, entrando sin dificultades desde atrás, ella apoyada contra la pared, y empecé a bombear, y acabé dentro de ella, salimos de la ducha, y una vez seco me dijo que ya volvía, se llevo las cosas y nunca más la vi, a pesar de que la busqué, no apareció, dejándome con ganas de seguir.

Espero que les haya gustado este relato, que aunque seguramente no es el mejor ni mucho menos es algo real que me sucedió y lo conté tal cual fue.

Autor: Juan

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Mi amigo el golfista

Se la metí hasta el fondo, después le descargué toda mi corrida en su culo, él se despegó de mí y giró detrás, lamiéndome la polla y los huevos con su lengua hasta llegar a mi trasero, introduciéndola en el mismo, yo estaba acostado en la cama y mi amigo me introdujo su polla, sintiendo un placer tremendo al notar su organo dentro de mí. Se corrió derramando su leche sobre mi trasero.

Tengo el placer de contaros, un episodio de mi vida que me ocurrió durante mi estancia en Egipto, soy un ingeniero que durante 30 años me he dedicado a crear empresas siempre en el exterior de España. Por este motivo he recorrido muchos países, sobre todo en África, marruecos, Túnez, Libia, Egipto, Mauritania, Y otros lugares como Japón, Y América del Norte y algo del Sur.

Tengo un montón de historias, que realmente he vivido, de mujeres las he gozado como nunca yo creía que me podía pasar, no hay nada como una mujer árabe para dar placer. A mi las mujeres me gustan a rabiar soy de los que piensan que solo hay dos tipos las buenas y las mejores, y de los dos he encontrado muchas, en mis correrías.

Pero esas son otras historias, la que deseo contaros, por su rareza para mí, jamás pensé que me gustaría estar con un hombre hasta que lo descubrí, fue durante mi estancia en Egipto, soy jugador de golf, empedernido. Y siempre lo primero que busco es un campo cerca de mi trabajo, pues siempre llevo mi saco a todos los sitios.

Tenía un compañero de partida, francés, jamás me fijé en sus maneras si un poco fino, pero yo lo tomé como muy educado, un día al terminar la partida, al llegar al club, el encargado nos comunicó que las duchas no funcionaban, como nos íbamos a comer con otros amigos necesitábamos una buena ducha, yo vivía muy cerca y le ofrecí ir a mi casa.

-Oye, por qué no vienes a mi casa, y nos duchamos y partimos a comer luego, a mí no me molestas y hay cuartos de baño de sobra.

Como estábamos acostumbrados a vernos desnudos y no era la primera vez, que coincidíamos en la partida y en las duchas, consideré que esto era normal. Laborit, se llamaba Francis Laborit. Aceptó y partimos a mi casa, le mostré el cuarto de baño de una de las habitaciones, para que lo usara y se cambiara de ropa.

Al rato, me llamó, que no encontraba las toallas, fue un fallo por mi parte, yo me encontraba desnudo y casi sin secar, le entregué una toalla, desplazándome desnudo, es una costumbre bastante habitual en mí, pues casi siempre estoy solo o con mujeres (tengo que decir que según mis amigas soy un hombre bastante atractivo, mido unos 175 cms, y peso 74 kilos, bien formado, pues aparte del estar todo el día en el trabajo, soy escalador y golfista, y me gusta estar moreno, y lo más importante tengo una polla de unos 20 cms y gorda).

Al verme se quedó un poco parado, yo al darme cuenta intenté taparme un poco. Oye perdona, pero estoy acostumbrado a ir desnudo.

– No hombre al contrario, es un placer ver una polla de esta clase, Francis estaba delante de mí, también en pelotas, me fijé en que estaba totalmente rasurado, y tenía un pene no muy grande. Entonces, me hizo una demanda que me dejó un poco perplejo, pero soy muy echado y no le di más importancia que la que tenía. – Mira por favor, me dejas que te haga una fotografía de tu preciosa polla, me gustará tenerla de recuerdo.

Me quedé un poco parado, pero no le puse inconvenientes, él sacó de su bolsa una cámara de esas digitales, y me hizo varias fotos.

– Es una lástima que tengas tanto pelo y que esté un poco flácida, me comentó, ¿no te molestaría que te la afeitara un poco? Las pollas afeitadas son más bonitas, me dijo. – De acuerdo, le dije, pero en mi baño tengo los aparatos, de afeitar, – no hace falta, yo llevo una maquinilla especial, exactamente, la sacó y una crema de afeitar, siéntate por favor en el taburete…

Hice intención de ponerme yo la crema, ¡No por favor, yo te lo hare! Con toda la delicadeza, me remojó los genitales y me puso una crema muy agradable y refrescante, seguidamente con la maquinilla, empezó a rasurarme, a todo esto sus manos no dejaban de mover de un lado para otro mi polla.

– Se te está poniendo perfecta para hacerte unas preciosas fotografías. -Lo que me estás poniendo es cachondo a más no poder, luego tendré que desahogarme.

Francis, me miró con una traviesa sonrisa, no te preocupes, en esta charla terminó su afeitado de mis genitales, los cuales de verdad me gustaron más, (desde ese día los llevo rasurados).

– Ven sobre la cama te haré algunas fotos, me hizo ponerme en varias posturas y por lo menos unas cincuenta fotos, durante el proceso me tocaba la polla para ponerla en ciertas poses, según decía él, pero yo me estaba dando cuenta, por la toalla que tenía en su cintura que estaba empalmado y que lo hacía para tocármela. -Oye, Francis, dejemos esto, yo ya no puedo más y como hay suficiente confianza, me perdonarás, pero voy a hacerme una paja. – Andrés, no te preocupes y si me dejas yo te desahogaré.

Tengo que decirte que soy gay, y me encantaría comerme esta riquísima polla, eso siempre que a ti no te moleste. Yo en el estado en que me encontraba, ya me daba igual la boca que me comiera mi polla. La cogió entre sus manos, y se la metió toda en su boca, empezó a darme unas suaves caricias con su lengua, sacándola y metiéndola suavemente y apretándola cada vez más, ¡te gusta, esta riquísima! ¡Estoy a punto de correrme! No te preocupes, córrete en mi boca, me encanta gustar la leche.

A todo esto yo no podía aguantarme y empecé a tocarle el pecho y su trasero, que todo estaba tan depilado y fino que más parecía una mujer.

-Me voy a correr… no puedo aguantar, más me corro… me corrí en su boca, casi ahogándolo, por la gran corrida que me di. -Que bueno, me digo, deja que me limpie. Se marchó al aseo y regresó inmediatamente en su mano llevaba un tarro de crema, ¡quieres probar mi culo!

Mientras me decía esto su mano me estaba pajeando mi semi flácida polla, que en enseguida se puso otra vez, a cien.

– Francis, yo creo que tú has estado de acuerdo con el encargado, del club de golf, para que las duchas no funcionasen. – No, pero desde hace tiempo que veo tu polla y he fantaseado en varias ocasiones en tenerla dentro de mí. – Yo jamás he estado con un hombre, pero te digo que una mamada como esta. Muy pocas mujeres que me la han hecho. – ¿Quieres probar mi culo?, verás como te gusta, mi estado era de una temperatura extrema y cualquier proposición la hubiera aceptado.

Francis volvió de nuevo a comerme la polla, y me la untó con la crema, ¡por favor Andrés, ponme un poco de crema en el culo!, cogí un poco en mis dedos y los acerqué, con bastante reparo a su trasero, esparciendo la crema a su alrededor, ¡por favor mete un dedo!

La respiración de mi amigo, se había vuelto rápida y noté su pecho que lo tenía sobre mis piernas latiendo fuertemente. Cediendo a sus demandas, le metí un dedo en su culo, notando como estaba de dilatado, ¡así por favor!… más, más…, su boca seguía mamando mi polla y estaba a punto de correrme otra vez, ¡Oye ya que estamos déjame probar tu polla, es una cosa que siempre he deseado, saber el sabor que tiene!

Girándolo me metí su polla en mi boca, y la chupé con ganas tremendas, mientras mi mano le acariciaba su culo y le introducía los dedos en el agujero de su culo, estando en esto noté que él hacía lo mismo, hasta ese día mi culo solo lo había tocado una amiga mía, la cual después de tocarlo Francis, comprobé que no tenía ni idea.

-Me estás dando un gusto tremendo, continua… me gusta… ooohh. ¡Que gustazo!

Al rato de estos toqueteos y chupadas, mi amigo se deshizo de mí y se subió sobre mí, intentando meterme su polla, yo estaba loco de deseo y no le puse objeción alguna al contario, lo deseaba y necesitaba, al ver que no podía pues estaba muy estrecho, se puso a cuatro patas y me ofreció su culo.

-Luego volveré a intentarlo, ahora por favor fóllame tú, no me puedo aguantar más, necesito esa polla dentro de mí.

Le puse un poco de crema en su culo, y poniéndome detrás le acerqué mi polla a su agujero y poco a poco le metí la punta, mi amigo no hacía más que suspirar y pedir que se la metiera toda de una vez, yo tenía miedo de hacerle daño, pues la verdad mi polla estaba como jamás yo la había visto de gruesa.

De un empujón se la metí hasta el fondo, y después de unos gloriosos movimientos le descargué toda mi corrida en su culo, él se despegó de mí y giró detrás, lamiéndome la polla y los huevos, deslizando su lengua hasta llegar a mi trasero, introduciéndola en el mismo, la impresión me hizo soltar un gemido de placer ooohh… Que bueno… Continúa no pares… Yo estaba acostado en la cama y mi amigo encima de mí.

-Andrés, ponte a cuatro patas por favor.

Así lo hice y él me introdujo un dedo con bastante crema y al rato de masajearme el ano, ya tenía metido dos a continuación se subió sobre mí y me introdujo su polla, esto no le costó nada, sintiendo un placer tremendo al notar su organo dentro de mí.

Se corrió dentro de mí, derramando su leche sobre mi trasero y lamiéndola hasta el fin. Este fue el principio en el cual descubrí mi bisexualidad, de lo cual me alegro, pues a partir de ese día disfruto doblemente del sexo, nuestra relación duró cerca de un año.

Autor: Tilenus 2007

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