Fantasia al aire libre

Había oído hablar de aquel bosque como punto de encuentro, pero jamás había ubicado el punto exacto donde ocurría la acción. Quizás fuera que cada vez que visitaba aquel lugar iba acompañado, y por lo tanto no me animaba a investigar el lugar en el que sucedía todo. Era un tanto frustrante, si debía ser sincero, puesto que una de mis mayores fantasías era tener sexo al aire libre. Cada vez que visitaba aquel lugar me imaginaba que debía ser fantástico mamar una verga ahí, bajo el cielo azul, rodeado de la vegetación del lugar.

Aquella idea me excitaba de sobremanera, y afortunadamente llegó el día en que pude hacer mi fantasía realidad, aunque al principio no sabía que en realidad también se me cumpliría otra fantasía a la vez.

Aquel día no tenía nada que hacer. Había salido a dar un paseo con un amigo, pero tenía toda la tarde libre, puesto que mi amigo debía trabajar. Iba de regreso a mi casa cuando me quedé pensando que solo necesitaba desviarme un poco de mi ruta para ir a aquel bosque. No me lo tuve que pensar dos veces.

Llegué al lugar y me puse a caminar por el lugar. Primero paseé por las zonas que conocía perfectamente, aquellas donde la mayoría de los visitantes paseaban. Había familias, parejas, amigos… lo normal en un lugar bonito y en un día que se presentaba cálido sin llegar a lo bochornoso.

Después de un rato tomé una desviación que jamás había tomado. Yo solía pasear por la zona norte del bosque, pero bien sabía que la acción acontecía en la zona sur, por lo que me dirigí hacia allá. Al principio no me encontré con nada, solo con unos cuantos corredores que a pesar de ir en ropa sexy o mostrar músculos definidos no parecían buscar nada, pues ni siquiera volteaban a ver a los demás.

—¡Qué desperdicio! —me dije a mí mismo cuando un chico vestido con un short y una playera de color naranja fosforescente pasó junto a mí. Independientemente de la ropa llamativa, lo verdaderamente interesante de aquel chico era su rostro y su cuerpo delgado y definido. Si aquel chico me hubiera dirigido una mirada mientras se sobaba la entrepierna lo hubiera seguido hasta el fin del mundo.

Seguí paseando, aunque lo único que conseguía era frustarme cada vez más. No parecía haber ni la menor seña de actividad gay en la zona. Lo único que me topé aparte de los corredores al llegar al extremo sur de la zona fue a una parejita hetero (los cuales se estaban dando un buen faje que me hizo sentir celoso) y de un tipo al que no me le quise acercar, porque aunque se agarraba la entrepierna me asustó el hecho de que empezara a discutir con alguien invisible.

—¿Dónde será la zona de ligue? —me pregunté a mí mismo mientras atravesaba una zona especialmente agreste—. ¿O será que hoy no hay nadie?

La respuesta me llegó unos cuantos pasos más adelante, al bordear un árbol. Había un tipo que parecía contemplar el lugar sin mucho interés. No supe por qué, quizás por mi radar gay (aunque no creo en eso), pero se me ocurrió que ese wey estaba buscando lo mismo que yo. O quizás fuera que tenía la mano en su entrepierna, aunque no se veía que estuviera apretando nada. Era un chico de estatura promedio, vestido con ropa holgada: bermudas y playera.

Me quedé parado donde estaba, como si yo también estuviera observando el lugar con desinterés. Mi mirada se cruzó con la del chavo después de un rato, y mientras me observaba yo me animé a sonreírle. Estaba a punto de apretarme la verga sobre el pantalón para ver su reacción, cuando me di cuenta que él ya se me había adelantado. La razón por la que tenía sus manos frente a su entrepierna era porque el tipo tenía la verga de fuera. Era una verga de unos dieciséis centímetros, a juzgar por la superficie que su mano cubrió cuando la tomó entre sus dedos.

Mientras contemplaba al chico que se hallaba frente a mí este comenzó a masturbarse lentamente. Volteaba a ver su polla y luego a mí, como si me invitara a acercarme a él y tomar aquel pedazo de carne entre mis propias manos. No obstante, me dio algo de miedo, pues aún nos encontrábamos en una zona donde éramos perfectamente visibles desde la pista donde pasaban todos los corredores.

Seguramente el chico notó mi inseguridad pues volvió a colocarse las manos de tal manera que no se le viera el falo que llevaba de fuera y me hizo señas de que lo siguiera; cosa que hice sin dudarlo un segundo.

El chico no hizo más que internarse más en la espesura que era la maleza de aquel lugar, hasta que quedó en un lugar donde no podía ya ser visto desde la pista para correr. Volvió a mostrarme aquella verga, la cual se encontraba completamente rasurada. Tenía el mismo tono de piel relativamente claro que su dueño, como ya dije algo grande (a menos que sean fans de los tipos con más de 20 cm, de los cuales la mayoría solo salen en películas porno), no muy gruesa, pero eso sí recta y cabezona como a mí me gustan.

Comencé a acariciar mi propio pene por encima de mi ropa, aún manteniendo mi distancia. Si algo me gusta del sexo es el juego previo que puede haber. Odio a los chicos que en cuanto te ven te piden el trasero para penetrarte, o que al contrario te ponen el trasero para que los penetres. No hay nada mejor que iniciar el contacto de manera visual, observando lo que el otro tiene para ofrecerte y también mostrando lo que tú puedes dar; para después pasar a la etapa de las caricias y los besos por cada pedazo de piel disponible para finalmente conseguir la compenetración de las zonas más íntimas de ambos…

Pero me estoy desviando de lo que contaba. En aquel instante me puse a acariciar mi pene, resaltando su forma sobre mi pantalón para que el chico con el que me había encontrado viera lo que tenía para ofrecer. Él seguía masturbando su miembro de manera lenta, sin ninguna prisa, como si quisiera ofrecerme aquel espectáculo para que quedara grabado en mi memoria.

Con pasos lentos, y hasta podría decir un poco vacilantes, me fui acercando a ese muchacho que me ofrecía su verga. Fui saboreando cada instante mientras yo mismo desabrochaba mi pantalón. Cuando hube llegado justo al lado de mi acompañante ya tenía el pito de fuera igualmente. Ahora que estábamos uno frente al otro podía ver que efectivamente su pene era más largo que el mío, pero el mío tenía de ancho lo que el suyo tenía de más en cuanto a lo largo. Y mientras el suyo parecía hasta lampiño, el mío tenía vellos un tanto largos, pues hacía un par de semanas que no me rasuraba.

Decidí ayudarle a aquel chico con la erección que se cargaba, así que deslicé mi mano izquierda hacia su miembro. Él inmediatamente retiró su mano para que yo pudiera tomar su verga en toda su gloria. Era fantástico sentir aquel falo con su longitud y su cabeza que empezaba a destilar precum entre mis dedos. Formé un anillo con mi dedo índice y el pulgar y lo deslicé desde la punta hasta la base de aquel tronco moreno, sintiendo como mi acompañante casual disfrutaba de aquella caricia.

Esperaba que él me regresara el favor acariciando también mi pene, pero en lugar de eso el chico de la ropa holgada aprovechó para meter mano por la cintura de mis pantalones y de mis bóxers para comenzar a acariciar mi trasero. Aparentemente era de esos chicos que se las daba de solamente activo, pero por mí estaba bien. Tenía unas manos rugosas que producían un tacto excelente al deslizarse por la piel que recubría mis nalgas, las cuales he de decir que están bastante bien.

Para facilitarle las cosas al otro me ladeé un poco, de tal manera que quedáramos parados uno al lado de otro y yo pudiera seguir jalándole la polla mientras él acariciaba mi potito con más libertad. Sin embargo, al darme la vuelta pude ver a un chico que estaba más allá (del lado contrario a la pista para correr) que nos miraba atentamente. Bueno, aquello no era del todo sorprendente. Cuando visitaba un lugar de cruising estaba acostumbrado a los mirones, los cuales a veces me parecía que abundaban más que los hombres que iban a meter mano. El chavo que nos estaba viendo desde una distancia considerable era alto, delgado y moreno; atractivo, diría yo. Vestía ropa ajustada que dejaba ver un rico bulto que se estaba acariciando mientras nos observaba.

El muchacho de ropa holgada que me acompañaba vio que andaba mirando algo más allá, y notó al chico que nos observaba. El otro muchacho ni siquiera nos veía a la cara, más bien creo que estaba entretenido contemplando directamente como mi mano masturbaba aquella verga que sostenía. Aun así, mi acompañante llamó su atención con un gesto de la mano y después con la cabeza le indicó que se acercara. No tuvo que repetir ese gesto, pues inmediatamente el mirón sonrió y comenzó a caminar hacia donde nos encontrábamos nosotros (aunque tuvo que dar un rodeo pues la maleza era traicionera entre él y nosotros).

Le di un apretón con toda la mano al pito que sostenía a causa de los nervios. Jamás había estado con dos hombres a la vez, siempre había estado con uno solo. Claro que tenía ganas de hacerlo, pero estaba acostumbrado a que cuando quedaba con alguien fuera solo con uno, y cuando visitaba algún lugar de cruising como decía antes abundaban los mirones que aunque los invitaran jamás hacían nada. Cuando yo me encontraba en un lugar así solo un chavo se animaba a meterme mano, y los demás o se ponían solo a mirar o formaban sus propias parejitas. Varios hombres teniendo sexo en la misma zona, pero cada uno con su pareja, no era mi idea de orgía; ni tampoco la de irme detrás de otro cuando acabara con el primero.

El chavo que nos había estado observando en un primer momento llegó al lugar. No supe si fueron los nervios u otra cosa, pero aquel hombre me pareció bastante guapo. El de la ropa holgada no estaba mal, pero aquel chico de facciones afiladas, cuerpo delgado y piel morena me pareció aún más guapo.

—¡Qué onda! —dijo el recién llegado mientras veía como el de la ropa holgada me acariciaba las nalgas.

—¿Te animas o no? —preguntó el primer chico con el que andaba.

Por toda respuesta el recién llegado se desabrochó el pantalón y dejó su verga al aire mientras se paraba justo a mi derecha. El tipo de la ropa holgada se conformó con acariciar solo mi nalga izquierda, así que el muchacho delgado pudo acariciarme la otra mientras yo tomaba su miembro. Era un pene de tamaño similar al mío, pero no tan grueso, aunque quizás fuera ligeramente más largo debido a que estaba curvado hacia arriba. Me encantó apretar aquel pito entre mis dedos, acariciar la curva que formaba y sentir la suavidad de la piel que lo recubría al mismo tiempo que sentía las manos de dos tipos acariciando mi culo, una directamente y la otra por encima de la ropa.

—¿Eres pasivo? —me preguntó el chavo delgado.

—Inter, en realidad —le contesté entre gemidos. La verdad me prendía bastante el como me estaban acariciando el culo.

—Interesante —comentó el chico para después soltar una ligera risa, quizás por el juego de palabras que había hecho—. ¿Y tú? —le preguntó finalmente al chavo de la playera holgada.

—Activo —contestó el wey mientras dejaba que su mano se deslizara hasta encontrar mi agujero—. Aunque también la mamo.

—¿Estás pensando lo mismo que yo? —dijo provocadoramente el delgado.

Por toda respuesta el otro le dio una sonrisa. Yo no estaba seguro de en qué estaban pensando aquellos tipos, así que tuve que dejarme llevar por unos instantes antes de comprenderlo. La zona en la que nos encontrábamos era relativamente grande, extrañamente la maleza no había crecido en aquel círculo, por lo que teníamos cierta libertad de movimientos. Me sorprendió que el chavo de la ropa holgada se quitara inmediatamente las bermudas que llevaba, dejando a la vista unas piernas fornidas y cubiertas de un vello espeso. Mientras tanto, el otro chico se acomodó el pantalón para que su verga quedara por fuera sin problemas, se sentó en el suelo y me hizo señas para que me sentara a su lado. Estaba un tanto confundido, pero aun así le hice caso.

Mis dudas se despejaron cuando el otro muchacho se sentó de tal manera que los tres quedamos formando un triángulo en el lugar. Caí en la cuenta de lo que pretendían justamente cuando ambos se agacharon para agarrar verga de quien le había quedado a la derecha (la mía en el caso del joven delgado y guapo, y la de este en el caso del primero con el que me había encontrado). Me pareció una idea genial, así que me incliné hacia el hombre que se había quitado completamente el pantalón para poderme tragar aquella herramienta de dieciséis centímetros. Tenía un ligero sabor a precum que me agradó, aunque el verdadero placer provenía de tener al alcance de la mano aquellas piernas velludas. Era genial sentir la textura de aquellos vellos que se enmarañaban en contraposición con la carencia de pelo en la zona íntima que se encontraba dentro de mi boca.

Aunque poder acariciar aquellas piernas cubiertas de vello estaba genial, tampoco estaba mal chupar una buena polla mientras alguien más mamaba la tuya. Era una sensación diferente a la de un 69, quizás porque no se encontraban todos los cuerpos en contacto, sino que solamente sentías la cabeza del otro entre tus piernas, mientras que tú te hundías en la entrepierna de alguien más.

El chico guapo no se conformó solo con comerse mi polla, sino que además aprovechó para meterme su mano por detrás y comenzar a rozar mi pequeño agujero que se escondía entre mis posaderas. Me gustó la manera en la que su dedo delgado recorría los bordes de mi agujero para después perderse lentamente en él.

—Tienes un culo hambriento —comentó aquel chico cuando me empezó a meter un segundo dedo.

—Es que hace mucho que no come —le respondí con lujuria.

El chico de la ropa holgada dejó de mamar la polla curvada del otro, y aprovechando que ya nadie hacía sexo oral se quitó la playera, dejando a la vista un torso con una ligera panza, donde el pecho resaltaba gracias a los vellos que lo cubrían. Quizás no fuera un cuerpo de modelo, pero su visión me excitó.

—Quítale el pantalón —ordenó aquel mientras se apretaba la polla al chico que aún me estaba penetrando con sus dedos.

Pude haber protestado, pero no lo hice. Mi único motivo de queja podría haber sido el hecho de que el muchacho guapo me sacara los dedos, pero en cuanto vi al de la pancita hurgando en sus pantalones por un condón supe que aquello sería bueno. El tipo aún me estaba sacando el pantalón cuando yo ya me estaba acomodando de perrito, de manera que dejé mi trasero apuntando hacia el joven desnudo.

—Así que tu culo hace mucho que no come —comentó aquel chico mientras frotaba su glande por mi anito—. Pues hoy te voy a dar hasta que quedes lleno.

El chavo delgado no se quedó al margen de la acción, sino que tomó mis nalgas separándolas para ofrecer un mejor acceso a mi hoyito para el otro. Además me escupió en la zona, de tal manera que su saliva sirviera como una especie de lubricante.

El chico de vello en pecho finalmente se decidió a penetrarme. Su polla podía no ser muy gruesa, pero cada centímetro de los dieciséis que me metió me dolieron hasta el alma. Quizás porque lo hizo rápidamente, o tal vez porque en realidad hacía mucho que no me follaban por el culo. En cualquier caso, hubiera escapado de eso si el tipo no me hubiera sostenido fuertemente por la cintura. Pero lo hizo, así que tuve que aguantar aquel pedazo de carne caliente que parecía quemar mis entrañas mientras sentía dos pares de manos que sostenían diversas partes de mi cuerpo y me obligaban a permanecer inmóvil.

El dolor que sentí me obligó a soltar un quejido, un grito ahogado mientras la expresión de mi rostro se crispaba. Cerré los ojos con fuerza, como si de esa manera pudiera hacer menos agudo el dolor.

—¿Pues no que tenías un culo hambriento? Pues ahora te aguantas —dijo el tipo que me estaba enculando.

Mientras decía aquello me sacó su pene a medias para después volver a encajármelo con fuerza. Aquello solo me hizo soltar otro quejido, sin embargo, en realidad no quería que aquel hombre sacara su miembro de mi interior. Sabía que el dolor y el ardor provocados por su embate sería solo temporal, y después de aquello sería una delicia sentir aquellos dieciséis centímetros de carne horadando mi culo.

El muchacho atractivo no me dejó enfrentarme al dolor sin más. Sus manos soltaron mis nalgas, se coló debajo de mí y comenzó a acariciar cada centímetro de mi piel que quedaba a su alcance. Sus caricias me hicieron olvidar parcialmente el dolor de mi culo, especialmente cuando su boca se prendió de mi falo. Fue todo un alivio en cuanto sentí como mi glande tocó sus labios, como si aquel placer se expandiera por mi cuerpo y luchara con el dolor que sentía en mi trasero.

En tanto sentía aquellas manos que me acariciaban y como esa linda boca chupaba mi polla, me di cuenta que el pito de ese chico me quedaba justo al alcance de mis labios. Como ya había dicho, era una verga que se curvaba hacia arriba, con una longitud aproximada de trece centímetros, pues eso era lo que medía la mía. Estando en esa posición hice lo que me dictó el instinto, completar el 69 mientras el otro tipo seguía penetrándome el culo.

Poco a poco aquello se volvió una delicia. El placer de hacer sexo oral al mismo tiempo que lo recibía me ayudó a sobreponerme al dolor de la penetración, de tal manera que este terminó por convertirse en placer. Jamás en la vida había podido experimentar el gusto que implicaba tener una polla llenando tu boca, otra colmando tu recto y sentir tu propio pene en una húmeda y cálida cavidad. Había momentos en que el chico que se encontraba debajo de mí sacaba mi pene de su boca, pero solo lo hacía para con su lengua recorrer todo mi falo, pasar por mis testículos y continuar más allá, hasta lamer las bolas del tipo que me estaba penetrando. Suponía lo anterior porque cada vez que la lengua del chico atractivo perdía contacto con mi cuerpo el otro joven dejaba de mover sus caderas y soltaba un fuerte suspiro. Si no hubiera tenido la boca llena yo también habría soltado suspiros así cada vez que el tipo guapo lamía mis testículos.

Estuvimos un rato así, hasta que el tipo de abajo dijo que él también necesitaba sentir una buena verga en su culito. Fue muy excitante, pues mientras lo dijo pude ver claramente como metía su mano entre sus piernas y frotaba con sus dedos su ano.

—No quiero soltar a este wey —dijo el tipo del pecho en vello mientras me daba rápidamente.

—No es necesario que lo hagas —contestó el otro chico saliendo de debajo de mí.

Aquel tipo delgado terminó de sacarse la ropa frente a nosotros. Tenía un cuerpo delgado y definido, que me parecía bastante agradable incluso si me lo hubiera encontrado en un cuarto oscuro con la única guía de mi tacto. Sin embargo, bajo la luz del sol que arrancaba un brillo broncíneo a su piel morena, y con el verde amarillento de la hierba que nos rodeaba de fondo resultaba espléndido.

El joven delgado comenzó a guiarnos para que el tipo que me penetraba quedara tumbado boca arriba y yo sentado sobre de él, todo sin que tuviera necesidad de sacar su pito de mi recto. También aprovechó para con el movimiento sacarme la playera que llevaba puesta, de tal manera que en ese momento quedamos los tres prácticamente desnudos en el lugar.

—Ahora solo recuéstate tú también —me dijo amablemente el chico atractivo empujándome por el pecho para que quedara prácticamente recargado sobre el tipo que había vestido la ropa holgada, usando mis brazos para mantenerme ligeramente arriba.

—¿Sabes que así podríamos penetrarlo entre los dos? —comentó el primer hombre con el que me había topado aquel día.

Un escalofrío me recorrió la espalda al oír aquella idea. No sabía si en realidad estaba interesado en una penetración doble. La idea me parecía atractiva hasta cierto punto, pero considerando que ya me había dolido que me había penetrara un solo miembro quizás no fuera muy buena idea tener dos. Seguramente dolería más y entonces ni siquiera el placer compensaría el dolor.

El chico delgado frente a mí pasó uno de sus dedos por mi perineo, como si estuviera planteándose seriamente el penetrarme. Primero miraba la zona por la que deslizaba su dedo, el cual llegó hasta los límites de mi ano, pero posteriormente volteó a verme directamente al rostro. La sonrisa que se dibujó sobre su rostro me quitó el aliento, y no fue porque me gustara mucho, sino porque estaba convencido que se había decidido a realizar la doble penetración. Ni modo, me tocaría aguantarme e intentar disfrutar a pesar del dolor.

—Lo haría si no fuera porque en realidad me muero por tener esta cosa hasta el fondo —dijo el muchacho moreno agarrando mi verga entre sus manos.

Aquella declaración me hizo respirar nuevamente. La idea de penetrar a ese atractivo muchacho no me provocaba dudas: quería hacerlo. Aunque el joven no tenía mucho trasero (casi nada, en realidad) estaba seguro de que disfrutaría de cada centímetro de mi miembro que se perdiera dentro de aquel cuerpo.

—Pues tú te lo pierdes —opinó el chavo que se encontraba debajo de mí al mismo tiempo que movía su cadera para reiniciar el mete y saca que habíamos interrumpido al cambiar de posición.

Sin embargo, tuvo que detener su movimiento otra vez para que el otro pudiera montarse sobre mí y clavarse mi herramienta tras haberme colocado un condón. Me sorprendió la rapidez relativa con la que lo hizo, pues solo puso sus piernas a mis costados, tomó mi polla con una mano apuntándola hacia su ano y comenzó a sentarse sobre mis caderas. Sentí como las paredes de su recto apretaban mi falo, demostrando que ese era un agujero muy estrecho. No obstante, a pesar del grosor de mi pene el chico no se detuvo en ningún momento hasta que sus posaderas se asentaron sobre mí. Además, su cara no expresó ningún dolor. Lo máximo que el joven hizo fue cerrar sus ojos e inhalar profundamente

Tal como lo supuse, penetrar ese culito era delicioso. Sin embargo, no había tenido en cuenta que yo también estaba siendo penetrado al mismo tiempo, por lo que el placer era el doble. aquella era la sensación más maravillosa que había experimentado en mi vida. Al estar en medio era yo quien movía las caderas, y era riquísimo sentir como mi pene se perdía en el culo del moreno cada vez que me movía hacia delante y como el pedazo de carne del chico de la panzita se me enterraba cuando la movía hacia atrás. No había instante en que no sintiera placer en aquella posición.

Sabía que no sería capaz de aguantar mucho tiempo en esa posición. Mi respiración comenzó a acelerarse casi al mismo tiempo que mis movimientos de cadera. El hombre debajo de mí movía igualmente sus caderas para lograr un mete y saca más profundo, y el chico sobre mí comenzó a mover sus caderas en círculo mientras me sonreía coquetamente. Era sumamente excitante ver su cuerpo delgado cubierto por una ligera capa de sudor, moviéndose mientras las paredes de su recto masajeaban mi pene.

—¡Me vengo, me vengo! —exclamé cuando sentí mi orgasmo aproximarse.

El joven debajo de mí pareció arreciar sus movimientos para hacer el mete y saca más rápido del encuentro, mientras que el muchacho sobre mí hizo algo que no me esperaba: me dio un beso. Aquellos labios delgados contra los míos me llevaron literalmente al cielo, y sentí como mi pene se vaciaba mientras esa boca se frotaba contra la mía. Por el otro lado, me di cuenta que el tipo de vello en pecho también había alcanzado su orgasmo, seguramente como consecuencia de las contracciones de mi recto. Lo noté porque el tipo metió su miembro lo más adentro que pudo y ahí lo dejó mientras suspiraba ruidosamente.

Nos quedamos un momento así. El chico que se encontraba sobre mí me daba besos que yo correspondía y frotaba su nariz contra la mía mientras el éxtasis del orgasmo se desvanecía lentamente. Finalmente el joven se puso de pie, sacándose mi polla de su interior y yo hice lo mismo con el tipo que se encontraba bajo de mí, aunque yo no me puse de pie, sino que simplemente me levanté solo lo suficiente para liberar aquel pito de mi trasero y volverme a sentar, pero esa vez sobre el pasto.

Me quedé contemplando al chico moreno que se encontraba frente a mí. Su cuerpo era realmente bello. Su único defecto era la falta de trasero, pero con aquel torso con los músculos ligeramente marcados y aquella verga que se alzaba elegantemente sobre su cuerpo rodeada por un vello bien recortado lo de las nalgas pasaba desapercibido.

Mientras contemplaba aquel cuerpo moreno perfecto, recordé que él no había llegado al orgasmo como el otro tipo y yo.

—¿Quieres venirte? —le pregunté.

—Solo si me ayudas —respondió el chico con aquella sonrisa coqueta que me empezaba a gustar.

Por toda respuesta me acomodé de rodillas justo frente a su entrepierna y me lleve su miembro a la boca. Disfruté cada milímetro cuadrado de la superficie de aquel miembro curvado, y a juzgar por la expresión del rostro de aquel chico él también estaba gozando con la mamada que le estaba dando.

El otro tipo se puso de pie y comenzó a vestirse sin decirnos palabra. Yo no podía decir nada con la boca llena, y aparentemente el muchacho moreno se encontraba muy entretenido con el sexo oral como para prestarle atención al otro. Una vez que el chavo de la ropa holgada terminó de vestirse se retiró, dejándonos al joven moreno y a mí solos.

—Eres muy guapo —me dijo él acariciando mi cabeza.

—Gracias —le contesté mientras tomaba su polla con mis manos para masturbarlo—. Tú también lo eres.

Continué masturbándolo al mismo tiempo que pasaba mi lengua por su glande. Él empezó a gemir con fuerza, e instantes después su falo comenzó a lanzar chorros de semen justo hacia mi cara. La mayoría de aquel fluido cayó dentro de mi boca abierta, aunque hubo un par de chorros que cayeron en mi barbilla y mi mejilla derecha.

Disfruté del sabor alcalino de la sustancia que tenía en la boca. No había nada que disfrutara más que deslechar a un hombre y después tragarme sus líquidos eyaculatorios.

El tipo bajó para quedar frente a mí, para luego obligarme a recostarme sobre el césped mientras él hacía lo mismo sobre mí. Recorrió mi rostro con su lengua limpiando el semen que tenía sobre la piel. Posteriormente me besó, compartiendo conmigo el sabor de su leche. Nuestras lenguas se enredaban la una con la otra al mismo tiempo que nuestros cuerpos desnudos se frotaban entre sí.

—Eres fantástico —me susurró él al oído cuando nos cansamos del beso, lo cual tardó un rato.

—No más que tú —le contesté estrechándolo entre mis brazos.

Aquel era un momento sencillamente perfecto. Me encontraba abrazado a un guapo chico tras haber cumplido dos de mis fantasías sexuales al mismo tiempo. ¿Qué más podía pedir?

—¿Qué se supone que están haciendo?

-o-o-o-o-o-

¿Quién fue el que llegó al lugar cuando parecía que ya todo había terminado? ¿Será acaso el comienzo de una segunda parte del relato?

Espero hayan disfrutado este relato tanto como yo disfruté al escribirlo. Sé que últimamente no he estado publicando tan seguido como solía hacerlo, pero espero sepan perdonarme. Y si necesitan algún incentivo para perdonarme, solo quiero decirles que ya vuelvo a tener página en Facebook y también twitter. Esperemos que en esta ocasión si dure. Si quieren seguirme en cualquiera de las dos redes sociales solo deben ir a

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Siguiéndome en esos lugares podrán estar enterados siempre que esté escribiendo un nuevo relato y cuando me decida a publicarlo. Y espero que les gusten otras cositas que ande publicando por ahí. De momento me despido con un hasta luego, porque tengan por seguro que seguiré con más relatos.

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Enseñando a mi prima a disfrutar

Cuando eres joven disfrutas en la busqueda de placeres, cuando adquieres experiencia, sabes como dar placer y ayudar quienes lo buscan.

Amigos lectores, aqui nuevamente con una de mis tantas historias, para empezar, mi nombre es Lalo, tengo 24 años, tez blanca, ojos entre cafe y verde, un cuerpo delgado pero no hay musculos marcados, y sobre todo una sonrisa que podría enamorar a chicas (y chicos) según me han dicho. El dia de hoy voy a relatar algo que me ocurrio cerca de las fechas de navidad del año 2012.

Todo empezo cuando recibí mi aguinaldo en el trabajo, con la paga decidí comprarme un telefono móvil de modelo reciente, tan reciente que me cargo mis contactos de Facebook, que para ese entonces eran cerca de 1000, de los cuales no conocía o ya no tenia contacto con por lo menos la mitad, lo cual hacía tedioso la busqueda de alguna persona en mi movil.

Una tarde despues del trabajo me decidí a purgar un poco mi red social, eliminé demasiada gente, pero iba dejando a algunos, sobre todo chicas que me parecieran guapas, así me encontre con Natalia, una chavita de 18 años, morena clarita, por allí del 1,60 mts, de muy buen cuerpo, tetas redondidas y culito parado, al principio no sabía quien era ella, pero como ya se los dije como me parecio guapa decidí enviarle un mensaje para ver si valia la pena o no conservala como contacto.

La encontré activa en el chat, y la saludé, con un simple hola, el cual me respondió de igual forma, así prosegui diciendo “mira estoy haciendo limpieza de contactos así que quiero saber quien eres o de donde te conosco” a lo que me respondió, soy tu prima hija de tia blah blah y de tu tio blah blah y tu eres hijo de mi tia blah blah, en efecto los nombres que me había dado eran correctos por lo cual comencé a sacarle mas platica hasta que la recordé.

Natalia vive en Mazatlan con sus padres, el lazo familiar que nos une es primos en segundo grado, dia con día platicabamos mas y mas, al principio de cuestiones familiares, luego trivialidades, y despues cosas un poco mas personales, nada que indicara deseos o cosas así, mas bien como experiencias y ella me pedia consejos, creo que por mi edad y aparente experiencia en temas de amores.

Llegaron las vacaciones de navidad y me fui al pueblo de mis padres y abuelos a pasar las fiestas, nunca falta que para esas fechas llegue vista familiar a ver como estan mis abuelos principalmente, personalmente no me llevo bien con mas de la mitad de la familia por lo cual cuando van siempre prefiero encerrarme en mi habitación o salirme a la calle con cualquier pretexto, pero adivinen la vista de este año fueron los papas de Natalia y por supuesto ella, al principio fuimos timidos, si bien platicabamos mucho por chat hacerlo en persona era otra cosa, pero no tubimos mas remedio que empezar a charlar pues al ser igual de apaticos ante las platicas de los adultos no nos quedó de otra.

Mis tios planearon hacer una carne asada, pero era tan buena su charla que mejor me mandaron a mi a hacer las compras, yo encantado de la vida de salirme de casa y no oir las mismas platicas que ya me sabia de memoria desque que me acuerdo, me dieron una lista de encargos tome las llaves de mi carro y me dispuse a salir, Natalia me miro con cara de no me dejes sola aqui, yo le hice la seña que me acompañra y tambien encantada de la vida se levanto para subir al carro; Arranque y comence a conducir apenas habia avanzado un par de metros cuando Natalia me dijo:

– primo ¿tienes cargador para celular en tu carro?

– si claro prima, esta en la guantera de carro.

Natalia abrio de inmediato la guantera y sacó una caja en la cual yo guardaba condones, jamás recorde que la había dejado allí después de una noche de juega dias antes, ella la abrió y sacó los preservativos y juguetando con uno de ellos me dijo:

-vaya primo, se ve que te gusta pasarla bien

-claro prima, hay que disfrutar, solo se vive una vez, y por eso hay que cuidarse.

– y que tan bueno eres para el ligue?

– lo normal, supongo, me batean mas de lo que me aceptan, pero sigo intentado

Sonrió y no preguntó mas, sacó el cargador y conecto su celular, llegamos a la tienda e hicimos las compras sin mayor contratiempo, cuando regresabamos a casa, me sorprendio con una pregunta que no iba con el tema del cual hablabamos.

– oye primo ¿que tan bueno eres para satisfacer a una mujer en la cama?

sin duda me sorprendió y me tomó en fuera de lugar, no supe que contestar así que le respondi con otra pregunta

-¿a que viene tu pregunta prima?

– pues verás – me dijo- por ejemplo en mi caso, tengo un novio al que quiero mucho, pero cuando tenemos relaciones es muy directo, como te digo, solo va y manocea mis pechos, mete mano en mi conchita y me despues me penetra sin mencionar que casí no tarda en venirse, no lo se, pero hay veces que nisiquiera siento rico al hacerlo con él, lo quiero mucho pero no es sufiente.

Mi sorpresa iba en aumento, no sabia si por la confianza que de pronto habia tenido mi prima conmigo, si por el hecho de que  ya tenia toda una historia sexual, o porque el morbo me incitaba a decirle que yo podía hacerla sentir como nunca la habian hecho sentir, me aclare un poco y le respondí

– pues que te puedo decir, hasta ahorita no he recibido queja de ninguna chava con las que he estado, así que creo que eso es buena señal para atreverme a decir que, soy bueno para complacer mujeres.

– y ya has estado con muchas chavas?

– solo con un par, te lo dije hace rato, no tengo tanta suerte

estabamos por llegar a casa, Natalia desconecto su celular y guardó el cargador de nuevo en la guantera, y me miró con una sonrisa picara al ver nuevamente mi caja de condones, llegamos y de vuelta al aburrimiento, Natalia y yo tirados en la sala sin hablar con nadie mientras los demas preparaban la comida y seguian con sus historias de antaño, comimos hasta reventar, cuando estabamos en la sobremesa Natalia dijo que quería salir a tomar fotos porque el paisaje le había gustado (lo cual es cierto porque se tiene una vista hermosa en mi pueblo), y me pidió que la acompañara a lo cual accedí de inmediato.

comenzamos a caminar por el caminillo que pasa por mi rancho y llega a ranchos vecinos, Natalia tomaba cuanta foto se le ocurria y me pidio que le tomara otro tanto en cualquier lugar que le gustaba, caminamos por mas o menos media hora poco mas tal vez hasta llegar a un corral abandonado, donde había unos comederos de vaca, si bien hacía mucho que no metían ganado allí estaba todo en muy buen estado.

Natalia me pidió que le tomara mas fotos, nos sentamos en los comederos y comenzamos a platicar de amores y sexo, la verdad nunca pense mal, me parecía mas bien que mi prima quería saber un poco mas y sintio que yo tenía cierta experiencia así que respondía sus preguntas y la aconsejaba lo mejor que podía hasta que me dijo.

– sabes me gustaría sentir como es hacerlo con un hombre como tu.

Me reí, me sentí alagado y por supuesto que desperto el deseo en mi con un simple comentario, así que decidí ir al ataque, total lo peor que podía pasar era que queadra como un pervertido.

– y tu no sabes como me gustaría poder enseñarte tantas cosas prima.

Metió su mano a la bolsa de su chamarrita y saco uno de los condones que había en mi caja, se acercó y me lo puso en la mano y me dijo

-pues entonces enseñame.

Sonreí no me lo podía creer, estaba por cogerme a mi primita que se caia de buena, y que su novio no complacia, así que sin mas, me quite mi chamara y le quite la suya y las acomodé en los comederos, y comencé a besarla lento, sus labios ardían y su lengua de inmediato busco la mia para entrelazarce, con mis manos comence a recorrer poco a poco con caricias toda su anatomia, la cargue y la sente sobre las chamarras para que quedara un poco mas a mi altura. ella rapidamente sacó mi camisa y desabotonó mi pantalón, la detube, al parecer estaba tan acostumbrada a hacerlo rapido y sin juegos previos que ya lo hacía de manera instintiva.

Con mi pantalón un poco flojo ya se podía ver mi verga creciendo por debajo de mi boxer, así que sin parar de besarla la pegue con fuerza a mi, de modo que pudera sentir mi bulto rozando su concha por encima de la ropa, le arranqué un gemido, sabía que iba por buen camino, baje de sus labios a su cuello, lo besé con delicadeza, atras del oido y la escuche gemir, ella me clavaba las uñas en mi esplada, despacio le quite su blusita y baje mis besos de su cuello a sus pechos, sin quitar su brassiere, ella estaba muy exitada, me pidio en un par de veces que la penetrara que no aguantaba mas, pero le dije que se tranquilizara, que disfrutara que apenas estabamos comenzando.

Le quite su sostén con delicadeza y deje al descubierto ese par de senos redondos, de tamaño medio, duritos y con los pezones bien levantados, los acarcie con mis manos suavemente la hacia gemir con fuerza, luego comence a chuparlos, hice circulos con sus pezones y mi lengua, los mordí con suavidad, mientras la entretenia con mi boca en sus pechos, mis manos buscaban como desbrochar su jeans, solte el boton de su pantalón y comencé a quitarlo, sus bragas se fueron junto con él, sin soltar sus pezones de mis labios, con mi mano comencé a acaricar su suave conchita, recien depilada por cierto (como me encantan depiladas), hice circulos en su clitoris y ella no pudo contener mas el placer que sentía, con un par de toques tubo un orgasmo, no tube necesidad de hacer mas.

– primo que bien lo haces, jamas me habia sentido así, metemela ya, estoy que ardo

– espera prima que todavia falta antes de llegar a lo mejor.

Comencé a besar sus piernas, por la parte interna, hasta llegar a su conchita, estaba muy mojada pues acababa de correrse, comence a lamer para recoger ese nectar, luego me dirijí a su clitoris, la hice gritar de placer nuevamente mientras pasaba mi lengua por su botón de placer, me atreví a introducir un par de dedos en su muy mojada concha, estube así por un rato hasta que la hice tener de nuevo un orgasmo.

Me incorporé y bajé mi pantalón junto con mi boxer, Natalia abrió los ojos enormes al ver mi verga parada, no me gusta presumir, pero creo que es de buen calibre.

– Primo, que grande la tienes, ahora mas que nunca metemela ya…

– Eres una viciosa prima.

Tome el condón y me lo puse, Natalia estaba semi sentada en la bardita de los comederos, me quedaba a la altura ideal para clavarla, me acerque a ella y le abri las piernas, despues apunte mi miembro en la entrada de su concha, ella no despegaba la mirada, queria ver si de verdad iba a ser posible que semejante trozo de carne le entrara completo.

Introduje la cabeza de mi falo y Natalia gimio, despues empeze a deslizar despacio mi verga en su interior, apretaba, al parecer su noviecillo ademas de precoz no estaba muy dotado, sentía como la iba abriendo al paso de mi falo, Natalia me tenia agarrado por el cuello y solo decia, despacio, me duele, pero no pares, la tienes muy rica, y así hasta que la clave hasta el fondo.

Una vez dentro por completo, me quede así sin moverme para que se acostumbrara, la bese en los labios y luego en el cuello, empecé un mete y saca pausado, Natalia gemia, yo empece a embestir con mas fuerta y mas rapido, conforme aumentaba mi ritmo Natalia gemia mas fuerte, despues de un rato la velocidad era tal que el ruido que hacian nuestras caderas al chocar rallaba en lo estruendoso, los gritos de Natalia facilmente pudieron alertar a cualquiera que pasara cerca, afortunadamente nadie lo hizo.

– Oh si primo, no te dentengas, estoy a punto de correrme

Me dijo, y sentí como su cuerpo se tensó y despues comenzó a temblar mientras su conchita apretaba fuertemente mi verga con sus espasmos, la deje que se recuperara un poco, y le sugerí que cabiaramos de posición, pero ella me dijo que no quería que se la sacara que mejor le siguiera dando como la tenía, así que segui taladrandola cada vez con mas fuerza, yo pense que la partiría pero ella me pedia mas y más, se corrió dos veces mas hasta que me djio.

– Veo que todavia no terminas, pero ya estoy algo adolorida, la tienes muy grande, pero no quiero irme sin tu leche, así que damela en mi boca primo.

– bien pero tendrás que sacarmela tu porque aún me queda rato para terminar.

Saqué mi verga de su concha, y me quite el condón, Natalía se puso de pie y yo me senté donde había estado ella,  me inclino y tomo mi verga entre sus manos, la miró con atención, y me dijo que no se podía creer que se acababa de comer todo eso, me pajeó por unos instantes, sus manos delicadas y suaves hacian que fuera delicioso, y despues empezo a lamer la cabeza de mi miembro luego a deslizar su lengua por toda su longitud hasta llegar a mis huevos, repitio un par de veces y despues se la metió en la boca lo mas que pudo.

La verdad es que era inexperta chupando penes pero no me importo, esa inexperiencia lo hacia mas excitante, metía en su boca la mitad de mi miembro y con su suave manita me pajeaba en la base y acariciaba mis huevos, cerraba sus ojos y se concentraba en chupar, luego los abria y me miraba con lujuria, como colegiala eso me prende sin duda alguna, estubo chupando mi verga por un par de minutos hasta que sentí que me correría, le avise, se despego pero solo para decirme que se beberia toda mi leche y regreso a su mamada pero ahora con mas intensidad.

No tarde tanto en sentir que mi respiración se agitaba, sentí un choque electrico en mis huevos y tambien como le leche empezaba a subir por mi verga, con mi mano sostuve la cabeza de Natalia de tal manera que al sentir que eyaculaba no fuera a quitarse, quería beber mi leche, entonces tenía que hacerlo, finalmente exploté de una manera tan abundante en su boca que no pudo tragar todo el semen, una parte salio por la comisura de sus labios lo cual la hizo ver mas excitante, cuanto termine de correrme sacó mi miembro y limpio con sus dedos el sobrante de mi leche, luego los lamio y me miro con cara morbosa.

– eres muy modesto primo, de verdad que sabes como complacer a una mujer, me encantó, nunca me había sentído así, casi mi desmayo del placer que diste con esa enorme verga que tienes.

– y tu estas deliciosa prima, tu noviecillo no sabe lo que se pierde por no saber gozarte como se debe.

Nos vestimos despues de un par de minutos que tomamos para recuperarnos y regresamos a la casa, al llegar, su papa le pregunto a Natalia porque habiamos tardado tanto, ella le dijo que habiamos caminado mucho y que había disfutado del paseo como nunca, mientras me miraba de forma morbosa, yo solo sonreí en mis adentros, si mi tio se enteraba seguro nos mata y primero a mi.

No he vuelto a ver a mi prima desde navidad, seguimos chateando y mandanonos mensajes, la verdad es que no se tomó bien que yo tenga novia, pero le hice entender que lo que pasó fue solo algo casual, que si bien ambos lo habíamos disfrutado no teniamos que engancharnos con ello, si el destino nos prestaba oportunidad de repetirlo la aprovechariamos si no solo quedaría como un muy excitante recuerdo.

 

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Historias de Viana 6: Fantasías

Últimos días de mis vacaciones, y disfrutando todo lo que puedo y más de Mallorca, estas dos semanas se han pasado realmente volando, estoy sentada en el borde de la piscina con los piernas hundidas en el agua hasta por debajo de las rodillas, Nico se acerca a mí y me da la copa en donde ha puesto un mojito de esos que ya vienen preparados, el sabor no es el mismo pero sirve …

-Venga, dímelo.- pregunta Nico.

-Que te diga qué.-

-Fantasías, todas las chicas tenéis fantasías.- dice Nico.

-Y los tíos no.- digo riéndome.

-Bueno, los tíos también las tenemos, ya sabes, pensamos con la polla.-

-Eso es cierto, nosotras pensamos con el cerebro.- contesto.

-Venga, Vi, fantasías.-

-No sé, nunca me he parado a pensar.- contestó.

-No te creo, yo tengo una, me encantan las tías con vestidos blancos mojados, como se les transparentan los pezones y el vello de su pubis, me acerco a ella y empiezo a tocarla por encima de esa tela tan especial, ver como se abulta la tela donde contacta con sus pezones erectos.-

Está describiendo el vestido que yo llevo puesto, sonrío y pongo la copa en el suelo, luego me dejo caer dentro del agua y nado hasta las escaleras que están en el lado opuesto, camino lentamente hacia él, la tela blanca está pegada a mi cuerpo, me meto un dedo en la boca de manera provocativa y me voy acercando a él.

-¿Así?.-

-Sí.-

Se levanta e intenta agarrarme pero me escapo.

-Todavía no campeón. El vestido está pegado a mi cuerpo, mi cuerpo húmedo, no llevo ropa interior y la tela se transparenta, siento como mis pezones están poniéndose duros, me los toco con la punta de un dedo, dibujo círculos sobre ellos, dejo mi mano izquierda haciéndoles cosquillas mientras mi mano derecha va descendiendo y descendiendo, ¿voy bien?.- pregunto.

-Ohhh, sí, no pares.-

-Mi mano derecha llega hasta mi pubis, y me toco por encima de la tela, la hundo un poco entre mis piernas apretadas, estoy notando mi clítoris hinchado debajo del tejido, ummmmm, tiene ganas de jugar contigo, me tumbo en el suelo, abro mis piernas subiéndome el vestido hasta la cintura, ves mi cada vez más húmedo sexo que está gritando veeeeeen.-

-Y yo voy, me quito el bañador y la camiseta, ohhhh, sorpresa, tu nuevo mejor amigo está en todo su esplendor y también tiene ganas de jugar, y mucho. Un segundo.-

Veo a Nico levantarse y desaparecer dentro de la casa, el contacto de la brisa con mi piel desnuda es increíble, aparece en menos de dos minutos corriendo, me hace gracia como su pene completamente erecto se mueve, rápidamente se pone el condón, se pone encima de mí y sin dudar me penetra con un golpe seco, se estira y coge el cojín de una tumbona para ponerlo debajo de mi espalda, me hace apoyar las piernas en sus hombros, él apoya las manos en el suelo, siento su pene hundido hasta lo más profundo de mi vagina, empieza a moverse, sus testículos hacen un ruidito gracioso al chocar contra mi culo, y mi clítoris está haciéndome sentir una sensación muy placentera, se mueve más rápido, me mira fijamente y yo no rompo la mirada, eso nos excita todavía más, deseo hundir mi lengua en su boca pero es imposible en la postura en la que nos encontramos, sigue moviéndose, de repente para y presiona para hundir en mi coño hasta el último milímetro de su polla, para volver a moverse otra vez.

-Joder, joder.- exclama Nico. –Haz eso que tanto me gusta, apriétame la polla, venga, venga.-

-Síiii, donde has estado toda mi vida.-

-Viiii.-

Sigue moviéndose hasta que una oleada de placer como nunca había sentido empieza a apoderarse de mi cuerpo, Nico sigue moviéndose embriagado por mis espamos, otro se apodera de mi cuerpo, mi mano va como puede hacia mi apretado clítoris, necesito tocarme, Nico se da cuenta y eso le excita todavía más, finalmente los dos explotamos terminando casi a la vez, me sonríe y sale de mi interior dejándose caer a mi lado jadeando.

-Wow. Ha sido fantástico.-

-Sí.- le respondo. –Demasiado. Una fantasía, follar al aire libre.-

-Venga Viana, esa te la acabas de inventar.- se ríe Nico.

-¿Quéee?, ¡nooooo!, es en serio, follar al aire libre, bajo las estrellas, soy romántica.-

-Dime una fantasía real, yo te he dicho una.-

-Mentiroso, solamente querías meter tu polla en mi coño.- le contesto.

-Eres todo finura.-

-No sé, creo que las fantasías deben surgir de repente, creo que en el momento en el cual tengas una ya no se cumplirá. Venga vaaaaa, te la diré.-

-Soy todo oídos.-

-High Mile Club.-

-¿Quéee?.- se ríe Nico.

-Sí, follar en un avión, como en las pelis.-

-Yo haré que la cumplas.-

-Sí.- digo riéndome.

Me mira y luego empieza a besarme, meto mi lengua en su boca y él juega con ella, me pongo encima suyo, me recuerda que no tiene otro condón, pero me da igual, sé que él está limpio y él sabe que yo estoy limpia, ambos tomamos la precaución de hacernos una analítica, esas cosas se las toma muy en serio, además, sé que nada pasará porque hace unos meses que tengo un implante anticonceptivo, y eso él lo sabe, me acaricia las piernas con suavidad, estoy a punto de posicionarme bien para que pueda penetrarme cuando empiezo a sentir como empiezan a caer gotas, seguidas de una gran cortina de agua.

-Ohhh, geniaaaaal.- grita Nico.

Nos levantamos, y entramos corriendo en la casa empezándonos a reír a carcajadas.

-Creo que mi mojito se ha mojado.- digo.

-Yo te voy a dar un mojito.- dice Nico guiñando un ojo.

FIN

Nota de la Autora: De momento estos relatos se terminan aquí, mi trabajo se ha complicado un poco y apenas tendré tiempo libre, y el poco que tengo se lo dedicaré como es lógico a mi vida real.

Recuerdo que Viana es un personaje que no es real, así como Nico no es real, si bien lo que cuento en este fic es más o menos verídico, la parte de contar fantasías, es algo que ayuda a conocer a tu pareja y es divertido tener este tipo de conversaciones.

Un saludo, Ananda.

¡¡¡¡ ESPERO COMENTARIOS EN MIS HISTORIAS, ME HACEN FELIZ !!!!

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