La clínica II

Se la clavé hasta el fondo, ella con sus piernas abiertas como una perra jadeando, y sus pechos al aire flotando de un lado a otro, mientras mi polla entraba y salía por completo de su coño pelado, yo no podía aguantar mucho más, pues eso de follarme a esa santurrona, que en el fondo era un putón verbenero, con unas ganas de follar fuera de lo común.

Después de aquel día en el archivo las cosas con Marian fueron diferentes, al principio cuando me acercaba por allí ella se hacia la dura pero yo pasaba rozándola y notaba como un escalofrío recorría su cuerpo y aunque ella disimulaba, la erección inmediata de sus pezones la delataban, un día llegué antes que ella y al oírla entrar me escondí debajo del mostrador ella entró en una pequeña habitación y se puso la bata, después se acercó donde yo estaba y se sentó, buff que visión, además no sabía muy bien porque pero llevaba la parte de debajo de la bata desabrochada.

Al poco movió más hacia delante la silla mientras empezó a abrir y cerrar sus piernas al ritmo de la música que sonaba en la radio, yo lo veía un poco oscuro pero… no puede…ser…me parece que no lleva, no es posible, si era posible no llevaba bragas.

En uno de esos abrir y cerrar con mis dos manos la paré y pasando mis dedos por sus muslos me acerqué hasta su sexo que estaba húmedo, ella avanzó su culo quedándose sentada en el canto de la silla, de forma que yo sin problemas llegué con mi boca a su coño y empecé a propinarle una comida de en toda regla, la muy calentorra me había visto entrar y se preparó para la fiesta, ella jadeaba como de costumbre pero de golpe paró en seco, una enfermera había entrado, quiso cerrar las piernas pero no la dejé y mientras hablaba de no se que con la chica, yo seguí metiendo mi lengua por su vagina, a ella de vez en cuando se le escapaba algún suspiro medio apagado, tanto es así que hasta la enfermera se dio cuenta.

-¿Que te pasa algo? No, no es que he pasado un catarro y me cuesta respirar a veces.

Aquel coño estaba chorreando y yo le metí de golpe dos dedos, Marian no pudo evitar soltar un pequeño grito, y se levantó diciendo:

-Ves, a veces me coge como un ahogo. -Cuídate, el aire acondicionado es muy malo.

La chica se fue y Marian se vino hacia mí: -Tu gamberro sal de ahí ahora mismo, pero que te has pensado, ¿estás loco? ¿Que quieres que nos pillen? Esto me pasa por tonta mira que liarme con un mocoso, esto solo me puede traer problemas. Jolín estaba realmente enfadada. -¿Tienes trabajo en el archivo, no? Pues ala pasa adentro y a currar haber si te calmas.

Entré en el archivo y me puse a trabajar pensando que me había pasado, si nos llegan a pillar, vaya faena, en fin como hacía calor me puse los pantalones de deporte y al verlos empecé a recordar aquella tarde, en dos segundos mi polla estaba tiesa como un palo, pensé en hacerme una paja pero al final me decidí, tampoco podía hacerme nada raro así que me quité el pantalón y llamé a Marian:

-Marian, ¿puedes venir un momento? -¿Que quieres?, ahora tengo trabajo. -Ya, será un minuto. -¿Que quieres? -Es que no se que hacer con esto. -¿Con que? Yo detrás de la puerta completamente desnudo y con mi polla tiesa tope la esperaba. -Con esto. -Pero, que te he dicho que no. -Va no seas así.

Ella se dio la vuelta y medio abrió la puerta para irse, pero yo detrás de ella empujé la puerta cerrándola, al tiempo que apretaba mi polla contra su culo.

-¿Que haces?, suelta.

Levanté la bata y coloqué mi rabo entre sus nalgas mientras mis manos apretaban sus pechos.

-Que me dejes te he dicho, ahhh cabrón. ¡Joder que pedazo de polla niño!

Aún iba sin bragas y sin tocármela con un certero movimiento se la metió en su raja, la follé ahí mismo de pie mientras con una mano la agarraba de su larga melena negra y con la otra golpeaba sus nalgas, ella gemía como una yegua y al poco tuvo su primer orgasmo yo no podía más y empecé a correrme en su vagina, ella se retorcía de placer al notar mi semen dentro de ella y notar como sobresalía chorreando por sus piernas, antes de acabar completamente se separó agachándose y aún le dio tiempo de tragarse los últimos chorros.

-Jo, tío eres un semental no había visto a nadie tan cargado de leche como tú. Espera que salgo a ver si hay alguien.

Marian se recompuso como pudo y salió, tardaba bastante así que me estiré en una estantería, al rato oí ruidos como estaba la luz apagada no se veía casi nada pero noté como pasaba a mi lado, mi polla ya estaba recuperando su forma así que me coloqué de costado para que cuando pasara mi verga le quedase delante de su cara, de repente noté como su cara chocaba con mi pene y soltó grito por el susto.

-Ayyy, ¿que es esto? Coño no era Marian sino la mujer de la limpieza, no sabía que hacer ostia pobre tía que le iba a decir.-Pero chico, ¿que haces aquí? Perdone señora es que estaba cansado y…-Ya, ¿pero en pelotas? Es que hace calor.-Pero hombre ponte algo y no estés con ese aparato al aire.

La mujer tenía unos 40 años mediana estatura rubia teñida, caderas tirando a anchas y un pecho que no estaba mal. Bastante guapa y apetecible.

-Sí, si espere que me bajo y me visto.

Bajé de un salto y casi me caigo encima de ella.

-Ay pero…que…ufff que sofoco…madre mía…Pero hijo, ¿que estás loco?
-Perdone es que no encuentro los pantalones. -¿No son esos? A si, disculpe si me deja…es que esto…es tan estrecho…

Yo intenté pasar lo más pegado a la estantería posible pero por mucho que nos intentásemos separar mi polla no pasaba, así que la rocé totalmente.

-Madre mía, pero hijo, vaya cacharro que tienes, madre mía, madre mía. Si es el doble que la de mi Paco.

Yo entonces me quedé quieto sin tirar ni para un lado ni para otro y ella nerviosa, noté como su respiración se aceleraba mientras seguía recordando a todos los santos y mirando al techo, yo me la cogí y le di dos golpes en su vientre.

-Ahhh, ¿que haces ladrón, pero que te has creído? -No nada es que es usted muy guapa. -Calla, anda, -Tóquemela. -¿Que? -Joder que me la toques, por favor.-Oye, pero que, -Venga por favor. – Estás loco…-Me voy a correr solo de mirarte. -¿Que? Pero…

Ella se me quedó mirando como para darme una bofetada pero al momento poniendo una cara de esas de “Aay estos chiquillos” me la cogió, joder me quedé alucinando.

-¿Que ya? ¿Esto es lo que querías? ¡Jolín que tamaño!…

Empezó a subirme y bajarme la piel y mi polla se puso dura como una piedra.

-¡Madre! ¡Que pedazo de cipote tienes hijo!…

Ya no había que decirle nada ella seguía masturbando mi polla ahora con las dos manos, yo por mi parte le metí mis dos manos por su escote para magrear sus tetas mientras ella seguía diciendo:

-No, no chico para que yo, que no,…. aaay….ufff…. aay. Serás cabrón, ummm madre, madre mía…

Se agachó y empezó chupármela como una salvaje, hasta que la tuve que parar para no correrme. La levanté y sentándola en una estantería desabroché su bata azul, y prácticamente le arranqué sus bragas.

-Ahh, ¡animal!

Me quedé parado, su coño estaba totalmente depilado y se veían brillar sus líquidos.

-¿No te gusta sí? Vaya con la devota…

Y se la clavé hasta el fondo, ella con sus piernas abiertas como una perra jadeando, y sus pechos al aire flotando de un lado a otro, mientras mi polla entraba y salía por completo de su coño pelado, yo no podía aguantar mucho más, pues eso de follarme a esa santurrona, que en el fondo era un putón verbenero, con unas ganas de follar fuera de lo común, me tenía a cien, antes de correrme se la saqué, la hice bajar y la puse en el estante más bajo a cuatro patas y clavé mi lengua en su coño y recogiendo sus jugos los escupía en su ano.

-Ni se te ocurra que yo no…-No, no tranquila…-Oye que lo digo… de verdad. Si, si…

Cuando estuvo bien mojado apunté mi polla y empujé con fuerza.

-Ahhhhhh, hijo de puta…Ay madre mía…ahhhh Sácala, sácala, -Ya la saco, y empecé a sacarla poco a poco y cuando ya estaba casi fuera la volví a clavar en su culo.

-Ahhh…me vas matar… si… duele…mmmm.

La follé por su culo mientras ella se retorcía como una perra y cuando no pude más se la saqué y volteándola se la metí en boca.

-Eso sí que no ¿eh? -Chupa y calla. -Pero, no, mmm, permmmm, no te crrmmmm, Ahh.

Mi polla empezó a escupir dentro de su boca y ella con cara de asco escupía mi leche fuera pero yo con mis manos en su nuca no la dejaba escapar poco a poco dejo hacer ascos y empezó a lamer y chupar y tragar toda mi leche y la que no podía se la dejaba caer en su cara y restregaba mi glande por toda su faz.

-Ayyy, ¿que es lo he hecho?, Aay madre mía, Aay que me he vuelto loca…

Levanté la vista y ahí estaba entre las estanterías, era Marian que había estado espiando y se metía la mano entre los botones de su bata, de repente se recompuso y vino decididamente hacia nosotros.

-Ooooooh, ¿pero que es esto?, ¿será posible? Con esta criatura…¿y tú que? Verás cuando se entere tu padre. -Aay madre del amor bendito, Aay por todos los santos que he hecho, que me he vuelto loca, loca, loca, ay Marian que yo no se que ha pasado…

-¿Que no lo sabes?…ya veo, ya tranca que gasta el chico.-Madre mía, madre mía.-Cállate ya con tanta madre, no te habrás acordado tanto de tu madre mientras te follabas al chico que solo tiene 18 años. Si, si se acordaba y de todos los santos también.-Tú calla que no se vamos a hacer.-Ayayay Sra. Marian que jamás, yo le juro…que…-Anda cállate y siéntate ahí mientras me calmo y pienso que he de hacer.-Bueno no hay para tanto. -Tú te callas.

Me fui a sentar a ver como se salía Marian pero ella enseguida me dijo:

-Tú no, quédate de pie que eres joven.-Vale, vale.

Marian se sentó igual que la Sra. de la limpieza, en un estante bajo y yo me quedé de pie en pelotas con mi polla morcillona colgando, me intentaba cubrir pero no podía, aquella pobre mujer aún con la bata descompuesta medio desabrochada, con restos de semen y sus bragas tiradas a mi lado se tapaba la cara medio llorisqueando, eso si sin atreverse a mentar a más santos y su madre. Marian me miraba y sonreía. Yo dije:

-Si acaso, ¿me puedo vestir no? -No, te he dicho, ¿no tenías ganas de…? pues quédate ahí a ver si se te pasan.-Es que…-Mira ponte las manos en la cabeza y date la vuelta.

Así lo hice y Patro que así se llamaba, alzó su cabeza y miró extrañada por la orden que me había dado Marian.

-Jolín no se que es peor, vaya culito.-Gírate chaval.

Patro secándose las lágrimas y con mirada confusa se dirigió a Marian.

-¿Que piensa hacer Sra. Marian?

Entonces ella sin dejar de mirar mi pene fijamente que estaba a escasos 60 cm. de su cara dijo:

-No lo sé chica, no lo sé, esto es muy fuerte pero me parece que empiezo a entenderte,… vaya pedazo de polla que tiene el chico…que pasada…-Aayy madre mía, si es lo que decía yo, que jamás había visto nada igual. Y tan jovencito…-Sí, si claro pero le juro que no volverá a ocurrir.-No jures tanto, no jures… -Bueno estoy pensando que no diré nada, porque está claro que aquí nadie dirá nada ¿verdad? Noooo, claro que no. -No, no nada de nada.-Vale pues bien será nuestro secreto. -Sí, si señora, muchas gracias, muchas gracias, es usted una santa. -¿Una santa? Si, si claro…jaja…-Vaya pedazo de polla nene…

Y diciendo esto me la cogió con las dos manos, una en mis huevos y la otra me descapullaba dejando mi brillante glande al descubierto.

-Pero, pero… Aaay madre…-Calla y deja a tu madre…

Patro estaba al fondo con lo cual no podía salir, sofocada, roja como un tomate, su respiración estaba acelerada y el sudor brillaba en su frente y en sus pechos aún medio desnudos, antes de que aquella pobre pudiese reaccionar Marian ya se había metido mi polla en la boca, y con lujuria y mucho arte, la chupaba de arriba abajo, mientras la Patro sin querer mirar pero mirando de reojo se secaba con un pañuelo el sudor de la cara y de los pechos mientras murmuraba por lo bajo el nombre de todos los santos que conocía, a ver, supongo, si encontraba alguno que la perdonase, en fin Marian seguía con sus manos asidas con fuerza en mis nalgas se tragaba una vez y otra mi polla gimiendo como de costumbre.

-Ummm, que cul…mmmmm…

Y sin dejar de chupar quitó sus manos de mi culo y empezó a desabrocharse la bata, uff tampoco llevaba sujetador y sus inmensas tetas salieron con sus pezones desafiantes, la Patro alucinaba pues supongo que no se podía explicar como aquella mujer, entre otras cosas, iba completamente desnuda debajo de la bata, los movimientos de la pobre Sra. eran cada vez más nerviosos.

-Déjenme salir por favor.-¿Que? Calla anda ven aquí mira que dura.-Yo no ni hablar…

Marian la cogió por la barbilla y la acercó a su cara.

-Deja ya tanta mojigatería que nuestra edad no se puede dejar pasar esto.-Ayyy, no, ni hablar.

Y mientras decía esto Marian empezó a dar golpes con mi polla en su cara, refregándosela por la boca que ella cerraba con fuerza negando con la cabeza, yo estaba acojonado con la escenita, aquella mujer lo estaba pasando francamente mal, cuando de golpe Marian soltó mi pene y encarándose a Patro le soltó un bofetón que resonó en toda la estancia, aquella pobre se quedó de piedra con la boca abierta no se podía creer lo que le estaba pasando.

-Y ahora déjate de tonterías y…

Cogió de nuevo mi polla y esta vez sin oponer resistencia y medio mirando de reojo a Marian la Patro se tragó mi verga hasta el fondo, chupó y chupó, Marian ya de pie me acercaba sus preciosos pechos para que yo los lamiese y mordiese a cada pellizco en sus pezones ella soltaba un grito y la Patro con mi polla en la boca miraba hacia arriba, pero ya más suelta pues vi como se metía una mano en su entrepierna y con la otra se pellizcaba los pezones.

Hice una señal a Marian para que la mirase y ella sonriendo con gesto de aprobación se agachó y poniéndose mejilla con mejilla empezó a lamerme los huevos y siguió por mi pene hasta que se encontraba con la lengua de la Patro, ésta intentaba apartarse pero Marian la rozaba con su lengua, de repente Patro dio un saltito, Marian con su mano por detrás de su culo le había clavado un dedo en su vagina.

-No eso si que no eh…

Pero Marian como si nada la empujó hacia arriba, poniéndola medio de pie la tomó con fuerza por sus caderas y le clavó su lengua en el coño a lo que la otra respondió con un grito, y como de costumbre aludió a unos cuantos santos, mientras yo magreaba sus bonitos pechos al tiempo que ella rendida y aceptando que sería condenada al infierno, tomaba mi polla y la chupaba con fuerza.

-Ahh no puedo más, por todos los santos fóllame otra vez…

Con sus manos apoyadas en la pared me ofreció su culo, Marian sin perder tiempo abrió sus nalgas y tomando mi polla la encaró a su ano y empujándome hizo que se la clavase hasta el fondo.

-Ahhh…ahhh…si…si…rómpelo… rómpeme… Joder con la señora…empecé a bombear con fuerza y pegué una cabalgada brutal sobre aquel dolorido culo mientras la beata gritaba: – Así, así fóllame así, como una ramera asquerosa, sii soy tu perra reviéntame, párteme en dos…

Joder si se soltó, Marian delante de ella chupaba sus pechos y se los mordía con fuerza mientras ella seguía gritando, estaba como loca, aquella reprimida había explotado y era peligrosa. Marian decidió después de ver que Patro había tenido por lo menos tres orgasmos salvajes, que ahora le tocaba a ella. Y poniéndose con su culo en pompa me dijo suavemente: -Métemela… Así lo hice se la metí hasta el fondo de su coño apretando con fuerza ante los suspiros de Marian, cada vez más rápido.

-No te corras dentro…

Yo seguía como un martillo y la Patro como loca estaba debajo de mis piernas lamiendo mis huevos y de vez en cuando la sacaba para chuparla y pasar su lengua por la raja de Marian.

-Uff. Ufff. No puedo más…

Marian se soltó enseguida y girándose se dispuso a chupar pero Patro se había adelantado y robándose la una a la otra mi polla recibieron una soberana corrida en sus caras, con sus lenguas fuera y tragando los abundantes borbotones de leche que escupía mi polla sin cesar, cuando acabé sus caras y pechos estaban bañados en semen, Marian se relamía con dulzura mientras me miraba, pero la Patro, estaba como loca estirada debajo de nosotros, encima de la bata que había puesto en el suelo, retorciéndose y embadurnando todo su cuerpo con mi semen y diciendo: -Más, dame más, estoy hirviendo, mójame, moja a vuestra puta más…

Joo vaya tela de tía Marian, empezó a lamer mi glande en círculos y con su mano empapada en semen acariciaba mi capullo sin cesar, yo no podía más y me retraía, ella lo estiraba y seguía provocándome cosquillas hasta que no pude más y mientras la Patro abierta de piernas y mirándonos desde el suelo seguía pidiendo más, de mi polla empezó salir un gran chorro caliente pipi que Marian se encargó de dirigir hacia el cuerpo de Patro que con sus manos en los labios vaginales se los abría al máximo al igual que su boca para recibir mi líquido que iba de una orificio al otro bajo la dirección de la astuta Marian.

Vaya pasada, no me podía creer lo que estaba pasando, aquella tía era una máquina y seguía pidiendo más mientras reía como una posesa, antes de acabar, Marian se agachó y se metió mi polla en la boca recibiendo el final de mi meada, y al acabar con la boca llena se dirigió a Patro y dejó caer el líquido sobre la cara para a continuación ponerse de cuclillas sobre ella y acariciándose empezó a mearse sobre Patro, que con la boca abierta recibía tan preciado líquido, hasta que se llenaba y lo escupía para recibir más, mientras ella misma se acariciaba, y rendida y sin fuerzas su vejiga soltó un gran chorro de blanco orín que subía con fuerza y que yo no dudé en recibir por todo mi cuerpo.

Autor: Alan

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La clínica

Empecé a entrar y salir de aquel majestuoso culo mientras Marian jadeando como una yegua se masturbaba al ritmo de mis embestidas. La follé de forma salvaje, ella jadeaba pidiendo más como posesa y sin control. De golpe se soltó y me estiró en el suelo colocándose ella a cuatro patas encima mío, empezó a chupar mi polla de una forma salvaje mientras apretaba su coño contra mi boca.

Tengo 18 años, me llamo Alan, mido 1,78 atlético, rubio, ojos azules, pertenezco a una familia acomodada de Barcelona, tengo un hermano de 19 años y una hermana Cris de 17 años. Mi padre tiene una clínica de estética y en verano nos hace trabajar en ella, limpiando material, en administración o cualquier otro sitio.

La clínica es ideal pues siempre  está llena de tías que vienen a arreglarse cosillas, y yo me sé más de cuatro sitios desde donde poder observar sin ser visto. La verdad es que estar por ahí es bastante fuerte pues las mismas enfermeras, y más en verano, van con unas batitas finas que se les transparenta todo. Yo iba a menudo al archivo con cualquier excusa porque desde allí y detrás de unas planchas había una rendija que daba a una sala de visita donde las pacientes se desnudaban y demás.

A cargo de esa zona está una mujer, Marian tiene unos 40 años, mide 1,75cm. Morena, ojos negros y como diría…es una mujerona con unos pechos enormes y gran culo, pero no está gorda solo que es muy grande, de siempre me he quedado mirando ensimismado sus grandes pechos, pero este año quizás porque ya tengo 18 me preguntaba como serian al desnudo y si se aguantarían medio derechos sin el gran sujetador que usaba, le pregunté un día a mi hermana y me dijo de debía de gastar una 115, no se pero parece ser que eso es mucho. Aquella mujer de la edad de mi madre me llamaba poderosamente la atención, además y al igual que las demás solo llevaba una bata blanca abotonada por delante, y sentada dejaba ver gran parte de sus macizas y morenas piernas. Uno de los días me tocó ir a ayudarla a limpiar y organizar el archivo.

-Hola Marian aquí me tienes, el esclavo Alan se presenta para lo que mandes. -Pero que cachondo que eres chiquillo (me olvidé de comentar que Marian es Sevillana con un acento graciosísimo.) -Como me han dicho que haga lo que me mandes. No se que del polvo. -Anda pasa mi alma que de polvo te vas a jartar. -Uy que divertido…-Será descarao, anda pasa ya que te voy a dar…

Entramos en el archivo riéndonos de las bromas, aquella estancia era larga y estrecha con estantes a cada lado, había que mover y colocar un montón de material con el agravante de que ahí no llegaba el aire acondicionado y hacía un calor considerable, al rato de estar meneando cajas yo estaba completamente empapado en sudor.

-Marian me voy a poner un pantalón de deporte que tengo en la bolsa porque no puedo más, ¿vale? -Si claro, ojalá pudiese yo.

Salió mientras yo me cambiaba aunque la puerta quedó entreabierta, no se si veía algo pero notaba como ella esperaba en la puerta, me desnudé completamente y me quedé solo con el viejo pantalón de deporte que tenía el braguero hecho polvo. Marian entró y me miró de arriba abajo secándose con un pañuelo el sudor de su potente escote.

-Jolin que suerte tenéis los tíos, lo que daría yo por poder ir así.-Pues por mi no te cortes.-Calla lanzao que podría ser tu madre.-Si podrías, pero no lo eres.-Pero que morro que tiene. Mira que meterte con una pureta como yo…-Yo solo lo decía por el calor. -Ya, ya será eso, que no conoces chicas de tu edad? -Si, pero como tú no.

Sus continuos movimientos de agacharse, levantarse, estirarse por las estanterías colocando cosas junto con el sudor me estaban ofreciendo un espectáculo, pues su bata pegada al cuerpo dejaba adivinar todas sus voluptuosas formas, en una de estas se incorporó delate de mí y me pilló con mis ojos como platos clavados en su escote, sus pezones se marcaban a través de la tela, me miró y sonrió complaciente, yo me puse rojo como un tomate, ella se agachó de nuevo está vez de espalda a mí, no se que era peor pues marcaba un culazo de infarto y se transparentaban sus bragas medio metidas por la raja de su potente culo. Yo no pude evitar que mi polla pegase dos latigazos debajo del pantalón, jolin aquella tía me ponía, se incorporó de nuevo.

-Luis anda que tú eres joven, súbete a ese estante y yo te paso estas cajas.

Así lo hice, uff aún era peor pues yo desde arriba veía perfectamente su escote y me daba miedo que ella notase mi excitación, pues como ya he comentado el braguero de mi pantalón era casi inexistente, y así fue me di cuenta de que ella dejaba ir fugaces miradas a mi entrepierna, mi polla estaba morcillona y casi se salía por debajo…

-Coloca esta caja al lado de la de los guantes de látex.-¿Cual?-La de los guantes.-¿Y cual es la de los guantes?-Anda baja que ya lo hago yo

Bajé y ella se subió a una pequeña escalera, le pasé la caja y al estirarse para colocarla…¡que culo!…su bata se subió y dejó prácticamente todo su culo a mi vista, ella se dio cuenta enseguida y con una mano intentó bajarse la falda, pero ya era tarde.

-¡Ehhh! ¿que miras? …serás…-Lo siento no he podido evitarlo…-Ya, ya , pues mira para otro lado. -Imposible, a sido una vista maravillosa.-Pero que morro…..

Mi polla ya no estaba morcillona y pegaba descarados latigazos debajo de mis pantalones, Marian se quedó mirándola…

-Pero tú, ¿que te has pensado.?…¿será posible? -Anda ayúdame a bajar, que será mejor que te subas tú.

Empezó a descender los escalones de espaldas, yo detrás de ella, podía ver delante de mi cara aquel culo en pompa, con mis manos intentaba cogerla de la cintura para ayudarla a bajar, pero en el último escalón perdió un poco el equilibrio y tropezó cayendo hacia atrás, yo la aguanté pero mi polla dura como una piedra se aplastó contra su trasero y mis manos fueron a parar irremediablemente debajo de sus brazos de forma que mis dedos quedaron sobre aquellos enormes pechos, así quedamos un instante mientras intentábamos recuperar el equilibrio sin caernos al suelo, ella giró su cabeza para mirarme y noté como a pesar de haber recuperado ya el equilibrio su culo presionaba con fuerza y apoyando aún más su espalda sobre mi pecho consiguió que mis manos corriesen hacia adelante abarcando aún más sus pechos.

-Uff… casi… te chafo. -No yo te aguanto bien.

Ella se volteó quedando de frente a mi, muy cerca, sus pechos casi rozaban mi torso, yo estaba muy nervioso cuando…y de forma socarrona dijo:

-Luisito he notado algo muy duro en mi trasero…-Perdona es que no puedo evitarlo, lo siento.-Pero qué ¿no has visto nunca? -Pues no, vamos en la playa o en revistas pero así de cerca…no.-Pero si yo soy una abuela.-Ya, ya abuela.-¿De verdad nunca has visto unos pechos….así?-No.-¿Nunca has estado con una chica?-Bueno si pero, bueno he hecho cosillas.-¿Eres virgen?-Pues…-Uff. Que pasada. Bueno si dices algo de esto te mato. -¿Qué? No, no yo no digo nad…

Me quedé mudo ella retrocedió un paso y empezó muy lentamente a desabrocharse los botones de su bata que poco a poco se iba abriendo dejando ver el espléndido cuerpazo de aquella mujer madura, pero absolutamente excitante , al fin abrió por completo la bata, un sujetador blanco transparente dejaba ver aquellos pechos coronados con unos pezones de más de un centímetro que tiesos y duros parecía que iban atravesar la fina tela, un vientre plano y unas caderas poderosas junto con unas piernas largas y macizas rodeaban su sexo, tapado por unas braguitas blancas y también transparentes que dejaban entrever el negro vello púbico , yo estaba petrificado con la boca abierta y mi polla que parecía que iba a reventar se quería salir de los pantalones, ella mirándola me dijo:

-Veo que te gusta, madre mía pero que instrumento te gastas… -Bueno mis amigos dicen…que…bueno…que no está mal. -¿No está mal? Muchacho, que no está mal dice…

Yo seguí sin poder moverme con mi vista recorriendo aquel espléndido cuerpo, cuando ella lentamente, primero uno y después el otro se bajo los tirantes del sujetador, Dios creí morir poco a poco me descubrió uno detrás del otro sus pechos, increíble vaya par de tetas enormes desafiantes y desafiando la ley de gravedad se aguantaban perfectamente.

-Veo que te gustan, me alegro, mis horas de gimnasio me cuestan.

Yo me acerqué a ella e intenté tocar una.

-No, no, no, solo mirar…-No me hagas esto estoy a punto de estallar.-¿Así?

Se acercó y yo me sumergí en aquellas deseadas tetas, apretando con mis manos, lamiendo y succionando sus duros pezones.

-Despacio chaval, despacio, sin prisa.

Yo ni caso estaba como loco, mi boca iba de un pecho al otro sin cesar y mis manos se apalancaron en sus nalgas, ella se intentaba liberar.

-Eh, eh los pechos solo. Suelta o yo…

Yo ni caso al fin ella lanzó su mano a mi paquete.

-Umm que tacto…

De repente se soltó de mi cogiéndome las manos por detrás de la nuca me besó metiéndome la lengua hasta la garganta, mientras se restregaba el sexo con mi polla , sin soltarme las manos me las colocó en los riñones, mientras su lengua recorría mi pecho sudado y lamiendo y relamiendo el sudor, llegó a mis pantalones y por encima de ellos mordió suavemente mi pene, creí morir, si sigue me corro pensé y quedaré fatal…me soltó las manos y de un golpe me bajó los pantalones hasta los tobillos, liberando así mi polla que estaba a punto de reventar.

-Que preciosidad, que joven, ¡que tamaño!

Y diciendo esto la levantó con una mano y me pasó la lengua lentamente desde los huevos hasta el glande, hizo dos círculos sobre mi capullo y de un golpe vi como mi polla desaparecía dentro de su boca.

-Ahhh…para, para no sigas…no… que…-¿Qué? -Que no me aguanto.-Ummm, siiii, ummm

Se la tragó de nuevo con más fuerza que antes, y mi polla explotó dentro de su boca, tragaba y tragaba con lujuria y al sacarla aún escupió con fuerza sobre su cara y ella con su lengua fuera esperaba los chorros de leche que en unas cantidades que yo no había visto ni en mis mejores pajas salían sin cesar, ella sonreía de placer mientras recibía mi liquido y decía frases entrecortadas.

-Ufff…que …pasad…umm…¿Más? –Ssssiii…-umm que alegría…joooo…ahhh. -Vayaaaaaaaaa carga mi alma, en toda mi vida había visto una corrida así. -Juventud divino tesoro, lastima tanto ímpetu.

Mis piernas temblaban y un sentimiento de frustración recorría mi cuerpo pues me había ido antes de empezar y Marian con un pañuelo se limpiaba la cara y empezaba a recomponerse.

-Un momento, esto ha sido solo para que te enteres de los mucho que me vas. -¿Qué?

Me acerqué por detrás y levantando su bata empecé a besar y a lamer su espalda, baje mis manos por sus caderas y tiré de la fina goma de sus braguitas hacia abajo quitándoselas, su voluptuoso y redondo culo quedó delante de mi cara y empecé a mordisquear aquellos grandes y firmes glúteos con mis dos manos abrí al máximo sus nalgas y metí media cara entre ellas para llegar con mi lengua hasta su sexo, no sabía muy bien que hacer, pero metí mi lengua y se encontró con unos labios mojados , Marian jadeaba y se relamía de placer.

-Siiiiiiiiii…uaaaaaaaaaa…

Mi polla estaba de nuevo como una piedra. Aquella mujer era algo más que un cuerpazo, era una hembra en el más amplio sentido de la palabra.

-Para, que tú ya te has corrido y me vas dejar echando chispas todo el día.

Me incorporé dejando que mi polla se metiese entre sus nalgas.

-¡Ostia! ¿Ya estás así otra vez?

Me la cogió y con su culo en pompa la apuntó a su vagina y ella misma apretó hacia atrás para metérsela hasta el fondo, entro sin esfuerzo y la tomé de las caderas y empecé a follarla como una máquina, cada vez más rápido, Marian jadeaba y medio gritaba con sus brazos apoyados en la escalera, se mordía un dedo para no chillar y sus enormes tetas se balanceaban al compás de mis embestidas, de repente se la sacó y se giró hacia mí, sentándose en la escalera abrió completamente sus piernas dejándome ver su vagina grande y dilatada, y tomándome por el pelo me clavó la cara en su sexo, metí mi lengua enseguida en aquel dilatado agujero y en ese momento mientras se tapaba la boca para apagar sus gritos un montón de líquidos inundaron mi boca y una corrida brutal mojó por completo mi cara, después quedó quieta un momento y abriendo los ojos y mirando mi polla la acarició con una mano y sin más empezaron salir chorros de leche sin que yo pudiera ni avisar, ella siguió reclinada y meneándomela y dirigiendo los chorros hacia sus pechos y su lengua pasando mi glande por todo su cuerpo y cara. Mientras sonreía complacida.

-Joder chico. que poderío.

Yo sin poder evitarlo me abalancé sobre ella y la bese lamiendo y relamiendo mi propio semen y chupando sus pechos.

-Que fuerte, chico, que fuerte.

En esta ocasión mi pene no sé porque no perdía ni un solo centímetro y seguía duro como el acero, ella lo miró…

-¡No me lo puedo creer!

Se levantó jadeante y poniéndose a cuatro patas me la cogió, apuntó apretando, yo empujaba pero no entraba, que raro si antes…

-Calma cielo, calma.

Claro yo novato donde los haya, aquello era su culo, poco a poco fue entrando, ella se quejaba.

-¿Te duele?-Siii…-¿La saco? -Noooooo, no te atrevas.

Al fin entró hasta el fondo y poco a poco empecé a entrar y salir de aquel majestuoso culo mientras Marian jadeando como una yegua se masturbaba al ritmo de mis embestidas.

-Más fuerte, más, más reviéntame. -¿Que?…-Pégame…

Le di un golpecito en el culo.

-Más fuerte, no seas marica, fóllame como un hombre. -¿Así zorra?-Siiiii…-¿Así te gusta? So guarra. -Sí, sí, si…

La follé de forma salvaje golpeando con fuerza sus nalgas hasta dejarla rojas y ella jadeaba pidiendo más como posesa y sin control. De golpe se soltó y me estiró en el suelo colocándose ella a cuatro patas encima mío.

-Dame tu leche, dámela toda no aguanto más.

Y diciendo esto empezó a chupar mi polla de una forma salvaje mientras apretaba su coño contra mi boca.

-Me corroo…-Siiiiiii…yaaaa…me viene…

Mi polla empezó como antes a soltar inmensos chorros de leche en su boca mientras ella temblando y convulsionándose tenía su orgasmo más fuerte, y como antes soltando un montón de líquidos sobre mi cara, ella seguía chupando y succionando como si me quisiera dejar seco y yo jadeante y roto seguía lamiendo los líquidos de su coño.

-Para chico que no me aguanto.-Ummm calla, mmmmm.-Para chico, para, -Mmmmm.

Empezaron de golpe a salir más líquidos, pero se estaba meando, me era igual, clavé mi boca en su raja y dejé que su meada me cayese encima, ¡que pasada! era lo máximo, yo me reía de gusto y con mi lengua recibía el caliente líquido mientras ella no se que decía que estábamos locos o algo así, pero no dejaba de chupar y succionar hasta que al fin yo también empecé a orinarme mientras ella dirigía el chorro hacia su cuerpo, sus pechos y como no su boca. Quedamos desechos en el suelo sin podernos creer lo que habíamos hecho.

-¿Así que esto es perder la virginidad? -Calla, chiquillo calla…esto, esto, yo que sé lo que es esto, una locura…muy rica, pero una locura.

Autor: Alan

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La prima primeriza

Me quité el condón y se la metí en la boca, ella no dejaba de hacerlo con ánimo, como agradecida de que no haya seguido metiéndosela por su pequeño ano casi virgen, no tardando más de medio minuto en venirme y haciéndole tragar todo, mientras ella apretaba los ojos.

Hace pocos días mi ex novia Lorena me invitó a su comida de cumpleaños numero 20, no tenía muchas ganas de ir por no encontrar a todas sus amigas y demás después de más de 6 meses que habíamos terminado. Lorena parecía aún muy enamorada de mí y todas sus amigas hacían preguntas relacionadas a nosotros y sugerían que hacíamos muy buena pareja. Poco después se fueron los invitados y solo quedó ella y una de sus primas que se quedaba en casa ese fin de semana.

Yo me imaginaba lo que tenía planeado y no lo veía mal, al contrario, solo quería dejarle muy claro que no quería involucrarme en una relación seria. Ella me preguntó si había salido con otras en los últimos meses y yo le dije que nada serio.

Le hice la misma pregunta y me dijo que solo con sus amigas. ¿Entonces no has tenido sexo? -Pues no…

-¿Y que haces, te masturbas? -Intenté algo que te hubiera gustado saber cuando éramos novios… Hace dos semanas fui a la despedida de soltera de Ana mi prima (la hermana de la que dormía en el otro cuarto) y pues le hicieron regalos de broma entre ellos 2 consoladores, después de hablarlo un poco tomamos uno cada una y ella se fue al cuarto y yo me quedé en la sala… y los probamos. A mi no me gustó la experiencia y se lo dije cuando volvió… me dijo que a lo mejor no sabía usarlo, así que le pregunté como lo había hecho ella…y me preguntó, ¿Quieres que te masturbe? y yo acepté.

Como podrán imaginarse yo estaba cmuy caliente después de oír esto y le seguía haciendo preguntas acerca del tema y ella respondía tímidamente aunque en realidad se había portado muy bien. Su prima mayor solo le introdujo el consolador y le tocó las tetas con los pies (para no sentirse muy involucrada supongo) -¿Sabes lo que te voy a hacer esta noche verdad? le pregunté…

-Nada que yo no quiera por que si no despierto a mi prima -¿Me vas a dejar hacértelo por el ano?  – ¡NO! – Imagínate que te lo haga a la fuerza como esa vez en la cabaña… y tu primita (Karla) se despierte y vea como te lo hago. -Jajajaja justo hoy que le conté la historia que te acabo de contar, me pidió que le enseñara a masturbarse y que si la dejaba ver alguna vez como lo hacía con alguien. -¿Qué edad tiene tu prima? – 18…- Pues ya está en edad, ¿eh? – ni lo sueñes -Hago lo que sea para que la invites -mmm… ¿A mi o a ella? -A las dos.

Como se imaginarán tuve que insistir más de una hora hasta que ella aceptó, así que esperamos a que se despertara y la invitamos a tomar algo y a jugar cartas, claro que parte del juego era hacer preguntas de sexo.

-¿A qué es lo más que has llegado con un hombre Karlita? -besos y que me toque toda… y ya -¿Y qué se te antoja? – que me hagan sexo oral Y ese tipo de preguntas. Después de un par de tragos yo les propuse: -¿Qué les parece si se quitan la ropa y se acuestan boca abajo y les hago un masajito a las dos? Karla volteó a ver a Lorena como pidiéndole que por favor aceptara, y así fue.

-Ok, pero solo tocar, nada de sexo, para que su primera vez sea especial.

Subimos a la habitación de Lorena, donde se acostaron en la cama, desnudas y se taparon con la sábana. Prácticamente no se veía nada yo tocaba a las 2 chicas por encima de la sábana mientras ellas hacían pequeños suspiros y una que otra risita. Fui al pie de la cama donde encontré los 4 hermosos piecitos que empecé a tocar con la punta de mi lengua mientras masajeaba la pantorrilla de una y luego la otra, después seguí subiendo y lamiéndoles las piernas… cuando pensé lo más fuerte que podía hacerle a Karlita como bienvenida al sexo.

Le besaba las piernas y las nalgas cuando de una vez metí toda mi lengua entre sus nalgas y ella soltó un gemido fuertísimo que no pudo contener -¡¿Qué le hiciste?! Gritó Lorena.

Salté sobre ella la volví a acomodar y le hice lo mismo (nunca se lo habían hecho) así que suspiró fuerte también. Regresé con Karlita, la levanté, la giré para lamer el interior de su vagina y al introducirle un dedo me di cuenta que realmente costaba trabajo y que si era virgen (no como algunas que se hacían pasar), estaba empapada, después subí a besarla en la boca a esa cara de angelito. Probablemente abusé un poco y se asustó y dijo que ya no quería seguir.

Como ese era el trato, regresé con Lorena, mientras Karlita después de entrar al baño dejó la puerta abierta y la luz del baño iluminaba toda la habitación. Lorena estaba súper excitada así que decidí aprovechar para hacer que se metiera mi polla en su boca y que lo viera su prima. Ella seguía chupando todo y me decía ¿Ya? ¡Ya estoy lista! -¿Qué estás dispuesta a hacer? -Lo que sea – Tu prima es testigo. Así que la follé hasta que se vino y se sentía un poco más seca. Pero como yo no había terminado (cosa rara en una situación así) le dije:¿Terminaste? -Si, ahora tienes que cumplir tú, con lo que prometiste…

-¿Qué me vas a hacer? -Puedes escoger entre las 2 cosas que no te gustan.

Yo no se que odiaba más, solo una vez durante los 8 meses que fuimos novios había terminado en su boca y se había sentido humillada y no dejaba de decir…- Me siento como una puta. Y la segunda como habrán adivinado, era sexo anal.

Así que se volteó y se colocó sobre las rodillas con la frente en la almohada.

-Solo te pido que te vengas muy rápido.

Yo no dejaba de ver los ojos azules de Karlita, que estaba muy impresionada viendo a su prima mayor en esa posición desde el sillón. Lorena tenía todas las piernas escurridas de lo mojada que estaba, además estaba bastante mojada de mi sudor y el suyo, mientras yo traté de meterle todo de una buena vez. No había manera de que entrara, le metía un dedo luego dos…

-¿Duele Lore? preguntó Karlita. Pero Lorena no respondía, solo la veía y sonreía con la cara y las orejas totalmente rojas de calor y excitación y el pelo rubio totalmente despeinado sobre la almohada… hasta que por fin dijo…

-Ponme crema o algo ¡Por favor! Karla me la alcanzó rápidamente y yo le puse una buena cantidad con la que pude meterle más de la mitad… pero dijo…

-No, no puedo, intenté, pero no puedo… tendría que estar muy borracha.-¿Prefieres la otra opción?

Ella asintió con la cabeza con la mirada un poco triste como castigada.Me quité el condón y se la metí en la boca, ella no dejaba de hacerlo con ánimo, como agradecida de que no haya seguido metiéndosela por su pequeño ano casi virgen, no tardando más de medio minuto en venirme y haciéndole tragar todo, mientras ella apretaba los ojos.

Después me abrazó y me dio las gracias… yo no entendía de que, pero la abracé también. Después vino Karla y nos quedamos abrazados los tres por un rato

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Autor: Alan

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