Uno es el Padre Segunda Parte

Uno es el Padre Segunda Parte escrita por mi esposa Alba.

Transcribo el relato de mi esposa Alba

“Después de que Luis publicó el relato Uno es el Padre,, en el que yo era la protagonista de esa fantasía hecha realidad, en la que no uno sino cinco hombres y por cuatro días me cogieron a pelo, sin condón con el resultado de haberme dejado preñada
(embarazada), Luis recibió muchos mails felicitándolo por el relato, por lo cachondo, le preguntaban si era cierto, si Alba realmente existía y ella que opinaba, que había sentido, le había gustado, cuantas veces lo había hecho, él había estado presente?

Algunos de los que le escribieron a Luis, querían conocer las experiencias y sentimientos directamente de la protagonista de esa historia real, o sea yo, Alba.
Supe que Luis le dió mi correo electrónico a algunos de ellos, creo que fue a máximo tres que le inspiraron confianza.

Recibí correos de ellos, y así inicié una relación por internet, una nueva experiencia para mi.
Todas las relaciones con otros hombres, resultado de nuestras fantasías anteriores, habían sido organizadas por mi esposo, con mi consentimiento, ahora tenía yo algo nuevo, mío solamente, una comunicación directa con tres hombres, previa a cualquier fantasía, ellos conforme fue pasando el tiempo resultaron ser unas lindas personas interesadas en mi y yo en ellos.

Pero no quiero desviarme de lo que quiero contarles, que es lo que vivo pienso y siento hasta hoy, ya con seis meses de embarazo, después de hacer realidad esa fantasía en la Riviera Maya.

Antes quiero aclarar que cuando acepté que otro que no fuera mi esposo me cogiera y se viniera dentro de mi sin condón, sabía que el riesgo de embarazarme existía pero, también pensé que sería una lotería, que las posibilidades de quedar embarazada eran pocas. En lo que no caí en cuenta es que coincidirían tres cosas: 1) que el cabrón de mi marido planeara el viaje exactamente 4 o 5 días antes de mi fecha de ovulación, precisamente durante mis días más fértiles, 2) la otra coincidencia fue que cuando Luis lo planeó y yo lo acepté, iba a ser una sola vez y yo deduje, con un hombre, resultaron ser cinco y varios días de manera intensa y finalmente 3) sin yo anticiparlo, me gustó, me gustó tanto que dejé que aflorara en mi la puta, la golfa que yo no pensé existiera dentro de mi. Mi estado anímico sin duda, debió haber ayudado a que en las tantas veces que me vine, que hicieron que me corriera, y que mis flujos vaginales se mezclaran con los espermatozoides en las leches que esos franceses derramaron una y otra vez dentro de mí; no había vez que no terminara la noche y que de la unión de mis piernas escurriera el exceso de leche, los mecos que no permanecieron dentro de mi vagina.

Porqué escribo este relato? Lo escribo porque quiero compartir mis sentimientos y pensamientos, porque quiero que conozcan “la otra parte de la historia” y porque muchos se lo han pedido a mi esposo y a mi directamente.

Desde que regresamos del viaje ni Luis ni yo volvimos a tocar el tema de mi posible embarazo, aunque yo presentía que en su mente como en la mía la duda siempre estaba presente.

Cuando llegó la fecha de mi periodo y éste no se presentó, yo siempre he sido muy exacta, desde ese momento estuve más nerviosa, inquieta y curiosamente, el solo pensar en el hecho de que pudiera haber quedado preñada (embarazada) hacía que del vientre a mi vagina corriera lo que podría describir como una corriente eléctrica que hacía que yo descargara flujos vaginales que solo sentía cuando estaba muy caliente justamente antes de ser cogida, penetrada.

En todo momento me venían y hasta la fecha, con ya seis meses de embarazo, me vienen a la mente las caras, las palabras, los fuertes cuerpos desnudos y las vergas de gran tamaño de la mayoría de los cinco franceses. Recuerdo mis gemidos, cierro los ojos y revivo los momentos en que me embestían, una y otra vez, recuerdo con detalles como me penetraban una y otra vez, como me sentaron uno primero y después los demás en sus piernas, yo con las mías abiertas y sentada en ellos con su verga dentro de mi vagina me obligaron a bombearlos una y otra vez, arriba y abajo, sus vergas entraban y salían de mi vagina, recuerdo como me decían más, más así puta, sube, baja, házlo más rápido perra así, así, que te sienta y yo mientras oía esas palabras me excitaba más y más deseaba satisfacerlo hasta que terminaba una y otra vez..

Yo era virgen de mi ano, cuando sin pedírmelo me voltearon y me pusieron de perrito, con mis nalguitas al aire paradas y mi culo y vagina totalmente expuestos, como invitando a ser penetrada, uno de ellos empezó a dedear mi culo, cuando sentía yo como después de darme a chupar su dedo lo ponía primero afuera y luego lo metía en mi culo, supe lo que seguía, no lo detuve por curiosidad primero y después por deseos de seguir sintiendo uno, dos y luego hasta tres dedos por primera vez dentro de mi cerrado ano la verdad es que estaba yo tan caliente que quería, deseaba que después de los dedos viniera su verga, grande y gruesa, pensaba como iría a caber en un hoyito tan pequeño y frágil ese tronco grueso y oscuro.

La primera vez me dolió, sentía como esa verga gruesa se abría camino en lo estrecho de mi culo, me pedía que me relajara así no me dolería y facilitaría su entrada, obedecí pero no obstante hacer lo que me decía, sentía como desgarraba las orillas de mi ano hasta que habiéndose dilatado de un golpe sentí como entraba hasta el fondo, sentía como sus testículos chocaban con la entrada de mi culo, eso quería decir que la tenía toda, toditita dentro de mi. Y así empezó rítmicamente a metería y sacarla, cada vez más rápido hasta hacerme terminar y luego sin yo esperaron, la sacó de dentro de mí y sentí como después de un grito de satisfacción explotaba y de repente sentí como salpicaba chorros de leche en mis nalguitas, mi culo y parte de mi espalda. Había perdido la virginidad de mi culo, había sido con un extraño y ME HABÍA GUSTADO MUCHO, quería hacerlo otra vez.

Perdí la cuenta de cuantas veces noches me la metieron por el culo. Una sensación muy especial sentí esa noche en la que Luis presenciaba como era yo la perra, la puta de esos hombres y confieso que me calentaba pensar, como de sucedió, que me tomaran por el culo observando Luis, sentía un especial morbo y satisfacción en que mi esposo viera como algo que nunca había hecho él, yo permitía que me lo hiciera no uno sino varios extraños. Vi como se masturbaba mientras uno de ellos me la metía por el culo y se venía en mi.

Conforme pasaban los días y mi periodo se retrasaba más, crecía en mi una sensación de satisfacción por lograr lo que nos habíamos Luis y yo propuesto, a la vez tenía dudas de cómo reaccionaría mi esposo, si bien era cierto que la idea original de la fantasía había sido suya, como dicen “del dicho al hecho hay un buen trecho”. Yo deseaba con todo mi corazón que reaccionara favorablemente.

El día que se confirmó mi embarazo, sentí lo que podría describir como un orgasmo sin ser penetrada, literalmente me vine, me corrí al observar que distintas bandas de color aparecían en las regiones de control y prueba, lo que indicaba que está embarazada.

Afortunadamente Luis reaccionó como yo lo esperaba, hay que reconocer que se sacó de onda pero inmediatamente me abrazó, me besó y me acarició el vientre muchas veces. Como si el bebe fuera de él.

Esa noche cogimos como enajenados, repetimos algunas poses de las que yo hiciera cuando cogí con los franceses. Luis no sabe francés pero las pocas palabras que oyó que me decían, me las repitió esa noche, hacía con el tono de voz que palabreas en español simularan ser francés. Me repetía una una y mil veces: ahora si eres una puta, la mejor puta, la más cachonda, ahora si nos la volamos me decía y me la metía sin parar. Yo no recuerdo cuantas veces me habré venido pero lo que si sé es que el pobre de Luis casi se vino tan pronto como me hubo penetrado, yo le repetía una y otra vez, estoy embarazada, preñada, voy a tener un hijo y NO es tuyo, lo que es más, ni siquiera sabemos cual de los cinco es el papá. Luis al oír esto explotó y me echó lo que yo podría describir como una cascada de mecos, dejó salir toda su leche; nada más porque yo ya estaba embarazada porque si no, estoy segura que con tanto semen hubiera vuelto a quedar preñada.
Después de ese día nada ha sido como antes, ver como ha ido creciendo mi vientre con el hijo dentro de mi de un hombre que nunca sabré quien es y que nunca volveré a ver, me recuerda lis momentos eróticos que viví y que volvería a vivir si no lo hubiera hecho.

Con el tiempo mis pechos han aumentado de talla, las aureolas de mis pezones han crecido y se han oscurecido. Este cambio me tiene muy, muy cachonda y quiero confesarles que no hay día que no tenga ganas de que me coja Luis, y también voy a confesarles que lo hace muy seguido, demasiado.

Como ya les dije al principio, después de publicarse el relato, más bien la historia de nuestras experiencias, de Luis y mías, Luis recibió muchos correos felicitando por el relato y algunos de ellos decían querer conocerme y preguntarme como me sentía ahora embarazada, como había cambiado físicamente en fin, varias cosas de mi. Luis me dijo que as algunos de ellos, los que le habían latido como serios, les dio mi correo electrónico y les dijo que me preguntaran directamente. Solo se los dio a unos cuantos, tres a lo máximo.

He recibido correos de estas tres personas, debo confesar que nunca antes había iniciado o propiciado una relación por internet con un hombre. Lo que es más, todas mis relaciones con otros hombres que no sea Luis, han sido el resultado de las fantasías de mi marido hechas realidad con mi consentimiento; pero ahora platicar de manera virtual por el Messenger o el correo con otro hombre se me hace diferente, mi marido no participa, me siento yo misma, me siento haciendo algo que yo decidí y yo quiero, no porque me hayan convencido a hacerlo.

Estas conversaciones y correos han dado origen a un nuevo deseo muy personal, de llevara cabo una nueva fantasía: tener relaciones con uno de ellos, dejar que ahora, así embarazada, uno de ellos me coja; SI, quisiera entregarme a uno de ellos embarazada para que disfrutara de mi cuerpo en momentos únicos, quisiera que me cachondearan mucho, que me acariciaran y besaran mi pancita, en fin que hicieran de mi otra vez la puta que descubrí traer dentro de mi.

Lamentablemente en fechas recientes he tenido unos problemas familiares de importancia relacionados con mis papás, he llorado mucho y sufrido    estas ultimas semanas pero ya me di cuenta que la vida sigue su camino y pienso continuar con mi vida. En estos días de soledad es que decidí escribir mis experiencias y dárselas a Luis para que las publicara.

Ya hablé con Luis y le comenté de mi fantasía, que quería que me cogieran mientras estuviera embarazada, que se vengan, que se corran dentro de mi y volver a vivir los días con los franceses pero con alguien diferente y así como estoy, con el vientre crecido, con los pechos más grandes, con mis pezones oscuros casi chocolate.

Sigo planeando lograr hacer realidad esta fantasía. Confío
hacerlo pronto.
Hasta aquí la transcripción del relato de Alba mi esposa.

Y cuando lo haga se los avisaré.
Continuará.

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Uno es el padre

Hola me llamo Luis y debo confesar que me costó mucho trabajo decidirme a escribir esta historia de cómo gradualmente convertí a mi esposa en una puta y como este proceso culminó en hacer realidad una fantasía: que a mi esposa la preñara, embarazara otro. Esta es una historia verdadera que inició dos años después de casados y que como les mencioné logré que mi esposa gradualmente no solo aceptara sino que deseara quedar preñada, embarazada, de otro hombre. Es la historia de cómo mi esposa estuvo obsesionada con que otro hombre se la cogiera “a pelo” y se viniera dentro de su vagina. Tanto deseaba mi esposa quedar embarazada de otro hombre que estuvo dispuesta a aceptar las consecuencias de llevar en su vientre un hijo de otro y después tener y criar a su hijo.

Debo dejar muy claro que todo, todo lo que mi esposa y yo hicimos fue con el consentimiento y pleno conocimiento de lo que ambos hacíamos.

Que equivocados están quienes creen que convencer a tu esposa que se la coja otro hombre y además, que deje que la embarace es cosa de un día para otro,. Coger con otro u otra estando casados es algo totalmente diferente a que tu esposa voluntariamente acepte tener cambios serios temporales en su cuerpo durante el embarazo y un cambio permanente en su vida como esposa y madre y la tuya como esposo.

Mi esposa y yo tenemos una relación de mucho tiempo, nos conocemos desde hace muchos años, nos hicimos novios en la secundaria y nos casamos muy jóvenes. Mi esposa Alba es de muy buen ver, no es flaca como se acostumbra hoy, tiene un cuerpo que llama la atención, sus pechos son pequeños, nunca se ha querido operar, tiene unas nalgas y piernas que despiertan el apetito sexual y más cuando se pone faldas cortas. Su culo se le antoja a muchos. De cara muy bonita, muy blanca, de pelo castaño y ojos cafés. No porque sea mi esposa pero en la secundaria y hasta ahora llama la atención a donde vamos y si se viste un poco provocativa ….. más aún. Y curiosamente nunca le ha gustado rasurarse su panochita lo que la hace ver más cachonda. Cuestión de gustos.

Muy pronto después de casados, mientras cogíamos iniciaron las fantasías, fantaseábamos con que ella permitiera que otros hombres la vieran desnuda, ella sabía cuanto me encendía y calentaba esa fantasía, mientras se la metía y la penetraba una y otra vez, le preguntaba si se había dado cuenta como la veían otros hombres durante el día, si pensaba como se imaginaban esos hombres cómo se vería desnuda, y si ella creía que se les antojaría cogerla, ella se calentaba y yo más aún, le preguntaba si no le gustaría que la vieran desnuda, que supieran lo buena y caliente que era además de bonita y sexy. Esto la prendía, hacía que se mojara y escurriera y yo se lo decía una y otra vez, cuantas veces hacíamos el amor. Hasta que un día sin saber como reaccionaría mientras cogíamos, le sugerí que porque no intentábamos convertir nuestra fantasía en una realidad; al principio me dijo que estaba loco, que como me atrevía a proponerle algo así, que una cosa era que lo platicáramos entre nosotros y otra que fuera real. No insistí ese día, volvía a tocar el tema tres días después diciéndole lo mucho que me calentaría a mi, que me haría desearla más, que nadie la tocaría solo la observarían y que ese sería nuestro secreto. Después de insistir una y otra vez, finalmente accedió a hacer la prueba y muy pronto después hicimos un viaje y le sugerí y aceptó que sería muy fácil si ella se pusiera un “baby doll” transparente y pidiéramos “room service” al cuarto del hotel, de esta manera podría dejar que la viera casi desnuda un desconocido sin consecuencias; yo permanecería en el baño y dejaría la puerta semiabierta para poder ver. Cuando tocó el encargado de servicio a cuartos era un joven que no daba crédito a lo que veía, Alba frente a él con un “babt doll” rosa, de faldita corta, diminuto calzón, los pechos sostenidos por una telita muy delgada transparente que permitían ver sus erectos pezones, mientras el joven acomodaba el servicio mi esposa se las agenciaba para pasearse frente a él y como yo le había pedido, simuló que se le caía algo y se agachó a recogerlo dándole la espalda, toda la redondez de sus nalguitas quedó al descubierto para que el mesero la viera. Estoy seguro que en ese momento el joven solo pensaba en lo mucho que gozaría cogerse a mi esposa. También debe haber pensado que clase de puta tenía enfrente. Funcionó y después de que salió del cuarto, mi esposa y yo cogimos como locos, ella estaba que ardía, su vagina escurría, no había duda que a ambos nos había calentado la experiencia, mientras la cogía y se la metía una y otra vez le preguntaba si le había gustado portarse como una zorra, ella me contestaba una y otra vez que primero había estado nerviosa pero que después cuando sintió como se mojaba frente a ese extraño, solo pensaba en que le metieran una verga una y otra vez. Cogimos como nunca.

Este juego se repitió por dos años, cada vez le agregábamos algo extra, ya no era solo el “baby doll” transparente, ahora fue una bata larga que además de ser trasparente dejaba abierta al frente exponiendo a la vista su panochita sin rasurar, el contraste del blanco nieve transparente de la bata y el negro de su vello púbico calentaba a cualquiera. Una y otra vez después de exhibirse cogíamos como locos, poco a poco se estaba convirtiendo sin darse cuenta en una puta, cada día ponía menos resistencia a las novedades, había nacido en ella y crecía un deseo que se convertiría en adicción a enseñar. Era ya sin saberlo, una “exhibicionista”, se había convertido en una puta que gozaba cuando la veían y se calentaba con que otros la vieran y a mi me ponía al rojo vivo. Una vez se puso un “baby doll” tan corto y tan abierto arriba que dejaba ambos pechos prácticamente a la vista, y lo poco que se tapaban, se transparentaba. Abajo, era tan corto que la faldita ni media nalga le tapaba y en consecuencia dejaba todo su bosque negro al frente al descubierto. No dejaba nada a la imaginación. El cambio en ella había sido fenomenal, fue ella quien sugirió que compráramos ese “outfit” en una sex shop. No cabe duda la zorrita sin darse cuenta era ya una puta.

Ahora cuando cogíamos ya fantaseábamos no solo con que la vieran desnuda, ahora le gustaba que le preguntará que era ella y me contestaba una y otra vez. Una puta, soy putísima, me gusta ser puta, tu puta, me gusta que me vean, me gusta imaginarme desnuda frente a varios hombres con sus vergas de fuera paradas, me decía.

Ya para entonces los dos necesitábamos más, queríamos probar algo nuevo y estuvimos de acuerdo en que en nuestro próximo viaje haría los arreglos para que un masajista viniera a nuestro cuarto a darle un masaje y si ella no objetaba, el terapista continuaría su masaje en partes de su cuerpo cada vez más y más intimas hasta donde ella quisiera. El día llegó, hice los arreglos necesarios con un masajista que me recomendó el conserje del hotel, hablé con el masajista un joven musculoso de buen ver y fijamos las condiciones y la hora a la que vendría al cuarto del hotel. Estaba entusiasmado, insistió en preguntar si yo estaba de acuerdo. Dije que claro.

Mi esposa y yo decidimos que lo más apropiado sería que se pusiera un tipo bikini de dos piezas. El masajista llegó con su camilla, ella se acostó y yo hice como que leía una revista, pusimos música tranquila en el radio del cuarto, mi esposa se acostó boca abajo y él, Pablo, así se llamaba el masajista empezó poco a poco a correr sus manos sobre el blanco cuerpo de mi esposa, la espalda, las piernas, el cuello, la cintura sin darme cuenta en qué momento, Pablo bajó la mano la puso ligeramente por abajo del calzón de mi esposa en sus nalgas, ella no objetó, lo que es más, pude observar como se ella se movía ligeramente con placer. Era una señal, la señal que Pablo necesitaba para ir más allá, más profundo. Mi esposa había aceptado que además de que alguien la viera desnuda, ahora, aceptaba que un extraño la tocara, la manoseara. Lo que empezó con una discreta caricia en las nalgas se convirtió en un frenético cachondeo de piernas, cintura, cuello, Pablo despojó a mi esposa del calzón de su bikini, la volteó y cuando la tuvo a la vista boca arriba la despojó del brassiere dejándola por primera vez totalmente desnuda frente a un extraño. Mi esposa no ponía objeción, de vez en cuando me volteaba a ver como buscando mi aprobación y yo cada vez le sonreía como diciéndole: sigue vas muy bien y claro cada vez me paraba más mi verga, Pablo la tenía a su merced, hacía lo que quería y ella no ponía objeción, las manos de Pablo acariciaban todo el cuerpo desnudo de Alba, puso su mano en su monte de Venus, jugueteó con su negro vello, con esa confianza Pablo se bajó los pantalones y su tanga y sacó su verga, un singular miembro, grande y grueso y lo acercó a la boca de mi esposa, ella al principio se resistió, Pablo insistía acercándola a sus labios carmesí hasta que ella accedió primero a besar la punta de la verga de Pablo y luego la metió tímidamente en su boca, segundos después Pablo aprovechó que Alba había consentido y la metía y sacaba de su boca, Pablo tuvo que parar dos veces para explicarle a mi esposa como debía mamársela, debo mencionar que en todo el tiempo de casados nunca había aceptado mamar mi verga, era virgen en la boca, entonces ella no pudiendo más explotó y dijo lo que yo había esperado siempre, primero casi imperceptible dijo aayyy… aayyyyy… mmmmm…. Que rico….. cógeme por favor, conforme se calentaba subió el tono de voz y gimiendo, practicamante a gritos suplicaba: cógeme le decía una y otra vez, estoy escurriendo, ya no puedo más, te necesito dentro de mí, por favor, no me dejes así, cógeme, quiero verga, méteme tu verga, hazme tu puta, por favor. Cógeme pero ponte un condón le pidió. Este fue el inicio de una nueva vida. No cabe duda. Había nacido una PUTA.

Continuamos con nuestras experiencias sexuales, ya no recuerdo cuantos hoteles visitamos aunque los masajistas eran esporádicos, el libido en mis esposa iba en aumento.

Justo después del nacimiento de nuestro segundo hijo, ahora ya estábamos en el quinto año de nuestro matrimonio, una noche de sexo le pregunté si consideraría que otro hombre la cogiera sin condón y se viniera dentro de ella. La sola mención de la idea no solo le molestó, se ofendió y dejó de hablarme por varios días, pedí disculpas una y otra vez aún cuando en el fondo siempre supe que su enojo y resistencia era precisamente una reacción para ocultar lo que ella realmente quería o deseaba. Hicimos las paces, y volvimos a la normalidad, vida, sexo, exhibicionismo una y otra vez hasta que me volví a animar y encontrando el momento propicio le volví a preguntar si habría alguna posibilidad de que permitiera que otro hombre la cogiera sin condón y se viniera dentro de ella. Su reacción no fue como la primera vez, me dijo que lo pensaría y me daría su respuesta en unos días.

Fueron los días más largos de mi vida, no me atrevía a tocar el tema otra vez por miedo a cual sería su reacción. Hasta que una noche en la cama me abrazó y besó y me dijo: “y esa idea loca que tuviste cómo la quisieras llevar a cabo?”

Después de mucho platicar decidimos hacerlo. La pregunta era cómo y con quien. Acordamos que debería ser con alguien desconocido, de preferencia fuera de la ciudad o de la zona donde vivimos, y lo más importante si iba a permitir que la cogieran sin condón, cómo podíamos garantizarnos que no quedara embarazada y más importante aún, si era un desconocido cómo asegurarnos de no correr el riesgo de que la persona fuera VIH positivo. Pasaron los días y no encontrábamos la solución a los dos “peros” de nuestra aventura. Conforme pasaban los días nuestra inquietud, nuestros deseos crecían, no hablábamos más que de este tema, y mientras más lo platicábamos más se nos antojaba.

Aún sin encontrar la respuesta a nuestras inquietudes una noche salimos a festejar el cumpleaños de su prima Luisa, fuimos a cenar y terminamos en un bar en la zona Rosa, ella, Alba iba muy sexy, se había puesto una de esas faldas cortas que dejan al descubierto la mayor parte de sus bien contorneadas piernas y muslos, no llevaba medias y solo un panty que en la parte de atrás se metía entre sus dos redondas y tersas nalgas, otra vez, su vello púbico la hacía ver más sexy al hacerse presente detrás de esa tela trasparente de su minúsculo calzón. Una blusa con amplio escote al frente permitía apreciar sus pechos que aunque pequeños, firmes y de singular contorno. Al calor de las copas y mientras bailábamos y le subía la falda y acariciaba sus nalguitas, la besé y le dije: zorrita ya no puedo más, no duermo pensando cómo y quien te puede coger sin condón, si realmente me quieres y estás dispuesta a hacer lo que sea por mí, en vez de buscar el cómo no, buscamos el como si, ella no me entendió y me dijo, estás borracho o me estás tomando el pelo, no te entiendo y yo le contesté, no nena no estoy borracho ni bromeando, ¿porqué en vez de pensar cómo no te embarazas? porque no pensamos cómo lo hacemos para que te embaraces. Ella se detuvo, paró en seco y me dijo. Me estás proponiendo que me cojan para que me embarace de otro hombre, quieres que me preñe otro que no seas tú, quieres que lleve en mi vientre el hijo de otro hombre, sabes lo que me estás pidiendo? Soportarías ver como me crece la panza sabiendo que el hijo que llevo dentro no es tuyo? Estás loco? Por un momento no dije nada pero segundos después, que parecieron una eternidad, no se de donde saqué fuerzas que le contesté SI, si eso te estoy pidiendo…. Hubo un silencio sepulcral por unos instantes que me parecieron minutos, Alba me abrazó muy fuerte, juntó sus labios a los míos y sin yo poder creer lo que oía me dijo…. Si eso quieres eso hacemos, te doy gusto en lo que quieras…. Te quiero, llévame a la casa, cógeme, estoy muy caliente, me muero de ganas de tener tu verga dentro de mi. Hazme tu puta vámonos… Te podrás imaginar como cogimos llegando a la casa.

Sin decirle a mi esposa y habiendo calculado su periodo de ovulación, organicé un viaje de una semana a la Riviera Maya a un lugar y hotel que me habían recomendado unos amigos muy reventados. Dos semanas antes del viaje me las agencié para no tener sexo con mi esposa. Quería que llegara ardiendo a la Riviera Maya, y más aún, se me había metido en la cabeza que si ya había aceptado que se la cogieran sin condón, quería estar seguro que si la embarazaran, el que la embarazara fuera otro y no yo.

El tema del SIDA no volvió a salir a relucir en nuestras conversaciones y menos cuando hablamos del viaje. A mi me vino a la mente en varias ocasiones y no se si con toda intención o no, lo borraba de mis pensamientos y pensaba en otra cosa.

Para hacer una historia larga, corta llegamos al Hotel en la Riviera Maya, un lugar con unos jardines y alberca espectacular. La primera vez que bajamos a la alberca mi esposa llamó la atención, como lo habíamos planeado, por lo miniatura de su bikini que poco dejaba a la imaginación, habíamos acordado que ella coquetearía con los hombres solos que hubiera. Cual sería nuestra sorpresa que alredor de la alberca estaba un grupo de cinco extranjeros, nos las agenciamos para ocupar unos camastros al lado de ellos. Hablaban en francés, mi esposa se quitó una pequeña blusa dejando al descubierto el top de su bikini que dejaba a la vista más de la mitad de sus senos. Se acostó boca abajo y desamarró el top, el espectáculo era increíble por lo diminuto del calzón de su bikini dejaba ver toda la redondez de sus nalgas, y sin el top, parecía que estuviera totalmente desnuda boca abajo. Dos de los franceses no le quitaban los ojos de encima y entre ellos comentaban algo, supongo yo que era sobre mi esposa. De repente ella hizo un movimiento inesperado para mi, se volteó y como si hubiera sido accidental, dejó al descubierto sus desnudos pechos, con lentitud estiró la mano en búsqueda de su top, y con toda intención para que los franceses que ahora la observaban sin disimulo. tardó en encontrarlo.

Ese era el momento que estaba esperando, me levanté y le murmuré algo a mi esposa en el oido: “Ahorita vengo voy por unas bebidas al bar te dejo en buenas manos, aprovecha ahora que tienes su atención y seguramente están calientes por ti.

Mi esposa me dijo que después que me fui y estuve fuera de su vista dos de ellos se acercaron a ella y en muy mal español iniciaron conversación con ella, mi esposa había llevado francés en la secundaria y aunque no podía conversar, si entendía muchas palabras, o por lo menos creyó entender. Uno de ellos puso su mano sobre su muslo y como ella no objetó, el otro hizo lo mismo. La muy puta de mi esposa no perdió tiempo y tomó la mano de uno de ellos y la llevó hasta su panochita, el mensaje era claro, prácticamente les decía tómenme, mi esposa metió su mano a su bolsa de playa y sacó la llave del cuarto y sonriendo la entregó a uno de ellos y le dijo “dix heures” a las diez.

Esa noche bajamos a cenar en la palapa del hotel, nuevamente mi esposa vestía por demás provocativa, una faldita corta medio trasparente, sin ropa interior. Nuestros amigos estaban en una mesa en la esquina, solo pude observar como los que daban

el frente le sonreían maliciosamente y uno de ellos levantó la llave discretamente y se la mostró a mi esposa a lo lejos.

Cenamos y un poco antes de las 10:00 mi esposa me explicó que era el momento que habíamos estado esperando, ella se levantó de la mesa haciéndose notar y volteando a verlos, les sonrió y se alejó hacia nuestra cabaña que estaba en la parte de atrás de la palapa. Como lo habíamos acordado yo me pasé a una mesa del bar con un puro, como diciendo tómense su tiempo que yo voy a fumar mi puro y me toma tiempo.

Vi como primero dos de ellos y luego otro se levantaron de la mesa, el último en levantarse le entregó un celular a uno de los que se quedó sentados. Estoy seguro que era para que les avisara de mis movimientos.
Alba me contó que poco después de que entró al cuarto oyó como metían la llave en la cerradura y tal como lo había anticipado, entraron los tres franceses, ella les sonrió y ellos se avalanzaron sobre ella, uno besándola, el otro metiendo la mano debajo de su falda y el tercero cogía sus pechos y los besaba, la despojaron del vestido y como lo habían anticipado, debajo del vestido solo había desnudez total. Me platica Alba como se besaron, la cachondearon, le metía uno y luego otro un dedo, dos dedos en su vagina, por primera vez su virgen culo estaba siendo penetrado por los dedos de unos extraños ella solo oía como por momentos le hablaban en francés, luego le decían palabras en inglés, francés y en muy mal español. Pute, whore, puta, de todo le decían, magnífica, belle, desnudos todos se turnaban para que mi esposa les mamara la verga, ella no podía más, me dijo que nunca había sentido tantas ganas de que la cogieran, parecía como que flotaba me dijo después. El que hablaba un poco de español y le decía: estás rica, buena, muy buena eres puta caliente cuando le acercó su pene a la entrada de su vagina mi esposa que tenía los ojos entrecerrados, los abrió y claramente pudo ver como éste hombrón con una verga mucho más grande que la mía iniciaba su penetración sin condón, en eso me contó, me vino a la mente como un relámpago que estaba ovulando, que precisamente esa semana eran mis días más fértiles… me contó que se le salió decir muy fuerte: “Luis hijo de puta, cabrón lo planeaste sabiendo que éstos eran mis días fértiles…., estoy ovulando…. todo junto, la verga del francés en la puerta de mi sexo, saber que habías planeado los días, todo eso hizo que me excitara más me dijo ella, me cogieron uno primero y otro y otro después me contó, primero en mi vagina y luego en mi ano, me dolió mucho cuando me penetraron por el culo, pero estaba yo tan caliente me dijo que una y otra vez se movía siguiendo el ritmo de sus embates. Me continuo contando, Una y otra vez les decía, así, así cójanme, y sin pensarlo, empecé a gritar: si, soy una puta cójanme, embarácenme, quiero que me preñen, vénganse dentro de mi, quiero su leche, mucha leche, quiero tener un hijo de alguno de ustedes, soy una puta, quiero que hagan que me crezca la panza. Me contó: Uno primero y otro después y otro más me llenaron de su líquido blanco espeso, uno de ellos me dijo: yo creo que tenía mucho tiempo sin venirse porque sentí como me echaba lo que yo supuse eran litros de su semen. Mientras más pensaba yo en que me estaban cogiendo sin condón y viniéndose dentro de mi, más me excitaba me contó Alba, una y otra vez suplicaba: así, así fuerte, cójanme. Vente dentro de mi soy una puta, putísima, soy su puta hagan de mi lo que quieran…. Hubo un momento en que tenía tres vergas dentro de mi, una en mi vagina, el otro me tenía ensartada por el culo mientras yo mamaba al tercero. Cuando me las sacaron estaba yo exhausta me dijo: “fue hasta ese momento que me vino a la mente que me habían cogido tres hombres que yo no conocía, eran extranjeros y aunque de buen ver, no sabía nada de ellos, me helé, me dijo mi esposa, me puse fria de miedo solo de pensar que alguno de ellos fuera positivo del sida”.

De las seis noches que pasamos en el hotel cuatro noches estuvieron los franceses en el cuarto cogiéndose a mi esposa, no hubo uno de los cinco que no se la cogiera y todos sin condón.

El último día de nuestra estancia mi esposa me dijo si no notaba algo raro en uno de los franceses, le comenté que no y me dijo, fíjate bien, camina de manera muy delicada, ya son dos veces que se separa de sus amigos y camina muy misterioso atrás del bar. Una vez más cuando se paró y caminó hacia atrás del bar yo me levanté y caminé hacia el lado contrario desde donde podía ver la parte de atrás del bar. Para mi sorpresa pude observar como el francés, un negro de extraordinaria altura y muy musculoso, besaba a uno de los empleados del bar, una y otra vez, se besaban y movían las manos uno en el cuerpo del otro. Era evidente, era homosexual.

Regresé y con miedo le pregunté a mi esposa si se la había cogido el francés negro y se había venido dentro de ella, Para mi asombro, y sin saber qué decirle, me contestó que si, que curiosamente había sido uno de los que más veces se había venido dentro de ella. No pude emitir palabra alguna y preferí callar.

Una vez de regreso en casa no volvimos a tocar el tema por unos días, hasta que poco a poco empezamos a comentar las experiencias del viaje.

No había día que pasara sin que recordara yo al negro francés besando al empleado del bar del hotel. Me entraron dudas sobre si había sido buena idea la experiencia de mi esposa con el negro homosexual.

Pasaron los días y aunque tratábamos de no hablar mucho del tema yo estoy seguro que en la mente de mi esposa el fantasma de si había quedado embarazada siempre estaba presente. Por lo menos yo si pensaba cada día en esa posibilidad, que consecuencias tendría nuestra calentura. Lo cierto era que lo hecho, hecho estaba y nada podíamos hacer ahora. Habíamos jugado con fuego sabiendo cuales podían ser las consecuencias.

Llegó el día que tanto habíamos esperado y a la vez temido o deseado, Alba me dijo una mañana que tenía ya más de una semana de retraso, muy raro en ella porque siempre había sido muy puntual en su regla.

Corrimos a la farmacia y compramos uno de esos kits de prueba del embarazo. Y ………. Alba estaba embarazada, la había preñado uno de los cinco franceses, cuál no sabemos. Mi esposa está en su quinto mes de embarazo y todas las pruebas que le han hecho han salido bien.. Los dos estamos contentos de tener otro hijo… luisgongar@hotmail.com
Luis

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Mi culito virgen

La estocada fue brutal e hizo salir un alarido de mi garganta. Mis lágrimas salían a borbotones y con la boca abierta sin poder articular palabra, me preguntaba que estaba haciendo yo allí. Luego con  el violento mete y saca del cabrón el dolor remitió un poco y hasta pude adivinar un poquito de placer que me produjo un tímido orgasmo cuando al final el mamón acabó dentro de mi culito violado.

Todo empezó un día que estaba aburrida en la barra de una discoteca de ambiente en Barcelona. Allí conocí a una chica guapísima con la que empecé una relación de amistad y con el tiempo de algo más. Un día en una de nuestras salidas nocturnas en busca de fiesta me confesó que ella se dedicaba a ser chica de compañía de ejecutivos/as, cuando la solicitaban para ir a fiestas, cenas, convenciones o simplemente para ir a un hotel sin más preliminares.

La verdad es que yo me quedé un poco estupefacta, resultaba que con la chica que últimamente salía y que nos lo pasábamos tan bien, era prostituta de alto standing. “Vaya, vaya” es lo único que se me ocurrió decir. Esa noche mi cabeza no dejaba de darle vueltas al asunto, no me lo podía sacar de la cabeza.

La cosa con el tiempo se quedó aquí y no volvimos a comentar el tema hasta un día que recibí un mensaje en el móvil donde me decía que le urgía hablar conmigo. Cuando pude la llamé y quedamos en tomar un café en el centro. Cuando nos encontramos, después de darnos un beso de los de película que hizo mirar embobados a cuantos estaban en el pequeño café, me dijo el motivo del encuentro.

– ” Mira Alba, resulta un poquito delicado lo que voy a proponerte, pero me gustaría que no te enfadaras, si no te gusta simplemente di no y seguiremos siendo tan amigas” – Mirándola con los ojos abiertos y con una cierta impaciencia para saber el asunto tan misterioso, le dije – ” No te preocupes, suéltalo” – Acompañando esto con una sonrisa.

– “Mira ya sabes a que me dedico cuando me lo piden, tengo mis clientes, buenos clientes que cuando vienen a la ciudad y precisan de mi compañía me llaman. Pues bien, tengo un cliente que de vez en cuando me hace partícipe de sus fantasías más íntimas. Normalmente se las puedo satisfacer yo, pero en este caso tiene uno que no.” –

La cosa se iba poniendo interesante, más  o menos veía por donde iban a ir las cosas pero dejé hablar a Clara antes de decirle que no.

-” Tengo un cliente que me ha pedido si tuviera alguna amiga con el agujerito de atrás virgen, para podérselo cliente desflorar. Que le encantaría muchísimo una niñita para poseerla por detrás” -Yo le había confesado a Clara que esa parte de mi estaba todavía intacta y aunque alguna vez ella me había puesto los deditos, cosa que me había encantado, no llegamos a penetraciones más serias.

Cuando oí su propuesta, aunque ya me la estaba temiendo, no lo podía creer. Me estaba proponiendo que me prostituyera, que fuera la putita de uno de sus clientes. Al verme tan descolocada me dijo que la perdonara y que olvidara lo dicho. Que era evidente que no me había hecho ninguna gracia la propuesta.

Esa noche no pude conciliar el sueño, di un montón de vueltas en la cama pensando en Clara y su “amigo” y aunque me escandalizaba solo de pensar en que yo pudiera ser una putita, la verdad es que me ponía en situación y me calentaba de mala manera. Al día siguiente la llamé y le dije que de acuerdo, pero que yo no sabía como actuar en esos casos. Clara me comentó que era perfecta, sin experiencia, con la carita aniñada que tengo y muerta de miedo era lo que el “pájaro” quería.

Quedamos una tarde en su casa para prepararlo todo. El individuo llegaría más o menos a las 18:00 h y primero estaría con Clara y luego lo pasaría a la habitación donde estaría yo encima de la cama con braguitas de niña, calcetines blancos y sin sujetador. Clara me comentó que no me preocupara que ella estaría vigilando para que el tío no se pasara, que yo debía mostrarme en todo momento modosita, un poquito con miedo y quejarme cuando me penetrara, pues debía de pensar que era la primera cosa que me entraba en el culito.

Esa tarde antes de oír el timbre de la puerta Clara me estuvo más ajeando el culito y dilatándomelo un poquito para que no fuera tan dura la primera experiencia, pero no demasiado como para que él notara que estaba dado el agujerito. Nos lo pasamos de maravilla las dos en la cama, yo nerviosa como un flan y ella trabajándome el agujerito con sus deditos y lubrificador, tuve unos orgasmos anales increíbles, aunque lo bueno me había de llegar.

Cuando el tipo entró en la casa Clara lo recibió como solía hacerlo, se lo llevó a la habitación de al lado y pude oír las conversaciones obscenas que mantuvieron y todos y cada uno de los gemidos que se produjeron. No pude evitar ponerme muy caliente imaginándome la escena y me bajé las braguitas de algodón blancas, para no mancharlas

Después de una pausa empecé a oír lo que decían de mi y todo lo que pretendía el “pájaro” hacerme. Me empecé a ponerme nerviosa, muy nerviosa. Entre muchas de las cosas que quería hacerme estaba el azotarme, amordazarme, taparme los ojos y como no, clavármela. Clara le dijo que taparme los ojos y atarme no. Que lo otro mientras no se pasara que de acuerdo.

La verdad es que cuando entraron estaba muy asustada y Clara estuvo a punto de decirle a su cliente que lo dejáramos. Yo estaba encima de la cama sentada con las piernas encogidas sobre mi pecho y temblando como una niña pequeña. Esto al “pájaro” lo calentó de mala manera, solo faltaba que babeara.

Cuando el tipo le dijo a Clara que me amordazara ella me dijo al oído que si querría dejarlo, yo le dije que no con la cabeza y entonces me dijo que estuviera tranquila que ella estaría en la habitación de al lado.

– “Venga zorra vete ya, que quiero comerme los postres”-oí que decía. Clara salió de la habitación ajustando la puerta sin cerrarla cosa que me tranquilizó un poco.

El tipo vino hacia mí y agarrándome de las muñecas me tendió encima de la cama, haciéndome mostrar mis pechos duros y empinados por la mezcla de excitación y miedo. Me los agarró de forma brusca y pellizcándome los pezones dijo -“así me gusta una zorrita novata, cuando acabe contigo ya podrás salir a hacer la calle” – Un gemido sordo salió a través del pañuelo que Clara me había puesto delante de la boca.

Un momento más tarde ya tenia al individuo sudando encima mío manoseando, chupando y mordisqueando mis pechitos. Quería pedirle por favor que parara, que no quería seguir pero solo me salían palabras ininteligibles que aún le excitaban más. Vi que Clara asomaba la cabeza por la puerta, cerré los ojos y agarré fuerte las sábanas. Había querido jugar y tenía que jugar.

Unas cuantas veces mordió más de lo debido mis pezones haciéndome chillar y arquear todo el cuerpo de dolor. El resultado fue una carcajada de placer del “pájaro”. Cuando se cansó de mis pechitos ya rojos y doloridos me bajó directamente las braguitas y sin mostrar demasiado interés por mi pubis depilado y mi vagina mojadita y cerradita, solo me pellizcó un par de veces el clítoris cosa que me hizo arquear otra vez de dolor y me salieron las primeras lágrimas. XOX2

Luego dándome la vuelta me hizo poner a cuatro patas y allí empezó el verdadero tratamiento de posesión. Al ver mi culito redondito, terso, rosadito y durito, despertó el animal que llevaba dentro, o al menos la parte que aún no había salido. Se lo comió todo de arriba abajo y de izquierda a derecha, sin ningún tipo de miramientos y ausencia de toda delicadeza.

Mordiscos, pellizcos, azotes fueron todo lo más aproximado a una acaricia. Noté como me introdujo la lengua hasta donde pudo dentro de mi ojete. Y esa saliva y un par más de salivazos fue la única lubricación que recibí.

Cuando se cansó de todo esto ya pasó directamente a introducirme los dedos a lo bruto. Primero uno hasta lo más hondo, luego un par de aquellos gordos y callosos dedos. Eso me estaba dando placer pero recordé que Clara me dijo que me quejara y así lo hice. Amordazada y gimiendo de dolor. Mientras el tío me trabajaba mi querido agujerito con un mete y saca de los deditos, notaba como su aparato que le colgaba se iba refregando por mis muslos y nalgas a la espera de la estocada final. De pronto sobrevino una calma, premonición de lo que habría de venir.

-“Zorra, puta,.. Te voy a enseñar a gozar”-vino precedido de un par o tres de fuertes cachetes en mis doloridas nalgas. Y luego un grito y. “Goza zorra…”

Un latigazo me recorrió todo el cuerpo, desde la parte baja de mi columna hasta estallarme en mi nuca. La estocada fue brutal e hizo salir un alarido de mi garganta hasta casi quedarme afónica. Mis lágrimas salían a borbotones y con la boca abierta sin poder articular palabra, me preguntaba que estaba haciendo yo allí.

Luego con el posterior bombeo del animal, el violento mete y saca del cabrón que tenía detrás, el dolor remitió un poco y hasta pude adivinar un poquito de placer que me produjo un tímido orgasmo cuando al final el mamón acabó dentro de mi culito violado.

Después de la corrida, sin decir nada el tipo se dejó caer encima mío y mi agotado cuerpecito no aguantó su peso, desplomándome encima de la cama con el cuerpo del tío encima mío chorreando sudor Cuando hubo descansado se levantó y sin decirme nada me dejó boca abajo tendida en la cama y salió de la habitación a liquidar con Clara. Me saqué la mordaza y tendida como estaba en la cama eché a llorar hasta que Clara me consoló, pero eso será mi segunda historia…

Autora: Alba

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