Las lesbianitas de mis alumnas

Cuando en la escuela casi vacía me percaté que fuera del aula, sin ningún recato, Fernanda se estaba caldeando y dándole unos sabrosos besos a Juana, ya de manera totalmente abierta, lo cual, obvio, me paró la verga y me puso a cien. No se porque mis alumnas ocultaban su lesbianismo, siendo algo bello y que me excita como hombre y me pone a cien.

Este relato es corto, pero es real y únicamente he cambiado los nombres. En ese entonces era profesor y trabajé en una universidad de gastronomía, en donde existen alumnos de sexo femenino como masculino.

Sin embargo, en un grupo de primer semestre conocí a dos niñas, algo “distintas”, Juana y Fernanda. Juana era una niña guapa, de unos 18 años, pelo largo y lacio y tez blanca, cara bonita, culo firme y tetas, si bien no grandes, eran firmes, en fin era una niña que me parecía guapa.

En cambio Fernanda era toda una “mari macha”, de unos 19 años, corpulenta, sin llegar a ser gorda, lo que me llamaba la atención de ella era que no se arreglaba para nada como sus compañeras y en cambio vestía jeans y ropa muy semejante a la de sus pares masculinos, se diría que era una “mari macha”.

Debo admitir que me sentía atraído por Juana, quien era una niña que me parecía bien portada además de guapa, por lo cual trataba de acercarme a ella, sin llegar nunca a acosarla. Sin embargo, en más de una ocasión me “corto”, no percatándome por el momento del porqué de su proceder, lo cual no me pereció importante, por lo cual opte por medir mi distancia con ella.

Al transcurrir el semestre y llegar a impartir la primera clase de la mañana a ese grupo (era un grupo reducido de alumnos en donde la mayoría eran niñas), me percaté de un “raro” comportamiento de Juana y Fernanda. No se juntaban con el resto de las niñas y ya me era muy claro el “porque” Fernanda se molestaba cuando yo estaba junto a Juana.

Era con regular frecuencia que Fernanda le dijera a Juana palabras altisonantes como “pendeja, eso no se hace así”, “estúpida, te dije que vinieras para acá”

Acto seguido le agarraba las nalgas y le decía: “dime que te gusto”, a lo cual, Juana la chica que era guapa, sólo se quedaba callada, lo cual siempre me pareció raro, pues parecía consentir ese tipo de trato (trato lésbico, por supuesto).

Cada día de clase ese comportamiento era más marcado al grado de que Fernanda se “caldeaba discrecionalmente” a Juana, bajando su mano y agarrándole la nalga, y en otras Fernanda le daba una “nalgada” bien marcada.

Eso para mí dejó de ser algo extraño y se convirtió en mi “show lesbiano”, pues me fascinaba ver a mis dos niñas pervertidas a ser sus “cositas”.

Sobra decir que esas escenas me ponían a cien y quise filmarlas en mi celular, lo cual no pude lograr pues, los demás alumnos siempre me monitoreaban como su profesor.

Finalmente, un buen día cuando el semestre ya estaba acabando y sólo quedaban pocos alumnos presentando sus finales extras, estaba aplicando un examen extraordinario a una sola alumna (no muy guapa por cierto), cuando en la escuela casi vacía, me percaté que fuera del aula, sin ningún recato, Fernanda se estaba caldeando y dándole unos sabrosos besos a Juana, ya de manera totalmente abierta, lo cual, obvio, me paró la verga y me puso a cien (tengo una foto de recuerdo).

No se porqué mis alumnas ocultaban su lesbianismo, siendo algo bello y que me excita como hombre y me pone a cien.

Estoy seguro que muchas niñas de su edad también son lesbianas, sin siquiera saberlo y/o no saben o no quieren expresarlo, sin embargo, reitero que les respeto su forma de pensar y espero que en el futuro puedan manifestarse más de mis alumnas como lesbianas.

Autor: alfafenix

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