La cama deshecha

Estaba loca de placer, con las caricias que Joni me estaba prodigando con su boca. Amalia se encargaba de cubrir con caricias todo mi cuerpo hasta enloquecerme no podía resistir más, enloquecía.   Me dejé ir y de pronto un temblor me invadió de placer y lujuria.

Por el aspecto de la habitación, se adivinaba que habían estado gozando de sus cuerpos hasta el amanecer. Por un lado un zapato tirado en el suelo, un poco más adelante… el otro, debajo de la cama más adelante, caída  en el suelo una minúscula falda negra, una blusa color fucsia,  estaba sobre una silla tirada de mala manera… Debajo de la cama se podía ver el tirante del sujetador…  solo había que tirar de él para sacarlo.

El olor a sexo estaba en el ambiente, desde la puerta pude ver que estaban dormidos, la noche debió ser bastante agitada. Su posición dejaba ver sus nalgas morenas, se notaba que era un culo bien duro y bronceado. Estaba desnuda, boca abajo, su pelo revuelto caía sobre la almohada, era negro, largo, un poco rizado. Dormía con una respiración profunda y acompasada, parecía un sueño muy reparador…

Al otro lado, estaba Jonis un brazo caía por fuera de la cama, su cuerpo fornido estaba   desnudo, parecía una figura de ébano su voluminoso paquete estaba en reposo, después de una noche de excitación y placer.

Sonó el teléfono y… Amalia se movió, alargó su brazo hasta el lugar de donde venía el sonido, lo descolgó y lo volvió a colgar, pero con todas estas operaciones… Jonis se despertó, al ver que Amalia estaba despierta, la cubrió con su pierna, buscó sus labios, los besó… Ella alargó sus brazos y tomó entre sus blancas manos su  cara, respondiendo a su caricia  con un beso largo y dulce, la mano de Jonis  fue directamente a la entrepierna  de la joven, las  fue separando  poco a poco, fue abriéndolas…

Notaban que la excitación volvía a apoderarse de sus cuerpos, su coño se humedecía, se abrió como un túnel profundo y negro… Al sentir sus dedos como entraban en el reducto, se estremeció de placer, aún tenía en sus poros el sudor que la pasión y el deseo habían dejado impregnando en  todo su cuerpo la noche anterior.

Ella buscó el falo de ébano y notó que estaba muy caliente y duro se puso de rodillas encima de él y como si fuera una amazona experta, aferrada al lomo  de su  caballo,  empezó a cabalgar primero despacito… Poco a poco iba aumentando el ritmo, Jonis tomaba los pechos de Amalia, que con su boca abierta jadeaba de placer, le acercaba sus tetas a su boca, él las lamía, las mordía, jugaba con ellas…

La excitación iba en aumento, los dos se movían al mismo ritmo, cuando la excitación llegó al máximo Amalia emitió un grito de placer que debió oírse desde bastante lejos, yo que desde la otra habitación lo estaba contemplando todo sin ser vista, no pude más, acaricié mis pechos y mi clítoris… Me sentí envuelta en la misma locura que el hombre de ébano y la mujer blanca. Sentí un rabioso orgasmo, prolongado, no pude más que salir de mi escondite y unirme a ellos.

Amalia me miró y… me hizo un lado en su cama, vino inesperadamente hacia mí y empezó a acariciarme los pechos, mordía mis pezones, chupaba mi cuello, mordía mis orejas, yo estaba totalmente embriagada de placer, era la primera vez que asistía a un trío.

Joni, al ver la reacción de Amalia, acercó su boca a mi coño para chuparlo, metía su lengua dentro, mordía mi clítoris yo busqué lujuriosamente su falo, que estaba duro como si verdaderamente fuera de ébano… Estaba caliente follaba mi boca una y otra vez,   de pronto se estremeció y corriéndose en mi boca sentí como si se tratara de un espasmo.

Su semen salía por las comisuras de mis labios, estaba loca de placer, con las caricias que Joni me estaba prodigando con su boca. Amalia se encargaba de cubrir con caricias todo mi cuerpo hasta enloquecerme no podía resistir más, les decía… no paréis, no paréis, ¡enloquecía!   Me dejé ir y… de pronto un temblor me invadió de placer y lujuria…

La mañana fue inolvidable, irrepetible, maravillosa, sentí el placer más profundo e inesperado que jamás pude llegar a imaginar.

La experiencia fue magnífica.

Autora: Cary

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