Sexo, mentiras y Amor

En las siguientes líneas relataré como logré que mi amada esposa accediera después de muchos años de convencimiento a que se lo montara con otro en mi presencia.

Comenzaré haciendo las presentaciones oportunas; somos un matrimonio con 10 años de casados, yo tengo 40 años y ella 34 con hijos, trabajos y todas las vicisitudes que pueden presentarse en un matrimonio contemporáneo. Mi esposa Diana que como su nombre lo indica es “Divina” es una mujer que sin ser una modelo tiene un cuerpo exquisito y un atractivo muy singular que llama poderosamente la atención del sexo opuesto, como he podido constatar muchas veces en la mirada que desata en otros hombres al verla en la calle o en fiestas a las que hemos llegado a asistir. Posee un cuerpo de violín con unas curvas que han sabido madurar producto del embarazo y que han hecho que su cuerpo de colegiala se transformara y embarneciera en una tremenda yegua capaz de dejar sin aliento a cualquiera. Mide 163 metros, es esbelta con piernas largas y delgadas. Un trasero muy prominente y unas tetas que al dar a luz aumentaron de 33 b a 34 b de talla de bra. La belleza en su rostro tal vez sea su atributo mas llamativo, su cara es rara una mezcla entre oriental y latina ya que tiene descendencia japonesa e italiana, sus ojos son miel claros tirándole a verdes. Siempre se ha cuidado muchísimo, usa cremas para el cutis, y siempre huele delicioso.

En lo relativo a nuestra vida sexual comentaré que desde novios siempre fue espectacular, en un principio lo hacíamos donde fuera, en el elevador, en el coche en baños públicos y prácticamente en cualquier lugar que nos ofreciera el grado de adrenalina necesario para terminar ambos en tremendos orgasmos.

Una noche de copas y fiesta sabatina justo después de que ella se alivió de nuestra hija, nos fuimos de antro y culminamos en un hotel, ahí follamos sin parar como era nuestra costumbre y en determinado momento, sabedor de que ella había tenido un par de novios antes que yo y de que evidentemente como pude constatar en la noche de bodas alguien antes que yo había tenido el privilegio de desvirgarla, comencé a preguntarle sobre los detalles. Ella sin medir aún bien el resultado de sus respuestas me confesó que solo había tenido un amante sexual, un novio anterior a mi al que había decidido entregarse por primera vez a la edad de 23 años con la supuesta promesa de casarse y al final como era de esperarse el tío en cuestión se la anduvo comiendo por cerca de un año unas 50 veces aproximadamente según me confesó, unas mas unas menos, al final eso no importa, lo importante de este hecho es que a raíz de la confesión hecha por Diana comencé a imaginarla en los brazos de otro y conforme pasaba el tiempo, el deseo se hacía cada vez mas creciente e incontenible. En veces posteriores traté de incitarla a que me contara mas de cómo su ex novio le hacía el amor, pero ella intuyó que podría traernos problemas de celos innecesarios en nuestra relación, y concluyó el tema diciéndome que su ex era eyaculador precoz, porque siempre terminaba muy rápido y eso siempre la dejaba algo excitada y por ultimo me dijo que la primera vez que lo hicieron ambos estaban bajo el influjo de la cocaína y que había sido muy doloroso y poco satisfactorio. Al final supuse que se inventó eso para no herir mi susceptibilidad ya que por aquellos tiempos yo era muy celoso, cosa que actualmente ya no pasa por razones que a continuación os contaré.

Como marca la lógica una noche después de un polvo acojonado, le comenté mi deseo casi fantasía de incursionar en el mundo swinger, pero su respuesta como en casi todos los casos que he leído fue de horror y de negativa, enseguida se sintió insegura, vinieron preguntas a su mente tales como si ya no me gustaba o necesitaba a otras ya que ella conmigo tenia todo y no necesitaba a nadie mas, fueron muchas las inquietudes que nacieron en ella las cuales tuve que ir disipando con el tiempo, poco a poco para lograr que ella se sintiera tentada a dar el siguiente paso.

La estrategia que tomé fue empezar a tomarle largas sesiones de fotos desnuda, ella al principio lo hacía para complacerme y yo le pretextaba que era para dejar documentado su hermoso cuerpo apelando a su vanidad y ella poco a poco se fue destapando ante el lente fotográfico de tal manera que acuñamos una colección de cientos de fotos en diversas poses y situaciones. Fue en este punto que decidí tomar la iniciativa y me suscribí en una pagina de contactos swinger con la finalidad de encontrar el cómplice adecuado para mis planes.

Escogí varias fotos algunas con ropa, otras en lencería y por supuesto unas desnuda y totalmente expuesta enseñando su vagina humedecida cual concha marina. El éxito no dejó esperarse, el mismo día llovieron infinidad de buenos comentarios y propuestas. Poco a poco fui descartando los que no eran serios o parecían apócrifos y al final hice una selección quedando en primer lugar de mi atención un matrimonio que según decía en su mensaje “el” también tenia deseos de dar el mismo paso con su mujer pero que todavía el lograrlo se encontraba en pañales.

Sin mas nos pusimos en contacto y supe por las conversaciones posteriores que se llamaban Eduardo y Verónica. Ambos treintones de nuestra misma localidad. Resultó que Eduardo tenia mi misma fantasía y se encontraba justo en la misma situación que nosotros. Su esposa era muy caliente igual que diana, pero le daba miedo dar el paso.

Comenzamos a intercambiar fotografías de nuestras respectivas esposas, en principio cubríamos el rostro, pero conforme fueron pasando los días, nuestras conversaciones se hicieron mas frecuentes y llegamos a adquirir cierta confianza, así que empezamos a intercambiar fotos sin cubrir el rostro y con esto sellamos nuestra complicidad y decidimos conocernos ambos para planear juntos una estrategia para encamarnos el a Diana y yo a Alma.

Quedamos de vernos en una cafetería, acordamos ir ambos con nuestras lap top para poder intercambiarnos el material que teníamos de nuestras consortes. Eduardo llegó puntual a la cita, yo ya lo esperaba en una mesa, empezamos a platicar sobre nuestras fantasías hacia ellas y tips de los gustos de ellas para poder seducirlas de una manera mas eficaz. Eduardo me comentó que estaba loco por cogerse a Diana, que ya se había hecho mil chaquetas con ella como inspiración en el monitor del ordenador y que apenas podía esperar para tenerla en sus brazos. Yo por otro lado hice lo mismo con las fotos de Vero. Así pues acordamos que les diríamos a ambas esposas que éramos antiguos colegas del colegio y que nos habíamos reencontrado después de mucho tiempo.

El como logramos que yo me cogiera a Verónica será motivo de otro relato, en este centrémonos en Diana, ella a raíz del nacimiento de nuestra hija dejó de trabajar para dedicarse completamente a ella. Si bien el dinero no sobra en estos tiempos nos hemos sabido acomodar en vías de una estabilidad de la niña. De vez en cuando se iba a tomar un café con las amigas o salíamos de antro. Pero realmente su vida social se había reducido mucho, es por esto que vio con agrado mi noticia de que había encontrado a un antiguo amigo y que nos invitaba a su casa a cenar el próximo viernes por la noche, me preguntó que quien era, le dije que se llamaba Eduardo que era casado y a manera de broma le dije que el era bien parecido, que en la prepa era conocido como el burro y no precisamente por ser malo en la escuela, ella enseguida me dijo, y a mi que? Y enseguida añadí con una sonrisa picara, bueno lo digo por ese vestido de espalda descubierta, te ves preciosa, no me extrañaría que se quede boquiabierto el buen Lalo. Ella se espantó y me preguntó si era muy atrevido el vestido, que mejor se cambiaba, pero yo le dije, no, no, no, no, así estas perfecta.

Llegamos al apartamento de Lalo y Vero muy acogedor al sur de la ciudad y al abrir la puerta Eduardo pudo ver por primera vez a Diana y su mirada era de intenso deseo, los presente se saludaron de beso y nos invitó a pasar, nos dijo que enseguida bajaba su esposa y nos invitó a sentarnos en la estancia, a los pocos minutos bajó Vero escultural, morena con cara de niña bien y aunque llevaba un vestido rojo pude imaginármela justamente como la había visto en las fotos proporcionadas por su esposo Lalo. Ambas esposas iban vestidas, pero nosotros solo las veíamos desnudas, ambos sabíamos lo que había debajo de esos paños y ambos queríamos saborear esos manjares que bajo la luz carmesí de las lámparas se ocultaban bajo el ropaje inexistente de sus carnes de hembras en toda regla.

Eduardo nos presentó a su esposa y me pidió que lo acompañara a descorchar la botella de champagne que llevamos para la ocasión. Lo acompañé a un pequeño estudio donde había una computadora con el monitor apagado y al prenderlo, estaban abiertas varias fotos de su esposa y la mía desnudas, ambos nos pusimos como burros y no parábamos de alabar lo buenas que eran cogiendo y lo bien que mamaban la verga, era una situación muy morbosa, nos incorporamos y volvimos con las copas servidas a la sala donde nuestras mujeres charlaban amenamente sobre los niños y maquillajes, cosas de mujeres, pero nos sonreímos mi cómplice y yo al ver que había química entre ellas.

Así transcurrió la noche, entre ir y venir al PC del estudio viendo sus fotos y enseguida volviendo con ellas, parecíamos hipnotizados ambos viendo a la mujer del otro, sabiendo de que color era la aureola del pezón que estaba debajo de ese vestido y el bello púbico de sus vaginas que adornaba cual madre selva y protegía la entrada que en ese momento tanto añorábamos tener. Nos despedimos a eso de las dos de la mañana y camino a casa en el auto le pregunté a Diana que si había visto que Lalo no había dejado de mirarle toda la noche, y ella me contestó, claro, igual que tu no dejaste de ver a Vero, si parecían como drogados, viéndonos como zombis, en eso me preguntó, oye y a que tanto iban al otro cuarto ese que se metían tanto ustedes dos? Ah, le dije Eduardo me estaba enseñando sus proyectos en la computadora.

Llegamos a casa y follamos brutalmente le empecé a susurrar en el oído que si le gustaría cogerse a Eduardo, y ella solo gemía mas de placer, pero no respondía. Hasta ahí quedó la cosa, terminamos durmiendo. De ahí en adelante la amistad entre ambas parejas se estrechó notablemente, nuestras mujeres chateaban entre ellas y se mandaban cadenas de mails y tonterías y se iban de compras juntas y nosotros seguíamos intercambiando material fotográfico y tipos del carácter de ambas para que nos fuera mas fácil irlas seduciendo. A estas alturas íbamos ya muy avanzados, yo ya me había ganado la confianza de Vero y Eduardo estaba muy cerca de ser amigo de Diana, ella ya hablaba de el con aires de atracción, cosa que en principio me encelaba, pero a la vez me excitaba de sobremanera.

Cierta ocasión y aprovechando que Verónica tenia que ir a una ciudad vecina a visitar a su madre enferma, le sugerí a Eduardo que saliéramos de Antro e intentara ahí dar la estocada final y poderse enrollar con Diana, a el le brillaron los ojos, aceptó enseguida y acordamos que seria el sábado. Yo por mi parte hice los arreglos pertinentes para encargar a mi hija con los abuelos y le dije a Diana que nos iríamos de juerga el sábado. Le sugerí que invitáramos a Lalo y que ella le llevara una amiga ya que Vero estaba de viaje, y ella se enojó y me dijo que jamás le haría algo así a Vero que si quería venir estaba bien, pero que ella iba a rajar si lo veía tonteando con otra.

Por fin llegó el tan anhelado sábado, Diana se vistió escultural para la ocasión, minifalda negra sin medias con tacones de cinta y una blusa escotada sin mangas que dejaban ver la mitad de sus tetas, pasamos por Eduardo y al ver a Diana le dijo oye mija, pero que hermosa, debes concederme un baile en el antro, sin duda serás la mas bonita del lugar. Ella botó una carcajada y le dijo ya tu, nomas porque andas solterito te vas de juerga. Y me volteó a ver para ver mi reacción, yo reí y seguí conduciendo y diciendo bromas para suavizar la situación.

Llegando al antro, estuvimos tomando durísimo, era parte de la estratagema para desinhibir a Diana, al mesero le dijimos que siempre le tuviera dos cócteles a ella y una vez que abrieron pista, me fui a bailar con ella un rato, regresamos y Eduardo se notaba realmente excitado por la situación, yo fingiendo ser altruista le dije a Diana que sacara a bailar a Eduardo y ella accedió lo tomó de la mano y los vi perderse en la pista, estuvieron bailando un buen rato y regresaron empapados en sudor, enseguida le acerqué un cóctel a Diana y durante la otra media hora le metí tres mas hasta que noté que ya se le empezaba a carraspear la lengua producto del alcohol, en ese momento me paré y le dije a Lalo, es ahora o nunca Lalito, y le dije a mi esposa espérame voy al baño aquí te dejo con Lalo, ella asintió y vi como se acomodaba Eduardo al lado de mi esposa. Me fui a una parte un poco apartada de ellos y vi como platicaban como dos grandes amigos y ella se notaba un tanto desparpajada producto del alcohol y la platica de Eduardo quien a estas alturas ya le hacía fuertes insinuaciones de sus deseos por ella. Yo mientras tanto no perdía detalle de su actuar desde la parte superior del antro y en determinado momento después de acabarse otra bebida Eduardo tomó a mi mujer de la mano y salieron rumbo la pista de baile. Pude observar como bailaban muy pegados, Ella movía su cintura al compas dela música trance, mientras el la tomaba de la cintura y recorría con sus manos las hermosas curvas de mi amada Diana. Yo sin perder detalle bajé a la mesa y los esperé, ahí, llegaron al poco rato bañados en sudor y ella con una sonrisa y un colorado en las mejillas que dejaba ver que estaba algo excitada, una vez que llegaron a la mesa ella nos dijo que tenia que ir al baño y ahí aproveché para preguntar a Eduardo como iba con ella. El me dijo que desde que los dejé solos le había dicho a Diana lo guapa que era y lo mucho que la deseaba como mujer, ella le había dicho que estaba loco, que parara con eso, pero el previo permiso mío le confesó que había visto sus fotos desnuda y que no hacia mas que desear hacerla suya en la intimidad, mi mujer se sorprendió por lo de las fotos, le preguntó como las había visto y el le dijo que yo se las había enseñado y que estaba de acuerdo con aquello.

Yo le dije, sigue así, yo ahorita los dejaré otra vez solos para que puedas avanzar. En ese instante llegó Diana quien se me acercó y me dijo: estoy algo molesta contigo, luego arreglamos cuentas. Yo la tomé de la cintura y le dije que estuviera tranquila, que me encantaba que se sintiera deseada por otros y que eso me excitaba, que disfrutara el momento y se dejara llevar. ella se volteó sin reparar en mi y se fue a sentar junto a Eduardo que nos observaba con detenimiento, una vez esto le dije que iría por unos tragos y me ausenté, al irme vi como el la abrazaba y platicaban con la cara muy cerca mientras el le tocaba la entrepierna y enseguida pasó lo que tenia que pasar, producto de las luces, el alcohol y la situación tan caliente vi como por primera vez Diana era besada por otro enfrente de mi, se unieron en un largo beso, que duró mas de cinco minutos, marreándose con gran deseo en la mesa de aquel antro. Yo al ver esto casi me desmayo, pensé para mis adentros, vaya que bien, Eduardo por fin lo logro, me aproximé y me senté a su lado, ellos ni se inmutaron seguían unidos en un gran beso. Cuando ella se percató de mi presencia me dijo, uf, discúlpame pero si tu querías esto, yo lo estoy deseando mas y no soy de palo, yo le dije, está bien Diana, disfrútalo el te desea muchísimo y yo deseo también verte disfrutar. De ahí para adelante todo fue mieles, ellos se desinhibieron y cambiaron su actitud a lo que parecía dos grandes amantes, bailaron sin dejar de magrearse en la pista, el la sujetaba de la cintura y bajaba sus manos a sus nalgas, ella correspondía con grandes besos, prologados, con los ojos cerrados podía ver como ella entrelazaba sus manos en el cuello de Eduardo y dejaba que el, le besara el cuello y la boca con una ternura y pasión que hacían voltear a mas de dos en el antro. Una vez que saciaron su sed de calentura volvieron a la pista el tomándola de la cintura y ella toda chapeada y algo tambaleante por el alcohol, les sugerí que pagáramos y nos fuéramos a un lugar mas tranquilo a seguir festejando a lo que Eduardo asintió y pagó la cuenta yo me adelante a pedir el coche en el valet parking, al salir el aire hizo lo propio y provocó que la borrachera se le subiera muchísimo a Diana quien tambaleando casi se nos cae a la hora de salir del antro, yo la sujeté y para poder pedir el coche, le dije a Eduardo que la abrazara mientras llegaba el carro, el ni tardo ni perezoso la sujetó y evitó que se cayera de nuevo y enseguida se sumergieron en un beso prolongado en el que ella se aferraba a el como una sanguijuela, uniendo sus bocas dejando ver lo apasionado de sus lenguas entrelazándose con desesperación.

Llegado el carro subimos a mi mujer y le dije a Eduardo que se fuera atrás con ella mientras yo manejaba rumbo a un Hotel, el no tardó en subirse con ella y camino al hotel, podía ver por el espejo retrovisor la gran magreada que Lalo le metía a mi esposa, sonaban los chasquidos de los besos, y uno que otro gemido de mi mujer que a estas alturas ya estaba con los pechos al aire y las piernas abiertas mientras que Eduardo le comía la boca y le masturbaba el clítoris. Ella se veía hermosa, totalmente colorada de las mejillas y entregada a las caricias de Lalo.

Me dirigí a un hotel que tuviera entrada estilo cabaña y ahí le dije a Eduardo que el se adelantara con ella a la habitación en lo que yo hacia los preparativos y pagaba la habitación, el sin mas bajó del coche tomó a Diana entre sus manos y sin dejar de besarla la cargó y la subió por las escaleras en actitud de tener mucha prisa, y realmente tenia mucha prisa en saborear ese cuerpo de manjar que se abría a la posibilidad de entregarse totalmente a el esa noche.

Al subir Diana estaba en el baño, a descargar los muchos cócteles que llevaba encima, mientras tanto asentimos con la cabeza Eduardo y yo al quedarnos viendo y me metí al baño a ver como estaba mi mujer, ella se veía bastante colorada, algo desaliñada del pelo producto del magreo en el coche y me dijo con voz algo seria, bueno ya hemos llegado hasta aquí, no creas que no me doy cuenta que esto lo tenias planeado con Eduardo desde el principio, quiero que estés bien consiente de lo que haces, todavía se puede parar hasta aquí el asunto pero si me dejas salir a esa habitación sin detenerme no se de lo que sea capaz. Yo la abracé con cariño y le dije que esto era para la satisfacción de ambos, no abrí reproches, ni quejas ni celos, solo placer, le reiteré lo bella que era y lo mucho que la deseaba Eduardo, y otros hombres, la besé apasionadamente y comencé a desnudarla quitandole poco a poco la ropa besandola por todo el cuerpo mientras le repetia lo mucho que disfrutaria verla acariciada y entregada a otro hombre, ella sin mas, ella se apartó de mi quedando solo con los zapatos de tacón puestos y se dirigió a los brazos del macho que tendría el privilegio de degustar sus carnes esa noche.

Al salir los ojos de Eduardo casi centelleaban, sin medir reparo se abalanzó hacía ella y comenzaron a besarse apasionadamente mientras el le estrujaba sus nalgas y se las abria con vehemencia, se estuvieron besando en los pies de la cama por largo rato, ella totalmente entregada, rara vez abría los ojos o me volteaba a ver, pero sin duda por su rostro y sus gemidos lo disfrutaba bastante, mientras tanto Eduardo como poseído le lamia la vagina sin parar explorando con su lengua el clítoris y la entrada de su pucha, metiéndole los dedos y haciendo que se retorciera de placer. El siguió en la faena hasta que logró en ella su primer orgasmo, toda su vagina se llenó de liquido y enseguida se orinó de placer, saliendo de su rica concha un liquido transparente producto de su primero orgasmo húmedo de la noche, esto excitó en sobremanera a Eduardo quien entre mas liquido salía mas lo chupaba en un afán desesperado por beber todo ese néctar precioso y delicioso sabor agua de mar. Ella se sacudía tremendamente, su melena exparsida por toda la almohada era un espectáculo multicolor, mientras que sus jadeos se hacían mas y mas constantes.

Ya desnudos por completo, comenzaron a hacer un 69 en el cual Diana trataba de devorarse esa pija de tamaño mediano de Eduardo mientras el le comía el coño y el culo a placer alternado lengüetazos en ambos orificios y metiéndole los dedos para ayudarse en darle placer a mi mujer, yo estaba sentado al lado de la cama, acerque un sillón y tomé el asiento en primera fila para ver como disfrutaba mi querida Diana, ella totalmente entregada, al terminar su primer orgasmo se levantó y le dijo a Eduardo: Vamos fállame, quiero tenerte dentro de mi. Yo al oír esto le pasé unos condones a Eduardo y acto seguido procedí a ponerme sobre ella mientras me mamaba la verga y tomé el miembro de Eduardo para ser yo mismo quien lo introdujera en la vagina de mi caliente esposa que a estas alturas estaba muy colorada de las mejillas con las piernas totalmente abiertas esperando recibir aquella tranca que segundos antes había lamido como una niña que lame una rica paleta.

Tomé a Diana de los tobillos para abrir bien sus piernas dando un espectáculo exquisito a Eduardo quien veía de frente a mi mujer totalmente expuesta para el, Introduje el miembro de Lalo en Diana sin que ella dejara de chupármelo y enseguida empezó el vaivén con embestidas de Eduardo, a lo que decidí retirarme al asiento colocar la videocámara en un lugar estratégico que pudiera captar lo mejor de lo que estaba aconteciendo y yo me quedé con la cámara fotográfica la cual no dejé de usar por un largo rato.

El espectáculo era tremendo, Diana se retorcía como serpiente por toda la cama mientras el la penetraba y le besaba las tetas, los labios, los ojos, cambiaron un sin fin de posiciones, yo no perdía detalle del cuerpo totalmente mojado en sudor de ambos, revolcándose con una pasión desmedida digna de cualquier capitulo del Kamazutra, los besos eran intensos y abundantes. Tras un instante ella se puso sobre el y empezó a cabalgarlo fuertísimo, a estas alturas era su cuarto orgasmo de ella y el de el estaba por venir, sacudiendo su cadera y sus nalgas sobre la verga de Eduardo, se incorporó y apoyándose en su pecho logró que nuestro amigo lograra un orgasmo espectacular el cual ni tarda ni perezosa ahogó con un beso en la boca y se desplomó quedando abrazada de el totalmente empapada en sudor besándose sin parar y diciéndose cosas al oído que no escuchaba. El ambiente era totalmente sexual, olía a feromonas de mi hembra mezcladas con las de el macho que acababa de fornicarla, y de que manera, aún lo disfruto actualmente recordándolo en el video y las fotos de aquella noche. Pedimos mas bebida al servicie room e hicieron una pausa para descansar un poco. Ya eran las cinco de la mañana, el tiempo se había ido volando. Aproveché para pedirle a Eduardo que cargara totalmente desnuda a diana para unas fotos, ellos se rieron ante mi propuesta y accedieron, la tomó de las piernas mientras ella se abrazaba a su cuello y recargaba su cabeza en su pecho, así tomé algunas fotos, hasta que nuevamente tuvo el pene erecto Eduardo y se comenzaron a besar con pasión, seguí con las fotos y en eso se recostaron y empezaron nuevamente los embates. El le susurraba cosas al oído, algunas audibles para mi, le decía que era una princesa, que la había deseado desde el primer momento que la vio en las fotos y ella gemía con gran placer y le decía, si mi amor, cógeme, soy tuya, métemela jódeme por favor no pares, soy tuya amor. !

Llegadas las siete de la mañana recibimos la llamada por móvil de mis padres para decirnos que tenían que salir y había que ir por la niña. Mi amada apenas dormía hace escaza media hora la tremenda cogida que le dio Eduardo yo al contemplarla totalmente satisfecha, decidí irme y que Eduardo posteriormente la pasara a dejar, sin despertarla le comuniqué a Eduardo lo que acontecía y el me dijo que no me preocupara que el la llevaría cuando despertara. Le dije que no se apuraran mucho que gozaran al máximo y que me la llevara con bien, cuando estuvieran listos, el me agradeció efusivamente por la confianza y salí.

Llegando a casa me puse a ver el video y las fotos y a hacerme las respectivas pajas, así pasó el día y a las doce del día me llamaron por teléfono para decirme que llegarían por la tarde que iban a pedir algo de comer y que estaban por bañarse juntos. Diana estaba algo molesta por haberla dejado pero le expliqué que no había querido molestarla a esa hora y que además estaba seguro que lo estaba disfrutando, a lo que ella dijo, ok, te perdono, te dejo porque vamos a meternos a la ducha y después a comer algo.

No supe mas, me quedé excitadísimo pajeandome sin cesar con el video en el ordenador y cerca de las ocho de la noche sonó la puerta y entró Diana, venía toda ojerosa, y con las piernas tambaleando, le pregunté: que tal estuvo? a lo que ella me dijo, ufff, es un garañón, lo hicimos en todas las poses conocidas… gracias amor. me dió un beso y nos fuimos al dormitorio para que me contara con lujo de detalle lo que habia acontecido.

Eso lo contaré en otra ocasión al igual de como entre Eduardo y yo, le hicimos un espectácular trio a Verónica su esposa una semana despuès de su regreso de viaje.

un saludo afectuoso para todos y espero les guste mi experiencia.

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