Un viaje descubridor

Me encontraba en un viaje por trabajo, la típica clase de viajes que uno detesta. Viajas solo, vas a un hotel solo tienes un par de reuniones totalmente intrascendentes y te has de volver sin que te de tiempo si quiera a ver algo de la ciudad a la que te diriges. En esta ocasión me dirigía a Santiago, ya había cenado por lo que llegaría al hotel para dormir y poco más.

Subí al avión buscando mi asiento y por una vez en mi vida me sonrió la fortuna, una chica espectacular estaba sentada junto en mi asiento en la ventanilla. Tendría entre 25 y 30 años un pelo moreno largo y sedoso, unos ojos marrones claros, llevaba un jersei pero esos dos bultos eran tan llamativos que cualquier hombre moriría por ver tan solo el envoltorio y unas piernas larguisimas en un pantalón muy ceñidito acompañadas de unas botas de piel espectaculares muy altas. No podía ver de momento su culo pero todas las pistas me indicaban que sería un monumento digno de adoración.

Me puse ya algo nervioso al verla, me senté a su lado y creo que llegue a decir un “hola” ella que leia una revista tampoco me prestó demasiada atención pero también contestó educadamente con otro “hola” después de darle vueltas y vueltas a como romper el hielo decidí que mi móvil cayera accidentalmente al otro lado de sus pies para tener una excusa para empezar conversación.

– Uy… perdona se me ha caído el móvil debajo tuyo, te importaría dármelo por favor…
– sí, está bien… aquí tienes- no puso cara de muy receptiva pero aprovechando que dejaba la revista en ese momento, decidí insistir.
– Muchas gracias me llamo Oscar, siento ser un plasta pero me ponen un poco nervioso los aviones y bueno hablando siempre pasa todo más rápido, por que vas a Santiago si se puede saber…?
Inicialmente dio un suspiro y pensaba que iba a mandarme a cagar pero después me observó detenidamente y su expresión corporal cambió por completo, tenía una cierta sonrisa en la cara que aún la hacía más atractiva.
– Hola… Nerea, encantada pues trabajo en una revista de moda de diseñadora y me han llamado a última hora para una reunión así que allá voy ni siquiera tengo hotel.
– Vaya ya decía yo que ibas muy conjuntada, tienes muy buen gusto jeje… o.. oye pues yo también voy por trabajo por una reunión mañana, si quieres supongo que en mi hotel… habrá sitio.
– Es una posibilidad si y gracias ya me he dado cuenta de que te gustaba mi ropa
Me pongo rojo) no…bu…bueno eres una chica llamativa, perdón estarás acostumbrada a que se fijen en ti, no quería molestarte…
– jajaja no he dicho que me moleste solo lo resaltaba, tampoco has hecho nada malo no?
– jaja no, no…
– bueno parece que ya estamos llegando y está lloviendo uff la verdad es que no me apetece ponerme a buscar nada bajo la lluvia, podemos probar la opción de tu hotel.
– Claro! por supuesto vamos juntos en el taxi y allí preguntas ( esto se pone interesante!)

– Uff como llueve, llevo paraguas, te importa coger mis maletas no puedo llevarlas con el paraguas a la vez…
– no no claro que no, (cogí las maletas pero cuando me descuidé ella ya había salido andando con el paraguas para parar un taxi así que fui como pude con todos los bártulos bajo la lluvia)
– Dile la dirección del hotel vamos.
– Sí, sí (le dije la dirección al taxista) por el camino estuvimos hablando de mi ella me hice varias preguntas, sobre mi vida personal, si tenia pareja en que consistía exactamente mi trabajo, cuanto ganaba … al llegar al hotel ella salió rapidamente para preguntar si habia habitación y me dijo a mi pagando el taxi y cargando con todas las maletas.
cuando entré – no, quedan habitaciones… que voy a hacer ahora a estas horas a saber que encuentro y encima lloviendo y mañana tengo que madrugar… peor no puede empezar el viaje.
– bu..bueno sé que nos acabamos de conocer pe…pero si quieres podríamos compartir la habitación, soy de fiar… de verdad.
– Compartirla… no quiero molestarte además sería muy incomodo compartir la cama con un chico nos acabamos de conocer y no quiero abusar…
– no no de verdad, no me importaría además seguro que hay algún sofá o a una mala pues un cojín y en el suelo y me pongo yo a mi no me importa de verdad.
– Que? de verdad, dormirías en el suelo? umm jo me sabe muy mal pero tampoco tengo otra, está bien, eres un encanto-muak (me dio un beso en la mejilla y pude aspirar su aroma)
– De verdad Nerea, será divertido no? jeje-
Entramos en la habitación no estaba nada mal una cama grande que parecía que no iba a poder catar aunque quien sabe… pero no había ningún tipo de sofá, solo una silla y el suelo que al menos tenía moqueta. Nos pusimos a deshacer la maleta cuando de repente ella empezó a gritar.
– Nooo, mierda noo, me lo he dejado en casa y ahora que…
– El que? que pasa, que te has dejado?
– Una crema especial para limpiar las botas y mira como las tengo llenas de barro de la lluvia no puede presentarme así a la reunión de mañana…
– Bu..bueno pero con agua se podrá apañar no?
– Agua? esto es piel si se mojan mucho se estropean no se pueden lavar con agua
– Bu..bueno y solo se pueden limpiar con esa crema? algo más se podrá hacer…
– bu..bueno hay una cosa que vale porque es más densa que el agua pero no sé no me veo haciéndolo a mi y no creo que nadie pueda hacerlo.
– El que? el que? vamos si puedo ayudarte cuenta conmigo Nerea que seguro que se puede hacer…
– Bueno… con la saliva se pueden limpiar, te importaría mucho lamerlas…??
Me quede en shock unos segundos y solo pude decir- bueno…yo…
– Ay pero como se me ocurre, debes pensar que estoy loca, mejor me voy cojo las maletas y me voy.
– no, no espera si es la única opción lo haré claro pero no te vayas a donde vas a ir tan tarde…
– de verdad… que chico tan bueno eres que suerte que he tenido contigo la verdad, eres un cielo, quieres lamerlas mientras las llevo o me las quito.
-Bu..bueno me da igual
– bueno pues a si mismo jeje, ven aqui ponte aqui en el suelo me siento en la cama y así las tienes más accesibles.
– Vale… (comencé a lamer las botas un poco nervioso, sin saber muy bien que estaba haciendo pero he de reconocer que era situación por otro lado bastante excitante la miraba desde bajo y parecía tan perfecta)
-Así, oye lo haces muy bien no te dejes los tacones eh que no puedo ir a una reunión de moda sin estar perfecta.
– no… no… claro
– Umm la verdad es que las estas dejando muy bien y pensar el dinero que me habría ahorrado en crema si te hubiera conocido antes, jajajaj es una broma jajaja
Me puse un poco rojo) bu..bueno que tal Nerea están bien??
– están muy bien, ayudame a quitarmelas y las dejamos en un lado a secar vale cielo?
-cla..claro (le quite las botas poco a poco disfrutando de poder tocarlas y las deje en una esquina de la habitacion. Bu..bueno que te apetece hacer, quieres que pongamos un poco la tele o que bajemos a tomar una copa o algo…
– Pues lo que tengo ahora son ganas de ir al baño pero menudo fastidio porque solo he traído esas botas y si voy descalza me constiparé…
-Bu..bueno puedo llevarte si quieres te cojo al brazo y te llevo jeje
– Uy no, tengo una contractura en la espalda solo podrías llevarme si mantuviera la espalda recta, bueno si hay una forma y como eres tan tan bueno seguro que me dices que si a que sí??
– que… bu..bueno si jeje que tengo que hacer??
mira ponte al pie de la cama a 4 patas y asi me llevas a caballito sin que yo toque el suelo y llevo la espalda recta, venga vamos ahora verás que divertido.
Lo dijo ya con tanta naturalidad y autoridad que no pude ni replicar nada asi que me coloqué y esperé a que subiera encima)
– buen chico, jajaja lo haces todo muy bien sabes, no entiendo como no tienes novia, con lo servicial que eres, venga llevame al baño.
– si..sii – a mitad camino note un pellizco en el culo, ayy mire de reojo hacia arriba y la vi sonriendo.
– jajaja perdona es que tienes un buen culo, jajjaja gracias por llevarme al baño cielo, llevame hasta la taza.
Se apoyó en mi espalda e incluso en mi cabeza con los pies y se subió a la taza, muy bien ahora ves fuera y te llamo cuando acabe pero no te levantes que va a ser un segundo y no vale la pena que vas a tener que ponerte a 4 patas enseguida.

Continuará

Me gusta / No me gusta

Me gusta mucho la dominación

Comencé por la base de su pene hasta llegar con mi lamida hasta su glande el cual estaba humedísimo, le pasaba la lengua de lado a lado, de arriba abajo, la verdad he de reconocerle que se contenía muy bien para no venirse aún, después comencé a metérmela por completo y sacarla rítmicamente, en este punto él me puso las manos en mi cabeza ayudándome a moverla.

Hola, me llamo Fernanda y les voy a contar una de mis tantas anécdotas. Comenzaré contándoles sobre mí, soy una nena físicamente agradable (eso me dicen), soy alta, delgada, de cabello castaño y quebrado, ojos claros, unas caderas lindas que siempre bamboleo al caminar y unas tetas redonditas que siempre arrancan piropos tanto de hombres como de mujeres, la verdad es que no es por presumir pero soy apetecible, jejeje, en fin, como se darán cuenta soy algo vanidosa, además de fiestera, loca, me encanta ir de compras, pero sobre todo amo el sexo.

Ahora bien, aquí va mi historia (es 100% real por cierto). A mí me gusta mucho la dominación, soy una sumisa declarada, en esa época daba mis primeros pasos en este campo, era dominada y sometida a los caprichos de dos amigas mías, les llamo amigas, pero la verdad es que desde que me comenzaron usar podríamos considerarlas como mis “amas”.

El caso es que un día tuve una sesión con ellas, esa vez me recibieron con muchos insultos y humillaciones, como tenían acostumbrado, pero para variar me dijeron que ese día me iban a llevar de paseo.

– Hoy queremos presumirle a todo mundo nuestra perrita- dijo Roxana, una de mis amas- solo tienes permitido ponerte esto puta.

Dicho lo anterior me arrojó unas cuantas prendas, que resultaron ser una mini que apenas y me tapaba las nalgas, un top negro y mi collar de perra de cuero que me hacían usar en todas nuestras sesiones, la verdad es que iba a lucir como toda una puta por la calle, sin embargo, a esas alturas ya había aprendido a no rechistar a ninguno de los caprichos que ellas tenían, además debo admitir que la idea me encantaba y calentaba mucho, aunque nunca lo había hecho por temor a varias cosas, pero como ahora era una orden, no tenía de otra más que obedecer.

Me quité la ropa que traía y me puse lo poco que me dieron; salimos a la calle y yo inmediatamente me daba cuenta de la forma en que me miraban la mayoría de los hombres, muchos incluso me silbaban y me decían o incluso gritaban cosas como “¿Cuánto cobrás?” “Somos cinco ¿Podrás con todos?”, eso me hacía sentir profundamente humillada y por lo consiguiente excitadísima, además tengo que decirles que yo caminaba unos pasos atrás de ellas y con la cabeza agachada, aunque por otro lado todas las mujeres que veía me lanzaban miradas llenas de veneno y las señoras mayores se horrorizaban, ya se imaginarán la situación.

La verdad no sabía a dónde me llevaban, pero obviamente por mi posición ni se me ocurría preguntar, finalmente no importó a dónde me llevaban, pues pasó algo que captó nuestra atención e hizo de ese día  uno de los más interesantes de mi vida, lo que pasó fue que de pronto un tipo que pasaba por ahí de repente se fijó en mí, lo curioso fue que entendió que no debería hablar conmigo sino con mis amas, por lo cual, se dirigió a ellas; hablaron unos minutos, sin que yo me enterara de lo que estaban hablando. De pronto Roxana sacó mi correa y la fijó en mi collar y me comenzó a llevar, cual sería mi sorpresa cuando me subió al auto del tipo con el que habían hablado, yo bien sabía que era un tipo al que no conocían ni ellas ni mucho menos yo, por lo tanto me sorprendió que me hicieran subir junto con ellas al coche del desconocido.

Mi curiosidad iba en aumento mientras el tipo conducía por calles que no conocía, la situación me parecía sospechosa, pero ya que mis amas estaban conmigo la verdad es que no me quejaba. Al fin llegamos a nuestro destino: un hotel, uno no muy caro hay que decir, al ver a dónde habíamos llegado, las cosas se me hacían más claras, íbamos a tener una sesión de sexo, pero, ¿Cómo podía ser? Mis amas eran lesbianas 100% yo siempre he sido bisexual, así que tal vez todo consistiera en que entre todos me harían algo, ¿o no?

Subimos a la habitación que nos designaron y de pronto él se comenzó a desvestir, yo no entendía que iba a pasar, sin embargo, al  ver mi cara de estupefacción ellas me llevaron aparte y me dijeron:

– Fernanda, este tipo nos dijo que se le antoja cogerte, al ver como te vistes creyó que eras una prostituta a nuestras órdenes, por lo cual nos ha ofrecido una buena suma para darte por la vagina y ano sin condón, así que ahora ya lo sabes, haz lo que te decimos que nosotras nos quedamos para ver el show.

Al oír esto me quedé de piedra, la verdad no me lo creía, el comenzar a ser una mujerzuela, una prostituta, sentía que sería lo más bajo que podría caer, además de tener que hacerlo con un tipo que apenas acababa de conocer y solo de vista era más de lo que me hubiera imaginado, ¡y además querían que cogiera sin protección! Eso de verdad que era demasiado, así que por primera vez desde que comenzamos a practicar esto, me negué a hacerlo.

Al oír mi negativa su reacción no se hizo esperar, se enojaron enormemente, me gritaron, me insultaron, me decían que una perra como yo no tenía ni voz ni voto, que era de su propiedad y que podían hacer conmigo lo que quisieran y cosas por el estilo, a pesar de todo, me seguí negando, cosa que es muy rara en mí. A pesar de todo, la idea comenzaba a crear cierta expectación en mí, la situación poco a poco me comenzaba a calentar y mientras más pasaba el tiempo, la idea de ser humillada de esa manera me comenzaba a parecer más y más excitante.

Después de todo lo que me decían, ellas comenzaron a negociar conmigo, así pues, después de mucho hablar y algunas rabietas, al final me dijeron que solo le tendría que hacer una mamada, pero sabrosa, larga y duradera. Al oír esto me quedé callada un rato y finalmente accedí.

A estas alturas, mi “cliente” ya estaba ansioso y algo aburrido, antes de comenzar mis amas hablaron con él y le expusieron la situación, yo me imagino que era porque no quería quedarse con las ganas de hacerme algo, así que accedió a los nuevos términos.

Finalmente yo me acerqué a él y me puse de rodillas poco a poco; mientras él se desabrochaba el pantalón, sacó su verga, yo la contemplé, era de tamaño medio, unos 18 ó 19 cm. A esas alturas yo ya me había comido miembros más grandes que ese, por lo tanto comencé como la experta que soy, poco a poco le lamí su tronco, desde su base hasta antes de llegar a su glande, varias veces me deleité lamiendo ese rico tronco, después de unas cuantas lamidas comencé con sus testículos, esas bolas deliciosas hechas de carne, le pasé la lengua alrededor y entre ambos, tal vez él estaba en la gloria, pero imagino que lo suyo no era nada comparado con lo que sentía yo. Usada, humillada, obligada a prostituirme, estaba mamándole la verga a un desconocido, todo el morbo de la escena me volvía completamente loca, mi vagina sacaba jugos como nunca en la vida y me ardía tanto que pensé que podría subir la temperatura de aquel cuarto.

Seguía con mi trabajo, ahora le tocaba el turno a su glande, comencé nuevamente por la base de su pene hasta llegar con mi lamida hasta su glande el cual estaba humedísimo, como a mí me gusta, le pasaba la lengua de lado a lado, de arriba abajo, la verdad he de reconocerle que se contenía muy bien para no venirse aún, después comencé a metérmela por completo y sacarla rítmicamente, en este punto él me puso las manos en mi cabeza ayudándome (aunque no hacía falta) a moverla.

En eso estaba, cuando mis amas comenzaron a decirme:

–  ¿Cómo ves a la puta? – Pues como siempre, ya decía yo que era lo suficientemente perra como para no hacerlo. – Tienes razón y yo que de verdad lo comenzaba a dudar. –  ¡Que va! Ya ves como lo está disfrutando esta ramera, mírale el culo, le está chorreando- dicho esto, me dio una patada algo fuerte en mi culo, debo de decirles que para entonces yo ya estaba en cuatro.

La patada arrancó un gemido de dolor de mí, el cual sonó ahogado ya que tenía adentro la verga de mi cliente; como sea, poco después de la patada, comenzó a moverme más rápido mi cabeza mientras yo me dejaba ya sin hacer fuerza, en ese momento se vino en mi boca, tal vez llevaba tiempo sin hacerlo, pues me llenó la boca con su semen.

– ¡Más vale que te lo tragues perra!- innecesariamente dijo una de mis amas, digo innecesariamente porque yo siempre me trago el semen.

Había terminado, mi experiencia como prostituta terminó así, después de recobrarse, mi cliente habló con mis amas felicitándolas por la perra que tenían, asegurándoles que le había dado la mejor mamada de su vida, también les pagó, aunque no ví cuanto, hecho esto se fue de la habitación no sin antes darme una nalgada. A pesar de que el cliente se fue satisfecho, mis amas estaban enojadas porque no quise obedecerlas al principio, como consecuencia me dijeron:

– ¡Estúpida! Como te atreves a desobedecer lo que te digo- y me abofeteó. – Por esto no deberíamos darte nada- dijo Roxana – No, dale algo, debe de sentirse toda una puta, pero una barata, no le des mucho

Así pues me dieron un billete de $100.00 (en esa época $100.00 mexicanos valían aproximadamente 10 USD).

Para terminar el día me llevaron de regreso a su casa y me castigaron por mi desobediencia con unos ganchos para los pezones bien apretados y un consolador grandote en cada uno de mis orificios.

Muy bien, este es mi relato, espero que les haya gustado, se agradecen comentarios especialmente de mujeres…

Autora: Sexy Girl

Me gusta / No me gusta