Cuatro Estaciones (Verano)

Esta historia que les voy a contar sucedió una tarde de verano, recibí una llamada de María, era compañera del centro de nuevas profesiones. Ella estudiaba relaciones públicas y yo publicidad y marketing, nos conocimos en una quedada con extranjeros, ella fue con sus amigas Inma y Eloísa y yo fui con mi amigo Hernán y Pablo, conocimos a muchos extranjeros pero en verdad a quien conocimos fue a las chicas. Inma y María eran muy amigas y siempre iban juntas a todos lados, yo me incorporé más tarde a la pareja y los tres nos volvimos inseparables.

Esa tarde me llamó María para que fuera a su casa para que viéramos una película, algo muy típico entre nosotros. Maria es una chica rubia de 1.70, ojos verdes y con un pecho de copa C pero un rasgo que le distingue de otras chicas es la sonrisa que tiene, su sonrisa puede revivir a un muerto.

Llegué a las 20 a casa de María. Ella me saludó con dos besos dejé mi bandolera en el perchero de la entrada y pasé al salón. En el salón me encontré a Merche, amiga y compañera de Inma, Eloísa y María, Merche ha sido una chica denominada devora hombres se había follado a media clase de relaciones públicas. la chica tenía un cuerpo de infarto.
Estábamos tranquilamente viendo una película, cuando a mi amiga se le ocurrió que nos quedáramos Merche y yo a dormir, debido a que sus padres estaba fuera de la ciudad, a los dos nos pareció buena idea, así que eso hicimos, pedimos pizza y mientras que venía la pizza ellas se pusieron sus pijamas al cual más corto y al cual más sexy y nos pusimos a jugar a las cartas y hablar. Merche comenzó a tontear conmigo, a su manera, siendo antipática y con malas contestaciones, pero yo ya sabía que juego se manejaba, así que comencé a seguirlo un poco, y cuando me di cuenta estaba sentada a mi lado, y pasándome la mano por mi pierna sin que María la viera, y haciendo que le rozara la pierna, que ella llevaba al aire, ya que tenía puesto un pantalón corto de pijama.

María de repente dijo que estaba cansada y que se acostaba, nos despedimos de ella y seguimos hablando y peleandonos, ella puso su mano sobre mi polla entonces me acerqué a ella y la besé, ella por supuesto me correspondió, sin parar de besarnos le quité la camiseta del pijama mientras le besaba el cuello, le abrí el sostén y sus tetas quedaron expuestas por primera vez, se las besé, se las mamé y le mordí suavemente los pezones, me deleité con ellos por más de 5 minutos. Le dije que no gritara que podía despertar a María. Luego le besé el abdomen y me quité la camiseta. Le volví a lamer las tetas mientras mi mano jugaba dentro de su pantalón de pijama, estábamos exitadisimos. Ella se paró y se quitó la el pantaloncito. Yo aproveché y me quité el pantalón. Se acostó en el sofá y le besé de nuevo el estómago. Introduje mi lengua en su ombligo y le pellizcaba los pezones. Bajé entonces a sus bragas, que fui quitando poco a poco, besaba su rajita, que tenía con poco pelo. Le quité por completo la ropa y le empecé a lamer la conchita. Ella estaba a punto de tener el primer orgasmo, la seguía chupando hasta que atrapé su clítoris entre mis dientes, soltó un grito y escuché pasos, paré un momento pero vi que la puerta del salón se entreabrió y vi una silueta, mientras observaba la silueta seguía metiéndole los dedos a Merche en su coño. María estaba mirándonos, eso me puso más cachondo entonces me levanté y lentamente le fui introduciendo mi pene, ella se mordía el labio para no hacer ruido y cerró los ojos, introduje mi falo hasta el final. Inicié un movimiento lento, fui incrementando el ritmo, poco a poco ella se fue acomodando a la situación y tomó el ritmo, movía sus caderas en sintonía con mis embates, al rato se olvidó de guardar silencio y comenzó a jadear, empezaba a sentir mucho placer, me abrazó como tenaza mi cuerpo con sus piernas, yo por mi parte estaba disfrutando como nunca de su coño y de saber que nuestra amiga María nos estaba observando, me concentré en aguantar hasta que ella se corriera que al poco se corrió, yo le dije que que también pero no era cierto, quería follarme a otra presa, María.

Cuando Merche estuvo en condiciones de andar nos fuimos a la habitación de María donde tenía una litera donde dormía ella y su hermana pequeña que se había ido con sus padres. Merche se acostó en la cama de la hermana y maría estaba acostada en la cama de arriba. Yo me acosté con Merche, ella pegada a la pared y yo en la parte de fuera

Yo no podía dormir, y menos aún pensando lo que iba a hacer, María estaba saliendo con mi amigo Pablo, pero la chica estaba encima mía y no me la sacaba de mi cabeza, pensando en su cuerpo, en sus pechos, por los cuales había babeado viéndolos en cada escote que llevaba, en sus labios, en su trasero, mi polla se ponía erecta de solo pensarlo. De pronto vi como ella, dejó caer un brazo por un lado, yo me puse a cogerla de la mano y a darle suaves pasadas con la punta de los dedos, por la muñeca, la palma de la mano, el antebrazo. Por todos los sitios donde dan esas agradables sensaciones.

A ella desde luego no parecía molestarle así que continué un rato más así, unos diez minutos, ella bajaba un poco más el brazo y yo intentaba llegar desde donde estaba un poco más alto, hasta llegar a su hombro incluso. Luego cogí su mano y le di unos besos en cada uno de sus dedos. Luego cuando vi que Merche estaba totalmente dormida, me puse de pie con mucho cuidado de no hacer ruido. Y apoyándome en el borde de la cama, pude ponerme de forma que mi cara estaba cerca de la suya… y bueno de su cuerpo ya dicho, ya que ella se mantenía tumbada.

Yo no sabía si ella me rechazaría, pero estaba muy cachondo así que me acerqué poco a poco a su cara y comencé a besarla, primero despacito, suave, viendo que ella me seguía el beso empecé algo más fuerte, cada vez con más pasión, dándonos mordisquitos y mordiscos en los labios. La verdad era una situación bastante extraña, en una postura tan incómoda, atento por si Merche se despertaba y nos pillara, contandoselo a Pablo, yo escuchaba los sonidos de respiración de Merche debajo.

Comencé otra vez a besarla, y comencé a sobarle las tetas por encima del camiseta pijama que llevaba para dormir, y el sujetador. Empecé a apretarle un poco fuerte.
Le susurré al oído que se quitara la camisa y el sujetador, y así lo hizo. Y allí estábamos liandonos, y yo comencé a masajear una de sus tetas y luego la otra, pellizcando sus pezones, apretando, pasando las yemas de los dedos en círculo.

Ya cuando saciado estaba de su boca, comencé a bajar poco a poco, primero la barbilla, la mejilla, el cuello, ahí me entretuve un poco y después empecé por la garganta y bajé hasta sus pechos, suaves y comencé a acercarme despacio, besando y pasando la lengua, llegué a la teta y comencé a acercarme al pezón haciendo círculos, despacio pasando la lengua y besando, hasta llegar al pezón que comencé a presionar con la lengua y mover, a darle pequeños mordisquitos, ella ya respiraba pesadamente, aunque sin decir palabras.
Mi mano otra mano comenzó a ir bajando por su cuerpo, mientras mi boca se entretenía con esas suaves tetas, la mano fue yendo por el abdomen, la cintura y debajo del pantalón y las bragas, hasta que llegué a su coño.Me humedecí un dedo y luego despacio, despacio se lo metí dentro de su coño y luego como antes con su amiga máss rápido, hasta que estaba bastante lubricado. Mi boca se seguía divirtiendo con sus tetas.

Yo ya tenía la polla dura como una roca. Y ella movía su cintura, adelante y atrás, sin duda disfrutando de mi dedo dentro de ella, al poco comencé a meterle un segundo dedo, ella abrió un poco más las piernas y para mi sorpresa sentí una de sus manos que me palpaba la barriga, y bajaba, y se colaba por debajo de mis calzoncillos, buscando mi dura polla, me puse un poco de puntilla para que le fuera más fácil alcanzarla, y la agarró con fuerza y comenzó a meneársela, me ponía a cien.
Comencé a meterle los dedos más rápido y a darle algunos mordiscos a sus tetas y pasaba también por su boca, las iba turnando. De pronto ella gimió un poco y empezó a respirar muy fuerte y moviéndose más rápido, haciendo un pequeño ruido con la cama, yo estaba disfrutando, pero temiendo que Merche se despertara, disfrutando muchísimo con la situación, el riesgo me ponía aún más. Me quité los calzoncillos y me subía a la cama de arriba de la litera.

Me coloqué encima de ella, ella me recibió con las piernas abiertas. con mi mano derecha guié a mi polla hacía su húmedo coñito y comencé a penetrarla suavemente. Poco a poco fui incrementando la velocidad, hasta que ella llegó al orgasmo más brutal que había visto en mi vida. Su cuerpo se retorció y ella me sonrió de manera pícara, y me dijo al oído: “ahora te toca a ti”. Se incorporó y yo me tumbé en la cama, luego cogió mi polla entre sus manos, y comenzó a chupar me la con energía, y mientras tanto me acariciaba los genitales con suavidad, hasta que no pude aguantar más y me corrí dentro de su boca. Nos recostamos el uno junto al otro, y ella me confesó que con su novio no había disfrutado tanto como conmigo. Merche no se enteró de nada y Pablo tampoco.

Ese fue nuestro secreto.

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Parque del Líbano

Esta historia comienza el día que hicimos nuestro último examen del cuatrimestre. Tras la entrega de este nos fuimos todo el grupo de la clase a tomar unas cervezas, éramos un grupo muy homogéneo de chicos y chicas. Fue pasando la noche y nos quedamos unos pocos.

Un grupo quiso irse a la discoteca Boss y otro grupo quisimos comprar unas litronas e irnos al parque del Líbano. Yo me encontraba en este último grupo al igual que Zaida y Andrea. Nos fuimos a los jardines los tres, el resto se fue a la discoteca, allí nos esperaba mi amigo Alejandro, de camino paramos en una gasolinera a comprar varias litronas.

Los jardines del líbano estaba muy vacíos, era normal era miércoles. Nos sentamos en un placita cerca de unos árboles y allí comenzamos a beber. Alejandro nos sorprendió sacando dos lenguas de grifa y haciéndose un porro. Nada más encenderlo se lo pasó a Zaida. Esta nos confesó que nunca había fumado, pese a que era fumadora asidua de tabaco. Andrea desistió la idea de fumar pero cuando su amiga le insistió no se pudo negar pese a que ella no era fumadora, solo se fumaba dos o tres cigarros los fines de semana. Andrea me pasó el porro algo babeado, casi acabado, para no fumar porros se habían fumado casi todo el porro. Alejandro rápidamente se curró otro porro y se lo ofreció a las chicas igual que antes. esta vez ella no se negaron, es más lo pidieron con ansia.

Nos habíamos fumado ya cuatro porros cuando Zaida y Andrea empezaron a desvariar bailando y dando volteretas sobre el césped del parque , Alejandro y yo nos quedamos algo apalancados. Zaida es una chica morena con la cara redondeada pelo castaño con unos labios que eran como yo decía dos rajas en la cara, su cuerpo era delgado propio de una deportista de zumba llevaba una camiseta holgada naranja fosforita la cual se veía parte de sus pechos sujetador negro y su dejaba ver sus pechos, unos pantalones negros y unos botines azules, Andrea era rubia de 1,70 la cara era alargada y sus ojos eran azules, era algo más pequeña de altura y era delgada llevaba un jersey negro ajustado con escote lo que hacía que se le viera algo de pecho. con una una falda de estas de arrugas larga, falda que se caía cuando hacía la voltereta de lado dejando ver su tanga, esto solo le pasó una vez y fue en el momento justo cuando la estábamos mirando.

Después de muchas volteretas Zaida no se encontraba bien estaba algo mareada al igual que Andrea, ambas se sentaron el poyete junto a nosotros, Tras un largo rato Zaida se sentía mal y le dije que si la llevábamos a su casa, ella dijo que no que solo necesitaba dormir. Me llevé a Zaida al coche para que se acostara en el asiento de atrás. Cuando volví vi a Alejandro y a Andrea muy acaramelados. Ella estaba sentada entre las piernas de él, el cual estaba en el escalón de arriba, nada más verlo hice un amago de irme pero Andrea me vió y me saludó, no podía escaparme así que me acerqué a ellos yo. Me senté junto a Alejandro, Andrea se cambió de sitio y se puso en medio de Alejandro y yo, con sus brazos apoyados en nuestras piernas. Desde nuestra posición podía ver mi coche por si Zaida se despertaba y también ver el escote de Andrea. Alejandro al rato de estar allí dijo que iba a mear y se fue a 50 metros a unos arbustos que había allí.
– Oye tu amigo Alejandro, es un poco sobón, cuando te has ido con Zaida no hacía más que abrazarme por aquí y por allí.
– Será que le caes bien.
– Bueno más le vale que se guarde sus manitas.
– Estaré atento.

Al momento llegó Alejandro

– ¿De que hablais? – dijo sentándose en su sitio a la izquierda de Andrea.
– Del cosas del examen- respondió Andrea.
– Anda que eres más falsa que que tus pechos.- Dijo Alejandro.
– Mis pechos no son operados.
– Lo siento si no no toco no puedo desmentir.
– ¿ tu lo que quieres es tocarme los pechos?- dijo Andrea levantandose y poniendose delante nuestro.

Andrea cogió mi mano y la puso sobre su pechos – ¿ A que no son operados?
yo tras tocarlo un poco dije, “ No, no son operados “ y los tres nos reímos.

– Bueno vale, pero yo soy capaz de darte un beso sin tocarte los labios.
– ¿Sin tocar los labios?
– Si
– Imposible
– ¿Quieres verlo?, ¿ Qué te apuestas?
– Un Euro
– Un Euro no, 20 céntimos, que puedo gastarme un Euro.
– Ok

Alejandro se concentró se acercó a Andrea la cual se separó.

– Tienes que quedarte quieta, sino no sale.
– Vale.

Mientras que Alejandro le hacía el truco yo me estaba liando otro porro, Alejandro se acercó a los labios de Andrea y cuando estaba a dos milímetros, plantó sus labios en los de Andrea. Ella al principio no reaccionó pero a los pocos segundos se apartó.

– Has perdido- dijo Andrea.
– Bueno por lo menos me llevo un beso tuyo.
– Así – diciendo esto Andrea se acercó a mí rostro y me plantó un pico de los largos en mis labios.
– Ahora no vas a ser el único al que he besado hoy.
– Eso no cuenta como beso, si no hay lengua no es beso.

Andrea se acercó a mí con los labios preparados y yo con el calentón planté mis labios juntos a los suyos y comenzamos a besarno, lo que debía durar un instante se convirtió en algo más largo, pose mis manos en su cintura y ella posó las suyas el la parte delantera del cinturón de mi pantalón.De repente noté como la cabeza de Alejandro se acercaba al cuello de Andrea y empezaba a besarlo. Estábamos los tres entrelazados cuando oímos a un perro, rápidamente dejamos de besarnos y dirigimos la vista al perro que venía con su dueño a lo lejos. abrazados los tres con Andrea en medio de los dos hombres decidimos buscar un sitio más oculto y nos fuimos detrás de unos matorrales en los cuales no se nos podía ver, tras meternos tras lo matorrales Alejandro dijo “ ahora me toca a mi” y empezó a besar a Andrea en la boca. yo comencé a desnudar a Andrea y metí mis manos dentro de su falda dando cuenta de su trasero, era chico y casi lo podía coger con una mano, luego subí su chaleco negro dejando al descubierto su sujetador, le quité los tres corchetes y quedaron expuestos los pechos al aire, tiré hacia arriba haciendo que dejarán de besarse pero una vez salió el chaleco siguierón besandose. Yo comencé a jugar con los pechos de Andrea, tocándole los pezones y los pechos, ella gemía de placer no sé si por el beso o por los pellizcos que le estaba dando en sus naturales y poco operados pechos.

Andreadejó de besar a Alejandro giró su cuerpo haciendo caer su falda quedándose con solo sus tanga negro, comenzó a besarme, Alejandro no le dejó girar del todo ya que quería catar esos pechos que yo había manoseado, mi mano se fue a parar debajo de su tanga su mano derecha fue a parar al botón de mi pantalón. Yo, con la otra mano le abrí el botón y la cremallera sacando mi polla para su deleite. Ella al principio dio un salto al sentir bajo su mano mi polla pero pronto se hizo con ella y empezó a pasar la mano sobre ella, acariciándola de arriba a abajo suavemente. Andrea dejó de besarme, se puso delante nuestra mirándonos a los dos ojos mientras sacaba de su prisión la polla de Alejandro, entonces se puso de rodillas, en una mano tenía mi polla y en la otra tenía la polla de Alejandro, Primero empezó a jugar con la polla de Alejandro paseando por su cara para luego meterse la punta mientras que con la otra mano mecía mi polla. luego cambió la suerte y era mi polla la que se refregaba sobre la cara de Andrea y la de Alejandro era la que se mecía bajo la suave mano de Andrea, estuvo un rato así cambiado la polla que se metía en su boca y la que hacía una paja, hasta que dijo “ Quiero que me follen estas porras”

Alejandro y yo nos quitamos la ropa para estar en sintonía con Andrea, Andrea se levantó y se dirigió a Alejandro, era la polla que tenía en su mano, él le metió un dedo en el coño mientras le comía la boca, yo comencé a masajear su culo mientras que con mi boca besaba su cuello. Andrea le susurró al odio de Alejandro pero pude escucharlo “ Follame!!”
Alejandro dirigió su polla al coño de Andrea y subiendole una pierna empezó a follarsela, yo me aparté, mientras que me la sacudía veía como mi amigo se follaba a mi compañera. Las sacudidas de Alejandro hacía estremecer al cuerpo de Andrea y ella gemía con cada una de ellas, yo escuchando sus gemidos más sacudía mi polla en mi mano. Alejandro sacó su polla del coño de Andrea y se corrió fuera. Fue cuando yo cogí el relevo y cogiéndola le metí mi polla suficientemente lubricada en su coñito, Alejandro cayó rendido sobre el césped mientras que yo me follaba a Andrea. Andrea tuvo un gran orgasmo y el cuerpo se le quedó flácido, yo la cogí de la cintura haciendo se tumbara sobre el césped su pierna abrazaron la cintura. Seguí follándomela. Los pechos le votaban, el pelo se le balanceaba y su boca no hacía más que resoplar por cada embestida que mi cuerpo le proporcionaba. Acabé corriéndome dentro de su coño. ne quité de encima suya y la dejé tumbada sobre la hierba a su cuerpo totalmente relajado con su chocho chorreando mi semen.
Alejandro se recuperó antes y sacó un cigarro para mi y otro para Andrea pero ella estaba más pallá que pacá yo me puse los calzoncillos y me senté.
De repente escuchamos nuestros nombre, Zaida se había despertado por lo que rápido nos vestimos, de hecho Andrea se vistió sin ponerse las bragas con las prisas. salimos de lo arbusto y vimos a Zaida junto al coche nos montamos y nos fuimos. A los pocos días encontré las bragas de Andrea en el asiento de atrás, ese fue su regalo por un polvo tan fantástico, supongo.

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