Mi primer encuentro

Sexo en Chile, Gay. Hola buenas tardes esta es mi primera vez que contare un relato sucedió en chile.

Soy hernan tengo 20 años y mido 1.70 pelo negro con un pene de 15cm me han dicho que es bonito.

Bueno esto empezó con las típicas pelis porno de la noche cuando entro en sitio gay no me llamaba la atención sexo entre hombres pero lo que me gustaba era el tamaño de penes que aparecían a todo esto tengo novia pero con ella casi no tenemos vida sexual por eso empece a fijarme en hombres pero solo en sus penes nada más. Es en eso que tengo un amigo que es virgen y nunca ha salido con chicas ya que es muy tímido como yo eso me dio un pie inicial para conversar cosas mas de sexo con él.

Un día hablando de juegos hablamos de los que él tenía y los míos y en eso sale el tema del sexo con mi novia. Read more

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Mi primera experiencia sexual en Puerto Vallarta, México.

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Aunque puedo escribir y hablar castellano la realidad es que no soy latino, pero me siento serlo. Pido disculpa por los errores ortográficos que puedas encontrar en mi relato.   Amo a los latinos y quisiera ser considerado como tal, pero mi aspecto físico no me ayuda.  Soy hijo de un alemán de Núremberg y mi madre proviene de Estocolmo, Suecia.  Mi nombre es Raily, tengo dieciocho años, un metro ochenta y dos de estatura y setenta y dos kilogramos de peso. Tengo los ojos color verdes y mi cabello rubio muy claro. Me he dedicado totalmente de los deportes, especialmente la natación.

 

Cuando finalicé mi primer año de universidad quise irme de viaje y escogí como destino Puerto Vallarta, México.  Es muy probable que sepas de las playas, hoteles, spa, discotecas del ambiente gay con que cuenta ese hermoso lugar llamado Puerto Vallarta.

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Impensado

Gabriel salió de mí y se la puso a Roxy de una vez, cuando ella solícitamente se había puesto nuevamente en cuatro patas, sentí la lengua de mi amiga en la concha, me sentía morir, pero feliz de la vida. Acabamos las dos juntas, ella por los pijazos de Gaby y yo por sus lamidas. El salió de ella y todavía seguía al palo. Me agarró la cabeza y me hizo chuparle la pija.

Mi nombre es Natalia, tengo 35 años, odontóloga y vivo en Buenos Aires. Hace un año me encontraba muy sola y triste después de haber pasado por la experiencia traumática de una separación. Con mi ex nos divorciamos después que empezamos a tener problemas sin solución en nuestro matrimonio. La situación se estaba volviendo más que intolerante por lo que decidimos ponerle un fin lo menos traumático posible.

Una íntima amiga, Roxana, siempre fue mi cable a tierra y me apoyó en todo momento para que pudiera superar el trance. Empezamos a salir juntas, íbamos a bailar, al cine, en fin, nos divertíamos. Ella me aconsejaba para que comenzara a salir con hombres, pero yo no tenía muchas ganas de tener relaciones ocasionales y mucho menos meterme en compromisos. Me contó que estaba saliendo con un tipo, Gabriel con el que solo se veían cuando tenían ganas. Lo había conocido a través de un chat y la pasaba más que espectacular. Con él hacía todo lo que tenía ganas sin tener que pedir permiso. Ella me describía con lujo de detalles dónde, cómo y cuándo lo hacía. Es más, él la inició en el sexo anal, cosa que antes ella siempre había evitado. Se encontraban en sus departamentos o si no en algún hotel.

Él estaba bastante bien agraciado por la naturaleza y lo que es mejor, tenía una excelente capacidad de erección, cosa que a Roxy la volvía loca porque podía disfrutar de largas sesiones de sexo. Además él era muy cariñoso y siempre se preocupaba por que ella la pasara bien. A mí me alegraba que ella pudiera vivir esa experiencia, sobre todo porque se la veía muy contenta y radiante. Un sábado a la nochecita, nos fuimos las dos a tomar algo a un barcito. No podía quedarse mucho porque tenía que visitarlo a Gabriel. Cuando se estaba por ir me preguntó si quería que la acompañara. Obviamente me negué, pero ante su insistencia, decidí que lo iba a hacer, con la condición de que me avisara cuándo era el momento de retirarme.

Llegamos, tocamos el timbre y apareció él. Morocho, ojos verdes, buena figura y no muy simpático al comienzo. Tal cual como me había sido descrito. Puso cara de sorpresa cuando me vio, ya que no me esperaba, nos invitó a subir y enseguida nos pusimos todos a charlar.En todo momento me hicieron sentir muy cómoda. Pusimos música, comimos algo, bebimos champán, nos reíamos de los casos y cosas que comentábamos y consideré que ya era el momento de huir. Ya era casi medianoche y ellos ya había empezado a intercambiar caricias más que sugerentes. Cuando se los dije, él me dijo que no hacía falta que me fuera, ya que tenía una habitación libre y que ellos se iban a encerrar en otra sin hacer mucho ruido. Trabé la puerta, me saqué la ropa y me acosté con la esperanza de dormirme porque algunas burbujitas estaban haciendo efecto.

Al rato se escuchaban algunos ruiditos. Evidentemente había comenzado la función. A medida que pasaban los minutos yo me había empezado a calentar por lo que escuchaba. Me desnudé por completo y mis manos empezaron a hacer su trabajo con mi cuerpo, algo de lo que me había acostumbrado, después de tanta sequía amatoria. Estaba realmente excitada y toda mojada, me mordía los labios para no gemir muy fuerte, pero necesitaba más, quería algo más. Tuve un buen orgasmo, me chupé los deditos y me levanté. Abrí la puerta despacio.

Nunca fui voyeur, pero sentía muchas ganas de ver que ocurría en la otra habitación. Por suerte la puerta no estaba del todo cerrada. Cuando me arrimé vi a Roxy en cuatro patas y a Gabriel metiéndosela en la concha, le besaba la espalda y le franeleaba las tetas. Mi cabeza iba a mil por lo que veía y ahora sí estaba llegando al límite del éxtasis. Podía divisar los gestos de ella y la lujuria reflejada en su cara. En un movimiento quedaron de frente a la puerta. Ahí fue cuando ella me vio. Tuve una sensación de terror terrible, pero me tranquilicé inmediatamente cuando Roxy me sonrió y me hizo saber que estaba todo bien. Ahora ya más suelta me manoseé nuevamente y sentí mi nuevo orgasmo cuando ella también lo alcanzó.

Tenía los ojos cerrados cuando una mano me hizo salir del letargo. Cuando los abrí, estaba él parado delante de mí, mirándome y sonriendo, observando mi desnudez. Cuando quise hacerme a un lado, me topé con Roxy que me abrazaba por la espalda. No sabía si correr, reírme, pedir perdón. Estaba muy confundida. Eran demasiadas cosas juntas, yo ahí cuando no lo había planeado y la situación, porque era algo impensado. Ella abrió el juego.

-Mmmm traviesa, me parece que te voy a tener que prestar mi macho.

No pude responder nada. No podía pensar nada. Él me abrazó y me hundió la lengua hasta la garganta. Parecía que no quería terminar nunca ese beso. Inmediatamente se lo devolví y lo rodeé con mis brazos.

Ella nos fue empujando despacio hasta que caímos los tres en la cama. Gabriel se ubicó encima mío y seguía con su catarata de besos. Bajaba lentamente para situarse en mis tetas. Las chupaba, las mordía y yo ya estaba fuera de mí. Luego siguió su camino, me abrió totalmente las piernas y hundió su cara en mi ávida conchita. Me recorría toda con su lengua, me la metía, me daba unas estocadas que me hacían revolver sobre las sábanas. Roxy me miraba a los ojos, estaba muy excitada y ella fue quien se ocupaba ahora de mis tetas. Yo no lo podía creer. Nunca había estado con una mujer y tampoco sabía que ella hubiera tenido ese tipo de vivencias. Estaba experimentado un placer total y ya me animaba a todo, hasta para decir:

-¡Macho! ¡Por favor cógeme que no doy más!

Él no se hizo rogar. Agarró su pija durísima y me la metió toda de una vez. A mí se me dieron vuelta los ojos porque estaba un poco estrecha, pero me encantó. Me retorcía como loca. Los tres nos besábamos en la boca y nos decíamos de todo. Alcancé un potente orgasmo que me dejó casi sin sentido y tirada.

Gabriel salió de mí, todavía estaba empalmadísimo y como a mí, también se la puso a Roxy de una vez, cuando ella solícitamente se había puesto nuevamente en cuatro patas. No me había alcanzado a recuperar cuando sentí la lengua de mi amiga en la concha. Era algo increíble, me sentía morir, pero feliz de la vida. Acabamos las dos juntas, ella por los pijazos de Gaby y yo por sus lamidas. El salió de ella y todavía seguía al palo. Me agarró la cabeza y me hizo chuparle la pija. La recorría toda con mi lengua y la hacía aparecer y desaparecer en mi boca. Probé el sabor de ella y eso me animó a tomar mi primera iniciativa.

La tumbé nuevamente en la cama y me dispuse a comerla toda. Estaba hecha toda una golosa y jugueteaba con mi lengua, tragándome todos su juguitos. Gaby no perdió el tiempo y me la metió nuevamente hasta el fondo. Era un concierto de gemidos. Estábamos todos bañados en sudor y en nuestros propios fluidos. Él estaba ya dando muestras de que quería acabar porque aumentaba sus movimientos, por lo que también yo la azotaba con mi lengua a Roxy.

Sentí su leche cuando me inundaba, sentía también mi quinto orgasmo y pude beberme el de mi amiga cuando me tiraba de pelo gritando como una posesa. Caímos los tres rendidos, pero pletóricos por la noche vivida. No hubo muchas palabras. No hacían falta. Nos estábamos quedando dormidos, cuando dije:

-Muchas gracias a los dos.

Les di un beso a cada uno y nos quedamos abrazados fundiéndonos en un solo ser.
La historia continúa…

Autora: Natalia

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Haciendo el amor con María

Quedo sentado con ella cabalgándome y me dedico a sus senos, los cuales beso con pasión, ella está como posesa cabalgándome. Salta como si tuviera resortes y se clava mi pene, tiene los ojos cerrados y se aferra a mí como si fuera a írsele este momento de entre las manos, llega al clímax, junto a mí, tenemos nuestros orgasmos simultáneamente, y siento que ella se deja caer hacia atrás, rendida.

No iniciaré esta historia con el típico este es un caso 100% real, ni diciendo que tengo un pene de 25 cms. y que la protagonista de la historia es una mujer 10. El relato se basa en algo que me sucedió, soy un tipo normal, y lo que me pasó no se si le pase a cualquiera. Lo cuento porque llevo un tiempo leyendo las historias relatadas en esta web. Vivo en Colombia. No entraré en detalles, digamos que mi nombre es Eric y el de la protagonista de la historia es María.

Esa noche me conecté al MSN como tantas otras, estaba revisando mi correo cuando vi que uno de mis contactos se puso en línea. Era María, llevábamos un buen tiempo de conocernos, pero hasta esa noche entre nosotros no había pasado nada que fuera más allá de una simple amistad. Nos bromeábamos y comportábamos como buenos amigos, y en las noches nos encontrábamos a veces en el MSN y charlábamos un poco por ahí.

Esa noche no fue diferente, estábamos platicando acerca de nuestro día, como nos había tratado, y lo cansados que estábamos. En eso le hice una pregunta que a veces hacíamos en tono de broma, ¿María, ya estás con tu pijama puesta?, si es así, ¿me dirías como es?, a lo que ella respondió, No se si decirte, pensarás que esta niña anda muy pobre. Vaya, ese comentario me despertó la picardía y le insistí e insistí hasta que me lo dijo, me dijo que sólo tenía puesto un panty y una camisetita muy delgada, porque tenía calor. Su respuesta fue más de lo que esperaba, pero a la vez, a mi mente se me vinieron miles de pensamientos.

Ella no es para nada fea, piel blanca, ojos castaños, aproximadamente 1.70 mts. de estatura, unos senos paraditos de esos que invitan a ser devorados, un culo de esos de infarto, en resumen, un monumento de mujer. Me encontraba divagando hasta que sus mensajes me devolvieron a la tierra, pero la conversación subió de tono, hasta que me dijo que se iba a dormir, a lo cual respondí diciéndole que le enviaba un abrazo grandísimo y un par de besos igual de inmensos para que los dejara llegar a donde ella quisiera, otro de nuestros comentarios a modo de broma que antes de esa noche no había significado demasiado.

María me respondió diciendo que le daban cosquillas ahí, a lo que pregunté donde habían llegado, y me dijo que a sus senos, que si me molestaba o no. Por supuesto que le dije que no, pero que era una lástima que no fueran un par de besos reales, sino cyber besos, a lo que le contesté que si, que era una lástima, y ella me dice: ¿Quisieras venir a mi apartamento y hacerlos reales?, a mis senos les encantaría, están aquí todos paraditos. En ese momento sólo recuerdo que no pensé, de haberlo hecho pude pensar que era una broma y que me haría ir a su departamento para luego decirme que era un fresco, o que había caído. En lugar de eso, le dije que en 15 minutos estaba en su departamento, apagué la computadora a toda velocidad y me dirigí hacia allá.

Tras llegar a su edificio y llamar a su puerta ésta se abrió lentamente, dentro había poca luz, pero ella estaba tal cual me lo había descrito. Su panty a duras penas escondía su sexo, y a través de su blusa se entreveían sus pezones erectos. Era todo un pedazo de mujer a mi disposición, y se veía lujuriosa, deseosa de mí. Antes de decir algo se llevó su dedo índice a la boca para decirme que no dijera nada, y me abrazó, nos besamos en ese momento, fue nuestro primer beso, y como olvidarlo, no todos los días se da ese paso de amigo a amante, y menos con una de esas mujeres que cualquiera desearía tener. Ella tenía su plan, desvestirme lo más pronto posible, pero el mío era diferente, así que a tientas la llevé hasta su cuarto, aprisionándola contra mi cuerpo, quería sentir su piel desnuda, era suave, y olía delicioso.

Ya en el cuarto la recosté en la cama, mientras le sacaba su blusa, ahí estaban sus senos, no me hice esperar, comencé a besarla, desde la boca, bajando hasta sus senos, me pegué a ellos como un bebé buscando su leche, he de decir que no veía su cara, pero sentía como su cuerpo se movía de un lado para otro y sus gemidos comenzaban a salir de su boca. Después de unos minutos ahí comienzo a bajar, con mis labios rozando su piel, hasta llegar al elástico de su panty, el cual comienzo a bajar muy despacio, mmmmm, se ve tan tentador, pensar que antes de esta noche no pensé conocerlo nunca, y ahora esta ahí, todo mío.

Pero no pienso en penetrarla inmediatamente, antes quiero hacerla estallar de placer, así que bajo su panty y sigo besando sus muslos, cada vez yendo más hacia su parte interna, cada vez más cerca de su sexo. Ella siente mi respiración ahí y me dice que le dan cosquillas, pero antes que responderle comienzo a besarla ahí, con mi lengua acariciándola junto a mis labios. Los gemidos comienzan de nuevo, comienzo a hacer movimientos circulares con mi lengua, eso la enloquece, mientras encuentro su clítoris, el cual consiento como si fuera un bebé.

María no soporta más, me pide que le haga el amor, mientras soy testigo de cómo llega a su primer orgasmo. La dejo que se relaje un poco y termino de desvestirme, para ese punto solo llevaba mi jeans y mis bóxer, los cuales me saco, y comienzo a jugar con mi pene en la entrada de su vagina, y cuando menos lo espera la penetro, primero suavemente, pero aumento mi ritmo cada vez más, siento que se enloquece, grita y gime, pero esta posición del misionero me cansa, además de que me vengo más rápido, así que sin sacársela la giro con ella y queda sobre mí, levanto mi tronco y quedo sentado con ella cabalgándome, mientras lo hace me dedico de nuevo a sus senos, los cuales beso, estrujo, se podría decir que los castigué con cariño, con pasión, mientras ella está como posesa cabalgándome.

Salta como si tuviera resortes en las nalgas y se clava mi pene más y más, tiene los ojos cerrados y se aferra a mí como si fuera a írsele este momento de entre las manos. Hasta que llega al clímax, junto a mí, tenemos nuestros orgasmos simultáneamente, y siento que ella se deja caer hacia atrás, rendida, la tomo con mis brazos y nos recostamos juntos, a descansar un momento de este momento que acabamos de vivir. Nos quedamos así un rato, hablando de lo que hicimos, de cómo llegamos hasta ahí, y de que ojalá esto no afectara nuestra amistad, bueno, en realidad nunca lo hizo, por el contrario, nos compenetró más.

Ahora ella y yo estamos un poco alejados, por razones de nuestras ocupaciones, pero nunca olvidaré esos momentos que compartimos.

Autor: Ericdraven

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