Protagonista real de un relato

Me sentía en el cielo, olvidando donde estaba, completamente desnudo, me sacó el pene del culo, noté un gran vacío, me ardía, me palpitaba, me besó en la espalda y se marchó. Yo seguí mamando la enorme polla que tenía en la boca, la saboreé en todo su esplendor, hasta que explotó dentro de mi, otra vez volví a sentir el sabor dulzón de antes, no dejé escapar ni una gota, me entretuve con ella hasta que quedó completamente limpia.

Era tal mi obsesión que un buen día me decidí a acudir al único cine porno que hay en mi ciudad, con la intención de volverme el protagonista de uno de esos relatos que tanto me hacían fantasear y que me ponían a 100. Serían aproximadamente las 11 de la mañana, el cine ya estaba abierto y pasé a la sala, proyectaban una película en la que tres hombres a la vez estaban disfrutando de una sola mujer y esta gemía como loca. Me senté en la penúltima fila en el centro, el cine esta prácticamente vacío, supongo que por lo temprano de la hora y me puse a disfrutar de la película, No pasó mucho tiempo cuando un hombre, de unos 50 años, se sentó a mi lado derecho, yo ni lo miré, seguía con mi mirada fija en la pantalla, pero por mi cabeza pasaban una y otra vez esos relatos que me obsesionaban y mi excitación fue en aumento, él supongo que se daría cuenta porque sin mediar palabra y sin permiso apoyó su mano sobre mi abultado paquete, yo seguí con la mirada fija en la pantalla y separé mis piernas en sentido de aprobación, entonces él inició un masaje por encima de mi pantalón que me excitaba de sobremanera.

Cuando creyó suficiente su masaje y notó que mi pene estaba a punto de explotar, desabrochó el pantalón y metió su mano por dentro de mis calzoncillos, agarrando mi miembro con fuerza, con su dedo pulgar me acariciaba el capullo, que estaba totalmente lubricado debido a mi enorme excitación, “¿Te gusta, putita?” me susurró al oído, yo estaba inmóvil  no contesté,  volvió a insistir, “no te he oído, putita,¿ te gusta que te acaricie?” entonces sin mirarle y con los ojos fijos en la pantalla conteste “si”, ¿quieres que siga?, me preguntó, y volví a responder “si”, ¿vas a ser mi putita obediente? esta vez tardé en contestar, tenía miedo pero la excitación del momento me hizo responder de nuevo con un monosílabo “si”

Está bien putita, dijo él, dame tus calzoncillos, quiero olerlos, yo seguía inmóvil, venga date prisa putita, no tenemos todo el día, volvió a repetir, yo mecánicamente levanté el culo del asiento, bajé mis pantalones y calzoncillos hasta mis rodillas, volví a sentarme y seguí bajándolos hasta los tobillos, saqué mis zapatos y con los pies me quité ambas prendas, me agaché a coger los calzoncillos se los entregué y cuando me disponía a volver a ponerme los pantalones me dijo, no te los pongas, así estarás más cómodo, quiero que abras bien esas piernas para mi, puta,  dejé mis pantalones en el suelo y separé todo lo que pude las piernas, él disfrutaba de mis testículos y mi pene, acariciándolos con ambas manos y yo disfrutaba como loco de aquella situación, estaba absorto con lo que me hacía, y de repente noté que alguien nos miraba, miré y vi que otro hombre, cuatro asientos a mi izquierda, estaba disfrutando más de nuestro espectáculo que él de la pantalla, instintivamente me incorporé para intentar taparme y susurré, nos miran, él contestó: mejor putita, más morbo, vamos a enseñarle lo puta que eres.

Con su mano izquierda me volvió a empujar contra el respaldo y me dijo: obedece y no te muevas, y como si sus palabras fueran órdenes inquebrantables me recosté sobre el asiento y permanecí inmóvil, a sus caprichos y a las miradas del otro, empezó uno a uno a desabrochar los botones de mi camisa a la vez que seguía acariciando mi pene, de reojo yo miraba a nuestro espectador que no nos quitaba ojo y se tocaba su paquete por encima del pantalón, acariciaba mi pecho y pellizcaba mis pezones, y me susurró al oído, quítate la camisa, y otra vez sus palabras fueron órdenes, me quité la camisa y la dejé en el suelo junto a los pantalones, estaba completamente desnudo en un cine, a merced de un hombre al que no conocía y con un espectador invitado, las excitación era brutal, jamás me había sentido tan cachondo, tan salido y porque no tan puta.

Muy bien dijo él, veo que si vas a ser una buena putita obediente, se agachó hacia mi pene y se lo introdujo en la boca haciéndome una extraordinaria mamada, yo la disfrutaba a la vez que me erguía para que mi espectador pudiera vernos, con la excitación clavé mi mirada en nuestro espectador y mecánicamente sin querer hacerlo recorrí mis labios con la punta de la lengua, no era mi intención pero el lo interpreto como una invitación a nuestra pequeña fiesta, se levanto y volvió a sentarse pero esta vez en el asiento de mi izquierda y empezó a acariciar mi pecho y mordisquear mis pezones, allí esta yo completamente desnudo, entregado a dos hombres, en un cine porno, mientras uno chupaba mi poya otro me mordisqueaba los pezones, el que me la chupaba se levanto y me dijo ahora te toca a ti, veo que has invitado a nuestro amigo, eres mas puta de lo que pensaba, venga chúpamela, que hoy vas a tener suerte, jamás había chupado una poya, pero tampoco jamás había estado como estaba y además algo tenía que sus palabras siempre eran órdenes, me agaché, desabroche su pantalón, no tenía calzoncillos así que su pene salió disparado, era normal como el mío más o menos, y me lo metí en la boca.

No me disgustó el sabor, al contrario, aun me excitaba más y la textura suave de su capullo me enloquecía así que me centré en hacerle una buena mamada como las que me hacía mi novia, mientras mi otro desconocido empezaba a jugar con un dedo alrededor de mi ano, introdujo la punta y no me dolió como había leído en los relatos, al contrario, me producía un placer nuevo muy, muy agradable, así que le puse mi culo en pompa para que siguiera metiendo el dedo hasta el fondo, mientras yo seguía mamando la poya del otro hombre al que le había dicho que iba a ser su putita. Estaba super excitado, mi pene babeaba como nunca, aquella poya en mi boca me volvía loco y para rematar la faena otro hombre me estaba metiendo ya dos dedos por el culo generándome doble placer y de paso con la otra mano me masajeaba mi miembro.

Al que se la chupaba me dijo, basta, que voy a correrme y quiero que ese culo de puta que tienes sea mío, ponte a cuatro en el suelo que voy a follarte como a una perra, y volví a obedecer sin rechistar, me puse a cuatro entre los asientos, con mis piernas separadas y mi culo a su disposición, apoyó su capullo en mi ano y poco a poco fue introduciéndolo, esta vez si dolió, iba a gritar cuando el otro hombre me metió su pene en mi boca, ya no podía gritar y de un empujón lo metió hasta el fondo, se quedó quieto, yo también estaba inmóvil paralizado por el dolor y mientras el otro me follaba la boca, con un vaivén que hacia que su capullo pasara mi garganta, el que estaba detrás empezó a moverse, a follarme, el dolor poco a poco fue pasando a placer, y ya el movimiento era más mío, movía mi cuerpo de adelante a atrás, para sentir placer por detrás y seguir mamando la poya que tenía en mi boca, así estuve un buen rato, hasta que me volvió a ordenar: date la vuelta putita que quiero llenarte la boca de leche, y yo volví a obedecer sin respetar al que se la estaba mamando, me di la vuelta y empecé a mamar aquel pene que había tenido dentro de mi culo.

Mientras el otro hombre me introdujo su pene por el ano, yo estaba como antes, con mis agujeros llenos, solo que habían cambiado de posición. No tardó mucho en correrse en mi boca, me la llenó de leche, el sabor esta vez era diferente, ya no era salado, era más bien dulzón no me disgustaba, el ordenó de nuevo, trágatela toda puta, yo volví a obedecer, me la tragué toda, le limpié el capullo con la lengua le saqué hasta la última gota, entonces se levantó se subió los pantalones y dijo es tu turno y se marcho, yo pensaba que lo decía por el que me estaba follando el culo, pero no fue así, otra polla, esta más grande que la anterior se metía en mi boca, y yo empecé a chuparla, me pareció más rica que las anteriores, el que tenía detrás empezó a follarme más rápidamente, noté que se iba a correr, entonces yo empecé a moverme también más rápido, no se que hice ni como, pero de repente empecé a correrme a la vez que se corría dentro de mi culo.

Creo que debí poner los ojos en blanco de tanto placer y no poder gritar al tener mi boca ocupada con otro pene, solo de recordar aquel orgasmo se me eriza el bello de todo el cuerpo, estuvo todavía un rato dentro de mi, mientras yo disfrutaba de mi nueva polla en la boca, me sentía súper puta, nunca había estado con un hombre, en un rato ya había probado tres pollas y las tres me gustaban, había tenido un orgasmo increíble sin haberme tocado, me sentía en el cielo, olvidando donde estaba, completamente desnudo, me sacó el pene del culo, noté un gran vacío, me ardía, me palpitaba, me besó en la espalda y se marchó.

Yo seguí mamando la enorme polla que tenía en la boca, la saboreé en todo su esplendor, hasta que explotó dentro de mi, otra vez volví a sentir el sabor dulzón de antes, no dejé escapar ni una gota, me entretuve con ella hasta que quedó completamente limpia, se levantó y se fue, a este ni siquiera le había visto la cara, luego yo me vestí, al salir del cine oí una voz que me preguntó: ¿Lo has pasado bien putita? era el primer hombre la que obedecía sin rechistar, acompáñame que eres mía y tenemos una fiesta mejor, pero eso ya es otra historia.


Autor: anaemi

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