Mi segunda comunión

Cuando estuve acostado me dejó totalmente desnudo. Me pidió si podía penetrarme, evidentemente nunca antes lo había hecho porque se lo notaba nervioso. Yo obviamente accedí gustoso. Y que cogida me dio. Lo gocé muchísimo. Cuando estaba por acabar me dijo que quería bendecirme por hacerlo tan feliz, me hizo poner de rodillas, y me llenó la cara de leche, una leche espesa y demasiado sabrosa.

Tenía yo 21 años cuando sucedió lo que voy a contarles ahora. Si leyeron mi otra historia sabrán que me gusta ser muy putita y siempre tengo fantasías muy calientes. La historia que les voy a contar hoy es sobre como cumplí una de las mejores fantasías que tuve y logré hacer realidad.

Antes que nada y para que me vayan conociendo un poco mejor, les cuento que vengo de una familia bastante “chapada a la antigua”, al menos en lo que a apariencias respecta. Papá casado con mamá, un hijo varón, dos hijas mujeres y católicos desde el nacimiento. Siempre fuimos todos los domingos a misa y así surgió esta fantasía.

Íbamos a una iglesia cerca de casa todos los domingos. La misa era bastante aburrida y la daba un cura joven que no superaría los 30 años. No había notado lo hermoso que era hasta que descubrí mi verdadera orientación sexual. A partir de esa época, empecé a ir mucho más atento a misa, estaba realmente enamorado. Para lograr acercarme al sacerdote, que luego supe se llamaba Andrés, intenté de todo. Me hice del coro de la iglesia, ayudaba en las clases de catecismo, en fin creo que fue tanto lo que hice que me gané algún pedacito en el cielo.

Sin embargo, el padre Andrés no se percataba mucho en mí, o al menos eso creía yo, ya que me trataba como a uno más. Era un hombre muy amable y con el que pudimos llegar a entablar una muy buena relación. Pero por más que me esforcé mucho durante años nunca pude lograr nada con él, y cierto día nos anunció que había sido designado para atender a otra parroquia y debía irse. Mi tristeza fue muy grande al verlo partir, ya que desde que lo conocí siempre tuvo un lugar importante en mis fantaseas más oscuras.

El sacerdote que lo reemplazó era un anciano que con suerte caminaba y se mantenía en pie pero a pesar de eso no pudo hacer desaparecer en mi mente la fantasía de que el padre Andrés iba a volver. Tanto lo deseé que cuando supe que volvía (tres años después) salté de alegría. ¡Estaba feliz! iban a hacer una fiesta de bienvenida ya que era muy querido por todos. Obviamente fui a la fiesta con mi mejor ropa y una calentura inmensa.

La fiesta fue bastante aburrida. Pero al final se fueron yendo todos y quedamos pocos. El padre dijo que quería descansar así que los que quedábamos empezamos a irnos. Uno a uno lo saludaron y se iban, yo quedé al último. Aprovechando mi suerte y tratando de prolongar más el tiempo con él le dije,- Padre, ¿antes de irme puedo confesarme con usted?, la verdad que el padre que lo reemplazó no sabía comprenderme y no me sentía cómodo confesándome con él.

Crucé los dedos para que aceptara y de hecho lo hizo, me hizo pasar a una capilla para que haga mi examen de conciencia mientras él se ponía la sotana. Mi mente estaba a mil revoluciones por minuto, nunca antes había estado tan solo con él y no sabía que le iba a decir. Finalmente volvió y comenzó la confesión.

-¿Hace cuanto que no te confiesas? – La verdad que no recuerdo, creo que un año, un año y medio. – ¿Y qué pecados quieres confesar? Comencé diciendo pecados triviales, como mentiras, peleas en casa y ese tipo de cosas hasta que tomé valor y dije, -¡Creo que soy gay! El padre no pareció asombrarse y me preguntó ¿cómo que creía? -Si le respondí, últimamente suelo vestirme de mujer y tener fantaseas con hombres.

Al llegar a este punto lo noté un poco turbado y supe que tenía que aprovechar la oportunidad, profundicé mi confesión, le conté toda la verdad de como soñaba con tener sexo con él y hacerlo gozar como quizás no lo había hecho nunca nadie. Cuando terminé se hizo un silencio profundo.
Abrí los ojos, que había mantenido cerrados para no avergonzarme, y para mi asombro debajo de la sotana del padre se veía un bulto evidentemente crecido y bastante grande a decir verdad. El se lo acariciaba despacio. – Me gustó mucho lo que me dijiste Sebastián- me dijo. Yo no sabía qué hacer o decir. Estaba todavía de rodillas frente a él que ya había empezado a frotarse con más ganas. Estaba cumpliendo mi fantasía!

Una felicidad enorme me invadió y comencé a desabrocharle la sotana de a poco, evidentemente el padre no tenía mucha experiencia sexual porque estaba tímido y no decía mucho, pero le gustaba porque no me decía que frene. Así que yo proseguí hasta tener en mis manos su pija que era demasiado grande como para ser de un sacerdote, ya estaba un poco húmeda y tenía un olor a excitación muy evidente.

Iba a empezar a chupársela cuando me frenó. Mi felicidad desapareció pero por suerte luego volvió a subir cuando me dijo: -Esperá en tu fantasía, ¿mi pija no tenía un rosario enrollado? ¡Si vamos a hacerlo vamos a hacerlo bien! Sacó su rosario y se lo enrolló en su gruesa verga. Apenas le daba dos vueltas y era muy excitante verlo así.

¡Ahora si empecé a chupársela con ganas! El no sabía mucho que hacer al principio, pero fue dándose cuenta que le calentaba mucho sentir que podía dominarme estando yo de rodillas. Tomó mi cabeza con sus manos y me empujó más y más profundo. Su pija era extremadamente sabrosa. En un momento dijo: -¡Te molesta si rezo? -Yo no contesté pero en el fondo ansiaba que comience a rezar y así lo hizo…

¡Pedía perdón mientras yo le chupaba la pija como una verdadera puta! Era algo muy excitante para ser verdad. Pero lo mejor estaba todavía por pasar. Me dijo si quería ir para alguna cama para estar más cómodos, yo le contesté que ¡sí! Pero mi sorpresa fue enorme cuando en lugar de llevarme a la cama me dijo que me acostara sobre el altar.

Cuando estuve ahí acostado me desnudó todo y me dejó totalmente desnudo. Me pidió si podía penetrarme, evidentemente nunca antes lo había hecho porque se lo notaba nervioso. Yo obviamente accedí gustoso… ¡Y que cogida me dio! ¡Lo gocé muchísimo! Cuando estaba por acabar me dijo que quería bendecirme por hacerlo tan feliz y me hizo poner de rodillas delante de él. Me llenó la cara de leche, una leche espesa y demasiado sabrosa y luego dijo- Yo te perdono tus pecados y me hizo la señal de la cruz, ¡realmente fue una experiencia mágica!

Años después supe que el padre Andrés dejó los hábitos y actualmente tiene una familia con dos hijos. La verdad me alegro mucho por él.

Espero que les haya gustado la historia, y pronto estaré contándoles ¡más!

¡Saludos!

Autor: Sebastiaan

Goza con un buen video, clica aquí. http://www.videosmarqueze.com/ y lo guardas en tu PC.

Me gusta / No me gusta

Mi hijo me devolvió la juventud

Apenas bajé su calzón el miembro erecto me rozó la cara superficialmente. Empecé a besarlo y lamerlo comenzando una tremenda succión, como si yo fuera un sediento frente a una fuente llena de agua. Sentí que Andrés tembló de placer. Me hizo estirar de nuevo y empezó a besarme por todas partes y se detuvo en mi sexo, sus besos me dieron algunas descargas eléctricas que cruzó todo mi cuerpo.

Esa tarde antes de ir a dormir me detuve a mirarme en el espejo, y podía ver en la cara las señales que el tiempo había dejado, de hecho esa tarde yo había celebrado mis 50 años.

Cada arruga una memoria, el matrimonio malo, mi niño, mi primer empleo, los tragos amargos que yo había tenido que tragar, “Ya tenía 50 ciertamente” sin embargo antes de ese momento a los años, yo no los había sentido nunca. A pesar de todo sigo teniendo un cuerpo agradable.

Un ruido en la entrada me separó de mis pensamientos, era Andrés mi niño que volvió a casa. “¿Hola mamá, como estuvo la fiesta que has ido?” “Bien ellos han comido de todo,… “respondí casi sin entusiasmo “Yo voy a dormir, estoy muy cansado.” “buenas noches pequeño. ” Pequeño era mi manera de llamarlo tenía 26 años y ya era un hombre.

Esa noche dormí hasta las 8 por la mañana, vagué en camisón por la casa sin tener un destino preciso. entré a la cocina invadida por el sol de la mañana, me apoyé fuera de la ventana dejando que el sol acaricie mi rostro, entonces prepare un café, mientras yo estaba bebiendo a sorbos el café fui a mi cuarto.

Mi cuarto está al lado del de Andrés, mientras pasando delante de su cuarto, me detuve un momento para mirar a Andrés mientras él estaba durmiendo, había crecido, no parecía el niño que habían sido. Gracias a la luz que se filtró a través de la ventana bajada, yo podría distinguir el perfil de su cuerpo, el pelo castaño era vislumbre, la nariz, la boca. La cosa que principalmente me golpeó era su miembro duro que podía ver bajo su calzoncillo. Avergonzada huí a mi cuarto. Era la primera vez que comprendí que el niño diminuto se había vuelto un hombre a todos los efectos, la cosa no hizo nada más de otra manera que aumentar mi sentimiento de haberme puesto vieja.

Ahora yo me sentía deprimida, yo tuve miedo estar sola, yo temí no encontrar a un hombre que se enamore de mí. Ese día no era del mejor, yo me sentía deprimida, muchos dicen que ésa es la crisis que las mujeres tienen cuando alcanzan los 50 años. Acabé el día sin tener la fuerza para cenar, y me dispuse a ir la cama, Andrés angustiado dijo “¿Que hay mamá?, estuviste el día entero muy rara ” “Nada pequeño sólo que yo he tenido un día pesado y el sueño me ha ganado. Si quieres te preparo la cena antes de ir a acostarme. ““No pequeño, gracias por preocuparte buenas noches”. Y me dio un beso fuerte en la frente y sus brazos me abrazaron.

Yo podía sentir el calor de su cuerpo contra el mío, era un sentimiento muy agradable, de esos que todavía dan ganas de seguir viviendo, ese gesto me llenó de ternura, parecía que todavía era un niño que antes de ir a dormir le da el beso de noche buena a su madre. Me metí en la cama pero no tuve éxito en dormir, sentía a Andrés en la cocina preparando su cena. Me agité en la cama intentando encontrar la posición correcta para poder dormir.

Pero nada. Vi contra la pared los faros de los automóviles que cruzaron la noche, la camisa de dormir que se enredó alrededor de mis piernas… era el preanuncio de una noche en blanco. Yo no sé cómo pasó pero me dormí, cuando me desperté miré el reloj y era de la media noche, sentí algunos pasos en el corredor, era Andrés, sentí que la puerta del baño se abría, el agua que saliendo del grifo, la puerta del baño cerrándose de nuevo. A ese punto sentía los pasos de Andrés, dibujar cerca de mi puerta, abrieron la puerta y la luz débil del corredor entró en mi cuarto.

Bajo la puerta vi en contraluz la silueta de Andrés, en calzoncillos y la camiseta para dormir “perdón mamá si te desperté, quise ver cómo te sentías. ” “Bien gracias.” “Buenas noches”. Salió del cuarto y cerrando la puerta se marchó, me desvelé nuevamente, por la luz que había entrado en mi cuarto, me sentía algo confundida. Volvió a mi mente el pene de Andrés, yo pensé quién sabe cuántas muchachas habían disfrutado de mi pequeño, me pregunté si fuera un aficionado bueno, que cosas le gustaría cuando hace el amor.

El contacto de la tela de mi camisón con mis pechos y estos pensamientos hicieron inflar mis pezones, sentía que el cuerpo se me llenaba de una sensación extraña, estaba empezando a excitarme. Sentía que un poco de líquido bañaba mis bragas. No podía ser, Andrés es mi niño, yo no puedo excitar el pensamiento sobre él. Me levanté para que algo me calmara, salí de mi cuarto y yo entré la cocina para tomarme un vaso de agua, sentía llegar a Andrés por mis espaldas angustiado preguntó si todo está bien, me volví hacia él, y pretendiendo que todo está bien le contesté.

Cuando me volví, la luz del refrigerador abierto yo podía ver a Andrés mirándome con una cierta turbación, y comprendí que gracias a la luz del refrigerador abierto él podía ver en la transparencia del camisón mi cuerpo desnudo. Casi instintivamente mi mirada bajó a su entrepierna que empezaba a endurecerse, cerré el refrigerador y tomando por un momento de ternura lo atraje hacia mí y lo abracé, sentí su pene pulsar contra mi abdomen, mi excitación que subió en un momento. El latido de mi corazón era una locura, el sexo me empezó a palpitar y las piernas se pusieron inestables, empecé a frotarme contra su cuerpo, primero se paralizó, luego comenzó a acariciarme.

Sus manos se pusieron en mi espalda, a ese punto yo sentía mi sexo bañado como una hoja que por la mañana cubre el rocío. Nosotros estábamos allí, mirándonos a la cara, yo lo tomé la mano y lo acompañé hasta mi cuarto. Llegado allí yo me extendía en la cama, él me alzó el camisón me lo quitó por la cabeza, entonces empezó a acariciarme con lentitud todo el cuerpo que ondeó como la soga de un violín bajo las manos de él.

Empezó con un dedo por rozarme la cara, siguió acariciando mi cuello, yo me sentía completamente una niña en manos de él. Entonces continuó con las caricias, bajó hacia mi pecho me dio masaje frotando con la palma de las manos en los pezones. Yo me sentía que mi sexo escurría jugos, la cabeza flotando en un limbo de placer.

Cuando Andrés alcanzó las bragas, para darme masaje al sexo a través del algodón de aquella, ahora nosotros habíamos llegado a un punto de ningún retorno, yo me sentía atacada por una ola ingobernable de sentimientos. Me quitó las bragas y la olfateó, esa cosa me excitó enormemente, entonces yo me levanté me senté y le quité la camiseta al principio y luego su calzoncillo.

Apenas bajé su calzón el miembro erecto me rozó la cara superficialmente. Empecé a besarlo y lamerlo comenzando una tremenda succión, como si yo fuera un sediento frente a una fuente llena de agua. Sentí que Andrés tembló de placer. Me hizo estirar de nuevo y empezó a besarme por todas partes y se detuvo en mi sexo, sus besos me dieron algunas descargas eléctricas que cruzó todo mi cuerpo.

Entonces con el diluvio de mis jugos en su boca besó mi boca, nuestras lenguas se mezclaron en un único abrazo. Me penetró con un vigor que yo nunca había probado, parecía que su sexo era más grande de lo que parecía.

En el silencio de la noche los únicos sonidos que podrían sentirse eran aquellos de nuestros cuerpos que lo golpearon en el abrazo y nuestras respiraciones pesadas.

Antes de eyacular quitó su pene de mi sexo y me pidió que lo recogiera con la boca que en cuanto yo rocé el glande con los labios, y lanzó chorros calurosos de semen que me golpearon la cara y la boca.

Al final quedamos tendidos uno cerca al otro, exhausto por esa batalla tan dulce. Lo miré Y dije: he disfrutado como nunca antes me había pasado.” “¡También yo! Gracias mamá.”

Esta es mi historia, ojala pueda hacer que otras madres se animen a vivir sus deseos.

Autora: Romina DS

Y ahora baja un buen video y a gozarla. Clicka aquí. http://www.videosmarqueze.com/ no te lo prives.

Me gusta / No me gusta

Antonio del Mar I

Antonio envolvió sus brazos a mi alrededor y pegó la parte frontal de su cuerpo con la parte trasera del mío. Sentí sus brazos alrededor de mi abdomen, su vello facial y su aliento alcohólico en mi cuello y para rematar, la totalidad de su anatomía masculina frotándose y endureciéndose justo en mi trasero sin experiencia. Sentía como la corona de vellos de su sexo se restregaba en mi cintura.

No me parece descabellado decir que todos los seres humanos admiramos apasionadamente a nuestros semejantes alguna vez. Quizás a nuestro maestro, o a nuestro tutor, incluso a nuestro mejor amigo. Siempre hay algo que buscamos en otros, algo de lo que creemos carecer, y encontrar cualidades de las que quisiéramos hacer gala en otra persona nos atrae hacía ellas, en un intento por sentirnos individuos más “completos”.

Antonio me suscitaba esto y más. Era todo lo que yo hubiese querido ser de haber podido elegir. No hablo ya del panorama físico, porque siendo yo, sería demasiado exigirle a la vida lo mismo que le regaló a él. Una sonrisa perfecta, una tez y cabello tanto suaves como brillantes, un hermoso torso alargado como el de una escultura griega o una voz muy grave y masculina. Nada de esto hubiera pedido, una vez conocida su mejor cualidad: esa increíblemente atrayente personalidad. No pretendo decir que no apreciaba y, sobre todo, deseaba su atractivo físico, pero no era este aspecto perecedero lo que me hacía querer estar cerca de él tanto como me fuera posible. Era su carisma de lo que quería contagiarme. Y aunque al fin obtuve algo bastante diferente a lo que me esperaba, pues en su astucia supo aprovechar mi condición a su antojo, no me arrepiento en lo más mínimo de haber hecho de él mi modelo a seguir. Trataré de ser más directo en los siguientes párrafos para no desalentar a nadie con detalles insignificantes.

Andrés y yo nos habíamos hecho buenos amigos poco después de comenzar la escuela secundaria. Por aquel entonces éramos compañeros de clases. Él era quizás una réplica exacta del estereotipo del adolescente rebelde y lleno de energía, algo de lo que también buscaba contagiarme, mientras que yo era un tanto más introvertido y tímido. Aún con esto, compartíamos muchas cosas. Era muy común que la gente nos relacionara automáticamente al uno con el otro con sólo mencionarles su nombre o el mío. Gustábamos de las mismas cosas, nos hacíamos las mismas preguntas e incluso vestíamos de la misma forma. Más de una persona nos decía a menudo que guardábamos cierto parecido físico, pues nuestra complexión y altura era (e incluso hasta el día de hoy es) exactamente la misma.En conclusión, Andrés era el compañero y amigo ideal, alguien irrepetible para mí. Debo muchos momentos gratificantes a él, pero mi mayor adeudo es el haberme hecho llegar al verdadero motivo de este relato: su hermano Antonio.

No llevábamos mucho tiempo de conocernos cuando fui por primera vez a casa de Andrés y conocí a su familia. Aquellas tareas de la secundaria nos parecían tan largas que para hacerlas un poco más llevaderas las hacíamos juntos, y fue una de esas tardes que nuestros profesores atiborraban de trabajo por hacer, que conocí a su hermano 5 años mayor que nosotros: Antonio. Admito que aunque, me llamó poderosamente la atención que un joven de 18 años se presentara y me tratara como alguien de su edad, incluso ofreciéndome ayuda en los temas escolares, no me sentí atraído hacia él inmediatamente.

Al ser hermanos, Andrés y Antonio eran bastante parecidos, aunque claro, obviando el tamaño dada la diferencia de edades. Por su parte, Antonio tenía una piel más bronceada y un cabello más obscuro, así como unas facciones menos aniñadas con respecto a su hermano menor, aunque supongo que esto era más que nada un atributo que el tiempo le otorgó. También lucía un lunar muy gracioso en su mejilla, y un vello facial casi tan definido como el de un adulto que en aquel entonces envidiaría cualquier chico.

Francamente no recuerdo en que momento empecé a interesarme en él. Cada vez lo buscaba con más frecuencia: fingía que necesitaba ayuda con la escuela, iba a estudiar a casa de Andrés solo para tener un pretexto para poder ver a su hermano y escuchar sus consejos. Hubo ocasiones en las que olvidé mis cuadernos a propósito con el fin de regresar a verlo otra vez.

Eventualmente dejó de ser necesario que estuviese Andrés para que pudiéramos vernos. Congeniábamos bastante bien, con o sin su hermano presente. Incluso en muchas ocasiones iba a visitarlo directamente, y procuraba su compañía al grado que me llegó a considerar, según sus palabras, más “hermano” que su propio hermano. Andrés no parecía tener ningún problema con ello. Durante los siguientes 4 años pocas cosas cambiarían. Si bien, las novias de Antonio iban y venían, y Andrés y yo teníamos el llamado “mal del adolescente” a tope, hostigándonos todo el tiempo, pero nada cambió demasiado. Ni siquiera nuestros aspectos. A grandes rasgos seguíamos siendo: Andrés, atrevido; Guillermo, tímido; Antonio, carismático.

Cursábamos ya la preparatoria, tratando de devorarnos al mundo. Antonio estaba en la universidad, a punto de graduarse. Cabe destacar que fue ahí donde conoció a una chica bastante bonita y agradable de nombre Berenice, con la que mantuvo una larga relación, hasta poco después de los incidentes que estoy por contarles. Y quizás he sido responsable de ello en cierta medida, pero he decidido tomar nota para dejar atrás por mi bienestar esos desastrosos resultados tras este viaje de placer y discordia.

Por aquel entonces Andrés y yo ya habíamos cumplido la peligrosa edad de 18 años, a la vez que Antonio no hacía mucho había cumplido sus 23 en todo su esplendor. No había cambiado gran cosa desde que lo conocí, pero su cuerpo ya se asemejaba más al de un hombre que al de un chico, con sus espaldas y hombros ensanchados. Mejor aún, conservaba su sencillez que le hacía caer bien a todos.

Como ya he dicho, tras conocernos Andrés no demoró en presentarme con su familia. Sus padres eran bastante agradables y constantemente le decían que yo era un ejemplo a seguir para él (ignorando que era a la inversa, pues yo envidiaba en Andrés todo lo que yo no era). Cada que salían de viaje me quedaba en casa de los hermanos, y cuando no era así era porque los padres nos llevaban con ellos.

Un día cerca de la semana santa me comentaron sobre sus intenciones de ir a su casa de playa por unos días, viaje al cual Berenice y yo nos encontrábamos invitados, así que no dudé en asentir y en prepararme para una turbulenta semana en el mar de Cortés (irónicamente “del Mar” es el apellido de estos hermanos).

Aunque no fuera mi objetivo, siempre trataba inconscientemente de atraer la atención de Antonio. Vestía de forma que sabía que a él le agradaría, y muy a menudo recibía elogios de su parte. En este punto de nuestra historia aún no definía claramente lo que sentía, sólo sabía que quería mejorar para ser alguien de su calibre algún día. Así pues, me dispuse a elegir cuidadosamente que bañador, que gafas de sol usaría cuando él me viera o que ropa interior ponerme cuando no estuviese en la playa, sin imaginarme que de poco me iba a servir usarla…

Partimos en mediodía de un martes de abril en la camioneta de los señores del Mar. El camino hacia la playa era, por fortuna, corto, y aún más corto nos pareció a Andrés y a mí que íbamos riéndonos de todo lo que se atravesaba frente a nosotros. Berenice y Antonio hablaban en silencio, seguramente de los temas que a los novios les gusta hablar todo el tiempo. Al cabo de una hora habíamos llegado a la amplia y elegantísima casa a orillas del mar, donde, como en todas las casas bellas, el tiempo parecía dilatarse y los días hacerse más largos.

Los señores del Mar nos sugirieron tomar las dos recámaras con baño propio a Berenice y a mí, mientras Antonio y Andrés compartirían una recámara y ellos compartirían otra. En menos de una hora estábamos todos listos para salir a bañarnos en el sol.

Así se nos fue esa primera tarde, de una forma muy distinta al resto, al menos para mí. “Andy” y yo jugando bruscamente bajo el agua. Berenice y Antonio, por su lado, se alejaban bastante de nuestra vista. Se veían felices. No entiendo por qué, por unos momentos me sentí triste al ver que Antonio no jugaba con nosotros como las últimas veces.

Unas horas más tarde, cuando el sol estaba poniéndose, los señores del Mar, que habían estado todo este tiempo sentados en la arena ante una palma, nos propusieron alistarnos para salir a hacer una fogata más tarde, y como bien sabíamos todos los presentes: fogata significaba alcohol, al menos para los hermanos. Por raro que fuera, los padres de Andrés le dejaban consumirlo sin reprocharle nada, y vaya que él aprovechaba la situación, pues tanto él como su hermano bebían bastante. 40 minutos más tarde estaba oscuro. Había un poco de luz, pero apenas la suficiente para distinguir las calles detrás de la playa. Antonio y Berenice tomaron la camioneta con el pretexto de ir al expendio más cercano a comprar bebidas, mientras nosotros nos cambiábamos de ropas.

Salimos todos cuando no había un ápice de luz. El señor del Mar ya había dejado todo listo para la fogata que posteriormente encendió. Nos acomodamos como pudimos alrededor de ella y observamos las estrellas durante largo rato. Las recuerdo preciosas. No cabía una más en el cielo. Berenice estaba fascinada, y lo estuvo más aún al ver el tono cobrizo de la luna. Reconozco que no estaba muy centrado en ello esa noche. Andrés, y en especial, Antonio, bebieron cuanto quisieron y más, como siempre hacían. No pensaban mucho en la belleza del mar ni en nada de lo que los señores del Mar y Berenice discutían. Y yo: al margen, como siempre. Callado y sin saber si prefería ver la perfección del firmamento o a Antonio.

No pasó mucho antes de que Antonio decidiera que el alcohol se le había subido muy pronto a la cabeza, y que quería irse a recostar. Alguien tenía que acompañar a ese hombre, porque quien sabe como hubiese subido las escaleras estando solo. Para asombro mío, Berenice, que no quería dejar de ver el océano, me pidió que yo lo acompañara. En voz baja por supuesto. Antonio es orgulloso y no tolera que nadie cuide de él. Así que lo fui siguiendo hasta llegar a la casa.

-¿Vienes por algo? -me dijo al verme en la puerta junto con él. -En realidad yo también quiero acostarme ya. -¡Ja! -dijo en tono burlón- ¿te mandaron para que me ayudaras a subir? -No, y aunque fuera así, no me ibas a dejar ayudarte -contesté en el mismo tono.

No hablamos más. Abrió la puerta y ambos nos dirigimos a las escaleras. No tuvo problemas en subirlas. Quizás los habría tenido de no haber estado yo ahí, pero en su orgullo él era capaz de haber controlado la borrachera por ese momento sólo para no aceptar la ayuda. Llegamos a la planta alta y nos despedimos.

-Buenas noches. -Hasta mañana, que descanses Guille. -dijo mientras caminaba desvistiéndose hacia su cuarto.

Entré a mi pieza y me quité la camiseta, las sandalias y los pantalones cortos quedando en la ropa interior que elegí tan cuidadosamente. Retiré las sabanas y me acosté sobre la cama un par de minutos. No tenía sueño, pero tampoco deseaba salir a la fogata otra vez. Viendo algo de televisión probablemente me entrarían ganas de dormir. Me vestí de nuevo. Salí de la alcoba con la intención de bajar las escaleras hacia la sala, pero algo llamó poderosamente mi atención. El cuarto de Antonio permanecía abierto, así que probablemente el aún estaría despierto. Me alegré bastante, pues una conversación a solas con él me valía lo que mil horas de televisión, pero no había forma de saber que tan grande sería el salto que daría al entrar a la habitación. Entré apresurado creyendo que iba a encontrarme con mi ídolo tratando de dormir como lo estaba haciendo yo, pero no fue así. Y vaya que representó un giro bastante violento…

Apenas permanecí un instante en ese cuarto cuando ya estaba retrocediendo torpemente, pues me encontré con una escena que jamás hubiese esperado presenciar. Ahora caía en cuenta: quizás a causa de su abuso con el alcohol olvidó cerrar la puerta de su alcoba. Estaba tendido completamente desnudo de pies a cabeza sobre la cama aún cubierta por el edredón azul. Para darle un toque aún más dramático al cuadro representado frente a mis incrédulos ojos, su mano se encontraba bien cerrada alrededor de aquel rígido mástil que salía de su entrepierna, subiendo y bajando frenéticamente a la par que su respiración entrecortada resonaba en mis oídos.

No lo soporté. No sabía que debía hacer ni pensar, así que me resultó sencillo huir de allí. Estaba bastante confundido por lo que acababa de suceder, mas me es imposible negar que estaba también terriblemente excitado ¿por qué? ¿ver la expresión de pleno placer en el rostro de Antonio, con su cuerpo totalmente descubierto ante mi vista, con sus ojos cerrados y sus labios ligeramente abiertos mientras su mano estrangulaba con fuerza un pene con una postura muy desafiante era algo excitante?… ¿un pene? ¿De Antonio?

Simplemente era demasiado para mí. Me sentía completamente abrumado por el sentimiento que me ocupaba: era otro al que yo vi plasmado en esa escena, no podía ser el mismo que yo había estado admirando a escondidas desde hacía años ya. Y aún con toda aquella mezcla de emociones, mi curiosidad me pedía regresar. Sin temor a equivocarme puedo decir que fue en este punto donde la bomba de tiempo estalló y me di cuenta de mis deseos hacia él. Al diablo con la admiración y con desear tener todas sus cualidades, era más lo que yo ambiciaba.

Lo medité unos cuantos minutos. Existía el riesgo de que él saliese del estado de euforia en el que estaba y me descubriera espiándolo, y eso destruiría toda visión de “hermano menor” que pudiera tener hacia mí, pero era tal mi curiosidad que no dejé a ese pensamiento ocupar mi mente. Salí de mi habitación caminando sobre las puntas de mis pies, solo para notar que el resto de la familia aún no había vuelto de la playa. Una vez que me di cuenta de esto, y temiendo que el espectáculo de mi estimado se hubiera terminado, apreté el paso y crucé nuevamente la puerta aún abierta hacia el cuarto de Antonio. Y aclaro que con esta acción, no sé si por fortuna o por desgracia, no solo entré allí, sino que entré a una etapa para la cual no estaba preparado psicológicamente.

Ahí estaba, tendido boca arriba como para dejar que el aire acariciara toda la extensión de su piel, aunque desgraciadamente, todo parecía indicarme que el buen Antonio había acabado su faena, pues aunque su pene seguía parcialmente firme, él ya no se encontraba consciente. Se oprimió mi corazón. Esta situación era mucho más ventajosa para mí. Nadie me vería mientras admiraba aquel maravilloso cuerpo desnudo, ni siquiera él. Podía incluso descargar mi excitación ahí mismo enfrente suyo, y lo más seguro sería que ni siquiera se inmutara.

Una idea perversamente atractiva pasó por mi mente: si él estaba profundamente dormido, y no había nadie en la casa que pudiera entrar repentinamente y descubrirme ¿no podría también tocar ese cuerpo que tanto deseaba? a fin de cuentas, Antonio no se quejaría estando en ese estado. Durante un par de minutos más me dediqué únicamente a verlo, debatiéndome entre si era o no correcto hacer lo que estaba a punto de hacer. Y al final no pude más, pues tras estar a muy cerca de acariciar su pecho en varias ocasiones para después arrepentirme, mi erección decidió por mí y dejé caer mi mano sobre la piel tibia y bronceada de mi príncipe.

Era una sensación totalmente sublime. Había “jugado” físicamente con Antonio antes, sobre todo cuando jugábamos en forma brusca como hacen todos los chicos algunas veces, pero esta vez lo estaba tocando a otro nivel completamente nuevo. Comencé a frotar su abdomen, sus brazos, su rostro, sus cabellos. Me parecía hermoso verlo descansar justo como vino al mundo, tan perfecto y tan vulnerable ante mis perversiones. Al llegar a la parte baja de su abdomen me detuve. Lo menos que quería era ser irrespetuoso con su cuerpo, por ello me abstuve de tocar algunas zonas aún prohibidas para mí.

De pronto me percaté de que había pasado casi media hora y la familia aún no volvía. Ya era hora de dejar al pobre Antonio en paz, de lo contrario podría darse cuenta de lo que sucedía y pensaría que mi intención era aprovecharme de él. Quizás esa oportunidad no se volvería a repetir pero no me importaba: mi atracción hacia él era afectiva mucho antes que sexual, y una fantasía no valía el sacrificio de nuestra buena amistad. Justo antes de retirarme, me incliné y besé su mejilla, pasando mis labios muy cerca de su lunar que lo caracterizaba. Eché, pues, una última mirada a su entrepierna antes de irme a dormir. Quedé anonadado: el pene, que ya se encontraba flácido, volvía a tomar fuerzas tras el contacto de mi boca con su cara. Y como por arte de magia, nuevamente estaba yo a mil, así que para no cambiar de opinión abandoné la habitación lo más pronto posible para despejar mis ideas en la tranquilidad de mi almohada.

Arrojé la puerta y sumido en el trance olvidé colocar el seguro. Me desvestí completamente. Quería que Antonio del Mar y yo estuviéramos en igualdad de condiciones sin importarme nada más. No me interesaba si alguien más me veía desnudo, solo quería jugar con la idea en mente de que él y yo estábamos a menos de 4 metros el uno del otro, y ninguno usaba prenda alguna que lo cubriera de la mirada lujuriosa del otro… Sí… ¡qué bueno sería si me deseara como yo a él! ¡si quisiera experimentar el tacto de mi cuerpo como yo lo hice con el suyo! Comencé a masturbarme bajo la sábana antes de terminar de cubrirme con ella. Aún estando desnudo sentía cierto calor, de seguro debido a la “felicidad” de mis hormonas fuera de sus cabales. No era para menos después de haber vivido la experiencia de mi vida, así que traté de ejecutar los movimientos exactos que vi a mi príncipe hacer con su mano sobre su herramienta. Susurré su nombre en voz baja varias veces, y hablé un idioma que ni siquiera conocía, pero a medida que aumentaba el ritmo de mi lasciva tarea me imaginaba que era él quien asumía mi placer.

Es natural, cuando menos, que nadie estuviese preparado de haber estado en mi lugar para lo que ocurrió justo después de esto, pero aseguro al lector que me arrebató de golpe del plácido estado en el que estaba. Noté que alguien irrumpía en la alcoba, y horrorizado pensando que sería Andrés o peor aún, Berenice, que habían entrado tras escucharme exclamar el nombre de su hermano, o bien, de su novio respectivamente, cubrí la totalidad de mi cuerpo con la sábana y di vuelta inmediatamente hacia la ventana para dar la impresión de estar dormido. Y fue más grande mi horror cuando me di cuenta de que, quien quiera que fuese, se había sentado a mi lado. Quizás de haber salido de la sábana habría descubierto más pronto de quien se trataba, pero no quería que ese individuo se enterara de que estaba despierto, menos aún, que me hiciera preguntas sobre el por qué de mi desnudez.

Pasaron unos instantes, y esa persona no hacía más que estar sentada allí, en el borde de la cama. Temí infantilmente que se tratara de un fantasma que venía a espantarme por haber tocado a Antonio sin su consentimiento, y en mi estupidez sentí miedo de ser castigado por lo que había hecho. El “ente” comenzaba a recostarse y a colocarse en una posición idéntica a la mía. Cuando finalmente habló, me quedé más frío de lo que ya de por sí estaba:

-Hey… ¿estás despierto Guille?… -habló una grave voz.

El alcohol presente en su aliento lo delataba. Era él. Había venido a mi habitación, y me asustaba que fuera a enfrentarme por mis acciones. Sentí un nudo en la garganta y casi de inmediato la culpabilidad se hizo sentir.

-¿Me escuchas Guille?… -continuaba susurrando aletargado, a la vez que puso su mano en mi hombro. -Sí… -contesté inmóvil.

Hubo un silencio. Supuse que el no encontraba las palabras para abordar el tema así que para no hacerlo enfadar más comencé con la intención de apagar su supuesto enojo:

-…Yo… sé que me vas a pedir explicaciones. -¿Por qué? -¿Estás enojado conmigo? -Tengo frío. -¿Frío? Estás mal Toño… -dije aliviado de que no quisiera hablar del tema. -Déjame acostarme aquí contigo mientras se me pasa… Las cobijas no me calientan nada -dijo mientras asía con su mano la sábana con la que me estaba cubriendo y se cubría con ella también.

Me estremecí de nuevo. No exagero al decir que a poco más que me hubiese exaltado sufriría un colapso nervioso. Eran demasiadas emociones fuertes en menos de una hora. Literalmente estaba temblando cuando noté que no se había vestido antes de la “visita”, y actuaba como si no se diera cuenta de su desnudez ni de la mía ¿qué era lo que quería este muchacho? No sabía si estaba más asustado por él o por mí. Cualquiera que fuera su objetivo, mi cuerpo reaccionó inmediatamente a la situación: mi cuerpo me hizo una jugada de desesperación y comenzó a temblar como nunca lo habían puesto a temblar los nervios.

-¿Ves que no estoy loco? tú también tiemblas de frío. -No… No es por frío por lo que tiemblo -dije con la voz entrecortada. -¿Entonces, pues? -exclamó por primera vez con un tono de molestia. -Nada Toño, durmámonos ya.

Con esta última frase esperaba que me hiciera caso, pues Berenice y la familia debían estar por llegar y hallarnos desnudos en la cama a los dos no sería en absoluto fácil de explicar. Andrés no me dirigiría la palabra jamás, sus padres quizás hablarían con los míos y Antonio y yo no podríamos vernos más. No. Eso no podía ocurrir. Mi intención era dejar que se durmiera, vestirme y llevarlo como pudiera a su alcoba lo más pronto posible… nada más lejos de la realidad.

Antonio envolvió sus brazos a mi alrededor y pegó la parte frontal de su cuerpo con la parte trasera del mío. Sentí sus brazos largos alrededor de mi abdomen, su vello facial y su aliento alcohólico rozando mi cuello y para rematar, la totalidad de su anatomía masculina frotándose y endureciéndose justo en mi trasero sin experiencia. Sentía claramente como la corona de vellos de su sexo se restregaba en mi cintura…

-¿Qué demonios te pasa? -dije asustado por la forma en que pudiera reaccionar. -De verdad tengo mucho, mucho frío. -contestó cómo pidiendo condescendencia. -¡Pues vístete! -dije firmemente- pero no te me pegues así ¿que no te das cuenta de que estás…? -Escupe -me interrumpió acercando sus dedos medio e índice a mis labios acariciándolos levemente. -¿Perdón? -contesté sin entender el mensaje que quería darme a captar -Que escupas -repitió. -¿Y qué pretendes con ello? -Lo sabrás cuando lo hagas -añadió, adoptando de nuevo ese gesto de molestia.

Obedecí sus instrucciones sin entender, en mi inocencia, que era lo que pretendía. Su voz me dominaba. Tampoco quería escupirle, pero si se lo seguía reprochando quizás se hubiese exaltado. No deseaba sostener una discusión con él en ese estado, pues los demás se hubiesen dado cuenta de lo que estaba sucediendo. Eso me aterrorizaba tanto que no pude oponerme a su extraña petición.

-No entiendo que pretendes -dije después de escupirle abundantemente las yemas de los dedos- pero estás ahogado y deberías vestirte e irte. -¿Por qué? -exclamó burlescamente mientras, contra todo pronóstico, hurgaba debajo de las sábanas entre mis glúteos con sus dedos ensalivados- quieres lo mismo que yo vine a buscar ¿o no? -¿Qué… qué haces Toño? -mis palabras se quebraron impidiéndome hablar correctamente en el momento en el que encontró su objetivo -Shh, shh… -susurró en mi oído- tranquilo, Guillermito, no pasa nada. -A-ah… no, no, estás borracho Toño, me estás lastimando, no deberíamos estar haciendo esto. -¿Por qué? ¿Te duele lo que estoy haciendo? -dijo, por primera vez de forma preocupada. -No… Pero no quiero hacer esto… por favor. No estoy listo. -¿Por qué? -insistió.

Ya estaba hartándome de sus preguntas. Esta situación era totalmente surrealista. Definitivamente este no era Antonio del Mar, el que me aconsejaba sobre como relacionarme con las personas, sobre cómo reaccionar ante las acciones de los demás, incluso sobre sexo. Era un lado de su personalidad que no conocía, y lo peor de todo era que, a pesar de la sensación extraña de sus dedos dentro de mí, no me resultaba desagradable la forma en que me frotaba esa zona tan privada y desconocida, así que intenté tranquilizarme. Antonio ya me había alzado la voz en dos ocasiones, y si lo hacía perder la paciencia sabía a que atenerme. Pocas veces lo vi molesto antes, pero sé bien que no es alguien a quien uno quisiera enfrentar estando borracho y furioso.

Capté lo que estaba sucediendo. Si hacía nada me sentía calientísimo de solo verlo tocarse sus partes íntimas, debía sentirme aún más caliente de tenerlo en mi cama, con su cuerpo pegado al mío y acariciándome de forma, aunque no muy normal, si un tanto placentera. Aquella experiencia empezó a volverse más llevadera, incluso a ratos me agradaba la forma en que sus me frotaba lentamente por dentro haciendo círculos. Traté de disimularlo para que Antonio se diese cuenta de que quería que terminara, pero nuevamente su astucia fue superior a mí.

-¿Te das cuenta? si cooperas todo va a salir bien… -No. Pero ya es… -solo atiné a decir, antes de soltar un suspiro de gusto. -Creo que ya estás listo Guillermito -dijo retirando su dedo de mi interior. -¿Para qué debo estar listo? -pregunté, al tiempo que mi diminutivo hacía un eco de forma hipnótica en mi cerebro.

Permaneció en silencio con sus brazos aún a mi alrededor como tratando de aplicarme una llave. Separó una de sus manos y la acercó a mi boca nuevamente.

-¿Qué te parece si te los pones en tu boquita por mí? -dijo acercándome de nuevo sus dedos.

Ensalivé de nuevo temiéndome lo peor. Aunque Antonio estaba siendo menos violento con sus palabras, todo estaba saliéndose de control. Tenía que hacerlo recapacitar de alguna forma. Admito que aunque tenía miedo quería experimentarlo, pero sabía que a partir de ese momento, a menos que tuviera la suerte de que Antonio se olvidara de todo al día siguiente, nuestras vidas cambiarían drásticamente.

-Esto no es correcto… -dije en un último y vano intento de disuadirlo. -¿Por qué? -dijo, y acto seguido sentí algo caliente y firme en la entrada de mi ano. Era su herramienta que había ensalivado con mi propio flujo bucal. -Espera… no, no estoy listo ¿qué es eso? -Adivínalo -respondió sádicamente para después hundir su pene en mí de una forma abruptamente dolorosa que me puso a sollozar al instante. Introdujo profundamente aquel miembro ardiendo y quedamos en esa posición, sintiéndolo más próximo a mí que nunca. No se movía en absoluto, parecía más bien que estaba dejando un espacio para que me acostumbrara a el, aunque sin éxito, pues a pesar de su “consideración”, no dejaba de sentir ese dolor tan agudo en un sitio que apenas había descubierto que podía causar tanta molestia.

-¿Estás bien Guille? -preguntó en voz baja. -No Tono, me duele, te juro que no me lo estoy inventando, de verdad me duele… -atiné a decir, y aseguro que estaba siendo más que honesto. -No te preocupes. Sé cómo se hace. -Por favor, yo no puedo… -y dicho esto tomó mi rostro, lo volteó hacia el suyo y ahogó mis quejidos antes de que terminara con un beso muy fuerte que no supe corresponder.

Solo dejé que su lengua con gusto a cerveza hiciera lo que quisiera: llegaba hasta mi garganta  y se enroscaba alrededor de mi lengua, haciéndola moverse instintivamente. Al menos eso me servía como distracción y alivio.

-¿Qué pasa? ¿No te habían besado así antes? -me susurró mientras se incorporaba, dándose cuenta de mi evidente falta de experiencia. -N-no… -Tranquilo, todo esto es normal. No debes de estar nervioso.

Hoy que pienso en ello, no comprendo cómo un hombre borracho podía tranquilizarme en medio de una experiencia tan bizarra, pero sólo él lo hubiese logrado. Tomó, pues, mi mano e iniciamos un beso aún más intenso. Había besado a mujeres un par de veces, pero esto no podía desde ningún punto de vista asemejarse a mis anteriores experiencias. El roce de su barba de 3 días era un tanto incómodo, pero teniendo un problema mayor como el de su miembro viril abriéndose paso en mi trasero hacía que me importara más bien poco. Hasta este momento Antonio se había limitado a besarme y a acariciar mi torso con sus manos, acciones que yo no podía corresponder como me hubiese gustado. No había hecho ningún movimiento con sus caderas para evitar lastimarme.

-¿Ya? -No sé, sólo hazlo rápido -contesté resignado.

Dicho esto comenzó a ejecutar un vaivén hacia adentro y hacia afuera que me obligaba a apretar mi esfínter alrededor de su pene contra mi voluntad. El dolor que se había estado apaciguando volvió a encenderse. Antonio se dio cuenta de esto y no me permitió quejarme, pues colocando sus dedos en mi boca por tercera vez, acercó sus labios a mi cuello y al dorso de mi cara y comenzó a besarlos. Desde ahí lo único que escuchaba era su respiración enloquecida y el sonido típico de los besos sobre la piel. No dijimos una sola palabra hasta que él terminó. Pude notar que tan próxima estaba su venida porque el cálido aire que arrojaba sobre mi rostro fue acelerándose cada vez más hasta que lanzó un suspiro silencioso y muy prolongado. Había acabado y juro que estaba agradecido. No iba a hacer eso nunca más, simplemente no era para mí, no quería experimentar algo tan doloroso otra vez.

-Muchas gracias Guillecito, esto quedará entre nosotros ¿sí? no podemos decírselo a nadie o no nos podremos ver más. Que descanses… -dijo retirando su pene de mí interior para después pasar su mano cariñosamente por mis cabellos y levantarse de la cama. Se marchó de la habitación dejándola impregnada de un aroma a sexo y alcohol, mostrándome la, hasta ahora desconocida, parte trasera de su desnudo y bien formado cuerpo. Recuerdo que se notaba cierto descaro en su voz cuando se despidió.

No contesté nada. Mi pene estaba durísimo pero yo estaba cansado y molesto. Era como sí mi moral me dijera que acababa de ser usado tras cometer un error irreparable, pero mi libido me indicara que todo estaba bien y que había que disfrutar de ello. Me levanté, tomé mi ropa interior y me dirigí al baño. Por fortuna mi alcoba, al igual que la de Berenice, contaba con baño propio. Justo frente a la entrada había un espejo que me permitía verme de cuerpo completo, pero avergonzado de mí mismo por lo que acababa de suceder evité verme reflejado en el. Mientras me enjuagaba la cara me di cuenta de que tenía muy húmeda la zona baja de mi trasero y además la sentía tan caliente como una brasa de carbón al rojo vivo, y no era para menos, el pene de Antonio, sin ser enorme, era el más grande que había visto (quizás porque había sido el único) y por ello la fricción que hacía con mi culito era tremenda, además había eyaculado en mi interior sin avisarme nada ni ofrecerme ninguna disculpa, solo un descarado “gracias Guillecito”…

Y entonces me pregunté ¿no había sido mi culpa todo esto? lo más seguro era que yo lo hubiera despertado, y al estar tan alcoholizado él no podría controlar al 100% sus acciones. Yo era el responsable de lo que acababa de sucederme y seguro que si Antonio recordaba que había pasado al día siguiente podía irme olvidando de él, pues yo sería el único culpable.

Me puse los calzoncillos y salí del baño. Eché un vistazo a la sala desde la planta alta y vi que los focos de abajo estaban encendidos. Andrés y los demás ya habían llegado así que puse el seguro a la puerta y me tumbé boca arriba sobre la cama. Nunca había estado tan triste, molesto y excitado al mismo tiempo. Mi pene seguía inconforme, no le importaba un carajo como me sentía: deseaba satisfacción y punto. Y se la di. Me masturbé como lo había estado haciendo antes de que Antonio llegara a mi habitación. Me maldije a mí mismo mientras tiraba con coraje de mi miembro. Menos mal que no tardé nada en terminar, y así, agotado por esa frustración, con el vientre ensopado en mi propio néctar de vida, y escurriendo de entre mis piernas el de mi ídolo, me dejé vencer por el sueño […]

Fin de la primera parte.

Autor: Gyork

Y ahora a bajar un buen video y a gozarla… Clika aquí http://www.videosmarqueze.com/ no te lo prives.

Me gusta / No me gusta

Mi cuñada y yo

Mientras el agua recorría mi cuerpo ella daba buena cuenta de mi miembro hasta que me corrí en su boca y me dice, ahora te toca a ti, le comí el coño mientras le metía el dedo por el culo. Nos fuimos a la cama y allí estuvimos follando como locos, se me puso encima y le metí la polla en su rajita y empezó a cabalgar mientras le sujetaba las enormes tetas que tiene.

Mi nombre es Andrés y os voy a contar lo que me pasó hace 2 veranos en el chalet de mi hermano y mi cuñada.

Yo tengo 31 años y mi cuñada sobre los 38 más o menos pero se cuida  perfectamente, hace gimnasia  y  come lo justo es por ello que cuando se viste para ir a trabajar como secretaria de una empresa se pone provocativa más de una vez me  pilló “desnudándole” con la mirada.  Cuando se pone el bikini no puedo disimular y la miro como si me la hubiese a comer allí mismo.

Todos los veranos voy a pasar unos 15 días con ellos al chalet, es uno de estos que abajo tiene el comedor con la cocina y arriba los dormitorios, uno de estos días estuvimos cenando con unos vecinos, mi hermano se tuvo que ir a trabajar por que le tocaba guardia, mi sobrino estaba de monitor en un campamento.

Terminó la cena y después nos hicimos unos gintonic, estuvimos charlando hasta las 1 más o menos, los vecinos se fueron y mi cuñada y yo empezamos a recoger la mesa.

Allí estaba ella con un short que se le marcaba sus preciosos pechos ya que no suele llevar sujetador, y eso me pone cachondo, con un pantalón corto que le definía su culito precioso, y en un momento no pude más, me lancé sobre ella por la espalda y le empecé a sobar las tetas y restregarle mi paquete en su culo.

De repente se gira y la intenté besar pero sus labios estaban sellados, acto seguido me empujó y yo pensé en ese momento que me daría un tortazo por lo que estaba haciendo, y gracias que no fue así.

Veo que se quita el short y deja al aire sus hermosos pechos que los empiezo a tocar y chupar, recordando cuando le veía dar de amamantar a su hijo, mientras ella me desabrochaba las bermudas me toma el rabo y me dice, cuñado quiero que me folles aquí y ahora.

Yo le pregunto, ¿por el chochito o por el culito?, por el chochito responde ella mientras me dice al oído, he estado esperando este momento, un montón de tiempo, mira que has tardado en decidirte, yo provocándote y tú seguro que matándote a pajas ¿por qué más de una paja te habrás hecho pensando en este momento?

Yo le dije que si, más de una y más de dos, la cogí, la puse encima de la mesa y ahí desnuda de cintura para arriba, le bajé los pantalones y las bragas.

Tiene un chochito depiladito  precioso, le puse un cubito de hielo en la frente y lo fui bajando pasando, por su boca, su pechos y el ombligo  y se lo puse en la rajita, ella se retorcía de placer  y dando una palmada al cubito me dijo, déjate de tonterías y métemela ya…

Eso es lo que hice, la follé ahí en la mesa, en cada metida sus tetas se movían como un flan de gelatina, hasta que me corrí dentro de ella, subimos a mi habitación, se sentó en la cama para quitarse las zapatillas y yo con el rabo empalmado le dije quiero follarte por la boca, y ella me dijo que le daba morbo hacerlo en la ducha, así que fuimos a la ducha.

Mientras el agua recorría mi cuerpo ella daba buena cuenta de mi miembro hasta que me corrí en su boca y me dice, ahora te toca a ti y así lo hice, le comí el coño mientras le metía el dedo por el culo.

Nos fuimos a la cama y allí estuvimos follando como locos, se me puso encima y le metí la polla en su rajita y empezó a cabalgar mientras le sujetaba las enormes tetas que tiene, intenté metérsela por detrás pero no quería.

A la mañana siguiente me desperté y al abrir la ventana vi que el coche de mi hermano estaba aparcado, pasé por su habitación y se le oía roncar, bajé a la cocina a desayunar y ahí estaba ella.

Apoyada en la mesa comiéndose una tostada de mantequilla, con un camisón por encima de las rodillas, nos dimos los buenos días y me dijo, Andrés  lo de ayer fue una estupidez por nuestra parte y espero que lo olvides pronto, esto jamás tenía que haber pasado, yo a tu hermano le quiero y no quiero separarme de él nunca.

Está bien me olvidaré le contesté, pero tienes que dejarme metértela por el culo, tú estás loco dijo ella, tu hermano arriba y tú pensando en metérmela.

Tú sabes muy bien que tu marido cuando le toca guardia duerme de un tirón hasta las dos horas de comer, y tiene morbo eso de follarte y mi hermano arriba.

La tomé, le di la vuelta le levanté el camisón, le bajé el tanga y le embadurné el ojete con la mantequilla, le metí primero el dedo y se la metí poquito a poco hasta que estuvo toda dentro.

Empecé el metisaca mientras ella mordía el paño de cocina para no gritar, me corrí en su precioso culo me dio un beso y cumplí mi palabra y hasta la fecha la he cumplido.

Autor: Andrés

Me gusta / No me gusta

Soy un chico especial

Cada vez me movía más rápido, mi polla parecía que iba a estallar.Ella zarandeaba sus nalgas chocando todo el tiempo con mi cuerpo, mi polla se deslizaba una y otra vez por su culo calentito y mojado, perdí la noción mientras se la ponía hasta el fondo y derramaba todo mi ser dentro del culo de mi mamá. Ella gozaba y enloquecía a cada estertor de mi polla que fueron muchos.

Hola a todos. Mi nombre es Andrés y tengo 18 años recién cumplidos. Todos los que me conocen dicen que soy especial. Tanto es así que también asisto a una escuela para gente especial con otros chicos como yo, no voy todos los días, sólo voy cuando hay clases, hoy fui. Mi maestra, pedagoga dice ella, me insistió en que debía escribir lo que me sucedía durante el día, escribir un diario, dice que con eso mejoraré mi manera de expresarme y me ayudará a comprender mejor mi entorno. Eso dice, aunque no sé muy bien qué significa eso del entorno.

Le pedí ayuda a mi hermana Laura, es menor que yo 1 año, ya que Verónica no vive con nosotros. Estudia en la universidad. ¿Les dije que Vero es mi hermana mayor y tiene 23 años? Laura no me hizo mucho caso y dijo que podía usar su ordenador para escribir en tanto ella no lo necesitara, que es, por supuesto, cuando ella no está, y que tenía que utilizarlo igual que como me enseñaron en el instituto, cuidarlo, mimarlo, no comer encima de él, apagarlo correctamente. Igual que en el cole. Cuando se ha ido a casa de unas amigas he aprovechado para escribir aquí, parece que Laura ya me lo dejó preparado para mí porque veo que aquí hay un montón de diarios de personas diferentes.

Querido diario:

Esta mañana me he levantado temprano para ir al cole. Desde la cama podía oler las tostadas que hace mamá todas los días para desayunar. Aún no había amanecido cuando me desperté, sólo mamá estaba despierta. Laura durmió hasta tarde porque hoy no tenía clases y papá se fue a trabajar muy temprano, bueno, no es mi papá de verdad. El de verdad se fue hace muchos años, según mamá detrás de una putita joven. Lentamente comencé a desperezarme, me rasqué un poco la barriga y el pecho, me gusta mucho rascarme, pero tengo que cuidar de no tocarme el pito, suele estar muy hinchado a la mañana y me puedo hacer daño. Todos los días me pasa lo mismo, tendré que decirle a mamá que me lleve al médico.

Comencé a vestirme, primero la camiseta, luego el pantalón… Ahí fue cuando grité de dolor. Cuando cerraba la cremallera me pillé el pito, ¡cómo duele! Mamá entró asustada al cuarto, llevaba puesta su bata azul de seda.

– ¿Qué te pasa Andrés? – ¡Me acabo de pillar el pitito con la cremallera del pantalón! ¡Lo tengo hinchado y me duele mucho!- Quédate quietito, no te muevas que te vas a lastimar más, déjame que te ayude.- Sí mamá.

Mamá, que se llama María por cierto, se arrodilló delante de mí para tratar de liberarme de la cremallera. Sus manos comenzaron a trabajar sobre la bragueta semi abierta, lo hacía con suavidad para no lastimarme más, cogió la parte de mi pito que estaba afuera del pantalón para asegurarse que no se moviera. ¡Cómo me calmó el contacto con su piel calentita!

-Andrés, esto ya no es un pitito mi amor, tú ya estás más crecidito que cuando ibas a la escuela, esto más que un pitito ya se parece más a un pepino.

Sus ojos parecían expresar admiración por lo que tenía entre las manos mientras continuaba intentando bajar la cremallera. Con tanto movimiento sentía que mi pepino, según mamá, continuaba hinchándose.

– ¡Rápido que me duele mucho! -Ya casi, Andrés, sólo un poquito más.

Nuevamente grité de dolor cuando logró abrir la cremallera, el pepino se salió todo fuera de la bragueta. Mamá se asustó cuando vio que salía directo a su cara y le pegaba cerca de la boca.

-Lo siento, se me escapó.-No importa. ¿Te duele mucho?- Sí mamá.-Deja que yo te cure.

Sin levantarse, me desabrochó el pantalón y lo bajó, junto al calzoncillo, hasta que se me quedaron a la altura de los tobillos, comenzó a acariciar mi pepino, según mamá, usando las dos manos. Poco a poco el dolor disminuyó, aunque estaba preocupado porque se estaba hinchando cada vez más y sentía un fuerte apretón en los huevos.

-¿Te duele menos? Preguntó sin apartar los ojos de aquel montón de carne hinchada.-Sí, pero tengo miedo que explote porque se está hinchando mucho.-Cierto, ya no parece un pepino, hijo, ahora se parece más a un calabacín, tienes un pene precioso, cualquier hombre te envidiaría. Quédate quietito que mamá se va encargar de curarte con mimitos.

Y así lo hizo, sus manos comenzaron a deslizarse lentamente por mi pene, lo tenía firmemente cogido con las dos manos, se movían como en un vaivén. Yo no veía otra cosa que sus ojos maravillados con lo que estaba haciendo, tenía la boca entreabierta y un hilillo de saliva le salía por un lado. La bata se le había abierto, sus grandes y firmes tetas se balanceaban acompasando el movimiento de su cuerpo. Me resultaron muy bonitas. Pronto comenzó a besarme en la punta del pene, sus cálidos y húmedos labios me daban pequeños besitos que me erizaban completamente. Unas gotitas blancas salieron por el agujerito del pene que su lengua recogió inmediatamente mientras decía:

-Mmmmm, qué rica está la lechita de mi bebé. Ahora me lamía por todos lados. Oía que su respiración no era normal, jadeaba y gemía mientras se llevaba una mano a la entrepierna. -¿Estás bien mamá?-Muyyy biennn, me encanta chuparte la polla… qué dura y sabrosa que está, no sé por qué no lo he hecho antes. Hace tiempo que tenía ganas de enseñarte éstas cosas.

No dijo nada más por un rato, claro, no podía, ya que tenía toda mi polla dentro de su boca. No paraba de mover la cabeza, las manos, los labios y la lengua. Con su mano libre se acariciaba ávidamente la entrepierna a las tetas, mientras lo hacía sus gemidos iban en aumento. Me estaba poniendo enfermo, comencé a marearme y me creí desmayar.

-Mamá, quiero ir al baño, tengo pis.-No es pis mi amor, es que estás por acabar, es algo muy natural, no te muevas que ya vengo, así acabo de curarte.

Salió del cuarto con la cara toda sonrojada y volvió casi inmediatamente. Traía un pote de manteca en las manos, pero no vi tostada alguna. Metió los dedos en el pote y comenzó a embadurnarme el pene hasta que quedó resbaladizo y reluciente.

-Con esto tu polla estará mucho más rica. Ahora te voy a pedir que hagas todo lo que te diga. Mamá quiere realizar una fantasía contigo, ya verás que esto nos va a gustar a ambos.

Se sacó la bata y la dejó caer al piso, su cuerpo era delgado, muy esbelto y de firmes músculos, a mi mamá le gusta mucho hacer gimnasia, las duras tetas me apuntaban con sus pezones erguidos. Me dieron muchas ganas de chupárselas y eso que no tenía mucha hambre. Caminó lentamente hacia el sillón que tengo en el cuarto, se puso de rodillas sobre el asiento agachándose de cara a la pared. Su culo me llamó mucho la atención. Redondito, suave, blanquito…

-Ven. Arrímate. Me dijo.

Aquel culo me atraía mucho, era como un imán al que no me podía resistir. Lo comencé a acariciar y me dieron ganas de besarlo. Pero no pude darle más que rozarlo con mis labios. Mamá dijo:

-Deja eso para otro día, que no tenemos mucho tiempo. Mientras me cogía del pene y me atraía hacia ella me decía: -Arrímate despacito por atrás, ahora te voy a enseñar a hacerme el culito, muy despacito vas a empujar con tu polla cuando mamá te lo diga, con cuidado porque la tienes muy grande y me puedes lastimar.

Llevó mi pene hasta la puerta de su culito y me dijo:

-Dale mi amor, empuja ahora, con cuidado.

Notaba el calor de su culo en la cabeza de la polla, sentía que la tenía muy dura, comencé a empujar tal como me lo pidió. Sus carnes me abrazaron mientras la cabeza entraba por el lubricado anillo, la penetraba obedientemente mientras mamá gemía y se agitaba mucho. Esto me puso nervioso y seguro que me moví más de lo debido. Mamá dio un pequeño grito:

-Quietito, quietito, que tu polla me está abriendo toda. Muévete un poquito para atrás y para adelante, despacito.

Comencé a moverme como ella decía, sólo le ponía la puntita y parece que le gustaba mucho, sus manos se acariciaban la entrepierna con deleite. Su cuerpo temblaba cada vez más, hasta que un montón de líquido corrió por sus piernas mientras ahogaba un fuerte gemido. No dejó de moverse, me cogió de los huevos y mientras me tiraba hacia ella dijo:

-Dame más, no pares, métela más adentro que me encanta.

Ahora su culo no se resistió tanto al paso de mi polla. Con movimientos cadenciosos fui avanzando hasta que no había nada más para meter. Ella se estremecía toda, me tenía agarrado de las nalgas y me empujaba con fuerza hacia ella. Nuevamente comencé a marearme:

-Quiero pis. -Sigue, sigue así que quiero que acabemos juntos. Quiero que me llenes el culo con tu leche.

Cada vez me movía más rápido, me estaba costando respirar, mi polla parecía que iba a estallar. La tenía cogida de las caderas y la movía como si fuera un juguete. Ella se movía frenética, zarandeaba violentamente sus nalgas chocando todo el tiempo con mi cuerpo, mi polla se deslizaba una y otra vez por su culo calentito y mojado. Hasta que no pude más.

-¿Ya te viene? No lo aguantes, seguí, seguí que te va a gustar…

Mi cuerpo se tensó abruptamente, perdí la noción de todos mis sentidos mientras se la ponía hasta el fondo y derramaba todo mi ser dentro del culo de mi mamá. Ella gozaba y enloquecía a cada estertor de mi polla, que fueron muchos.

-¡Sí! ¡Sí! ¡Me haces acabar como no lo ha logrado nadie!

Quedamos unidos en la misma posición por un rato. Suavemente comenzó a levantarse, me cogió el pene y lo fue sacando despacito de su culo.

-¡Qué maravilla! Dijo, y se arrodilló de nuevo a chupármelo hasta dejarlo muy limpito. Ya no me dolía lo de la cremallera, ahora sentía que me pulsaba todo, pero me gustaba la sensación. -Amor, esto tiene que quedar entre nosotros, no se lo vas a contar a nadie, ¿verdad? -No mamá. -Pronto mamá te va a enseñar más cositas que te harán muy feliz, pero no hoy. Vamos, que se te hace tarde para ir al instituto.-Mamá, gracias por ayudarme con la cremallera.-De nada hijo.

Autor: retrasadosexy

Me gusta / No me gusta

Ahora con dos parejas

Me situé detrás de Eva y empecé metiéndole un dedo en su ojete. Intenté ponerle dos dedos pero me suplicó que no la hiciera sufrir y que la enculara rápidamente. Situé la punta de mi polla en su agujero y empecé a apretar para hacerme camino en su culo, empecé a moverme culeándola e intentando acoplar mi movimiento con el del pobre Andrés que estaba debajo de los dos.

Hola de nuevo. Hoy voy a relataros una nueva vivencia que tuve con una nueva pareja que me presentaron Rosa y Andrés, mi primera pareja con los que hice mi primer fantástico trío. Ya os comenté que una vez entras en ese mundo liberal, al que como chico cuesta muchísimo acceder, parece más fácil conocer a gente y contactar con parejas que viven el sexo de una manera distinta y genial, sin ataduras y disfrutando de los placeres de las relaciones y fantasías que podemos vivir.

Pues bien, después de mis relaciones con Rosa y Andrés, y charlando de todo esto, me comentaron que habían tenido una relación de intercambio con una joven pareja que conocieron en un chat de Internet. Esa joven pareja, gozaba de ese intercambio y deseaba vivir más experiencias de este tipo, pero me contaron que les daba un poco de miedo encontrarse con gente poco fiable y… les hablaron de mí.

Cuando Rosa y Andrés me hablaron de ellos, me contaron que Toni, tenía 25 años y un cuerpo espectacular por el gimnasio que llevaba encima de sus músculos y me hablaron de Eva como una preciosidad de 24 añitos y con un cuerpo casi 10; Poco pecho pero bien puesto, una cinturilla de avispa y un buen trasero así como unos ojos azules increíblemente claros y una sonrisa tímida y cautivadora. Me contaron que aunque se lo hacían bien en cuanto al sexo, claro, eran más bien pasivos y se dejaban llevar aceptando cualquier propuesta que se les hacía. Andrés me confesó que era una chica muy dulce cuando la penetrabas pero que al mismo tiempo se volvía loca cuando llegaba a sus orgasmos.

Programamos una cita para conocernos los cinco y planeamos dos posibles opciones que iríamos concretando una vez estuviéramos juntos. Una opción era la de presentarme ante Eva y Toni para que yo quedara con ellos algún día y la otra era la de planear una pequeña orgía los cinco. Nos citamos para un sábado por la tarde para ir a cenar. Cuando llegué al local donde habíamos quedado, cerca de las Ramblas, vislumbré a Rosa y me dirigí hacia donde estaban sentados. Allí estaba Andrés, vestido con un traje elegante, como siempre, Rosa que llevaba una falda larga y una camisa blanca con un buen escote donde, según que movimiento, se le podía ver perfectamente el sujetador y lo que sujetaba, sus encantadores pechos.

Me presentaron a Toni y a Eva. De Toni no os hablaré mucho porque ya dije antes que el gimnasio había hecho de él un cuerpazo impactante que lucía orgulloso con su ajustada camiseta negra. De Eva os diré que tenía unos ojos alucinantes, azules y claros como nunca había visto. Iba con unos tejanos de cintura caída y ajustados de esos que al sentarse dejaba ver su tanguilla negro que asomaba, y llevaba una camiseta con tirantes azul que reflejaba perfectamente que no llevaba sujetador ya que se le marcaban perfectamente sus pequeños pechos.

Después de las pertinentes presentaciones y de conectar con ellos muy bien, hablamos un poco de todo hasta que llegó la hora de irnos a cenar, después de habernos tomado un par de rondas de cerveza. La cena transcurrió de una manera muy agradable y con el vino que íbamos bebiendo las charlas se animaban y evidentemente, acabamos hablando de aventuras, fantasías y sexo. Yo les confesé que a parte de ese trío que ya había realizado varias veces con Andrés y Rosa, eso de hacer una orgía era uno de mis sueños, (¡de quien no!).

Toni confesó que soñaba con ver gozar a Eva con dos hombres y Eva confesó que siempre le había picado el gusanillo de hacerlo con una chica, a lo que Rosa se negó en redondo a probarlo y lo dijo de una manera que hizo estallar la mesa en sonoras risas. Al terminar la cena, Andrés propuso terminar en su casa lo que todos deseábamos ya y nos fuimos con el coche de Toni hacia la casa de Andrés y Rosa. En el coche, Toni y Eva iban en los asientos de conductor y acompañante y en el asiento de atrás, Andrés y yo escoltábamos a Rosa. Andrés se dedicó a indicar el camino hacia su casa y Rosa y yo empezamos a jugar con nuestros sobeteos.

Ella me metió la mano descaradamente en mi paquete y le dijo a Eva: “…ya verás el aparato que se gasta Santi, Eva. Ni Toni ni Andrés tienen ese pedazo de carne tan gordo, ja, ja, ja”. Yo mientras, ya había metido una de mis manos en el escote de su camisa y le había apartado el sujetador para poder sobar sus tetas. Andrés le desabrochó el sujetador y se lo quitó mientras me decía: “… anda, tócaselas mejor así, tío… ¿a que están potentes las tetas de mi mujer?”.. Encantadoras, le dije yo.

Y llegamos por fin a casa de Andrés y Rosa y después de abrir una botella de champán, un brindis y la música que se encargó de poner Rosa, se empezó a crear un buen ambiente y Andrés propuso ir a buscar unas cartas para empezar de alguna manera a jugar a alguna cosilla que rompiera un poco el hielo de una situación en la que todos sabíamos que deseábamos pero no sabíamos cómo empezar.

Decidimos levantar una carta cada uno de nosotros y al que le tocara la más baja, debería desprenderse de una prenda de ropa. No quiero entrar en cómo se desarrolló el juego. Solo os diré que en un momento y por casualidad, estábamos los tres hombres con slips solamente y las dos chicas con sus respectivos tanguillas puestos.

Quiero comentaros lo lindos que encontré los pechos de Eva. Aunque vestida parecían pequeños, una vez libres de esa camiseta, se veían altaneros y de un tamaño apreciable. Además, sus pezones estaban erectos y tenía una aureola que era muy bonita porque era pequeñina pero de un color intenso. Eso unido a su moreno daba la razón a mis amigos cuando me decían que Eva poseía un cuerpo 10. En la siguiente ronda, le tocó a Rosa quitarse el tanga. Lo hizo pero luego se paseó por delante de Andrés para que le pegara un lametazo a su ya húmedo coñete. Toni y yo nos quejamos y automáticamente pasó por nuestras bocas ese delicioso manjar. En la otra ronda, Toni tuvo que despojarse de su slip y nos hizo una especie de striptease que dejó al aire su ya empalmado rabo. He de decir que de grosor era menor que el mío e incluso que el de Andrés.

El siguiente fue el propio Andrés el que sacó esa carta que le hizo desprenderse de su ropa. Él, como anteriormente había hecho Rosa, su mujer, se puso frente e ella y la incitó a que le hiciese un regalito en forma de chupada a lo que ella accedió, cogiendo la polla de Andrés, descapullándola y acoplando sus labios al glande que tenía delante. La fue introduciendo en su boca lentamente y con gestos eróticos y obscenos para que el resto de los que estábamos presentes, nos calentáramos al máximo, cosa que hicimos. Una vez que Rosa terminó Eva reclamó su parte de chupada a lo que Andrés accedió gustosamente.

En la próxima ronda solo quedábamos Eva y yo y Toni propuso que el que perdiera se debería quitar su ropa y hacerle una buena mamada al contrincante… Levanté mi carta y era un 9 de Oros con lo que Eva comentó que empezaba a sentir como debería pagar mi premio entre risitas… Cogió la carta del montón y… ¡zas!… Levantó un 11 de copas… Perdedor… ¡Yooooo! Cogí mi slip y lo bajé lo más sensualmente que supe hacerlo quedando mi aparato al aire en plena erección. Eva lo cogió al vuelo y se lo engulló como una posesa pero… Toni la detuvo y nos indicó que era yo el que debía pagarle a Eva con un buen trabajo. Me senté en el suelo e hice levantar a Eva hasta que la tuve delante de mí. Le cogí el tanga negro y se lo bajé lentamente, quedando ante mí un chochete depilado y con unos labios rosados que destacaban en la piel bronceada de Eva que me dijo:

Eva: No aguanto más Santi. Cómetelo ya que me muero de ganas de sentir tu lengua. Rápido. Yo: Voy a hacértelo pasar genial, chica. Pago bien mis deudas. Eva: Vamos que me gustará descubrirlo…mmmmm

Y empezó a gemir, solo puse mis labios en sus labios y empecé a hurgar con mi lengua por su cueva ya húmeda. Le levanté una pierna para abrir un poco su coño y seguí lamiendo con mi lengua toda la longitud de su coño desde su clítoris hasta su culo una y otra vez. Su pierna estaba en mi hombro y mi lengua entraba y salía de su agujero junto a uno de mis dedos que me ayudaban a darle placer a Eva…

“Mmmm Santi… que me corroooo” y empezaron a flaquearle las piernas mientras se juntaba cada vez más a mi boca y se derretía en mis labios con un orgasmo tremebundo… “aahhhhhh”

Todos aplaudieron al terminar y fue cuando de verdad empezó la fiesta.

Andrés cogió a Eva y Toni a Rosa en un intercambio de chicas que era lo que deseaban y lo que ya habían hecho la última vez que se vieron. Yo, con una tremenda erección, observé como Andrés estaba encima de Eva, bombeándola y con Eva completamente entregada situando sus piernas en su espalda. Eva gemía y le pedía que no parara y que empujara fuerte mientras sus pequeños pechos se movían rítmicamente con los bombeos de Andrés…”… Más, más,… vamos no pares, empuja fuerteeee que me gustaaaaa…”

Mientras esto sucedía, Rosa estaba cabalgando a Toni que estaba estirado en el suelo aguantando el envite que le estaba regalando aquella estupenda mujer, mientras le sobaba sus grandes tetas. Rosa apoyaba sus manos en el pecho de Toni y este le suplicaba que parase porque estaba a punto de correrse dentro de ella. Las palabras de los cuatro se mezclaban mientras yo me estaba regalando una soberana paja sin esmerarme demasiado porque no quería terminar corriéndome.

Toni: Rosa que me corrooo. Vete más despacito que no aguanto más. Rosa: Si no aguantas te relevo, pero no puedo parar ¡porque me gustaaa estooooo! Toni: Aaahhhh que no aguanto maaaasssssss…

Mientras se escuchaban estos gemidos unidos a los de Eva, yo acerqué mi polla a la boca de Rosa para que continuara con su boca la paja que me estaba haciendo y esa visión fue lo que hizo finalmente correrse a Toni dentro de ella con un gran gemido…”me corrooooooo”.

Rosa se bajó de Toni que estaba deshecho en el suelo y me pidió a mí que me tumbara porque quería seguir cabalgando, mientras Eva ya se había corrido junto a Andrés y estaban relajados en el suelo. Me tumbé y me situé de manera que Rosa se pudiera sentar encima de mi polla que estaba como nunca. Rosa se sentó lentamente y tanto ella como yo, notábamos como mi tranca iba abriéndose paso en su cueva mientras le decía a Eva…

Rosa: Tienes que probar esto Eva. Qué grosor, como me abre el coñoooo… que gustazo. Eva: Ahora vengo y me dejas probar esto Rosa. Rosa: Que pasadaaa, de verdad que es un gustazooooo estooooo gguuuaaauuuuu.Eva: No le dejes que termine que yo también quiero Rosa.

Rosa empezó a cabalgarme de una forma bestial y me costó un montón aguantar mi orgasmo. Me gusta tanto ver como se mueven unos pechos mientras me están poseyendo como lo hacía ella.

Rosa: Me corrooooo Santi ¡Me encanta tu pollaaaa! ¡aahhhhh!

Y se corrió, levantándose y dejando paso a Eva que sin dudarlo, se sentó encima de mí y se la clavó enterita y de una sola bajada exclamando:

Eva: Tenías razón tía… que pasadaaaaaaa…

Y me empezó a cabalgar como unos instantes antes estaba haciéndolo Rosa. Me incorporé como pude y una vez sentado y con Eva moviéndose encima de mi polla, empecé a degustar esos pechos que me tenían hipnotizado, descubriendo la dureza de esos pezones tan lindos y, por lo que vi, sensible que tenía Eva. Al morderle uno de esos pezones, se corrió como una loca encima de mí apretándome con sus manos mi nuca para mantenerme fuertemente pegado a su pezón.

Eva: más fuerte Santi.. Me estoy corriendooo como un locaaaaaaa.

Acabó conmigo debajo mientras Toni estaba en el suelo, Rosa encima de él y Andrés culeándola como podía. La escena era impactante y Eva me confesó que quería hacer eso mismo pero con Andrés y conmigo y que quería sentir como le clavaba mi polla en su culo. Esperamos a que Rosa y Toni se corrieran y entonces Eva le pidió a Andrés que se tumbara para ponerse encima de él. Lo hizo y cuando estaban acoplados, Eva me pidió que la enculara.

Eva: Ahora Santi… vamos… métemela por donde te he pedido antes. Yo: Voy enseguida aunque no duraré demasiado porque tu culo es una pasada de excitante Eva. Eva: Vamos que no puedo más… Quiero sentir esa pollaza tuya en mi culo… Toni, ahora vas a ver lo que siempre has deseado, dos tíos sólo para mí.

Y me situé detrás de Eva y empecé metiéndole un dedo en su ojete hasta que pude introducirlo fácilmente todo enterito. Intenté ponerle dos dedos pero me suplicó que no la hiciera sufrir y que la enculara rápidamente. Situé la punta de mi polla en su agujero y les pedí que pararan con los movimientos…

Se detuvieron hasta que le metí la puntita y empecé a apretar para hacerme camino en su culo… ¡Qué culooooo! ¡Qué culooooo!… le dije y empecé a moverme culeándola e intentando acoplar mi movimiento con el del pobre Andrés que estaba debajo de los dos. Fue fantástico amigos. Fue algo indescriptible.

Eva: Como me gusta estooo, mmmm, Toni me estás viendoooo .Andrés: Pues si a tu te gusta cielo, yo me estoy corriendooooo.  Eva: Aguanta Andrés… mmm esperaaaaa que quiero correrme contigoooo. Toni, ven acá que te quiero a ti tambieeeeennnn.. mmmmmm. Yo: ¡Que culooooo, esto es gloriaaaa!

Toni se acercó y Eva le empezó a hacer una magnífica mamada mientras Andrés y yo, la llevábamos hasta un orgasmo larguísimo. Vi como Rosa se masturbaba mirándonos y el primero que se corrió fue Andrés seguido de Toni que llenó la boca de su Eva de un lechazo inacabable y Mientras Eva seguía corriéndose, terminé con una fenomenal corrida en su culo… Bufffff, que gustazo.

Acabamos todos borrachos de sexo y de placer. Fue una pequeña orgía muy gratificante para los cinco y decidimos repetirla otro día. Acabamos como tontos riendo y alabando los atributos de cada uno… Que si las tetas de Rosa, que si le coñete y el culo de Eva, que si la manera de follar de Andrés, que si las comidas de Toni, que si mi polla y su tamaño… En fin… Todos contentos y felices por realizar una genial y pequeña orgía.

Nos fuimos a dormir a nuestras casas y Eva y Toni me dieron su teléfono para llamarnos y quedar cuando nos apeteciera. Andrés nos amenazó en que si no los avisábamos a ellos, en un descuido encularía a Toni o a mí en un próximo encuentro a lo que todos nos reímos. La noche fue perfecta para todos.

Espero que os haya gustado lectores. Me gustaría recibir comentarios. De que os ha parecido mi relato y de si habéis necesitado pajearos o hacer dedito leyendo mi historia.

Autor: Santi

Me gusta / No me gusta

El limpiador de tanques

Su tranca estaba a las puertas del cielo, sin ninguna oposición me la mandó hasta lo más hondo de mi ser, era increíble como entraba y salía por completo, mi culo no se imaginaba nunca el inmenso placer que obtendría en de un limpiador de tanque un sábado por la mañana después de una larga faena, parecía una licuadora remolineándose sobre ese obús de carne y sangre.

Por razones de racionamiento continuo de agua potable, en la ciudad donde vivo, me he visto en la imperiosa necesidad de instalar un tanque de agua compacto para apartamentos, para cubrir esos periodos, estos necesitan mantenimiento cada tres meses y al fallar la empresa que me lo instaló, tuve que recurrir a unos particulares, por recomendación de una vecina. Me suministró un número telefónico, al que me comuniqué a los pocos días, informándome que para el próximo sábado me enviarían un operario, el viernes casi amaneciendo sábado, después de una farra espectacular me acosté, con un terrible ratón, sin recordar que el lavador del tanque llegaría.

El sábado, a eso de las 10:00 am, suena insistentemente el intercomunicador, al cual contesté después de largo rato, indicándome que era el limpiador de tanque, le abrí la puerta todavía medio dormido y ebrio, no reparé para nada en el muchacho que entró en la casa con una braga azul muy ancha para su cuerpo (eso lo constaté después) con un logo que no logré leer. Le dije que el tanque estaba detrás de la cocina y lo dejé listo para iniciar la faena.

Llegué a mi cuarto con ganas de seguir durmiendo, pero el pensar estar dentro con un extraño, me obligó a desechar la idea, el hecho es que me introduje en el baño y tomé una ducha muy larga que logró despertarme casi por completo, salí, me puse un bóxer y una franela y me dirigí hacia el chico que se encontraba limpiando el tanque, cuál no sería mi sorpresa el encontrarlo, doblado, con un pantalón muy corto y con el miembro fuera de el en estado de pleno reposo, que sin exagerar era de considerable proporciones, lo estuve observando por unos cuantos minutos sin ser pillado, hasta que él levantó la cara y se dio cuenta hacia donde yo dirigía la mirada, entre pena y haciéndose el desentendido se arregló el pantalón y escondió ese obús de carne y fibra que me hizo despertar un cúmulo de sensaciones todas conocidas por mí. Sé que lo notó por la mirada tímida pero a la vez insinuante que me lanzó, dejando volar mi imaginación hasta el infinito.

A modo de iniciar la conversación, pero no de trabajo, precisamente, le dije:

-Si te sientes más cómodo como estabas, por mi no te reprimas, a lo que contestó: -Cuando me toca realizar, un trabajo de este tipo al encontrarme solo, me desnudo por completo, le repliqué, sin dejar de mostrar mi interés, -Lo puedes hacer con toda confianza, no tiene la mejor importancia, solo voy a estar en la cocina mientras me preparo un café y un sándwich.

El prosiguió con su faena por la parte externa del tanque, tiempo en el cual, pude apreciar todo su esplendor, era un chico alto, como de 1.80 cms., moreno claro, delgado pero con un cuerpo muy bien definido y unos pectorales de ensueño. Creo que me estaba observando, era el pillador pillado. Interrumpe mis pensamientos y mi observación detallada, con:

– Ahora, si me voy a quitar la ropa necesito entrar al tanque y es más cómodo. – Pensé, eso es lo que estoy esperado desde hace rato, hazlo, estás en confianza. No pude resistir mi exclamación al ver rodar su pantalón corto por el piso.-Niño que cuerpo, está muy bien cuidado y lo que tienes no es tontería, al señalarle el miembro que mostraba una semi erección. Dejaba ver un miembro que sin estar totalmente erecto, debería medir como unos 19 cms.

Sonrió con picardía, y se metió dentro del tanque (que es tipo salchicha) para proceder a limpiar. Cuando ya los sándwiches y el café estuvieron listos, con la excusa de ofrecerle algo para comer, metí la cabeza en el tanque y pude apreciar un culo firme, redondito muy apetecible. Y le pregunté:

– ¿Quieres algo para comer?  – Si gracias, salí con prisa y no pude comer nada antes, termino aquí y salgo.-Ok te espero, le respondí.

Me entretuve preparando la bandeja, cuando siento que algo roza mi cuerpo a la altura de las nalgas, era Andrés que así se llama, parado detrás de mí con una erección de fábula, sin voltear estiré mi mano hacia atrás hasta tocar esa maravilla que me estaba rozando y sentí mil sensaciones de placer intenso. Me di la vuelta y lo besé, respondió con pasión, salimos de la cocina y nos dirigimos a la habitación, empecé a acariciar su miembro que a todas estas estaba a plena potencia, le chupé el glande con pasión y estalló en gemidos, no se contuvo y me lanzó en la cama y comenzó a besarme con locura y nuestras lenguas se entrelazaron, sobre la cama nos desvestimos y nuestros cuerpos se acariciaron mutuamente, ya desnudo comenzó a chuparme las tetillas, cosa que me hace reventar en pasión. Estaba encima de mí, cuando le dije:

-Dame de mamar, se posicionó encima de mí a la altura de mi cuello y comencé a mamar esa verga que tendría como 21 cms, de fibra, era cálida y muy violenta, arremetía contra mi garganta buscando traspasar mi campanilla, no sé cuánto tiempo mamé, lo cierto que recorrí ese miembro, de arriba abajo, sus testículos se metieron en mi boca eran divinas no muy grandes pero sabían a gloria. Me dice date vuelta que ahora me toca a mí y me pone en cuatro patas y comienza a besarme las nalgas como un maestro, se afinca en mi huequito, que a todas estas ya estaba súper relajado, mete su lengua completa y le da vuelta dentro de mi culo como buscando recoger toda la miel que ella podía contener, saca su lengua y lo cambia por un dedo, dos y hasta tres, me tenía en el cielo y en mis gemidos, le pedí a gritos que me echara miembro, que ya no aguantaba más, puede sentir el cambio de sus dedos por aquella cabeza firme y dura.

Me lo metió de un solo golpe, pero no sentí dolor, un placer me embargó por completo, que me hizo culear como una fiera, estaba que desbordaba una templera tan grande que pedía más, él lo sabía y a pesar que tenía 21 cms de una verga tan gruesa y caliente, llegó a colocarme dos de sus dedos dentro de mí, para mayor placer, comenzó su vaivén con fuerza, el mete y saca fue demoledor, pero mis nalgas se revolcaban de placer, unos cuantos trallazos de leche muy caliente, me regaron en in interior, al mismo tiempo me corrí, toda mi mano estaba llena de leche, se la pasé a sus manos y con mi misma leche me masajeó mis nalgas, se apoyo sobre mi y con su verga aún como mástil de goleta me la dejó metida aún por otro rato, me dijo. -Tengo que continuar trabajando para dejarte el tanque tan limpio como quedó tu rico culito, en la menor oportunidad que tenga regreso, eres una putita muy rica.

Al cabo de un buen rato, regresó y por supuesto allí estaba yo listo, para continuar amándonos, comenzó una faena inolvidable, esta vez más dispuesto a dar amor y desbordante de pasión, me volteó boca arriba y se acostó sobre mí, me besó con furia y nuestras lenguas iban y venían de una boca a otra, mi cuello y orejas eran blanco de sus labios, bajó un poco más y se apoderó de mis tetillas, me hizo gritar de excitación, tapó mi boca, me chupó con deleite mis axilas, me tenía en las galaxias, se retiró un poco, le dije:

Papi, píntame los labios con tu verga, así lo hizo, después de acariciar mis labios con su cabeza, fui abriendo la boca poquito a poquito, como si se tratara de un culito virgen, para que se abriera paso con dificultad, me entró completa, de nuevo 21 cms. de gruesa verga horadaban mi garganta, entraba y salía como en cualquier nalga, que rápido me acostumbré a él, me puso en V, piernas abiertas al aire le dejaban todo mi culo a su disposición, él mandaba, su lengua se posicionó de mi esfínter, en circulo acariciaba el borde de mi esfínter, estallé en gemidos, no podía soportar tanta excitación en silencio, su lengua, ya mucho más afilada, se abrió paso en mi hoyito súper relajado, entraba como quería.

Después de follarme unos cuantos minutos con su lengua, pasó a mayores, mis piernas sobre sus hombros, anunciaban el máximo desborde de locura, su tranca estaba a las puertas del cielo, sin ninguna oposición me la mandó hasta lo más hondo de mi ser, era increíble como entraba y salía por completo, mi culo no se imaginaba nunca el inmenso placer que obtendría  de un limpiador de tanque un sábado por la mañana después de una larga faena, parecía una licuadora remolineándose sobre ese obús de carne y sangre, mientras tanto él me masturbaba, culeamos como locos, era supremo el deleite, el aumento de sus embestidas me anunciaban otro torrente de leche, se salió de mí, me masturbaba y se masturbaba, mi pecho y abdomen era una laguna de leche, para mi sorpresa y placer apoyó su cara en mi pecho y lamió toda la mezcla de néctar de vida que ambos soltamos, con su boca full me besó y me dio de beber un poco de aquella deliciosa mezcla.

Me dijo, -Tengo que irme, otro compromiso contraído previamente, no permite que me quede más tiempo, aun quedan muchas cosas por hacer, comprendes, dijo con picardía.

Desde ese día ya tengo un limpiador de tanques particular y que aparte de su eficiente servicio, realiza unas faenas sexuales de ensueño.

Autor: inito

Me gusta / No me gusta

Excitantes días de playa

Elena me rozaba la polla y supongo que la de Andrés también rozaba con Elena con lo que estaba muy cachondo, y cuando Andrés se salió del agua cogí a Elena y estuvimos un rato cariñosos, nos metimos un poco más en el agua, aparté su bikini y se la intenté meter en su chochito que estaba muy dilatado y aceptó mi pene a la primera, empecé el metisaca pero la goma del bikini me rozaba en la polla.

Tengo 28 años, me llamo David, llevo 4 años con mi novia Elena. Tiene 26 años, mide 1,65 y tiene un cuerpo bonito, está delgada, tiene un culo redondo y duro y unos pechos medianos y bien puestos y en su sitio con unos pezones marroncitos de tamaño mediano, ella dice que no le gustan sus tetas porque son pequeños… a mí me encantan… aunque más grandes me volverían loco. En general se puede decir que si tuviese unos kilitos más en todas partes sería perfecta, sobre todo con más tetas. Mido 1,77 y  creo que me conservo bastante bien, hago deporte y estoy fuerte gracias a la natación y al gimnasio.

Nuestra relación poco a poco ha ido asentándose un poco en la monotonía, se ha perdido la fogosidad del principio, aunque nos gusta probar todas las posturas posibles… pero a mí me da la sensación que falta algo nuevo. Además me gusta leer relatos en estas páginas y mi imaginación me pide probar cosas nuevas. Así que llevaba tiempo imaginándome una situación nueva como un intercambio de parejas un trío, una orgía. Pero aunque había intentado sacar alguna vez el tema, Elena siempre decía que eso era asqueroso y que no era amor, que no sabía como la gente podía hacer esas cosas, yo claro intentaba defender eso y decía que bueno, tampoco estaría mal, es sexo… sólo sexo. Pero ahí se quedaba la cosa.

El pasado mes de mayo, aprovechamos unas vacaciones para irnos a pasar unos días a Menorca y ver  a mi amigo Andrés, al que le ha trasladado la empresa allí para supervisar unas obras. Andrés es amigo mío de la universidad y es lo que se dice un metro sexual en todo regla, según varias personas (incluida mi novia) es gay, aunque yo sé que no lo es. Además le gusta también el deporte y se conserva mucho mejor que yo. Así que es el típico chaval que gusta a las chicas, guapillo, con muy buen cuerpo y encima viste a la última. Elena y él siempre se han llevado muy bien desde que se conocen. Con lo  que  prometían ser unas buenas vacaciones.

El fin de semana antes de irnos Elena y yo tuvimos una gran bronca porque fuimos al cumpleaños de un compañero de mi trabajo, y según Elena, estuve ligando con la hermana de mi compañero y que no solo lo vio ella sino que se lo dijeron algunas amigas. La verdad es que iba bastante bebido y no me di cuenta, pero solo estuve hablando con ella, lo que pasa que el alcohol que llevaba encima me hizo creer que estuve 5 minutos hablando con ella cuando en realidad fue 1 hora, además la chica tiene fama  de buscona e iba vestida bastante provocativa. Con lo que la pelea del día siguiente fue muy muy fuerte, yo la intentaba explicar que en ningún momento fue mi intención ligar con ella pero ella estaba dolida y empezó a sacar las cosas de sitio diciendo que si eso es lo que hacía cuando tengo mi novia delante, que haré cuando no está ella, que encima últimamente ya no hacemos el amor con tanta frecuencia y que siempre estoy con lo de los tríos y los intercambios, que ya no la quiero…. Y ahí quedó la cosa.

Así que pasaron los días, la bronca se fue poco a poco suavizando pero todavía estaba ahí, y nos fuimos a Menorca el viernes por la tarde. En el avión tuvimos otra pequeña bronca porque me preguntó si Andrés iba a estar todos los días con nosotros a trabajaría, yo le dije que mejor si estaba él todo los días con nosotros y Elena dijo que no, porque teníamos una boda al fin de semana siguiente  e iba a tener marcas del bikini, porque no se iba a poder poner en topless si estaba Andrés. Yo le dije que qué más daba, que hiciese topless como siempre, porque ella siempre que puedo lo hace cuando esta conmigo o con amigas suyas. Pero me dijo que no, que estaba Andrés y que la daba vergüenza y que si es que a mi no me importaba que mis amigos le viesen las tetas. Yo le dije que no me importaba, que incluso me gustaba.

La verdad es que no me importaba y menos que fuese Andrés, a lo mejor con algún otro me molestaría mas, pero con el no. Ella se mosqueó porque dijo que me tendría que molestar que la viesen las tetas los amigos, que a ella la molestaría que sus amigas me viesen desnudo. Así que se cabreó un poco por mi “falta de celos”, y sé junto con la bronca de los días anteriores. Llegamos a Mahón y allí nos recogió Andrés. Nos fuimos a su casa, cenamos algo y nos dimos un paseo por la ciudad. Nos tomamos algo en una terraza mientras planeábamos lo que íbamos a hacer. Él nos dijo que estaría con nosotros todos los días porque se había cogido unos días aprovechando que veníamos nosotros, aunque mañana sábado tendría que estar casi todo el día terminando unas cosillas en una obra y que probablemente hasta por la noche no nos vería. Así que nos dijo que aprovechásemos para ir a la playa ese día y nos indicó a cuales debíamos ir. Nos iba a dejar su coche porqué él iba a utilizar el de la empresa.

Sábado (primer día)

Nos levantamos y nos fuimos a ver unas calas que nos indicó Andrés. Eran preciosas, a cuál más bonita. Fuimos primero a una que era una playa pequeña, el agua azul y cristalina, como era pronto decidimos ir a ver otra que estaba cerca y que era la que más azul tenía el agua por eso se llamaba cala Turqueta (del color  turquesa del agua supongo), pero había un grupo de extranjeros con música alta y bebiendo y decidimos ir a otro lado más tranquilo. Así que nos fuimos a otras calas que estaban cerca(a 15 minutos en coche). Llegamos a la cala sobre las 12. Había gente y vimos como se iba gente por otro camino a través de las rocas, así que les seguimos y llegamos a una cala con unas 30 personas. Había gente vestida, mujeres en topless y otros totalmente desnudos.

Colocamos las toallas, yo me quité el bañador para desnudarme completamente y Elena se quedó en topless como hace siempre pero nunca se desnuda del todo porque le da vergüenza. Se estaba en la gloria, la temperatura perfecta, el agua algo fría, y por la dificultad del camino casi todo era gente joven. Así que estuvimos descansando, tomando el sol… y salió el tema de que podría hacer por lo menos hoy topless ya que no estaba Andrés, y yo insistí que había confianza con Andrés y además según ella era gay, así que qué que más daba, que no fuese cría…. Pero dijo que no, que si estaba Andrés que la daba vergüenza. Comimos unos bocadillos allí sentados en las toallas… y cuando estábamos medio dormidos después de comer apareció Andrés…

-¡Sorpresa! Que difícil ha sido encontraros

Me incorporé y le vi de pie, miré a Elena y estaba roja de vergüenza, se dio la vuelta y se tumbó boca abajo para taparse las tetas… Andrés saco su toalla y se colocó junto a nosotros. Le preguntamos como nos había encontrado y nos dijo que fue fácil porque nos vio pasar cuando estaba en una obra y solo había dos sitios donde podíamos estar, y como vio el coche en el aparcamiento y no nos vio en la primera playa, pues supuso que estaríamos en esta, acto seguido nos invitó a darnos un baño con él, porque estaba sudando de la caminata…  Elena dijo que ella iba si la cogíamos de la mochila la parte del arriba del bikini… Andrés la miró y la dije que si es que se ponía la parte de arriba para bañarse… y yo contesté rápidamente que es que la da vergüenza porque estaba él delante… Andrés se rió y le dijo que era tonta, que además estaba todo el mundo desnudo y que él se iba a desnudar y acto seguido se quitó el bañador y nos enseñó sus testículos completamente depilados y su gran pene…

Elena tenía puestas las gafas de sol pero creo que no dejaba de mirar el paquete de Andrés… Y este la miró y le dijo que si no se iba a sentir cómoda estando en topless con él delante que se pusiese la parte de arriba, ya lo dije que era una niñata y nos fuimos los dos chicos al agua…  Al salir  del agua, Elena estaba sentada y luciendo sus tetas al sol, cuando llegamos el comentario de Andrés fue que con los pechos tan bonitos que tenía que debería estar orgullosa y enseñárselos a todos… Elena se puso roja por los halagos… Andrés prosiguió diciendo  que se tenía que animar y quitarse la parte de abajo también…

Yo dije que eso era imposible, que ya me sorprendía que estuviese ahora en topless con él delante como para quitarse todo, que las veces que habíamos estado en playas nudistas, aún estando casi solos alguna vez, nunca se había quitado la parte de abajo. Las cosas se quedaron así, y estuvimos el resto de la tarde allí, de vez en cuando me fijaba en las miradas que echaba Elena a la polla de Andrés, y en una de las ocasiones que él se fue a bañar le dije que si la había gustado la polla de mi amigo, porque no dejaba de mirarla y me dijo que es que era bastante grande y encima depilada parecía aun más… que como para no mirarla…y nos echamos a reír. Sobre las 6 recogimos las cosas  y nos fuimos a casa a ducharnos y luego fuimos a Mahón a cenar algo.

Domingo (segundo día)

Nos levantamos temprano y nos fuimos a ver unos pueblos por la parte norte y luego nos iríamos a una cala a la que se accedía después de dejar el coche en un aparcamiento y andar unos 25 ó 30 minutos. Al llegar a la playa y Elena directamente se puso en topless, de hecho es que había salido de casa con una camiseta ajustada y sin sujetador y nosotros nos desnudamos. Nos dimos crema para no quemarnos, a Elena siempre la gusta que yo la de crema y ella me la da a mí. Y claro yo siempre me detengo mucho en sobarla bien las tetas y ella en darme bien de crema por mis partes y en mi culo, lo que  me produce una erección.

Cuando terminamos Andrés le pidió a Elena que si podía ponerle crema en la espalda, ella aceptó, se le extendió y cuando terminó le dijo Elena a Andrés que no se olvidase de echarse crema en el culo o se iba a quemar. Andrés contestó que se daría lo que pudiese pero que al final siempre se quemaba un poco porque no veía donde se daba o no daba crema. Con lo que mi mente calenturienta empezó a excitarse con la idea de un pequeño roce entre Elena y Andrés y dije que porqué no le ponía crema ella también en el culo. Los dos me miraron y Elena dijo que a ella no la importaba y Andrés no tardó en decir que vale. Así que Elena se puso a sobarle bien el culo a Andrés y de paso también le echó crema en las  piernas. No estuvo tanto tiempo como cuando me la da a mí  pero se tomó su tiempo. Yo me tuve que dar la vuelta porque mi polla se puso tiesa al ver como mi novia sobaba el culo a mi amigo y como se le movían los pechos con el movimiento al extender la crema. Y creo que a Andrés también se le puso dura porque tardó un rato en darse la vuelta. Y ponerse de cara al sol.

Habría una 20 personas en la playa y toda gente joven y casi todos desnudos. Sobre todo había parejas en las que el hombre estaba desnudo y la mujer en topless, así que salió el tema del nudismo y volvimos a picar a Elena para que se desnudase, a mí es que me excitaba que Andrés la viese desnuda, así que empecé a incordiar y a meterme con ella. Pero ella seguía diciendo que la daba mucha vergüenza. Antes de comer nos fuimos a dar un baño, y estuvimos jugando un poco a lo típico, yo te cojo, nosotros la cogemos y la lanzamos al agua, empujones, así que pollas y tetas estaban botando todo el rato y encima con tanto roce Elena me rozaba la polla y supongo que la de Andrés también rozaba con Elena con lo que estaba muy cachondo, y cuando Andrés se salió del agua cogí a Elena y estuvimos un rato cariñosos, nos metimos un poco más en el agua, aparté su bikini y se la intenté meter en su chochito que estaba muy dilatado y aceptó mi pene a la primera, empecé el mete saca pero la goma del bikini me rozaba en la polla.

Elena se quitó la parte de abajo del bikini lo sujetó en una mano mientras yo se la volvía a meter y continuaba el mete saca despacito para que la gente que había en la playa no se diese cuenta. No llegué a correrme porque el agua fría y el ritmo lento no me ayudaban mucho pero hubiese deseado poder correrme, porque estaba muy caliente. Así que se me ocurrió otra cosa y le quité la parte de abajo a Elena de la mano y me fui nadando, hubiera salido corriendo del agua pero con la erección que tenía… pues no era plan. Elena me siguió y yo me paré a una distancia prudencial, ella me miraba fijamente y con una cara de enfado increíble me dijo que por favor le diese la parte de abajo, yo no hice caso y aprovechando que había bajado el tamaño de mi pene fui hacia las toallas pero ella me gritó, y por la cara de cabreo preferí devolverle la parte de abajo, se la puso y salimos del agua. La verdad es que estaba muy enfadada. Cuando llegamos a las toallas, Andrés estaba sentado viendo lo que pasaba y me miró como diciendo.. “joder como se ha puesto”. Elena se sentó entre nosotros, me dio la espalda y se puso a hablar con Andrés. Comimos y después de comer Elena se dio la vuelta, me miró, se levanto y de frente a nosotros se quitó la parte de abajo y me volvió a mirar como diciendo:

-¿Esto es lo que querías, no?

Ufff… la verdad es que tenía una cara de cabreo increíble. Vi como Andrés miraba el coño de mi novia y su pequeña mata de pelo bien arreglada. Nos tumbamos y seguimos tomando el sol, al rato escuche como Elena le pedía  a Andrés que si le podía echar crema en la espalda, y al rato Elena le pidió que se la diese en el culo también. Yo me volví y Andrés me miraba como pidiéndome permiso, pero ella dijo que yo no tenía que decir nada, así que Andrés se echó crema en las manos y amasó el culo de mi novia, fue muy excitante. Y así pasamos la tarde, y poco a poco a Elena se la pasó el cabreo y la vergüenza y al final nos reconoció que la verdad no era para tanto y que se estaba muy a gusto. De camino al coche, estaba muy cariñosa y me pidió perdón por como se había comportado, que me había pasado con lo de quitarla el bikini, pero que gracias a eso se había quedado desnuda y había disfrutado mucho. Por la noche después de cenar nos fuimos a casa.

Ya en la cama, estuvimos hablando, recordando el día y yo comenté que se había puesto las botas tocando el duro culo de Andrés y si había disfrutado, ella me dijo que sí, que tenía un culo muy bonito y una polla enorme, y que cuando le estuvo echando crema en el culo, vio como Andrés tenía una pequeña erección y que daban ganas de comerse esa enorme polla… yo me reí y la dije que era una viciosa y que si quería que ya sabe, que a mi no me importaba. Ella dijo que no bromease… que era muy gracioso, pero que a ella le gustaba la mía y acto seguido se metió mi pene en la boca y de la mamada que me hizo me corrí enseguida, la eché todo en las tetas y después me fui a comerle el coñito, pero no me dejó, siguió mamándome la polla hasta que se me puso dura otra vez, se la metió de un golpe en el chocho  y echamos un polvo increíble, de los mejores que hemos echado.

Lunes (tercer día)

Andrés nos despertó a las 9, yo me levanté enseguida para ayudarle con el desayuno y cuando estábamos con todo preparado llamamos a voces a Elena que seguía en la cama, se oyó una voz como diciendo que ya venía y apareció vestida sólo con unas braguitas blancas, por lo menos se había puesto algo, porque habíamos dormido desnudos. Se sentó a la mesa y Andrés se empezó a reír y dijo que con lo bien que nos lo habíamos pasado anoche creía que no nos íbamos a poder levantar. Elena le miró y se puso roja y le preguntó que si nos había oído. Él dijo que sí… que las paredes son muy finas y que además, ella grita mucho. Se ruborizó y parece que se despertó con la vergüenza que estaba pasando, se miró las tetas y le preguntó a Andrés que si le molestaba que desayunase así o se ponía algo… claro… que iba a decir mi amigo, mirándola las tetas le dijo que por él que siguiese así. Después de desayunar nos fuimos a ver un pueblo y un faro y después nos fuimos a otra cala.

Aparcamos el coche y enseguida llegamos a una calita de arena blanca y preciosa. Nuestro guía nos dijo que si queríamos quedarnos ahí o si escalábamos por las rocas y andábamos un poco llegaríamos a  una cala en la que habría menos gente y nos podríamos desnudar… enseguida Elena dijo que a la otra para desnudarnos. La verdad es que se la veía muy lanzada. Después de escalar por unas rocas, y andar 25 minutos llegamos a una cala de unos 70 metros de ancho con arena blanca, y con muy poca gente, sólo había dos chicas en la otra punta de la cala.

Colocamos las toallas y nos desnudamos los tres directamente. Nos fuimos a bañar por el calor que teníamos del paseito y yo me salí enseguida. Me di crema como pude y al rato llegaron los dos, le pedí a Elena que me diese crema en la espalda y el culo, me lo dio, luego vi de reojo como Elena le daba crema en el culo a Andrés y después me pidió ella que la diese crema, yo dije que se la diese Andrés que no me apetecía levantarme, ella me miró con cara de cabreo porque la gusta que la de crema, que la sobe el culo, sus tetas, la tripa, las piernas… y me dijo que vale, que yo sabría. Claro, yo pensaba que como ya el día anterior Andrés le había puesto crema en el culo, que qué más daba que se lo diese otra vez. Así que Andrés empezó, Elena le repitió que en el culo también y cuando terminó, ella se dio la vuelta y le dijo que por delante también y que no dejase nada sin crema, e hizo hincapié en que no dejase nada sin crema. Yo abrí los ojos y se me puso una erección instantánea de solo pensarlo.

La situación se escapaba un poco de las manos así que protesté, realmente me apetecía ver la escena pero consideré que era bueno que protestase un poco y dije que qué libertades eran esas…  Elena me miró y me dijo que yo no había querido darle crema, así que alguien se la tenía que extender como siempre, además, que si yo alardeaba de que ser muy liberal y que no me importaba que la viesen desnuda los amigos ni me importaría hacer un trío ni cosas de esas, pues que no me tendría que mosquear ni dar importancia a que un buen amigo como Andrés  la diese crema.

Mi amigo me miraba como pidiendo explicaciones sobre que estábamos hablando y sobre que hacer… yo moví los hombros como diciendo que me daba igual y Elena le pidió que empezase… Giré la cabeza y vi como Andrés repartía la crema sobre las piernas, luego la tripa rodeando las tetas como para no tocarlas… hasta que Elena le cogió las manos, se las colocó sobre sus tetas y le dijo que le había dicho que por todas partes. Así que ahí estaba mi novia siendo sobada por mi amigo, y yo a su derecha viéndolo. Elena le insistió que siguiese con el masaje en los pechos que la relajaba mucho, ella seguía tumbada y Andrés estaba arrodillado a su lado. Cuando terminó Andrés dijo que ya había acabado  y dijo:

-Fíjate como me has puesto. Yo no sabía a que se refería porque yo estaba con los ojos cerrados y cuando Elena dijo: -Joder… vaya pedazo de polla…

Así que abrí los ojos, vi la tremenda erección que tenía Andrés y Elena riéndose y mirando la polla de nuestro amigo fijamente, además que es que la tenía a escasos 20 centímetros de su cara…pero ahí no quedó la cosa… porque Elena le dijo que todavía no había terminado que todavía faltaba su chochito… Andrés mi miró como pidiéndome aprobación y Elena le dijo que no me mirase, que se lo pedía ella y que terminase el trabajito, así que cogió la crema agarró el bote de crema, echó un chorro en las manos y pasó las manos entra las piernas de mi novia, lentamente, extendiendo bien la crema por todas partes y pasando las manos varias veces para retirar el protector solar que se quedaba los pocos pelos de su coñito y por encima de sus labios vaginales. Yo estaba a punto de correrme, y yo creo que ella también porque empezó a aumentar su respiración  y Andrés seguía con una erección increíble que mostraba un pene de por lo menos 20cm y muy, muy grueso. El mío es como la media nacional unos 17 y dicen que gordo, pero lo de Andrés era de película.

Una de mis fantasías estaba más o menos cumplida, yo pensaba que eso era lo máximo que podía suceder y yo ya estaba conforme. La situación era muy morbosa… pero iba a más… porque cuando terminó Andrés con el trabajito en el coño de Elena, este se tumbó mostrando la erección y Elena le dijo que si quería que le echase crema… Él dijo no puso pegas y Elena se colocó a su lado, Andrés seguía con la erección y cuando termino Elena con su torso y sus piernas, cogió la crema y se la empezó a extender por los testículos. A Elena y a muchas chicas os gusta el coger los testículos y masajearlos, y a Elena la encanta, pero a mi no mucho, así que no la dejo a menudo hacerlo, pero parece ser que a Andrés le encantaba y como él no decía nada ella seguía. Hasta que Andrés la detuvo y le dijo que parase o se iba a correr así que se iba a bañar. Elena le dijo que como se iba a ir así al agua, que si tenía que hacerse una paja que no se preocupase… y sin pedir permiso a nadie cogió la polla de mi amigo y empezó a hacerle una paja… yo ya si que estaba alucinando…Andrés estaba cortado y le dijo que parase, me miró a mi y me dijo que lo sentía… yo le miré y no sabía si pedir a Elena que se detuviese o… o lo que me salió por la boca.

-No te preocupes a mi no me molesta, además lo tiene que solucionar que ha sido por su culpa. Disfruta porque hace unas pajas increíbles… aunque se la da mejor aún chuparla pero…”

En lo que Elena se dio la vuelta para mirarme y dijo:

-¿Como que no?…y se metió la polla de mi amigo en la boca. Era increíble, Andrés abrió los ojos que yo creía que se le salían y la zorra de mi novia se metía la polla hasta que no la entraba más en la boca, además tenía que hacer esfuerzos para abrir la boca porque esa polla no era normal… y con una mano le tocaba los huevos y con la otra, cogió una mano  y se la llevó a una teta y después a su coño… buff… yo no podía mas… miré alrededor y la playa seguía casi vacía, solo un las dos chicas que estaban cuando llegamos justo a la otra punta de la playa y tomaban el sol tumbadas así que no veían nada… cuando me iba a acercar para sobar a mi novia y ver el espectáculo más de cerca, Andrés avisó que se iba a correr, y mi novia sacó la polla de su boca, la cogió con fuerza con las dos manos y la agitó hasta que descargó toda su leche sobre sus tetas. Cuando terminó con él… se vino hacia mí y se montó encima de mí, estaba cachondísima porque se metió mi polla en su coño de un solo golpe, yo estaba muy caliente también y me iba a correr muy rápido… y con esos movimientos no iba  durar mucho, me cabalgaba con fuerza, tenía una cara de salida increíble, gemía, y decía:

-Fóllame, necesito correrme y que te corras dentro de mí…

Le pedí que bajase el ritmo porque estaba a punto de irme pero ella dijo que no, que estaba a punto también ella que la faltaba poco, giré la cabeza para ver a Andrés que nos miraba y se estaba haciendo una paja, la tenía otra vez dura… no aguanté y me corrí dentro (toma la píldora), me miró y dijo:

-Joder, con lo poco que me faltaba, eres un capullo.

Y giró la cabeza a donde estaba Andrés, miró a su dura polla y sin dudarlo un momento se sacó mi polla y se colocó sobre Andrés, puso el capullo en la entrada de su coño y fue bajando poco a poco, pero sin dificultad mientras decía:

-Joder que pedazo de polla, como la siento dentro, que gusto… por favor… haz que me corra que el capullo de mi novio me ha dejado a medias…

Y comenzó a cabalgar brutalmente a Andrés. Al poco tiempo tuvo su primer orgasmo que lo tuvieron que escuchar las chicas que estaban en la otra punta de la cala… porque las vi incorporarse y mirar hacia donde estábamos, cambiaron las posiciones, ella se colocó debajo y ahora Andrés era el que la embestía. Estuvieron así un rato y mi polla estaba otra vez dura, así que Elena estiró la mano y me cogió el rabo, empezó a hacerme una paja. Me acerqué a ellos pero la postura era muy incómoda.  Andrés la colocó a cuatro patas, ella se metió mi polla en su boca y él fue poco a poco metiéndoselo por el chocho, fue fácil coordinarnos porque cuando Andrés se la metía hasta el fondo, ella se sacaba mi polla de su boca hasta el capullo y luego cuando se la sacaba del coño se metía mi pene hasta la garganta….Elena llegó a otro orgasmo al mismo tiempo que Andrés descargaba su corrida dentro de ella, y yo estaba a punto así que Elena aumentó el ritmo hasta que me corrí en su cara… fue increíble, terminamos los tres tendidos en las toallas,… y oímos unas palmas y unos gritos de ánimo de las chicas que compartían la cala con nosotros…

Después de eso nos bañamos y estuvimos en silencio tomando el sol. Comimos unos sándwiches disfrutando de nuestra desnudez y del paisaje y hablando de todo un poco, como si lo que hubiese sido fuese de lo más normal. Yo estaba excitadísimo, me había encantado y supongo que a ellos también. Después de comer jugamos a las cartas y  Elena estaba sentada como los indios, con lo que tenía el chocho abierto y se la veían los labios vaginales. Una de las veces se levantó a lavarse porque la seguía saliendo semen, y al volver le dijo a Andrés que desde cuando no follaba porque la había inundado el coño de leche. Andrés se rió y dijo que llevaba 3 meses… y ella le dijo que pobrecito. Después de eso le dije que si lo que acababa de pasar le servía para creerse de una vez por todas que, Andrés no era gay. Me miró y se quedó roja y Andrés nos miró sorprendido y preguntó de qué estábamos hablando. Se los explicamos y dijo que ya se lo habían preguntado alguna vez. Después Elena me miró y como regañándome me dijo que era un a capullo por habérselo dicho. Acto seguido le agarró su flácida gran polla y se la volvió a meter en la boca, dio tres  o cuatro mamadas, se la sacó de la boca y mirándome me dijo:

– Lo siento cariño, pero tengo que asegurarme a ver si le gustan las tías o es gay y además una polla así no se tiene todos los días”

Y siguió con la mamada, como estaba a cuatro patas yo tenía su coñito mirándome, no me pudo resistir y se la metí, estaba húmeda así que comencé a incrementar el ritmo, mientras ella seguía con la mamada, la embestía cada vez más fuerte y me excitaba cada vez más de ver como le comía la polla. No me di cuenta cuando Andrés intentó apartar la boca de Elena de su polla porque se iba a correr, yo seguí empujando y no dejé a Elena retirarse, con lo que su tuvo que tragar toda la leche y eso que nunca se la había tragado porque decía que era muy amargo. Pero ella siguió chupando hasta que se la dejó totalmente limpia.

Después Elena se corrió y yo seguí aumentando el ritmo, pero entre que me había corrido ya dos veces y que ella tenía el coño súper dilatado yo no pude correrme y tuve que sacar la polla, hacerme una paja y correrme sobre su culo… buff… vaya día. Estábamos reventados. Nos pegamos un baño porque estábamos sudando y después nos secamos y nos fuimos a casa. Por el camino Andrés me preguntó por qué no me había podido correr dentro y le dije que porque estaba ella muy dilatada con lo cachonda que estaba y por culpa de su enorme polla…él se echó a reír y dijo que por qué no se la había metido por el culo. Elena dijo que nunca lo había hecho por ahí y que seguro que dolía muchísimo. Andrés le dijo que no, que lo probásemos un día, pero que poquito a poco… que a amigas suyas les gustaba casi más que por la vagina. Y que a una ex novia la encantaba que la follase por un sitio y le metiese un vibrador por el otro, que la volvía loca de placer…

Llegamos a casa, nos duchamos y como era pronto nos sentamos en el salón. Elena fue la última en ducharse y al salir del baño, se pasó por el salón y nos dijo que si nos gustaba, se quitó la toalla en la que estaba envuelta y… ¡Tenía el coño depilado! Con las veces que se lo había pedido y nunca lo había hecho. La pregunté por qué se había depilado y me dijo que es que había visto esos días a muchas chicas así y que la gustó Así que dijimos los dos que era precioso y que estaba para comérselo. Se acercó me dio un beso y dijo:

-Pues venga.

Cogió mi cabeza y la acercó a su depilado chochito, que empecé a comer con locura mientras ella buscaba la forma de comerse la polla de Andrés. Estuvimos así un rato hasta que me pidió que la follásemos. Andrés se tumbó en el suelo, ella lo cabalgó y yo me coloqué enfrente para que me la chupase, estuvimos un rato así cuando se sacó la polla de la boca y dijo:

-¡Que gusto!, Andrés sigue por favor…

No sabía por qué era, así que me levanté y vi como Andrés la estaba metiendo dos dedos por el ano… como gemía… en esto que Andrés me indicó que me acercase y se la fuese metiendo poco a poco… al principio costó, pero luego fue entrando…que gusto me daba… estaba duro y rozaba mucho con mi polla…cuando ya tenía media polla dentro, Elena empezó a moverse y a gemir cada vez más fuerte. Era ella la que llevaba el ritmo de la doble penetración y cada vez con más fuerza y rapidez. Mi polla cada vez entraba más y más. Estuvimos un buen rato hasta que Andrés se corrió dentro de su vagina, al momento nos corrimos Elena y yo al mismo tiempo y ella gritaba como nunca la había oído. Se tumbó en el suelo y empezó a tener convulsiones y a sudar… tenía espasmos de placer… y solo sabía decir qué gusto…. Estábamos tan cansados que decidimos cenar algo en casa y ver una película.

Martes (cuarto día)

Por la mañana me desperté cuando Elena me empezó a hacer una mamada, así que nos pusimos en posición del 69 y después follamos como locos… parecía que no lo habíamos hecho en meses… cuando habíamos acabado Andrés abrió la puerta y nos dijo que a desayunar.

Decidimos volver a la cala del día anterior para estar más tranquilos. Elena estaba preciosa, desnudita, morenita y luciendo su coño totalmente rasurado sin pelos. Enseguida me abalancé sobre ella para extender su ración de crema por su cuerpo y me detuve en su depilado pubis. Me pidió que la diese mucha crema en el chochito porque lo tenía algo irritado de la depilación y de la tarde de sexo. La verdad es que si que estaba algo rojo. La sobé todo lo que pude metiendo los dedos donde podía, echaba cremas por sus labios vaginales, su ano, su culo, sus tetas…

Andrés la pidió que si podía darle crema en el culo. Cuando terminó Elena, le dio la vuelta y comenzó a masajear los huevos a Andrés y darle crema en la polla haciéndole una pequeña paja, pero la cosa no fue a más porque había más gente que el día anterior en la playa y algún niño, y no era educado ponerse a dar el espectáculo. Así que bromeando les dije que se fuesen detrás de los pinos. En esto que se miraron y se fueron al pinar que había detrás…

Estuve por seguirles, pero estaba cansadísimo y además había un grupito de chicas a nuestro lado que estaban buenísimas. Les dejé ir solos, y pensé que como Elena tenía el coño irritado pues sólo le comería la polla con lo que preferí ver a esas cinco preciosidades. Al rato llegaron los dos riéndose y nos fuimos a bañar. Andrés traía la polla muy roja y morcillona, con lo supuse que se habría corrido seguro. Toqué el coño a mi novia, vi que estaba mojado pero no muy dilatado, no chorreaba semen, así que pensé que le había hecho uno mamada y ya está. Pero cuando volvimos a las toallas, di crema a Elena y al sobarle el culo vi que tenía el ano rojo, dilatado y que le salía un líquido blanco… Así que miré a los dos y les dije:

-Elena te ha entrado toda esa polla en el culo. Me miró y con cara de viciosa me dijo. Es que me escocía mucho el coñito y era lo que había. Ha costado meterla, pero con la crema que me habías dado y un poco de cariño al final se ha podido… que gusto…vaya rabo que tiene, lo mejor ha sido cuando se ha corrido dentro, tu amigo parece una fuente con esas corridas que tiene…

Después de comer, recogimos las cosas y nos fuimos a casa a coger las maletas para coger el avión y volver a Madrid. Como os podéis imaginar fueron unas vacaciones increíbles y la verdad es que los polvos ahora son mejores, no sé lo que pasará cuando venga Andrés a vernos… pero seguro que ella quiere repetir…

Pero ahora me toca a mí probar a una chica distinta. Lo veo difícil, pero si sucede os lo contaré.

Espero vuestras opiniones y comentarios tanto positivos como negativos.

Autor: Dvdrel

Me gusta / No me gusta

Me hizo cornudo su jefe

Sonia gemía de gusto y vi que se corrió nuevamente. Eso les debió calentar aún más a ellos que aceleraron el ritmo. El primero en correrse fue Esteban, soltando un grito de gusto a medida que llenaba aún más el culo de mi novia con su semen. Cuando la sacó, el ojete de mi chica soltó un pequeño reguero de grumo hasta que se cerró.

Hola, mi nombre es Jaime, tengo 28 años y vivo con mi novia Sonia, que tiene 27 años. Nos conocimos hace cinco años y empezamos a salir juntos. Hemos compartido muchos buenos momentos y nos queremos mucho. En el sexo ella es muy cariñosa y comparto con ella una gran complicidad, ya que perdió la virginidad conmigo, aunque aún no me ha dejado desvirgarle su culito porque le da miedo.

Yo lo he respetado, así que nunca la he presionado en ese sentido. Ella es una chica bastante guapa, de pelo castaño, ojos marrones, 1’70 de altura, delgada, usa 85 de pecho, tiene un culito bastante bonito y un chochito delicioso que siempre se depila. Vivimos en Toledo, en un chalecito que compramos hace un año y que nos ha obligado a hacer malabares con el sueldo de ambos. Es aquí donde reside el origen de mis cuernos.

Sonia lleva tres años trabajando en una oficina de logística, llevando las cuentas y es un trabajo que le gusta y le reporta un sueldo digno. Está muy contenta con su empleo y supongo que eso fue lo que la impulsó a serme infiel. Todo ocurrió un fin de semana de finales de febrero de este año. Noté a Sonia bastante nerviosa e intranquila aquel día, pero a pesar de que me preocupé por ella me dijo que no pasaba nada, sólo que estaba un poquito estresada con el trabajo. Aquel sábado yo había quedado en ir a Madrid, a pasar la tarde con un amigo al que, por las circunstancias de la vida, hacía tiempo que no veía y me quedaría a pasar la noche en su casa. Quedé en irme por la tarde después de comer.

Justo después de la comida, me puse a fregar los platos y le dije a Sonia que en cuanto acabara me iría. Ella estaba bastante más nerviosa que por la mañana y me dijo que iba a casa de su amiga Lorena, que había quedado para tomar café con ella. Dicho esto, cogió sus llaves y se marchó. Supongo que pensaría que yo no tardaría mucho en irme y así habría sido de no haber decidido yo echarme a descansar un poco porque me sentí un poco mareado tras terminar de fregar y secar los platos.

Me quedé dormido como media hora y cuando me desperté me di cuenta de que tenía el tiempo justo para ir a la estación de autobuses antes de que saliera el que tenía que coger. Ya había cogido el pequeño bolso de viaje que me llevaba para ese día y me iba a marchar cuando escuché que abrían la puerta. Pensé en salir a ver a Sonia, pero la escuché que hablaba con alguien, una voz masculina. Algo no me encajaba en todo aquello, por lo que decidí esconderme en la cocina y ver qué ocurría.

-Bueno, ¿nos invitas a entrar? -Sí, pasad. –respondió Sonia con la voz temblorosa.

Sentí cómo pasaban ante la puerta de la cocina, cruzaban el recibidor y se quedaban en el salón. Esperé unos instantes y salí al recibidor, poniéndome de manera que no me vieran y me fijé en que Sonia estaba acompañada por dos hombres que yo conocía de su trabajo: eran su jefe, don Andrés, y el director de personal, Esteban. Su jefe era un hombre de 49 años, casado, de una estatura cercana al 1’80, ni gordo ni delgado, con unas buenas entradas aunque todavía bastante pelo, que ya tenía con muchas canas.

Esteban era algo más joven, 39 años creo que me había dicho Sonia alguna vez, también casado, de estatura similar a la de mi chica, delgado y moreno de pelo. Yo no entendía muy bien lo que pasaba, pero preferí seguir escondido para ver cómo seguía la cosa. Se pusieron a hablar:

-Mi querida Sonia. –Dijo el jefe–. Espero que no te eches atrás ahora. Cometiste un error en la contabilidad de la empresa bastante grande que nos ha trastocado mucho este mes. Lo normal es que ya te hubiese despedido, pero llevas varios años con nosotros y he preferido darte esta posibilidad de ganarte tu perdón. -Tampoco es nada tan grave, dijo Esteban-. Sólo te vamos a follar, únicamente será sexo y tu novio no tiene por qué enterarse. ¿No dijiste que necesitas el dinero de tu sueldo? Pues lucha por el.

Me quedé perplejo ante aquella frase “Sólo te vamos a follar”. No supe cómo encajar aquello, pero estaba claro que si habían venido era para algo importante. ¿Pero serían capaces de cepillarse a mi novia en mi supuesta ausencia? Algo en mi interior me incitaba a salir y poner fin a aquello, pero otra me decía que aguantase y viese lo que ocurría. Por ello me quedé escondido como si nada.

-Yo no me echaré atrás. –dijo Sonia cabizbaja y sin mucha convicción. Se notaba que no estaba haciendo algo de su agrado. -Pues entonces ya sabes… -contestó el jefe.- Ve y ponte una ropa un poco más sexy.

Sonia se fue del salón hacia su habitación y quedaron los dos hombres esperando. No lo podía creer. Habían chantajeado a mi chica con no despedirla a cambio de sexo. Me sentía bastante enfadado, pero he de reconocer que el morbo que sentía me impidió salir a evitar lo que se avecinaba. Sonia tardó varios minutos en volver y mientras los tíos hablaban de sus cosas, como si hubiesen venido sólo a tomar un café.

Cuando Sonia volvió al salón los dos hombres se entusiasmaron y la llamaron “putita”. Sonia llevaba un jersey rojo de cuello alto, una faldita blanca y unas medias de liga que la hacían parecer toda una prostituta. Los dos tíos la hicieron sentarse en el sofá y empezaron a tocarla, acariciarla y besarla. Sonia se resistía al principio, pero poco a poco se fue soltando y excitando con la situación. Al final la tumbaron en el sofá y Esteban metió la cabeza bajo su faldita e imagino que le empezó a comer el coño, ya que mi chica reaccionó con un leve gemido y empezó a estremecerse.

El jefe le quitó el jersey y el sujetador y se puso a chuparle las tetas, lamiendo sus pezones con mimo, excitándola aún más. Desde mi posición podía verlo todo, aunque no era el mejor ángulo. Aquello me dio un morbo tremendo y empecé a sufrir una erección. Al cabo de los minutos los dos tíos se pusieron de pie, la hicieron ponerse de rodillas (ya sólo llevaba la falda y las medias, aparte del tanga que asomaba por encima de la falda) y se desnudaron. Sus pollas estaban bien tiesas. La del director de personal era bastante normal, similar a la mía de 15 cm., pero la del jefe era un señor rabo.

Sonia se quedó perpleja al verla, ya que jamás había tenido ante sí una polla de ese tamaño.

-¿Te gusta, zorra? –Dijo el jefe.- ¿Nunca habías visto una polla como la mía? Admírala, son 19 centímetros de largo por 4 de ancho. Un pollón que se va a follar tu coño, pero que ahora quiero que chupes. Abre la boca, cariño.

Y acto seguido, el tío arrancó un flemazo de su garganta, lo mezcló con saliva y lo escupió en la boca de mi novia, que tuvo que tragárselo poniendo una cara de asco que a poco más y vomita. Volvió a centrarse en la polla que tenía ante su cara y, tras unos instantes pensándose el meterse aquel trozo de carne en la boca, abrió los labios y se la introdujo lentamente. El jefe soltó un gemido de gusto y puso las manos en la cabeza de Sonia, acariciándola y mirándola mientras chupaba.

-Joder… ¡Qué bien la chupas, zorra! Así, así, mueve tu lengua y acaríciame el capullo. Uffff, aaaaah. Jodida guarra, eres una maestra comiendo rabo.

La mamada que le estaba haciendo mi chica era de campeonato: chupaba todo lo que podía de aquel rabo, a pesar de que no le cabía todo en la boca; lamía con su lengua la punta del capullo y luego recorría toda la polla desde la base hasta el final. No sé cómo el tío aguantaba sin correrse, porque debía estar visitando el paraíso.

Al cabo de los minutos, se la sacó de la boca y dio paso a Esteban, que recibió otra excelente mamada de varios minutos. Yo ya no pude resistirme y me saqué la polla para hacerme una paja. Mi novia, siempre tan recatada y que sólo había follado conmigo estaba chupándoles la polla a su jefe y al director de personal. Y estaba claro que aquello no iba a quedarse en unas simples mamadas.

Cuando les pareció conveniente, la tumbaron de nuevo sobre el sofá y echaron a suerte quién se la follaba primero. La fortuna sonrió a su jefe que separó las piernas a mi novia sin quitarle la falda, echó a un lado su tanga y colocó la punta de su polla en la entrada del coño de mi novia. Yo no lo podía ver muy bien, lo veía casi de perfil, pero era una imagen morbosísima. Antes de que se la clavara, Sonia se sobresaltó un poco.

-¿No irás a metérmela sin condón? Por favor, ponte uno. -Tranquila, cariño. Antes de que me corra la sacaré, pero ya que vamos a follarte queremos sentir tu coño al máximo. Tú no te preocupes.

Y dicho eso comenzó a introducir cada centímetro de su polla en mi novia, que estaba poniendo una cara de gozo total, abriendo la boca y con los ojos casi en blanco. El jefe dio un golpe de cadera final y mi novia soltó un pequeño grito, pero ya estaba hecho: todo aquel vergajo estaba dentro de ella. Don Andrés inició un frenético mete-saca mientras bufaba; debía estar disfrutando como un cabrón. Esteban miraba la escena acariciándose la polla y con una sonrisa dibujada en la cara. Mi novia no pudo evitarlo y se puso a gemir con cada embestida de su jefe. Sin embargo, a los pocos minutos el jefe sacó la polla y se puso de pie.

-Joder, qué incómodo estoy aquí. Vamos a vuestra habitación, cariño. Quiero follarte en la cama en la que gozas con tu novio. Eso me da mucho morbo.

La idea no le hizo mucha gracia a Sonia, pero acabó aceptando y se fueron los tres hacia su habitación. Me quedé unos instantes en blanco y bastante contrariado porque me perdía el polvo, así que decidí acercarme a la habitación lo más posible. Y así lo hice: habían dejado la puerta abierta, así que me puse en la habitación de al lado, cuya puerta queda al lado de nuestra habitación y podía ver sin muchas dificultades.

Entre que me había pegado bien al marco de la puerta y que la sala en la que yo me encontraba estaba a oscuras era muy difícil verme, aunque ellos estaban más pendientes de nuestra cama de matrimonio. Cuando me fijé en la cama vi que el jefe ya había vuelto a penetrar a mi novia y se la follaba a un buen ritmo. Al momento mi novia soltó un gemido bestial, lo que significaba que se estaba corriendo. El jefe también se dio cuenta.

-¡Vaya con la puta! Se acaba de correr como una verdadera zorra con una polla que no es la de su novio.

A pesar de hablar, el ritmo de folleteo de don Andrés no bajaba. Eso sí, ahora se podía escuchar perfectamente el chapoteo del coño de Sonia con cada metida de polla: choft, choft, choft. Yo estaba cachondísimo y me la cascaba como un loco. No sé el rato que llevaban, pero poco a poco se vio que el jefe empezaba a dar espasmos y soltaba un grito de verdadero gusto. No había duda: se estaba corriendo, pero sin sacarla del coño de mi chica.

-¡Tomaaaaaa! ¡Hasta la última gota dentro de tu vientre, zorra de mierda! Joder, qué gozada de polvo. -¡Cabrón! –Dijo Sonia entre sollozos-. ¡Dijiste que la sacarías! ¿No entiendes que me puedes dejar embarazada?  -Preñarte forma parte del juego, cariño. Aumenta el morbo de una manera increíble. Además, tranquila. Si te preñamos te doy mi palabra de que no te despediré e incluso te daré un pequeño aumento para que hagas frente a los gastos. Así que relájate, que Esteban aún tiene que dejar dentro de ti su buena ración de esperma.

Jamás podré olvidar aquellas palabras. El muy cabrón disfrutaba soltando su leche en lo más profundo de las entrañas de mi novia y deseaba dejarla embarazada. Tras esperar unos segundos recobrándose de la corrida, el jefe sacó su polla del coño de mi novia y se levantó. Ahora era el turno de Esteban, el director de personal. Se tumbó en la cama boca arriba y le pidió a mi chica que se sentara encima.

Mi novia así lo hizo y pude ver perfectamente cómo se colocaba la polla de Esteban en la entrada a su chocho y se dejaba penetrar sentándose suavemente sobre la polla. Después de eso ella empezó a moverse y a recibir las metidas que Esteban le hacía. Sonia gemía y yo me estaba poniendo a tope con aquella escena.

Podía ver cómo por la polla del tío, a medida que la follaba, chorreaban pequeños hilos de semen que eran indudablemente de la corrida que minutos antes había soltado don Andrés en las entrañas de mi chica. Al final, tras unos cuantos minutos de folleteo, Esteban empezó a soltar su esperma dentro del coño de Sonia, que se resignó a recibir otra ración de grumo blanco en su interior.

Yo creía que con aquello ya iban a acabar, pero mientras Esteban se cepillaba a Sonia, don Andrés se había recuperado. La hicieron desnudarse por completo y ponerse a cuatro patas sobre la cama. Yo ya me imaginaba lo que iba a ocurrir y en cierto modo me daba rabia que le fuesen a desvirgar el culo ellos, aunque por otro lado la idea me excitaba muchísimo. Cuando el jefe colocó su estaca en el ojete de Sonia, ella protestó.

-Don Andrés, por favor. Por el culo no, que me va a doler mucho. Soy virgen de ahí. -Mucho mejor, así me dará más morbo el saber que voy a ser el primero en regar tus intestinos. –Dijo él.- Tú tranquila, cariño. Relaja el ojete y verás qué bien te entra y lo mucho que disfrutas.

El tío fue haciendo presión en el ojete de mi novia, que se quejaba levemente, hasta que su esfínter empezó a ceder y a dejar paso a aquel trozo de carne erecto. Conforme entraba en su interior, Sonia gritaba de puro dolor, pero el jefe no se detuvo hasta que toda su polla no estuvo dentro del culo de mi novia.

-¿Lo ves, zorra? ¿Ves como sí que te entraba? Y ahora disfruta, perra de mierda.

Y fue así cómo su jefe inició una brutal penetración, barrenándole el culo. Los chillidos de mi chica le ponían aún más cachondo y aumentaba el ritmo de penetración. La imagen de Sonia a cuatro patas, recibiendo polla por el culo y con su coño goteando esperma no la podré olvidar nunca. Mi polla estaba a punto de estallar, así que me fui al baño sin hacer ruido para correrme sin dejar rastro.

Desde allí escuché cómo el tío se corría, inundando los intestinos de Sonia. Después de correrme estuve unos minutos pensativo, no sabía cómo encajar lo que había visto. Sin embargo, volví a escuchar los gemidos de mi novia y me decidí a volver a verles. Cuando me posicioné nuevamente en el lugar desde donde les miraba vi que le estaban haciendo una doble penetración: Sonia a cuatro patas encima de su jefe que le follaba el coño y sobre ella Esteban penetrándola el culo.

Aquello ya era lo máximo y me volví a poner a tope. Los dos se habían acoplado perfectamente y la follaban a buen ritmo. Sonia gemía de gusto y vi que se corrió nuevamente. Eso les debió calentar aún más a ellos que aceleraron el ritmo. El primero en correrse fue Esteban, soltando un grito de gusto a medida que llenaba aún más el culo de mi novia con su semen. Cuando la sacó, el ojete de mi chica soltó un pequeño reguero de grumo hasta que se cerró.

Aquello debió encender aún más a su jefe, que no tardó en volver a correrse dentro del coño de mi chica. Ya era la tercera corrida que le echaban en su vientre y era algo queme excitaba mucho. Tras unos minutos de relajación, tomando aire, los tres se levantaron de la cama y se pusieron de pie, pero al momento obligaron a Sonia a ponerse de rodillas.

-Para terminar queremos que nos limpies la polla con la boca. –Dijo su jefe.-Están llenas de esperma y quiero verlas relucientes, ¿entendido?

Sonia se resignó nuevamente y empezó a chupársela a Esteban, que estaba visiblemente caliente y no tardó en sacarle la polla de la boca a mi chica, cascársela y correrse sobre sus tetas. Después, fue don Andrés el que metió la polla en la boca de mi novia y, agarrándola de la cabeza, empezó a follarle la boca. Era increíble ver cómo aquel tío aguantaba tantos polvos, aunque imagino que influía mucho el morbo de follarse a una empleada mucho más joven que él.

Al final acabó corriéndose en la boca de mi novia, algo que tampoco había probado jamás y se vio obligada a tragárselo para no ahogarse, ya que su jefe no sacó la polla hasta que no le salió la última gota de esperma. Cuando se la sacó, Sonia tenía una cara de asco y repugnancia tremenda y empezó a dar arcadas hasta que finalmente vomitó sobre las sábanas de la cama. Ellos se rieron y se vistieron.

-Bueno, cariño. –Dijo su jefe.- Te has portado muy bien, así que no te preocupes. Tu puesto en la empresa está asegurado. ¡Ah! Y espero que me digas pronto si te hemos preñado o no, ya sabes que te daré un pequeño aumento si estás embarazada.

Y tras eso, los dos tíos se despidieron y se marcharon. Yo no quise salir de mi escondite y esperé un rato a ver qué pasaba. Al final, escuché que mi novia entraba en el baño y abría los grifos de la bañera. Comprendí que iba a lavarse porque estaba llena de semen. La follada había durado casi tres horas, así que decidí marcharme y llamar a mi amigo para decirle que me había surgido un leve imprevisto, pero que ya lo había solucionado y me disponía a coger el siguiente autobús para Madrid. Al pasar al lado de la puerta del baño escuché perfectamente a Sonia llorar amargamente. Estaba claro que a pesar de haber disfrutado, aquello había sido una locura y se sentía mal.

Ahora ya han pasado varios meses, yo nunca le he dicho que la vi y ella jamás me ha confesado lo que hizo. Nuestra relación sigue muy bien, como si nada hubiera ocurrido. Ella sigue en su trabajo y todo parece irle de maravilla allí. Por cierto, que luce una hermosa tripa de 8 meses de embarazo.

Me encanta cuando estamos durmiendo abrazarla y acariciar su tripita y saber que el hijo que lleva dentro no es mío.

Autor: Zeromus2006

Me gusta / No me gusta

Mi hermanita marchosa

Le empecé a chupar el clítoris, yo estaba concentrado y tratando de encontrar el punto de máximo placer, estábamos en un espectacular 69, yo paré de hacer lo mío para poder disfrutar la mejor mamada que me hayan dado en mi vida, me vine que forma espectacular, ella hizo ruidos como si se hubiese atragantado pero se lo tragó todo, y me empezó a succionar hasta sacar la última gota.

Me llamo Andrés y les quería decir que esta página es una de las pocas  que tienen el placer de estar en mis “Favoritos”, son de lo mejor. Bueno, ahora vamos a empezar a contar lo que me pasó el otro día con mi hermana, Andrea.

Mi hermana tiene 19, es rubia mide unos 1.70, flaca, ojos marrones, unas tetas impresionantes, un muy buen culo y una cara hermosa. Yo sé que ella es linda, muy linda, pero nunca me sentí atraído por ella. Nosotros casi siempre nos peleamos por boludeces, siempre le compro cosas, la invito al cine, le doy plata y cosas así, como un boludo siempre gasto plata pero nunca recibo nada a cambio.

El lunes pasado me decidí, me voy a tomar pago por mis cuentas, no voy a esperar a buscarlo. Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma.

Ella me pidió usar la computadora y yo le dije que espere que yo tengo que terminar algo. Yo sé que ella siempre busca las fotos y textos que yo bajo de la Internet, pero yo lo tengo en un directorio con clave, ella sabe que esta ahí, pero no sabe la clave.

Lo que hice es dejar tres textos que bajé de la página sobre amor filial y unas cinco fotos de dos jóvenes que hacen de todo. Abrí una ventana de Word para disimular y le dije, terminé, ella me sacó de la silla y me dijo si puedo salir, le dije que sí y me fui a ver televisión al comedor, miré un rato MTV y a los 10 minutos subí el volumen del televisor y me acerqué a mi pieza sin hacer ruido.

Lo más interesante es que por la forma de mi casa, hay un pasillo del comedor a mi pieza, por lo tanto se puede ver a alguien yendo del comedor a mi pieza donde está la computadora, me acerqué y vi a mi hermana muy concentrada frente al monitor y su mano en su conchita. Mientras yo me acercaba ella se seguía excitando. Entré a mi pieza, ella no estaba en este mundo estaba leyendo un texto y masturbándose como loca, me dije a mí mismo, ¡dale! Al ataque.

Me puse atrás de ella y le empecé a tocar sus tetas por arriba de la remera que tenía, la esta sobando como loco cuando ella se dio vuelta me miró y me dijo, ¿qué haces? le dije:

• Ahora apago el monitor, y después vas a ver lo que te hago.

Así fue, apagué el monitor de la PC, y le di un beso, ella al principio no quiso cooperar, entonces agarré mi mano derecha y puse un dedo en su concha y lo empecé a mover, a los segundos ella abrió la boca y nuestras lenguas empezaron a bailar juntas.

Ella me empujó hacia atrás y se sacó la remera, ella no llevaba corpiño, por primera vez vi sus tetas en vivo, sin espiar, solos para mí.

• Ayyyy, grité como una bestia.

La muy guacha me agarró la pija por el short, y mi me empezó a apretar, yo le respondí mordiéndole un pezón pero con amor a mi hermana y ganas de hacérmela mía, no con la fuerza que ella lo hizo, le empecé a sobar el pecho derecho mientras chupaba el pezón izquierdo.

Yo ya estaba a mil cuando ella me dijo:

• ¡Dale!, Quiero ser tuya.

Me saqué el short y mi pija saltó como no sé qué.

Le arranqué la bombacha que tenía y la empecé a chupar el clítoris como nunca lo hice antes, yo estaba concentrado en el clítoris y tratando de encontrar el punto de máximo placer cuando me di cuenta que estábamos en un espectacular 69, yo paré de hacer lo mío para poder disfrutar la mejor mamada que me hayan dado en mi vida, le dije que me estoy por venir y ella dijo:

• Mejor, siempre soñé con tu leche, quiero tragármela toda…

Yo me puse a 10.000 cuando escuché eso y a los segundos me vine que forma espectacular, ella hizo ruidos como si se hubiese atragantado pero se lo tragó todo, y me empezó a succionar hasta sacar la última gota.

Yo pensé ahora va a empezar lo mejor cuando sonó el teléfono, yo no le di pelota pero mi hermana, dijo tengo que contestar, le dije que no, pero ella se levantó y fue a atender al minuto volvió y me dijo con una cara de diablo:

• Marina está por llegar en 5 minutos, me llamó del celular, prepárate…

Ella entró a su pieza y yo pensé a qué se refirió en prepárate. Pasaron los 5 minutos y vino Marina, lo que pasó el lunes pasado con Marina es otra historia.

Ya cuando mi hermana no me molesté para continuar con lo que empezamos, seguir cogiéndola, espero poder escribirla en el teclado.

Autor: Andrés

Me gusta / No me gusta