Anécdota de juventud

Me volteaba disimuladamente hacia la ventana para comprobar que seguía ahí, y cada vez que lo hacía me encontraba con esos ojos llenos de lujuria, me lo imaginaba masturbándose y eso me mojaba toda mi cosita. El vecino pudo contemplar con todo detalle mis juveniles nalgas, mis torneadas piernas, mi vaginita toda rapadita, como me excita el recordar esos momentos.

Hola, mi nombre es Martha y vivo en Monterrey, Nuevo León, México. Soy muy bonita y tengo un cuerpo envidiable (Eso me lo han dicho montones de veces hombres y mujeres que me conocen) actualmente estoy casada y si tengo algún defecto ese sería que soy extremadamente caliente, jiji.

Les voy a contar una anécdota (a ver si no se aburren) de cuando tenía 18 años. No se desde cuando me gustó esto de ser exhibicionista pero fue desde muy pequeña.

La casa de mis padres era muy grande y como necesitábamos dinero mi papá la transformó en vecindad (la casa de papá y mamá, y tres casas de renta, un callejón para que las familias que rentaban salieran y un patio chiquito que quedaba enfrente de la cocina y la sala de estar)

Nuestra casa estaba al frente y consiste en sala de visitas, comedor, dormitorios y sala de estar (donde ves la televisión, juegas, etc.) y la cocina… Todas con ventanas al callejón.

Los sanitarios y el baño, están afuera y son comunes para todas las familias.

Como les decía, en ese entonces mi papá estaba en Estados Unidos trabajando, en casa vivíamos mi mamá mis tres hermanitos (de 15, 11 y 5 años)

Como ven soy la mayor y única mujer. Hacía mucho frío, por lo que yo acostumbraba calentar agua en una tina y bañarme en un baño de aluminio (de esos grandes que usan para lavar la ropa) en la cocina o la sala de estar, esto para no salir de la casa y me fuera a torcer o a pegarme una pulmonía.

Esto lo hacía siempre que hacía frío… De hecho todos lo hacíamos (Mi mamá y mis hermanos también) En tiempo de calor si me bañaba en el baño de afuera. Bueno, ese día hacía frío y al salir a llenar la tina de agua (me iba a bañar) para calentarla, vi que estaba uno de los vecinos agachado (tendría unos cuarenta años) mirando por una de las rendijas de la puerta.

Estaban muy deterioradas porque no había quien les diera mantenimiento ya que mi papá no se encontraba, abrí la puerta para salir y me asustó. Él se paró y se fue casi corriendo sin decirme nada.

Todavía no sé porque no le dije nada a mi mamá, pero sabía que estaba mirando a ver que hacíamos.

Después de calentar el agua y al estar bañándome, de reojo vi como unos dedos movían la cortina y aparecieron los ojos del vecino.

Me hice la tonta como que no lo había visto y seguí bañándome. Sentía mucho miedo pero también poco a poco me empecé a excitar, al pensar que yo a mis 18 años ya tenía los senos grandes y estaba muy bien desarrollada, podía despertar los bajos instintos de personas mayores.

Mi corazón latía con fuerza y mi cara ardía de vergüenza y excitación… Suena extraño pero eso sentía.

Ese día tardé más en bañarme, y me ponía en diferentes posiciones para que pudiera apreciarme bien…

De vez en cuando volteaba disimuladamente hacia la ventana para comprobar que seguía ahí, y cada vez que lo hacía me encontraba con esos ojos llenos de lujuria, me lo imaginaba masturbándose su enorme miembro venoso y suave, y eso me mojaba toda mi cosita.

El vecino pudo contemplar con todo detalle mis juveniles nalgas, mis torneadas piernas, mi vaginita toda rapadita… mmhhh, como me excita el recordar esos momentos.

Él se apartó de la ventana hasta que me vestí completamente.

¿Les gustó? Pues a mí el haberlo contado me dejó algo sensible, jajaja.

Después les cuento otra de mis anécdotas, si quieren claro. Porque después supe que no nada más ese vecino se paraba en la puerta a “ventanearnos” como decimos por acá, sino que eran varios lo que lo hacían.

Además también pude comprobar que no nada más a mí me veían sino también a mi mamá, los muy granujas sabían todos nuestras rutinas y sabían a que horas vernos…

La pobre de mi mamá no creo que se haya dado cuenta de la cantidad de admiradores que tenia, jajaja.

Besitos.

Autora: Martha

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