En busca de sensaciones

De repente sentí su dedo en mi culo, me dolía, pero me gustaba, que sensación tan extraña, mientras me chupaba la verga y metía su dedo poco a poco, sentí su lengua en mi ano, la verdad es que estaba disfrutando muchísimo de eso. La alternaba con sus dedos.

Antes que nada, quiero decir que he leído tantos relatos en esta página que por fin me atrevo a contar algo mío. Bueno soy físicamente, moreno claro, mido aproximadamente 170, pantalón 34, tengo 28 años y tengo una voz muy varonil (bueno es lo que me dicen a cada rato). Me gustan los hombres sólo que desgraciadamente soy algo tímido, no me animo a –por decirlo así.- descararme. Sólo he tenido una experiencia sexual la cual contaré.

Era uno de esos días que no tenía nada que hacer, ya era tarde, como las 6 p.m. creo, estaba yo sentado en una banca mirando el tiempo pasar, como ya era tarde decidí irme a casa, cuando  se me acerca un hombre mayor de 45, yo tenía 25 en ese tiempo, me preguntó algo, sólo por sacar plática, me cayó bien porque estuvimos platicando por casi dos horas, sentí algo raro pues me insinuaba cosas. Al principio me resistía y quería irme, pero pensé “si no es ahora, ¿cuándo será?” y decidí quedarme para ver qué pasaba.

Nos fuimos a su casa, la verdad es que me inspiró confianza por eso acepté, de repente se me acercó y me dio un beso, un beso que en el fondo de mí esperaba desde hace mucho tiempo, yo sólo me dejé llevar, me dejé hacer todo  lo que quería y hacía. Me quitó toda la ropa, y me empezó a mamar la verga, también  subía hasta mi cuello y bajaba de nuevo, me chupó las bubis de una manera que jamás  podré  olvidar, eso me prendió muchísimo.

De repente sentí su dedo en mi culo, me dolía, pero me gustaba, que sensación tan extraña, mientras me chupaba la verga y metía su dedo poco a poco, sentí su lengua en mi ano, ¡ahhh! ¡Qué rico!, le dije. La verdad es que estaba disfrutando muchísimo de eso. Me metió la lengua hasta lo más profundo, la alternaba con sus dedos, de pronto sacó un pene de plástico y me lo metía suave, suave, yo me retorcía del dolor y placer por ser la primera vez que probaba eso, me dolía, pero pedía más, más. El la metía poco a poco hasta tenerla adentro toda, yo gemía. Mientras me la metía, también me la mamaba.

Me preguntó si quería que me metiera su verga, le dije que si, la cual era pequeña, tal vez 10 cm., pero que disfruté, pues era algo nuevo para mí.  Después de 10 ó 15 minutos de mete y saca sentía que se venía, a pesar del condón sentí algo calientito dentro de mí que la verdad se sentía soñado, apreciaba  el cielo. Terminó, pero yo seguía caliente y lo empecé a besar y tocar todo hasta que llegué a  su verga, la cual empecé a mamar desesperadamente, como un loco me decía: ”despacio, con calma”, de repente se le empezó a parar después de tantas mamadas,  me acomodó de tal manera que quedamos en un 69, me pidió que se la metiera, yo obedecí, le daba como si fuese la primera experiencia sexual (que lo era con un hombre, pues he tenido varias mujeres en mi paso).

Recuerdo que cuando me iba a venir le pregunté si podía hacerlo en su boca, me dijo que si, y así lo hice. Después de terminar nos quedamos un rato platicando y quedamos en que seguiríamos viéndonos. Pues a mí me gustó esa experiencia y por supuesto quería repetirla cuantas veces fuera posible, sólo que no fue así, pues en el transcurso de 6 meses que es lo que duró la relación de amigovios, sólo lo hicimos como unas 4 ó 5 veces. Hasta que se terminó dicha relación, pero yo estoy agradecido con él, por brindarme la oportunidad de conocer lo que es tener a un hombre y que lo tengan a uno, ¿ya saben no? ¡En todo y para todo!

Poco después descubrí que en el baño de un mercado muy conocido se podía tener sexo oral y hasta anal tal vez. El caso es que una vez que tenía la necesidad de entrar ahí, me di cuenta que la persona que estaba del otro lado se estaba masturbado, mi curiosidad hizo que me asomara por el hoyo que había, se dio cuenta y me dio a entender que si quería probar, con los ojos asumí que sí. Y él me puso el pene a mi disposición, estaba enorme, lo empecé a mamar hasta sacarle la leche. Y así seguí frecuentando ese lugar sólo que no era suficiente o no lo es.

A la fecha sigo sin encontrar a nadie, estoy seguro que es por lo poco aventado que soy, pues aunque hay veces que me doy cuenta que algunos hombres me miran o me dicen cosas, por miedo a que alguien me mire no les sigo el rollo, pero ahora estoy decidido a estar con alguien.

Bueno muchas gracias por leerme que estén bien.

Autor: Ángel

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Mi Primera vez Con el padre de mi mejor amiga

( Principalmente me presento,soy Laura de España, este es mi primer relato , habia escrito algunos otros pero nunca se me había pasado por la cabeza escribir uno erotico, este relato se lo dedico a Angel el padre de una amiga, aunque puede que nunca lo lea.)

Deje el cepillo de dientes en mi neceser, me fui a mi habitacion y me eche en la cama que me habian improvisado ya que me estaba quedando unos dias porque mis padres se habian ido de vacaciones, y yo no habia querido ir. Me quede dormida ensegída.

Me desperte por unos ruidos raros que habia escuchado en la habitacion de al lado y me dirigi hacia el ruido, cuando entendi de que era el ruido tube cuidado de que no me pillaran.

Yo tenia 17 años y no era una idiota, Angel, el padre de mi amiga estaba penetrando a una chica cuyo nombre desconocia. Por suerte Susana y su madre no estaban en casa por que me daria mucha pena ver lo que le estaba haciendo el cerdo de su padre, pero cuando me fije en su cuerpo fuerte, en su torso sudado y en su enorme pene me emepece a ponerme caliente. Me tire al suelo sin hacer ruido siguiendo observando la escena. Nunca habia sentido esta sensación, me levante del suelo con miedo a que me pillaran cuando terminaran.

Continue viendo la escena escondida, cuando angel aumento la velocidad y la penetro más rapido, siguio jadeando y la chica no paraba de gimir. Finalmente Angel derramo toda su leche dentro de ella. Y yo silenciosamente me marche a mi cama.

Pasaron dias desde aquella noche, la ingenua de su mujer no se daba cuenta de que tenia más cuernos que el padre de Bambi, Hasta que un dia yo estaba terminando de ducharme, era por la mañana, no habia nadie. Angel entro al baño para lavarse la cara y espabilarse. Yo rapidamente con miedo a que supiera que yo le vi esa noche cuando estubo con esa chica, cogi la toalla me seque, me la enrole por el cuerpo y sali de la bañera, Desgraciamente tropece y bese las frias baldosas del baño .

– ¿ Laura estas bien ? – Dijo mientras me ayudaba a levantarme

-Si… muy bi… – No conseguí terminar la frase

Le mire a los ojos azules que tenia, en su torso desnudo sudado tras una noche de enorme calor. Como yo siempre digo las desgracias nunca vienen solas, se me cayo la toalla y me vio completamente desnuda, mojada por el paso del agua sobre mi piel. Podía notar como mi rostro se sonrrojaba de verguenza, rapidamente recogí la toalla del suelo y me la enrrolle. Cuando me miro desnuda habia notado que habia sido una mirada de deseo pero yo no podía hacer otra cosa que mirarle los pies avergonzada. Empeze a subir la vista y vi que tenia una erecion, el me deseba a mi y yo a el desde la noche que vi como penetraba con su enorme pene la vajina de esa desconocida.

Empezo a acercase a mí , a cogeme de la cadera y atraela hacia la suya , note como su pene erecto tocaba la cintura atraves de la tela de su pijama, eso ponerme humeda. Levante la vista hacia sus ojos y aún contenian esa mirada de deseo.

-Se…

– Laura, te deseo desde el primer día que te ví desnuda mientras te duchabas. Y quieras o no hoy vas a ser mia.

Yo no dije nada, el poso su mano en mi muslo, elevo mi pierna y hizo lo mismo con la otra y me llevo a su habitacion.

Empezo a besarme el cuello cuando estabamos encima de la cama, el estaba encima mia entre mis piernas con su pijama. Descendio del cuello a los senos y de ahí a mi vajina, empezo a lamer mi clitoris, empece a extalar de placer y demotrarlos con gimidos.

Se levanto y se quito los pantalones de pijama y se apoyo de nuevo de mí.

– Por favor, no – le dije , aunque mi cuerpo pedia lo contrario , mi cuerpo si hablara pedia a gritos << Hazme tuya en este momento,penetrame con tu enorme pene muy profundo >>.

No me hizo caso el cogio su pene erecto y apollo la cabeza en mi vajina y la empezo a introducir dentro de mí, empece a notar como mi vagina daba de sí para que puediera entrar el enorme pene, empece a gimir de una especie de dolor y de placer. Note como un liquido corria entre mis piernas,me imagine que era sangre. Una vez que mi vajina no daba mas de sí o eso pensaba yo , el empezo a penetrarme un poco mas rapido, yo empece a gimir descontrolada me cerro la boca con un beso y yo le mordi los labios , me agarro de las manos y yo se las aprete del placer, mi cuerpo daba saltos de placer y aumento de velocidad y me penetro mas rapido y mas brusco, tube mi primer orgamo. No paro hasta deposito encima de mi su leche, ese liquido caliente que se deslizaba dentro de mí.

Nos miramos a la cara , los dos sudados y no sabia como pero con una simple mirada sabia que esa ocasion se iba a volver a repetir. No me sentí mal por que el padre de mi amiga me estubiera follando, ni por su madre. Me tocaba a mi ser egoista y disfrutar de este verano , Sitiendome más mujer.

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Abajo del manzano con Ángel

Entonces pasó lo que tanto había esperado, mi culo completamente húmedo a su merced, sentí la gruesa cabeza de su pene en mi entrada pero esta vez se deslizó hasta la mitad de mi ano con facilidad. Yo solo enterré mis uñas sobre la paja y cerré los ojos tratando de ignorar el dolor de tener 29 cms en mi culo hasta que llegó a tope, sus huevos golpearon los míos y pegué un grito de dolor.

Hola a todos, este es mi segundo relato, como recordaran Ángel es mi hermano mayor y yo soy José (Pepín) el menor, ambos fuimos dotados por la naturaleza, yo pensé que era el único pero ¡wow! mi hermano me rebasó, en fin mi relato anterior me deslechó mi hermano mayor, para aquellos que no leyeron mi pene mide 24 cms, y mi hermano el mayor carga 29 cms, si lo se, parece increíble, una fantasía, pero no no es así somos de un bello pueblo de Veracruz.

En esta ocasión, pasadas ya varias semanas después de que mi hermanito me rompió el culo, yo anduve sentándome con mucho cuidado y claro él me dijo que no me daría verga hasta tener el culo sano y así fue, aun así no perdíamos tiempo, por las noches ambos dormimos en el mismo cuarto completamente desnudos y no perdemos ocasión desde aquella vez para masturbarnos mutuamente o darnos unas buenas mamadas, la verdad es que esas noches me ayudaron a mamar mejor y con más experiencia  la verga de mi hermano y cuando ambos íbamos a corrernos tirabamos la leche por la ventana ya que ambos eyaculamos de manera exagerada, dejar la leche en el piso del cuarto sería muy obvio.

La mañana del sábado nuestros padres irían a la ciudad de Córdoba por víveres para la despensa, cosas que usamos en el rancho, tanto para la cosecha como para la casa y sabíamos que ese viaje seria de por lo menos 3 horas, así que nos apresuramos a hacer las cosas para tener la tarde libre  y solo llevar los desechos de paja y heno sucio a la orilla de la playa del río y así lo hicimos, justo antes de partir con la paja, la última tarea del día, mis padres salieron rumbo a Córdoba y vimos la hora, descaradamente mi hermano me tomó del cuello llevándome a sus labios carnosos y rosados propinándome tremendo beso que me levantó la verga la cual tomó entre sus manos y exclamó:

-Tranquilo José que ya sabes que lo vamos a repetir en el río ¿recuerdas putito? Me sonrojé y reí a lo que le contesté, -Si ya se a lo que vamos, y mira quien lo dice ¡tremendo puto que eres tú también! -Jajajajaja exclamó él soltándome un palmazo sobre la cabeza, calla hermano calla.

Seguimos tiramos la paja y yo no cabe decir que ansiaba comerme otra vez esa verga única que mi hermano poseía entre sus piernas, pero ohhh sorpresa, había gente en el maldito río lavando ropa.
Mis ojitos se llenaron de ansiedad y busqué la mirada de Ángel quien dijo,

-Ni modo José, para otra será…-Nooo, esperemos a que se vayan Ángel por favor- -Jajajaja, pero hermanito, eres tremendo tragón ¿verdad? -No me molestes Ángel, después de todo tú eres el culpable. -Vámonos José. no perdamos tiempo.

Mi ilusión de que me rompiera el culo se alejaba y no lo podía permitir así que llegando a casa él entró a descansar y yo corrí a la parte trasera del granero, tomé unos paquetes de paja y los coloqué bajo el manzano en el huerto de borregos, coloqué un cobertor grueso y encima dejé unas manzanas, entré corriendo a la casa, lo tomé de la mano, tapé sus  ojos y lo llevé bajo el manzano y destapé sus ojos , vi en sus ojos un brillo especial y una sonrisa se dibujó en su rostro.

-Pero José de verdad quieres que te coja ¿no es cierto? -Si Ángel es lo que quiero y por ti hice esto.

Sin decir nada me tomó entre sus brazos apretando mis nalgas y jugando con ellas nos tiramos sobre la cama de paja besándonos y jugando, besé su cuello, pecho, ombligo, todo su cuerpo tenía un sabor salado el cual solo me excitaba más y más, bajé esos jeans y vi su pene en completo estado de reposo no lo pensé más y lo introduje en mi boca con suaves movimientos su verga palpitaba y crecía en mi garganta y boca yo quise sacarla pero Ángel me sujetaba la nuca, su pene crecía de sobremanera yo ya no podía respirar y mis ojos lloraban. Hasta que él decidió soltarme, lo saqué de mi boca y tiré la cabeza abajo, la sensación de tener una verga de 29 cms ahogándome me excitó pero me enojó mucho lo que él hizo por la fuerza.

-Maldito imbécil ¿que tratabas de hacerme? le reclamé aun tosiendo por la asfixia. -Tranquilo hermano tengo todo bajo control. -Eres un idiota, eso, eres estúpido, casi me ahogas.

El soltó tremenda cachetada a mi cara sonrojada y mis lágrimas se salieron sin querer.

-Cállate José, quedamos que ibas a hacer lo que te pidiera sin rechistar ¿no es así? -Si, si pero yoo noo…

Y sin dejarme decir nada me volteó la cara en sentido contrario con otro golpazo. Mis lágrimas escurrieron por mis mejillas y le dije. Si hermano, haré lo que me digas.

-Bien bien así me gusta hermanito que se haga lo que digo.

Me tomó por el cuello, me tiró boca abajo, se puso sobre mí, ensalivó mi colita con su lengua cosa que me hacía gemir, no podía aguantar más esa lamida de culo.

-¡Ahhhhhyyyy! Para Ángel, para, ¡ahhhhh! -¿Te gusta José, dime te gusta? -Siiiiiiii pero vas a hacer que me corra ¡ahhhhhhhh!, para Ángeeeeel!

Entonces pasó lo que tanto había esperado, mi culo completamente húmedo a su merced, sentí la gruesa y chorreante cabeza de su pene en mi entrada pero esta vez se deslizó hasta la mitad de mi ano con facilidad.

-Ahhhhhhy me duele torpe, ¡hazlo despacio! Aahhhhhh. -Cálmate poco a poco entrara todo ya verás

Yo solo enterré mis uñas sobre la paja y cerré los ojos tratando de ignorar el dolor de tener 29 cms en mi culo hasta que llegó a tope, sus huevos golpearon con fuerza los míos y pegué un grito de dolor.

-Ahhhhhhh me estas rompiendo el culo Ángel, sácalo, Ahhhhhh.

Pero él comenzó ese doloroso pero delicioso mete y saca una y otra vez, el chasquido de nuestras pieles se hacía de forma lenta y rápida a la vez.

-Aahhhhhh, si Ángel si, ahhhhh, dale rómpeme el culo Ángel, siiiii. -Traga José, siempre supe que eras un tragón hermanito. -Siiiii amor, dale, rómpeme el culo, dale ahhhhha, haaaaa, aaaahhhhh.

Después de dolorosos 40 minutos de esa verga me volteó y subió mis piernas a sus hombros enterrándome más profundo su enorme y gruesa verga, yo estaba a mil y le grité… – Me corro Ángel, ¡me corro yaaaa! El se inclinó y tomó mi verga, la puso en su boca, lo que me súper calentó, y dejé ir 15 chorros de esperma caliente, los cuales bebió uno por uno como iban saliendo.

-¡Mmm! hermanito tienes una leche deliciosa, me dijo con una mirada morbosa. -Jaja mi sonrisa en la cara lo decía todo. -Aay Ángel eres un tragón de primera.

Sus contracciones no se hicieron esperar y nuevamente sentí en mi culo 18 chorros tibios inundando mi intestino, mis gemidos llegaban al cielo, es una sensación única, nos tiramos juntos abrazados dándonos besos de amor entre hermanos, rápidamente nos dimos un parón mirando la hora, ya habían pasado más de las 3 horas puestas por nosotros, aventamos la paja detrás del granero y guardamos la cobija, nos metimos al baño y nos duchamos lo más rápido posible, entramos y nos sentamos como si nada hubiese pasado, esta vez mi cola no sangró y lo disfruté más que la última vez, mis padres llegaron una hora más tarde debido al tráfico en la autopista y esa noche ¡dormimos mejor que nunca!

Las siguientes semanas ideábamos las maneras de tener sexo y mi hermano no quería cumplir esa promesa de que yo también le rompería el culo así que mi próxima historia será cuanto lo tuve que tomar por la fuerza, gracias por sus comentarios amigos, esta página nos permite muchas cosas, entre ellas nuestras historias que a través de la vida podemos contar, pueden darme sus comentarios a la siguiente dirección, ojo solo comentarios.

Dirección de contacto: satellites_angel_combs@yahoo.com.mx

Autor: José.

Y ahora a bajar un buen video y a gozarla… Clika aquí http://www.videosmarqueze.com/ no te lo prives.

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Mi niña

Tu perfume se confundía con tu aroma de mujer, conseguí acercar mi lengua hasta tu vagina estaba muy “mojadiña” y el sabor de tus líquidos me resultó tremendamente agradable empecé a lamer los labios y el clítoris, sintiendo como tu boca se tragaba todo mi pene, mi lengua se introducía entre tus estremecidas entrañas mientras mis manos ansiosas no dejaban de recorrer todo tu cuerpo.

Empezamos compartiendo una ducha fantástica, en la que nuestros cuerpos desnudos se habían acariciado sin prisas, enjabonándonos el uno al otro con suavidad y cariño, nuestras bocas se habían recreado con mil besos deliciosos y nuestro profundo abrazo de amor había elevado la pasión hasta el infinito… entonces fue cuando me pediste que saliera y te esperara en el dormitorio, que querías darme una sorpresa…

Me acosté aún mojado y expectante…, bajo las suaves sábanas de raso estaba desnudo y la impaciencia me ahogaba… la música, tan brasileira como tú y tan sensual y melodiosa, sonaba lejana en la otra habitación… las luces estaban atenuadas pero pude ver perfectamente como asomabas tu preciosa cabecita tras la puerta… tus cabellos caían lacios enmarcando ese rostro de ángel rubio, tus ojos brillaban como dos ascuas encendidas y tu boca semiabierta dibujaba una sonrisa especialmente pícara… me dijiste que cerrara los ojos mientras te acercabas, pero hice trampa y mantuve una ligera “rendija” en mis parpados para ver como tus pasos sigilosos te llevaban de puntillas hacia la cama…

Tu super sexi negligé transparente me permitía cuasi adivinar el oscuro triangulo de tu sexo, tus preciosas curvas y tus pechos hermosos que se balanceaban libres con un movimiento super erótico… tu perfume fresco y embriagador envolvía todo el ambiente…. cuando llegaste a un metro de mí, encendiste una luz que estaba oculta (era un pequeño foco que rotaba cambiando de color) y me pediste que abriera los ojos ya… empezaste entonces a bailar para mi, siguiendo el compás de esa música suave y sensible, y jugando con las diferentes luces del foco que solo iluminaba un circulo de 25 cm de diámetro chocando después contra una bola giratoria de espejitos que distribuía miles de partículas de leves colores bailando por toda la habitación…

Tus pezones estaban completamente erizados por el roce de la suave tela transparente y se erguían altivos… cada vez que te acercabas a mí, yo trataba (sin éxito) acariciarlos pero… ¡No me lo permitías! iniciaste un juego increíble que me puso a mil, enseñando y tapando tu sexo, tus pechos con una sensualidad que me volvía loco…

Yo empecé a acariciar mi miembro que estaba super erecto y entonces oí tu voz, ronca de pasión, murmullando con tu inconfundible acento… déjame a mí meu amor… retiraste las sábanas y empezaste a mimar con tu mano temblorosa mi pene palpitante… inmediatamente, tu lengua se deslizó por toda su superficie hasta llegar a los testículos que acariciabas con placer… yo mientras tanto había logado alcanzar ¡por fin! tus pechos.. pude primero rozarlos y después acariciarlos y besarlos con suavidad y firmeza… poco a poco conseguí con mucho cuidado que pasaras una pierna por encima de mí y tu sexo quedó entonces a 20 centímetros escasos de mi cara… el negligé remangado hasta la cintura me permitía una visión completa y tremendamente excitante…

Tu perfume se confundía con tu aroma de mujer y las luces y la música lo envolvían todo con un aura mágico y super cálido…., conseguí acariciando tu espalda, acercar mi lengua hasta tu vagina… estaba muy “mojadiña” y el sabor de tus líquidos me resultó tremendamente agradable… empecé a lamer suavemente los labios y el clítoris, sintiendo al mismo tiempo como tu boca se tragaba todo mi pene… mi lengua se introducía acariciante entre tus estremecidas entrañas mientras mis manos ansiosas no dejaban de recorrer todo tu cuerpo… ¡tus pechos trotando libres chocaban contra mi tripita! llevándome al paraíso… notaba perfectamente tu tremenda excitación y eso hacía que mis propias sensaciones se desbordasen…

Al poco tiempo, empezamos a sentir los dos esas convulsiones tan hermosas… enseguida me vacié dentro de tú al mismo tiempo que notaba tus espasmos acompañando a un super orgasmo conjunto… te dejaste caer desmadejada encima mía mientras girabas lentamente hasta que nuestras lenguas se reencontraron por fin en un beso enorme… compartimos los sabores mezclados de los restos de mi semen y los jugos de tu orgasmo… estuvimos lamiendo mutuamente nuestras caras, jugando como perrillos hasta dejarnos totalmente limpios…

Ya solo nuestras salivas se mezclaban con nuestras risas en esos besos apasionados… el momento era precioso… te quité despacio el negligé que estaba todo arrugado en torno a tu cintura y pude sentir plenamente la firmeza de tus pechos desnudos pegados a mi pecho que ardía de amor… así continuamos arrullados por la música sintiendo el tiempo detenido en nuestra burbuja, fuera de éste mundo… nuestras manos recorrían perezosas toda nuestra piel y nuestros ojos cantaban con alegría al amor…

Tú seguías tumbada encima mío y mi semi-erección aún continuaba… sin apenas darnos cuenta, gracias a los movimientos lentos y ondulantes a los que nos llevaba la música, mi pene húmedo empezó a reaccionar, y ya firme se estaba introduciendo de forma natural poco a poco dentro de ti.. ¡Como si conociera el camino él solito!…, tú lo recibías y lo acomodabas con ese susurro que ya sabes que me enloquece… “vení, vení”… y lentamente me fui poniendo encima tuyo mientras tus largas piernas se enroscaban en mi espalda… empecé de nuevo a rozar mi pene con tu sexo, entrando y saliendo despacio y muy suavemente… continuábamos bailando así abrazados y la música dirigía todos nuestros movimientos…

Al poco noté perfectamente como empezabas a sentir una larga serie de orgasmos suaves pero profundos (tus gemidos contenidos me confirmaban que tu tesao estaba siendo plenamente colmada), no sé cuánto tiempo seguimos así hasta que tú, agitada y temblorosa, me pediste que me derramara ya dentro de ti… aceleré mis movimientos y los hice más fuertes hasta que noté como mi esperma salía a borbotones chocando contra el interior de tu mojadísima vagina… tú me apretaste la espalda hasta casi hacerme daño al tiempo que un grito ronco, sin contención salió de nuestras dos gargantas al unísono…

Nos quedamos los dos temblando, sudorosos y muy felizmente abrazados… poco a poco, mi pene se fue saliendo con naturalidad de tu interior y me deslicé hasta colocarme a tu lado, al mismo tiempo que nos besábamos con una suavidad increíble… nuestras miradas llenas de lágrimas lo decían todo… así continuamos largo tiempo, murmurando miles de palabras tiernas, llenas de amor y de ilusión… y casi sin darnos cuenta nos fuimos quedando poco a poco dormidos, abrazaditos…

Nunca nadie ha sentido con más claridad, el cielo en la tierra…

Autor: Miguel

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Me deslechó mi hermano mayor

Mi hermano me enterró todo su vergón de un solo golpe, yo lloraba y él solo me embestía, sin darme cuenta dejé de llorar y mis retorcijones de dolor eran puro gozo. Mi pene tieso disparó 13 chorros de leche que se llevó el río y ni siquiera tuve que tocarme. Minutos después sentí en lo más profundo del intestino un delicioso calor tibio y húmedo. Mi hermano. Mi propio hermano me deslechó dentro.

Hola a todos, este es mi primer  relato y espero que no sea el último, empezaré por describirme, mi nombre es Pepe, soy un chico de 18 años, cuerpo normal, delgado fibroso, nalgonsin, de piel blanca y simpático como un chico de mi edad, mi hermano Ángel es un hombre de 24 años de más estatura que yo, con un cuerpo más grueso y fornido, ambos jugamos béisbol, pero él opta más por el fútbol, tal vez a  eso se deba su condición física, muy buenas piernas y unas nalgas de envidiarse, piel blanca y una sonrisa que mataría a cualquier chica del pueblo.

Pero yo hasta hace unas semanas había permanecido virgen, la razón de eso la generosidad de la naturaleza conmigo, pues mi pene mide aproximadamente 24cms, cabezón como un champiñón y 19cms de grueso, mis novias siempre que lo ven se espantan y me dejan plantado y caliente y yo tengo que terminar lo que ellas medio empiezan, pues mi historia comienza aquí, esto es real, somos de un pequeño pueblo de la región de Veracruz, lugar muy concurrido por sus bellezas naturales.

Cierta tarde como todos los días de trabajo en el campo teníamos que traer madera o leños, trozos de madera, para hacer fuego en la casa ya que aun cocinamos en brasero, así fue parte de la tarde, subiendo la madera a los caballos, el día antes había terminado con mi novia pues intenté tener sexo con ella pero ella se negó al ver mi verga dura y chorreante, hacía ya varios días que no me masturbaba y mi leche casi, casi se salía, en el último viaje mi hermano empezó a molestarme empujándome o desatando los leños, yo lo empujaba igual y en un roce pasó su mano cerca de mis nalgas, yo me prendí casi de inmediato y debido a que ninguno usamos ropa interior se notó mi erección, mi hermano no dijo nada, se agachó y yo me senté tratando de disimular cuando de pronto sin esperármelo y por detrás me llegó un cubetazo de agua helada proveniente del rio cercano, me levanté exclamándole:

-¡Hijo de perra! Que estás loco cabrón, está heladísima ¡Ahhhh…!-Tranquilo Pepín que es para ayudarte con esa macana que se te marcó en el pantalón mariquita. -Jódete exclamé. No soy ninguna marica. -Jajaja tranquilízate Pepín no es para tanto, además estamos en las mismas, no hay sexo carnal.-Ahh caray, ¿cómo que en las mismas?

Y sin pensarlo y decir nada tomó mi vergón en su mano derecha y lo acarició sin pena, yo aun erecto retrocedí pero él dijo: tranquilízate, somos familia hermanito y estamos igual, ninguna chica quiere esto: Se bajó el cierre de los pantalones y dejó caer un pene enorme de 29 cms, me quedé con la boca abierta pues era un trozo de carne enorme y gordo, me superaba por mucho, con un grosor de 21 cm aunque la cabeza de su verga era delgada en forma de punta.

Se acercó a mí y me desabrochó el pantalón, yo estaba a mil, solo de ver su miembro y sin más se puso a mamar mi verga y lo hacía con maña y táctica:

-Aaaay hermanito, esto, aaah, esto no está bien, le dije sin hacer nada.
– Tranquilo Pepito que tú harás lo mismo por mí, entre hermanos debemos cuidarnos.

Tomé sus orejas y comencé a bombearlo por la boca, que delicia el morbo de estar con mi hermano, de pronto se levantó tomándome por el pelo y me llevó hasta su verga. Instintivamente empecé a hacer lo que él hacía conmigo y al parecer le gustaba pues podía sentir su verga palpitar en mi lengua, me alzó y me dijo.

-Ponte en cuatro sobre esas rocas cabroncito, vas a saber lo que es un hermano mayor. -Peeperoo Ángel no, ¿qué me vas a hacer? acuérdate que soy tu hermano menor. -Jaja no seas mariquita y ponte en cuatro me dijo tomándome por los pelos, además me tienes que obedecer en todo ¿recuerdas? -Si Ángel pero no, eres mi hermano por favor, noo.

Me plantó un cachetón que me volteó la cara.

-O te pones cabrón o te va peor.

Le obedecí por ser el mayor y entonces comenzó a lamer mi ano, sentía su lengua entrar y salir con ritmo de mi hoyito…-Aaaaaay Ángel paraaa, aaaaaaaahh, para te lo ruego, pero él solo seguía en la profundidad de mi ano que sentía retorcerse de placer, sentí la punta de su tolete en mi entrada pero me hice hacia delante, me tomó por la cintura con fuerza y exclamó. -Va a ser como quiero que sea Pepito, por las buenas o por las malas, pero tú no me dejas como mis novias, caliente y chorreando leche.

En mi cabeza pasaron cientos de miles de ideas morbosas y recuerdos tristes pues me habían dejado igual muchas veces, así que coopere con él, paré la colita y le dije que me tratara bien por ser el más chico.

-Tranquilo Pepito, lo vas a querer diario, ya verás.

Comencé a sentir su cabeza ya lubricada por el precum y un dolor inmenso por el grosor del miembro viril de mi hermano…

– Ahhhhhhhhhh, Ángel paraaaa, ya no maaaas. – Tranquilo Pepín tranquilo.

Entonces un silencio se apoderó de mi hermano seguido por un torrente de lágrimas que salieron de mis ojos, me quedé mudo de dolor y casi de inmediato un alarido se escuchó de mi boca.

-Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh, putooooo, Aahhhhh.

Mi hermano me enterró todo su vergón de un solo golpe, yo lloraba como nena y él solo me embestía más y más fuerte, sin darme cuenta dejé de llorar y mis retorcijones de dolor eran puro gozo.

-Siiiiii Ángel, ahhhhhh, no pares bebe, dale ahhhhhh.- ¿Te gusta verdad nene, te gusta amor? -Siiiiiii dame verga hermanito, dame, no pares, ahhhhhhhhhh.

Mi pene tieso y rosado disparó por lo menos 13 chorros de leche caliente que se llevó el río.

–Aaaahhhh, Ángel para que me corrí, yaaaa, ahhh.

Nunca había eyaculado así en mis masturbaciones y ni siquiera tuve que tocarme. Minutos después el bombeo de Ángel cesó y sentí en lo más profundo del intestino un delicioso calor tibio y húmedo. Mi hermano. Mi propio hermano me deslechó dentro.

-Espera y disfruta lo que verás Pepito, solo espera.

Poco a poco sacó su pene, su leche no salía y me dijo. – Inclínate un poco y observa, salió una mezcla sucia de sangre, desechos y líquido espeso, una coloración rojiza seguida de una espesa y abundante cantidad de esperma de mi hermano, mi culo empezó a arder y a doler de sobremanera, yo me asusté por ver la sangre y él dijo.

– Mira, eso no es todo, mi culo no dejaba de escurrir de leche y él solo reía, yo lo miré y me vio llorando, nuevamente me volvió a golpear la cara con menos fuerza. -Compórtate como hombre pendejo, que te acabo de romper ese rico culito, y mira aun hay más, señalando su pene el cual estaba cubierto de desechos y sangre. -Pero Ángel es tuya debes curarte rápido. -No Pepín es tuyo, mejor mete el culo en el río y lávate hasta que salga agua limpia marica. -Vete al diablo, también eres un marica Ángel. -Sí, me contestó, pero soy tu marica y tú el mío, ahora vamos a lavarnos cochinote.

Nos lavamos y vestimos, yo no podia caminar de dolor y ardor, me era muy difícil, intenté subirme al caballo pero fue imposible, mi culo parecía drenaje de lo abierto que quedó y Ángel se soltó a las carcajadas, -Tranquilo mi putito que tendrás oportunidad de hacerme lo mismo y mira que con esa cabeza de champiñón que tienes se me está haciendo agua el culo Pepito. -Es que eres un marica exclamé, y entre juegos y arrebatos nos fuimos de regreso a casa.

Lo hemos hecho muchas veces y él me prometió que haría lo mismo pero debido a sus rotundos no tuve que tomar medidas extremas, jaja, de las cuales les mantendré al tanto, si es que veo publicado mi relato, muchas gracias amigo espero sus comentarios, ¿ok? solo comentarios esto es real, yo, mi hermano y mi fregado ¡culo!

Autor: Pepín

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Ángel del deseo

Su culo apretaba y al mismo tiempo ordeñaba mi verga que comenzaba a lanzar ondas de semen al interior de su trasero. Ángel me dijo, mi amor me voy a morir de gusto, me estás quemando las extrañas. Me estás ahogando en tu semen. Y comenzó a temblar como muestra de un nuevo orgasmo. Me mantuve en su interior y mi ángel seguía teniendo orgasmos.

Desde que había hecho el amor por última vez con Erika, quien con sus 18 años era una vorágine en la cama, que no me sentía tan maravillado con una mujer como aquel fin de semana en Londres. Esta historia comienza ese viernes luego del trabajo cuando esa joven, luego que su amigo tuvo que volver apresuradamente a su casa, fue dejada prácticamente tirada en medio de ese wine bar.

Toda su humanidad irradiaba inocencia, pero no era solo esa aura juvenil lo que atraía, sino que además poseía una belleza radiante y angelical, que era imposible no dejar de notarla. Su cuerpo poseía una arquitectura humana, estructura ósea como la llaman algunos, que podía ser el sueño erótico de muchos hombres y mujeres también. Su piel era blanca y más parecía una de esas finas lozas japonesas, que infunden cuidado y temor que se van a quebrar, con solo pensar que se les va a tomar. Sus ojos eran color violeta, sus labios gruesos rojos como una rosa recién abierta en una mañana de primavera.

El cabello negro era como el azabache que hacía resplandecer más sus facciones. Sus senos desafiaban la gravedad y se mantenían erectos sin necesidad de ningún soporte. Tenía una cintura estrecha que realzaba su culo que parecía de una avispa, con unas piernas que parecían haber sido moldeadas para sostener toda esa esplendorosa belleza. Llevaba un vestido de seda negro que se deslizaba como enredaderas por todo su cuerpo al tiempo que le daba un aire electrizante de libertad de movimiento. Con todo eso la convertían en un conjunto, que despertaba la necesidad y el deseo de que hay que tocar, palpar, sentir. ¡Hola! ¿Cómo te llamas? Me atreví a preguntarle sin saber porque lo hice, sobre todo cuando en ese lugar había otras doscientas personas con una decena de hombres que ya la devoraban con la mirada. ¡Ángel!, Me dijo con una voz que parecía que venía del cielo.

Un nombre exacto para alguien que debe venir desde alguna parte muy alta en el universo, allí donde se crea la belleza. Exactamente un nombre para llamar a una persona que nos puede enseñar cómo llegar al paraíso, pensé inmediatamente. Entonces me puedes enseñar el camino a ese lugar le contesté. ¿Que lugar? Me preguntó.

Estúpido yo me dije, se me han confundido los procesos cerebrales de las comunicaciones, porque creo que estoy hablando cuando realmente estoy pensando o estoy hablando sin pensar. ¡No, con ese nombre me tienes que llevar al paraíso!, me apresure a decirle. Pero porque lo hice, fue mi inmediata reacción. Creo que estaba hechizado. ¿Deseas ir a bailar? De nuevo mi arrebato. Era como si el instinto primitivo de cazador se sobreponía a mi normal comportamiento de profesional en el medio del barrio financiero de Londres. ¡Oh si me encanta bailar!

Y ahora que hago, me dije. No esperaba que las cosas se desarrollaran con esa velocidad. Hacia menos de treinta segundos que había cruzado las primeras palabras con ella y en los próximos treinta estábamos en la calle esperando un taxi para irnos a bailar a un club latino. Antes de llegar a ese lugar había ocurrido un cambio en ese Ángel, que era una verdadera rosa inglesa.

¡No te preocupes! me dijo, una vez que nos habíamos instalado en el interior de ese tradicional taxi negro londinense. ¡Me gustan todos los hombres! ¡Adoro cuando estos me desean y tú no lo podías evitar, se te notaba demasiado! ¡Tienes toda la razón, me tenías hipnotizado!  ¡Si ya lo sé!, me respondió. ¡Eso me pasa siempre con los hombres y con algunas mujeres también! ¡Porque soy como una gata que percibe a los machos y una hembra que percibe el deseo! Además me encanta el sexo, porque me mantiene feliz. Pero a diferencia de los felinos yo estoy en celo todo el tiempo…

En ese momento me sentí como una presa a la cual tenían acorralada y mis ínfulas de cazador desaparecieron. Me tenía que rendir. A mí me parece un milagro lo que ha pasado. ¿Qué quieres decir, un milagro? Porque así como tú que dices ser periodista a mí también me gusta escribir. En ese momento desde su pequeño bolso saca un papel y me lo pasa.

“Esa noche estaba tan excitada que eso dos muchachos no eran suficiente para llenarme el cerebro de placer. A pesar que tenía sus vergas, de cerca de veinte centímetros, llenándome tanto mi vagina como el culo. Eso llevaba ya cerca de media hora. Mis orgasmos se habían repetido varias veces, pero aun deseaba más.” Ese era el texto del primer párrafo de una historia que Ángel me pasó para que le diera mi opinión.

Me costaba creerlo aunque un lado de mi cerebro elucubraba, que quizás este fuera uno de esos sueños eróticos de los cuales se despierta todo mojado. Pero la lectura, el perfume y ese Ángel sentada a mi lado habían confundido aun más mis sentidos. Una cosa si estaba clara. La erección que tenía no me la quitaba nadie, sobretodo después que esas manos de largos dedos hace algunos minutos la recorrían suavemente por sobre mi pantalón, mientras leía esa historia titulada: Esclava del deseo.

Me había casado tres veces, divorciado otras tantas. Tenía varias amantes y convivía con una hermosa y ardiente mujer francesa. Pero Ángel, con veinte años, a la cual le doblaba en edad, me tenía arrinconado en ese vehículo un viernes en la noche. Al chofer del taxi por el espejo retrovisor le pude captar una sonrisa que reflejaba que percibía cual era la situación entre sus pasajeros. Momento por favor, es aquí a la vuelta, le dije al chofer al darme cuenta que ya había cruzado el río Támesis y habíamos llegado al club elegido.

Al bajar no sé si el chofer me dijo Que suerte que tiene. Expresando admiración o quizás envidia por mi compañía O que tenga suerte, queriendo decir que necesitaría mucha energía para satisfacer a esa mujer. Porque además Ángel tenía uno de esos perfumes femeninos que no solamente alteran sino alborotan todas las hormonas masculinas y el chofer del taxi también había sido afectado, al punto que después de saltar la luz roja del semáforo más cercano casi atropella a un pobre peatón. Cuando continuaba mirando por el espejo retrovisor el sensual caminar de mi ángel guardián. Todo ello me hacía dudar si era realmente un ser humano o un enviado del cielo.

Lo que sí estaba claro que era una diosa del sexo. Tan pronto comenzó a bailar conmigo en esa pista llena de parejas, en medio de la penumbra, me di cuenta que su vestido poseía una apertura en su frente y ella descaradamente bajo la cremallera de mi pantalón y se colocó mi aparato entre el matorral de su coño. No tenía ropa interior, se había apretado a mí, con movimientos de pelvis se había introducido el pene en su vagina al tiempo que me miraba a los ojos y pasándose la lengua por sus labios. De reojo trate de percibir si las parejas a mí alrededor se habían percatado de esta situación. Todos ellos estaban en su propio mundo quizás deseándose follarse entre ellos mismos.

En ese momento sentí como Ángel comenzaba a estremecerse y cerraba sus ojos. Estaba teniendo un orgasmo, sus piernas se aflojaban y tuve que agarrarla con más firmeza desde la cintura porque se estaba colocando flácida. Pero luego una pequeña sonrisa dibujaba su hermoso rostro y muestras de sudor aparecían sobre su labio superior dándole una visión mucho más erótica. Enseguida abre los ojos y me dice, gracias, lo necesitaba y se pega aun más a mí. Aun conservaba mi erección, el baile estaba por terminar ante lo cual la conduzco lentamente hacia uno de los rincones de la pista. Allí rápidamente se dio vuelta y en un solo movimiento se puso el pene entre sus nalgas luego de haberse levantado su vestido. Que por ser de seda colgaba como una cortina a ambos lados del miembro.

En ese momento coloca una de sus manos por atrás y comenzó a acariciarme desde el capullo a los huevos al tiempo que lo pasaba por el ojetillo de su ano. Una vez que lo enfiló correctamente comenzó a empujar hasta que como un guante de seda su culo fue recibiendo mi verga que ya estaba a punto de explotar. Ángel giraba su cabeza y me miraba a los ojos como una hembra poseída por el deseo y la lujuria para besarme y decirme… Métemela toda por favor que no aguanto más.

Muy pronto mis huevos chocaban con su coño mojado de jugos de amor. Su perfume me volvía loco, mi mano recorría su terso estómago y con la palma de la otra mano le acariciaba por sobre la tela del vestido sus pezones. Su culo tenía propia vida porque se movía como un río desbordado arrasando todas las energías que yo podía tener toda vez que tenía que sostenerla para que no cayera al piso.

En ese momento sentí como si en mi bajo vientre estuviera produciéndose una erupción que se iba convirtiendo en incontrolable. Su culo apretaba y al mismo tiempo ordeñaba mi verga que comenzaba a lanzar ondas de semen al interior de su trasero. Ángel me dijo, mi amor me voy a morir de gusto, me estás quemando las extrañas. Me estás ahogando en tu semen. Y comenzó a temblar como muestra de un nuevo orgasmo. Me mantuve en su interior y mi ángel seguía teniendo orgasmos y deben haber pasado otros quince minutos y otras tres canciones que fueron bailadas por las parejas en nuestra cercanía.

Creo que me he enamorado de ti, me dijo. Por lo menos para mí tú eres mi amor de este momento y así te recordaré por siempre, le contesté.

Autor: Andrés C.

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Se inicia en los placeres del sexo

Ángel, loco de placer, le arrancó el tanga a Cristine y le pidió que le comiera la polla, la cual estaba ya a reventar, mostrando unas venas llenas de sangre y de deseo incestuoso. Su primita cumplió con el cometido, y le empezó a pasar la lengua por todo el tronco erecto, mientras Sabrina empezaba a gemir gracias al sexo oral que le regalaba Sara.

Era la noche en que su hermano cumplía los 18 años cuando los efectos del alcohol provocaron unas consecuencias que nadie era capaz de imaginar.

Se encontraban en el piso Sabrina, una mujer de 1″56m, unos 65 Kg. de peso, regordeta pero con unas medidas de vicio 90-65-92; su hermano que era alto (1″82 m.), moreno y con un cuerpo atlético, en contraposición evidente con su hermana; y sus dos primas Sara, de 22 años, alta, delgada, con unos pechos más bien pequeños pero muy apetecibles y un culo de locura; y Cristine, de 19 años, más llenita que su hermana Sara, con una talla 105 de pecho y un culo parado capaz de enloquecer a cualquier hombre, sea cual fuere su gusto sexual.

A medida que iba avanzando la noche, las botellas se iban vaciando y las inhibiciones de nuestros protagonistas iban desapareciendo. Esto, añadido a un aumento del calor en el piso, hizo que Sara y Cristine decidieran, entre risas, quitarse sus camisetas para asombro del hermano de Sabrina, Ángel.

Pusieron una música provocativa, mientras los efectos del alcohol hacían que la musa del sexo, Sabrina, se quitara los zapatos. Se levantaron todos del sofá para ponerse a bailar; Sara y Cristine coqueteaban descaradamente con Ángel, bailando muy pegadas a él, mientras Sabrina iba entrando en calor. Sara se puso delante del chico acariciándole con sus sostenes el pecho musculoso, mientras Cristine le acariciaba, ya directamente, el culo con sus manos. Ángel creía estar en el cielo y notaba como su polla iba aumentando de tamaño, pero no sabía qué hacer ya que su hermana estaba delante de él.

Sabrina, por sorpresa de todos, se quitó la camiseta y los sostenes, dejando sus pechos al aire, argumentando que entre familia todo es permitido, frase que Cristine se tomó al pie de la letra y empezó a desabrochar los botones del pantalón de Ángel. Sara mientras tanto se había puesto delante de Sabrina y había empezado a lamerle los pezones, que poco a poco iban erectando, cosa que ponía a mil a la putita de Sabrina. Ángel, pensando que soñaba despierto le empezó a sobar las tetas a Cristine primero por encima del brassier y luego se lo acabó quitando.

La situación se iba caldeando y Sara se quitó los sostenes y los pantalones, mientras Sabrina le iba besando el cuello, los labios, cosa que acabó en un beso lésbico entre primas que hicieron que el pene de Ángel estuviera a punto de reventar de excitación. Cristine emuló a su hermana mayor quitándose los pantalones y mostrando una fina tanga que dejaba al aire los cachetes de ese culo que, Ángel siempre había deseado. Sabrina continuó desnudándose, siendo la primera que quedó en cueros mostrando su coñito peludo al resto de la gente, mientras Sara le lanzaba comentarios obscenos:

– Prima, eres la puta más grande que he conocido nunca, te pones en pelotas delante de tu hermano y de tus primitas y eso está muy mal…

Acto seguido, la tumbó en el sofá, le abrió las piernas y empezó a separarle los labios mayores con la única ayuda de su lengua y sus labios. Ángel, loco de placer, le arrancó el tanga a Cristine y le pidió que le comiera la polla, la cual estaba ya a reventar, mostrando unas venas llenas de sangre y de deseo incestuoso. Su primita cumplió con el cometido, y le empezó a pasar la lengua por todo el tronco erecto, mientras Sabrina empezaba a gemir gracias al sexo oral que le regalaba Sara.

Cristine continuaba con la mamada que sólo una puta como ella podía ofrecer a un macho caliente. Ángel estaba a las puertas del cielo y entonces ella, incomprensiblemente, paró de mamar.

– ¿Qué haces?, dijo Ángel, que no entendía nada.- Tranquilo cariño, que ahora viene lo mejor, le respondió Cristine.- Sí tiene razón, desde que empezamos a planear esta fiesta, pensamos con tu hermana que sería una buena ocasión para desvirgar a su querido hermanito. ¿ Y quién mejor que hacerlo que su hermana Sabrina y sus primitas?, dijo Sara.

Ángel se levantó y se prometió dejarse hacer todo aquello que aquellas zorras quisieran, placeres que él siempre había soñado y que poblaban sus pensamiento

s mientras se masturbaba.

Se fueron a la habitación de los padres de Sabrina, que estaban de viaje, y acabaron de desnudar al chico entre las tres. Estiraron a la furcia de Sabrina en la cama mostrándose ante el novato que se iba a estrenar nada menos que con su hermanita dulce y caliente.

La polla de Ángel se iba poniendo morada, mientras el chico comía el coño de su hermana con todo el deseo del mundo haciendo gemir de placer:

– Mmmm, cabrón que bien me lo chupas. Eres el hijo de puta que mejor me lo mama…

Ángel se incorporó y le metió toda su tranca, de considerables dimensiones, dentro de la vágina chorreante de su hermanita; mientras Sara y Cristine desnudas en el suelo de la habitación habían empezado un 69 que las transportaba al paraíso del placer incestuoso.

Ángel subía y bajaba, mientras su hermana gritaba como una posesa:

– Jódeme cabrón, quiero sentir tu polla dentro de mi, quiero sentir la leche de mi chiquitito dentro del chumino de la puta de su hermano. Me voy a correr… Me voy… Ah! Esto es lo mejor!!!!!

Su hermano no tardó en correrse entre medio de los gemidos de su hermana y de las zorras de sus primitas. Era la primera vez que follaba y sin condón había penetrado a su hermanita, toda una diosa del sexo.

Sara y Cristine estaban besándose y sobándose los pechos y los coños, que llevaban rasurados, cuando Ángel dijo:

– Bueno hermanita, hoy me has demostrado que eres la puta más grande del mundo y me has hecho muy feliz, pero ahora debes levantarme y dejarme cumplir un sueño que hace años que tengo, follarme a Sara.

Sara se levantó corriendo y se tumbó encima de la polla que aún rezumaba semen de su primo y la empezó a chupar; mientras Sabrina se abrió el coño con las manos para dejar que su prima Cristine le comiera los restos de semen de su hermano que se iban escurriendo poco a poco, entre sus piernas.

Ángel, una vez estuvo caliente, cogió a su prima por el pelo y la volteó gritándole:

– De cuatro patas zorra, quiero ver como tu coño se traga mi polla mientras te voz sobando los pechos… Venga puta mmmm…

Y la polla entró con gran fuerza provocando un leve quejido en la boca de toda una experta como era Sara. El ruido del bombeo envolvía toda la habitación.

Sabrina que aún estaba besándose con Cristine aprovechó para confesarle que:

– Mi hermano folla mejor que Pedro, que Víctor, que nadie; incluso mejor que mi padre…

Cristine no pareció sorprendida, el hecho es que todas las hembras de la familia habían sido desvirgadas por la enorme polla de 23 cm, del padre de Sabrina, Juan.

Sara no paraba de gemir y de pedir que Ángel se corriera, que no podía más, que su coño estaba lleno de esa polla que tanto había deseado ocupar el lugar que en ese momento ocupaba.

Ángel se corrió abundantemente dentro del coño de su prima, mientras Sabrina le chupaba el culo a Cristine sacándole verdaderos gemidos y aullidos de placer.

Sara se echó a un lado llena de sudor, y con el coño rezumando leche varonil. Estaba cansada. Su hermana, Cristine acudió rápidamente a su coño para chuparlo y dejárselo reluciente, libre de leche.

Ángel aprovechó para limpiarse la polla con las sábanas y dijo:

– Cristine, ya que veo que te gusta tanto mi leche la vas a probar directamente de mi pene, pero no por la boca ni por el coño, te voy a abrir el culo ese que tienes, para perder hoy mi virginidad en todos los sentidos.- No lo hecho nunca eso con ningún hombre, sólo con algún pepino o con algún plátano… Intenta que no me duela mucho tesoro, pidió Cristine.

Ángel se puso en la cama y Cristine se puso delante de él en cuatro mostrándole un culo semi-virgen aún mojado de la saliva de Sabrina.

La polla erecta estaba a pocos centímetros del culo de su prima y en vez de entrar suavemente usando algún lubrificante, lo que hizo fue echar la pelvis hacia atrás y de un solo golpe introducirle toda la polla en el apretado culo de su prima que empezó a gritar llorosa:

– Ahhh… Que daño… Animal… Para que me rompes… Hijo de puta… Que no cabe toda… Que me vas a desangrar…

Sara y Sabrina para que callara empezaron a chuparle las orejas, el cuello, a besarle los labios, a lamerle el cuerpo, a sobarle las tetas y a meterle uno, dos, tres, cuatro, hasta cinco dedos en el coño. Cristine empezaba a gemir mientras Ángel luchaba como un animal en celo por correrse en el culo apretado de su prima, entraba y salía sin piedad, mientras los gemidos acallaron los gritos de Cristine.

Ángel acabó por correrse ahí dejando a su prima para el arrastre, sacó su polla y le pidió a su hermana que se la limpiara con la boca, mientras el culo de Cristine rezumaba sangre y semen que la boca experta de Sara se encargaba de lamer, dejando el ano brillante y con mezcla de jugos de los tres amantes.

Una vez terminada la limpieza de la polla de Ángel, decidieron dormir. Sabrina y Ángel en la cama de sus padres y Sara y Cristine en el sofá.

Sabrina y Ángel rápidamente pudieron conciliar el sueño, en cambio las hermanas se pasaron buena parte de la noche en juegos lésbicos e incestuosos, en lo que se convertiría con el paso del tiempo en una costumbre.

Autor: Roger

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Mis primos

Ángel se aplicaba a extender el bronceador sobre los pechos de su hermana, acariciando con sus pulgares los pezones cada vez que se acercaba a ellos, la escena empezaba a provocarme una insaciables ganas de masturbarme cuando Isabel, con la voz entrecortada por los gemidos que las caricias de su hermano empezaban a arrancarle, me pidió que me tumbase a tomar el sol junto a ella.

Las vacaciones de verano en el pueblo de mis padres venían siendo un suplicio en los últimos años, sin embargo en esta ocasión parecía que podría salir de la monotonía. Habían venido mis tíos de Madrid a pasar unos días y como mis tres primos y yo nos aburríamos soberanamente mi hermano había accedido finalmente a prestarnos su recién construido chalet para pasar un día de sol y piscina. Bien pertrechados de bebida y con algo de comida partimos a las nueve de la mañana con el kit completo de playa, algo apretados en mi utilitario, todos los primos somos bastante altos y corpulentos, lo cual tampoco era inconveniente pues el viaje no llegaba a los diez minutos.

Nada más llegar a la casa mi prima Isabel saltó del coche corriendo como loca hacia la piscina mientras nosotros descargábamos el resto del equipaje, una vez instalados mi primo Ángel, el mayor de todos, decidió comenzar a caldear el día con abundante sangría fresca, así que cuando ambos salimos al jardín cargados de jarras encontramos ya a Isabel y Juanma chapoteando en la pequeña piscina. La piscina que mi hermano había construido no era demasiado amplia, pero suficiente para pasar un buen día de campo, 3×8 metros, con una mitad de aproximadamente 50 cm de profundidad y otra de 1.50. Isabel estaba en la parte menos profunda, desprendida ya de su pareo exhibía su escultural 1.75 bajo un insignificante bikini verde de cuerdas, era una chica despampanante a la que siempre había tenido que apartar de los buitres de mis amigos, larga melena rubia rizada, pecho inmenso pero perfectamente erguido, y unas piernas larguísimas acabadas en un culo duro coronado por una cintura de avispa que sus buenas horas de gimnasio le había costado conseguir.

Isabel chapoteaba haciendo aguadillas a Juanma, mi primo más joven, que a sus 18 años ya era más alto que su hermana y presentaba un físico perfectamente dibujado por todo tipo de deportes y culminado por unos ojos azules que hacían babear a las chicas de aquel pueblo por él, de la misma manera que los chicos babeaban por su hermana.

Mientras bebía sangría junto a Ángel observando la escena no había podido evitar recrearme en los pezones de Isabel grandes y duros que ya eran explícitos bajo la escasa tela que cubría su cuerpo y que de vez en vez se dejaban ver por el borde de la misma debido al bamboleo de sus enormes tetas, sin ni siquiera darme cuenta me había empalmado bajo los vaqueros y me disponía a pasar a la casa para cambiarme cuando Ángel se desprendió de su chándal allí mismo quedando completamente desnudo. Me sorprendí y me admiré, pues mi primo,  poseía un físico impresionante debido a su asiduidad al gimnasio y su afición por la natación, que lucía aun más encontrándose moreno como lo estaba, es tan alto como yo, 1.88, y si bien el gimnasio no le ha proporcionado el volumen que a mi desde luego le ha definido mucho más todos los músculos de su cuerpo, sin embargo lo que más me sorprendió fue su verga, que debía hacer diez años que yo no veía, y que lucía empalmada lo cual no parecía importarle ni a él ni a sus hermanos que ni siquiera habían mirado, me invitó a hacer lo mismo y no queriendo pecar de mojigato lo imité, lo cual le dio una oportunidad de esbozar una sonrisa cuando observó mis 19 cm más inflamados de lo que la decencia aconseja.

Nos introdujimos en la piscina pare invitar a beber a Juanma e Isabel, y entonces pude observar como ésta prestaba a mi polla toda la atención que no había prestado a la de su hermano, que por otra parte he de reconocer que resultaba aun más vistosa que la mía. Isabel no tardo en animarse en hacer top less para “evitar marcas” y la visión de sus tetas enormes y morenas me llevo a una situación bastante embarazosa para contener una erección en toda regla, sin embargo pude observar como Ángel, consciente, se sonreía e invitaba a su hermana a beber hasta apurar la sangría.

A la sangría siguieron los combinados, y al filo del medio día, cuando yo ya creía haber sido capaz de contener mis impulsos, Isabel algo más bebida de la cuenta se me acercó por detrás y acariciando sensualmente mi espalda comenzó a alabar los excelentes resultados que su “primito” estaba obteniendo en el gimnasio, eso provocó instantáneamente una erección completa que llevó a Ángel a pedir a Juanma que se acercase a la cocina a por no sé que insustancialidad, mientras Isabel salió del agua y quitándose el tanga se tumbó a tomar el sol de mediodía mientras invitaba a su hermano a esparcir crema por su cuerpo.

El masaje de Ángel, con ostensibles muestras de erección, no impedía a Isabel seguir bebiendo, dando ya muestras evidentes de borrachera, Ángel se aplicaba con sensualidad en extender el bronceador sobre los pechos de su hermana, acariciando con sus pulgares delicadamente los pezones cada vez que se acercaba a ellos, la escena empezaba a provocarme una insaciables ganas de masturbarme cuando Isabel, con la voz entrecortada por los gemidos que las caricias de su hermano empezaban a arrancarle, me pidió que me tumbase a tomar el sol junto a ella. Algo avergonzado, pues mi polla estaba ya totalmente dura, la obedecí y me tumbé, boca abajo eso si para intentar disimular.

Cuál no sería mi sorpresa cuando Ángel extendió su masaje bronceador a mi espalda, moviendo acompasadamente sus manos una ya sobre los muslos y las ingles de Isabel y otra sobre mis dorsales que yo instintivamente tensaba; apenas me atrevía a mirar pero cuando lo hice pude ver a Ángel totalmente empalmado de rodillas entre los dos tensando sus más que sugerentes músculos a la vez que me acariciaba a mí y comenzaba a masturbar a su hermana. Ágilmente mi primo cambió su posición y sin abandonar las delicadas caricias sobre el inflamado clítoris de Isabel pasó a ponerse a horcajadas tras mi culo, que yo mantenía ya totalmente tenso intentando, inconscientemente, hacerlo lo más atractivo posible, y comenzó a intensificar su masaje sobre mi espalda acercándolo progresivamente hasta mi trasero que no tardó en apretar con su fuerte mano derecha. El masaje me excitó más de lo que nunca pude imaginar que un hombre me pudiera excitar lo que llevó a mi polla a una explícita solicitud de pasar a mayores sin que mi mente totalmente anulada por la situación plantease ningún dilema moral. Mientras Ángel aplicaba con delicadeza crema entorno al agujero de mi culo a la vez que su enorme polla rozaba mis glúteos, provocando espasmos automáticos en la mía, su hermana gemía retorciéndose de placer a causa del vigor se la paja con la que la estaban obsequiando.

A los gritos del orgasmo de Isabel, siguió una dedicación exclusiva de Ángel hacia mi persona que con un decidido tirón en mis hombros me invitó a incorporarme y ponerme de rodillas ,el se puso detrás de mí en la misma posición acomodando su polla entre mis nalgas lo que provoco un nuevo espasmo de mi polla que dejo salir algo de jugo preseminal, siguió con el masaje en los hombros a la vez que me besaba el cuello con delicadeza lo que, ayudado por el alcohol, comenzó a arrancarme gemidos de placer; Isabel, por su parte, había comenzado un nuevo masaje sobre su coño chorreante y con nuestro cambio de posición decidió arrastrarse por el suelo hasta colocar su cabeza justo debajo de mi polla, comenzando, con la mano que aún le quedaba libre, un delicioso masaje en mis huevos.

Ángel continuó el masaje pasando sus manos a mi parte anterior y excitando mis pezones como no recuerdo que me lo hayan hecho, esto provocaba nuevos goteos de mi polla que mi prima recibía ansiosa en el suelo con lo boca abierta. Entonces la mano izquierda de Ángel desapareció de mi pecho y la noté en mi culo primero un dedo untado en crema que se movía endemoniado y me hacía gemir al compás de Isabel que se masturbaba al límite de la excitación. Con el orgasmo de Isabel entró el segundo dedo en mi culo ahora con una penetración violenta y secuencial que me daba aun más placer si cabe, el tercer dedo vino acompañado de la boca de mi prima que se tragó mi polla dura y comenzó a chupar.

No necesitaba mucho más para correrme, pero entonces los dedos de Ángel dejaron mi culo y su polla entró con dolor pero sobre todo con placer en una violenta embestida que me obligó a inclinarme para facilitar el trabajo de mi primo, que con su segunda embestida me provocó una corrida brutal que Isabel se tragó con el vicio que todos mis amigos habían soñado poder llegar a disfrutar. Una nueva embestida bastó para volver a empalmarme y dejarme totalmente a cuatro patas mientras Isabel se incorporaba y yo, con la dificultad que mi postura implicaba, observaba como besaba libidinosa a su hermano compartiendo la corrida que yo había tenido segundos antes.

Ángel bombeó un buen rato en mi culo hasta que yo estuve de nuevo a punto, gracias en parte a la paja que Isabel había comenzado, fui el primero y lo hice más excitado de lo que nunca había estado, con violencia aplicándome como nunca, moviendo mi culo para incrementar sus aullidos de placer, mientras tanto Ángel, tras de mí, se volvía a empalmar pajéandose y se acercaba a nosotros colocando su polla en la boca de Isabel que se quedaba sin aliento entre chupadas y gemidos. Mi prima orgasmó y cambió de posición colocándose a cuatro patas para que Ángel la follase por el culo mientras chupaba mi polla.

Mi primo tenía clavada una mirada viciosa en mis ojos mientras se follaba con fuerza a su hermana, lo que me incitó a sacar la polla de la boca de Isabel y ponerme de pie junto a Ángel para que pudiese chupar mi verga. Yo estaba a punto y Ángel también, mientras Isabel enculada había tenido un nuevo orgasmo así que su hermano sacó la polla de su culo y se puso de pie junto a mi besándome en la boca con sensualidad a la vez que intercambiábamos una paja que acabó al compás sobre la boca, la cara y las tetas de la zorra de mi prima.

Un último beso en la boca de Ángel y otro en la comisura de los labios de Isabel, lamiendo parte de nuestro semen, fue la señal para indicar que habíamos acabado y que había que volver a la piscina a refrescarse, sin embargo un gemido ahogado nos hizo volver la mirada hacia la puerta de la casa donde Juanma, que lo debía haber visto casi todo, se corría terminando la que parecía una excelente paja

Autor: Prespas

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Mi cuñado

Coloqué mi húmeda verga sobre la entrada de su hermoso culo, y con un movimiento certero logré la ubicación que estaba esperando. Con sus manos abrazó mi espalda y me trajo hacia la gloria. Todo estaba hecho. Mi verga reinaba en las profundidades infinitas de su ser. Hasta ese momento me percaté que estábamos sudados sobre la alfombra y yo me sentía el rey del mundo.

Me llamo Alejandro, tengo 25 años, soy de Mérida Venezuela y actualmente vivo en Caracas. Soy profesional, muy de closet, aunque no me considero reprimido, sólo cuidadoso, porque para mi corta edad tengo un muy buen puesto dentro del gobierno, y me rodeo de gente acartonada que critica la vida de todo el mundo como una prueba evidente del reproche que sienten hacia la suya propia.

Me gradué de abogado en julio de 2003 en la Universidad de los Andes y pronto conseguí empleo con el gobierno, en poco tiempo he ascendido bastante lo cual me mantiene muy ocupado y sin mucho tiempo para mí. Durante toda mi carrera tuve una relación con una chica de San Cristóbal, ella se graduó de arquitecto, pero consiguió trabajo en Maracay y aunque nos queda relativamente cerca, mantenemos horarios de trabajo tan disímiles que poco nos vemos. Mantenemos esta relación porque de alguna forma funciona para ambos. No nos agobiamos, no nos vemos a diario de tal forma que cuando estamos juntos prevalece la calidad de tiempo no la cantidad.

Supongo que ya estaréis aburridos de mi descripción tan exhaustiva, pero debo enmarcar bien las cosas para que entendáis de qué hablo. Hace unos meses específicamente para finales de julio mi novia me dice que su hermano está finalizando ya la carrera y que consiguió hacer su período de pasantía en una prestigiosa empresa con sede acá en Caracas. Yo conocedor de la solicitud que procedería a continuación me negué de inmediato. “Tu hermano es un animal, sabes lo mal que siempre nos hemos llevado, no aguantaría una semana viviendo con el bestia ese” ante tal reacción mi novia, a la que por cierto casi nunca le niego nada se mostró comprensiva y me dijo que tenía razón. Que olvidara que me lo planteó.

A los pocos días recibo otra llamada de mi suegra, una vieja insufrible que no termina de aterrizar, pidiéndome que ya que me había negado a hacerle el favor de recibir a su “angelito” en mi apartamento que por lo menos lo ayudase en conseguir habitación; después de excusas a medias accedí. Entre mis múltiples ocupaciones se me pasó por completo lo solicitado y en pocos días estaba la puta vieja recordándome que ante mi inclemencia, mi cuñado no tendría donde llegar. Comencé a preguntar en el despacho si alguien sabía del alquiler de un cuarto, un apartamento, un puente, un banco en el boulevard de sabana grande, en ese momento   me daba igual. No se concretó nada así que para resumir, inexplicablemente accedí a que mi cuñado llegase a mi apartamento, y que allí estaría sólo mientras conseguía un lugar para vivir.

Yo en el fondo no entendía como el muy cabrón aceptaba mi ayuda sabiendo lo mal que nos caíamos. En fin, siendo la primera semana de agosto, me llama mi novia para pedirme el favor de buscar a mi cuñadito al aeropuerto… casi vomito cuando escuché tal petición, nada más aguantarme la cola de ida y vuelta por la puta trocha me ponía de muy mal humor. Aquí correría sangre. Intenté negarme, pero casi por inercia terminé dejando el despacho temprano para buscar a un amigo que me acompañara al aeropuerto a recoger al estúpido de mierda de mi cuñado. Verme envuelto en un tráfico de mierda, ya de entrada me hacía maldecir al cabrón ese.

Busqué a Daniel un amigo que es de Caracas, pero que conocí en Montreal el año pasado. Cuando llegué al aeropuerto lo que vi me dejó un poco contrariado. Ángel (así se llama adivinen quien… acertaron mi cuñado), siempre ha sido un chico full atractivo, aunque es de mi misma edad tiene más pinta de chico y para mi asombro el maldito se había rebajado unos 12 a 15 kilos. Y yo que siempre he tenido buen cuerpo me había engordado como 6 kilos. Eso no estaba bien. Lo recibí lo más diplomático que pude y no dejaba de impresionarme su aspecto. Él es alto como de 1,83 sólo que ahora que está sumamente delgado, se ve más alto, y lo que más noté fue que a pesar de haber rebajado se le veía un soberano culote que fácilmente se le marcaba en el  jeans que cargaba y que es característico de toda su familia.  Mi amigo Daniel estaba impresionado con el carajo, pues como supondrán yo sólo le había hablado pestes de Ángel y ahora sencillamente parecía eso. Un maldito ángel.

Al llegar al carro mi amigo Daniel se mostró esplendido con este y muy a mi pesar mi cuñado respondía a los comentarios positivos de Daniel. Yo solo pensaba “aquí hay algo que no está bien”.  El camino de regreso se me hizo eterno, llovió muchísimo y puse un CD de el grupo Bond lo cual estaba seguro calmaría mi mal carácter. Mi amigo Daniel al escuchar la música comienza a comentar sobre el grupo confiado en que mi cuñado seguirá la conversación. No obstante lo único que escuchó de parte de Ángel fue “esas cuatro tipas están bien buenas”; suficiente para bajarle los ánimos a mi amigo y para levantar los míos pues verle la cara de desilusión a Daniel era como refrescante, al tiempo que ratificaba mi idea sobre mi cuñado, era básico, corriente y muy predecible.

Finalmente llegamos a Caracas, dejé a Daniel en su tienda y me fui a mi casa. Mi cuñado no dejaba de decir estupideces. Al fin llegamos al apartamento, le señalé el cuarto  donde dormiría, me cambié porque estaba mojado y me fui a trotar, necesitaba trotar, pensar, trotar y pensar. Cuando regresé de trotar ya más calmado encuentro a mi amigo Daniel en mi apartamento, quien había venido a ver como se adaptaba mi cuñado y por supuesto para ponerse a la orden, diciéndole que él conocía los mejores culos de toda Caracas, a lo cual mi cuñado respondía con una euforia tan exagerada que rayaba en lo falso.    Me acosté deseando que el día terminara pronto. Al rato sentí que Daniel se fue y supuse que se habría llevado a mi cuñado,  pero luego Ángel llegó, me comentó no se qué cosa y se acostó.

Así pasaron varios días y las cosas entre Ángel y yo se hacían cada vez más insoportables, comía y no lavaba los platos, desordenaba el baño, se ponía mi mejor ropa, se instalaba en Internet, en el teléfono y peor aún llevaba putas o amigas, para mí eran putas, al apartamento.  Pero la gota que derramó el vaso fue que un día después que llegué del trabajo me metí a bañarme para ir al cine y al salir ni mi cuñado ni mis llaves ni mi carro. Lo mataré. Lo llamé a su celular  histérico, le dije que si no me traía mi carro nos íbamos a entrar a coñazos.  Al llegar entra en compañía de Daniel pensando quizá que al ver a Daniel me iba a contener y no le diría nada, pero se equivocó y cuando se me acercó a darme las llaves, Lan… le mandé el primer coñazo y el carajo cayó al mueble. Ángel se para y reacciona y se me viene encima yo listo para mandarle el otro y en eso se mete mi amigo Daniel, se armó la trifulca. Verga que locura, después de un forcejeo, unas cuantas mentadas de madre y la boca de mi cuñado sangrando, todo se fue calmando.

Llamé a mi novia le expliqué todo, salí del cuarto y le pedí a mi cuñado que se fuera en el acto de mi apartamento. Daniel se metió y también él llevó. A él también le dije que se fuera a la mierda. Los carajos se fueron y yo me sentí un poco mal. Por más que no lo pasaba, el carajo estaba solo en una ciudad que no conocía, y no se había llevado nada. Llamé a Daniel para disculparme y pedirle estuviese pendiente de mi cuñado, pero este me respondió entre una y otra grosería que Ángel no quiso aceptar su ayuda  y que sólo le pidió que lo dejara cerca de la estación del metro de plaza Venezuela.

Me sentí muy preocupado el carajo estaba sin medio, solo, y alterado, nada bueno podría salir de esa mezcla. Agarré mi carro y comencé a dar vueltas por plaza Venezuela. Estuve mucho rato intentando que me contestara el teléfono,  pero no respondía. Al mucho rato atiende el teléfono y se escuchaba mucha bulla, le ofrecí mis disculpas y me mandó nuevamente a la mierda. Sólo me dijo que por favor le prestara real hasta el otro día mientras resolvía. Accedí y le pedí que me informara donde estaba para llevarle el dinero.  Su respuesta me dejó en el sitio. “Es una tasca que se llama el Pullman o algo así”. Con ya tres años en Caracas sólo he ido a discos gay dos veces, una en carnaval  y diciembre, pero por supuesto que sabía que el Pullman era una tasca gay.

Intenté explicarle que no entraría a ese antro ni que me pagaran, que no entendía que hacía él en una tasca de maricas y que si quería los reales se los entregaría en otro sitio.  Ángel me respondió que al frente quedaba un hotel y que allí estaría que lo buscara allá. Con toda la arrechera del mundo tuve que acceder y me acerqué hasta el matadero ese. Jurando que esta se la cobraría a mi novia, a mi suegra, al perro y a toda esa puta familia, entré y para mi mal, atendía una alumna de la UCV donde imparto unas horas de noche en una cátedra que por razones obvias no diré.

La “alumna”  al verme de lo más atenta me dice que el joven al cual busco estaba al frente en la tasca. Sentí que la vergüenza me embargaba le dije a ella sin dar muchas explicaciones que si le podía hacer entrega de un dinero. La joven me contestó que sí, y allí si intenté brindar una explicación lógica de lo que ocurría.  Ella me dijo que según entendía de lo narrado yo no debería dejar a mi cuñado allí, que ella me acompañaba a buscarlo. Yo no podía creer lo que estaba haciendo, pero entré con una pena y rabia enorme a buscar a mi cuñado. Y allí lo vi, el sitio estaba casi vacío porque era jueves y mi cuñado estaba en la barra solo, fumando y bebiendo.  Me acerqué con temor pues no sabía cómo reaccionaría  y al ver que no estaba agresivo saqué el dinero del bolsillo se lo puse en la mesa, me di media vuelta y avancé, en eso la chica del hotel me dice que no lo deje que ese era un sitio peligroso. Me regreso ya con ganas de mandarle otro coñazo y le digo que no debería estar ahí, que me disculpara y que se viniese conmigo.

El muy idiota me hace un ademán indicándome que me retire, me acerco y le digo que se vaya a la mierda, en ese momento levanta la cara y me dice: “me vas a dejar morir” (malandro, esa expresión no la oía desde la universidad y por si alguien no la entiende significa que le preste ayuda que no lo deje sin apoyo o una mierda así),   me volteo, miro hacia donde está la chica del hotel quien parecía una espectadora muda de toda aquella situación. Me siento al lado de mi cuñado y le pregunto que si por casualidad no se ha dado cuenta que está en un bar de maricas y me dijo que era lo único que estaba cerca y que al primero que se le acerque le clava un coñazo. La chica se acerca y le digo que lo acompañaré un rato, ella me informa que se va, que cualquier cosa está al frente.  Al cambiar el juego de luces de la tasca alcanzo a verle algo rojo en la boca a mi cuñado, me acerco y pude ver que tenía el labio roto e inflamado.

Me di cuenta que era a causa del golpe que le había dado, de forma casi instintiva levanté mi mano y le toqué el labio para ver lo que mi brutalidad había hecho.  Estuve como tres segundos con mis dedos sobre sus labios en eso él reaccionó, me miró a los ojos y se apartó. Ya esto no tiene sentido le dije, levántate y nos vamos, después de insistir un poco lo alcé pues ya mi cuñado estaba algo tomado, lo levanté y puse su brazo por encima de mi cuello y lo ayudé a salir. Esto como era de suponer suscitó las miradas indiscretas de cuanto bicho de plumas había en ese antro. Ya a estas alturas  eso no me importaba. De alguna forma el hecho de sacar a mi cuñado sano y salvo de allí me quitó un peso de encima.  Nos dirigimos al apartamento, pero ante la insistencia de mi cuñado nos detuvimos a comprar algunas birras para subirlas al apartamento. Al llegar al conjunto residencial se tornó en  una verdadera odisea hacerlo subir al apartamento,  pero al final llegamos.

Al entrar mi cuñado puso música y yo un poco más relajado y un poco alegre por el consumo de las cervezas no objeté nada al respecto. Ángel se sienta en la alfombra de la sala yo busco unas cervezas y le acerco un cenicero, enciendo un cigarro y le extiendo el fuego a él para que encienda el suyo. Debo señalar de manera obligatoria que para este momento mi cuñado ya no traía remera sobre su cuerpo, solamente un jeans gastado que le quedaban de puta madre;  yo andaba en un jeans negro con botas tipo militar y una camisa blanca manga corta. No sé qué coño me pasó, pero me dolió mucho verlo con la jeta partida y sin más busqué un algodón y alcohol (isopropílico, ya del etílico teníamos bastante), y me senté frente a él, él sólo observaba, uno, dos, tres intentos y listo se dejó limpiar la herida, no sé de donde coño me salió esa extraña empatía por Ángel, pero allí estaba yo,  limpiándole la herida que yo mismo le había ocasionado.

Ahora si pareces marica limpiándome le boca. Marica eres tú que te fuiste a meter en una disco de pargos. Pero igual me fuiste a sacar de allá.  No quería que salieras cogido de ahí, si vas a dar el culo por lo menos que se beneficie  primero la familia. (Levanta la cara, sonrisa a medias, baja la cara).

Estaba tan cerca de Ángel que podía sentir su aliento a caña, era extraño, pero estaba trastornado con esa situación tan peculiar. Quizá no me creáis, pero aunque la situación pudiera parecer típica o recurrente no era nada planificada, y quizá era la espontaneidad de la misma la que nos hacía dejarnos llevar a ambos. Hubo un silencio incómodo que me hizo reaccionar y me levanté a buscar más caña, él reacciona y me estira la mano   como para que yo lo levante, yo le agarro el brazo y él me hace contrapeso hacia su cuerpo, de verdad me venció y me hizo inclinarme hacia él, en todo momento mantuvimos el contacto visual. Ahora si estábamos latentemente cerca el uno del otro, sentía en mí un mar de disyuntivas, de conflictos, de sentimientos encontrados, ya no se podía más y lo besé. Fue un beso casi imperceptible, apenas rocé sus labios y me incorporé en mi postura… Se me hizo eterna su reacción, ya casi esperaba que me soltara un coñazo, su mirada me confunde, ya imaginaba que él se lo diría a mi novia y a toda su familia o peor aún a la mía…

Ángel se acerca, me agarra por las pretinas del jeans y me atrae hacia él nuevamente, me mira a los ojos y suavemente me besó. Nuevamente no entiendo, me aparto, lo miro y… que el diablo me lleve… me fui con todo, lo besé con tanta pasión, con tanta fuerza, con tanta hombría. Él me aparta y grita ¡coño el labio!… sin darme cuenta le estaba lastimando la boca.

Juro que no miento me habría conformado con ese beso… para mi bastó y sobró. Había entendido a José Ángel Buesa cuando dijo: “la vida se me va en un beso”. De pronto mi perspectiva había cambiado tanto, mis paradigmas se habían roto. Ese ser que me causaba tanta animadversión se transformaba ante mis ojos en el objeto de mi deseo y de mi afecto lo cual era una idea bastante perturbadora. Allí en mi blanca alfombra acostado con brazos de macho, con torso de macho y con una mirada que oscilaba entre el reto y la ternura estaba Ángel… Merecido su nombre.

Por puro instinto me acerqué me acomodé sobre su cuerpo, me metí en su cuello y allí quería quedarme. Respiraba profundo al contacto de mi barba de dos días con su cuello lo cual me excitaba sobre manera. Ya no aguanté más y comencé con la acción. Lo besaba, lo tocaba, lo olía, lo miraba, y lo volvía a besar. Lo estaba bombardeando de sensaciones, no quería dejarlo pensar, no quería que se arrepintiera, no quería dejar lugar para  dudas. Empecé a bajar su cremallera y besaba su abdomen plano y de hierro; él de momentos   se detenía y yo arremetía con más ánimos hasta que por fin el pantalón cedió. Que portento de figura. El mejor cuerpo que he visto.  Lo quería para mí. Tenía que ser para mí.  Una idea nubló mi mente. Ángel tenía que ser mío. Desde ese momento enfilé mis esfuerzos en una sola dirección. Tenerlo.

Sin pensarlo siquiera me saqué el jeans, mi interior estaba mojado, había lubricado cantidades y no lo iba a desperdiciar… tomé su mano y la llevé hacia mi verga, sentí morir cuando el calor de su mano arropó la cabeza de mi verga. Otra vez me puse sobre él y lo besaba todo. Lo miré a los ojos y vi un dejo de duda en su mirada. No había tiempo que perder. Lo comencé a pajear, su verga era grande, delgada, y estaba tibia. Levanté sus piernas, las acomodé suavemente sobre mis hombros, y hundí mi lengua en la perturbadora profundidad de su culito. Ángel jadeaba, pero jadeaba como un macho cabrío, como un señor varón, como un verdadero hombre, yo pasaba mi barba sobre su raja y al carajo se le iba la noción de lugar y tiempo, con sus manos hundía aún más mi cabeza en su culo y yo estaba a rabiar.

Yo quería su aprobación para intentar lo pensado, pero no podía arriesgarme a un no, esa no era una opción razonable en mi mente, así que coloqué mi húmeda verga sobre la entrada de su hermoso culo, y con un movimiento certero logré la ubicación que estaba esperando. Palidecí de sólo pensar que lo iba a lograr, me quedé contemplando mi trofeo y él terminó la labor. Con sus manos abrazó mi espalda y me trajo hacía la gloria.

Todo estaba hecho. Mi verga vibraba en sus adentros. Mi verga reinaba en las profundidades infinitas de su ser. Hasta ese momento me percaté que estábamos sudados sobre la alfombra, las ventanas estaban abiertas y yo me sentía el rey del mundo. Lo abracé, lo besé, unas embestidas más y acabé dentro de él. Él se vino en seguida sobre su abdomen y yo me quedé sobre su cuerpo. Un olor a sudor, a caña, a colonia quemada sobre la temperatura corporal, a semen, a saliva y a deseo. Así caí rendido en la fragancia infinita de su cuello. Diez, quince minutos, no sabría decir, nos levantamos. Me metí a mi cuarto. Él se metió al baño, lo oí ducharse por bastante rato, imagino que tratando de limpiar su culpa… su culpa que era mía, y que extrañamente era una dulce culpa.

Sentí cuando salió del baño, para este momento no sabía que esperar, no sabía que quería, pero fuese lo que fuese quería que fuese con él. Me puse un bóxer y me acosté con la incertidumbre en mi cabeza. Miraba la tele, pero no veía nada, la única escena que se repetía una y otra vez en mi mente era la que acababa de protagonizar con mi cuñado, ya hasta decirle cuñado se me hacía extraño. Siendo las dos de la mañana exactamente abrió la puerta de mi cuarto, yo me incorporé, sin decir palabras levanté mi cobija y toqué dos veces mi colchón a modo de invitación, él se metió en mi cama bajo mis sábanas, apagué la luz, apagué la tele, él se volteó y quedó dándome la espalda, me coloqué por detrás, lo abracé con ternura, resuelto, con decisión y me dormí en el olor perturbador  de su cuello, que aún recién bañado conserva ese aroma característico de su piel.

Al otro día estuve tentado a no ir a trabajar, aún así fui y no saben cómo me arrepiento de haberlo hecho, lo dejé en la cama dormido y ya cuando me iba, aún y cuando todo para ese momento seguía confuso  para mí, lo besé en los labios, lo besé en la herida que empezaba a formar costras, lo besé y me sentí… No joda…   En la tarde avisé a mi secretaria que no volvería ese día, aún y cuando los martes es la reunión de gabinete. Mi intención: pasarla con él, regresé y no estaban ni él ni sus cosas. Abortó las pasantías y se regresó a San Cristóbal, le dijo a su familia que tuvimos un pedo de tragos y que yo era un tonto, más nada. Hace dos días me enteré que se va a Bogotá a hacer sus pasantías. Lo he llamado, fui a San Cristóbal con la excusa más idiota del mundo y no pude verlo…

Marica si lees esto, y ojalá que así sea, sabrás que estoy desesperado, que merecemos hablar, entiendo tu posición, pero esto me va a volver loco. Es algo que sé que no se me va a pasar, no quiero que se me pase. Voy manejando en el tráfico y se me salen las lágrimas sin ninguna razón, no quiero ir a Sub Way, no quiero ir al gym, van casi quince días que no voy al cine, estoy entregado a la caña, coño viejo por lo menos accede a verme aunque sea una sola vez. Voy a terminar con la nena. Coño dame un chance mi Ken.

Autor: Alejandro

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Mis andanzas como portero

Le metí uno de mis dedos en el culo a la mujer, ella gritó como no la había oído gritar lo cual me dio más fuerza para seguir cogiéndomela, embestí con mayor rapidez y fuerza cuando sentí que iba a terminar ya ella había llegado a varios orgasmos antes de acabar. Cuando llegó el momento le llené la vagina de leche que salía por torrentes.

Esta historia fue ya hace algún tiempo, era un domingo a las dos de la madrugada cuando aconteció la historia que les voy a contar. Antes que todo soy Ángel Montilla, vivo en Maracaibo, Venezuela, tengo actualmente veintisiete años de edad, soltero y sin compromiso.

Esta historia comienza cuando visito la agencia de festejos de mi cuñada (la novia de mi hermano), donde mi madre trabaja como cocinera y veo todo el movimiento que se produce en la organización de una fiesta de 15 años. En ese momento me interesó involucrarme en la agencia y le digo a mi mamá y a mi cuñada para trabajar en algunas de las fiestas en las cuales estuvieran escasos de personal. La respuesta no se hizo esperar, el jueves de la siguiente semana (era viernes cuando visité la agencia de festejos) me llaman para trabajar el sábado próximo.

Mi primera labor era para una fiesta en donde se celebraba la boda civil de una pareja, esta comenzaba a las 9:00 p.m. y se extendía hasta las 2:00 a.m. del domingo, generalmente las fiestas contratadas duran cinco horas de extensión temporal.

Mi labor en esta primera oportunidad era la de estar en la puerta del salón atendiendo a la gente que entrara y saliera, así como también coordinar a los conjuntos musicales que se iban a presentar esa noche. Bueno me presento en la agencia a las 7:00 p.m. (los mesoneros y porteros de la agencia se tienen que presentar dos horas antes de cada faena), para coordinar todo lo relativo a la fiesta y sus detalles. Preparar la mesa del buffet, pulir los cubiertos y envolverlos en las servilletas, terminar de adornar las mesas, lavar los vasos y las copas, tener a la mano todo cuanto se pueda necesitar en medio de una fiesta, como cuchillos, saca corchos, pica hielo, destapador de cervezas, etc.

Después de esto los empleados de la agencia (mesoneros, porteros y el que atiende la barra) tenemos que vestirnos para la ocasión, traje negro, camisa blanca y hallaquita negra (el corbatín que se pone con el smoking). Yo no había llevado la hallaquita, así que tuve que recurrir a una táctica que siempre me ha resultado para estos casos: doblo el cuello de la camisa hacia la parte interior de la misma y cuando abotono toda la camisa parece un cuello Mao, deberían probarlo cuando estén en una situación parecida.

Ahhh otro detalle que deben conocer, es que el salón de fiestas queda en un primer piso de un edificio que alberga las oficinas del sindicato de maestros en Maracaibo. O sea que los invitados tienen que subir unas escaleras para llegar al salón de fiestas y bajarlas cuando se quieran retirar.

Todo transcurre con normalidad sale y entra gente, se presentan los grupos musicales, las bellas mujeres se miran ante el espejo, etc. Llega la hora de la retirada y comienza el espectáculo de la bajada de las escaleras. Hombres y mujeres pasados y pasadas de tragos tratando de lidiar con el único modo de retirarse a sus casas, bajar unas escaleras sin pasamanos. A más de uno les dieron risa los resbalones y el cuidado de la gente tomada a la hora de bajar las escaleras.

En ese momento llegan dos señoras de unos 45 ó 50 años de edad que están bastante pasada de tragos y me piden que les ayude a bajar las escaleras, yo con toda la amabilidad y delicadeza del caso les ayudo a bajar las escaleras, estuvieron comentando lo linda que estuvo la fiesta y su organización, además de lo atento que habían sido los empleados de la agencia de festejos.

Cuando llegamos al destino las dos señoras me dan las gracias y la más guapa de las dos me da una propina de 5.000,00 Bolívares (unos 5 dólares para ese momento) y me estampa un beso a la francesa que me deja en una pieza, totalmente sorprendido y hasta excitado.

Me repongo de la propina monetaria y labial para volver a tomar mi puesto en la puerta. En el camino no dejaba de pensar en la excitación que me produjo el beso de una guapa mujer que nunca me conoció y que hasta los momentos no nos hemos vuelto a topar. Ya cuando queda muy poca gente se acerca a la puerta una mujer de unos 40 ó 45 años de edad, de tez morena, con el pelo negro recogido en un peinado que debió costar mucho tiempo realizar. Llevaba un vestido azul oscuro muy ajustado que hacía notar un cuerpo muy bien cuidado el gimnasio y otros tratamientos de bellezas.

A pesar de su edad no llevaba muchas arrugas, pero se hacía notar su transitar por la vida gracias al deterioro que se notaba en sus manos. Cuando llega a la puerta se sorprende de que hay una escalera (como si no la hubiese subido al entrar) y lanza un comentario: .- ¿Será que me tire como tobogán para no caerme? A lo que le contesto:.- Bueno señora esto no es un tobogán, pero con mi ayuda podrá llegar a su destino.

Y ella me responde con una sonrisa de aceptación. A todas estas la excitación se me subía aún más por la situación que se me presentaba. Le ayudo con el centro de mesa que se llevaba, una costumbre muy maracaibera el llevarse la decoración de la mesa para su casa y hasta hacen sorteos para ver quien se la lleva, en una mano y el otro brazo se lo ofrezco para que se apoye a falta de pasamanos.

A la mitad de la escalera se resbala, no sé si fue verdad o intencional, y me pide que la tome de la cintura. Ya el corazón se me salía de la excitación y sólo veía la hora de ver como podía tener sexo con esa mujer mayor que se me presentaba ante mí; mis ojos trataban de descubrir las curvas de su cuerpo, la sensualidad que debe estar debajo de ese vestido azul oscuro, el prominente culo que tenía, y esas tetas, aunque no muy grandes, que se veía que no se le caían. Cuando llevamos tres escalones más abajo lanza el siguiente comentario: .- Oye mi amor si tienes esas manos fuertes.
A lo que le contesto agarrándole el culo: .- Y eso que no has visto nada.

En ese mismo instante su cara adopta una expresión que yo nunca había visto jamás y que después descubrí que era la cara lujuriosa que sólo las mujeres en celo que no han tenido sexo por mucho tiempo ponen cuando quieren acción sexual. Instintivamente doy una revisión visual para ver si nadie nos esta viendo, al ver que no hay moros en la costa me arriesgo a darle un beso como nunca lo había dado en mi vida, ella lo recibe con muchas ganas y siento que me quiere arrancar la garganta.

Mi corazón latía tanto que sentía que se me salía, la mujer daba grititos de placer. Ya en el escritorio, ella me empezó a quitar el saco y a desabotonar la camisa, yo por mi parte trataba de subirle el vestido. En ese momento lanzo mis lentes (sufro de miopía) hacia donde ella tiró mi saco, le bajo el cierre del vestido para descubrir que no lleva ropa interior, ¡Gran sorpresa para mí!, mucho después descubrí que hay mujeres que no usan ropa interior cuando tienen vestidos ajustados para que no se les noten.

En ese instante mi excitación subió muchísimo junto con mi pene que no aguantaba mas, ya cuando me bajó los pantalones con los bóxer que llevaba puesto, término de levantar la falda, y se presenta ante mi una mujer mayor con un cuerpo de sirena tal cual como me lo había imaginado.

En este momento mi boca estaba besando el par de tetas que se me presentaban y una de mis manos estaba explorando en su vagina para descubrir que estaba totalmente mojada. Yo no aguanté más, le abrí las piernas lo más que pude y le introduje el pene con una fuerza descomunal, ella respondió con un gran gemido.

Yo bombeaba con un gran ritmo que sólo una excitación tan grande como la que tenía me podía permitir. Ella sólo gritaba y gemía de placer, su cara era de una puta con ganas de culear, que sólo elevaba mi excitación aún más de lo que podía soportar.

Yo por mi parte hice algo que sólo la excitación del momento me llevó a realizar, le metí uno de mis dedos en el culo a la mujer y en ese instante, aunque hubo un pequeño momento de sorpresa para ella, gritó como no la había oído gritar lo cual me dio más fuerza para seguir cogiéndomela con más fuerzas que antes. Ya nuestros cuerpos estaban llenos de sudor y por terminar la faena sexual que comenzaba minutos atrás.

Embestí con mayor rapidez y fuerza cuando sentí que iba a terminar ya ella había llegado a varios orgasmos antes de acabar. Cuando llegó el momento le llené la vagina de leche que salía por torrentes, como nunca antes lo había sentido. Nosotros dimos un grito de placer y nuestras caras tenían esa expresión de cansancio que una situación como la que acabamos de vivir podía producir.

Nos quedamos unos momentos besándonos y acariciándonos. Nos reponemos de la faena y nos vestimos, asegurándonos cada uno de que el otro esta sin el menor rastro de lo que había pasado. Yo salgo primero para asegurarme que no hay nadie que nos vea, pero me di cuenta de que no tenía los lentes, en el instante salí a buscarlos los encontré me los limpié con un pañuelo que siempre cargo para esas ocasiones, al ver que no hay moros en la costa le hago una señal a ella para que salga. Recogemos las cosas que dejamos en la entrada y nos dirigimos hasta su auto.

En el recorrido le comento lo bien que la pasé con ella haciéndole saber que ha sido el mejor sexo que he tenido, lo cual era cierto, para ver si nos volvemos a reunir y repetir la experiencia. Ella sólo se limita a darme besos en boca y a regalarme una sonrisa de satisfacción, pero mi desesperación crecía a medida que nos acercábamos al estacionamiento en donde estaba su carro, al ver que no me decía nada ni hacía nada al respecto.

Al llegar al auto yo acomodo en el asiento de atrás el centro de mesa y le pregunto si nos podemos ver otro día, para conversar y volver a vivir lo sucedido. Ella sólo enciende el motor del carro y toma su cartera del cual saca un billete de 20.000,00 Bolívares (unos 20 dólares para la época) y me los da, estampándome un beso en la boca y se alejó del salón de fiestas.

Aunque no trabajo más en la agencia de festejos, ya llevo casi un año que no estoy en el negocio, me abrió una puerta que nunca me imaginé que podía existir. El trabajo era mal remunerado y sucedía cosas que sólo en un trabajo mal remunerado pasa. Pero mi retribución era más carnal que monetario así que hacía mi trabajo con mucho gusto, satisfacción, responsabilidad y respeto, lo cual nadie de los empleados comprendía.

Sólo me queda decirles que el escribir esta anécdota sexual me retrotrajo a ese grandioso momento de mi vida que me permitió desde ese momento conocer más a las mujeres y saber que ellas están dispuestas a todo con tal de darles un toque de vitalidad a su rutinaria vida, sobretodo a las mayores que buscan jóvenes para sentir la vitalidad del sexo.

Nos veremos en otro relato.

Autor: Ángel

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