Una historia real que debía contarte

Yo no daba más, le dije que ella tenía que mirar cómo me cogía su marido, que ese era mi deseo, así que aceptó, entonces lo acosté y lo monté, miró asombrada como me metía  su pija en mi concha y lo besaba, no quería que solo fuera mío, no me importó, su gran pija me estaba cogiendo. Acabamos juntos, me llenó la concha, después le dije a la mujer que quería que me lamiera la concha.

Teniendo casi 20 años, era la amante de un hombre casado, de 39 quien por supuesto, se llevaba muy bien con su esposa, pero a mí no me importó, era un hombre atractivo, seductor y siempre  sincero, yo era estudiante en ese tiempo y él un  afamado abogado. Nos encontrábamos una o dos veces por semana en un pequeño departamento que él tenía en el centro. Nos poníamos de acuerdo, y allí lo esperaba.

En una de nuestras charlas luego de tener sexo, me dijo de su fantasía… deseaba   un trío con su esposa y una mujer más…No me sorprendió, porque por sus insinuaciones pensaba que vendría la propuesta algún día. Le pregunté si se lo había comentado a su mujer, me dijo que lo habían hablado, pero ella no se animaba, no quería…

Debo decir que alguna vez había jugado un poco con otra mujer, que sabía de eso y me buscó y me guió. Aun recuerdo con nostalgia esos momentos que pasamos ya hace mucho tiempo… Aclaro que me gustan los hombres, no cambiaría el sexo con un hombre por nada del mundo. Le propuse armar un plan y si salía bien tendría su fantasía y yo mi recompensa…Relataré los hechos, el plan está a la vista…

Una tarde, llegué a su casa, sabiendo que él no estaba y su esposa estaba sola y lo estaría toda la tarde-noche… Me puse un traje muy formal, parecía una ejecutiva… unos tacos altos, anteojos y una gran carpeta en la mano, le dije que era la representante de una firma que debía traerle unos documentos para que su esposo los firmara…La señora, como de 38  años, elegante, rubia, ojos claros, no muy delgada y con unas tetas increíbles. Me abrió la puerta, me hizo pasar diciendo que su esposo no estaba y que no sabía si volvería para la cena, (ya lo sabía: estaba acordado de antemano)

Nos sentamos, me sirvió algo para tomar, se sentó a mi lado y empezamos a conversar de todo un poco, me quité el saco porque tenía un poco de calor, y vi como ella me miraba el corpiño que se insinuaba debajo de una blusa blanca impecable. Sin pensarlo mucho, me lancé y le tomé una mano y la llevé a mi escote… Se quedó sorprendida, como molesta, le solté la mano, y le pedí disculpas, me preguntó si era lesbiana, le dije que no, pero que me atraían algunas mujeres y en este caso, ella…

Seguimos charlando, y me contó que era la fantasía de su marido verla a ella con otra mujer y luego tener sexo con las dos. Le pregunté que opinaba ella, me dijo que le daba vergüenza porque era madura y jamás lo había hecho. Le pregunté delicadamente si me dejaba darle un beso, no me respondió, pero tampoco se alejó, me fui acercando a su boca, le acaricié los labios, y estaba un poco tensa, pero arrimé mi lengua y se los lamía, mientras hacía que su mano entrara en mi corpiño y me tocara los pezones…

Le sostenía la cabeza y tuve que hacer un poco de fuerza para que abriera la boca y dejara que mi lengua entrara y comenzara a jugar con la suya… Le empezó a gustar, se aflojó, y nos empezamos a abrazar… Pensé que era el momento de meter una mano entre sus piernas… las tenía apretadas, pero acariciándole los muslos logré que las abriera un poco y metí mi mano en su concha, que la note húmeda a través de la bombacha… eso quería decir que la estaba calentando…

Me pidió que parara, que no quería eso, le dije vamos, que estamos calientes las dos, que no nos haríamos daño y que nadie se enteraría, creo que la convencí mientras me  quitaba la ropa y quedé con un corpiño y una tanga muy pequeña color  natural, mientras la besaba la desvestía… su cuerpo no era feo,  claro, un cuerpo de 38 años pero cuidado, elegante… me estaba excitando yo también…. En ese momento recordé a aquella amiga   y empecé a hacerle todo lo que había recibido esa vez… le dije que se relajara y que disfrutara que después ella haría lo mismo conmigo, porque la deseaba…

La hice sentar en un sillón, y abrió bien las piernas y yo, arrodillada en el suelo, le empecé a lamer la concha, a tocarla, a sentir su clítoris, duro, y empecé a cogerla  con un dedo mientras le chupaba el clítoris, y  mirándola, vi que se estaba apretando las tetas, mientras más adentro metía el dedo, más se retorcía, decidí ponerle dos dedos,  estaba muy mojada, jadeaba, creo que estaba por acabar, se los saqué de golpe, y la besé nuevamente, no quería que acabara… de repente, mientras había vuelto a su concha, sentimos ruidos,  llegó su marido, ella desesperada no sabía que hacer… la contuve le dije, ¿no es esa su fantasía?, ¡pero me va a matar!

El, saludó, se acercó, y le dijo que bella estás, como deseaba verte así alguna vez. ¿Puedo reunirme con ustedes?

Le dijimos que ¡Siiii! Así que mientras él se desvestía, fuimos a la cama… le dije a ella que se acostara boca arriba que abriera las piernas y yo, ya ahora en cuatro con  el culo bien levantado, como provocando a  su marido (mi amante)  empecé a chuparla nuevamente, deseaba hacerla acabar con tres dedos y si me dejaba… uno en el culo…

J. estaba desnudo mientras nos miraba se acariciaba la pija que ya estaba muy parada y dura, se fue acercando a mí, y me pasaba la pija por toda mi raja… los dedos se multiplicaban para cogerme… la pija en mi concha, dos dedos en mi culo, mi lengua en su clítoris, la cogía con dos dedos, y cuando no daba más de caliente. Le dije a J, que parara y que mirara.

Se puso al costado, y le levantamos las piernas a su mujer y despacio, bien mojado el dedo se lo metí en el culo, ella se sorprendió pero como estaba a mil llegó al orgasmo, con ese dedo que la cogía…

A esta altura yo no daba más así que le dije que ella tenía que mirar cómo me cogía su marido, que ese era mi deseo, así que aceptó, entonces lo acosté y lo monté, miró asombrada como me metía  su pija en mi concha y lo besaba, no quería que solo fuera mío, no me importó, su gran pija me estaba cogiendo… ¡era dueña de su marido!

Acabamos juntos, me llenó la concha … después, me comporté un poco morbosa, le dije a la mujer que quería que me lamiera la concha, que me secara toda la leche de su marido,  que estaba muy caliente y quería más, quería sus dedos, quería ser cogida por ella… sin pensarlo mucho me puso en cuatro y empezó a hacerme lo que yo le había hecho, claro un poco torpe, pero aprendió bastante bien,  le chupaba la pija a J para que se le parara  nuevamente, para que la cogiera a ella también y así cumplir esa fantasía, que también yo estaba disfrutando…

Fue maravilloso como esa mujer me hizo acabar con esos dedos inexpertos pero muy eficaces, por la concha, por el culo, mientras yo acababa su esposo muy caliente la cogió, de atrás, primero por la concha, luego como ella estaba entretenida en mi culo, se la puso por el culo… ella dio un grito y luego se relajó y se dejó ir, entregada… A esa cogida que se debían de tantos años juntos…

Yo, ya acabada… los miraba como se cogían, ella con cara de dolor pero ese dolor excitante que queres más y más…

Me fui al baño, me duché, me vestí y desaparecí…

…Su sueño se había cumplido y me sentí muy bien, había cogido a una mujer, me sentí satisfecha, había tenido el poder por un rato, y a la vez había sido cogida por ella. Estoy segura que no fue la última vez que lo hicieron…

Autores: Angeles Y Salvador

salvangeles@live.com.ar

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