Seduciendo al portero

Me tomó de las caderas y empujó un poco más fuerte, y la cabeza de su verga penetró mi culo con un ligero, ploff. Sentí cuando los pliegues de mi culo se abrieron para dar cabida a la cabeza de su verga, de mi boca salió un jadeo de placer, yo misma empujé mi cadera hacia atrás por lo que me ensarté yo sola totalmente en aquella vergota.

Hola a todas y a todos, mi nombre es Dacia, soy una chica de 19 años del norte de México, la ciudad en que vivo está a dos horas de la frontera con Texas y New México, las chicas de mi ciudad son muy guapas y creo que yo soy una de ellas, somos caderonas, nalgonas, acinturadas y en general tenemos buenos senos –en mi país los hombres les dicen chiches- y piernas torneadas, o sea somos voluptuosas y calientes a más no poder.

Mi cole queda a ocho cuadras de mi casa así que diario camino hasta ahí, estudio el primer año de la carrera de enfermería, como entro a las 7:00 a.m. salgo de casa 15 minutos antes y llego muy bien, la verdad es que disfruto esas caminatas matutinas, soy una chica muy caliente y al caminar siento como mis nalgas se mueven rítmicamente y mi panocha se aprieta, debido a que camino un poco rápido, siento mis chiches brincar a cada paso que doy, ummm, la verdad es que hasta caminar me pone caliente.

Una mañana salí a las 6:20 a.m., ya que el sol en esta zona de México sale muy temprano, así que sin ver el reloj, pensé que era hora de salir y me encaminé al colegio, durante el camino observé las calles, estaban con menos personas que de costumbre, me pareció raro, pero no di importancia, al llegar a la reja de entrada de mi colegio me di cuenta de que faltaban 25 minutos para las siete, el viejo velador –don Anselmo- se asomó y me vio parada en la reja.

Dacia- dijo sonriéndome- ¿Qué haces tan temprano aquí?, -mientras sus ojos me recorrían de arriba abajo, sentí mi panocha mojarse inmediatamente, me sentí deseada por ese hombre. Pues me levanté antes de lo acostumbrado- contesté, abrazando mis útiles, con lo cual jalé mi falda hacia arriba por la parte delantera y obviamente el pudo apreciar perfectamente mi panocha a través de la tela de mis calzones. Falta mucho para abrir,- dijo- pero pasa, no puedes estar ahí sola –mientras sus ojos no se apartaban de mi panocha.

Entré y me preguntó- quieres un café, lo preparé hace 5 minutos, te caerá bien.

Yo estaba un poco apenada, pero me sentí bien en esa caseta de vigilante, Anselmo daba vueltas haciendo sus deberes matutinos, preparándose para la hora de llegada de los alumnos. Sentada ahí a solas con ese hombre estaba un poco nerviosa, la tarde anterior me había masturbado durante largas horas, pensando en una verga real metiéndose entre mis nalgas, acalorada tal vez por mis pensamientos, sentí un hilillo de sudor bajando por mi espalda metiéndose entre mis nalgas mientras tomaba sorbos de café, eso me gustó, sentí mis nalgas y mi culo mojados por el sudor y me empecé a excitar.

Según yo, sin que el vigilante se diera cuenta, levanté un poco mis nalgas y con las manos alcé mi falda dejando que mis nalgas tocaran el vinil de la silla, sentí frío y muy rico, disimuladamente con ambas manos abrí mis nalgas hasta sentir que el ojo de mi culo y mi panocha tocaban el vinil, lo que me puso más caliente todavía.

Observaba la espalda del vigilante, él de unos 45 años, fuerte, tosco, rudo, pero muy tierno me hablaba de mil cosas que yo no hacía caso, sus ojos se dirigían de los míos hacia mis piernas, que desnudas se le mostraban totalmente, hacia mis chiches que se notaban por su tamaño, subiendo y bajando debido a mi respiración entrecortada, empecé a fantasear con ser cogida por ese hombre rudo y tosco.

Terminé mi taza de café y le pedí más levantándome de la silla rápidamente. Al hacerlo mi falda voló un poco subiéndose más todavía, el vigilante se sorprendió y viéndome a los ojos dijo: estás bien piernuda niña, sonriendo sin quitar su mirada de mis piernas.

¿Usted cree? -respondí yo- mientras mis caderas se movían de un lado a otro.

Anselmo se me acercó y tomándome de un brazo me acercó a él…

Eres bien puta ¿verdad? –dijo mientras sus manos sobaban mis nalgas por encima de la falda. No respondí por la sorpresa de su acción y además porque me estaba gustando mucho aquel hombre tosco junto a mí.

¿Ya probaste muchas vergas?- preguntó mientras sus dedos rascaban mi panocha y se enredaban en mis pelitos y su otra mano sobaba mis chiches que ya estaba fuera de mi sostén. No –contesté jadeando- aún no. ¿No? Dijo sorprendido. Pues que tonta, debes saber que todas las mujeres se vuelven locas cuando a tu edad les meten la verga, diciendo esto, se bajó el zipper del pantalón y sacó una verga que para mí, era una víbora. Rugosa, rojiza, gruesa y muy larga, con una cabeza muy grande, que brillaba y en la boquita de la verga se asomaban unas gotitas.

Pon tu mano aquí –dijo mientras la guiaba hacia esa serpiente que tenía por verga- la tomé nerviosa, me gustó su suavidad, su peso, la empecé a frotar suavemente y mientras él bajaba mis calzones y sus dedos se metían suavemente por mi panocha y por mi culo, yo sentí mis caderas moverse rítmicamente al contacto de esos dedos, su boca mamaba mis pezones, a veces fuerte, a veces suavemente, me sentía totalmente encharcada vaginalmente, sus manos volaban de mis nalgas hacia mi panocha y mi culo, hacia mi espalda, realmente me estaba volviendo loca de placer y sólo me acariciaba el vigilante.

Me puso de espaldas a él, alzó mi falda y colocando su verga en la entrada de mi culo, empezó a presionar suavemente, me encantó esa sensación, yo respondía tomando mis nalgas con mis manos y abriéndolas lo más que podía, de mi boca salían quejidos que yo desconocía. ¿Me dejas meterla? ¡Siiíiiiiiiiiiii! Contesté, métemela cabrón, mis nalgas están abiertas para tu verga, anda cabrón ¿qué esperas? –dije desesperada por sentir aquella verga dentro de mí.

Anselmo se puso de rodillas y lamió mi culo, eso me hizo sentir escalofríos por el placer que sentí por la primera mamada de culo que recibía, sentí su lengua húmeda y rasposa penetrando mi culo, abriéndolo cada vez más, se incorporó y acariciándome con rudeza, me tomó de las caderas y empujó un poco más fuerte, y la cabeza de su verga penetró mi culo con un ligero, ploff. Sentí cuando los pliegues de mi culo se abrieron para dar cabida a la cabeza de su verga, de mi boca salió un jadeo de placer, yo misma empujé mi cadera hacia atrás por lo que me ensarté yo sola totalmente en aquella vergota.

Aayyy que rico –dije- mi espalda se arqueaba hacia atrás y mis piernas temblaban fuertemente, Anselmo esperó unos momentos y empezó a sacar y meter su verga de mi culo, su manos me sujetaban fuertemente de las caderas alejándome y atrayéndome hacia él, su verga ahora entraba y salía fácilmente de mi culo, yo jadeaba fuertemente y movía mis nalgas hacia su cuerpo, me daba muy fuerte.

¡Asiii cabrón! ahh, ahhhh, que rico es coger por el culo, dame más de tu verga, mi culo es para ti cabrón- decía yo loca de placer-.

Anselmo bufaba a cada embestida de verga que me daba, sus muslos chocaban con mis nalgas fuertemente, parecía que me daba nalgadas, hasta que sentí que su verga se ponía durísima y él terminaba dentro de mi culo, de mi vagina salía un líquido abundante y un poco viscoso, mis piernas temblorosas y abiertas se negaron a sostenerme y caí hacia adelante hincada, mostrándole totalmente las nalgas y mi culo abiertos.

Puta mocosa, que rico coges cabrona, ¡te viniste junto conmigo! –dijo Anselmo mientras me besaba fuertemente en la boca, beso que correspondí enlazando mi lengua con la de él, mientras estaba prácticamente colgada de su cuello, yo frotaba su pecho duro como roca con el mío.

Mañana te voy a coger por adelante, ¿quieres?- preguntó jadeante. ¡Siií! Desde ahora soy tu puta y me tienes que dar verga todos los días, o le diré al director que me violaste.

Él con una sonrisa contestó: –Está bien niña, lo que usted ordene, me la voy a coger por todos sus hoyos todas las mañanas sin que falte una sola- mientras su mano frotaba mi panocha suavemente.

Me repuse poco a poco, me arreglé la ropa y sonriendo le dije, ¡Gracias don Anselmo!

Le regalé mis calzones, así que cuando llegaron los alumnos entré a mis clases como en cualquier otro día normal, pero sin calzones y bien cogida. Hilda, mi compañera de banca al estar junto a mí se me acercó y olisqueando me dijo:

¿Sueño o hueles a que te cogieron? Sonreí y le dije: ¡adivina!

Por favor sus comentarios y sus votos, el relato es real y descubrí que me encanta la verga en el culo.

Autora: Dacia

Me gusta / No me gusta

El engaño

Andrea le comenzó a pedir a Raúl, que le diera bien duro, que ese culo era del todo de él, ya que ni su marido había logrado convencerla de que se lo diese. Raúl le preguntaba a medida que se lo enterraba o se lo sacaba si le gustaba ser la puta de él esa noche y Andrea le respondía esa y todas las que él quisiera ella sería su puta. Al fin Raúl se vino por completo dentro del culo de Andrea.

El siguiente relato, llegó a mis oídos estando en el tribunal, atendiendo una demanda civil, el colega de la contra parte se demoró, al llegar a la sala del Juez transó por la cantidad exigida por mi cliente. Luego muy avergonzado, como para disculparse me invitó a la hora del almuerzo. Durante el almuerzo, cometió la indiscreción de traer como tema de conversación el caso de divorcio que lo demoró en llegar a nuestra sala. Por pura casualidad o coincidencia, a las personas que él se refería yo los conozco, y en parte estaba al tanto de algunos elementos o circunstancias que tuvieron como desenlace, el divorcio de dicha pareja.

Anselmo es un comerciante de unos cincuenta años que se encontraba de luna de miel con su nueva esposa, Andrea, de veinticinco años, como verán era un poquito más joven que él. El hotel donde se encontraban, forma parte de un complejo turístico con deportes de vela, casinos y desde luego excelentes restaurantes

Por cosas de la vida en dicho complejo se encontraba Raúl, antiguo conocido de la pareja, es más, fue él quien presentó a la pareja, Raúl siempre había querido joder con Andrea pero ella resultó ser extremadamente interesada, y cuando ella se dio cuenta que el buenazo de Raúl no tenía ni un centavo, apenas este le presentó a un verdadero millonario lo abandonó colocando todo su interés en la nueva presa, Anselmo. A los pocos meses se casaron Andrea y Anselmo, por lo que se fueron al complejo turístico, como ya les había mencionado. En dicho complejo se encontraba en planes de negocio Raúl, el cual compartió con la pareja brevemente durante una cena, al finalizar se acercó a su viejo amigo y a solas le planteó un excelente negocio, solo necesitaba que le sirviera de fiador en un préstamo ante un banco, con el fin de meterle mano a una línea exclusiva de ropa, Anselmo como buen comerciante rápidamente entendió que su amigo, ahora en desgracia, tenía una muy buena oportunidad y que de paso él también podía salir beneficiado del trato, por lo que le indicó a Raúl que al día siguiente le dijese que cantidad necesitaba, que de seguro él mismo se la prestaría, con un interés mucho más bajo que el del banco, pero con la condición de que lo hiciera su socio.

Anselmo luego de la charla, se fue a dormir, se encontraba sumamente agotado físicamente, gracias a la juventud y empuje de Andrea. La cual se la pasaba perdiendo dinero en el casino del hotel. por casualidades de la vida Raúl se encontró a la esposa de su amigo justo cuando ella había perdido una fuerte suma, Andrea al ver a Raúl cometió la indiscreción de pedirle el dinero prestado al amigo de su esposo. Raúl como siempre le había tenido ganas a Andrea, la escuchó con detenimiento mientras le contaba sobre la necesidad que ella tenía en esos momentos, finalmente Andrea le pidió la cantidad a Raúl, pero con el convencimiento de que había perdido su tiempo ya que se acordó que si no continuó con él fue por encontrarse en bancarrota.

Raúl en primera instancia la escuchó con detenimiento, y al finalizar Andrea ella se sorprendió cuando él le dijo que de seguro, para el día siguiente él le podría dar esa cantidad. Pero de inmediato surgió el planteamiento esperado. Andrea sabía que Raúl quería acostarse con ella, por lo que cuando él le preguntó a ella, que recibiría él a cambio, Andrea de inmediato le respondió lo que tú desees, pero convencida de que lo de Raúl eran pajas mentales. Desde luego Raúl le indicó que se llevaría el trato a su feliz término si ella pasaba toda una noche, en la habitación de él, manteniendo un tórrido encuentro sexual. A lo que Andrea aceptó.

Durante la mañana, cuando Anselmo se encontraba desayunando con Andrea en la habitación del hotel, recibió una llamada de sus oficinas centrales, indicándole que era necesario que el mismo Anselmo fuera a firmar unos importantes documentos. Luego de desayunar y vestirse, Anselmo intercambió con su esposa unos pequeños y cortos saludos, y le comentó que debía viajar a la brevedad posible y que tan pronto terminase con eso regresaría. En medio de todo Andrea se sentía contenta que su marido tuviera que salir, ya que eso le permitía el ganar algo más de tiempo, para conseguir el dinero, ya que pensaba que lo de Raúl era una pérdida de tiempo.

Cerca del medio día Andrea se encontraba compartiendo durante el almuerzo, con alguna de las amistades que había encontrado en el hotel, estaba de lo más risueña cuando se le acercó Raúl, y con una falta de tacto delante de todos, le entregó la gran suma que ella le había solicitado, para que se acostase con él. Ante el asombro de todos, Andrea para no quedar mal delante de sus amistades le preguntó toda extrañada de que era ese dinero, al principio Raúl no comprendió que él había metido la pata llevando ese dinero a ella delante de todos, pero de momento tuvo un destello de inteligencia, diciéndole a la mujer, que ese dinero era del esposo de ella que le había prestado a él para realizar un negocio, pero en vista de que había tenido suerte en la mesa de póquer, ya no le hacía falta el préstamo. Tras dar esa explicación Raúl se retiró, no sin antes hacerle una seña a la mujer de su amigo para que esta lo siguiera con el fin de ponerse de acuerdo, sobre donde y cuando. Cuando ella llegó a su lado, rápidamente concertaron la cita para sea misma noche, ya que Anselmo no se encontraba por haber tenido que regresar a la ciudad para firmar una documentación sobre sus negocios.

Cuando Andrea subió ya entrada la noche a la habitación de Raúl, este la esperaba, deseoso que ella llegase al fin, con una regia cena para dos y una botella de vino fino. Una vez que Andrea traspasó la puerta de la habitación se tiró en los brazos de Raúl, mostrando un interés desmedido en él, y de como había adquirido tal cantidad de dinero, al tiempo que ella con sus manos acariciaba por sobre la tela del pantalón la verga de Raúl, lo que en cosa de segundos lo disparó poniéndosela dura como un hierro y caliente como un carbón encendido. Los labios de Andrea buscaron al mismo tiempo la boca abierta de Raúl. De inmediato la lengua de ella  se enterró dentro de la boca de él. Raúl tardó unos segundos en reaccionar, y cuando lo hizo sus brazos y manos tan solo atinaron abrazar a la caliente mujer, el beso se fue prolongando por un largo rato hasta que ambos cayeron sobre la cama de la habitación de Raúl.

Casi como por mutuo consentimiento el uno comenzó a quitarle su ropa a la otra, y viceversa. Una vez que ambos se encontraban semi desnudos, Andrea comenzó a buscar la verga de Raúl con su boca al tiempo que le bajaba los interiores, en realidad ella no perdió su tiempo y de inmediato se tragó la verga del amigo de su esposo en cosa de segundos, produciendo un tremendo placer en Raúl, a tal grado que se encontraba acostado boca arriba sobre su cama con los brazos totalmente extendidos sobre su cama, y reaccionando cada vez que la boca de Andrea le chupaba una y otra vez su verga, hasta que ya no pudiendo aguantarse comenzó a eyacular dentro de la boca de ella.

Tras la excelente mamada que le propinó Andrea a Raúl, y este venirse dentro de la boca de ella parcialmente, los dos se levantaron y Andrea se dirigió al baño para lavarse la boca y luego regresar a la habitación donde aun Raúl se encontraba tendido sobre la cama, con la felicidad reflejada en su rostro. Al acercarse Andrea a la cama Raúl se comenzaba a incorporar, pero al ver el exuberante cuerpo de la mujer de su amigo, en el fondo se alegró que él se la hubiera quitado, ya que pensaba que de haberse casado con ella lo más probable sería que el cornudo lo llegase a ser él por la forma de actuar de ella. Andrea ya nuevamente frente a la cama se terminó de quitar el resto de la poca ropa que le quedaba sobre su cuerpo, y luego con sus manos también le retiró a Raúl la ropa que aun le quedaba sobre su cuerpo.

Nuevamente los dos comenzaron a besarse y acariciar el desnudo cuerpo del otro, una de las manos de Andrea se detuvo sobre la pinga ya erecta nuevamente de Raúl, mientras que él comenzaba a introducir su dedos dentro de la húmeda vulva de ella, en cosa de segundos Andrea se colocó de espaldas a Raúl para que este la penetrase por su bien lubricado y caliente coño. El tomó la señal de inmediato y comenzó con su mano a guiar su verga a la vulva de la mujer, el tiempo dedicado al mete y saca realmente fue suficiente para que ambos lo disfrutasen a plenitud hasta que momentos antes de venirse, Andrea le suplicó que le acabase fuera. Fue casi un milagro que Raúl la escuchase con los jadeos que él mismo producía, como lo fue que le hiciera caso y se viniera fuera de la caliente y húmeda vulva. Cuando Andrea sintió el caliente semen de Raúl sobre sus nalgas comenzó a restregárselo sobre las mismas con una de sus manos, mientras le comentaba a su amante en esos momentos, que ella disfrutaba sintiendo correr la leche de un hombre por sobre su piel.

Al terminar los dos quedaron completamente extenuados, aunque Raúl se levantó y luego de asearse descorchó la botella y sirvió dos copas, Andrea mientras se levantaba de la cama y se dirigía al baño se tragó el vino como si este fuera agua, y al salir, luego de darse una rápida ducha, volvió ella misma a servirse otra copa, Raúl se encontraba en la cama cuando ella toda desnuda como se encontraba comenzó a preguntarle nuevamente de donde había sacado esa gran cantidad de dinero,  Raúl le comentó que realmente había jugado unas manos de póquer con unos japoneses y que estos había perdido hasta las camisas.

Pero Raúl no quiso continuar hablando de ello, pero si le solicitó a ella que lo calentase nuevamente, pero haciendo algo original. Andrea se levantó de la cama y agarró la botella de vino, le aseguró el corcho y regresó a la cama, dándole algo de mayor volumen al ambiente musical que había en la habitación. Ya en la cama frente a Raúl ella comenzó a mover de forma cadenciosa sus caderas, al compás de la música, a medida que sus manos comenzaban a ser pasadas por todo su desnudo cuerpo, en particular sobre su totalmente depilado coño.

A todas estas Raúl se encontraba recostado al otro lado de la cama acariciando su mustia pero gruesa verga, Andrea comenzó a centrar la atención de sus manos sobre su vulva, se la acariciaba suavemente, lentamente sus dedos rozaban los pliegues de sus labios vaginales manteniendo el ritmo que la música marcaba, ella suavemente se fue sentando y abriendo totalmente sus piernas, de manera que no había nada que se le ocultase a los ojos de Raúl, este comenzaba a enervarse ante el espectáculo que se le presentaba ante sus ojos.

Andrea continuaba acariciando la parte externa de su húmeda vulva separando suavemente con sus dedos la piel que le cubría su inflamado clítoris, y con la yema de sus dedos pulgar e índice se lo apretaba y estiraba, arrancándose gemidos de placer, cuando más concentrada se encontraba en dicho ejercicio, estiró una de sus manos y agarró la botella  comenzando a pasar con suavidad su cuello por sobre su vulva, lentamente se la comenzó a introducir hasta que gran parte del largo cuello de la botella se había desaparecido dentro de su coño.

Andrea movía las caderas con fuerza a medida que ante los ojos de Raúl se metía y sacaba gran parte de la botella, de momento se detuvo y descorchando la botella de vino dio un largo trago, le ofreció a Raúl y cuando este aceptó Andrea le dijo, ven a beber de esta copa carnosa, al tiempo que se vertía una cantidad de vino dentro de su abierto coño. Raúl se encontraba como hipnotizado, con su verga completamente erecta, arrastrándose sobre su barriga se fue acercando al cuerpo de Andrea que sentada como se encontraba, con las piernas completamente abiertas, continuaba vertiendo un pequeño hilo de vino dentro de su vulva.

La cara de Raúl se clavó sobre el coño de Andrea y con su lengua comenzó a jugar con el clítoris de ella, su quijada se enterraba entre la húmeda vulva, en fin toda su cara entró en completo contacto con el depilado coño de Andrea, a medida que ella daba quejidos de placer, él la chupaba, lamía, besaba y hasta la mordía toda por dentro.

En una de esas Raúl levantó su mojada cara y le dijo a ella que quería metérsela por el culo, Andrea palideció ya que esa era una de las cosas las cuales ella jamás había tenido necesidad de hacer, ni con su esposo u hombre alguno, ya que se defendía de lo mejor con su coño y con su boca. Pero ante las insistencia del hombre, la tremenda mamada que le estaba propinando, y el vino que se había tomado, finalmente aceptó con la condición de que si le dolía todo se terminaba por ese lado. Raúl aceptó dando su palabra de caballero de que así sería.

Andrea se puso en cuatro, y Raúl comenzó acariciar con sus dedos, el colorado esfínter de la blanca mujer, lentamente comenzó a introducir uno de sus dedos embadurnados en algo de la mantequilla que se encontraba junto a la cena que él había solicitado junto con el vino. De igual forma que ella había hecho con la botella de vino y su coño, Raúl comenzó a introducirle el pico de la botella completamente forrado por la mantequilla, dentro del culo de Andrea, la cual daba cortos quejidos de dolor y placer a medida que movía su culo suavemente de un lado a otro. Una de las manos de Raúl se encontraba incrustada dentro del coño de ella, mientras que con la otra metía y sacaba parcialmente la botella de vino del culo de Andrea.

Llegó el momento en que gran parte de la botella desaparecía dentro de la mujer por lo que él decidió que era el momento oportuno para metérselo. Raúl retiró la botella con suavidad y en su lugar volvió a meter sus dedos llenos de mantequilla, mientras que se colocaba en la mejor posición para penetrar a Andrea, ella continuaba meneando sus nalgas disfrutando de ese placer desconocido para ella hasta esos momentos, la roja cabeza de la verga de Raúl se posicionó sobre el colorado hueco de Andrea, fue cuando ella le comentó solo meteme la cabeza.

Raúl la tomó con sus manos por las caderas de ella y sin miramiento alguno se lo enterró por completo, en ese justo momento Andrea creyó ver estrellas del fuerte dolor que sintió entre sus nalgas, su grito fue un tremendo alarido de dolor, las lágrimas le corrían por su rostro y hasta casi se puede decir que se desmayó. Mientras tanto Raúl la había penetrado de un solo viaje, hasta que su cuerpo y el de ella estuvieron unidos, aunque Andrea trató inútilmente de sacarse la verga de Raúl de su adolorido culo él continuó pegado al cuerpo de ella, y cuando su cuerpo se fue acostumbrando a esa gruesa masa de carne dentro de ella, Raúl comenzó a meterlo y sacarlo parcialmente, a medida que el dolor se le disipaba a ella.

Ya Andrea había comenzado a disfrutar de la verga de Raúl nuevamente, pero se le quejó de que ella le había dicho que tan solo le metiese la cabeza para empezar, fue cuando él en tono de broma le preguntó, ¿y desde cuando mi verga tiene hombros?, al principio Andrea no entendió pero a medida que se lo enterraba y sacaba y ella movía su culo comenzó a reír del tonto chiste. Andrea le comenzó a pedir a Raúl, que le diera bien duro, que ese culo era del todo de él, ya que ni su marido había logrado convencerla de que se lo diese. Raúl le preguntaba a medida que se lo enterraba o se lo sacaba si le gustaba ser la puta de él esa noche y Andrea le respondía esa y todas las que él quisiera ella sería su puta. Al fin Raúl se vino por completo dentro del culo de Andrea, y ella disfrutó cada segundo que los dos se encontraron pegados.

Al finalizar ambos se bañaron juntos no sin antes jugar con las partes del otro, al terminar y luego de vestirse, Andrea antes de salir de la habitación, luego de levantarse la falda del ajustado vestido, se quitó la pequeña braga de color rojo y se la entregó a Raúl al tiempo que le daba tremendo beso en la boca antes de marcharse. Al día siguiente mientras desayunaba en el restaurante del hotel llegó Anselmo, su marido, y tras saludarla se sentó a desayunar, durante la conversación llegó otra pareja amiga de ellos y salió a relucir el incidente del dinero que le entregó Raúl frente a ellos el día anterior, Andrea estaba a punto de que le diera un ataque al corazón cuando escuchó de boca de su esposo, que no era bueno que Raúl le hubiera entregado el dinero a ella, por lo que Anselmo entendía que ya no eran socios en la negociación de la ropa que tan bién se lo había pintado Raúl. Andrea comprendió que Raúl se había aprovechado de ella, al usar el dinero que Raúl le debía a su marido para que ella se acostase con él.

Como a las dos semanas, ya de regreso a la ciudad, Andrea y su marido se encontraron con Raúl, en una fiesta de beneficencia, y en cierto momento en que los dos se encontraron a solas, Andrea le reclamó a Raúl la forma en que la había engañado, que eso no era de caballeros, y él le respondió, yo no dije que fuera un caballero, pero tú tampoco eres una dama, por lo que estamos parejos, y mañana en la mañana pasa por mi casa para que veas un video que grabé especialmente para ti, no faltes o se lo regalo a tu marido.

Desde esa fecha, Andrea fue la vil esclava de Raúl por un cierto tiempo, hasta que ella encontró en su propia casa el video, aparentemente su esposo se encontraba al tanto de todo, pero cuando ella le reclamó y lo trató de cabrón, al día siguiente se vio en la necesidad de firmar el divorcio. Ya que la evidencia era bastante abundante en su contra, al parecer Raúl había grabado todos sus encuentros, a petición de Anselmo. Así es la vida.

Autor: Narrador.

Me gusta / No me gusta