Desvirgué a mi prima Marielena

Me senté en la cama y la arrodillé frente a mi miembro, le levanté el cabello con una mano y con la otra acariciaba las tetas, me estaba pegando una mamada increíble, después sola se pasó hasta mis testículos y los empezó a lamer y besar, se sentía de lo más agradable, cuando ya no quiso chupar me dijo que ya estaba muy caliente por dentro que quería que lo hiciéramos ya.

Era un fin de semana como todos los demás, aburrido, pero este lo recordaré por lo siguiente:

Estábamos en casa de mis abuelos donde viven además tres tías mías, Rosy que ya tiene 35 y un hijo con ella, también Cony que este es un contraste ya que es morena y muy delgada y que además de ser secretaria descubrí hace algún tiempo que le gusta ver pornografía, tiene 2 hijos y tiene 30.

También está Sara, a la tía Sara que es mi amor platónico, siempre me la he querido echar y lo conseguí, bueno pero esa es otra historia, a lo que voy es que en esa reunión asistieron todos los demás familiares, es decir tíos, tías sobrinos esposos amigos y demás personalidades, entre las cuales se encontraba una prima a la que le traía ganas.

Ya tiene 18 y es normal que me atraiga ya que yo cuento con 19 años, se llama Marielena, mide como 1.60m y con un cuerpo precioso, unos grandes senos, estrecha cintura de escasos 56 cm y unas pompas bien redonditas y paraditas.

Esta reunión se prolongó hasta las 12 AM, así que todos nos fuimos a dormir y como no había muchas habitaciones a mí me tocó el cuarto chico de la azotea de la casa, como tenía una pequeña refrigeración y cama pues me pareció que estaba bien para mí, pero cuál sería mi sorpresa de que mandaran a mi primita Marielena a dormir junto conmigo porque ya no había lugar y no era justo que tuviera el cuarto para mi solito.

Así que nos fuimos arriba y nos dormimos, bueno yo no podía porque estando con un par de cervecitas, estás pues, medio “Happy” así que me dispuse a leer un libro de los que tenían ahí, después de una media hora mi prima se quedó dormida y yo aproveché para darme la vuelta y quedar con mi cabeza hacia sus pies, de donde podía ver perfectamente su bien formado trasero, en unos calzoncitos de algodón que me puse a mil nada más de verla.

Se me pasó muy rápido el tiempo y yo aún seguí viendo su trasero que con cada movimiento que ella hacía quedaba en varias posiciones muy sexy, después de un rato se puso boca arriba y se le abrieron las piernas lentamente puesto que aún seguía dormida, entonces pude observar su vagina que se apretaba en esos pequeños calzoncitos.

Fue ahí donde decidí masturbarme, porque ya era incómoda la erección contenida en mis bóxers, empecé a hacerlo, cuando de pronto me di cuenta que mi prima ya no estaba dormida, y que de hecho ya hacía mucho rato que se había despertado, me miró directo a los ojos y después vio fijamente mi miembro erecto y me dijo.

– ¿Yo te puse así?-a lo cual le contesté… –Claro, tú siempre me has puesto así-

En ese momento ella se quitó el camisón que traía, dejando libres sus grandes tetas y me preguntó que si eso me gustaba más, le dije que si, y pregunté que si ya había tenido relaciones antes, a lo cual contestó que no, que solo se masturbaba desde hace algunos meses, pero que se sentía lista para hacerlo, y que era mejor conmigo que con un extraño.

Se quitó sus calzoncitos y quedamos los dos desnudos, se acercó y le empecé a acariciar todo el cuerpo hasta que empezó a exhalar e inhalar muy rápido, me dijo que sentía como si fuera a orinar, entonces dejé lo que estaba haciendo allá arriba y me dediqué de lleno a lamer y acariciar su vagina, encontré su clítoris y lo chupé como loco hasta que se puso todo rojito y gordo, y lanzó un gran chorro que a mí me parecía delicioso.

No era orina era un eyaculación femenina, solo las había visto en videos porno así que eso me puso de nuevo a mil, luego me senté en la cama y la arrodillé frente a mi miembro, le levanté el cabello con una mano y con la otra acariciaba las tetas, me estaba pegando una mamada increíble, después sola se pasó hasta mis testículos y los empezó a lamer y besar, se sentía de lo más agradable, cuando ya no quiso chupar me dijo que ya estaba muy caliente por dentro que quería que lo hiciéramos ¡ya!

Así que la tomé por la cintura y la senté de golpe en mi verga aún dura, la penetré hasta la mitad y gimió de placer, entonces decidí metérsela toda de una vez y así lo hice, ella gritó pero alcancé a callarla con un gran beso en el que se unieron nuestras lenguas y corazones.

Ya había amanecido y no tardarían en subir así que prometimos no decir nada a nadie, desde entonces tenemos encuentros de estos cada vez que podemos.

Autor: Antoan

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