Muchas cosas que contar

Cogió mi mano y chupeteó todos mis dedos. Uno por uno, no dejó nada y fue en ese preciso instante cuando empezó a masturbarme con una determinación imparable. No se lo que tardé en correrme, no mucho supongo, pero entonces cogió mi mano y me hizo chuparla, mientras ella se introducía un dedo por debajo de los pantalones. Supongo que por la expresión de su cara se debió de correr.

Hola buenas, está claro que sentarse delante de un folio en blanco cuando tienes tantas cosas que contar da una cierta sensación de vértigo, más que nada porque no sabes ni por dónde empezar ni por dónde acabar… pero todo ha de empezar de alguna manera… y este relato no va a ser menos…

Nunca he sido alguien que vaya rompiendo moldes por ahí, ni presumiendo de sus hazañas ni nada por el estilo, así que bueno todo lo que aquí voy a contar es una bonita mezcla de fantasía, realidad y sueños que espero algún día se cumplan. Cuando leas esto puedes tener la tentación de pensar que aquellos pasajes más simples son los más reales y aquellos pasajes más complicados son pura fantasía, pues déjame darte un consejo… piensa mal y acertarás o no.

Vamos a ver, empecemos, yo no he sido nunca una persona con una facilidad pasmosa para ligar y mucho menos conocer gente, no por nada en especial, no soy un coco, sino más bien porque no me muevo por los sitios más adecuados y porque tampoco le doy mucha bola al asunto. Cuando estoy en un bar me gusta estar tranquilo hablando con mis amigos y si veo que entre mi gente hay posibilidades de pasar un buen rato esa noche, pues tampoco me voy a buscar fuera lo que ya tengo en casa… Sin embargo el tiempo pasa y no perdona y yo llevo dos años desde mi última relación más o menos estable… y a veces uno va echando de menos ciertas cosas que un polvo de una noche no te da, vaya…

Así que un buen día decidí que quizás había que moverse un poco más, fue entonces que decidí poner un anuncio en la sección de contactos de un periódico local y algún que otro anuncio en distintos foros de Internet.

La primera vez debí de escribir un anuncio de lo más ambiguo, porque solo contestaron gays, algunos muy amables y corteses, pero otros proponiéndome directamente el mejor sexo posible en su casa. Lo siento si te dan morbo estas situaciones o te gustan especialmente, pero a mí la experiencia con chicos no me atrae nada de nada… así que volví a intentarlo, escribí otro anuncio que publicaron pasadas dos semanas y en ese ya especifiqué que buscaba mujeres. Para mi sorpresa me contestaron bastantes, bueno supongo que si el anuncio lo pone una chica buscando un chico responderíamos cientos, pero a mí 12 me parecieron bastantes…

Había de todo, y a cada una tenía que tratarla de forma distinta… había quienes te escribían emails de dos líneas y quienes escribían emails de páginas enteras… confieso que responder a diario a unos cantos emails es una cosa pesadísima, porque te quedas casi sin cosas que decir y la gente espera de ti no se muy bien qué… pero bueno con un poco de disciplina me las ingenié… para ir contestando. Así que a medida que íbamos intercambiando emails fuimos conociéndonos y por supuesto fui proponiéndoles quedar a tomar algo para conocernos…

La primera fue Ana, una chica de un pueblo vecino, como siempre que quedas se te plantan los nervios en el estómago… pero todo desaparece cuando llegas… reconozco que los primeros diez, quince minutos, no sabes muy bien como salir del atolladero y no haces más que decir chorradas, para romper el hielo… Así fue como nos fuimos conociendo, ella trabaja en una aseguradora y bueno para describirla diré que no es un bebezón, pero tiene un buen par de tetas y sobre todo mucho morbo.

Quedaríamos a eso de las seis más o menos en una tienda de discos en Bilbao, y bueno tras esos primeros quince minutos nos fuimos a tomar algo a un irlandés que hay en el centro, allí estuvimos hora y algo, hablando un poco de todo, de trabajo de sitios de vacaciones, de libros de música y lo mismo se repitió durante las siguientes tres horas… que entre paseos y algún que otro bar pasamos juntos. Llegada la hora de su último autobús, fuimos a la parada y esperamos un buen rato, pero el bus no venía, sin duda lo había perdido, podía haberse ido a casa en metro, pero me ofrecí a llevarla, ya en el camino pasamos junto a un sitio que le dije, mira… subiendo por ahí hay un picadero fantástico… “si lo conozco”, pero seguimos el camino y la acerqué hasta su barrio…

Allí me invitó a un bailéis… y charlamos animadamente…hasta que yo dije que me marchaba a casa que tenía que madrugar, así que fuimos hasta mi coche me monté… y con la ventanilla bajada… cuando hice el gesto de saludar para marcharme me dijo “¡guapo!”. Lo sé, es una chorrada, pero paré el motor me bajé, fui más decidido que nunca, la cogí de la nuca y la besé… un beso ni muy tierno ni muy violento. “¿Y esto?” me dijo cuando separamos nuestras bocas… le hice el gesto de silencio y nos fuimos a un rincón más apartado de esa calle, tampoco es que estuviéramos aislados del mundo, de hecho podía pasar por allí cualquiera, pero no estábamos tampoco por un sitio muy concurrido, en un recoveco la volví a besar y ella respondía con ganas…

Ni corto ni perezoso, le sobé las tetas lo mejor que pude e incluso le hice algo de daño, tenía unas tetas magníficas, pero yo no quería quedarme ahí… así que le empecé a manosear el culo, hasta que adiviné su tanga… entonces mis manos se perdieron por su cuerpo y acabé metiéndole las dos manos por debajo de su camiseta… para levantarle el sujetador, así… sin desabrochar ni hostias… tenía un sudor frío en las tetas que era una gozada… cuando le levanté la camiseta para chuparle los pezones pude ver unos pezones anchos y claritos… pese a sus reticencias iniciales me cogió la cabeza y me la apretó contra sus pechos…

Allí estaba yo pellizcándole los pechos, chupándolos y dándoles lametones con la lengua… cuando ella echó el cuerpo para adelante y juntó su entre pierna con la mía… tuve que bajar la camiseta rápido pues se oían pasos… Y como ella había desabrochado mi cinturón permanecimos muy abrazados, para que no se notara… debía ser alguien de su barrio pues ella lo saludó… y entonces quiso parar, incluso esquivando mis besos, pero ciertamente notar aquellos pezones a través de su camiseta roja… me tenía a cien… la cogí de la mano y la puse encima de mi rabo por encima de los pantalones.

Ella empezó a jugar y a amasármelo… entonces me separé le solté los pantalones…  introduje mi mano por ahí abajo… me encanta esa situación, y notar el frote de los pelos del coño… es súper excitante… Justo llegaba hasta el clítoris… con lo que hice lo que pude y acaricié y acaricié… mientras con mi mano izquierda justo me daba para sobarle la teta o introducir los dedos en su boca… Ella metió la mano por mis pantalones y me sacó el rabo, estuvo jugando un rato con él… separándose y mirándome con toda la malicia que llevaba dentro me dijo… ¿qué? ¿Cuánto crees que serás capaz de aguantar? No me dejó acercarme a besarla ni nada por el estilo, lo máximo tocarle la teta… ahí me planteó algo que me pilló por sorpresa…

“Quiero que me des esos jugos que tienes en la mano y bebérmelos todos, pero luego quiero que hagas lo mismo tú con los tuyos”… y al mismo tiempo que hizo esto os juro que apretó con tal fuerza, firmeza y determinación, mi polla… fue tal el morbo que me dio que no tuve más remedio que aceptar… Entonces me besó… cogió mi mano… y chupeteó todos mis dedos… Uno por uno, no dejó nada… y fue en ese preciso instante cuando empezó a masturbarme con una determinación imparable… No se lo que tardé en correrme, no mucho supongo, pero entonces… cogió mi mano y me hizo chuparla, mientras ella se introducía un dedo por debajo de los pantalones… Supongo que por la expresión de su cara se debió de correr… se arregló… me dio un beso dulce… y nos despedimos hasta otra.

Y ahora pensarás… este en el próximo capítulo me cuenta como se la tira… ¡pues no! porque no me la tiré… y la siguiente vez que nos vimos no pasó nada más allá que algún morreo… y es que en ese espacio de tiempo encontró por lo visto alguien más cercano a ella y se quedó con él, cosas que pasan cuando quedas por Internet supongo…

Bueno espero tu comentario. Si tú quieres seguirá habiendo más…

Alguien muy morboso.

Autor: panoramix1975

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Buscamos pene pequeño

Pese a meterle un poquito el dedo alguna vez, mi novia Sara nunca me había dejado follarla por el culo. Decía, que con lo pequeñito que era su culito y lo gordita mi pollita, que le iba a hacer daño.

Una noche mientras follábamos a toda velocidad, le metí un dedo en el culo. “¿A que no te duele?”, le susurré excitado en la oreja. “No, mmmm, qué gusto”, me dijo. “Te gusta ¿eh?”. “Sí.. qué pena que no tengas la polla así para metérmela por detrás”. Aquello fue demasiado para mí, y me acabé corriendo.

Al día siguiente, me puse a pensar en lo sucedido, y se me ocurrió un plan para desvirgar a mi novia analmente y cuando surgió la oportunidad, se lo propuse a mi chica.

Sara me dijo que se lo pensaría, pero a los pocos días, una tarde que yo estaba navegando por Internet me dijo que aceptaba.

La idea era colgar este anuncio en una página de contactos en Internet:

TITULO: Buscamos pene pequeño

DESCRIPCIÓN: Pareja joven busca chico de no más de 35 años, buen cuerpo y pene pequeño para hacer trío y desvirgarla analmente. Indispensable enviar fotos y tamaño en centímetros del pene en erección.

Al anuncio añadimos dos fotos de Sara en las que se podía apreciar su cuerpo delgado y turgente de veinteañera posando sexy en bikini con el culo en pompa.

Nos llegaron muchos e-mails interesados con mayor o menor cumplimiento de lo que pedíamos en el anuncio.

Hubo uno que nos llamó la atención y es que era de una zona costera que nos pillaba bastante lejos. Se nos ocurrió la idea de pasar unos días en la playa, y si nos apetecía, quedar con este chico, de nombre “Toni”.

Toni tenía 30 años, parecía normalito y nos contó que su polla en erección medía 10 cm. Para mayor seguridad, nos envió una foto con una regla apoyada en la base de su pene donde la parte más alta del prepucio apenas llegaba a la marca del 10.

Le contamos nuestros planes y fechas y se puso muy contento. Nos dio su móvil y pidió que le dejáramos hablar con nosotros por teléfono para por un lado asegurarse que no era una broma, y por otro para que le conociéramos y estuviéramos más tranquilos.

Primero hablé con él y en seguida hubo colegueo y buen rollo. Luego habló con Sara, y esta no paraba de reír.

– Jo Luis, qué majo – me dijo mi novia.

– ¿Qué te ha dicho?

– Nada, bromas y tonterías. Parece simpático.

– ¿No te ha dicho ninguna guarrada?

– La verdad es que no, y eso me inspira confianza.

* * *

Ya en la ciudad costera, disfrutamos de nuestro primer día de playa. Después de comer quedamos con Toni en una terracita para conocernos y ver si queríamos todos seguir para delante.

Sara llevaba puesto un top de tubo rosa que marcaban sus pechos turgentes y un pantalón muy corto y ajustado que convertía su culo en el centro de todas las miradas.

Cuando llegó Toni nos presentamos y nos sorprendió que era más bien bajito.

Al instante los 3 congeniamos y quedamos en llamarnos para quedar otro día.

Aquella noche en el hotel follamos como locos imaginándonos que Toni también participaba y que el dedo que le metía por el culo era la polla de él.

Cuando terminamos, y por petición de Sara, enviamos un SMS a Toni diciéndole que acabamos de follar pensando en él.

A los pocos minutos nos contestó diciendo que cuando quisiéramos lo podríamos convertir en real.

Ya al día siguiente casi a medio día, le llamamos justo antes de irnos a la playa para quedar un día en nuestro hotel. No nos cogió el teléfono, así que decidí irme a comprar una excursión a una agencia cercana aprovechando que Sara aún estaba preparando las cosas de la playa y poniéndose el bikini.

Estando yo en la agencia de viajes me llamó Sara. Me dijo que Toni estaba en la habitación; se había pasado a comentar el tema en persona aprovechando que ya estaba allí. Le dije que estaba en la agencia y que había algo de cola. Le pregunté si quería decirle que viniera otro día, porque yo tenía algo de cola. Me dijo que le daba mucho morbo. Que él lo estaba oyendo todo y que ella estaba en bikini delante de Toni. Me preguntó si tenía mi permiso para hacer algo. Intentando sonar neutro con mi voz para que nadie de la agencia sospechara le dije que “podía hacer lo que quisiese”, que “yo en unos minutos estaba allí y ayudaba”.

Entonces, Sara empezó a describirme todo lo que hacía por el móvil:

“Acabo de poner el manos libres. Cariño, le he dicho que se siente y voy a bailar para él. Estoy contoneando mis caderas  a la vez que muevo mis tetitas hacia delante y atrás. Ahora me estoy acariciando la pierna hasta subir a mi pecho y estrujarlo. Toni me dice que se está poniendo muy cachondo.  Ahora me he dado la vuelta y estoy meneando mi culito como si quisiera limpiar los cristales con él. Lo estoy haciendo saltar como si cabalgara. Me he puesto otra vez frente a él. Me he agachado y estoy meneando mis tetas de derecha a izquierda. Ahora las estoy juntando con las manos. Puedo ver un bultito en el pantalón de Toni. Ahora me acerco a Toni…”

La chica de la agencia de viajes me interrumpió. Le dije a mi chica que me tenían que atender, que luego la llamara, que me esperara. Hice los trámites con prisas e inmediatamente después de salir de la agencia me encaminé a grandes pasos hacia el hotel mientras que llamaba por teléfono. Sara tardó en cogérmelo.

“Hola mi amooor. Toni te quiere decir algo”. Se puso al teléfono Toni. “Machooo, qué chica tienes, ¡está de muerte!. Me ha puesto cardiaco con ese bailecito. Mmmm. Creo que Sara está muy caliente. ¿Te molestarías si intimásemos un poco?”. Le dije que podía hacer lo que quisiera y que me lo contara por teléfono, que yo en unos minutos llegaría. “Pues Luis… verás, ahora le estoy tocando las tetitas por encima del bikini. Mmmmm. ¡Están riquísimas! Sara me está acariciando el paquete por encima del pantalón”.

Hubo una pausa.

“mmm. Cariño. Ahora Toni me está comiendo las tetitas.”

LUIS: os cuelgo que estoy llegando.

Entré en el hotel intentando aparentar tranquilidad y me dirigí al ascensor. Una vez dentro, los segundos se me hicieron eternos hasta que llegué a nuestro piso. Me dirigí medio corriendo a la habitación y abrí la puerta con la tarjeta.

Nada más entrar me quedé helado viendo como, sentados en la cama, Sara y Toni se besaban de forma apasionada. Se pararon un momento para saludarme.

TONI: Luis, qué buena que está tu novia, mmmm.

LUIS: ¿le has tocado el culito? ¡venga que yo lo vea!

Toni empezó a sobarle el culito prieto de Sara.

LUIS: ¿está rico eh? ¿Te gusta Sara? Toni, te vas a follar este culito…

SARA: mmm, síiii. Lo estoy deseando. Vamos a ver si las fotos hacen honor a la realidad.

Mi novia ayudó a Toni a quitarse los pantalones y de un tirón le bajó los calzoncillos.  Guardamos el máximo respeto al ver su pene, que pese a estar erecto, era ciertamente pequeño.

SARA: mmmm. Esto es justo lo que necesito para que me follen el culo. ¿Lo harás Toni? ¿Me follarás el culito?

TONI: ¡te follaré todo lo que quieras! ¡ven aquí!

El chico puso a Sara a cuatro patas y empezó a restregar su pene sobre el culo sin meter nada.

Nos tumbamos recostándonos en el cabecero de la cama y empecé a besarme con Sara. Estábamos muy calientes y mi mano se fue enseguida a su coñito, donde navegó en un mar de excitación. Toni no perdió la oportunidad y aprovechó a chuparle y tocarle las tetas. Pude fijarme como el chico se masturbaba. Cuando Sara se dio cuenta, alargó su mano y empezó a masturbarle. Mientras, me desnudé y coloqué su mano sobre mi miembro para que también me diera placer a mí.

LUIS: ¿por qué no nos las comes?

Sara sonrió y se puso de rodillas. Empezó a chupármela a mí, para después dirigirse a Toni.

SARA: mira cariño, ¡me cabe toda!

Le propinó una mamada de infarto a nuestro nuevo amigo, metiéndose toda su tranca en la boca.  Le miraba a la cara con deleite mientras el chico sólo podía gemir de placer.

LUIS: ¿por qué no te la follas tú primero?

TONI: ¡claro!

El chico se colocó a horcajadas sobre Sara y se la metió con facilidad. Se la folló con rapidez ante el silencio de mi chica, que ocasionalmente me comía la polla.

LUIS: ¡me toca!

Me coloqué donde había estado el chico y me la follé rápidamente. Sara gritaba de placer.

SARA: ahhh, ahhhh. ¡Vaya polla!

Excitada, Sara me montó y empezó a cabalgarme al ritmo que su melena le golpeaba la espalda. De repente, mi chica pegó un gemido más fuerte. Me incorporé un poco y pude ver cómo Toni jugaba con su dedo en el ano de Sara. Ella no se oponía.

TONI: ¡ya está lista! Quedaos quietos un momento por favor.

SARA: despacio, despacio, despacio por favoooor…

El prepucio de Toni ya estaba sobre el ano de Sara. Poco a poco fui notando el vaivén en Sara. Toni se la estaba metiendo poco a poco por el culo.

TONI: ¿te duele?

SARA: mmmm, nooo…

TONI: lo tienes muy dilatado y lubricado. ¡Vas a disfrutar! Venga Luis, métesela poco a poco. Tenemos que ajustarnos al mismo ritmo.

Los dos nos movíamos sincronizados ante los gemidos de Sara: mientras Toni se  la metía por el culo, yo se la sacaba del coño… ¡y viceversa!

Podía notar algo duro al otro lado del coño de Sara. Debía de ser la pollita de Toni dándole por detrás.

Toni le agarraba bien de las nalgas mientras que yo le comía las tetitas a mi novia.

SARA: mmmm, estoy a punto de correrme. ¡Quiero que os corrais dentro de mí!

Los dos chicos empezamos a acelerar el ritmo hasta que primero Toni no aguantó más y empezó a correrse. Noté la descarga de su pene a través de Sara. Fue demasiado para mí, y me corrí también dentro de mi chica.

Los tres estábamos destrozados de cansancio, y nos duchamos por turnos en la ducha

Una vez limpios, comentamos lo que había pasado y lo bien que había estado.

Como aún nos quedaban algunos días de vacaciones, Toni nos invitó a ir a una fiesta a la que le habían invitado…

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El mejor polvo de mi vida

Mordía y acariciaba mis tetas sin piedad mientras daban botes por el rápido movimiento, me puso a cuatro patas, la penetración fue total, lo sentí como golpeaba el final de mi vagina, el dolor y el placer se mezclaban. Que placer, solo tenía palabras obscenas para él y parecía que le excitaban, me dijo, morena me voy correr, pero antes quiero desvirgarte ese culito moreno y apretado que tenés.

Hola mi nombre es Paola tengo 18 años y soy una chica latina, morena, de grandes pechos, ojos negros como la noche y unos labios carnosos y tiernos que incitan siempre a unas buenas mamadas.

Todo comenzó un día en el que hacía mucho calor yo estaba aburrida y con ganas de tener una buena polla dentro de mí, como no tenía nada más que hacer me metí en esta página a la sección de contactos para ver si pillaba algo cual fue mi sorpresa al ver un anuncio de un chico alto moreno deportista bien dotado, 23 cm, ufff…

Al ver ese anuncio empecé a sentí como mi chocho se humedecía, le mandé un mensaje e instantáneamente me contestó, quedamos para esa misma noche, quedó de recogerme en mi casa.

Sobre las 8 de la noche llegó, él bajó del coche y vi a un hombre bien formado, musculoso morena y con unos labios riquísimos, me saludó con un beso en la boca y cogiéndome por la cintura susurró en mi oído que me quería comer viva.

Nos subimos, llegamos a su casa y ya en las escaleras me empezó a besar muy despacio por el cuello, sentí como corrientes de placer en mi estómago y en mi chochito, me metió la mano por debajo del sujetador y pudo sentir mi pezón moreno ya totalmente duro, me dio la vuelta y me miró, sin pronunciar palabra me sacó las tetas en plena escalera y empezó a lamérmelas muy despacio primero rozando simplemente con la punta de su lengua, ¡Aaaaaahhhhh!

Que placer, se me escapaban pequeños gemidos que él acallaba con sus dedos dentro de mi boca

Paró en seco y me cogió de la mano y llegamos a su casa, yo seguía con las tetas al aire, me recostó en el sofá, yo con mis manos tocaba y daba pequeños apretones a su polla que estaba a punto de estallar dentro de sus pantalones, como pude desabroché el pantalón y pude ver esa polla enorme dura, pensé que me partiría en dos pero no me preocupaba eso, hice un movimiento brusco y cambié las posiciones, él abajo y yo arriba.

Bajé hasta su ombligo dando pequeños lametones por todo su cuerpo, llegué hasta su polla, la cogí y dejé libres sus huevos que empecé a lamer con sumo cuidado y entrega, muy despacio me los metía en la boca y los sacaba suavemente, subí hasta la cabecita de su polla y ahí empecé a mamarle la polla despacio, con ritmo sin parar, él solo decía, ¡si! ¡asiiii! Sigue, sigue, noté que estaba demasiado excitado, me tomó del pelo y me frenó en seco, me metió los dedos en mi coño, me metió tres dedos de una, ¡aaaaaaaaaaaaaaaaaaah! Gemí como una puta loca de placer.

No sabía como moverme, ni que decir, me estaba follando con sus dedos, me tocaba el clítoris hinchado y duro, mis jugos recorrían toda su mano, me cojió de las caderas y me levantó, me metió de un solo movimiento sus 23 cm. de polla dura como un palo, sentí un dolor inexplicable, era un dolor placentero, gemí grité y me lancé sobre él para acallar mi dolor placentero en sus labios, no se movió, dejó que mi chochito se acostumbrara a ese rabo grande y gordo, después empezó a moverse muy despacio hasta que su ritmo fue subiendo.

Mordía y acariciaba mis tetas sin piedad mientras daban botes por el rápido movimiento, me abrazó, me levanté muy despacio y me puso a cuatro patas, la penetración fue total, lo sentí como golpeaba el final de mi vagina, el dolor y el placer se mezclaban.

Que placer si, si, si, asiiiii, sigueee, metémela hasta el fondoooo, dame así, así, solo tenía palabras obscenas para él y parecía que le excitaban, me dijo, morena me voy correr, pero antes quiero desvirgarte ese culito moreno y apretado que tenés.

Yo lo miré como pude con cara de saber que me iba a doler muchísimo, él con mis propios jugos me lubricó mi agujerito, jugueteó con el, me metía la lengua y la sacaba, ufff fue un placer que no había sentido nunca.

Cuando sentí la cabeza de su polla intenté relajarme mucho, me la quería meter de un golpe aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…aaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh,… noooo… para, para, le dije me duele mucho no quiero, para…

Él me la metió por el coño e intentó relajarme metiendo su mano para masturbarme, me dijo que estaba a punto de correrse, le dije que quería sentir su leche caliente en mi boca y tragármela.

Dejó de penetrarme y me sentó frente a él, comencé a mamarle su verga totalmente dura, hinchada, parecía que fuera a explotar, la chupé rápidamente, aaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh, sssssiiiiiiiiiii, chúpala puta, chúpala como tú sabes, que rica boca, si así, no pares, no pares, para que sientas mi leche en tu boquita, sssssiiiiiiiiiii, mami asiiii, y sentí chorros y chorros de semen en mi boca, era tanto que se me salía por los lados.

Yo mientras tanto me masturbaba, cuando sentí su semen recorrer mis tetas tuve un orgasmo, solté la polla y gemí y gemí, él al verme se arrodilló y me comió todo el chocho.

Llené su boca de mis líquidos y así terminamos los dos llenos de semen y de mi lechecita tumbados en el sofá, agitados, acalorados y con ganas de más guerra ya que su polla seguía dura como al inicio….

Autora: Jessica

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