Pequeños vicios

El culo de Elena por fin era mío, ella se masturbaba y notaba pequeñas contracciones que me daban gran placer, cuando le llegó unas más fuertes que supuse eran un gran orgasmo me corrí por fin, inundándoselo con mi leche. Luis metía su lengua en el culo de mi novia, y la hacía disfrutar, Juan Carlos se acercó como un buitre sobre la mía, y vi los ojos de deseo con los que ella lo miraba.

Bien, creo que mi obsesión por Elena comenzó a raíz de una conversación al salir de la facultad hace bastante tiempo. Desde que la conozco ha tenido novio, y siempre me he llevado bien con ellos, lo cual ya sería un buen motivo para que me dejara de interesar, pero es que encima no es demasiado guapa, es bajita y pecosa con un cuerpo rellenito aunque armonioso, con buenas tetas y un culo respingón, quizás un poco grande para su tamaño, pero nunca me la quité de la cabeza. Ella siempre ha sido muy amiga de comentar o más bien de insinuar las cosas que realizaba con su novio, y en una discusión entre risas le dijo a una amiga:

-Anda y que te den por el culo. -No, que te den a ti, Elena. -A mí no que ya lo he probado y se lo que duele.

Esta frase se me ha quedado a lo largo de los años. En esa época yo no había practicado el sexo anal, y imaginarme haciéndoselo a ella, se convirtió en una de mis fantasías favoritas a la hora de masturbarme.

Lo que relato a continuación ha sucedido como 4 años más tarde, y ya hemos terminado la carrera la mayoría de nosotros. Mi novia actual se llama Bea, es un poco callada pero bastante caliente en la cama, es morena, delgada y muy proporcionada, es la típica niña bien. Yo me llamo Víctor y soy moreno y alto, bastante atractivo y siempre voy con la caña puesta a ver si cae alguna niña. Aunque respeto a las novias de los amigos, por supuesto.

Los hechos ocurrieron en carnavales, en las Islas Canarias. Como todos los años la gente del grupo se ve en el kiosco de la facultad donde bebemos y bailamos. Allí estaban también Elena y Luis su novio, un chico muy simpático y agradable, y que físicamente es delgado, un poco bajo y morenito pero con mucho salero. Mi novia se fue a dar una vuelta con su hermana y otras amigas y yo preferí quedarme allí con los amigos. Con la bebida y demás me puse a contarle a todas las chicas de clase lo que me gustaba que me tocaran el culo, que no entendía por que a ellas les molestaba y las invitaba a que lo hicieran, ellas entre risas me lo palmeaban y yo iba a por otra, hasta que le dije lo mismo a Elena, en un momento en el que su novio estaba bailando con otra chica, ella sonrió y empezó a tocármelo con dedicación, a través de la delgada tela del disfraz y muy despacio, mientras me contaba riéndose que su novio no tenía culo. Fue un momento caliente, nos miramos a los ojos, y seguimos cada uno por su lado.

Serian las 6:00 de la mañana cuando decidimos irnos. Luis y Elena nos invitaron a su casa a dormir ya que yo estaba bastante bebido y era mejor que no condujera. Mi novia Bea me convenció y nos encaminamos a su casa que estaba cerca del mogollón. También se quedarían allí Juan Carlos que es un típico cachas, muy creído de si mismo y Lucía su novia, una rubia muy bonita de cara, con los ojos verdes, aunque sin mucho pecho, pero con un culo interesante.

La casa es alquilada y bastante pequeña, no dispone más que de un dormitorio y la cocina está en el mismo cuarto que el salón, por lo tanto Luis y Elena se quedaron en su dormitorio, y las otras dos parejas nos quedamos en un colchón cada una, en el salón.

Yo, por la hora que era, y por el alcohol me empecé a dormir enseguida, pero Bea me despertó y no tardé; en saber por qué. Juan Carlos estaba follándose a su novia Lucía allí mismo. Podíamos ver con la luz del amanecer que entraba a través de la cortina, los movimientos de él sobre ella, y oíamos el ruido de sus cuerpos rozando las sábanas y el colchón. Alargué la mano y toqué el sexo de mi novia. Ella me la intentó quitar pero no la dejé, y puse la suya en mi polla, nos masturbamos y después nos dormimos. Como siempre en estas fechas dormimos hasta media tarde, para después comer algo y volvernos a acostar hasta la hora de cenar. Juan Carlos y su novia se fueron a cenar con los padres de ella y nosotros acordamos prepararnos algo en casa.

Mientras cenamos y con unas copas de vino, no aguanté las ganas y les conté un poco lo que habíamos visto la noche anterior. Y ya se sabe las chicas empezaron con las risitas, y Elena preguntó todo tipo de detalles. Yo aprovechando la ocasión, les conté que todas esas cosas estaban de moda y que en Internet por ejemplo existían muchos sitios en los que se facilitaban los intercambios de parejas. Bueno lo cierto es que se estableció una especie de debate, en el que yo defendía los intercambios, Luis y Bea mi novia estaban en contra por diferentes motivos, y Elena más bien comentaba que ver a otra pareja haciéndolo al mismo tiempo, resultaría morboso.

Llegó la hora de salir, nos disfrazamos y fuimos al mogollón, pero esta vez un poco por el cansancio, o porque no teníamos muchas ganas de ese tipo de marcha, nos fuimos temprano las tres parejas a casa, más o menos a las 2.00 de la mañana, ni siquiera se nos ocurrió decir que esa noche si podíamos ir a nuestra casa. Lo cierto es que daba la sensación de que habíamos cruzado algún tipo de línea de la que no se regresa.

Por fin llegamos a la casa, aunque la verdad es que hablando muy poco, estábamos nerviosos todos, Juan Carlos y Lucía imagino que sospechaban que los habíamos oído y Luis, Elena y nosotros por la conversación que tuvimos en la cena, Luis como siempre rompió el hielo y se puso a hacer tonterías, nos reímos un rato y al final dijo que esa noche no tenía ganas de quedarse en el dormitorio con Elena, que se quedaba en el sofá. Y se tumbó allí, Elena dijo que no le daba la gana y se puso a su lado. Nosotros ya estábamos acostados en el colchón y quedamos pegados a ellos. Apagamos la luz, pero esta vez no ocurrió nada, Juan Carlos y Lucía se habían cortado con nuestros cachondeos y al rato nos dormimos.

Por la mañana desperté con la claridad que entraba al salón, y la imagen de la mano de Luis, que tocaba el culo de Elena por debajo de sus bragas. Me excité con el espectáculo, y comencé yo también a meterle mano a Bea. Ella reaccionó bien y nos empezamos a calentar. Luis y Elena se animaron al vernos, y vi como ella se quedaba en bragas enseguida. Bea en cambió se quitó toda la ropa pero sin salir de debajo de las sábanas, me subí encima de ella e introduje mi pene en su sexo con mucha facilidad. Yo había perdido la visión de la otra pareja, pero Bea no apartaba la vista de ellos, y en determinado momento también los oí follar, por el ruido del sillón. Miré hacia ellos y vi como Luis sentado en el sillón y mirándonos se dejaba follar por Elena que lo cabalgaba. Por fin podía apreciar aquel culo en todo su esplendor, lo tenía tan cerca de mi cara que vi hasta el ojete. Al mismo tiempo, en el otro lado de la habitación, Juan Carlos y Lucía se habían calentado con lo que sucedía a su alrededor, y se metieron en faena.

Puse a Bea boca abajo y le introduje mi polla por el chichi. Así mirando hacia adelante vimos como se follaba Juan Carlos a Lucía, y la cara de placer de esta. Juan Carlos se quitó las mantas de encima, y pudimos ver su cuerpo musculoso encima de aquella mujer, que aparentaba no tener más de 18 años. Yo estiré mis brazos para atacar desde otro ángulo, y me apoyé en ellos, mientras seguía bombeando y casi sin pensarlo cuando Elena bajaba rozaba con mi hombro su culo. Solo con este roce me dieron ganas de correrme, pero me deje de mover, para aguantar un poco más. Juan Carlos y su novia en cambio parecían protagonistas de una película porno, cambiaban mucho de posición, pero de una forma muy sincronizada y vaya polla que tiene el muy cabrón, así estaba su novia. Al cabo de un rato la puso a cuatro patas, y mojándose con un poco de saliva la punta de su polla, se la metió con suma facilidad en el culo a Lucía.

A mi Bea nunca me había dejado, pero en esta ocasión parecía que la escena le gustaba, y se lo propuse, ella aceptó. Procedí de la misma manera que había hecho Juan Carlos, pero cuando introduje la punta de mi polla, me pidió que se la sacara, que no soportaba el dolor. Elena en seguida nos dijo que así no, que como no tiene el culo acostumbrado hay que hacerlo con más delicadeza, y procedió a enseñarnos.

Agarró un poco de aceite de la cocina, y se la extendió por la polla a Luis, al mismo tiempo que se la untaba en el culo. Después cogiendo la polla de su novio con la mano se la apoyó en el ojete y haciendo movimientos circulares con su culo, se la fue metiendo lentamente hasta que se sentó por completo sobre su novio. Yo no podía estar más caliente con esta escena, pero Bea no quería cooperar, resulta que mis dos amigos sodomizaban a sus novias, y yo no podía realizar mi fantasía.
Luis se dio cuenta de la situación, y con ojos de vicio me dijo que si quería cambiar. Ahora sí que estaba salido, le dije que sí enseguida y me senté en el sillón a su lado. Elena se sacó la polla de su novio y se colocó con el culo en pompa, apoyé mi polla en su ano y entró con una facilidad pasmosa, debido a lo dilatado que estaba. Mientras mi novia me miraba con ojos de rencor y abrazaba a Luis que le besaba todo el cuerpo.

El culo de Elena por fin era mío y no me importaba nada más, ella se masturbaba al mismo tiempo y notaba pequeñas contracciones de cuando en cuando que me daban gran placer, cuando le llegó unas más fuertes que supuse eran un gran orgasmo me corrí por fin, inundándoselo con mi leche. Caímos agotados a un lado y vi como Luis metía su lengua en el culo de mi novia, al mismo tiempo que la masturbaba y la hacía disfrutar, como nunca. Juan Carlos que ya se había recuperado del polvo con su novia, se acercó como un buitre sobre la mía, y vi los ojos de deseo con los que ella lo miraba.
Entonces me di cuenta de que ahora me tocaría pasarlo un poco mal a mí.

Mi novia tocaba la musculatura de los muslos de Juan Carlos mientras le hacía una mamada de infarto, al mismo tiempo que Luis le seguía trabajando el culo. Ella estaba con el culo en pompa y puso a Juan Carlos acostado, insertándose su gran aparato hasta el fondo. Luis mientras le abrió el culo y echándose aceite introdujo su polla pero solo la punta ya que ella seguía dolorida. Así continuaron follando pero poco tiempo ya que Bea no aguantó mucho rato. Comimos algo y nos volvimos a acostar cada uno con su pareja sin comentar nada de lo que había pasado pero también creo que con un cierto sentido de culpa y al mismo tiempo de celos.

Autor: Roque Nublo

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De fiel casada a…. (Capitulo II)

(Capitulo II: El despertar de los sentidos)

Debían ser cerca de las cuatro de la mañana, cuando note un suave manoseo que comenzaba nuevamente a estimular mi clitoris y mis pechos. La habitación estaba a obscuras y solo oía una jadeante respiración en mi oreja.

Cuando me quise dar cuenta estaba a cuatro patas sobre la cama de espaldas a mi amante que se disponía de nuevo a empalarme con su imponente miembro.

Un vástago increíblemente duro, como un autentico palo, me penetro de un solo golpe por el culo, arrancándome un grito de dolor, que se convirtió en gemido de placer cuando aquel hombre empezó ritmicamente a meter y sacar de mi ano aquel grueso aparato.

De pronto note que no estábamos solos en la habitación pues otras manos acariciaban desde abajo mis pechos, mientras un miembro tan voluminoso o mas que el que hurgaba en mi culo, comenzaba a poseerme por el coño.

Aquello era inaguantable, no sabia como reaccionar, ni como moverme ni que hacer mientras mis dos hombres, o al menos eso creía yo, me estaban penetrando por delante y por detrás.

El jadeo y el ritmo sincronizados sorprendentemente entre los tres, fue en aumento hasta explotar en un orgasmo difícil de explicar y que nunca mas a pesar de todo lo que he vivido sexualmente desde entonces, he vuelto a sentir.

Me quede exhausta y rendida tras el esfuerzo por lo cual no supe quienes habían sido mi follador y mi enculador.

Me despertó miguel ya vestido, cerca de las 7 de la mañana.

Mire a mi alrededor y estaba sola en el dormitorio de invitados, completamente desnuda y tapada por las sábanas y colcha de raso color carne.

Aun mi coño y mi culo recordaban la fiesta del sábado noche.

Me incorpore a medias y bese a miguel que se marchaba durante dos meses dejándome en manos del placer y la lujuria.

Tras despedirme seguí durmiendo un rato mas.

Me despertó una voz extraña cerca de las once de la mañana, la voz de un hombre en mi dormitorio, que me invitaba a levantarme y degustar un oloroso desayuno mientras preparaba mi baño de espuma.

Abrí los ojos y me quede alucinada: allí delante vestido de mayordomo estaba el portero del club nocturno donde se la había mamado a javier y me estaba presentando una bandeja con un suculento desayuno.

Le mire sorprendida al tiempo que me sentaba en la cama: "cual es su nombre?", le pregunte.

"Pedro señora", dijo haciendome una reverencia,"y estoy a su servicio para lo que "desee", y remarco la palabra,"mandar la señora".

"Gracias", solo pude contestar, mientras empezaba a degustar el desayuno.

Poco después llego javier que me pregunto que tal había dormido a lo cual le dije que el sabría mejor que yo como había dormido, ante lo que se sonrió.

Al poco volvió pedro para decirme que el baño estaba listo, mientras me presentaba una bata en la que resguardar mi desnudez.

Javier me acompañó al baño, al igual que pedro y una vez dentro javier me beso fugazmente y me dijo que nos veríamos mas tarde.

Pedro se quedo conmigo y me ayudo a quitarme la bata y sumergirme en el cálido baño, mientras me observaba con una mezcla de deseo, admiración y placer.

"Necesita algo la señora?", me pregunto.

Yo le conteste que no, y el hizo ademán de marcharse.

De pronto se volvió y mirándome fijamente me dijo: "pero yo si", y ante mi sorpresa empezó a desnudarse.

Yo desde el baño mire sorprendida a mi alrededor ,pensé por un momento llamar a javier pero al mirar hacia el espejo del baño, vi escrito sobre el con pasta de dientes"…satisfacerá a cualquier macho que se encuentre en la casa…", y entendí que pedro me iba a suministrar el primer pollazo de la mañana, porque el primero del día, por delante y por detrás había sido de madrugada.

Al verle totalmente desnudo comprobé su gran musculatura y su fortaleza, mientras un rígido, grande y duro miembro me observaba cimbreante desde el borde de la bañera se inclino me cogió en volandas sacándome del agua, me miro como recreándose en mi mojada desnudez…" un momento ",dijo y salió del baño.

Pocos segundos después regreso con unas botas de piel altas de mi vestuario, de fino ta

cón y me las hizo poner, mientras me observaba detenidamente.

Una vez me las puse, se acerco a mi y suavemente me hizo volver de espaldas a el, entonces me cogió de los hombros y tras hacerme arrodillar en el suelo, ofreciéndole mis nalgas, me monto literalmente, incrustándome aquel duro aparato de un solo golpe de riñones, en mi culo, al tiempo que me llamaba, puta, zorron, calientapichas, y me decía que me iba a enterar en mi frágil culo de señorona de como era una autentica polla obrera.

Al instante se hizo la luz y por sus envites su ritmo y su dureza reconocí a uno de los dos hombres que me habían follado la noche anterior.

¿dos o tres?, era ya mi duda, mientras luces de colores y una sensación etérea invadían mi cerebro y mis músculos se relajaban sumergidos en una ola de placer.

Tras hacer que me corriera tres veces y llegar el de forma abundante dentro de mis entrañas, sintiendo yo como su cálido semen rebosaba la rajita de mi culo y caía por entre mis muslos, me cogió delicadamente y tras quitarme las botas, me transporto de nuevo al reparador baño aun caliente.

"Si quiere algo mas la señora, no tiene mas que decirlo", me dijo mientras se vestía y salía del cuarto de baño.

Después del baño me puse una bata y me tumbe sobre la cama mientras todo lo vivido en las ultimas horas pasaba atropelladamente, por mi cerebro semiabotargado.

Un profundo sueño me invadió entonces.

Aquel domingo por la mañana aun me quedaba mucho que disfrutar.

Me desperté ya tarde cerca de la una y baje al jardín.

En la pista de tenis, solo con el bañador, javier y pedro jugaban sudorosos.

Yo me había puesto un bikini azul claro muy escueto y me acerque hasta la pista.

"¿lleváis mucho jugando?", les pregunté, al oírme, se volvieron como sorprendidos y me dijeron que como una hora.

Sus cuerpos brillaban por el sudor al sol, mientras sus escuetos bañadores, remarcaban dos buenos paquetes, que yo ya había catado.

"Voy a darme un baño", les dije, y mientras ellos seguian jugando me volví hacia la piscina.

Al llegar a esta me quite la parte de arriba del bikini y me zambullí en el agua fresca hice algunos largos y después salí tumbandome al sol.

Apenas pasados unos minutos, note unas manos que acariciaban mis desnudos pechos.

Entreabri los ojos y vi a javier junto a mi, antes de que me pusiera otra vez en marcha, pues dada su expresión no dude por un momento de su intención de darme caña denuevo, le pregunte que hacia pedro en la casa, y me contesto que anoche cuando estuvimos en el club, mi marido miguel hizo amistad con el y que le propuso que fuera mi mayordomo, "Para todo" según palabras textuales de javier, durante los dos meses a lo que pedro acepto super encantado, "y como no!!.., apostillo javier.

Yo le dije a javier que como le iba a pagar, a lo que el sonrió y me dijo; "en carne muñeca, en carne…"

Y mientras decía esto se inclino sobre mi desnudo y yacente cuerpo…

Así que mi marido añadía a ultima hora una polla mas a la fiesta.

Pero de momento era la de javier la que se abría paso a través de mi húmedo coño, tumbado sobre mi en la toalla.

La verdad es que pedro como cocinero valía un rato y desde que le vi jugar al tenis no volví a verle en toda la mañana justo hasta la hora de comer.

Su aparición en la piscina para anunciar que la comida estaba servida en la terraza del jardín fue divertida pues se había puesto un tanga, que apenas le cubría su imponente armamento, con una pechera blanca la que llevaba en el club y una pajarita, y por supuesto su sombrero de copa que también usaba en el club.

Durante la comida se porto de forma distante, de mayordomo a señora, lo cual me divirtió bastante.

Cuando terminamos de comer yo les dije que estaba muy cansada, lo cual era cierto y que me pensaba echar la siesta así que ellos hicieran lo que quisieran a lo que contestaron que jugarían a las cartas un rato.

Les dije que me llamaran sobre las siete y me fui al dormitorio, al mío por supuesto.¡ por fin toda la cama de matrimonio para mi solita!.

Dormí como una autentica marmota e incluso en sueños me pareció que ellos venían y me follaban.

Debían ser cerca de las siete de la tarde, cuando sent

í ruidos en la habitación pero era tal el sueño que tenía que no pude ni levantar los párpados.

Poco después note como unas cosquillas en mi coño, pero eran tan placenteras que no me moleste en comprobar que ocurría, pasados unos minutos empecé a notar que algo trataba de penetrarme, entreabri los ojos y allí estaba pedro de rodillas sobre mis piernas tratando de joderme, me deje hacer y entre sueño y vigilia, me largo una buena andanada que disfruté como una loca.

Me quede dormida otra vez hasta que por fin llego javier a despertarme, me dijo que era muy tarde cerca de las ocho y que teníamos que volver a madrid.

Me levante y medio dormida me metí en la ducha, empecé a enjabonarme y de pronto cuando iba a hacerlo con mi coño, casi me da un pasmo…¡ mi querida rajita estaba totalmente rasurada!, lance un grito y al segundo llegaron los dos muertos de risa, pues sin duda estaban esperando este momento.

Me enfade mucho al principio pero tras darme un par de achuchones decidí perdonarlos por lo cual me dijeron que como premio por habermelo tomado tan bien, me invitaban a cenar.

Mientras preparaba las cosas que debía llevarme a madrid, apareció javier en la puerta del dormitorio impecablemente vestido con un pantalón blanco y un polo verde.

"Hemos pensado, me dijo, que si quieres nos quedamos aquí los dos meses".

La verdad es que me apetecía un montón pues volver a la casa de madrid, al piso con dos hombres, aun no sabia lo del tercero y la dama no era muy agradable por los vecinos no por el que dirán que me importa un comino, sino por los rumores y las historias raras que se monta la gente que no tiene nada que hacer.

"Estupendo",conteste.

Javier mes dijo entonces que a trabajar por las mañanas me llevaría pedro y luego iría a buscarme al mediodía y el se iría por la mañana en su coche y volvería al mediodía.

Al final por cierto, me confesaba que lo de no poder quedarse los fines de semana era preventivo por si no salía bien el tema así que decidía trasladarse.

Fuimos a cenar a madrid a un restaurante, y javier aprovecho para recoger sus cosas y su coche.

Pedro, como vivía en el pueblo cerca del chalet, había trasladado sus cosas por la tarde a la finca.

Aquella noche los dos me respetaron para que pudiera estar lozana al día siguiente y la verdad que salvo los picores del rapado dormí perfectamente.

Datos del autor/a:

Nombre: Aligator

dirección de e-mail: aligator (arroba) idecnet.com

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