Marcelita

Fue un momento de gloria en que nos acariciábamos y disfrutaba cada centímetro de su cuerpo, nos besábamos apasionada pero torpemente, nuestros cuerpos estaban apretados y con la respiración muy agitada, lentamente comencé a abrir sus piernas y colocarme encima, su vagina estaba lubricada como nunca por lo cual comencé a penetrarla lentamente mientras movía sus caderas.

La semana pasada la invitamos a nuestra casa que tenemos en la playa a pocas horas de esta ciudad, para pasar una semana de descanso y su marido aceptó muy contento, ya que dijo necesitar unos días de relajo después de largas sesiones de trabajo que ha tenido en los últimos meses. Yo no había intentado nada con de ella desde la única vez que tuvimos relaciones, pero en cada oportunidad que nos topamos, nuestras miradas se cruzaban y los deseos afloraban solos, era cosa de paciencia, ya que tendríamos una oportunidad en cualquier momento.

Llegamos a la playa el sábado en la noche y su marido se regresaría el domingo en la tarde por trabajo pendiente y volvería el jueves en la tarde, para regresar todos, el domingo. La oportunidad estaría entre la noche del domingo y la tarde del jueves, mientras su marido no estaba, la situación era tener una oportunidad los dos solos, pero con tanto niño y mi señora ahí era muy difícil y tendría que idear la oportunidad para abordarla. El domingo en la mañana fuimos al supermercado ambas familias y entre carros y pasillos le dije mis intenciones me respondió muy seca que no, que lo pasado, pasado era y no se volvería a repetir, pero agregó que además con sus niños y mi señora era imposible, esa última sentencia me indicaba que había una oportunidad y debía aprovechar.

Pasó el domingo y el lunes, fuimos a la playa y ella en bikini tomando sol era una preciosura, la contemplaba disimuladamente y me tendí cerca de ella para poder conversar y observarla de cerca, mi señora dormía, los niños en la orilla jugando con la arena, me hice el dormido y pude observar cómo me miraba, lo cual me excitaba, levanté la cabeza y le tiré un beso, ella se agachó rápidamente y se puso a mirar para el otro lado. Tenía todas las señales de que ella accedería, pero estaba consciente que me rechazaría para aparentar que era obligada.

Llegó la noche del lunes y comenzamos a retirarnos a nuestras habitaciones, mi señora se acostó mientras yo veía TV, como a la medianoche le dije que iría a caminar ya que no tenía sueño… mi intención era ir a buscarla y salir juntos a caminar para poder estar solos. Salí al patio y le golpeé la ventana, asustada se asomó en camisa de dormir y podía imaginar su figura, lo que pensé, se negó a salir y me dijo que estaba con su hijo menor en la cama, le insistía y me cerró la ventana, en realidad estaba muy asustada a que nos pillaran.

Volví a mi dormitorio y mi señora estaba dormida, por lo cual salí nuevamente, pero en dirección a su dormitorio que estaba con la puerta cerrada, la abrí en silencio y con toda la casa obscura, me metí lentamente, me coloqué a su lado, metí la mano y la toqué, dio un salto, se sentó en la cama. Me rogó que saliera que nos pillarían, que mañana haría cualquier cosa para poder estar juntos lejos de la casa, yo no le presté atención a sus ruegos y le comencé a acariciar sus pechos sobre su camisón, luchando con sus manos que me lo impedían, pero al ver que no paraba, me dio una palmada en las manos, lo cual me molestó y las retiré, lo que aprovechó para acostarse y darme la espalda.

Yo estaba decidido y ver su figura al trasluz, me excitó, me acosté a su lado, rodeándole su pecho con mis brazos e embistiéndola con mis movimientos de cadera, así estuve por unos minutos y comenzó a ceder y respirar agitadamente. Su hijo dormía al extremo de la cama y me pidió que la dejara, ya que se podía despertar, pero su cuerpo nuevamente decía lo contrario, por lo cual lentamente comencé a sacarme los pantalones y la camisa, quedando desnudo con mi cuerpo pegado a su espalda. Ya no había vuelta atrás, esta era la oportunidad y no la perdería, le acariciaba todo su cuerpo bajo el camisón y poco a poco se fue dando vuelta y en un momento se sentó y se sacó el camisón, quedando ambos completamente desnudos.

Fue un momento de gloria en que nos acariciábamos efusivamente y disfrutaba cada centímetro de su cuerpo, la excitación era a mil, nos besábamos apasionada, pero torpemente, nuestros cuerpos estaban apretados y con la respiración muy agitada, lentamente comencé a abrir sus piernas y colocarme encima, su vagina estaba lubricada como nunca por lo cual comencé a penetrarla lentamente mientras movía sus caderas. Demoraba la penetración y me empezó a pedir que se lo metiera y en ese momento le dije:

– No tenías miedo, quizás debiéramos dejar esto aquí y olvidarnos, mira que si nos pillan sería la ruina para ambos. – Me respondió: “Dime cualquier cosa, pero de aquí no sales sin antes terminar lo que comenzaste, lo que pasa que me da miedo esta situación, pero una buena penetración me lo quita inmediatamente”.

Continué con movimientos lentos para hacerlo más durable y levantó sus piernas y me las cruzó por la espalda, luego me tomó del cuello y me dijo: ” ahora lo quiero todo adentro o te juro que ésta será tu última oportunidad de hacerlo conmigo”. Le pregunté: “¿es decir que si lo meto se repetirá nuevamente?” Respondió muy pegada al oído: “Sííí, y mañana como plazo máximo”.

Me dejé de tonteras y la embestí como un animal con una velocidad que me agotaba, pero quería terminar pronto, ya que era muy peligroso donde estábamos. Duramos menos de cinco minutos y luego de unos orgasmos múltiples, se relajó y me dio un beso apasionado y me comentó que nunca había sentido el placer como ahora y no sabía que era multi orgásmica, ya que con suerte era una vez.

Me incorporé y comencé a vestirme, me tomó de la mano y me ofreció nuevamente su cuerpo, estaba que ardía, pero era mejor dejarlo para mañana y evitar ser pillados. La besé nuevamente y salí silenciosamente y me quedé tomando aire y recuperándome en la terraza, no habían pasado 20 minutos y aparece mi señora, que se había desvelado y salió a tomar aire también.

Luego les contaré que pasó al día siguiente…

Autor: bsan56

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El dentista

Nos duchamos y volvimos a chuparnos las vergas, y él me dijo si podía penetrarme, ya que nunca lo había hecho, apenas me penetró acabó enseguida. Le dije que la próxima vez le enseñaría para que durara más (al parecer se sobre excitó, o serían los nervios). Finalmente le puse en cuatro patas y se lo introduje y lo cabalgué hasta llenarle nuevamente el culo.

Siempre me he preocupado de mi dentadura, porque creo que los dientes son los que reflejan la presentación de una persona. Desde siempre Sergio ha sido mi dentista, es un hombre de cómo unos 50 años, bien parecido. Lo único malo es que siempre se ha mostrado un hombre recio, no evidenciando ningún tipo de atracción por los de su mismo sexo, a pesar de ser muy amable y cariñoso con sus pacientes. Tomé el teléfono e hice una cita para las 7 de la tarde con mi dentista adorado.

Mi sorpresa fue que al llegar a la consulta su secretaria me dijo que el doctor no atendería por unos días por tener un problema familiar, también se disculpó diciendo que había tratado de avisarme a mi trabajo pero que ya me había ido. Finalmente me dijo que había otro dentista, justamente un sobrino de Sergio que estaba atendiendo las urgencias que se produjeran. La otra opción era que me daba hora para otro día.

Le dije que ya que estaba ahí me atendería con él, y me senté a esperar la atención la cual no demoró. La secretaria me dijo que pasara, y cuando veo a ese dentista casi se me caen los dientes, era precioso, como de unos 30 años, buen cuerpo. Enseguida me dijo, mi nombre es Carlos y soy el reemplazante de Sergio, su voz me sonaba como una suave melodía en mis oídos. Enseguida me quité la chaqueta y me senté en el sillón famoso de los dentistas.

El pantalón que llevaba me quedaba un poco ajustado, por lo que mi paquete resaltaba bastante y evidentemente que él doctorcito se percata, y por un instante me pareció que se quedó en el aire, porque su ayudante le despertó diciendo, doctor va a comenzar. Carlos enseguida me revisó por espacio de unos minutos, rozando su paquete en mi brazo, que se notaba bastante duro. Esto hizo que mi excitación se hiciera notar, por lo que traté de taparme con mis manos. Finalmente me dijo que solamente necesitaba una limpieza, que mis dientes estaban muy bien.

Te recetaré un nuevo medicamento para que te hagas enjuagues, me causó mucha curiosidad que me indicara eso porque yo siempre he usado, pero en fin le dije que bueno. Finalmente terminó de escribir y me la entregó y me dijo que hablara con la secretaria para que me diera una nueva cita. Saliendo me guardé la receta y le dije a la secretaria lo que él me había dicho y me fui para volver tres días después.

Cuando me subí a mi automóvil saqué de mi bolsillo la receta que me había dado el guapo de Carlos solamente por curiosidad.

Comencé a leer: “Me encantaría verte esta noche llámame a mi celular… Mi corazón latió a mil por hora, tuve que esperar un momento para encender el motor, por la emoción. Llegando a casa no sabía si llamarle, hasta que después de vacilar un poco me decidí y le hablé. Casi al instante contestó, como si estuviera esperando que lo hiciera. Nos saludamos y me dijo que me invitaba a comer, acepté y quedamos de vernos en una hora más. Me duché y me cambié de ropa. Cuando llegué al restaurante, él ya estaba esperando e inmediatamente pidió una botella de champan.

Comenzamos a beber y conversar, me explicó que su tío había salido de viaje urgente porque su suegra estaba muy mal de salud y tuvo que acompañar a su esposa fuera del país. Luego me dijo que vivía con un hermano menor que estaba estudiando ingeniería, y que ambos no eran de la capital, sino del norte del país. También me dijo que su tío le había ofrecido su casa, pero que ellos preferían estar solos para tener más privacidad. Luego le hablé un poco de mí, que vivía solo, y que trabajaba también en el área de la salud (como recordarán soy paramédico). Luego pedimos la cena y seguimos conversando las cosas típicas que se hablan, sobre novias, le dije que no y él me dijo que hacía mucho tiempo que estaba solo.

Finalmente le invité a mi casa para bebernos un trago y enseguida aceptó y me siguió en su auto. Luego de estacionar entramos en la casa y le invité a sentarse en mi sofá favorito, mientras colocaba algo de música y le preparaba un trago. Se lo entregué y le dije que me pondría algo más cómodo, pero él me dijo espera un poco y bebiéndose de una vez el trago me abrazó y me besó en la boca, introduciendo su lengua, comenzando a tocarme la espalda, bajando hasta mis nalgas, las cuales apretaba con mucha delicadeza. Por mi parte también le agarro esas nalgas que se notaban muy ricas. Nuestras vergas se juntan, las que restregamos con fuerza. Luego ambos comenzamos desvestirnos mutuamente, hasta quedar completamente desnudos.

Su verga no era muy grande, más bien normal y algo delgada. Le dije que nos fuéramos a mi habitación y nos tiramos abrazados para luego hacer un fabuloso 69. Estuvimos por espacio de unos 10 minutos mamándonos hasta que él me dijo que me acostara de espaldas en la cama puso su culo en mi boca.

Inmediatamente se lo comencé a comer, creí que me iba a desmayar al sentir su hoyito, que emanaba un olor exquisito, mientras Carlos se masturbaba y entre gemidos me decía que quería sentirlo dentro.

Después de un rato se levanta para posteriormente sentarse frente a mí tragándose toda mi verga, sin dificultad, ya que esta estaba lubricada por mi excitación, y comenzó a cabalgar suavemente al principio para posteriormente hacerlo más rápido haciendo que gritara de placer.

Su culito apretaba mi verga haciéndome gemir de gusto mientras él se masturbaba, era fabuloso sentir mi verga entrar y salir de ese culo que ardía. Finalmente Carlos comenzó a dar gritos de placer y lanzó su leche, que alcanzó su primer chorro hasta mi cara y el resto en mi pecho. Sus contracciones hicieron que acabara dentro llenándole su esfínter con mi semen.

Luego nos duchamos y volvimos a chuparnos las vergas, y él me dijo si podía penetrarme, ya que nunca lo había hecho, que esa sería la primera vez que él se la metía a alguien. Apenas me penetró acabó enseguida. Le dije que la próxima vez le enseñaría para que durara más (al parecer se sobre excitó, o serían los nervios). Finalmente le puse en cuatro patas y se lo introduje y lo cabalgué hasta llenarle nuevamente el culo.

Después nos vestimos y él dijo que debía irse porque su hermano le disgustaba que no llegara a casa a dormir. Le dije que otro día me invitara a su departamento para conocer a su hermano. Pero lo que pasó cuando conocí a su hermano será motivo de otro relato.

Autor: Gustavofigueroaa

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