Volverla una ninfómana

Su cara era de deseo, de morbosidad, de excitación, cogió mi verga, la acarició y me la mamó de una manera que sentí una venida inminente, sin embargo logré controlarme, decidí tomar una actitud más controlada, ella con una mano se masturbaba, mientras que un tipo nos miraba desde cierta distancia. La gorda soltó mi verga sin dejar de acariciarse y la noté venirse de inmediato junto a mí.

Hola queridos amigos, estoy de nuevo aquí, sentado al frente de mi computador, relatando las experiencias con mi gorda, la verdad es que no he podido avanzar mucho, en mi objetivo de volverla una ninfómana del sexo, que le guste más que cualquier otra cosa, pero en fin, allí marcho, con espontáneos momentos de lujuria de ella y luego igual. Pero poco a poco hasta que consienta o nuestra relación se acabe; porque de verdad, a veces me molesta, esa vacilación, ya tengo 11 años en este deseo, el cual, quiero que de una vez por todas se finiquite.

Les cuento que me han escrito, una buena cantidad, de gente, de todas partes del mundo, queriendo ayudarme, he hecho, casi todo lo que me han dicho, pero nada sigue actuando de igual manera, con una que otra cosa por allí, eso me tiene a punto de reventar, leo los relatos que escriben, chicas, en esta página, en la que cuentan como la pasan de bien, con sus esposos, como comparten, y experimentan muchas cosas juntos y la gozan, “que envidia”.

Bueno después de contarles un poco mis desesperaciones cotidianas, les contaré lo de la otra tarde, unas de las pocas que la gorda se portó como nunca, le dije: que se arreglara que daríamos una vuelta, como a eso de las 10 de la mañana, quería salir en el día, ella me respondió: que fastidio otra vez a dar vueltas sin rumbo, en seguida le respondí: ¿de qué cambio hablas, cada vez que me prometes cambiar, que serás una putica, que concebirás todo lo que yo te pida? Así seguimos discutiendo, hasta que se hizo, el medio día del domingo; yo estaba energúmeno y dije: que saldría solo, ella de inmediato cambió de actitud y me dijo: bueno, espera, me coloco el vestido y salimos, le dije: de ninguna manera, yo no voy a salir, con alguien que me quiera dañar el rato, ella, me respondió: por favor, haré lo que me pidas, te demostraré que soy tu putica.

Me hice del rogar un rato y luego le dije: bueno, te llevaré, pero me tienes que demostrar que eres una putica de verdad, ella me dijo: ¡bueno! Se dio un baño, se pintó los labios, con un rojo fuerte, sus ojos, todo su rostro, quedó divina cual puta callejera, se colocó un poco de aceite en su entrepierna, loción; me dijo: ¡listo! De verdad parecía la más vulgar puta, estaba hermosa y provocativa, nos subimos al auto y salimos rumbo al norte, que es donde más me gusta, pero en el camino al norte, se me sobrevino una idea a la cabeza, que mejor ir al centro donde se encuentran ubicados, los teatros porno de esta ciudad, cogí la calle 9 hasta la tercera, por allí en los sótanos, de esos edificios, subsisten varias salas de video porno, que por lo general son gay, pero también asisten heteros y una que otra pareja.

Por ser domingo las calles estaban solas, dejé el auto en un parqueadero, diagonal, al cine y nos dirigimos a la sala xxx. El chico, del parqueadero no le despegaba el ojo, la miraba por todas partes, cuando salimos caminando, salió él, detrás hasta la puerta, a reparar esa gorda, lo pude ver por el vidrio del frente; el vestido a medidas de que la gorda camina se sube y deja ver, los vértices de sus posaderas, eso me comenzó a deleitar, bajamos por las escalas, hasta el sótano, compramos las entradas, abrimos el cortinón e ingresamos a la sala, esperamos entre tanto se nos acostumbraba la vista a la oscuridad del sitio, estaba bastante oscuro y tardó algunos minutos para poder empezar a ver las sillas del lugar, nos quedamos en las escalas, a la entrada de la sala, sostenidos de unas barandillas, que hay al bajar, yo podía ver algunas sombras que nos asediaban, la gorda me abrazaba y se mostraba algo nerviosa.

En un momento pude sentir una mano, que me tocaba mi entrepierna, de una me pasó un corrientazo por todo el cuerpo, no podía ver quien me tocaba, al instante la gorda me dijo al oído: -que le estaban metiendo mano, que le querían hundir los dedos adentro de su cuquita, que digo cucota y culito, que por mucho, que comprimía, ellos hacían fuerza y no podía impedirlo, por el aceite que se había colocado, eso me puso a mil, tuve una erección casi a reventar, no pensé que tan rápido se dieran las cosas, le contesté: ¿y a qué viniste me precisaste que tú ibas hacer mi puta no? Ella dijo: ¡sí! pero tengo temor porque no puedo ver, le dije: -deja, relájate, aquí me puedes expresar todo lo que me dices y prometes en casa.

Yo la abracé, ella pegó su cabeza en mi hombro y dejó que la manosearan, mientras tanto la mano que me apretaba mi verga empezó a bajar el cierre del pantalón, buscaba como sacar mi verga, lo consiguió al poco rato, comenzó a masajeármela y se sentía delicioso, sentí también como a la gorda le subían el vestido hasta más arriba de la cintura y pude ver cómo le besaban sus nalgas, piernas. Ella sólo me daba besos en el cuello, gemía muy suavemente, entretanto yo estaba a reventar de la excitación que me producía, la situación, sentí de un momento a otro como me daban una mamada de otro mundo la engullía toda y la succionaba con una destreza exquisita.

En ese momento un tipo se me arrimó y me dijo: podemos ir al cuarto oscuro, allí podremos estar más cómodos, él suplicó, hay una poltrona donde podemos pasarla bien rico. En seguida le comenté a la gorda, que si quería ir al cuarto que nos invitaba el señor, ella de una dijo: ¡vamos! El señor cogió a la gorda de la mano y la guió hasta la parte del frente a un lado de la pantalla. Nosotros, lo seguimos, quité mi verga al que mamaba y seguí con ella, en mi mano, mientras que la gordis a su vez cruzaba la sala, con el vestido a medio bajar de la cintura, enseñando a todos su cucota y culo. Era un cuarto pequeño que a la entrada tenía una cortina, ingresamos, apenas se alcanzaba a ver las sombras de la gente, el señor que llevaba de la mano a la gorda, en seguida le quitó todo el vestido, yo lo cogí y lo puse envuelto en mi brazo, él le lamía con desenfreno las tetas, le cogía la morrocotuda cuca gorda, ella me apretaba fuerte la mano, se recostaba contra mí, su espalda en mi pecho, yo con mi espalda sobre la pared.

Empecé a notar que ingresaban uno a uno una cantidad de hombres, el cuarto era verdaderamente pequeño, todos metían mano, la manoseaban a ella a mí, alguien se arrimó a nosotros y comenzó a hurgarme el pecho, desabrocharme la camisa, yo estaba demasiado excitado, me gustaba lo que sentía, dejé que lo hiciera, al mismo tiempo, como 5 tipos trataban de tumbarla en el mueble a la gorda y manoseaban por todas partes, la gorda podía sentir los dedos como se metían en su empapado coño, como le apretaban los pezones y como metían también uno o dos dedos en su culo, uno de ellos se subió al mueble, quitándose la ropa le metió su gorda verga en la boca, podía ver como los otros se iban desnudando y la verdad era que ya no me importaba, al contrario, quería que se la consumieran y cuanto más mejor.

El de la verga en la boca de la gorda se la metía hasta los huevos mientras la agarraba de el pelo entrando y saliendo de su boca, entre tanto lo hacía, la hicieron poner de rodillas sobre la verga de un tipo acostado en el mueble, sin soltarle la verga al que se la mamaba, entonces pude ver, como separaban las nalgas y como una gran verga se abría paso en su ano, pude apreciar cómo se calentaba más al ritmo que la iban penetrado y como el hombre la introducía sin compasión, hasta que pude distinguir sus huevos chocar contra su culo, entonces empezó un mete saca, de pronto vi que por los gestos que hacía el tipo que se la estaba mamando se iba a correr, intenté decirle a la gorda lo que sobrevenía, pero el hombre la sujetó fuertemente por los pelos mientras le decía: ¡Chúpamela, puta, quiero que te bebas toda mi leche!

Aprecié la descarga de aquel tío en el rostro de la gorda que por poco es dentro de la boca, no le quedó más remedio que restregarla en su rostro, su corrida era tan abundante que le escurría hasta las tetas cayendo al mueble, la verga, poco a poco fue perdiendo endurecimiento, así que se retiró quedándose sólo el del culo y la cucota que insistían en el mete saca hasta que también aprecié que se corrían dentro de su cuca y ano, la sacaron, y los preservativos estaban con abundante leche, de igual manera se retiraron, siguieron otros poniéndola boca arriba en el mueble, dos de ellos separaron sus piernas lo más que pudieron, vi a uno de ellos como se acercaba con un pote de aceite, empezó a ponerle por toda la cosota de la gorda, metiendo primero un dedo. Los tipos que la sostenían por los hombros la soltaron y se pusieron al lado, la gorda como pudo les cogió las vergas y empezó a pajearlos delirantemente, al mismo ritmo que el otro tipo meneaba su mano dentro de su cuca y le daba lengua y mamaba su gallito, cuando estuvieron a punto de descargar se subieron al mueble regándole la leche en las tetas y rostro, entonces el tipo desalojó la mano de la gran cuca que quedó totalmente dilatada, estaba extenuada, tumbada despatarrada encima de aquel mueble del cuartito ese, llena de semen y aceite por todas partes.

Los tipos al igual que los otros le dieron besitos de agradecimientos y salieron. Llegaron tres tipos que observaba la escena y se desnudaban rápidamente, cuando hubo acabado de quitarse la ropa uno se unió al grupo y dirigió su verga que ya estaba bastante dura a la boca de la gorda mientras que el otro tipo, le puso la verga a la gorda para que se la cogiera, entre tanto la gorda primero se metió los huevos en la boca uno a uno como si fueran bombones mientras le acariciaba el palo con suavidad al otro tipo, luego le fue pasando la lengua desde la base hasta la punta y un pequeño mordisco haciendo resbalar sus dientes cosa que hizo que el tipo diera pequeños suspiros, estaba tumbada en el mueble y otro tipo aprovechó para cuando la tuvo allí desnuda separarle las piernas y colocándose en medio pasarle la lengua y los labios por los muslos acercándose a su cucota morrocotuda, pero sin llegar a ella.

Notaba lo excitada que estaba la gorda, llegó a la cuca y la abrió con los dedos y cogiendo con la boca el gallito que en esos momentos ya estaba bastante abultado lo apretaba con sus labios haciéndolo rodar entre ellos, mientras que el otro tipo acariciaba las tetas y chupaba con delicadeza. La pusieron en cuatro patas y le lamían el culo abriéndole las dos nalgas con las manos y con los propios jugos de la cuca le untaban el ano y se lo acariciaban abriéndose paso con un dedo dentro de el culito dilatado y girando su dedo dentro, cuando vio que entraba sin dificultad entonces cogió y le introdujo otro dedo, la gorda entre tanto cuando podía emitía grandes jadeos, en un momento noté que la gorda ya tenía suficientemente dilatado de nuevo su culito y él tipo también lo apreció, se paró y le puso la verga en la entrada, apretándola fue introduciendo hasta el fondo, cuando estaba así, emprendió a bombearla por el culo con suavidad al mismo tiempo, el otro tipo levantaba una pierna de la gorda y apoyándola se metía debajo de ella para darle una estocada en la cuca, comenzando a enfundársela con fuerza lo que hizo que la gorda soltase la verga del otro que aprovechó para metérsela en la boca, agarrándola del pelo.

El otro entre tanto entonces la cogía por los pechos dándole pellizcos en los pezones y tumbándola encima de él que estaba bajo ella que la tenía ensartada. El tipo le daba duro por el culo la acercaba para que se lo comiera todo, sólo dejaba sus huevos fuera. Mientras que el otro tipo seguía cogiéndola fuerte del pelo y se la metía en la boca a la gorda. Ella se la cogió y primero le dio unos cuantos lametones como si comiese un helado para posteriormente metérsela como si fuera un bombón de fresa primero muy lentamente como probándolo y luego cada vez más vertiginoso. La gorda estaba a punto de tener otro orgasmo cosa que hizo que acelerase el ritmo de la mamada. El tipo le sacó la verga de la boca y masturbándose ligeramente se corrió sobre los pechos de la gorda en el momento que ella tenía un gran orgasmo que hizo que medio se desfalleciese y constriñera sus orificios haciendo que los dos tipos que la perforaban por su culo y cuquita eyacularan en su culo y cuca, sacaron sus vergas ya flácidas con los profilácticos también llenos de leche, extraída por esa puta gordinflona, caliente.

Los tres chicos le dieron gracias y salieron, la gorda se cayó de bruces en el mueble con su mano en el interior de su cucota, mientras gritaba: Me corrooooooo, a lo que un tipo que se pajeaba viendo las escenas, respondió sacándosela y corriéndose sobre la espalda de la gorda. Se fue también ese tipo sin decir nada. Sentí su mano sobre mi verga que para ese momento estaba parada a todo lo que daba, me acarició de los huevos a la punta repetidas veces, se puso en cuclillas, su cara era de deseo, de morbosidad, de excitación, cogió mi verga, la acarició y se la metió a la boca, me la mamó de una manera que sentí una venida inminente, sin embargo logré controlarme y me relajé, decidí tomar una actitud más controlada, ella con una mano se masturbaba, mientras que un tipo nos miraba desde cierta distancia. La gorda soltó mi verga sin dejar de acariciarse y la noté venirse de inmediato junto a mí. La incorporé y la besé en la boca, mientras le decía lo mucho que me gustaba, que fuera precisamente una puta de las más putas de la ciudad, él tipo que nos reparaba, se acercó se puso detrás de la gorda y también le acariciaba los pechos desde atrás, yo la besaba, ahí estaba desnuda, salvo por sus zapatos.

Se veía encantadora con esa cara de lujuria y buscando más, con su cuquita rasurada y con sus sabrosas nalgas que resplandecían de su blancura. Le metí los dedos en su húmeda cuca, en verdad, nunca había notado a la gorda tan mojada era toda una piscina, nunca pensé que se excitara de esa manera, le bajaban sus fluidos por los muslos, yo le metía dos dedos en su abertura que chorreaba y la gorda me decía al oído –que rico la estoy pasando, así, házmelo. Y terminó por gozar de una manera sorprendente, se vino como un río, dejando mi mano prácticamente empapada. A mí todo eso me excitaba más, si es que más era posible. La recostamos en el mueble de nuevo, la besamos por todas partes, el tipo le hizo sexo oral, que es lo que más le gusta que le hagan, a mí me pone largo tiempo que le mame su conchota, el tipo siguió, hasta que la hizo venirse nuevamente, yo seguí su ejemplo y logré una nueva venida de la caliente e infatigable gorda, era irreconocible todo lo que yo tenía que hacer para ponerla así y ese día era un sueño lo que vivía, mi gorda hecha toda una ninfómana del sexo.

Ella nos abrazaba a los dos, nos acariciaba las vergas y nos dijo –quiero que me cojan mucho. El tipo sacó unos condones, se levantó y me invitó con un gesto a ser el primero. Lo cual le dije: -que ella era toda suya, la gorda abrió las piernas y él se puso sobre ella, levantó las piernas con ayuda de sus manos y le ofreció la famosa “cucota morrocotuda y gorda”, la jugosa cuca. Puso la punta de su verga a la entrada de su húmeda cuevita y poco a poco se la fui metiendo sin ninguna dificultad, puesto que ella se mete la mano o dos vergas por la cuca cuando esta así, él me decía que era como un guante de seda sus húmedas paredes, ella jalaba con más fuerza sus piernas hacia arriba y levantaba la cabeza tratando de mirar como se la metía, empezó a gemir con más fuerza y él a darle con energía, con una lujuria motivada por esa habilidad total, así, así, -le decía, la gorda mientras llegaba a un orgasmo más, mientras el tipo la besaba con ternura, ella me apretaba mi miembro, lo que me daba un placer agradable y estimulante.

A continuación yo me senté recargado en la pared en el descansa brazos del mueble y la gorda se puso en cuatro invitando a darle desde atrás, mientras la gorda me la mamaba a mí, su esposo. Así es como te gusta verme –me preguntaba. Así es como me encanta a mí, -seguía diciendo, dame duro, al tipo, dame duro, dame duro –agregó, mientras se quejaba de gusto al sentir que nuevamente la clavaba. Que gusto ver sus nalgas a disposición, de otro tipo, que gusto darle gusto a la putona de la gorda, no pude aguantar más y me vine, de una manera formidable, mientras ella me apretaba con su boca, y tragaba mi leche exprimiendo mi verga, que sentía nuevos espasmos cada vez que ella la apretaba, una experiencia realmente deliciosa. Cosa que me encantaba, que me ponía calentísimo, que quería cogérmela mucho a la muy puta, la gorda ese día era una ricura de mujer, excitante y dispuesta y que me encantaba.

A pesar de que me había venido, el tipo seguía dándole hasta que logró hacerla venir, me sentía un poco fatigado, pero el esfuerzo valió la pena ya que verla gozar era todo un placer en un momento el tipo se quejo la cogió duro de su cintura y le dijo: -toma perra cométela toda a lo cual la gorda respondió con un quejido de placer, el tipo fue sacándola y con su condón lleno de leche le dijo: -gracias y salió. Me retire un poco para verla como se la mamaba a otro tipo que se arrimo por la pared, como se deleitaba, demostrando lo mucho que le gusta mamar. El al segundo también se retorció y cogiéndola del pelo fuerte le echó un gran chorro de leche en su rostro, le dijo eres una puta muy genial. Me senté a su lado ella se recostó boca abajo cansada, pero esperando que seguía. Me masajeaba mi verga suave y me daba besos en las piernas. Entraron otra cantidad de tipos y empezaron a aproximarse a nosotros, metían mano por todas partes, aprovechando esa oportunidad.

De un momento a otro, advertí, como casi todos quedaban desnudos; el tipo que me había abierto toda la camisa, me quitó el resto de la ropa, me dijo: que la pusiera en los cajones de arriba, me desnudé por completo, saqué más profilácticos, que llevo para estos casos y se los pasé a la gorda, entre tanto me rozaban, vergas de todos los tamaños, por todas partes, en el afán de ambicionar pasar, para poder enganchar a la gorda, que quedaba desnuda, tirada en el mueble el tipo, qué nos llevó a ese cuarto, se acostó, en el mueble y ubicó a la gordis, para que se empalmara arriba de él, ella lo concibió, en un momento, ya habían, como 5 tipos más riñéndose, por el culito, de la gordinflona, yo me interpuse, les dije: -tranquilos, por turnos, que ella permitirá a todos, que se deleiten con lo que se les antoje, un tipo moreno, sacó una verga bastante grande con una curva en la mitad, se la metió, suave y en un momento empezó a bombearla, yo me coloqué en el descansa brazo, del mueble, nuevamente, cogí del pelo a la gorda, enseguida la puse a mamar, y a la vez tres tipos me tocaban la verga, los huevos, me los chupaban, junto con la gordis, era genial, nunca había sentido esto, les cuento que me considero hetero cien por ciento, pero la arrechera del momento rompía cualquier regla, era nuevo para mí.

Los tipos que enganchaban a la gorda, empujaban con fuerza queriendo como partirla en dos, empezaron a acabar y a ir desfilando tomando sus ropas colocándoselas, dándole las gracias a esa putica, que les había sacado la leche, entre tanto otros seguían haciendo la fila y metiéndosela por su culito y otras veces por su cuca en la posición que estaba de perrita todos le caían atrás y la gozaban fuerte, suave, de todas formas, le daban mucho placer, saliendo contentos, porque consiguieron engancharse una puta gratis, después de horas, de hacerlo, ella se subió arriba del último señor que quería, que por cierto era de edad, pero también quería probar esa gorda, no había nadie más, casi todos los de la sala del cine, habían enganchado su concha y culito, no existía, quien le llenara su culito pues los dos tipos más, que quedaban dentro del cuarto, estaban era por tocarme a mí, entonces, me paré, le abrí sus nalgotas y se la enterré de una, ella gritó y me pidió que despacio, que ya estaba bien adolorida, de tanta verga que había entrado.

Empecé a bombear, al igual lo hacía el tipo de abajo tratando de seguir el ritmo, uno de los tipos empezó, a recorrerme la espalda con su lengua se sentía increíble; él estaba desnudo, el otro a su vez lo abrazaba por la espalda y le besaba la nuca, él se agachó y me mordisqueaba las nalgas a su vez que el otro se la metía, por el culo, me daba mordiscos y me daba lengua en mi culo, era una sensación placentera, que en seguida me entró ganas de llenarle el culo de abundante leche a la gorda, ella se quejó y contrajo sus orificios y terminamos casi al tiempo los tres en un orgasmo largo y exquisito, nos paramos fuimos al baño con nuestra ropa en la mano. Con unos pañuelos y algo de agua la gorda se limpió lo más que pudo el semen que tenía por todo el cuerpo, se colocó el vestido, yo también me vestí y salimos del lugar, ya eran como las 7:30 de la noche, recogimos el auto, el chico seguía viéndola, como con ganas de comérsela a la primera oportunidad que le diera, era evidente.

El la paró, la volteó, ella le dijo: que con preservativo lo dejaba, él sacó de su billetera rápidamente uno, se lo colocó, la puso en cuatro patas, sobre la taza del baño, le abrió con sus manos las nalgas e introdujo de un sólo empujón, la verga en su cuca, que en ese momento estaba muy dilatada y palpitante de tanto uso y en un par de bombazos no pudo aguantar más y estalló, ella se despidió, salió y me dijo: ¡listo! Vamos.

Llegamos a la casa pedimos comida a domicilio, tomamos una ducha bien larga, estuvimos hablando y después de una buena comida, dijo: que eso si la había colocado, súper arrecha, el ver hombres entre sí, el ver cómo me tocaban, eso la había puesto, a millón, hicimos el amor como locos, la pasamos genial, ahora intento hacer otra cosa más, que desde luego se las contaré.

Autor: Alfonso

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El disfraz de Barnie

Saqué mi pinga del culo de Vanessa y su amiga me lo lamió entonces entendí que también quería su pedazo en el culo. Dilaté el esfínter de la amiga mientras gozaba del delicioso culo de Vanessa hasta que me aparté y arremetí contra el culo de esta nueva chica a quien nunca antes había visto en mi vida y me estaba entregando lo más preciado de su intimidad en una orgia jamás planeada por mí.

Esta es la primera de tantas historias que me animo a contar. Las razones del por qué no lo hice antes no lo se. Si bien no es la más atrevida de todas, lo que a continuación relataré marcó para bien o para mal un referente de mi persona frente a un grupo de amistades y por qué no, de personas que alcanzaron a descubrir lo que pasaba.

Esta historia pasó en promedio hace 6 años atrás cuando yo tenía 23 años. El principio de la historia va así: Un día me encontré con un conocido mío el cual me pidió de favor le diera algunas pautas de cómo cotejar a una chica que él había conocido por icq o latinchat (no lo recuerdo). Yo para ese momento le lanzaba muchas bromas acerca de que si sería fea y cosas así hasta que me dijo que tal vez yo la conocería ya que ella vivía en un barrio cerca al mío, digamos a unas 6 cuadras de mi casa. La cosa es que ellos se llegaron a conocer pero fue una sola vez ya que a dicha chica mi amigo no le pareció en absoluto simpático. Para ese momento él vino llorando a mí y yo solo reí, entramos a internet y fue allí donde yo me hice pasar por él y hablé con ella. Me di cuenta entonces que entre ella y yo conocíamos a muchas personas en común. De tal manera y sin que mi amigo lo sepa (al menos al principio) ella y yo nos conocimos e hicimos buena química.

Vanessa, que así se llama ella, era una chica de 19 añitos, delgadita, no gozaba de mucho trasero pero si de unos buenos senos y lo mejor de todo era que se creía modelo, era animadora de fiestas infantiles y como pude darme cuenta al instante, era una tramposa de vitrina. Para ese entonces yo tenía 6 meses con una enamorada, Karen,  que en teoría se creía más astuta que yo pero que a sus también 19 años y después de haber estudiado toda su vida en colegio de monjas, no lograba superar el criollismo que desde hacía mucho corría por mis venas.

Sucedió entonces que como era de suponer en la juventud, me tiraba a Karen, mi enamorada, todos los días menos los domingos ni sus días de regla. Ella era una hambrienta de sexo, la niña de su casa, la hija menor y recién ingresada a la universidad pero yo poco a poco la fui convirtiendo en la puta que era. La regresaba a su casa despeinada, con rastros de semen en su cabello y cuerpo, sus calzones bañados en sus jugos y bien adolorida de todo lo que masoquistamente me dejaba hacerle. Logré que me chupara la pinga en la calle así como también que se dejara meter mano y como era costumbre entre nosotros, meterle el dedo en su culo y después de yo olerlo, se lo pasaba por su nariz tanto tiempo que llegó el día en que a ella ya no le hacía asco oler su propio culito sino que después de oler mi dedo me lo chupaba y nos besábamos.

Todos los días dejaba a Karen puntualmente en su casa, 9pm, la hora acordada por ella y su familia. De regreso a casa tenía que pasar por el barrio de Vanessa hasta que un día nos encontramos y nos quedamos conversando, al final de la noche nos fundimos en un beso que fue el preludio de todo lo que vendría. Fue un beso apasionado en donde después de tanto acariciarla terminé tocándole el culito y pegándole mi pinga en su conchita, ella gimió y se pegó aun más a mí. Esa noche intercambiamos teléfonos y al día siguiente me llamó por la mañana con una excusa que la acompañe, no precisó a donde pero recuerdo que en todo el camino nos la pasamos metiéndonos mano.
Aun recuerdo que pasamos por la avenida Bolívar y vimos un hotel, entonces le pregunté ¿quieres tu leche mañanera? Y ella solo riño arrecha sin decir nada. Yo la cogí de la mano, nos bajamos del micro y retrocedimos las dos cuadras que nos habíamos pasado. Antes de entrar ella me cogió la pinga y me pidió tratarla bonito.

Ya en la habitación yo le pedí que me mostrara su cuerpo desnudo y ella me dijo, échate en la cama pues te voy a modelar. Tener a una chibola de 19, de vocación tramposa y con autoestima superada creyéndose riquísima, más de lo que en verdad era,  me producía un morbo increíble. Tenía un par de tetas preciosas, grandes para su contextura, paradas, redondas y con pezones marroncitos y erectos. Conforme se iba desnudando me preguntaba si me gustaba lo que veía, yo para ese momento ya me había sacado la ropa y estaba cogiéndome la pinga. Al momento de sacarse su tanga lucía un coñito en verdad precioso y depilado, chiquito y sin mucho uso, casi virginal.

El tremendo banquete que me di esa mañana, le chupé el clítoris, concha y culito, los senos mordisqueados y una tremenda cachada como para convertirla en mi perra. Le mordí los cachetes del culito y le advertí que desde ese momento ella era mi putita y de nadie más, sellamos en pacto echándole mi semen en la cara ya que según ella nunca antes lo había hecho de esa forma. Aun hoy recuerdo su aroma, el olor a sexo que emanaba de su cuerpo, los arañones que me dejó en el cuerpo y los gemidos que hacía. No me podía creer que fuera tan inexperta sexualmente hablando. Se quedó maravillada con la chupada de culo que le mandé y eso determinó su absoluta entrega…según yo. Ya en la tarde nos despedimos en la puerta de su casa con un enorme beso recordando todo lo pasado. Quedamos para la noche, pasadas las 9pm. Me fui así, con aroma a otra mujer, donde Karen, mi enamorada, y tremendo morbo me produjo el que me chupara la pinga con sabor a concha de otra mujer, en fin, fue el principio de hacer muchos ejercicios para estar en forma y darle 3 polvos diarios a cada una de mis dos putitas.

Un domingo me llamó Vanessa a pedirme por favor la acompañe a una fiesta infantil ya que le daba miedo ir sola con una amiga. A la hora acordada llegué a su casa y cargamos las cosas en un taxi, de pronto salió su amiga y en verdad era una delicia, llevaba un jeans ajustadísimo, cinturita, culazo y tetas pequeñas pero redonditas. Llegamos a la matinée y luego de las presentaciones, el padre de familia nos hizo subir al segundo piso mostrándonos una habitación con baño incluido donde podríamos dejar nuestras cosas y prepararnos para el show. Yo muy voluntarioso di tres viajes al primer piso para cargar las mochilas dejando el equipo en el primer piso. Dándome las de hombre comencé a hacer las conexiones de la música cuando mi dulce trampita llega a media escalera y me insta a subir. Ya en la habitación con la puerta cerrada sacó de un costal la cabeza de un muñeco barnie y me la puso sin preguntar, yo le dije ¡ni de chiste! Entonces sacó el cuerpo del muñeco de otro costal y me dijo con voz imperativa: disfrázate.

Yo me quedé perplejo y le pregunté ¿aquí delante de ustedes? Y me respondió afirmativamente y para tranquilizarme me dijo que así era eso de las matinées, que muchas veces no tenían tiempo así que debían cambiarse hombres y mujeres en el mismo ambiente. Me salió la cara de felicidad y le dije a que esperas tú y ella comenzó a desnudarse y volteé en dirección a la amiga y le dije ¿y tú? La amiga sonrió y juro que jamás en la vida voy a olvidar la escena en donde la amiga desabotonó su jeans y mostró un calzoncito lindísimo. Tampoco olvidaré jamás la escena de ver a dos señoritas en calzón y sostén sacando cada una de sus mochilas la indumentaria que no era otra cosa que minifaldas y politos chiquitos, parecían más bien un par de putas. Tendieron sus uniformes sobre la cama y se colocaron cada una a un lado mío sujetando los pies del (ahora sí bendito) barnie y me pidieron sacarme el pantalón y los zapatos. Yo ni corto ni perezoso en menos de lo que conté 5 ya estaba en pelotas con la pinga toda erecta apuntando arriba. Ellas rieron y yo dije “estas quieren caña”. Me apoyé de las cinturas de ambas chicas y rápidamente mis manos bajaron a sus culitos aun fríos. La amiga me miró y suspiró, luego los tres reímos y yo comencé a frotarlas al mismo tiempo,  mientras le metía el dedo en la concha a mi trampa, besaba a su amiga y le acariciaba el culo para agarrar confianza, pronto solté a mi trampa para probar carne nueva.

Rápidamente a la amiga le saqué el sostén y bajé su tanguita para acariciarle el coño. Vanessa, mi trampa, me apoyó las tetas en la espalda y comenzó a pajearme mientras apuntaba mi pinga en dirección a la concha de su amiga que yo estaba pajeando. En ese preciso sublime momento, el padre de familia nos tocó la puerta preguntándonos si acaso se nos ofrecía algo. ¿Qué más podía pedir yo en ese momento? ¡Pues nada! Vanessa responde tú que yo a esta amiga tuya me la cachó en este momento. No escuché que diría Vanessa ya que yo levanté en peso a su amiga y la clavé directo a mi pinga, la tenía sujetada del culo tan rico que se manejaba y por momentos le chupaba y mordía las tetas. No pasaron ni 5 minutos cuando Vanessa nos obligó a parar mostrándonos a mí y su amiga que ella ya se había cambiado y que iría bajando a seleccionar la música y ultimar detalles con el padre de familia. Al cerrar la puerta su amiga se comenzó a cambiar y me dijo que me meta al muñeco de barnie, yo seguía arrecho como nunca antes y me dijo, no seas vicioso que ya habrá momento para más. Me ayudó a cambiarme y me dio mis instrucciones: “debes bajar después que gritemos barnie 5 veces”. Me quedé en la habitación arrecho y disfrazado, entonces abrí la puerta para escuchar o para esperar los 20 o 30 minutos que demorarían en llamarme, decidí luego retornar a la habitación y sacar de mi jeans mis cigarros.

Era cómico verme con la cabeza del barnie en mi mano y fumando mi cigarro post polvo cuando una señora subió y comenzó a reír de la escena y luego alcanzó a decirme que nadie fumaba en esa casa así que mejor me encerrara en el cuarto para que nadie se incomode y que ella me avisaría cuando fuera el momento de bajar a “actuar”. Menuda sorpresa me llevé al ver las mochilas abiertas de mis dos animadoras y viendo sus tanguitas allí. Saqué ambas tanguitas y las comencé a oler pero no podía pajearme debido al disfraz. Podía oler dos conchitas y dos culitos, ¡era increíble! entonces me las puse como máscara, algo muy cotidiano en nosotros los hombres, las tiras del tanga por atrás de nuestras orejas y la parte de la conchita y culo directo a nuestra nariz. Me puse encima la cabeza del barnie y esperé el llamado. Jajaja… quien alguna vez se haya disfrazado sabrá que la visibilidad es casi nula o por lo pronto difícil. Bajé y comencé a hacer estupideces de barnie y lo más morboso de mi vida: estar detrás de ambas putitas y poder ver ambos culitos moverse y agitar sus minifaldas y pantalonetas con la seguridad que nadie podía darse cuenta y encima ¡oliendo sus conchas y culitos ya que no deben olvidar que ambas tangas estaban en mi cara! Por momentos era ver a las invitadas, madres, hermanas o que se yo de los niños allí presentes y estar con la pinga parada como nunca antes. Felizmente el uniforme de barnie era con amplia panza… Jajaja.

Yo ya me sentía en la gloria y pensé que eso sería todo cuando de pronto Vanessa dice a los niños: “Ya venimos, iremos a un descanso de 25 minutos” y tras una canción de axe bahía nos fuimos al segundo piso. Al entrar nuevamente en la habitación con mis dos putitas sudadas, con el corazón agitado y por qué no excitadas al igual que yo, cerré la puerta con seguro y al girar las vi sentadas en la cama y me quité la cabeza del barnie olvidándome de sus tangas, ellas al verme rieron y me dijeron, enfermo, mañoso, pervertido, cerdo y no sé cuantas cosas más. Se levantaron y me quitaron el uniforme, entonces les dije que se pusieran a cuatro patas al borde de la cama no sin antes sacarse sus pantalonetas. Me las caché alternadamente sin dejar de pajear a la otra entonces dije, es ahora o nunca, se la metí por el culo a mi rica Vanessa y le advertí que no debía gritar.

Fue una sensación sencillamente deliciosa, un morbo absoluto y un recuerdo que guardaré para siempre. Su amiga preguntó qué pasaba y Vanessa le dijo: “me está dando por el culo”, su amiga objetó: ¿tú no eras virgen de culo? Y Vanessa respondió “sí pero este maricón me ha cogido arrecha, desprevenida y en una situación que no puedo hacer nada, ¿o acaso pretendes que toda la fiesta se entere?”, su amiga comenzó a reír descontroladamente y me dijo “jódele el culo a esta puta que siempre ha jodido que lo guardaría para quien se casara con ella”. Y eso hice, me la caché por el culo de tal manera que no solo ambos disfrutábamos sino que la amiga a la que nunca dejé de pajear se acercó al culo de Vanessa y dijo “que rico aroma, mezcla de pinga, concha y culo en el ambiente”.

Saqué mi pinga del culo de Vanessa y su amiga me lo lamió entonces entendí que también quería su pedazo en el culo. Dilaté paralelamente el esfínter de la amiga mientras gozaba del delicioso culo de Vanessa hasta que me aparté dejándola descansar y secarse las lágrimas y arremetí contra el culo de esta nueva chica a quien nunca antes había visto en mi vida y me estaba entregando lo más preciado de su intimidad en una orgia jamás planeada por mí.

Ella lejos de gritar se puso a tararear una canción de axe bahía y me hacía la coreografía con mi pinga dentro de su culo. En un momento que Vanessa me observaba me dijo: “yo quiero ese semen de mi marido en mi culo y no en el de esta puta asolapada” y la amiga respondió “el semen queda en mi culo ya que lo quiero bien estrenado”. Solucioné el problema de la mejor manera: las coloqué a ambas en cuatro patas y se la metí a Vanessa por el culo entonces eyaculé un poco e hice concentración para aguantar, saqué mi pinga y la taponé con mi dedo, fui entonces al culo de la amiga y se la metí para eyacular lo que quedaba de semen. Increíblemente ambas se quedaron con su buena ración de semen en el culo y yo con mi primera orgía con unas mujeres que apenas habían salido de la adolescencia.

A las semanas estaba yo casualmente un día frente a su casa como a las 11 pm y la vi salir con su mamá que la embarcaba en un taxi. ¿Qué tiene eso de raro? Pues que ella también tenía enamorado desde hacía meses, yo nunca supe de él así como mi puta Vanessa no sabía de mi enamorada Karen… hasta esa noche.

Este relato queridos lectores es apenas la punta del iceberg de mi relación de amantes con Vanessa. Si acaso esta historia les alimenta el morbo espero sus comentarios para seguir contándoles por ejemplo como fue que Vanessa se encargó de decirle a Karen lo de nosotros o como me cogí a la tía de Vanessa, una treintona tetona y con cara de arrecha o también… ¡suspenso!

Autor: Redes ip

redes_ip@hotmail.com

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Culeate a mi esposa

Muchas personas no logran entender todo el morbo y el placer que se encuentra en poder compartir el culo de la mujer con otros hombres, ver como otro le da una sabrosa mamada a su conchita o le empuja centímetro a centímetro de gruesa carne en la raja a lo más amado por uno y ella gritando como una zorra en celo y pidiendo ser bien culeada como no es capaz de hacerlo su cabrón esposo.

Hola, quisiera empezar este relato diferente a lo que lo hace el común de la gente, que es describiéndose, pero entiendo lo importante de hacerlo para generar algo de placer y expectativa que genere el mismo en la gente. Somos una pareja de Colombia y vivimos en Bogotá, un país que apenas despierta al movimiento swinger o de intercambio, por su puesto el tema es difícil en nuestro país y públicamente muy escondido, así que el tema de mi escrito casi que es un sacrilegio, Los cornudos, o los cuernos. Este tema empezó a inquietarme desde hace tres años por los videos, los programas internacionales, casuales, que hemos visto del mismo aquí.

Ya les he contado esta historia a muchos señores en Colombia los cuales he contactado por chat y antes por la página de contactos, después de casi dos años de rogarle a mi esposa finalmente logré convencerla para que se dejara culear de otro hombre en mi presencia. Si  a cada contacto, señores o amigos, para que se culeen a mi mujer les tengo que echar el rollo para que comprendan, primero lo que buscamos y segundo como llegamos a este delicioso mundo y lo mucho que lo hemos logrado disfrutar.

Mi esposa tiene 38 años, yo 45 y hace 17 años somos casados, tenemos dos hijos varones y una familia normal como todo el mundo, hace casi tres años tuve la oportunidad de realizar un trío con una pareja y además las muchas películas y relatos del tema me hicieron empezar a soñar con la posibilidad de ver a mi esposa clavándose la verga de otro hombre. Duré dos años largos tratando de convencerla, al principio fui tildado de loco, de enfermo y los primeros meses pensé que se me acabaría el matrimonio por esta locura, pero después de ese tiempo y de algunas estrategia como llevar revista de contactos a casa, películas, empezar a comprarle ropa cada vez más atrevida que al principio usamos para nuestras experiencias, fue tal vez logrando despertar en ella la sexualidad dormida y que ella desconocía.

No los aburriré detallando esta situación, pero les digo que después de dos años logré que mi mejor amigo empezara a culearse a mi mujer y desde entonces hemos abierto nuestro mundo sexual y nuestro matrimonio se ha convertido en un compinche para nuestros momentos placenteros compartiendo a mi esposa con otros. Debo  aclarar que a pesar de haber entrado en esta dinámica no tenemos muchas experiencias o no hemos compartido con mucha gente ya que somos tremendamente selectivos y cuidadosos por temor a los problemas sociales y a las enfermedades, por supuesto cuando encontramos una amigo o compinche ideal disfrutamos de manera amplia y abierta sin límites y con todo el morbo posible.

Empecé por llevar revista y cada que podía le ponía el tema y cuando estábamos culeando siempre intentaba decirle algo sobre verla con otro, inicialmente fracase, pero casi al año, le empecé a comprar tanguitas, calzoncitos con transparencias, en licra y ella empezó a ponérselos para complacerme y tener sexo los dos, luego le compré falditas cortas, minis,  apretaditas otras sueltas pero alticas, ligueros, blusitas con transparencias, top y todo esto accedía después de mucho molestarla a usarla solo cuando teníamos sexo los dos.

Más adelante cuando empecé a comprar revistas de contactos. Ella no le gustaba mirarlas, me trataba de loco, pero yo las dejaba en casa con alguna marca para saber después si las veía y descubrí muchas veces que así fue, le compré un consolador mediano color piel, casi se va de espalda y me reprochó, pero unos meses después logré que dejara que lo usáramos en nuestra intimidad, hasta que una noche nos tomamos unos traguitos, yo lo tenía todo preparado, vimos una película y calientes, ella con liguero y unos calzoncitos rosaditos.

La familia había llevado a pasear los niños y regresarían hasta el siguiente día, estando bien calientes la empecé a penetrar ella sobre mí y sobando su huequito del culo lo unté de saliva y luego en la arrechera sobaba el consolador tratando de clavárselo, ella dijo que le dolía así que con aceite le engrasé el culito y empecé a meterle el consolador, suspiró y sin decir nada se lo dejó clavar y yo muerto de la arrechera empecé a decirle así, culeátela, comete a mi mujer, clávala bien rico, ella no comentó nada pero lo hicimos con gran pasión y largo, después ni una palabra del tema, hasta la nueva culeada.

Un día de esos que estábamos solos en casa y arrechos, ya para entonces ella había empezado a perder timidez y a vestirse algo más sexy en el diario, yo había hablado antes con algunas parejas y una quería ayudarme a convencer a mi esposa, la señora con la cual había yo hablado dos veces por teléfono, me dijo que cuando quisiera los llamara que ellos la convencían o le contaba sobre esto, que no me desanimara.  Así fue esa noche tomamos unos tragos, ella sexy con ligueritos,  rica, un putón de hembra como siempre la he considerado, digna de comerse las mejores vergas, por que una mujer con ese culote merece lo mejor. En la arrechera le dije porqué no hablaba con la pareja que comprobábamos si es o no era esto de los contactos, por supuesto se asustó, que no como se me ocurría, yo decidido marqué y puse alta voz, me contestó el señor y lo saludé, le comenté que era por el anuncio y que estaba con mi esposa, que éramos inexpertos y queríamos saber del asunto.

El me saludó y me preguntó datos básicos como quienes éramos y nuestras edades, mi esposa al lado mío me apretaba el brazo  casi pellizcándome asustada, pero ponía atención a la conversación, le comenté que como pareja queríamos intentar algo como lo que ellos planteaban en el anuncio, que la idea era mía y quería ver a mi esposa culeando con otro, ver como otro la acariciaba, cogía su culito y luego la clavaba, ella me apretaba duro como desaprobando lo que yo decía, el señor muy amable me dijo, huy rico, la verdad ya lo hemos hecho y lo disfrutamos muchísimo, ¿quiere que mi esposa se los cuente? y nos pasó a su señora, mi esposa no lo podía creer, ella nos saludó muy formal y nos dijo que era la mejor experiencia, que ella disfrutaba mucho de coger con otros hombres, que eso arrechaba a su esposo, que al principio ella tampoco quería, que le parecía una locura, pero que ahora no encontraba el momento de estar bien ensartada en una buena verga, delante de su marido. La charla duró como una hora nos dijeron de todo y al final ella le dijo a mi esposa que no fuera tonta, que aprovechara, por que pocos hombres eran tan buenos como yo que la quería complacer, quedó de que la podía llamar cuando quisiera para seguir hablando y ella contarle las vivencias de ellos.

Esa conversación fue deliciosa, yo estaba que me reventaba de la arrechera así que esa noche le chupé la raja a mi esposa, el culito, le hice la rusa, le di por todos lados, la clavé a la vez por el culo y la raja con la ayuda del consolador, mientras que gritaba, dale duro Carlos, culeátela, en fin fue delicioso, ella no decía mucho pero cogimos como dos horas esa noche, lo que de alguna manera me hizo sentir que las cosas estaban por buen camino. Los días siguientes  o las culeadas siguientes empezaron a tener el toque del trío y ella se arrechaba aunque no comentaba nada y solo gozaba mucho. Llamé a la señora y me contó que ellas habían hablado en dos ocasiones y las cosas que mi esposa le preguntaba entre ellas si era cierto y que le gustaba hacer, así que entendía por ella se arrechaba cuando culeábamos.

Para no alargar el cuento, mi esposa aceptó que lo hiciéramos con alguien más, se lo propuse a mi mejor amigo y ahí empezó el otro problema, él no lo podía creer, duré seis meses convenciéndolo hasta que lo hicimos un diciembre, debo confesar que las primeras tres veces no fue tan placentero, nos asustamos mucho y después ni comentábamos el tema con mi esposa, hasta el tercer encuentro fue que las cosas se pusieron buenas y disfrutamos realmente, ya mi esposa empezó a gritar y pedía que la claváramos, que le diéramos más duro, a pedir verga y a decir palabrotas que jamás se había atrevido a usar y en casa comentábamos de lo rico y como disfrutamos la experiencia, desde entonces supe que había logrado sacar la puta que habitaba en mi esposa, hoy ella reconoce que le gusta, y hemos logrado una empatía sexual muy rica.

Sé que muchas personas no logran entender todo el morbo y el placer que se encuentra detrás de este tipo de situaciones y juzgan a las personas que gozamos nuestra intimidad de esta manera, pues quiero contarles que somos personas comunes y corrientes, que nos atrevemos a disfrutar nuestras fantasías y que la verdad consideramos que esto ha enriquecido nuestras vidas y nuestra relación, a las parejas que  estén indecisas y quieran conocer más de nosotros o de nuestras experiencias no tengan miedo de contactarnos, así como una vez alguien nos ayudó, también queremos aportar a los demás.

Como hombre y como cornudo debo reconocer que es demasiado placentero poder compartir el culo de la mujer con otros hombres, verla acariciada, ver como otro enrolla sus calzones en sus rodillas o tobillos mientras le da una sabrosa mamada a su deliciosa y rasurada chochota o le empuja centímetro a centímetro de gruesa gorda y venosa carne en la raja a lo más amado por uno y ella gritando como una zorra en celo y pidiendo ser bien cogida como no es capaz de hacerlo su cabrón esposo.

Poderla grabar o hacerle un par de fotos culeando con otro malparido mientras ella gime y se enloquece de placer y después en la intimidad mamar las tetas que otro mamó, chupar su raja, esa misma que estuviera ensartada hace unas horas mientras ella nos cuenta como disfrutó, como se tragó esa verga y lo que le hizo sentir ese otro macho.

Solo los cornudos me entenderán y aquellos que han aprendido a disfrutar de su mujer con otros o las que disfrutan a sus maridos clavando otras putas. Nosotros vivimos en Bogotá a ella se la han comido cuatro señores, mi mejor amigo en muchas ocasiones y es con quien mantenemos mejor relación por ser el primero, porque es  bien dotado, porque nos hemos entendido y hemos logrado buena empatía, hemos aprendido juntos a tener muy buen sexo y hacer locuras.

La otra persona es un compañero de trabajo de ella, un negro muy bien dotado porque ella quería que un negro le partiera el culo a vergazos y el hombre es muy serio, de vez en cuando la clava en la oficina, mi sobrino un joven muy caliente, al principio intenso pero logramos amoldarlo sin que nos meta en problemas y por correo hemos conocido gente con los cuales hemos morboseando y esperamos formar un grupo de unos seis o siete para que ella, que ahora es la que me pide vergas, pueda saborear otras experiencias y otras vergas, yo pueda gozar mis cuernos y así todos felices.

Nos gustaría mucho poder tener amigos de Bogotá, solo señores serios, sin nada de homosexualismo, parejas o mujeres, los señores solo responderemos a quienes nos envíen sus teléfonos fijos para llamarlos, no nos gusta mostrarnos por cam, ni largos correos, solo queremos sexo real. Bogotá Colombia, somos Marisol Y Guillermo, con placer ofrezco el culazo de mi mujer, una zorra de 1,70, culona, tetas 36b, cabello largo, gordita pero putona, trigueña, la autentica come vergas colombiana. Por eso me siento feliz y caliente de poder decir con orgullo de cornudo cabrón, culeate a mi esposa.

Autor: Guillermo

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Me desvirgó mi tío

Una fuerte mordida me hizo sacudir violentamente dejándome completamente adolorida, toda la calentura se me pasó de inmediato, pero mi amor sabía lo que hacía, antes que pudiera quejarme, me volteó y me abrió de piernas poniendo su hermosa verga en la cueva que tanto la reclamaba. Sentí su cabeza grande y caliente por primera vez y me levanté hacia su cuerpo sedienta de ser penetrada.

Por fin llegó el día de postular a la universidad. Sinceramente en toda esta historia es que siempre estuve bien motivada por mi tío y había estudiado a conciencia. El día de mi examen mi tío me llevó temprano a dar mi examen. Antes de entrar él me dijo algo realmente motivador: Si ingresas me puedes pedir “cualquier cosa amor”. Yo no podía perder esa oportunidad así que entré decidida a ingresar a la primera. Me concentré de tal forma y con todas mis fuerzas que di un excelente examen. Ingresé tal como me había propuesto: a la primera, así que mi amorcito tendría que cumplir lo ofrecido.

Esa noche mi tío me llevó a ver los resultados, mi tía no quiso ir por los nervios, era mejor así, cuando pegaron los resultados de mi facultad, mi tío corrió a leerlo y regresó contento me abrazó y besó delante de todos, “ingresaste mi reina, me dijo”, no me importó, nadie nos conocía. Me llevó directo a su carro y me volvió a besar dentro y me preguntó ¿Que me vas a pedir bebé? Yo lo miré profundamente y guardé silencio. Mi mano se movió instantáneamente a su falo y lo besé delicadamente en los labios… “quiero que me desvirgues esta noche mi amor “… le dije… “hoy quiero recordarlo siempre toda mi vida… el día de mi ingreso a la universidad, que fui tuya completamente”.

Mi tío encendió el auto y se dirigió a un nuevo hotel que no conocía. Este era muy lindo, bien elegante. Entré a la habitación muy contenta sabiendo que el momento había llegado. Mi tío me desnudó lentamente, sin prisa, mi sostén cayó a un solo movimiento de su manos; ellas se apoderaron de mis turgentes pezones rosados que parecían estallar mientras yo gemía de gusto. Me tomó de espaldas mientras sus manos bajaron a mi hilo dental hasta las rodillas.

Abrí mis piernas instantáneamente para que pudiera meter sus traviesas manos en mi caliente cueva que lo reclamaba desde hace meses. Mi adorado tío comenzó a besarme el cuello con una tranquilidad desesperante y fue bajando por mi espalda, quedé completamente excitada a esas caricias y me tiré de rodillas sin fuerza en las piernas que me temblaban de placer.

Me di vuelta inmediatamente y allí tenía frente a mis ojos la adorada verga que me había destrozado mi joven culo cientos de veces; esta vez me iba a dar lo que ansiaba noche a noche. Su hermoso glande rosado parecía que en cualquier momento iba a estallar furioso en mi cara y llenarme de leche como siempre hacía pero ahora estaba decidida a controlar al monstruo que me iba a desflorar.

Comencé a adorando con mucha ternura a pesar que me la había tragada cientos de veces parecía ser la primera vez. Mi amorcito me separó de su pene para no correrse en mis ansiosos labios mamones y me echó de espaldas a la cama y esta vez comenzó hacerme una rica sopa con su lengua hambrienta, yo me corrí apenas sentí su lengua en mi delicado clítoris. Y comencé a llorar de emoción… “métemela ya mi amorcito, hummm, que rico mi amor, que rica lengua bebé, pero ya métemela, quiero sentir tu monstruo dentro de mí… rómpeme de una vez mi vida hazlo yaaaa… comencé a gritar desesperada.

Mi tío se lamió todos mis jugos con una calma increíble que me desesperaba a cada segundo. Seguí rogándole que empezara la perforación de mi conchita completamente caliente y arrecha, entonces él se subió sobre mi y sentí por primera vez todo su peso sobre mi cuerpo caliente, sus besos fueron directo a mi cuello pero sabia que no debía dejar huellas de nuestro amor, así que fueron mis tetas las que pagaron las consecuencias de de su arrechura. Las mordisqueo a su antojo y las huellas comenzaron a brotar en mi delicado cuerpo, bajó hasta mi entrepierna y volvió a marcar con fuerza por todos lados dejando muestras que le pertenecía cada milímetro de mi cuerpo, yo gritaba de placer y me retorcía bajo su cuerpo. Los orgasmos venían uno tras otros sabiendo que vendría uno mayor en cualquier momento.

Entonces me volteó y mi culito blanco durito y paradito como me decía que lo tenía, se alzó instantáneamente para que pudiera también marcar lo que le pertenecía desde hace tiempo. Esta vez ya no succionó. Una fuerte mordida me hizo sacudir violentamente dejándome completamente adolorida, toda la calentura se me pasó de inmediato, pero mi amor sabía lo que hacía, antes que pudiera quejarme, me volteó y me abrió de piernas poniendo su hermosa verga en la cueva que tanto la reclamaba. Sentí su cabeza grande y caliente por primera vez y me levanté hacia su cuerpo sedienta de ser penetrada, entonces entendí que si no me hubiera mordido ya solo con esa caricia me hubiera vaciado nuevamente y no hubiera disfrutado la penetración esperada tanto tiempo.

Entonces lo sentí… Era indescriptible sentir como la gran cabeza del monstruo empezaba abrirse paso por primera vez en mis entrañas, un fierro caliente y poderoso avanzó lentamente hasta chocar en mi virginal membrana que tanto cuidé. Entonces el empujón violento y poderoso de mi hombre…y ahí estaba completamente desvirgada, de inmediato, mil orgasmos me sacudieron cuando me enterró con fuerza tremenda pieza. Por fin era completamente su perra y comencé a moverme con desesperación. Grité sin el menor escrúpulo pidiendo desesperada mente que me cogiera con fuerza y que no pare de empujármela. Mi tío sabía bien el arte del amor. Dejó que me sacudiera bien abajo y luego me puso arriba para que me moviera a mi gusto. Había aprendido a controlar la profundidad de mi vagina y me comía su falo desesperadamente, no se de donde me imaginé tantas poses ellas salían de manera natural solamente con el deseo de sentir su rica pinga dentro de mi.

Yo no era egoísta así que de rato en rato me bajaba de mi montura y me la chupaba rico hasta limpiarle con mi lengua mamona todo su líquido preseminal. No recuerdo haber visto mi sangre en su falo cuando lo chupé o tal vez estaba tan arrecha que ni cuenta me di. Volví a montarme en mi rica pinga que por fin era mía completamente. Fue entonces cuando  sentí que mi arito comenzó a inquietarse y decidí compartir mí  alegría con ese orificio que me regaló tanta felicidad desde el principio y lo enterré con mis manos en un solo movimiento, mi deliciosa verga conocía bien mi tubo y ya no tenía problemas para encularme, lo hacía en un solo movimiento.

Pinga para mi culo y pinga para mi conchita era algo delicioso, estuvimos dos horas cogiendo de lo más rico, cuando nos dimos cuenta que eran casi las doce. Corrimos a ducharnos medio cuerpo y a quitarme el olor a leche que tenia por todo mi cuerpo. Llegamos contentos a casa, mi tía nos esperaba ansiosa.  Ingresé le dije abrazándola. Ella correspondió mi alegría con muchos besos. Mi nena me dijo, te has esforzado tanto que te lo mereces, miró a mi tío y le dijo esta niña merece un premio amor. ¿Que le vas a regalar ?…

Yo ya no quería más…esa noche por lo menos… Mi sueño más grande se había hecho realidad.

Autora: Jacky la perrita obediente

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