Sigue la fiesta con mi suegra

Me paré con mi verga que estaba a mil. Abrí sus nalgas un poco más y comencé a metérsela suavemente. Entraba sin dificultad. Estaba totalmente mojada. Se la metí toda, no pude resistirme, estaba arrecho y sólo quería poseerla. Ella movía su culo violentamente, su endurecido clítoris se restregaba fuertemente con mi verga.

¡Carajo!… no podía creerlo, estaba ahí a punto de tirarme a mi suegra y de manera insospechada, pero no iba a desaprovechar la oportunidad.

Mientras veía aquel trasero inmenso, no dejaba de tocarlo con mis manos, lo acariciaba suavemente, mientras mi suegra, los movía al ritmo de mis manos. Abría esos dos montes preciosos y poco a poco iba pegando más mi cuerpo con el de ella.

-¡Que rico trasero tiene! -le susurré al oído… -¡Quítate la ropa! -me dijo- lo que hice casi en el acto.

Ella se volteó y quedó apoyada sobre el asiento de la silla, le terminé de bajar su trusa no sin antes pasarla por mi cara. ¡Estaba húmeda!… tenía un fuerte olor a sexo de hembra, un olor maduro, intenso, pero a la vez seductor. Me sentía como un animal.

-¡Levante su trasero!-le dije. -¿Cómo?-me respondió. -¡Así!

Mientras apoyaba una de mis manos sobre su espalda, su trasero iba creciendo increíblemente.

-¿Está bien de esa forma? – me dijo casi suplicante.

Poco a poco vi algo que me excitaba también. Los dedos de sus pies bien formados y con sus uñas pintadas, ¡estaba en puntita de pies!, ¡que delicia!

-Sí, espera-le dije.

Llené mi mano de saliva que casi llenaba mi boca. Tenía una sensación de que iba a comerme algo delicioso. Coloqué la saliva en la punta de mi verga y toqué su vulva… húmeda. No pude resistir. Me agaché para percibir nuevamente de nuevo ese olor… ¡carajo! estaba enloquecido… me arrodillé para mamárselo todo.

-¡No! -gimió.  -¡Sí!, claro que sí!

Y poco a poco comencé a respirar de ese olor, fuerte, intenso, olor a mujer en celo. Pasé mi lengua por su vulva de arriba abajo, lentamente, probando con la punta de la lengua el sabor de esos labios bulbares. Se estremeció al contacto e inclinó más su cuerpo para abajo con lo que consiguió meter todo su sexo en mi cara, me lo engullí todo con rapidez.

-¡Ahhh!… ¡ahhhh!… ¡aaahhh!… -gemía…

Yo saboreaba su sexo con delicadeza y con intensidad. Exploré un poco más hasta llegar a su ya endurecido clítoris, lo tenía en mis labios y lo comencé succionar de arriba a abajo, lo chupaba y lo llenaba de saliva en cada embestida.

-¡Oye!… que… estás… hac..iee… end…ooo… mee… eeee…

Su cuerpo se retorcía en todas direcciones, restregándome en la cara con su sexo humedecido por sus fluidos nacarados y agridulces.

-¡Espere suegrita!

Mojé el pulgar derecho con más saliva y discretamente lo apoyé sobre ese orificio que desde hace rato tenía ante mis ojos. ¡Sí! ese era el momento.

-¡Reclínate un poquito más y levanta un poquito el culito, suegrita, por favor!

Así lo hizo, y fue en ese momento que presioné sobre ese huequito con mi pulgar. Presioné algo más… y…

-¡No!… por ahí, ¡no!- me dijo… -¿Por qué, acaso nunca la han tocado ahí? -¡No, nu… nn… ca!- me dijo entrecortada… -Espere, yo le voy a decir cómo se hace.

Me paré con mi verga que estaba a mil. Abrí sus nalgas un poco más y comencé a metérsela suavemente. Entraba sin dificultad. ¡Estaba totalmente mojada!

-¡Aayy!… espera… es… per… aaa, aayhh, ¡sss… ssi!… aaa… siiii… ahhhhh…

Se la metí toda, no pude resistirme, estaba arrecho y sólo quería poseerla.

-…Toma, métetela toda -le decía…

Ella meneaba el culo con desesperación, en realidad lo quería todo… ¡todo!

-¡Siiiiiiii!… to… do,  da… me… to…do… ooo… ¡Aaa…aaahh! Ayyyyy… Uffff… que es ess… sto… asiiiiii… más… aaaasss…

Ella movía su culo violentamente, su endurecido clítoris se restregaba fuertemente con mi verga. Podía sentirlo en la base de mi verga.

-¡Carajo!… que rico suegrita… siga asíi… que rico se mueve… ¡Aaaaahhh!

Nos movíamos como animales en celo y de pronto sentía que me venía y ella también…

-Aaaaaaaahhhh… ¡Aaahh!

Aproveché este momento para meter mi dedo en su virgen trasero.

-Oohh… ¿qué…haces?… te di… jee… que… yo…oo… no..oo… aa…ahhh… -balbuceaba…

Comenzó a moverse frenéticamente hasta que entró todo mi dedo.

-Aaaayyyyy… ¡siii!… ayyy… ¡Aaaaaahhhhh! ¡Aaaaaaaaaaahhhhhh!

Nos vinimos los dos. Una delicia. Terminamos suavemente. Ella temblaba. Yo también. Se paró y me dijo…

-No se lo digas a nadie.

Me besó en la mejilla y se retiró de la cocina, me apresuré a tomar como 2 litros de agua, sudaba como una bestia. Me sequé con papel toalla y me disponía a darme otro baño. Me puse el bóxer y antes de abrir la puerta esta se abrió… ¡Era mi cuñada!

-¡Qué bien, qué bien!… te jodiste cuñadito… me dijo…

Me paralicé en el acto. Pensé en mi mujer y en el lío que me había metido…

-¡Ahora quiero que me hagas a mí lo mismo!… ¿Quéee?-pensé… y mientras que me empujaba con una de sus manos íbamos retrocediendo otra vez a la cocina

Pero este relato solo seguirá si Uds. lo piden con sus votos…

Autor: Ra Dhel

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Contribución

Mientras yo estaba empalada me metió un dedo en la chucha, separó mis piernas y le dijo a mi esposo, vamos a hacer un sándwich con la puta de tu mujer. Mi esposo estaba arrecho, como nunca con una verga que no le conocía, me fue metiendo su herramienta en mi chucha recién lubricada por la leche de Willy. Me sentí como una reina, adorada, llena como nunca de verga y de pasión.

Me llamo Ximena y llevo casada varios años con Tony. Yo pasé mi adolescencia internada en un colegio de monjas en Suiza y aparte de una que otra relación lésbica con compañeras de internado no tenía ninguna experiencia al llegar al matrimonio. Yo sabía que no era lesbiana y lo que pasó en el internado fue simplemente la lógica manera que teníamos de calmar nuestros instintos de adolescentes en un estricto internado.

Mi esposo fue el que se encargó de enseñarme todo lo que sé de sexo y tuvimos una vida sexual excitante hasta que poco a poco las cosas se fueron enfriando. Un día me dijo mientras hacíamos el amor si yo tenía ‘fantasías sexuales’, me explicó que muchas parejas las tienen para estimularse durante el sexo. Yo honestamente no sabía de qué hablaba y le pregunté si él tenía alguna. Tony me dijo que el imaginaba que yo estaba teniendo sexo con otro hombre o mujer mientras él se masturbaba. Por mi educación católica poco menos pensé que el mismo diablo había penetrado en mi esposo y tuvimos una tremenda pelea. Lo sorprendente es que pasados unos días yo empecé a pensar en lo mismo; que tenía sexo con otro hombre mientras mi esposo nos veía y hasta sacaba fotos… poco a poco esta fantasía se fue volviendo una verdadera obsesión y en la calle imaginaba teniendo sexo con extraños, con amigos y hasta unos obreros que hacían obras en la casa.

El resultado, imprevisto para mí, fue que me puse más fogosa con mi esposo y él mismo se dio cuenta y me lo dijo “-¿qué te ha pasado que estás mucho más ardiente en la cama?”. Finalmente le conté lo que realmente había pasado y la pasamos muy bien por un tiempo. Poco a poco, sin embargo yo deseaba más y más que ‘nuestra’ fantasía se haga realidad y fue así que un día le pregunté a mi esposo que si había pensado en hacer realidad que me acueste con otro hombre delante de él. “Pues sí, me dijo, pero no lo mencioné para evitar un problema, ¿por qué?” “Porque yo creo que también lo deseo” -le dije un poco temerosa de su reacción. Esto nos excitó mucho y esa noche fue fantástica.

Días más tarde Tony me preguntó “¿y con quien te gustaría acostarte delante de mí?… me gustaría filmarlo” –añadió… Le confesé que me tenía arrecha un obrero negro que trabajaba en obras de la casa. “Da la casualidad’-me dijo mi esposo- “que Willy”, que así se llamaba el negro “un día me dijo que me envidiaba por la bella y sexy esposa que tenía”. Le respondí que gracias y que además de bella y sexy eras un volcán en la cama. “De inmediato vi la arrechura que mis palabras causaron en el negro”… La arrechura que su cuento causó en mí también fue increíble y le dije a mi esposo. –”Arregla las cosas con el negro y lo hacemos cuando quieras… ya me dejaste caliente”.

A los dos días mi esposo me dijo: “Hablé con Willy, esta tarde después de cerrar obras e irse con sus compañeros volverá como a las 7… ¿Qué te parece?” añadió. De inmediato comencé a chorrear de arrechura… En la tarde me bañé, y al hacerlo me afeite la vulva, mi esposo siempre me lo pedía y yo se lo negaba, pero esa noche iba a estar con el negro y quería impresionarlo. Desde las 6 y 30 me fui anticipando a nuestra locura, bebimos vino con mi esposo que arreglo su cámara de filmar de tal manera que no se vea… Willy llegó a las 7 en punto, traía una botella de ron y se veía fantástico y deseable, mi vagina anhelaba la experiencia y estaba húmeda y chorreante…

“Buenas noches” dijo Willy, les traje ron. “Tomamos vino” dijo mi esposo,” pero te preparo un ron.” Tomó la botella y fue a la cocina a prepararle el trago, mientras tanto Willy me dijo: “Se ve hermosa señora Ximena, muy hermosa, siempre la he admirado, muchas veces me he masturbado pensando en usted”. Casi me caigo y le dije: “Willy, no me trates de usted, trátame de “tú” y así lo haré yo” – “Ok Ximena” dijo Willy y se sentó. Tony volvió con el trago para el negro, después me contó que le había preparado una verdadera bomba. Willy se lo tomó de inmediato y Tony le preparó otro. Yo ya estaba chispeada por el vino y para romper el hielo dije: “Willy, ¿es verdad que los negros tienen la verga más grande que los blancos?” “No lo sé” dijo Willy –”pienso que la mía es normal”. Entonces yo dije –”Bueno, hay una manera de saberlo, y es comparar con la de mi esposo”. Todo esto tenía a mi esposo y Willy como un par de toros, lo podía ver por el bulto que ambos tenían en el pantalón.

“Querido”, le dije a Tony saca tu herramienta y déjenme ver, mientras decía esto Willy ya la tenía afuera. La de mi esposo, que yo pensaba que era lo que consideraba ‘normal’ medía como 7 pulgadas y tenía casi una de diámetro. Pero la de Willy, era impresionante. Media como 10 pulgadas o más y era casi 2 pulgadas de grueso, era como el mango de un bate de béisbol. “¡Ooooohhhh!” No pude evitar de susurrar… esa cosa no me va a entrar, pensé un poco desilusionada, pero al mismo tempo pude sentir como mi vagina ardía de deseo… “Willy…” –le dije. -“¿puedo tocarla?” –”es para ti Ximenita, haz lo que quieras con ella”. Me dijo, que ya estaba acelerado. Agarré la inmensa verga y la acaricié como a un tallado de colmillo de elefante. “Que joya que tienes Willy, pero dudo que me entre” –”No te preocupes, te va a entrar, vas a ver”… Me respondió entre jadeos.

Los tres estábamos arrechos y yo fui desnudando a Willy mientras él lo hacía conmigo, mi esposo se sentó, masturbándose lentamente… Estábamos ya sentados en la alfombra de la sala, Willy agarró mi cabeza y dirigió su verga a mi boca… “Chúpamela” me ordenó… La tomé en mis manos y le di una mamada de película, mientras lo hacía él fue dándose la vuelta, abrió mis piernas y metió su lengua en la laguna que ahora era mi chucha, separó los labios, expuso el clítoris y empezó a chuparme en una forma increíble, mientras tanto fue acariciando mi culo con su dedo índice y suavemente lo fue insinuando. Jamás había estado más arrecha. “¡Ooohhh Wiiillly, que me haces… que deliiicia!” Yo jadeaba y gritaba de placer… estaba enloquecida, totalmente desinhibida, miré a mi esposo que me guiñó un ojo, mientras se masturbaba. Me encantó que me vea desnuda, arrecha, por otro hombre… chupándole la verga mientras él metía su gruesa lengua en mi vagina y su dedote en mi culo, yo ondulaba mis caderas como culeando, diciendo obscenidades, jadeando, gritando de placer… “No puedo más… Willy… ¡métemelo, no doy más! “No todavía putita”, me dijo, te falta un poco para estar lista…

Me excitó aún más que me diga puta… me sentía puta y eso me apasionaba… “realmente es verdad” –pensaba- “soy una puta…” Finalmente no pude más le dije a Willy que se acueste de espaldas mientras me ponía con las piernas separadas sobre el mástil que me esperaba, fui bajando mis caderas lentamente, ondulando suavemente, circularmente. “Estoy en el cielo”, pensé. “Es increíble y delicioso”. Empecé a cabalgarlo moviendo las caderas y frotando mis tetas endurecidas y turgentes en su negro pecho, lo empecé a besar y le dije: “Me has llenado Willy, como nadie lo ha hecho”. Sabía que mi vida nunca sería igual que todo había cambiado, gritaba y jadeaba y miraba a mi esposo mientras tenía por primera vez múltiples orgasmos… Mi esposo se masturbaba y empezó a eyacular, Willy me dijo: “Voy a acabar putita, si quieres lo saco…” –”Noooo,” le rogué, “lléname con tu deliciosa leche”, empecé a sentir chorro tras chorro de leche caliente en mi chucha…

Willy luego sacó su salami y mi chucha empezó a botar montones de semen… agarré su verga y la chupé llena de pasión y más deseo. “Si putita” me dijo Willy, “deja mi verga lista porque ahora te la voy a dar por el culo…” Yo sabía que eso era simplemente imposible. Jamás había tenido una verga en el culo, mucho menos un bate de béisbol. “Eso es imposible Willy” –le dije como disculpándome, “tu cosa jamás pasaría por mi agujerito…” –”Vas a ver que si” me respondió, “yo no la voy a meter tú vas a ensartar tu culito en mi verga…”  Y siguió, “acuéstate de lado”. Lo hice y él colocó la punta de su herramienta contra el esfínter de mi ano. “Empieza a menear esas maravillosas caderas Ximena”, me dijo sujetándome firmemente, pero sin penetrarme. Sentí una sensación indescriptible en mi ano y empecé a menearme, fui sintiendo como a poco mi esfínter se aflojaba y los jugos lubricaban mi apertura, no sentí ningún dolor, sólo un placer increíble que aumentaba más y más.

Sentí esa carne caliente penetrándome y le pregunté: “Como lo estoy haciendo”. “Lo estás haciendo muy bien”, me dijo. “Como la putita caliente que eres”. Eso me ayudó aún más y empujé hasta que sentí sus huevos pegados en mis nalgas.

“¿Como lo he hecho?” le volví a preguntar. “Lo has hecho muy bien como la puta necesitada que eres, ahora te voy a culear y a hacerte gozar como nunca lo has hecho”. Fue verdad. Jamás en mi vida había sentido algo tan increíblemente delicioso. Willy se acostó de espaldas en la alfombra mientras yo estaba empalada y moviendo mis caderas enardecidas. Me metió un dedo en la chucha, luego otro, separó mis piernas y le dijo a mi esposo, “que esperas, métele la verga en la chucha, vamos a hacer un sándwich con la puta de tu mujer”. Mi esposo estaba hipnotizado, arrecho, como nunca con una verga que no le conocía, se acercó y me fue metiendo su herramienta en mi chucha recién lubricada por la leche de Willy. Me sentí como una reina, adorada, llena como nunca de verga y de pasión…

Cuando terminamos los tres desesperados de gozo, Willy dijo: “voy a ducharme y me voy, los dejaré culeando entre los dos”. “Noooo,”-le rogué, “no te vayas… o llévame contigo”…”no” dijo Willy – “Ahora eres mía, tu culo es mío y soy yo quien te dirá cuando lo quiera putita”. Y yo pensaba, es verdad, ahora mi culo es de este negro y no podré vivir como antes… le pertenezco… soy su puta”. Como leyendo mi mente mi esposo me dijo: “Ahora si te has vuelto puta, esposa mía”. Willy se fue y antes de irse puso 20 dólares en la mesa. “te dejo lo que yo tengo cuando salgo con putas”. Yo seguí culeando con mi esposo que me lo dio en el culo por primera vez en nuestra vida, al terminar me dijo: “me has hecho feliz, yo te voy a dar lo que le daría a una puta de primera como tú”. Puso cien dólares en la mesa y fue a ducharse.

Esa noche gocé como nunca, y gané 120 dólares. Fue el principio del resto de mi vida de gozar y cada vez, gozar más…

Autora: Ximena

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Mi vecino de apartamento

Sentí su verga dentro de mí, empezó a sacar y a meter con suavidad y llegando a un ritmo bestial, yo ya gritaba de dolor y placer. Siguió clavándome de esa forma no se por cuánto tiempo más hasta que  se agarró fuerte a mi cintura y hombro y me clavó con más lentitud diciéndome que lo sintiera y disfrutara porque ya quería correrse, noté como fue aumentando la velocidad de sus embestidas y hasta pude sentir los trallazos de leche como golpeaban a través del condón.

Hola a todos, estoy acá para contarles una experiencia que iba alimentando desde hace seis meses pero que hasta ayer  se consumo y no puedo dejar pasar el tiempo sin contarla.

Me describo inicialmente por que se es algo que a todo el mundo le gusta leer, soy Andrés de Colombia, nacido en Bogotá hace 24 años, 1.87 de estatura, 74 kilos, bronceado al tope, velludo, ojos miel cabello castaño, no soy esclavo del gym pero algo marcado y afortunado ya que cuento con una verga de 21 cms. Gruesa y un culito bastante duro y muy aguantador.

Por cosas de la vida he contado con una familia que siempre ha estado en una buena posición social y económica y como mis padres viven en una casa a las afueras de la ciudad y hasta la empresa en carro tardaba aproximadamente 2 horas; compraron un apto en los cerros orientales para que de esta forma estuviera más cerca de la oficina. Los días viernes casi no voy al trabajo ya que es el día de acumulación de cosas de Universidad con lo que prefiero estar conectado en casa; pero por cosas que suelen suceder ese día no  tenía internet así que procedí a llamar a la empresa prestadora del servicio donde una operadora me indicó que estaban haciendo unos ajustes en la zona y que no me podía indicar en cuanto tiempo estaba solucionado el problema.

Así que agarré mis cosas y mal humorado salí para la oficina, al salir al pasillo de mi apto a tomar el ascensor veo que del apartamento de enfrente abren la puerta y sale el tipo más bueno que por esos días haya visto. 1.90 de estatura, calcule en el momento 30 años, moreno, impecablemente vestido, ojos negros, recién afeitado pero de fondo la sombra del vello facial marcando la zona de afeitado,  manos grandes (soy muy detallista de mirada muy rápida y discreta que se fija hasta de lo más mínimo) olía tan delicioso y se veía tan bien que de inmediato sentí que mi verga reacciono levantándose como si tuviera un resorte.

Me saludó con un frío hola, al cual contesté lo mismo, se abrió la puerta del ascensor e ingresamos, tuve que ponerme el maletín al frente de mis piernas para que no notara la erección tan grande que tenía en ese momento, presionamos al tiempo el botón para dirigirnos al parqueadero, fue tan veloz y a la vez tan lenta la bajada del décimo piso al sub sótano,  que me sentí levitando entre su aroma y mi excitación, la cual rompió con un simple hasta luego al llegar al parqueadero.

De esa forma conocí a Felipe mi vecino de apartamento, hijo de un industrial de este país, abogado y asesor jurídico de una empresa de Telecomunicaciones.

Por el tipo de construcción del edificio la ventana del cuarto de estudio da al vacio del edificio pero en diagonal esta la ventana que da a su cocina, es por esto que opté por dejar la persiana del estudio permanentemente abierta más no subida,  para que él desde su cocina pudiera verme y yo eventualmente ver si el miraba. Efectivamente esto dio resultado, ya que en varias oportunidades lo vi mirando insistentemente para mi ventana. Normalmente yo permanezco en mi apto en camiseta y calzoncillos y cuando yo estaba en el estudio y veía que miraba me ponía de pies y me rascaba las bolas, me sacaba la verga y me la miraba descaradamente pero haciendo cuenta que nadie me veía.

Ayer unos amigos me invitaron a salir a tomar unos tragos y acepté ya que hacía tiempo no hacía nada diferente me organicé para salir y a eso de las 10 p.m.  timbraron al citófono, el vigilante me dice que si podía bajar ya que la alarma del carro se disparaba todo el tiempo y que había una ventana abierta. Al llegar al parqueadero Felipe entraba en su carro con lo cual me di el tiempo para que coincidiéramos en el ascensor, lo saludé con un, hola como vas y me contestó muy amablemente (yo pensaba en el fondo que él hasta la verga y las huevas ya me conoce). Me dijo que si acababa de llegar o si iba de salida, le dije que estaba esperando la llamada de unos amigos para salir y él que haría más tarde, si le gustaría salir,  me dijo que entraba a su apartamento y que ya pasaba al mío para hablar.

Pasado un tiempo timbró en mi puerta, lo invité a pasar, le dije que si  tenía algún problema en seguirme ya que estaba terminado de arreglarme, le conté que saldría con unos amigos a un lugar que si se animaba, yo hablándole con toda la tranquilidad del mundo pero por dentro el man más asustado de este mundo, me temblaba la voz y pasaba saliva muy rápido.

Le ofrecí algo de beber, sonó mi celular y salimos de mi apartamento rumbo al bar, allí estuvimos como hasta las 2 de la mañana rodeado de amigos y amigas que hacía tiempo no veía, fui al baño y allí estaba mi vecino orinando y yo algo prendido le dije que si nos íbamos, o que si deseaba quedarse un rato más, me indicó que si, que estaba un poco “happy”, que era mejor que saliéramos, me despedí y con los típicos, no se vayan, esperé otro rato, fui saliendo a la puerta donde tomamos un taxi rumbo a casa; cinco minutos después estábamos entrando al edificio como dos viejos amigos, lo invité a tomarnos un trago en mi apartamento lo cual no dudó mucho y aceptó, charlamos de mis amigos y cosas poco casuales hasta que le dije, por que le gustaba ver hacia el estudio desde su cocina a lo que me respondió…

¿Por qué no vamos a tu cuarto y allí te doy la respuesta?… me puse de pie y él me siguió, pero cuando entramos me giré y él muy apresuradamente  me dio un abrazo muy fuerte y un beso sintiendo de la manera más rica su lengua y sus labios.

Igualmente respondí ese beso pero no como la vieja que ansía que el man la bese,  sino como todo un macho hambriento de macho, aunque estuviera nervioso y con N cantidad de alcohol dentro de mí, me fui arrechando y comencé a tocarlo hasta que llegué a su verga que parecía iba a romper ese jean de lo dura que estaba. Fui desabrochando lentamente el cinturón y sacándole la camisa con lo cual él reaccionó y nos fuimos desnudando uno a uno pude al fin notar la tremenda erección que había entre sus pantaloncillos, una verga de más o menos 23 centímetros la cual tomó entre sus manos y me dice en un tono medio sensual y arrecho… si la quieres es tuya…

Nos besamos nuevamente como dos desaforados, y bajé a mamárselo no se si era arrechera o lo estaba haciendo muy bien pero este man bufaba y se contorsionaba de placer ante la mamada que le estaba dando.Tenía una verga enorme, fina, pero larguísima y completamente dura. De rodillas se la chupaba sin cesar, me encantaba ver su líquido pre-seminal en la punta de su prepucio., tan bien lo estará haciendo que de repente me cogió de la cabeza con las dos manos y comenzó a culearme la boca. Era tan largo que casi tocaba mi campanilla. Sentía arcadas pero me encantaba.
Me decía, no sabes lo caliente que me pones y las ganas que tengo de pegarte una culeada para quitarme esa calentura que me dejabas todas las veces viendo cómo te tocabas por la ventana.

En ese momento yo lo estaba deseando, con lo cual le respondí apretándole fuertemente  la verga… ¡la quiero toda dentro de mí!  Me puse frente a la pared con las piernas separadas y las manos en alto (como cuando los policías hacen revisión)… Él  me restregó un poco su verga y luego bajó a darme la comida más rica de culo que en la vida me han dado. Tenía ganas de culearme se le notaba por la forma como me chupaba y lamia el culo.

Se levantó y colocó la punta de su vergota en mi ano. Empezó a empujar poco a poco, le dije que sin condón no ya que corríamos riesgos con lo cual reaccionó un poco, me acerqué a la mesa  de noche saqué uno, lo rasgué, me puse de rodillas  frente a él y se lo puse con la boca hasta donde esta me alcanzó, luego con un poco de crema se lo lubriqué al igual que unté mi ano con la misma.

Me levantó de las axilas y me tiró a la cama se echó encima de mi levantándome un pierna en su hombro y la otra la apoyó en su espalda, comenzó a darme puntadas con su verga dura hasta que logró acomodar su cabeza en el primer anillo anal, siguió penetrándome lentamente y pude sentir como su verga se abría paso en mi poco usado y muy estrecho ano; cosa que él confirmó cuando  soltó un:

¡Qué estrecho lo tienes!, ¡me encanta!, sentí su verga completamente dentro de mí la cual dejó unos segundos con lo cual aprovechamos para besarnos como locos, luego  empezó a sacar y a meter con suavidad y paulatinamente más y más rápido, llegando a un ritmo bestial, yo ya gritaba (textualmente) de dolor y placer. Siguió clavándome de esa forma no se por cuánto tiempo más hasta que  se agarró fuerte a mi cintura y hombro y me clavó con más lentitud diciéndome que lo sintiera y disfrutara porque ya quería correrse, noté como fue aumentando la velocidad de sus embestidas y hasta pude sentir los trallazos de leche como golpeaban a través del condón. Se quedó un poco más dentro de mi hasta que sonó el típico flop! de la salida de su verga dentro de mi.

Se recostó al otro lado de la cama sin hacer ningún comentario. Pero curiosamente mi verga no se había bajado con lo cual comencé a masturbarme con el fin de poder saciar la arrechera que me embargaba en ese momento pese al ardor que sentía en mi ano, él me retiró la mano y se acerco a mi verga la cual comenzó a mamar como desesperado, me dijo “Quiero tu leche aquí”, señalándome su boca, yo sin poder aguantar más la mamada tan deliciosa que me estaba dando me vine dentro de él a más no poder; no sé si por tragos o arrechera pero sé que fue mucha leche la que tragó y embadurnó en mis huevos los cuales lamió lentamente hasta dejarme completamente limpio, se retiró y me besó probando yo de su boca los restos que aun quedaban de mi corrida.

Me besó nuevamente,  se levantó, recogió su ropa y salió de mi apartamento sin decir nada. Ahora que es ya final de la tarde y que me decidí a contar esta historia, no sé nada de él, no lo he visto, y esperaré a que aparezca para que me explique por qué me pegó  esa clavada tan monumental que de solo acordarme y sentir el dolor en mi ano, me arrecho nuevamente.

Autor: Andrés

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