Esperado encuentro

Giraba mis dedos en su interior muy suavemente, acariciando las paredes de su vagina con las yemas, ella gemía y susurraba, y en ese momento, mis labios atenazaron con suavidad su clítoris, succionándolo despacito, mientras mis dedos acariciaban la entrada de su vagina con las yemas, ella cerró sus piernas y emitió un gritito ahogado, se estaba corriendo.

Durante varios meses estuve escribiéndome con una mujer de Ceuta, de 39 años, al principio la cosa era un juego inocente, pero tras ver sus fotos, algo cambió. No exagero al decir que era la sensualidad personificada, pelo negro, media melena, ojos verdes y un cuerpo que se mantenía tremendamente atractivo, con unos pechos erguidos, perfectos.

Las conversaciones fueron subiendo poco a poco de tono hasta que finalmente, decidimos encontrarnos, El viaje hasta Ceuta se me hizo sencillamente eterno. Una vez allí me dirigí al lugar de encuentro, su tienda. Eran ya casi las 8 de la tarde cuando llegué a la puerta. Me asomé y vi que estaban cerrando así que decidí esperar. Un cuarto de hora más tarde pude ver como ella salía de la tienda, y en ese momento me acerqué. Su recibimiento fue espectacular, vino corriendo hacia mí y nos fundimos en un beso sensual, y largo.

Sin decir palabra me cogió por la mano y me arrastró de nuevo al interior de la tienda. Su mirada lo decía todo. Cerró las puertas y subimos las escaleras que llevaban hacia las oficinas. Mi vista se perdía por debajo de su falda mientras ella subía delante de mí. Llevaba el uniforme de su trabajo, chaqueta azul y falda a juego, un palmo por encima de sus rodillas, una camisa blanca y medias negras. Me senté en un pequeño sofá y ella se colocó sobre mí, subiéndose un poquito la falda, mirándome.

Comencé a besarla, subiendo por su cuello mientras mis manos se deslizaban sobre sus muslos, recorriendo sus piernas. Mi lengua se iba abriendo camino entre sus labios mientras mis manos lo hacían lo propio con su chaqueta, acariciaba su cuerpo por encima de la camisa mientras ella me devolvía los besos. Dejé caer su chaqueta y empecé a desabrochar los botones de su camisa empezando por arriba. Besaba sus hombros mientras iba abriendo la camisa, descubriendo cada vez más su escote, terminé de desabrocharla y la dejé caer también. Ante mi estaban ahora los dos pechos más perfectos que había visto, encerrados en un sostén negro que apenas podía retenerlos. Comencé a besar sus hombros, desde la base de su cuello hasta los tirantes del sostén.

Deslicé uno de ellos hacia abajo, y después el otro, le pedí que se levantara y la recosté sobre el sofá, comencé a besar sus pechos mientras mis manos los masajeaban, mi lengua bordeaba las aureolas humedeciéndolas, casi sin rozarlas mientras mis manos bajaban acariciando su vientre hasta llegar a su falda, traté de desabrocharla mientras mis labios envolvieron sus pezones, succionándolos muy suavemente, notando su dureza dentro de mi boca, pude bajar su falda, dejando al descubierto unas preciosas braguitas negras, minúsculas, que apenas cubrían la rotundidad de su sexo, mis manos se deslizaron sobre aquel pedacito de tela, acariciándolo casi sin rozarlo.

Tiré suavemente del borde de sus braguitas hacia arriba haciendo que presionasen su sexo y pude notar como su respiración se aceleraba cuando mis dedos comenzaron a dibujar el contorno de los labios mayores sobre la tela de las braguitas, que poco a poco empezaban a humedecerse, fui bajando mi cabeza poco a poco, besando su vientre. Mi lengua jugueteaba con su ombligo, introduje la puntita en el, lamiéndolo despacito, y continué bajando, hasta llegar al borde de sus braguitas. Su respiración se aceleraba por momentos mientras besaba su sexo por encima de las braguitas. Mis manos se deslizaron sobre su cintura y entonces ella levantó suavemente sus caderas, invitándome a quitarle sus braguitas, fui bajándolas poquito a poco acariciando sus muslos según las bajaba hasta dejarlas caer en el suelo.

Comencé a besar sus piernas subiendo desde las rodillas hacia arriba, pasando mi lengua por la cara interna de sus muslos mientras mis dedos empezaron a acariciar su pubis, jugueteando con el vello, casi haciéndole cosquillas mientras mi lengua subía cada vez más. Emitió un suave gemido cuando mi lengua alcanzó los labios mayores y comenzó a abrir y cerrar suavemente las piernas casi instintivamente, mientras mi lengua iba recorriendo los labios mayores, bordeándolos apenas rozándolos, humedeciéndolos. Puse mis manos sobre su pubis y empujé muy suavemente hacia arriba, dejando un poquito más al descubierto su clítoris, acerqué mis labios, y con la puntita de mi lengua empecé a bordearlo, llenándolo de saliva, cerré mis labios entorno a el y comencé a presionarlo con la puntita de mi lengua.

Podía notar cómo se endurecía entre mis labios mientras mi lengua jugueteaba sobre el, a veces lamiéndolo, a veces presionándolo con suavidad, ella gemía y movía sus caderas acompasadamente mientras yo continuaba lamiendo, con el dedo índice y el corazón, comencé a presionar sobre los labios, y muy despacito los introduje en su vagina, podía notar como ella se estremecía más y más mientras mis dedos entraban muy despacio, fui sacándolos volviendo a introducirlos una y otra vez mientras mi lengua seguía lamiendo su clítoris.

Giraba mis dedos en su interior muy suavemente, acariciando las paredes de su vagina con las yemas, ella gemía y susurraba, y en ese momento, mis labios atenazaron con suavidad su clítoris, succionándolo despacito, mientras mis dedos acariciaban la entrada de su vagina con las yemas, ella cerró sus piernas y emitió un gritito ahogado, se estaba corriendo.

Aguantó unos segundos con las piernas cerradas y la espalda arqueada, empujando su pelvis contra mi boca, yo seguía lamiendo suavemente su clítoris, hasta que comenzó a relajarse, apoyando de nuevo su espalda contra el sofá y suspirando despacio, entreabriendo de nuevo las piernas. Me incorporé y comencé a besarla con ternura, mi lengua se abría camino entre sus labios, mientras la palma de mi mano se deslizaba entre sus piernas, acariciando su pubis muy despacito, haciendo pequeños círculos, casi sin rozarla. Entre gemidos me devolvía los besos y volví a colocarme entre sus piernas, puse mi pene, totalmente erecto sobre su pubis, y empecé a moverme hacia delante y hacia atrás acompasadamente, frotándolo contra los labios, sin introducirlo.

Podía notar como volvía a excitarse, coloqué el glande sobre su clítoris, y muy suavemente empecé a presionarlo con el, dándole golpecitos muy suaves. Entre gemidos me pedía que por favor no la hiciera sufrir más, lo estaba deseando, y yo también, así que llevé mi pene hacia su vagina, y muy despacio fui volcando mi peso sobre ella penetrándola lentamente, ella gemía y suspiraba cada vez más fuerte, rodeó mi cintura con sus piernas y comenzó a moverse acompasadamente, acompañando mis movimientos. Mi pene entraba y salía, primero despacio, mientras mis manos recorrían todo su cuerpo.

Ella se movía y suspiraba, gimiendo cada vez más mientras mis movimientos se hacían cada vez más rápidos, cada vez más fuertes, mis manos se deslizaban sobre sus pechos, masajeándolos con las palmas, pellizcando suavemente los pezones mientras embestía cada vez con más fuerza. Estaba a punto de correrme, mis manos se deslizaron sobre sus caderas, apretándola contra mí y embestí con fuerza, penetrándola aún más, la abracé y el semen comenzó a brotar, inundándola, resbalaba por sus muslos mientras yo seguía moviéndome acompasadamente y ella gemía y se retorcía de placer, empujando sus caderas contra mí.

Notaba como mi pene palpitaba en su interior, y empecé a besarla muy suavemente, mordisqueando su labio inferior, suavizando nuestros movimientos, hasta que ella quedó totalmente relajada, tendida en el sofá, me tumbé a su lado, abrazándola, y allí nos quedamos dormidos.

Autor: Arved

Me gusta / No me gusta

Aparentemente dormida…

Mis labios lo envolvieron y comencé a juguetear con él dentro de mi boca, lamiéndolo, presionándolo con mi lengua. Lo succioné con mucha suavidad y ella estiró las piernas cerrándolas un poquito, sentía la presión de sus muslos sobre mi cara y su respiración muy agitada y entonces emitió un suspiro muy profundo relajándose al instante, se estaba corriendo.

Este relato comienza una noche de viernes en Madrid, varios compañeros de trabajo nos encontrábamos en un local en la zona de Argelles. Entre todos, destacaba Sonia; 1.68, morenita, muy bien proporcionada, tenia el pelo recogido en una coleta y llevaba un vestido de algodón, algo suelto, con una falda dos palmos por encima de la rodilla que dejaba ver con claridad sus contorneadas piernas.

La noche transcurría por los cauces habituales, aunque dado que celebrábamos un cumpleaños el alcohol corría a mayor velocidad de lo habitual. A la 1 de la madrugada Sonia nos dijo que necesitaba algo de aire y me ofrecí a acompañarla. Nada más salir se apoyó entre dos coches y vomitó.

En esos momentos no estaba especialmente atractiva pero no podía dejar de mirar sus piernas y el tanga que se intuía bajo su vestido. Le sugerí que camináramos un poco y así lo hicimos, durante aproximadamente media hora. Yo la hablaba pero no parecía enterarse de nada, sin embargo los continuos roces con su cuerpo, dado que ella iba apoyada sobre mí, me estaban provocando una tremenda excitación.

Llegamos a un parque y decidimos sentarnos; Se sentó, apoyándose sobre mis piernas y creo que se quedó dormida. No pude por menos que alegrarme dado que hubiera sido difícil disimular mi erección en esos momentos. Pero entonces, un providencial golpe de aire levantó su vestido lo justo para que pudiese ver sus piernas en toda su extensión, justo hasta el elástico de su tanguita. Estiré la mano para devolver el vestido a su posición normal y al hacerlo rocé su piel con las yemas de mis dedos… estaba caliente.

Aparentemente estaba dormida y no puede evitar acariciarla un poco más. Deslicé mi mano desde su rodilla hacia arriba apenas rozándola con las yemas… estaba nervioso pero no podía parar. Mi mano alcanzó el elástico de su tanguita… sobre sus caderas y siguiendo el borde… alcancé el pequeño triangulo de tela que cubría su sexo… La miré y continuaba dormida… así que decidí ir más allá y deslice mis dedos sobre aquel pedacito de tela…. dibujando una S sobre el tejido… casi sin rozarlo… Ella suspiró levemente, lo que me excitó aun más así es que comencé a juguetear con mis dedos….

De pronto ella abrió los ojos e instintivamente retiré las manos. Ella me miró nerviosa mientras se colocaba el vestido y al hacerlo se le cayó el bolso. Me agaché para recogerlo, apoyándome instintivamente sobre su rodilla y al levantarme pude ver perfectamente aquel triangulito de tela que segundos antes estaba acariciando…. me quedé embobado mirando y entonces ella se recostó un poquito y me dijo susurrando…

-Me gustaría que siguieras…

Aquello me dejó totalmente helado y tardé algunos segundos en reaccionar. Finalmente me decidí y comencé a besar sus piernas… comenzando desde las rodillas… subiendo lentamente… apenas rozando su piel con mis labios…deslizaba mi lengua sobre la cara interna de sus muslos… levantando el vestido con mis manos según avanzaba hasta que mi nariz tops con su tanguita… la miré y puse mi mano sobre el borde tirando de el hacia arriba, haciendo que presionase su sexo…

Ella emitió un leve gemido mientras mi dedo dibujaba el contorno de su sexo sobre el tejido de su tanguita. Puse mis manos sobre sus caderas y bajando… arrastré su tanguita hacia abajo, dejándolo sobre sus rodillas. Humedecí un poquito mi dedo índice y lo deslicé desde su pubis hacia abajo… jugueteando con el vello, apenas rozando los labios…. y subiendo muy lentamente, presionándolo con la yema…

Noté como su respiración se aceleraba y unos gemidos muy suaves comenzaron a salir de su boca mientras mi dedo se deslizaba bordeando su clítoris… apenas rozándolo…. Suspiró profundamente en el momento en que puse mi dedo sobre el y comencé a masajearlo, haciendo pequeños círculos sobre el… presionándolo con la yema muy despacito…. Ella jugueteaba con mi pelo… acariciando mi nuca… y con suavidad empujó mi cabeza contra ella, así que deslicé mi dedo un poquito más abajo y mi lengua ocupó su lugar bordeando su clítoris… humedeciéndolo… besándolo…

Mis labios lo envolvieron y comencé a juguetear con él dentro de mi boca, lamiéndolo…. presionándolo con mi lengua…Lo succioné con mucha suavidad y ella estiró las piernas cerrándolas un poquito…sentía la presión de sus muslos sobre mi cara y su respiración muy agitada y entonces emitió un suspiro muy profundo… relajándose al instante… se estaba corriendo.

En ese momento sonó mi móvil. Tratando de tranquilizarme, lo cogí y respondí, nuestros compañeros nos buscaban así que tuvimos que interrumpir nuestro encuentro. Nos levantamos y nos dirigimos hacia el local. Ella no hizo ningún comentario aquella noche… Pero el futuro me depararía una agradable sorpresa.

Este ha sido mi primer relato…

Autor: Arved

Me gusta / No me gusta