Esther

Bajé hasta su coño se lo comí un par de minutos, ella gozaba, la puse de rodillas y según estaba le lamí otra vez su coño, mientras le metía mi polla no dejaba de gritar, sus gemidos eran descomunales seguía empujando mi polla, mis huevos golpeaban contra ella, me fijé en su culo, su ano era pequeño lo que delataba que nunca había tenido una penetración anal.

La historia que os voy a contar pasó hace un tiempo. En una ocasión conocí a una chica de mi ciudad se llama Esther, es una chica muy guapa a mi gusto, ya se sabe eso de para gustos colores, tiene 18 años, es morena, pelo corto, unos ojazos preciosos, piernas largas y esbeltas, pechos redondos voluminosos muy agradables a la vista la verdad. Yo era todo lo contrario. Ella medía 1 metro y 70 centímetros y yo 1 metro y 60 centímetros, no tengo un buen cuerpo la verdad, mi pene es normal, aunque la verdad cuando me pongo en ocasiones contadas a usarlo dicen que lo hago bien.

A Esther la conocí por un email que me mandó una amiga que tenemos en común y decidí agregarla, la verdad es que al principio no nos hablábamos mucho hasta que un día cambió. Empezamos a hablar y congeniamos muy bien, después de un tiempo me dijo que le gustaba y todo el rollo que se cuentan los adolescentes para declararse, el problema era que ella tenía novio y no le interesaba ponerle los cuernos, pero cada día sentíamos y nos queríamos más. Un día decidimos quedar para tomar un café y hablar un rato y así lo hicimos.

-Bueno ya has conseguido tomar tu ansioso café en mi presencia.-me comentó con un poco de recochineo. -Hombre trabajo que me costó después de que me hayas dejado plantado unas 40 veces, pues creo que me lo merezco. Comenté.

Después de charlar un rato muy grande yo con picardía saqué el tema de nuestro amor, ella intentó evadir el tema, pero no sabía de qué manera y conseguí hablar de ello, flirteamos un poco hasta que nos fuimos, nos subimos en la moto y yo con mucha picardía la llevé a una casa que tenían mis padres. Le pedí que subiera que tenía que coger unas cosas, ella se echó primeramente para atrás, pero en cuanto le dije que iba a tardar le cambió la cara, lo único que quería conseguir de ella era un par de besos y nada más con eso me conformaba, pero la cosa se iba a caldear.

-Puedes sentarte el sofá no te va a comer. -Yaaa, pero el caso es que no me coma el sofá si no que me comas tú, como llevas haciéndolo desde que me viste. Supe que lo que quería ella era sacar el tema, a ver hasta donde llegaba yo, si dejaba la cosa estar o me lanzaba.-Hija es que tú mírate, llevas un escote que deja ver tu hermoso canalillo y esos pechos que tienes, pues son admirables.-Si te gustan mis pechos ya los catarás no te preocupes, algún día…- como diciéndome que iba a ser imposible.

En ese momento pensé, Alfonso por qué no la intentas besar, así harás que se coma estas palabras que te ha dicho ahora, después de esta pregunta me senté al lado de ella le ofrecí algo de beber lo cual rechazó y mi siguiente pregunta fue decirle:

-Teniendo mis labios por qué no bebes de ellos.-

Me acerqué a sus labios casi tocándolos ahí me detuve, según ella era una cosa que le ponía mucho tener unos labios de hombre muy cerca y yo me aproveché de ello, no decía ni que sí ni que no se abstenía, sólo esperaba haber cual era mi reacción. No lo dudé ni un segundo, después de unas miradas directas vi en sus ojos que quería que la besara y así fue, la besé y a los pocos segundos después de sentir su lengua en mi boca nos separamos, ella me miró y… joder que reacción tuvo, se tiró sobre mí, nos besamos apasionadamente, yo aprovechaba a perder mis manos por debajo de su camiseta, ella no me decía nada, notaba sus pezones que se estaban poniendo duros.

-He estado esperando el momento de que me besaras, abrazaras, sentir tu… tenderete a punto de estallar gracias a mí.-

Mi polla cada vez se ponía más dura. Lo que más me sorprendió fue cuando ella dirigió su mano hacia mi paquete metiendo la mano, acariciando mi pene. Yo me estremecí y según me estremecí ella dijo:

-Quiero que sea para mí, sólo para mí.-

Se agachó, me quitó los pantalones y por encima de mi slip empezó a sobarlo, morderlo, chuparlo por encima del calzoncillo, mientras tenía una mano debajo del slip masajeándome los huevos, cada vez me ponía más cachondo, ella tenía una cara de viciosa que no la podía mirar por miedo a que se me parara el corazón.

-Voy a liberar este enorme pollón que tanto me excita y me pone.-

Nada más decir eso, me bajó el slip me empezó a hacer una paja y a continuación se metió el capullo poco a poco en su boca. Estaba en la gloria, me estaba chupando la polla una mujer deliciosa, su pelo olía a pradera, sus pechos eran como los que un hombre siempre ha soñado, ella se agachó para comerme mi polla desde el suelo y yo tumbado en el sofá, eso me daba habilidad para tocarle las tetas mientras me comía la polla, cuando me iba a correr la aparté, ella de rodillas en el suelo me miraba como diciendo cómeme, la besé fuertemente, la agarré del cabello, la miré y le empecé a quitar la camiseta. Desde mi posición podía ver el pedazo de escote que llevaba la niña, mi polla la tenía pegada a su cara.

Mientras miraba su escote ella le pegó dos lametazos lo que me hizo espabilar y quitarle la camiseta, llevaba un sujetador azul celeste, me tiré a su pecho para comérmelo, ella se estiró para atrás, apoyó su espalda en la mesa del salón, mis manos acompañaban a mi boca mientras le comía las tetas, por encima del sujetador se le veía que le gustaba, sus pezones estaban ya duros como piedras, aprovechando la situación le quité el sujetador para empezar a comerle los pezones, daba gemidos cortos y placenteros, en ese momento llevé mi mano hacia la entrepierna, empecé a tocar su coño por encima del pantalón mientras nos seguíamos besando y magreando sus tetas, besándolas como un poseso como si nunca lo hubiera hecho a ninguna otra mujer, haciendo círculos con mi dedo gordo alrededor de su pezón y metiéndolo en mi boca, succionándolo, ella gemía de placer.

Luego bajé hasta su sexo, pasé un dedo por su rajita estaba muy mojado, le había gustado lo que le había hecho anteriormente, le abrí las piernas y le empecé a pasar mi lengua sin profundizar, le mordía los labios, el clítoris, ella más gemía. Metí dos dedos en su delicioso coño mientras acompañaban a mi lengua limpiando sus flujos, sentí dos veces que se corría en mi boca, metí otro dedo para ver si estaba lo bastante dilatado para comenzar la penetración y al cabo de unos minutos me levanté la puse sentada en el sofá con las piernas para arriba, pasé mi lengua por su coño la subí por su ombligo, la pasé por sus tetas, su cuello, llegando hasta su boca, ahí ya tenía mi polla preparada para penetrarla, su mirada se fue hacia mi verga y me dijo: No esperes más por favor me muero por tenerla dentro, la cogí y poco a poco fui penetrando su coño, despacito, hasta que la tuve entera metida, empecé a moverme una y otra vez, ella gemía: Aaaaaahhhhh. Ssssiiiiiii. Sigue. No pares.

Mientras cerraba los ojos y disfrutaba, yo aceleraba el ritmo, ella hizo fuerza y sin sacar mi polla de su vagina me puso a mí sentado y ella encima, su ritmo era frenético, sus tetas casi le llegaban a la cara, se las agarré varias veces, cómo estaba disfrutando, sentí como se corría, me inundó mi polla con su corrida, siguió cabalgando encima de mí hasta que me corrí. Ella se separó de mí, se agachó y me empezó a limpiar la polla con la boca, colocó en sus enormes pechos mi polla y me empezó a hacer una cubana, yo disfrutaba, cerraba los ojos y me dejaba hacer, cada poco le daba una chupada a mi polla que seguía tan dura como antes, me volví a correr en su pecho, sus pezones duros rozaban mis huevos y eso me excitaba todavía más, me quedó la polla morcillona, ella se levantó y me preguntó:

-¿Donde está la habitación con la cama matrimonial? No pensarás dejarme así.

A continuación me levanté, le agarré el culo y la llevé hasta la habitación, sin decirle nada le di un empujón, me eché sobre ella y le comí la boca, bajé por su cuello hasta sus pechos donde los volví a comer, bajé de nuevo hasta su coño se lo comí un par de minutos, ella gozaba, la puse de rodillas y según estaba le lamí otra vez su coño, mientras le metía mi polla no dejaba de gritar, sus gemidos eran descomunales seguía empujando mi polla, mis huevos golpeaban contra ella, me fijé en su culo, su ano era pequeño lo que delataba que nunca había tenido una penetración anal, me chupé el dedo gordo de la mano derecha y le empecé a frotar la raja del culo, su agüerito, ella empezó a gemir más fuerte: No pares, sigue acariciándome el ano, ahhh, sssiiii.

Metía mi dedo en su culito y mi polla seguía dentro de su coño, ella se corría a manantiales, tuvo tres en poco tiempo, eso me ponía a cien, antes de correrme saqué mi polla de su coño, me senté y empecé a comerme su culo, lo lubriqué bien, le metí dos dedos, estaba bien lubricado, ella gemía más que cuando le estaba comiendo el coño, me levanté dirigí mi polla hasta su culo, metí muy despacio mi punta, ella gritaba de dolor y se la metí de golpe, se le saltaron unas lágrimas y gemía de dolor, yo empujaba poco a poco, despacio para intentar no hacerle daño, me decía: Despacio me duele mucho, por favor despacio, yo seguía el mismo ritmo, los dos gemíamos, ella empezó a mover su cadera cosa que me hizo aumentar el ritmo, ella ya gemía de placer, se había acostumbrado a mi polla y le gustaba.

Unos minutos más adelante yo no aguantaba más, me iba a correr: Me voy a correr en tu culo, vas a sentir mi leche calentita. Ella me contestó: Síiiiiii, córrete venga. En ese momento me corrí, le solté una lefada de leche caliente, lo que hizo que ella se corriera. Nos separamos y nos besamos.

Ese día disfrutamos los dos de una buena sesión de sexo que por desgracia no se ha vuelto a repetir. Espero que les haya gustado mi relato es una historia que me ha pasado hace algún tiempo.

Autor: Arvillarejo204

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