amiga

Otra vez mi amiga Beatriz

Ella, mi amiga, posó su mano sobre mi polla, más bien el bulto que hacía mi polla bajo el pantalón.

Esta historia comienza en una tarde realizando un trabajo con unas compañeras de la carrera. Llegué a las 17 de la tarde. Fui a la biblioteca y pedí una sala de estudio para mis compañeras y para mí.
Al poco llegaron Carmen y Beatriz, mi amiga, algo aireadas con una discusión. Carmen se puso delante mía mientras que Beatriz se puso a mi lado. Sacaron sus bártulos y se prepararon para trabajar. A los veinte minutos llegaron Miriam que se incorporó al trabajo del resto diciendo que el autobús había llegado tarde y a los diez minutos llegó Elena con la excusa que su madre no había llegado con el coche y por ello no había podido venir antes, ambas se sentaron junto a Carmen enfrente de Beatriz y de mí.

Distribuimos el trabajo Elena y Miriam buscaban en la biblioteca algo sobre el tema del trabajo mientras que Carmen analizaba los apuntes de la asignatura, Beatriz y yo buscábamos por internet, bueno yo buscaba mientras que ella anotaba las páginas de donde sacábamos la información para añadirla a la web-grafía.

Llevábamos un rato trabajando en silencio cuando Beatriz posó su mano en mi pierna, inclinado su cuerpo, lo que hizo que se le viera el escote más de la cuenta y mis ojos no perdieron tiempo para posarse sobre su escote. Para lo que no han leído ninguno de mis relatos de las experiencias que he tenido con ella tengo que decirle que Beatriz es una chica morena con el pelo liso con un flequillo, su cara es totalmente angelical con unos ojos rasgados negros así un toque egipcio, era una cleopatra, su cuerpo es delgado con una talla D de pecho pero un trasero hecho a medida, pequeño y redondo más de una vez le he dejado pasar delante mía para poder admirar ese trasero y además ella es consciente de que tiene un buen trasero ya que le gusta lucir ropa ceñida para resaltarlo, esta diosa sexual con un único defecto tiene novio, para mi nunca ha sido un problema, pero quizás si la gente supiera nuestros encuentros la tomarían por lo que no era, una chica fácil por ellos únicamente sabían nuestros encuentros Carmen con la cual he y hemos tenido varios encuentros pero esas son otras historias que ya conté .

Yo miraba a Carmen enfrente mía que no quitaba la vista de un libro, Elena y Miriam también estaban ocupadas con la mirada a otros libros, por lo que me dedicaba a mirar a la pantalla y mirar el escote de Beatriz. Parece que la fortuna me sonreía ya que la calefacción estaba puesta a tope lo que hacía que en la sala de estudio la temperatura aumentará y no solo la mía. Beatriz acalorada con su camiseta de tirantes se desabrochó dos botones más lo que hacía que su escote fuera más prominente, mi polla comenzó a crecer no solo con los pechos de Beatriz sino que el resto de mis compañeras también se quitaron prendas y ninguna se podía quejar las cuatro tenían unos pechos asombrosos y más de una vez me había quedado mirándolo.
Beatriz volvió a apoyarse en mi pierna, posando su mano encima. “huy” pensé yo, ya que casi pone su mano sobre mi polla. Hubo más “huys” hasta que finalmente, no sé si por casualidad o intencionadamente ella posó su mano sobre mi polla, más bien el bulto que hacía mi polla bajo el pantalón.

Ella no se dio cuenta, y dejó la mano más tiempo. Estaba excitado así que hice que mi polla se moviese. Ella al principio se asustó pero cuando me miró la entrepierna y vio mi polla al máximo y luego me miró la cara, me miró con la boca abierta miró a nuestras compañeras las cuales seguían con la nariz en sus libros. Ella acercó su silla y volvió a poner su mano en mi polla tanteando y masajeando todo su contorno. Con su brazo izquierdo sobre la mesa tapaba que su mano derecha estaba sobre mi polla. Separé un poco mi silla de la mesa y pasé el brazo izquierdo por encima de ella poniéndolo sobre el respaldo de su silla para que su mano tuviera margen para palpar, no sé que me daba más morbo si que Beatriz me tocara la polla o que el resto de mis compañeras no se diera cuenta.
Beatriz fue algo más osada y bajo poco a poco mi cremallera, mientras que hacía que estábamos comentando una página. Mi polla estaba fuera de mis calzoncillos por la cremallera del vaquero, ella la agarró y comenzó a hacerme una paja mientras que hablamos con el resto de las compañeras sobre el trabajo.
Al momento Elena, Miriam y Carmen volvieron a meter su nariz en sus libros y Beatriz aprovechó para chupar sus dedos pulgar e índice y rápidamente los fue a pasar con sus yemas por encima de mi polla humedeciendo la. Estaba muy excitado y no solo yo ya que Beatriz se había subido la falda y podía verle las bragas con los dedos de su mano izquierda se había echado a un lado las bragas para meterse dos dedos dentro de su coño, su rosado coño. Miriam se levantó para devolver un libro y Beatriz se dejó de hacer el dedo bajándose la falda y yo cuando Beatriz soltó mi polla me eché para adelante para que no viera Miriam que mi polla estaba fuera de mi pantalón.

Beatriz y yo ante la posibilidad que Miriam volviera y nos viera manos a la obra pasamos de seguir tocándonos pero seguíamos calientes, yo le pasaba la mano por delante suya rozando sus pechos con mi codo mientras que ella a veces pegaba su pecho a mi codo o posaba su mano en mi paquete, estábamos cachondo.

– ¿Alguien tiene que ir al aseo?.- Dijo Beatriz. Nadie respondió.

– Bueno te acompaño yo así me fumo un cigarro.- dije levantándome.

Al llegar al aseo Beatriz entró y abrió todas la puertas de los cubículos mientras que yo esperaba en la puerta. No había nadie, así que se vino adonde estaba yo y dándome besos en la boca tiró de mi cinturón me hizo entrar en el aseo de las mujeres. Una vez dentro la tomé de la cintura y la coloqué encima del lavabo mientras que nos besábamos en la boca sin ningún pudor, habíamos estado toda la tarde calentándonos y ahora era la hora de dejar salir toda nuestra excitación. Le abrí el escote y le metí mi cabeza dentro, lamiendo sus pechos mientras que con mis manos acariciaba su pechos por encima de la ropa, ella con una mano sobre el lavabo para no caerse con mis empujones y con otra acariciaba mi cabeza despeinándome. Escuchamos pasos y dejamos de besarnos para meternos en un cubículo cerrando la puerta tras nosotros.

– Beatriz?, estas bien?.- Era la voz de Elena.

Beatriz y yo no contestamos nos quedamos parados sin hacer ningún movimiento, pronto se fue, luego la subía la tapa del váter y le subí la falda descubriendo sus largas y finas piernas, dejando ver sus blancas bragas, las cuales las bajé hasta que se las saqué de sus piernas, luego me incline y sentándome en la tapa del váter, comencé a comerle el coño.
Sus labios era rojizos, eso no era nuevo para mi ya que no era la primera vez que le comía el coño ni iba a ser la última. Beatriz daba pequeños gemidos ante las caricias que le daba mi lengua en su rajita.

Estaba comiéndole el coño cuando escuchamos que entraba alguien al baño. Eran dos chicas por sus pisadas y por sus voces. Beatriz dejó de gemir y de hacer ruido pero yo que seguía comiéndole el coño, comencé a meterle un dedo en su coño mientras que le seguía lamiendo el coño. Mi dedo se deslizaba en su coño como cuchillo en mantequilla, entrando seco y saliendo húmedo una y otra vez, ante la inmovilidad de Beatriz que no podía hacer ningún ruido por miedo a que nos descubrieran. Las chicas seguían hablando de cosas banales, chicos y compras, yo seguía lamiendo el coño de Beatriz mientras que le metía una y otra vez mis dedos y ella se contenía sin poder hacer ruido únicamente acariciaba mi cabello despeinándome. Las dos chicas se fueron y ella me tiró del pelo subiendo mi cabeza y me dijo “ Fóllame, Cabrón”. No me lo pensé le quité la camiseta de tirantes y el sujetador que coloqué en el suelo luego me quité el cinturón y los calzoncillos dejando libre mi polla para meterle a Beatriz en su húmedo coño. Le abrí las piernas lo máximo que podía y le metí mi polla hasta el fondo con mucha delicadeza hasta que llegó hasta el final, luego comencé a sacarla y meterla, mis manos estaban en sus pechos, los cuales pellizcaba y estrujaba ante los gemidos de su dueña. Beatriz apoyaba sus brazos sobre mis hombros rendida por la excitación que le estaba produciendo el mete y saca de mi polla en su coño.

Yo estaba apunto de correrme y quería darle más fuerte antes de ello por lo que comencé a acelerar el ritmo tomándola de su trasero y elevándola dejándola en volandas con el único apoyo de la pared y mi polla, mientras seguía golpeandole con mi polla en su coño y su cuerpo contra la pared del cubículo, sus gemidos eran fuerte y mi respiración también ella estaba apunto de correrse y yo también. En una explosión de placer se corrió ella y yo detrás. La baje y ambos quedamos rendidos apoyados en la pared de separación de entre cubículos. cogimos papel higiénico y nos limpiamos luego salimos del aseo y volvimos juntos a la sala. Cuando entramos Elena y Miriam nos miraron y bajaron la cabeza para seguir leyendo Carmen nos miró y sonrió, supongo que la cara colorada de Beatriz nos delató de lo que habíamos hecho.

Seguimos nuestra jornada de trabajo hasta terminar y luego nos marchamos.

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Con mi compañera Lola en la comida de Navidad

La historia que voy a contar sucedió en una de las cenas de navidad que hice con mis compañeros/as de clase. Era una noche de diciembre mayo cuando había quedado con todos/as mis compañeras de clase. Tras la cena algunos nos fuimos a la discoteca “ El Sitio”, entre esta gente Carmen, Beatriz, Lola, Miriam, José, Luis, Antonio y yo.

Entre copa y copa nos reíamos y contábamos chistes los hombres mientras que mis compañeras bailaban en la pista de baile.

No veas como está Carmen, con ese vestido verde ajustado que no deja nada para la imaginación.dijo José.

Joder, y Beatriz con esa falda que quita el sentido.

Perdonad pero el sándwich lésbico que están haciendo las tres donde lo dejas.

Seguimos así durante toda la noche. En un momento de descanso del baile las chicas se vinieron a la barra con nosotros. Mientras que Beatriz, Lola y Miriam guardaban las distancias Carmen se apoyó en mí como de costumbre, ella y yo siempre hemos tenido buen rollo sin contar las veces que habíamos coincido para echar un polvo. Yo rozaba más de la cuenta y Carmen se dejaba, lo que había hecho que mi polla se hubiera puesto a tono, follarme a Carmen fue la primera idea pero ella no estaba por la labor, ya que por mas que le insinuaba ella me daba calabazas.

Comencé a meterle cuello a toda la disco sin ningún resultado, llegando a entrarme ganas de ir al baño.

Cuando entré en el baño Lola salía y me preguntó:

¿Cómo va la caza?

Yo respondí pícaramente “como siempre” me gusta jugar con las palabras con ella.

– Aquí con ganas de descargarme.

¿qué te lo impide?.- dijo ella.

No tengo con quien.- Le contesté.

jaja eso no lo creo.- dijo ella.

¿Porque no me ayudas con eso?.-  Le contesté.

Si quieres, dime como.- dijo ella.

Yo, sorprendido con aquella respuesta, por qué me lo dijo con la cara pícara y algo seria.

Bueno como tu quieras.- Le contesté.

Entramos en el aseo de caballeros, cerré el pestillo y comencé a besarle en los labios, metiéndole mi lengua muy, muy adentro, sentía que podía tocar su garganta mi lengua…ella se excitó muchísimo, se dejaba llevar diciendo “ hazme lo que quieras, se lo bruto que quieras, poséeme”, eso fue algo que me excitó mucho, fue cuando la levanté por el culo para que estuviera dentro del lavabo, en ese espacio diminuto, y comencé  a desnudarla con mis manos.

Primero le quité su pantalón vaquero dejándolo sobre el váter, luego fue su tanga, subiéndole dejando su chochito al aire, ella estaba atónita,quizás todo había pasado muy rápido para ella. Luego le subí su top dejando su sujetador al descubierto pero al poco tiempo sus pechos salieron de su prisión, mientras los acariciaba, esta vez sin ropa ella me miraba se forma pícara pidiéndome más.

Cuando al fin estuvo completamente desnuda, comencé a sacarme toda mi ropa, quedando desnudo frente a ella, mostrándole mi duro rabo. La mire a ella y luego a mi duro rabo, y le exigí que me lo chupara. Al principio parecía que le dio algo de asco, pero después le gustó saborear mi miembro.

Luego de eso, cuando mi polla estuvo totalmente húmeda hice que se levantara y la apreté contra la puerta del baño mientras con una mano aprisionaba sus muñecas, con la otra, introducía mi pene en su vagina muy fuertemente, tuvo que ser  un dolor inmenso, pero no gritó, se sostuvo en mí, mientras mi polla se columpiaba en su vagina y con mis manos apretaba bien sus tetas. Ella gemía, lo estaba disfrutando. En un momento, escuchamos que alguien llamaba a la puerta del baño y paramos, entonces ella aprovechó para sujetarse a mi cintura con sus piernas, ahí sentí mi pene más y más adentro, porque sus piernas estaban mas abiertas sujetándose a mi. Cuando se fue el que fuera, le pedí que se pusiera mirando al espejo. Cuando se dio la vuelta metí todo mi pene a través de su ano y ahí si que le dolió, le dolió y mucho, pero lo disfrutó más que por la vagina, según me dijo tiempo después. Comencé a hacer movimientos bruscos con mi pene en su ano y no paraba de meterlo y sacarlo, ahí comenzó a gritar, gritos de placer que hicieron que tuviera que abrir los grifos para amortiguar el sonido de su garganta. Cuando terminé, nos vestimos, salí yo primero, al  momento salió ella. Afortunadamente nadie de nuestros compañeros nos vio salir.

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amigos y otras cosas (capítulo 1)

Mi nombre es Simón y la historia que voy a contar sucedió el viernes pasado, estaba con mi grupo de amigos y vecinos de la infancia en la explanada del Arenal, entre ellos se encontraban Gonzalo, Loli, Sergio, Susana, Anna, Víctor, Alejandro..etc. Juntos habíamos pasado la infancia, niñez y adolescencia. Esa noche fuimos al concierto de “La caló del Membrillo” en el pub la caverna. En el bar había mucha gente y entre ella me fijé en una chica rubia alta con un vaquero ajustado y un chaleco marrón que estaba cerca de mi grupo de amigos.

Empezó el concierto y las luces del local se apagaron, la única luz que había en el local era un foco que alumbraba al grupo y en la barra.

La gente pegaba botes sin parar con el ritmo de la música cerca mía estaba Gonzalo, más de una vez choqué contra varia gente, incluso con una chica a la cual no veía pero sabía que era una chica porque mi mano había impactado varias veces contra su pecho cosa que había hecho que mi polla empezara a endurecerse. Supuse que que era la chica rubia que había vista antes, me coloqué detrás de la ella, no hacía ningún gesto de desaprobación cuando chocaba mi polla erecta sobre su culo aprovechando para cogerle varias veces el culo. Ya le había tocado varias veces el culo cuando ella cogió mis manos las posó en su cintura sin darse la vuelta. Ella poco a poco se echaba para atrás, mi polla poco a poco empezó a elevarse y más cuando la chica empezaba a dar culazos hacía mí. Me lo tomé como un juego y ahora era yo quien daba puntazos a la chica llegando el caso que pegué mi polla en su culo, y cual fue mi asombro que ella no hizo ningún amago de quitarlo es más empezó a hacer pequeños círculos con él sobre mi polla.
Me fijé y ninguno de nuestro alrededor se había fijado de lo que estaba pasando así que pasé al siguiente paso, metí mi mano derecha por debajo de su camisa acariciándole la barriga y jugando con su piercing, si la chica tenía en su ombligo un piercing, y la otra fue a parar entre sus piernas, había tanta gente que estábamos apretujado por lo que nadie podía ver dónde tenía las manos, empecé a meter la mano por dentro de sus pantalones a lo que ella abrió el botón del pantalón. La cremallera fue abriéndose con el paso de mi mano hasta que su coñito estaba siendo tocado por mis dedos. Estábamos pegados a varios tios que gritaban las canciones del grupo mientras yo le estaba acariciando el coño a esa desconocida. Mi mano derecha estaba subiendo por su cuerpo llegando a sus pechos, esos enormes pechos los cuales había impactado varias veces contra mi mano. empecé a estrujar ante el cuerpo excitado de esa chica que estaba quedando encantada con el dedo que le estaba haciendo echándose hacia atrás apoyando su cuerpo en mi pecho y su cabeza en mi hombro su mano derecha bajó hasta el bulto de mi pantalón y empezó a acariciar mi polla por encima del pantalón, más tarde bajó la cremallera para sujetar en su mano mi polla comprobando su grosor.

Teniendo mi polla en su mano, y sus pechos y coño en las mias solo me quedaba conquistar la cima y como su boca estaba muy cerca de la mía empecé a comerle la boca. Sus labios dieron una gran acogida a mis labios abriéndose ante la llegada de mi lengua, su lengua húmeda se frotaba contra mi lengua húmeda mientras mi dedo corazón se abría más adentro de su coño y su mano apretaba firmemente mi polla como un náufrago sujeta su salvavida. Seguimos besandonos con los ojos cerrados disfrutando del momento, era la primera vez que me pasaba esto, nunca me había liado con una chica ante un gran número de gente y menos cogerme la polla mientras yo le hacía un dedo. La chica se giró para seguir besándonos, sacando mi polla de mis calzoncillos con ambas manos mientras que yo dejaba su coño húmedo en paz para acariciar los dos pechos a la vez subiendole el sujetador, tenía unos pechos grandes casi no podía cogerlos con una mano.
La chica dejó de besarme y bajó por mi cuerpo hasta llegar a mi cintura. bajó mi cremallera sacando mi polla y se la metió en la boca

La música paró y el grupo anunció que iban a hacer un descanso entonces recuperamos nuestra verticalidad abrochando lo que se había desabrochado, y se encendieron las luces, cual fue mi sorpresa que la chica que encontré en frente fue a Loli.

Loli es una amiga mía desde la infancia, la conocía desde el jardín de infancia era como un colega de hecho participaba con los chicos en toda las locuras que se nos ocurría como la vez que nos pasamos todo un fin de semana jugando a la playstation,cosas de chicos pero ella también era muy femenina, ella es morena, alta, ronda el 1,70 tiene un cuerpo muy bien formado tiene un generoso escote que le gusta lucir, un trasero redondo y unas piernas largas como un día de verano, era algo parecido a la novia de Gonzalo nunca había habido una petición formal pero ellos follaban sólamente el uno con el otro.
Nos miramos y nos quedamos callados los dos por la situación estuvimos charlando con el resto del grupo mientras nos echábamos miraditas.

Al rato el grupo volvió a tocar el grupo la gente se volvió a concentrar junto al escenario Loli me cogió la mano y tiró para mí hacía atrás para que no avanzar hacía el meollo, nuestros amigos se perdieron en la marabunta de gente y nosotros nos quedamos atrás. Loli se dio la vuelta con mi mano aún agarrada y se dirigió hacia los aseos. Con el concierto empezado las luces se apagaron momento en el que aproveché para cogerle el culo a Loli, ella se dió la vuelta y me dijo “ Tranquilo tigre que será todo tuyo”. los aseos de chicas estaban vacíos.
Nos metimos dentro de un cubículo con váter y cerramos el pestillo. Se escuchaba al grupo tocar cuando nuestra ropa que parecía que nos quemaba,se desprendía de nuestra carne. Mi camisa pronto se abrió a la manos de Loli y su chaleco salió despedido por su cabeza y colocándose encima de la tapa del váter. mi cremallera estalló, incapaz de contener mi polla y las manos de Loli entrando para cogerla mientras que nuestra boca y lenguas se juntaban en un caliente abrazo. Cuando mi polla estuvo fuera de mis boxers, los cuales habían caído hasta mis tobillos donde hacía rato que le esperaba mi pantalón, Loli paró de besarme para hacerse cargo de mi polla bajando la cabeza hasta tener mi polla a la altura de su boca. primero empezó a lamerla mientras aún la tenía en cogida con una mano y mis huevos los masajeaba con la otra. luego empezó a restregar mi polla contra en su cara mientras me miraba con esos ojos marrones y ese cabello moreno por último se metió mi polla en su boca succionadora entera. parecía un truco de magia como en esa boquita tan chica podía entrar toda mi polla y encima le sobraba sitio para succionar. cada vez que succionaba me daba escalofríos por la espalda que llegaba hasta mi cabeza haciendo que gimiera de placer cosa que en parte era buena porque estaba disfrutando pero a su vez era mala ya que me estaba entrando una ganas locas de correrme en su boca, pero no quería correrme sin antes meterle la polla por su coño así que cuando sentí que estaba listo para correrme le saqué la polla de la boca y la tomé de los hombros para subirle la cabeza y besar sus labios que sabía a mi polla, mientras con las manos le bajaba los pantalones junto con las bragas, llegando ella a desprenderse de esa prenda dejándola en la tapa del váter junto con su chaleco. Cogí mi polla y la dirigí hacia su coño con varios empujones se abrió paso en sus labios vaginales ella dando un salto abrazó mi cintura con su piernas mientras que se apoyaba en el quicio de la puerta del cubículo yo empujaba haciendo que su cuerpo impactara contra la puerta haciendo mucho ruido, ruido que era amortiguado por el grupo que aún se oía tocar en el local. Loli gemía como una posesa y me soltaba barbaridades como por ejemplo “ Quiero sentir ese pollón dentro de mi coño”, “Follame, follame, follame, “ “Por tu madre no pares de follarme” entre gemido y gemido. En el momento de correrse soltó un grito que me asustó, incluso se le saltaron las lágrimas, diez embestidas más y ella con el cuerpo totalmente de trapo me corrí, iba a sacar la polla pero ella dijo que lo hiciera dentro de ella y así lo hice, me corrí con tal cantidad de semen que chorreaba del coño de Loli luego por mi polla y luego al suelo.
Recuperamos la verticalidad Loli sacó un clinex para ella y otro para mí, nos vestimos y salimos del aseo sentandonos en la barra del bar a tomarnos una copa y a esperar que el concierto acabara. A nuestro amigos le dijimos que Loli no se sentía bien dejando nuestro polvo como un secreto entre ella y yo. Loli y yo tuvimos varios polvos más pero esa es otra historia que os contaré en otro momento.

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Una experiencia vivida

Los dos nos masturbábamos mirándonos el uno al otro. Casi no podía rozar mi clítoris, cada vez que mi dedo lo rozaba se me aflojaban las rodillas hasta el punto en que tuve que apoyarme a la pared para no caer. Se giró, echó su cuerpo hacia delante y empezó a brotar de su polla tal cantidad de leche que parecía no tener fin,  Al igual que él me retorcía y mordía mi lengua para evitar gritar.

Me disponía a chatear un rato pero… no tengo línea en Internet, que tal si aprovecho el tiempo relatando alguna experiencia vivida, hay muchas, pero una que me sucedió hace poco ronda todavía en mi pensamiento. Perdón, aún no me he presentado, me llamo… eso que importa, tengo 22 años.

Una mañana salí del trabajo y tenía la tarde libre. No tenía planes, ni prisa por llegar a casa, por lo que me dispuse a dar un paseo por la ciudad, tras dar un par de vueltas, y visitar algunas tiendas, caminaba por una céntrica calle cuando me empecé a fijar en un chico que caminaba delante de mí. Me llamó sobre todo la atención la forma de caminar y el ligero arqueo que hacían sus piernas, siempre me han llamado la atención los hombres con los pies un poco arqueados, parece que nos les cabe lo que llevan entre piernas y no los pueden juntar.

Tras seguirle un rato sentía curiosidad por verle de frente y aligeré mi paso para pasarle, ¡joder¡ si no es porque se para frente al escaparate de una tienda de deportes no lo consigo nunca, más que caminar parecería volar, le sobrepasé y esperé un poco más arriba frente a otro escaparate, esperando su paso. No me equivoqué, su vista de frente superaba a la trasera, pasó delate de mí y parecía muy distraído, ni se percató de mi presencia, seguí tras él y unos metros más arriba se metió en una cafetería, no estaba mal tomar un café, me hacía falta.

Él se sentó en la barra y pidió una caña, yo en una mesa a dos metros de él, me senté de forma que me quedara enfrente, pedí un café y lo tomé con calma disfrutando de la vista, le observaba detalladamente, desde su ropa hasta las partes de su cuerpo que quedaban al descubierto, tenía unos brazos fuertes llenos de venas dilatadas por el calor, su corte de pelo era perfecto, reciente diría yo. Pocas veces me había pasado, pero sólo de mirarle estaba excitadísima, instintivamente mis muslos se movían y apretaban, se rozaba el uno al otro y me daba algo de placer, pero algo me jodía, y era que todavía no se había percatado de mi presencia, tenía que hacer algo para que se fijase en mí, pero a la vez no quería llamar mucho su atención, no quería que me tomara por una chica fácil.

Me levanté para ir al baño con la intención de pasar a su lado, y justo cuando lo hacía con un movimiento disimulado y que pareciera accidental hice que mi bolso tropezase su trasero, se giró y me miró a los ojos, ¡perdón! le dije, y me guiñó un ojo. ¡Tranquila! respondió. Seguí mi paso hacia el pasillo que conducía a los aseos, y justo antes de entrar en él giré mi cabeza y vi como me miraba sin perder detalle. No lo creerán, pero me ruboricé un poco, sentí como un fuego en mi cara y el corazón me latía a mil. Entré en el aseo y simplemente me miré al espejo, me veía guapa, toqué mis pechos, dibujaba su forma con mis manos hasta llegar a mis caderas, me estaba excitando más aún, saqué de mi bolso mi frasquito de perfume y me eché un poco. Pero no podía tardar mucho, él podría marcharse.

Salí y justo cuando iba por el pasillo le vi venir de frente, uff casi me da algo no sabía como reaccionar, el pasillo era algo estrecho, nos quedamos los dos parados, cada uno en un extremo esperando que el otro pasara primero, tras unos segundos me hizo un gesto con la mano para que pasase yo primero, le respondí con el mismo gesto, pero ninguno se movía, me decidí yo aunque no quería. Pasé y me dijo: ¡hasta luego! a la vez que pude ver como respiraba profundamente, creo que con su inspiración arrancó todo el perfume de mi cuerpo, le miré y sonreí. Algo me decía “da la vuelta, entra otra vez ” y sin pensarlo más, hice como si se me hubiera olvidado algo y volví a entrar. Los aseos estaban justo uno frente al otro, y él, (supongo que no esperaba que entrase nadie), había dejado la puerta abierta, entré al mío no sin darme tiempo de ver como estaba meando en un urinario muy separado de este y concentrado en donde apuntaba su chorro.

Cuando sintió mi presencia, se sorprendió un poco y dio un ligero paso al frente para taparse, mientras me clavó su mirada con cara de sorpresa y de algo de vergüenza diría yo, volví al espejo y tampoco cerré la puerta del todo, la dejé entreabierta de forma que le podía ver a medias, disimuladamente miraba a mi derecha para observarle, él seguía allí, de pie con su aparato en la mano mientras yo tocaba mi cuerpo de forma disimulada y a la vez provocadora. Sentía como perdía mi fuerza, las rodillas me temblaban como nunca, y mis manos estaban mojadas, ya habían pasado un largo rato y él seguía meando, imposible que lo hiciera no creo que una meada pueda ser tan larga.

Por un segundo me rondó la cabeza el dejarlo todo y salir de allí a toda prisa, me estaba dando miedo la situación. Al fin y al cabo no le conocía de nada y quien sabe si era una persona peligrosa o era un chico sano. Di un giro como para disponerme a salir del aseo y le vi de frente, le miré justo a la cara y vi como él desviaba mi mirada, ese gesto me hizo suponer que se trataba de un chico tímido que al igual que yo solo quería un poco de emoción, ante esto di un paso atrás y volví ante el espejo, esta vez la puerta se había quedado más abierta y nos podíamos ver con total claridad.

Supongo que él interpretaría mi intención pues se apartó un poco del urinario dejando a mi vista su polla que por cierto, había alcanzado un tamaño considerable, mientras con su mano y muy despacio hacia el movimiento de masturbación, tan despacio que podía ver como ésta le temblaba. No te puedes imaginar el número de sensaciones que tal situación producían en mi cuerpo, morbo, curiosidad, miedo, todo en un mismo momento. Pocas veces me había sentido tan excitada, tanto que sentía mis bragas mojadas como nunca.

Pero… ¿qué iba a suceder? ¿Que vendría detrás de aquello? ¿Nos decidiríamos a juntar nuestros cuerpos? Mil ideas rondaban mi cabeza mientras pasaba el tiempo y ninguno se decidía a dar un paso, a subir otro nivel.

En todo esto vi como se guardó su polla y salió de prisa. ¡Plaff! ¿Que pasó? Por un momento pensé que su timidez le pudo, pero al segundo vi que no, él volvía por el pasillo, imaginé que saldría a controlar si había peligro fuera. Me guiñó un ojo y con un gesto de cabeza me dio a entender que no había peligro. Por un momento pensé que entraría en mi aseo, pero no fue así, volvió al suyo y tomó la misma posición que en el momento anterior, volvió a sacar su polla y empezó a masturbarse esta vez con más rapidez que antes.

Yo no quitaba los ojos de su polla, metió su mano y sacó también sus huevos quedando todos sus atributos a mi vista. Yo me había quedado un poco confusa, sin saber que paso dar ni como reaccionar, no parecía querer un contacto físico simplemente una situación morbosa y diferente y así fue. Con esta idea me tranquilicé un poco más y tomé un poco de confianza en el momento, asomé un poco la cabeza al pasillo y al comprobar que no había ningún tipo de movimiento, decidí entrar en acción.

Levanté ligeramente mi falda y metí mi mano dentro de mis braguitas, él cerró sus ojos y se mordía el labio con tanta fuerza que casi se lo parte, sin dejar de mover su mano. Yo hacía lo mismo, los dos nos masturbábamos mirándonos el uno al otro. Casi no podía rozar mi clítoris, cada vez que mi dedo lo rozaba, se me aflojaban las rodillas hasta el punto en que tuve que apoyarme a la pared para no caer. Se giró hacia mí, echó su cuerpo hacia delante y empezó a brotar de su polla tal cantidad de leche que parecía no tener fin, mientras se retorcía y no podía evitar soltar algún gemido de placer. Ante tal situación no lo pude evitar, me corrí en ese mismo instante. Al igual que él me retorcía y mordía mi lengua para evitar gritar.

Parece que hay momentos en que los humanos perdemos la cabeza ante una situación, y justo en el momento de terminar, recobramos la conciencia, creo que eso me pasó en aquel momento, pues justo después de terminar, el miedo, la vergüenza y todos los sentimiento que habían desaparecido por un momento volvieron a mi cuerpo, lo que provocó que con un movimiento casi instintivo cerrara la puerta y tratara de proteger mi intimidad. Estaba inmóvil ante el espejo, simplemente me miraba, tratando de hacer un recorrido por todo lo sucedido, quizás analizaba la experiencia o simplemente, la estaba guardando en mi disco duro.

No sé el tiempo que llevábamos allí dentro, pensé que sería el momento de salir y… ¡joder! ¡Cuanto me costaba! Tenía miedo a lo que pudiera haber fuera, si él me esperaba, si los empleados se habían dado cuenta de la movida… En fin un montón de cosas pasaban por mi cabeza pero, cuanto más tardara en decidirme peor sería. Abrí un poco la puerta y pude ver que ya no había nadie, ya había salido, pero… ¿estaría esperándome afuera? Se me fue la vista hacia el suelo para contemplar con calma el charco tan grande que había dejado de recuerdo, saqué un pañuelo del bolso, lo mojé en su leche y lo guardé, quería llevarme un recuerdo de aquel momento.

Salí con rapidez del local, no miré a nada ni a nadie, fue uno de estos momentos en blanco en los que no puedes numerar ni el más mínimo detalle de lo que había en aquel lugar, ni siquiera puedo decir si mi cómplice estaba sentado en su lugar, es más creo que hasta me fui sin pagar. Imagino que si él seguía allí por lo menos me habría invitado el café. Calle arriba caminaba sin rumbo, intentaba recordar donde había estacionado mi coche, quería desaparecer, sin mirar un segundo atrás llegué hasta él, me subí y salí como una loca. Llegué a casa y me encerré en mi habitación, saqué el pañuelo y lo puse a un lado de mi escritorio, cogí mi diario y empecé a escribir cada detalle, cada sensación. Al terminar guardé el pañuelo dentro y lo cerré.

Autora: cris_garper

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