El linyera

Empujó hasta lograr meterle la mano entera dentro, la cogía por los dos agujeros al mismo tiempo. Julia, muy a pesar suyo sintió de que de nuevo estaba a punto de acabar, y finalmente el tipo acabó en largos chorros dentro de ella, empujando su puño profundamente en su concha y fue ahí cuando ella tuvo el orgasmo más espectacular de su vida. Entre las bolsas de basura, violada por un linyera.

Esa tarde julia había salido como siempre a dar un paseo por el parque cercano a su casa.
Era una rica hembra con tetas enormes y un culo saltón. Tenía apenas 18 años pero ya tenía una gran experiencia, iniciada en el sexo por su propio padrastro.

Pero esa es otra historia, esa tarde, digo, había salido a dar un paseo por el parque, estaba caliente y mojadita como siempre, y se le ocurrió dar rienda suelta a una fantasía, masturbarse en un lugar público.

Fue a un sitio poco transitado, detrás de un edificio, junto a los depósitos de basura, se levantó la pollerita, se bajó la tanga y agachadita en cuclillas se metió un dedito sabroso en su concha jugosa.

La calentura llegó como un huracán, se excitó tremendamente, amasándose las tetas con la mano izquierda, con la derecha se metía el dedo del medio todo lo que podía, entre las bolsas de basura. Sacó el dedo de su agujero y se lo chupó, junto a tres dedos más, y se los metió todos a la vez, su conchita mojada los tragó de inmediato.

Sacó una teta fuera de su corpiño para poder pellizcarse un pezón, sin darse cuenta de que la estaban observando.

Un viejo que andaba por ahí, un tipo de la calle, maloliente y abandonado, contemplaba la escena mientras se pajeaba de lo lindo. Tenía una verga enorme, erecta y chorreante que sacudía con fuerza su mano mugrosa.

Julia empezó a gemir, despacito primero, mordiéndose la boca para no gritar, y después mientras se acercaba al orgasmo no pudo más y gritó como una perra, de la misma manera que lo hacía cuando se encamaba con su padrastro.

El viejo no pudo más, se había estado acercando lentamente, en silencio, para poder contemplar la deliciosa escena con más detalle, esa nenita estaba realmente caliente, era un macho lo que necesitaba, un verdadero macho que le partiera la concha y la pusiera a gritar de verdad. Ella había cerrado los ojos, completamente deleitada con su manoseo perverso en el callejón, no se dio cuenta del peligro hasta que fue demasiado tarde.

Gemía desesperada, estaba al borde del orgasmo cuando sintió una mano en la nuca, y un pene enorme y maloliente que le introducían brutalmente en la boca, le dio nauseas, estaba confundida, asustada y lo que es peor, muy pero muy caliente.

El tipo agarró la tierna cabecita con sus dos manos y le metió la pija hasta el fondo de la garganta, sacudiéndola con fuerza una y otra vez. Después  sacó la verga de la suculenta boquita de Julia y por un instante se miraron a los ojos, ella pudo ver lo viejo y feo que era el tipo. Él la tomó por las exilas y la tiró al piso, se la montó por la concha, metiéndole su enorme pija enterita de una sola vez, mientras le tapaba la boca para que no gritara.

Le dio unos pijazos rápidos y después vino la gloria, consiguió levantarle las piernas lo suficiente para metérsela por el culo, su verga perfectamente lubricado por los abundantes jugos vaginales de Julia entró entera.

Julia trató de gritar, le estaba rompiendo el culo, el tipo la bombeó brutalmente, ella se lo merecía por puta y calentona, además no pensaba desperdiciar semejante oportunidad.

Con un vigor inusitado para su edad la cogía incansablemente mientras sentía como el culito de ella se estrechaba sobre su pija. Ella se debatía tratando de soltarse, pero era imposible, y lo pero era que muy a pesar suyo el dolor tremendo que sentía dio paso a una calentura impresionante, como nunca había sentido antes.

La estaba violando un tipo asqueroso, pijudo y sucio y ella estaba caliente como una perra en celo. El se dio cuenta y  comenzó  a meterle cuatro dedos por la concha para dejarla bien cogidita, y sintió como su mano se empapaba de lubricidad.

Sin dejar de cogerla violentamente por el culo, empujaba los dedos dentro de la estrecha vagina de Julia. La combinación de su carita de nena llena de lágrimas y su concha húmeda lo estaba volviendo loco.

Empujó hasta lograr meterle la mano entera dentro, la cogía por los dos agujeros al mismo tiempo.

Julia, muy a pesar suyo sintió de que de nuevo estaba a punto de acabar, y finalmente el tipo acabó en largos chorros dentro de ella, empujando su puño profundamente en su concha y fue ahí cuando ella tuvo el orgasmo más espectacular de su vida. Entre las bolsas de basura, violada por un linyera.

El tipo apenas terminó salió corriendo, Julia se quedó tirada en el suelo, sintiendo como el semen se le escurría entre las nalgas. Estaba adolorida y asustada, había recibido mucho más de lo que esperaba. Trató de levantarse y las piernas le temblaban. Cuando se puso la bombachita esta se le mojó de inmediato, con una mezcla de sus jugos y el semen del desconocido. Trató de recomponerse y volvió a su casa.

Cuando llegó se bañó de inmediato, aplicándose crema en la vagina dilatada y su ano desgarrado.

Esa noche durmió tranquila, su calentura estaba apagada. Por ese día.

Autora: juliaputa

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