Mi nombre es Ángela

Me coge en brazos y me lleva a su habitación. Me quita el camisón dejándome desnuda, se quita la ropa, me tiende en la cama, me besa, me acaricia las tetas, lentamente se va deslizando hacía mi coño, que comienza a besar, a acariciar. Noto como mis fluidos van emanando, pero no le importa, se los traga, se los bebe hasta que consigue que me corra. Es algo maravilloso.

Mi nombre es Ángela y tengo 18 años. Desde que los cumplí me doy cuenta de que los hombres empiezan a mirarme con más deseo. Mi busto crecido, mi culo es bien proporcionado, no soy excesivamente guapa pero sí atractiva. Cuando estoy en casa viajo por Internet suelo visitar páginas porno, veo a mujeres penetradas sin piedad, en ocasiones por varios hombres y por todos sus agujeros…y me excita. No puedo evitar mojarme y termino masturbándome, metiéndome los dedos en mi coño y en mi culito, saboreando después mis jugos.

No puedo esperar más para saborear las mieles del sexo, por eso he decidido perder mi virginidad, y con quién mejor que con mi hermano. Juan tiene 10 años más que yo, no es guapo, ni cachas, y la tiene más pequeña que los tipos que salen en las películas porno, pero le quiero, sé que no me hará daño…, y hará todo lo que le pida. Juan vive con unos amigos, pero muchos fines de semana está solo en casa. Le llamo para pedirle si está ocupado este sábado para que me ayude con mis estudios. Tiene debilidad por mí, así que, por supuesto, me dice que vaya, que tendremos la casa para nosotros porque sus compañeros de piso no estarán.

Paso los días que faltan para el sábado super-excitada, no puedo dejar de pensar en las cosas que quiero que me haga. Así que llega el sábado y me presento en su casa. Voy con una blusa roja y los tejanos bien ajustaditos, como sé que a él le gustan. Me da dos besos en las mejillas, besos de hermano, los últimos que me va a dar de esa clase, aunque todavía no lo sabe. A pesar de mi calentura aguanto hasta después de comer sin dar ninguna señal de lo que pretendo, pero por la tarde le digo si me puedo poner más cómoda, he traído unas cositas en una pequeña bolsa.

Entro en su habitación, me quito la ropa y me pongo un camisón semi-transparente que prácticamente no deja nada a la imaginación. Cuando me ve aparecer así, con el pelo suelto, casi desnuda, pude sentir como su corazón casi se para. Me acerco a él, y antes de que diga nada le pongo un dedo en sus labios, me arrodillo frente a sus pantalones, comienzo a desabrocharlos para liberar su polla. Está caliente, rígida como un palo, mojadita. La masajeo un poco, arriba y abajo, y mirándole a los ojos me la meto en la boca, primero el glande, que saboreo.

Con dulzura separa mi boca de su polla, hace que le mire, veo en sus ojos una mezcla de deseo, miedo, por un momento pienso que quiere que me vaya. Se levanta de la silla al tiempo que me ayuda a ponerme de pie, pone su mano derecha en mi nuca y la acerca a su boca. Nos damos un beso intenso, húmedo, nuestras lenguas se introducen en la boca del otro como si siempre lo hubieran hecho. Me coge en brazos y me lleva a su habitación. Me quita el camisón dejándome desnuda, se quita la ropa, me tiende en la cama, me besa, me acaricia las tetas, lentamente se va deslizando hacía mi coño, que comienza a besar, a acariciar. Noto como mis fluidos van emanando, pero no le importa, se los traga, se los bebe hasta que consigue que me corra. Es algo maravilloso.

Vuelve a besarme, saboreo mis jugos en su lengua, noto como su polla está sobre mi vagina, y empieza a penetrarme con suavidad. Noto su miembro hasta que llega a la barrera de mi himen. Me mira sorprendido, pero con una media sonrisa y con dulzura consigue romper mi virginidad. Siento un pequeño dolor hasta que noto sus huevos contra mi piel, y comienza a moverse, dentro, fuera, ahora más rápido. Pierdo la noción del tiempo, no sé cuanto dura, 10 o 30 minutos. Va haciéndome cambiar de posición, ahora encima, ahora a cuatro patas, al final me coloca de lado, en posición de cucharita, me penetra mientras me besa, me acaricia. Cada vez más rápido, hasta que saca su polla y la dirige a mi cara. La deja allí, sin tocarse, y yo me la meto en la boca y comienzo a succionar, sin manos, sólo con mi boca.

Veo en su cara que está a punto de correrse, lo hace en mi boca. No estoy acostumbrada y el semen se me escapa por la comisura de los labios, pero no separo mis labios hasta que noto que la leche deja de fluir. Continúo chupando hasta que comienza a ponerse flácida. Mi hermano se tumba a mi lado, lame los restos de su semen que hay en mi cara, me besa con pasión

Hasta ese momento no me doy cuenta que no hemos dicho ni una palabra. Nos quedamos abrazados, y por fin, palabras.

-Ángela, esto es sólo el principio. Quiero poseerte totalmente. Seré tu hermano para los demás, pero a partir soy tu hombre y tú mi mujer.

-De acuerdo Juan. Seré tuya y haré todo lo que tú quieras, siempre que quieras.

Nos besamos de nuevo y me di cuenta de que su polla comenzaba a ponerse de nuevo en forma.

Una nueva vida ha comenzado.

Autor: Assmaster

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