EL CUIDANDERO.-II-

EL CUIDANDERO.-II-  Por: Apasionada

Durante esa noche la confusión vino a mi mente calenturienta. Pensé que había ido demasiado lejos seduciendo a este anciano, vendrá como acordamos, o hará  algún comentario a mi pareja Antonio que me perjudique, o sentirá  pena, o a lo mejor  no se siente bien, en fin,  ansiosa esperaba el otro día para ver que sucedía.

Domingo  se demoraba y me asaltaba todos los pensamientos que había tenido por la noche. Cada vez ansiaba mas su presencia. Nuevamente vestía mi corta bata de cuello ancho que me cubría un poco mas arriba de mis rodillas, de tela de algodón casi transparente que dejaba traslucir el color oscuro de las amplias y recrecidas  aureolas de mis grandes tetas  notándose mis pezones siempre erguidos debido al rose con la tela. Como el día anterior  no llevaba puesto ni pantaletas ni sostén  debajo de ella que impidiera mi plan de seducción al fuerte y fibroso anciano cuidandero.

Por fin llego, se veía pulcro, recién rasurado, vestía un pantalón de algodón tipo mono deportivo que le quedaba un tanto amplio; Antonio que ya había reiniciado su habida lectura, al verlo le dijo: “Domingo estas vestido como para pedirle un milagro a la Madona!” a lo que respondió con un tímido gesto de aceptación y antes de que hiciera otra cosa le  recordé que debíamos ir a buscar  frutas al cultivo. Domingo acepto con un “si niña” y dijo ir a buscar las herramientas necesarias y me avisaba. Entre tanto, Antonio me pedía que trajera algunas uvas.

Domingo me indico que debíamos salir ya, llevando consigo una escalera, una pequeña manta, un balde y una extensión. Por el camino solo acordamos ir primero al  cultivo de durazno y luego pasaríamos al de uva. Ya bajo unos frondosos duraznos, Domingo coloco la pequeña escalera para con en ella y ayudado por la extensión metálica apropiada a tales fines,  se disponía a bajar los mas  grandes y maduros duraznos, cuando le dije que quería hacerlo, que me ayudara y me dijera como, lo que acepto no sin antes advertirme que podía caerme si no tenia cuidado y buen equilibrio.

Lentamente fui subiendo la escalera en A, de unos 5 pasos que terminaba en un pequeño descanso, mientras lo hacia se movía un poco lo que me causaba temor, pero estaba dispuesta a provocar nuevamente a Domingo que empezó a sostenerme dándome sus manos al inicio y luego colocándolas en mis piernas o muslos advirtiéndome de tener cuidado de no caer. Solo atinaba a decirle: “Tranquilo, Tranquilo Domingo, además tu no me dejaras caer”.

Ya cuando me estabilice tenia un pie sobre el descanso final y el otro en el inmediato inferior con mis piernas un tanto abiertas mientras con mis manos y los brazos extendidos trataba de alcanzar los primeros frutos. Esta posición subía mi frágil camisa de dormir dejando ver totalmente mis gruesos muslos, mis firmes y redondas nalgas  y  por la entrepierna  parte de los labios menores de mi cuca que sobresalen bastante de los mayores. A veces abría mas una pierna que otra para que mejor me viera, y  pude ver como Domingo dando vueltas a la escalera me veía por debajo de la camisa mientras yo simulaba no verlo.

Por debajo de  su amplio pantalón y pronunciada horizontalmente  hacia delante, se apreciaba una increíble pero fuerte erección de su larga y gruesa verga cuya cabeza sobresalía, erección que no podía ocultar, debido a la misma amplitud de su pantalón.. Entonces para facilitarle mas su visión apoye uno de mis pies en el tronco del durazno, quedando totalmente abierta de piernas y apoyándome de una rama daba la espalda a Domingo que de inmediato y con la escusa de sostenerme, prácticamente se metió por entre mis piernas y por detrás para observar mi cuca totalmente abierta, hinchada y humedecía por la excitación. A propósito provocaba algunos movimientos que hacia que Domingo aprovechaba para meter sus manos por entre mis muslos e incluso a sujetarme por las nalgas.

Luego  quise bajarme pidiéndole que me sujetara por la espalda  y cuando bajaba, sentí como su enorme verga, bajo su pantalón,  se deslizaba por entre mis muslos descubiertos y por entre mis nalgas, pues mi camisa quedo subida sobre mis caderas, mientras una de sus manos me tomaba por la cintura y otra nerviosamente llego a  agarrar una de mis tetas. Al llegar al piso mientras arreglaba  mi bata y el pelo, Domingo me decía: “Perdóneme niña, pero tuve, sin mala intención, que agarrarle las piernas, o el trasero y hasta por un seno, para que no se me fuera a caer” Sonrriente le dije: “Agárreme por donde sea, con tal de no caerme y estas perdonado mi viejito”

Ya se sentía la necesidad entre nosotros de estar juntos, pero nadie tomaba la iniciativa  esperada y así decidimos irnos a los tenderetes de uva, por el camino le pregunte si tenia esposa y me dijo que tenia 20 años viudo y vivía con una hija, pero que siempre le hacia falta una “compañerita”, porque el se sentía todavía muy bien, mas que cualquier otro hombre,  para hacer de todo; llegamos al sitio y   colocamos nuevamente la escalera para tomar los racimos mas altos. Le dije que yo las bajaría, ya no se opuso, todavía se notaba la excitación en su miembro. Subí  tres escalones, justo la altura para que quedara mi cuca frente a la cara de Domingo que de nuevo me sostenía. Al subir mis brazos mi camisa nuevamente se subió hasta el final de mis muslos e inicio de mis nalgas, subí un pie al próximo escalón, la vista de mi sexo y nalgas era total. Sentía la calida respiración agitada de Domingo entre mis muslos, entonces provoque un breve movimiento que  hizo que  Domingo se abrazara con fuerza a mis  muslos para que no cayera quedando su cara entre ellos y  entonces impulsivamente termine por cubrir su cabeza con mi camisa  y empecé a sentir como besaba tiernamente mi húmeda y recrecida cuca. Me bajo alzada manteniendo la cara entre mi sexo y  me deposito en el piso mientras extendía la pequeña manta que traía.

Me pidió con ternura que mantuviera cerrados  los ojos hasta que me dijera cuando abrirlos, lo hice, mi cuerpo experimentaba un leve temblor y luego lentamente fue quitando mi camisa hasta quedar totalmente desnuda, sus manos agarraban con firmeza mis grandes y provocativas tetas y empezó a chuparlas y lamerlas, diciendo en baja y sentida voz: que ricas tetas tienes mi niña humm.., que tetotas tienes mi niña riiica. Asi seguía y yo permanecía con los ojos cerrados sintiendo como exploraba todo mi cuerpo.

Bajo lentamente besándolo, paso seguido su lengua por mi ombligo, mientras agarraba y soltaba con firmeza  mis tetas humm, riiico, que divino,   beso mi cuca con delicadeza y me la abrio pasando  su lengua por mi húmeda raja saboreándola, humm.. que ricura de cuca tienes humm, y chupo mis labios menores, esta mojadita, riiica. siguió besando mis muslos, las rodillas,  hasta llegar a mis pies, los tomo entre sus manos y beso uno a uno mis dedos. ¡Este hombre resultaba ser a pesar de su edad, el hombre que buscaba para sacar todo mis deseos eróticos y sexualidad adormecida!.

Luego me volteo boca abajo y empezó a besar y lamer la planta de mis pies, subiendo por mis piernas, un agradable cosquilleo invadía mas y mas mi cuerpo; se detuvo para besarme detrás de las rodillas  y luego beso la parte de atrás de mis muslos. Te gusta?.. siii… riiico… sigue asi… me vuelves loca… Sigue papi… sigue… Llego a mis nalgas, las lamia y besaba mientras acariciaba mi cuca húmeda por entre las piernas, riiicoo.. luego  las abrió y pasaba sus dedos por mi culito y me pregunto: te han desflorado el culito que lo tenes lindo y rosadito? Le dije que no, y repuso,  Dame esa dicha mi niña… lo deseo…será nuestro gran secreto y nadie sabrá lo nuestro. Solo alcance a decirle: Despues… después!… Ya quería que me penetrara … Domingo no insistió y siguió subiendo por el centro de mi espalda hasta llegar a mi cuello y allí me beso muchísimo, Me sentí desfallecer, mi cuerpo se contorneaba involuntariamente de placer, me coloco nuevamente boca arriba;  no abras los ojos me decía. Me tenia totalmente dominada.

Sentí quitarse su ropa  y se puso sobre mi  colocando su imponente verga sobre mi cara.,  sus flácidas bolas rozaban mi boca mientras que la ardiente cabeza de aquel monstruo venoso, largo y grueso pasaba por mis ojos primero y luego por entre mis labios,. Bajando un poco mas lo aprisiono entre mis tetas mientras se movía masturbándose con ellas, Lugo bajo mas y haciendo que le abriera las piernas pasaba de  abajo a arriba la cabeza de su miembro por la rajita humedecida de mi cuca, separando mis labios menores y rozando mi clítoris excitado.

Luego lo pasaba  por entre mis muslos y  finalmente agarro mis pies y lo coloco entre ellos masturbándose. Me volteo y lo subía lentamente con movimientos circulares y de arriba abajo por entre mis piernas y así llego a mis robustas  nalgas, pasando seguido su cabeza humedecida por su babita seminal, entre ellas y con ambas manos las separo y  coloco su inmensa verga a lo largo de ellas y luego las soltó quedando aprisionado entre ambas, y nuevamente se movía lentamente, como lo hizo antes con mis tetas, como queriendo masturbarse con mis nalgas.

Se acostó a mi lado boca arriba y me dijo: ahora si niña divina , abre los ojos y entreténgase con mi pájaro, es suyo… Me incline y pude apreciar aquel imponente y retador  instrumento parado apuntando al cielo, sus bolas flácidas y largas caían entre sus piernas  entreabiertas, de su escaso bello púbico amarillento y blanquecino nacía el tronco largo y grueso de su verga, surcado de azulosas venas de diferentes tamaños y grosores, tensas a reventar por la sangre que contenían, dándole un aspecto especial y excitante, coronado por una pronunciada cabeza  con forma de durazno o capucha de hongo, cuyos bordes sobresalían un poco mas que el grueso tronco. Su color era un rojo oscuro, que brillaba y reflejaba la luminosidad que pasaba por entre el follaje de las plantas de uva. Este instrumento estaba dispuesto a penetrarme y lo deseaba poseer.

Me coloque entre sus piernas me agache y empecé a lamer sus bolas y besar y lamer su verga hasta llegar a la brillante cabeza de la que  salía su viscoso liquido. Dificultosamente pude meterla en mi boca pero se la seguí lamiendo mientras con mis manos lo masturbaba,  y agarraba sus bolas, sigue niña… Siii…  Que riiico… dale… dale mi niña buena… dale mamita… sigue humm..! Seguía entretenida con el magnifico ejemplar mientras placidamente Domingo miraba satisfecho lo que le hacia… Sigue mami… sigue!.. Tome sus bolas y metia una a una en mi boca y se las chupaba. Dame asi mamita linda, riiico aahhh… dale, dale…

Quería tener sexo con aquel vigoroso anciano. Entonces me senté sobre y frente a él y tome su verga y lentamente fui colocando su imponente cabeza entre mi cuca, él acariciaba mis tetas y mis nalgas con sus manos, su cabeza encontraba dificultad para entrar, empecé a moverme para que pudiera entrar completo como yo deseaba, fui bajando y sentía como penetraba causándome un excitante dolor rico… ahí sentía esa verga como mas larga y gruesa adherida a mi vagina, pero igualito me movía seguido , sentía que su verga iba quedando  acoplada en mi cuca, era una sensación fenomenal tenerlo todito adentro, ,  aquel rígido instrumento quemaba como brasa mi vagina. Cada vez mas se lo sentia grandísimo…. inmenso…, tocando todo dentro de mi…., riiiico, dale un poquito asi…, no pares papi.., uufff , me movía  de arriba hacia abajo y con fuerza, mi cabeza cubierta por mi larga cabellera se movia incontrolada,  dame mas…. mas….,  asi…, duro…, dame duro…, de mi vagina salía abundante y caliente liquido,  su verga venosa y gruesa coronada por  tan recrecida cabeza se abrío paso triunfal  y una vez todito dentro empezamos un acompasado y frenético metí y saque mientras Domingo acariciaba y lamia mis tetas  y empujando hacia arriba su cuerpo, buscaba penetrarme mas profundamente. Sus embestidas me causaban un excitante dolor, y mientras lo hacia emitía un fuerte ahhh…. uufff… que rica eres zorrita mia…. humm!… que rica cucota tienes ufff … la tienes calientita mamita. Que divino lo haces mi niña…. mientras que yo apretaba mi vagina para retener su fantástica verga que divinamente me follaba y echaba mi cuerpo hacia atrás para sentirlo mas y mas adentro, mientras acariciaba sus bolas.

Luego me pidio colocarme en cuatro, elevando mis nalgas las tomo con ambas manos  las abrió y apuntando con certeza la entrada de mi vagina con su recrecida cabeza de una sola y vigorosa embestida  me penetro con aquel ardiente tronco abriéndose paso hasta lo mas profundo que podía dentro de mi cuca, ahhhh!… ayyy… me duele papi, dale suavecito siii?

Ahora la sensación era distinta y me sentia llena por su verga, sus bolas rítmicamente pegaban detrás de mis muslos y un intenso chas… chas…  llenaba el solitario lugar. Me tenia tomada fuertemente por mi cintura empujándome seguido de adelante hacia atrás, te gusta asii zorrita..? si papi dame asiii..  Seguia dandome duro y me palmeaba las nalgas tasss… tasss..hasta hacerme sentir ardor y placer. Paraba por unos momentos, quiza para no venirse rapido  y luego seguía dándome guebo riiico… Me acople a sus movimientos y buscaba siempre levantar mi cadera para que me penetrara lo mas profundo y así lo hacia con fuerte embestidas hacia adelante que tocaban lo mas profundo de mi vagina… todo era excitación mis grandes tetas se movían rítmicamente de adelante hacia atrás respondiendo al rítmico metí y saca de Domingo, nuestros cuerpos sudaban copiosamente. Con sus dedos acariciaba mi culito húmedo y le introducía delicadamente el pulgar  que diestramente movía acrecentando mi gran excitación y deseo, Hum que riiiico… nunca había permitido me lo hicieran pero me parecía divino.

Ahora voy a darte por ese inmenso trasero blanco y rico que tenes mi niña. Le dije que por ahí todavía no, que después lo haríamos y acepto huraño, entonces me pidió que me colocara boca arriba, lo hice y levante y abrí mis piernas todo lo que pude, de pie miraba  extasiado mi cuca recrecida y roja y mis labios menores abiertos y dispuestos a recibir su inmensa verga. Se inclino entre mis piernas me la vio y dijo: que hermosa cucota tienes ricura,   parece una bellísima orquídea. Te voy a dar como nadie te ha dado con este veterano que tengo para ti mi zorra rica. Siii papi ven y me das duro, lo deseo mucho y lo tienes como me gustan, bien grandes, hummm.

Se acomodo con su guebo tomado por su mano y lo coloco en la entrada de mi cuca y con su mano lo fue guiando mientras empujaba suavemente y su cabeza entraba causándome un dolorcito agradable y una vez que me entro, le fue abriendo paso a su venoso tronco hasta llegar al fondo, mi vagina se acoplaba al tamaño y grosor de su guebo. Se pego fuerte a mi y empezó a hacer un movimiento circular que rozaba mi clítoris y su cabeza me tocaba todo dentro de mi vagina, lo que me enloquecía, dame asi.. sigue así..   asi..   papi, me daba y senti como de  mi vagina salía un liquido caliente como orines que nos mojaba a ambos… humm dame papi… sigue asi papito rico… dame mas, asiii.. no pares… yaaa… me muero papi… dame… dame… dame… hummm..  mi vagina con involuntarias contracciones experimentaba un primer orgasmo intenso, mis piernas abrazaban su cintura y las volvía a abrir para sentirlo todo riiico..

Domingo seguía allí pegadito y dándome, me sentía desmayar, pero quería mas y mas. Abrí y subí mis piernas y abrase de nuevo su cuerpo con ellas y el rugía como una fiera sobre mi dándome ahora fuertemente, sacándolo casi todo y metiéndolo duro dentro de mi, siii, siii asi, dame asiii. Asi humm… dame duro, asiii.. mas duro papi… asiii… me matas, me matas papi lindo… que riiico…como pudo agarro mis tetas y las mordía mientras seguía dándome.. Agarro mis nalgas  con fuerza clavando sus dedos en ellas mientras me atraía hacia su cuerpo y me penetraba hasta el fondo con su guebo, asi duro mi perra… en celo … asi mi zorra… asi.. eres mia… mia… mia… SI SOY TODA TUYA… le grite… me sentia desmayar placidamente relajada, Domingo seguía sobre mi y escasamente se movía, quizá para no venirse o como recobrando fuerzas para seguir, pues no había terminado junto conmigo.

Luego de unos momentos se reincorporo, su guebo parecía mas grande y grueso,  ahora puso mis piernas sobre sus hombros y se inclino sobre mi y ayudado con su mano volvió a meterlo completo hasta las bolas que rozaban mis nalgas, humm que rico.. y empezó sacándolo y solo dejando dentro la cabeza y de una fuerte embestida me penetraba  y asi me daba y me daba duro hasta hacerme quejar de dolor mientras sus bolas golpeaban mis nalgas. Dame asi papito, no lo saques… mételo todito.. asii.. no me lo vayas a sacar… ahhh… de repente  soltó mis piernas y volví a abrazarlo con ellas, nuevamente sentía bajar mucho liquido por mi vagina como si me orinara, uffff.. los espasmos vaginales volvían y contraía aprisionando el monstruo que mantenía dentro de ella, mi cabeza se movía involuntariamente de un lado a otro,  dame duro papi… me matas… clave mis uñas en la espalda de Domingo y cerré los ojos a la vez  siii … asiii …. riiico … humm… dame la leche ahora… dámela ya… todiiita papi… mis piernas se abrían y cerraban incontroladamente, sentía mas grueso su guebo y arqueaba mi cuerpo hacia arriba y lo bajaba, buscando con ondulantes movimientos, la mayor intimidad del contacto con su sexo de manera  que todo su verga y leche  quedaran dentro de mi, un placido escalofrío recorría mi cuerpo  y   Domingo fuertemente abrazado se mantenía sobre mi y con fuertes espasmos  dando fuertes y  sostenidas  embestidas  hasta lo mas profundo,  descargaba  ahhh… ahhh…  su hirviente leche dentro de mi   yaaaa.. mi puta rica  yaaaa.. mi niña, toma toda mi leche asiii… eres mia  mia.. mia y   con rápidas, profundas e intensas  descargas seguía depositando  su caliente, preciosa y abundante leche  que  llenaba mi habida vagina.

Aun sobre mi sentía como su trozo de carne desfallecía  y muy lentamente iba saliendo de mi vagina que se contraía y lo aprisionaba sacándolo de ella mas rápido junto a mucha de su leche caliente que por entre mis nalgas caía a su manta, a la vez que el fuerte olor a sexo impregnaba el lugar, tome su verga medio floja y la lleve a mi boca y lamí gustosa su calido semen que recubría totalmente su poderosa arma hasta sus testículos. Ahhhh que bueno me lo haces mi putica rica.

Ahora si pude meterlo  en mi boca, primero su cabeza y tronco y luego sus flácidos testículos a los que con mi lengua movía de un lado a otro de mi boca. Domingo extasiado me decía ahhh! ufff!. que sabrosito me lo limpias mi zorrita, lamiendo y chupándomelo.

Pasados unos momentos este anciano maravilloso me dijo: Antonio tenía razón, la Madona me hizo el milagro. Y  pensé que el milagro fue doble pues este anciano despertó mis deseos y sexualidad adormecida. Ahora regresemos dijo y sigamos como si no hubiera pasado nada entre nosotros, cuando quieras me buscas y me encontraras para ti. Ahhh! queda pendiente desflorarte tu hermoso trasero mi niña. Te lo prometo, le respondí.

Me gusta / No me gusta

Me gusta exhibir a mi mujer III

Nuevas vivencias de la época que descubrimos lo que me gustaba que mi mujer entonces mi novia calentara a otros tíos.

Bueno amigos, aquí estamos de nuevo para contaros como sigue nuestra vida tras el descubrimiento de lo maravilloso que era el voyerismo y el exhibicionismo.

Para todo aquel que no haya leído nuestras anteriores vivencias, solo decirles que el hecho de que escribamos aquí nuestras aventuras y desventuras, es solo como parte de nuestra vida sexual, ya que nos excita el hecho de saber que la gente se calienta e incluso llega a masturbarse leyendo lo que nos ha sucedido. La idea surgió, tras haber escrito yo un relato filial para un concurso en otra pagina, así que ahora que hemos descubierto lo que nosotros llamamos el “sumun del placer”, ¿porque no contar lo que nos ocurre?.

Pues bien, para todo aquel que se incorpore ahora, una pequeña descripción de mi novia y mía. Me llamo Carlos, tengo 27 años, y mido 1,75 mts, al igual que mi novia, aunque ella tiene solo 26 años, sus medidas son 100-70-95. Como habréis observado lo que mas resalta de ella son sus pechos, aunque lo que mas me gusta de estos “aparte de que están perfectamente caídos hacia arriba ¡je je!” es el tamaño de sus aureolas, ya que tienen un diámetro de unos 10 cmts.

Lo que os vamos a contar ahora, nos sucedió esta hace unos días en yendo a Madrid, así que es posible que alguno de vosotros nos hayáis visto “cosa que nos encantaría”. Como digo, el pasado viernes me tuve que desplazar a la capital por motivos laborales y como era fin de semana y mi novia no trabajaba y decidió acompañarme para pasar unos días juntos. ya al montarnos en el coche, vi que ella estaba vestida para que tuviéramos un viaje lo mas ameno posible, ya que llevaba puesta una camiseta de tirantes sin sujetador debajo, por lo que podría realizar mi fantasía preferida, que es adelantar a los camioneros mostrándoles parte su pecho.
Iniciamos el camino como cualquier pareja, charlando de nuestras cosas y parando cada cierto tiempo a tomar algo y descansar, pero como yo soy un salido, al cabo de unos 250 kms, sin decirle nada, alargue mi brazo derecho y tras acariciarle y pellizcarle el pezón de su pecho derecho tire de la camiseta y dejé casi la mitad de su pecho a la vista de todo aquel al que adelantáramos, ella simplemente me miró y sonrió con una cara de morbosa que me pone a tope. Seguimos nuestro a camino y al poco tiempo ya habíamos adelantado a varios camiones, siempre bajando la velocidad y adelantándolos lentamente para que pudieran deleitarse con las vistas. Esta operación, como otras tantas veces la hacíamos como si no nos diéramos cuenta de que mi novia mostraba todo el lado derecho de su teta derecha y debido al exagerado tamaño de su aureola parte de esta, ya que nosotros nunca mirábamos a los que adelantábamos, yo porque no alcanzaba a verlos y ella porque le daba corte, pero yo notaba en sus movimientos, su respiración y el color de su cara, que cada vez estaba mas caliente.

¿te gusta ver como me miran las tetas los demás hombres?- dijo Andrea mientras me miraba y me acariciaba sensualmente la oreja.
Ya sabes que me encanta- le conteste muy sensualmente también.

¿Te has traído la cámara de video?- Pregunto ella

Claro ¿por qué lo preguntas?- Yo me lo imaginaba, pero quería que ella me lo pidiera.

¿Ves aquel camión que va allí delante?- Era un camión frigorífico de transportes Carrillo que también se circulaba en dirección a Madrid. Eran sobre las tres de la tarde y junto a nosotros el único que circulaba por las largas rectas de Castilla la Mancha.

Quiero que pongas la cámara grabando en el interior de tu puerta mirando para mi y la ventanilla, te voy a dar un espectáculo que quiero que grabes para que lo veamos juntos mientras me follas esta noche en el hotel.

Creí que me corría allí mismo solo de oír lo que me estaba pidiendo y de la forma que lo hacía. Seguí sus instrucciones al pie de la letra, puse la cámara a grabar con la pantallita mirando para arriba, con lo que pude dejarla preparada para que no perdiera detalle de lo que iba a ocurrir en unos segundos. Seguimos adelante muy lentamente, me puse a adelantar al camión con toda la tranquilidad del mundo, ya que estábamos en una autovía y podía ver que no venía ningún coche tras nosotros a una larga distancia. Al llegar a la altura de la cabina, vi como mi novia miraba hacia arriba, era la primera vez que miraba a los ojos a un camionero mientras le adelantábamos, yo me separe un poco para poder ver también a este hombre, que miraba a Andrea con cara de sorpresa. Mi novia, lo miró y le sonrió, a lo que este le contestó con un movimiento de mano como diciendo ¡uffff!. Al hacer esto ella cogió con su mano derecha el lateral de la camisa y dejó totalmente al descubierto su pecho derecho, el chofer miraba atónito lo que ocurría, para que no nos ocurriera lo que en una ocasión anterior baje mi velocidad a apenas 60 kms por hora, por lo que ahora todo lo que ocurría era mucho mas seguro, ya que el camión hizo lo mismo.

Andrea comenzó a pellizcarse fuertemente el pezón y a tirar de él, todo esto lo hacía sin dejar de mirar para arriba, pero si grande fue la sorpresa del chofer al ver lo que ocurría en un coche a poca distancia de él, mayor fue la nuestra al ver que justo entre el volante y el chofer aparecía una cabeza mirando también para abajo, pero en este caso de mujer.

Al ver esto y pensar que la mujer comenzaría a insultarnos, intente acelerar, pero mi novia me dio en la pierna como diciéndome que parase, ya que la mujer lejos de enfadarse, comenzó a reír levemente. No se lo que hablaron el conductor y ella ya que los dos llevábamos las ventanillas cerradas, pero los dos seguían mirando por la ventanilla. Andrea, no solo no se cortó, sino que en lugar de esto se señalo para abajo con el dedo como preguntándole a sus mirones si querían que se quitase la falda, él se soltó del volante y unió las manos como si suplicara y ella dijo varias veces con la cabeza que si, así que levanto el culo del asiento y tirando para abajo se bajó de un tirón las bragas y la falda, con lo que quedó desnuda de cintura para abajo.
Hecho esto se quitó el cinturón de seguridad y se volteó para ellos, se tumbó para atrás dejando su cabeza apoyada en mi pierna y sus piernas totalmente abiertas en la puerta del copiloto, con lo que nuestros mirones particulares tenían una perfecta vista del rasurado coño de mi novia.
Coloque de nuevo la cámara bien, ya que con este jaleo se había movido y al mirar para el lado me quede flipado, desde mi posición no alcanzaba a verlo, pero creo que Andrea tenía dos dedos de su mano derecha metidos en el coño, y con la otra se pellizcaba los pezones, pero lo mejor estaba en el otro vehículo, ya que el camionero, miraba descaradamente hacia la izquierda viendo como se pajeaba mi chica, mientras que de su acompañante, solo se veía como subía y bajaba la cabeza delante del chofer, por lo que deduje que le estaba haciendo una maravillosa mamada a su piloto, pasaron solo unos segundos cuando la mujer levanto la cabeza mientras se limpiaba la comisura de los labios, se había tragado toda la leche de la mamada realizada, mi novia ya se había corrido un par de veces ya que cada vez que lo hacía me pellizcaba fuertemente en la pierna.
Me disponía a adelantarlos del todo y seguir mi camino, cuando el camionero por señas me dijo que lo adelantara que después me adelantaría el. Así lo hice, aceleré un poco y me puse delante, él espero que nos adelantara el único coche que había en la carretera aparte de nosotros y a continuación se puso a mi altura “siempre a una velocidad muy reducida”, cuando miré para la izquierda, la acompañante estaba pegada a la ventanilla del camión, tendría mas o menos 35 años era mas bien gordita y con el pelo moreno corto, se levantó la camiseta que llevaba y dejó al descubierto unas tetas mayores que las de mi novia, hecho esto, llevó sus manos a la espalda y dejó caer libremente esos enormes pechos, como es normal, tenía unos enormes pezones marrón oscuro, después se puso en pie y se bajó el pantalón de chándal y las bragas, tenía un precioso conejo con una abundante mata de pelo, al ir en el camión ella estaba de pie y totalmente desnuda.
Cuando miraba como ella recostaba sus tetas en el cristal, y echaba su culo para atrás, sentí como una mano me sacaba la polla del pantalón corto y me la masajeaba dulcemente, era Andrea, que sin darme cuenta había acercado su boca a mi pene. Mientras con su mano me sujetaba la polla a escasos milímetros de su cara pude ver como las dos mujeres se miraban a los ojos, también alcance ver como asomaba una mano por la entrepierna de la mujer en el camión ya que el camionero le estaba metiendo los dedos no se si en el coño, en el culo o en ambos sitios a la vez. Andrea empezó a darme pequeños lengüetazos en el capullo, siempre mirando a la mujer y esta a su vez a mi novia y a mi polla, pude leer en sus labios, como le decía a Andrea cómetela entera, y así lo hizo, se metió mi polla en su boca del tirón, con lo que tarde bastante poco en correrme, retiro su boca y dejo que mi leche le manchara toda la cara, al ver como me corría la mujer del camión también se corrió, pero sin dejar de ver como mi leche caía en la cara de Andrea.
Nos quedamos así por unos segundos, relajándonos un poco y mientras Andrea se limpiaba con un pañuelito la otra se sacaba con su mano los dedos del camionero de su coño. Nos saludamos con la mano y aceleré para seguir nuestro camino, la mujer nos tiró un beso con la mano y el camionero pito varias veces para despedirnos.
Ha sido fantástico ¿no te parece?- mientras decía esto me acerque a Andrea que se estaba vistiendo y le di un dulce beso en los labios, el corazón me latía a mil por hora.
Es una pena que no me acordara de cambiar la cámara cuando nos adelanto el camión.
Te equivocas mi vida- respondió ella- yo cambié la cámara mientras tu mirabas las tetas de la otra, y lo he cogido todo todo…
Cuando llegamos a Madrid nos instalamos en el hotel y lo primero que hicimos fue conectar la cámara al televisor y echar un maravilloso polvo mientras nos deleitamos con las imágenes.
Se ha grabado la puerta de la cabina donde viene el numero de teléfono del chofer, probablemente le llamemos para que nos cuente como ha sido la experiencia para él, pero eso ya no está tan claro, ya que lo mejor del exhibicionismo es su anonimato aunque ya hemos conocido a algún voluntario para participar en nuestros próximos morbos, quizás probemos jejeje

Me gusta / No me gusta

A Mabel la heredé

Con una mano apretaba en un punto justo y delicioso; con la otra acariciaba a lo largo mi botón agrandado surtiéndolo de alternos golpeteos con sus dedos. Pensaba en ella, en que también estaría empapada por sus fluidos y en que en ese instante, sus inmensas aureolas se contorneaban sobre mí. Fue cuando ya no contuve un chorro de jugos en una explosión maravillosa.

A Mabel la heredé -por decirlo de alguna manera- cuando compré la casa hace cinco años. Sus anteriores dueños dejaban el país cuando yo tenía apuro por adquirir una propiedad. Por esas cosas del destino, cuando dispone ser benigno, me enteré de que estaba en venta. De esto a poseer el título de propiedad no pasó gran tiempo, además de que las cuestiones financieras se resolvieron para ambas partes convenientemente.

En oportunidad en que fui a conocerla, sus propietarios me recibieron como se recibe a quien les solucionaría un problema, sin contar con la carga afectiva que suma el hecho de desprenderse de una casa. El matrimonio se esforzó por mostrarme cada rincón de la casa, referir cada particularidad del funcionamiento y también contar más de una anécdota ocurrida sin poca emoción.

La recorrida terminó en el living donde, ya más relajados: ellos de la tensión que ocurre en estos casos y yo de soportarlo, conversamos hasta bien entrada la noche. Fue entonces cuando la mujer me interrogó sobre la posibilidad de mantener a Mabel sirviéndome, desplegando a su vez las virtudes y buena calificación de la mucama. No me demoré en asentir que Mabel mantendría su puesto en la casa.

Así como importantes detalles puedan pasar inadvertidos para mí, no me ocurre ser indiferente a la sensualidad de las personas. Mabel arremetía gran porción de ella con unas delanteras llamativas, inquietas, gratas aún cuando era imposible no ponerse nervioso con su observación.

Saber llevar un buen par de globos puede más que otras cualidades más ecuménicas, lo se en cuanto es de las que mejor esgrimo.

Sin dar lugar a razonamientos, ni considerar ventajas o sus opuestas, decidí que Mabel se quedaría, su sensualidad era más que suficiente para la labor.
De eso ya pasaron tres años, no me equivoqué con obedecer al instinto en la decisión de entonces. Mabel sigue sorprendiéndome día a día.

Desde el principio sentí que con sus modales y actitudes estaba siempre como que cortejándome. Su costumbre en usar vestimenta estrecha (daba la impresión de esa ropa regalada que por necesidad -seguramente no era el caso de Mabel, no sólo porque su sueldo no era despreciable sino porque no tenía gastos fijos que atender- se usa pese a que no calce adecuadamente en nuestro cuerpo); las medias de nylon eran una constante fuera cual fuere la temperatura; los tacones, igual; el cabello peinado con cierto exotismo, renegrido, largo, trenzado hacia el costado cayéndole sobre el busto; el rostro rebosante de cosmética y una fragancia a jazmines que lo inundaba todo.

Pese a que esta descripción pudiera resultar en una imagen burda, no lo era pues se sumaba a ella sus modales educados, su discreción y un encanto especial, único en su carácter que evidenciaba lealtad absoluta, una mujer con mayúsculas.

Por esas cuestiones de prejuicios, ubicación en los roles y respeto, yo trataba de disimular la atracción que ejercía sobre mí. Sabiéndome heterosexual y que mi opción es hombre, no podía evitar que su ángel me subyugara. Mezcla de ternura y deseo, admiración también, me tenía muy desconcertada.

Me había levantado más tarde de lo habitual, no tenía trabajo ese día y me dedicaría a mi persona. De esos días que nos tomamos las mujeres para ponernos a punto: arreglarnos el cabello, las manos y los pies, depilarnos, darnos masajes, dormir, terminar el libro empezado.

Bajé a preparar el desayuno y me sorprendió ver a Mabel, era su franco y aún no se había retirado de la casa. Me dijo que no se iría, que no tenía ganas de visitar sobrinos y que preferiría quedarse. Preparé café y me senté en la cocina a conversar con ella. Le comenté que necesitaba depilarme y me contestó que ella lo haría por mí.

Estaba hermosa, en esta oportunidad llevaba un jean; cosa extraña en ella- y una camiseta muy liviana. No pude entonces contener decirle lo hermosa que estaba y que fantásticos globos tenía, envidiables según se veían tras la blusa. Mabel reía al tiempo que me confesaba que sabía cuanto agradaban sus senos. Le confesé cuan excitantes eran ellos para mi y que me gustaría verlos, conocer sus formas libres de telas y saber como eran sus pezones.

Sin más preámbulo se quitó la blusa, al momento saltaron ante mí dos globos inmensos, preciosos, de aureolas grandísimas y pezones erectos. Me contuve por acariciarlos y hasta besarlos. Ella radiante reía seguramente al notar mi incomodidad. Para salvar el momento, inconmovible, me anunció que prepararía, en la sala del gimnasio, todo para depilarme, que la esperara allí. Obediente, subí hasta el salón muy perturbada, los pezones me ardían como el deseo de restregarme a su cuerpo, y mi vagina humedecía mis piernas abundantemente. Me di una ducha y cubierta con la robe me desplomé sobre la camilla en el gimnasio.

No tardó en aparecer, cargando recipientes y toallas. Seguía sin su blusa, temeraria, deliciosa, bamboleando sus salientes.

Prendió las lámparas, el equipo de música con una melodía suave, me sujetó el cabello para que no estorbara sobre el rostro y me ayudó a quitarme la robe. Mientras limpiaba mi cutis con ungüentos y lociones, esperé hiciera algún comentario al respecto de mi cuerpo desnudo. No sentí más que su respiración y su calor el tiempo que duró la sesión.

Colocó compresas con emolientes sobre mis ojos y comenzó la depilación. Después de haber terminado con axilas y piernas yo no terminaba de relajarme totalmente: percibía el movimiento de sus globos alrededor mío, imaginaba que observaría mis lugares íntimos y esperaba ansiosa que comenzara con la entrepierna. Fue entonces cuando, firme pero delicadamente, separó mis piernas desde la ingle, ya no pude contenerme y abrí la vulva empujando un poco la pelvis hacia arriba.

La sentía hinchada, como el deseo la pone; el clítoris dilatado prolongándose fuera de los labios y una humedad persistente corría por mis grietas. Las manos de Mabel entendieron ese estado, ambas, con sus palmas tomaron desde los costados mi vulva presionándola en su base para que se saliera.

Sosteniéndola así, protegió mi clítoris hacia un costado con un paño de la cera que delicadamente aplicaba en el interior de los labios. Deliciosamente abierta como pistilos y pétalos, yo hinchaba aún más mi clítoris insuflándole el deseo que ya no podía dominar.

Terminada la depilación, sin soltar mi vulva seguramente enrojecida a esta altura, la aceitó limpiándola de restos cera con sabrosas maniobras. Con una mano renovaba la presión para que se saliera, no la liberó un instante, sino que apretaba en un punto justo y delicioso; con la otra acariciaba a lo largo mi botón agrandado surtiéndolo de alternos golpeteos con sus dedos. Pensaba en ella, en que también estaría empapada por sus fluidos y en que en ese instante, sus inmensas aureolas se contorneaban sobre mí. Fue cuando ya no contuve un chorro de jugos en una explosión maravillosa.

Autor: eva_manzanas

Me gusta / No me gusta