Noche de poker

Entró en el cuarto de estar y les vio jugando a las cartas. Parecían estar medio borrachos. El estaba más chulo que de costumbre, seguramente por culpa del alcohol. Ni siquiera se levantó a darla los dos besos de bienvenida como hacía siempre y no puso el menor interés cuando ella le arrimó la cara. Dando a entender que la tenía a su servicio empezó a chulear de ella delante de sus amigotes.

Directamente y para demostrar sobre ella su poder la mandó a la cocina a preparar canapés, algo de cenar y unos cubatas. Dócil obedeció. Cuando se ponía en ese plan era mejor no discutir ni llevarle la contraria. Quisiera o no reconocerlo, estaba enganchada con él. Ella, tan orgullosa, tan altiva, tan feminista se dejaba dominar por sus caprichos, y no podía resistirse a sus juegos de cama. Lo amaba como nunca había amado a nadie. Se sometía a todo, le obedecía en todo…

Sentada en el sillón, se mantuvo al margen mientras le veía repartir las cartas una y otra vez., mientras le veía perder una y otra vez dinero, ronda tras ronda… En un momento ya casi no tenía nada que apostar… pronto quedaría expulsado del juego. Entre mano y mano, ella tenía que levantarse a servirles más bebida. El la hacía poner a su lado y la pasaba la mano por la cadera para que le diera suerte…. Uno de ellos estaba más bebido que los demás y le comentó que por mucho que la tocara el culo y pretendiera distraerles no tenía nada que hacer, esa noche tenía la suerte de espaldas y no iba a ganar nada… Los otros se rieron de la ocurrencia y entre cubata y cubata el tono de las bromas fue subiendo. Tres estaban solos, se les veía unos sinvergüenzas de mucho cuidado… capaces de cualquier cosa… les conocía de oídas, ninguno tenía trabajo fijo y todos se ganaban la vida con las cartas…

Poco a poco le fueron picando… Envalentonado por el alcohol fue subiendo las apuestas hasta quedar completamente desplumado… Tuvo que abandonar la mesa… y se sentó a su lado… Ellos siguieron jugando a las cartas, dirigiéndose de vez en cuando a él… Dile a tu novia que nos ponga otros cubatas,… ¿por que es tu novia no?… ¿Es o no tu novia?… Oye que no pasa nada… Y volvían a insistir… ¿Es tu pareja?… le decían de vez en cuando buscando burlarse de él. De vez en cuando les daba contestaciones como a ti que te importa… déjame en paz…

Viendo que sus burlas surtían efecto y que se estaba enfadando, se callaban para volver a picarle al poco tiempo. …no lo decía por que lo parece… pero si ella dice que no… ella es la que manda… no… si no pasa nada… Estaba simple vista parece que está muy buena… y lo está… Menudas tetas tiene… Hombre solo por lo que se ve destacan que no veas… pero ya sabes hay sujetadores que engañan….Pues estas tetas son de verdad… respondió airado.

Se sintió molesta con los comentarios de su amante, pero no se atrevió a decir nada, cuando bebía se volvía tremendamente agresivo. Más sorprendida se quedó cuando en un alarde de machismo quiso demostrar que le pertenecía por entero y empezó a tocarla por encima de la blusa… Tratando de protegerse los pechos retiró sus manos bruscamente y él la dio un sonoro bofetón mientras la ordena estarse quieta. Sorprendida por los efectos del bofetón no se atrevía a abrir la boca y temía abandonar la habitación.

Sus manos recorrían sus pechos como si estuviesen solos, mirándoles desafiante sabiendo que no perdían detalle del movimiento que imprimía a sus grandes tetas. Cuando sus miradas estaban completamente fijas en ella, acentuó los movimientos apretándolas con fuerza y pellizcando sádicamente sus pezones… Con fingida provocación le comentaron que les estaba dando envidia, y que incluso les estaba poniendo cachondos… La hizo ponerse de pie y se sitúo detrás de ella. Desde su espalda volvió a tocarla levantando los pechos y dejándoles caer presumiendo de lo apetecible de su volumen. Ruborizada intentó que se estuviera quieto, pero él la sujetó por las manos y se las colocó en la cintura… Rodeó su cuello con el brazo apretando con fuerza, después de un tirón mientras les miraba presumido la arrancó los botones de la blusa.

Metiendo las manos entre el sujetador le sacó sus voluminosas tetas. Tres pares de ojos se quedaron clavados contemplando el pequeño bote que dieron sus senos al perder su sujeción. Tres bocas se entreabrieron deseosas de poder lamer sus pezones…. Sin darles siquiera oportunidad de reaccionar volvió a sobar descarado sus pechos, a pellizcar sus pezones… a ponérselos de punta… Sentía arder la cara de rubor y la vergüenza la dominaba. Dirigió la vista al suelo huyendo de sus miradas… Por su espalda, pegada a sus nalgas sentía endurecer la polla de su amante. Era de suponer que las de los otros seguirían el mismo camino.

Los comentarios ya eran obscenos y vulgares, y él cada vez la exhibía mostrando mayor indiferencia con ella…. Empujándola la hizo apoyar los brazos en el borde de la mesa y tiró de la cadera hacia atrás haciendo recaer su peso sobre los talones y sobre las muñecas. Las tetas le colgaban entre los brazos y agachó la cabeza buscando taparlas un poco con el pelo… El se dio cuenta de ese detalle y agarrándola de la melena tiró con energía de su cabeza haciéndola levantar la cara y que sus pechos quedaran bien visibles… Sus manos descienden desde los hombros hasta llegar a sus nalgas. Una de ellas recoge las faldas y descubre su trasero cubierto aún por las ceñidas braguitas blancas. Palpando ostensiblemente el culo dejó bajar los dedos hasta que se introdujeron entre sus muslos y la obligó a separar más las piernas. No hacían falta demasiadas instrucciones… frecuentemente se la tiraba así y ella adoptó rápidamente la postura….

Separando el lateral de las carísimas braguitas mete dos dedos y le acaricia los labios dejándose enredar por el vello del pubis… Repentinamente la pellizca dentro del coño buscando provocar un quejido…. Estás mojada, puta, le escucha decir, dirigiéndose a sus amigos… Delante de ellos aseguraba que estaba excitada y que ella estaba disfrutando con lo que él la hacía… Es menti nalgas mientras va desabrochando la minifalda hasta que se la quita por completo. Cuando se cansa de sobarla el culo y el interior de los muslos le baja lentamente las bragas hasta las rodillas. Levantando una pierna y obligándola casi a hacer equilibrio se las va quitando. Al moverse, las tetas le han ido de un lado a otro y los ojos de uno de ellos las han seguido… Con medio cuerpo desnudo permanece en silencio durante un rato mientras se sirven otras copas. Abierta desde atrás por completo sus labios destacan provocadores entre su mata de pelo.

Como si fuera su propietario les manda colocarse a todos detrás. Así expuesta como si fuese un animal de feria la abre los labios del coño explicándoles y mostrándoles cómo es el agujero donde todas las noches mete su polla… Ninguno pierde detalle… Vanagloriándose de sus hazañas les cuenta cómo se la folla…. cómo la hace gritar y les explica con todo detalle cómo lo hacen, cómo cuando tiene completamente metido su rabo, ella le pide que la haga de todo… Menuda puta está hecha…

Les cuenta que es una salida de cuidado y que a ella la gusta que se la tire… A modo de ejemplo, les cuenta entonces cómo se la tira en la cocina cuando vuelve del trabajo. La obliga a abrirse de piernas y a bajarse las bragas y sin preámbulo alguno la mete la polla mientras le hace la comida o friega los cacharros,… Y ella disfruta como una loca…. Es una zorra muy caliente… te la puedes follar cuando te de la gana… les dice presumido… Es más algunos días la llama por teléfono y la hace esperarle desnuda para joderla nada más llegar y él se encuentra el coño completamente calado. ¿Sabéis? A esta guarra la encanta que me la tire encima de la mesa…. como en las películas… Teníais que ver como grita la muy cerda…

Al oírle contar sus secretos se muere de vergüenza pero ni se atreve a moverse…

Mientras les va describiendo con todo detalle como se comporta con ella en la cama, para enseñarles lo profundo que es su coño y que es capaz de albergar cualquier polla la mete los dedos haciéndola chillar por lo brusco y profundo de la penetración…Huyendo del dolor retira el cuerpo hacia adelante. La insulta furioso y la ordena que se esté quieta. Nerviosa tiembla de miedo. Acerca los dedos a la entrada y al sentirlos cerca por un moviendo reflejo vuelve a retirarse. Esta vez los insultos suben de tono.

En cuestión de segundos uno se ha situado frente a ella y sujetándola por los hombros impide que vaya hacia adelante. Siente entonces como la aprisiona la cadera y dos dolorosos cintazos marcan sus nalgas…. Ábrete puta o te reviento el culo la grita casi histérico mientras la golpea otra vez las nalgas… Debe sujetar su cuerpo con un solo brazo y metiendo su mano bajo el vientre se abre los labios de su coño… Una mano sobre los riñones la sujeta y la impide moverse… los dedos vuelven a entrar dolorosamente en ella…. casi hasta los nudillos… Escarban en su interior una y otra vez… está cerrada y la hacen daño… solo la queda esperar que se cansen pronto del juego, aunque los bultos de los pantalones delatan su excitación y no parecen dispuestos a parar…

Cada vez los dedos la entran con menor dificultad y él lo comenta en voz alta, ratificando lo que les había contado, ella acepta todo lo que él la mande y además la encanta… Sacando los dedos del coño coge la mano de uno de ellos para demostrarles que la está gustando y que todo lo que ha dicho de ella es verdad. Siente entonces como otros dedos recorren sus labios y se meten dentro de ella esta vez casi sin dificultad.

Riéndose, el otro ratifica que en ese coño se puede meter cualquier cosa, pero de ahí a admitir pantalones ostensiblemente excitado. Las primeras embestidas han sido suaves, pero según se va calentando comienza a mover la cadera entrando cada vez más fuerte. Ella tiene que utilizar una mano para evitar que la penetre hasta la garganta casi hasta ahogarla.

Delante de todos, le chupa la polla una y otra vez hasta que incontenible, comienza a correrse. Ella deja que se salga, recibiendo el semen en su cara, pero él la obliga a volver a metérsela haciéndola tragar hasta la última gota,… Solamente cuando el pene ha descargado totalmente y recupera su tamaño normal la retira. Con cara de satisfacción la manda bajar y que prepare más cubatas. No la permite ni abrochar la blusa, quiere que permanezca medio desnuda delante de todos.

Desde la cocina les oye hablar pero no logra entender qué es lo que dicen. Cuando vuelve les encuentra sentados alrededor de la mesa. El tiene algunos billetes a su lado. Tiene que servirles como una vulgar camarera. Según les pone la copa, ellos la tocan el culo o la meten la mano entre los muslos buscando su coño sin que su novio les diga nada. Cuando ha acabado, la manda ponerse de pie a su lado y la rodea la cintura desnuda con su brazo atrayéndola hacia si. De nuevo la partida comienza y las apuestas van de una mano a otra.

En una de las manos la apuestas subieron exageradamente. Ya no le queda más con que apostar y estaba obcecado, tremendamente seguro de sus cartas…. Aceptó la proposición que uno de ellos puso sobre la mesa… El le prestaría el dinero, pero si perdía debía permitir que se la metiera desde atrás delante de todos… Le miró sorprendida cuando casi sin levantar la vista de las cartas dijo que de acuerdo… Se niega con la cabeza, una cosa es que la toquen o tener que tocarles, pero dejarse joder… Solamente oyó decir tajante que haría lo que él quisiera…

Seguro de sus cartas las fue levantando una a una…Póquer de sietes… pero su sonrisa se apagó rápidamente cuando el otro levantó un póquer de jotas… Un grito de alegría llenó la habitación y recogió rápidamente el dinero y le miró reclamando la segunda parte de la apuesta. Asintió con la cabeza y volvió la cara. Intentó salir de la habitación pero entre los cuatro la sujetan. Por fin se da cuenta de que no la defenderá en absoluto y que los todos van a violarla disfrutando de su cuerpo… por mucho que ella se oponga o se resista… So puta…. Vas a hacer lo que yo te mande… y volvió a darla un bofetón…

La agarró del brazo y la obligó a volver a subir a la mesa delante de los otros. El ganador, orgulloso del premio se puso frente a ella y bajó lentamente la cremallera… Debajo de los calzoncillos descubrió un pene ya hinchado…. Tuvo que soportar que esas asquerosas manos la agarraran la cara y la obligaran a mirar su miembro mientras la explicaba que la iba a joder de forma que nunca lo olvidaría. Un tremendo pene se levantaba amenazante frente a sus ojos. Agarrándola las tetas la levantó el pecho y la hizo sentarse sobre los talones con las piernas separadas enseñando el coño abierto a todos. Luego la quitó la blusa y sobó las tetas estirando los pezones…

Cuando se cansó de ese juego rodeó la mesa y empujándola la espalda volvió a ponerla a cuatro patas y acercó su miembro a la entrada… La iba a meter tal viaje que las tetas iban a salir hasta la pared… Todos se rieron… Una vez que le tuvo colocado a su entrada la agarró por las caderas evitando que se pudiera retirar. Cerró los ojos esperando…. empujó con todas sus fuerzas forzando la entrada de su coño. Penetró en ella con tanta brutalidad mientras se sentía avergonzada por dejarse hacer todo eso sin oponer resistencia, pero no podía negar que su cuerpo notaba pequeñas cosquillas de placer…. Poco a poco fue sintiendo como el pene que la estaba empalando se iba endureciendo más y más… debía estar próximo a correrse… Giró la cara expulsando el pene de su compañero y les pidió que no se derramaran en su interior por que no estaba tomando nada…

Nadie respondió y siguió jodiéndola, ahora incluso con más fuerza. Repentinamente sacó su pene de su cuerpo y se situó también frente a ella. Su falo brillaba por sus jugos y trató de metérsela también en la boca. Su novio al ver lo que el otro pretendía se echó a reír. Agarrándola la mandíbula la hizo abrir la boca y juntando los dos glandes trató de introducírselos. Apenas podían entrar y alguien la agarró la cabeza manteniéndola erguida para facilitarles la tarea. Bastaron los leves roces de sus labios para hacerles jadear y que casi se corrieran al tiempo. El semen de los dos brotó incontrolable salpicándola la cara y mezclándose en su boca.

Sin dejarla siquiera limpiarse la cara la tumbaron en la mesa. Con brutalidad la separaron las piernas. Vio que los otros dos ya se habían desnudado y que uno se acercaba apuntando con su miembro directamente a su entrada. Agarrándola por los tobillos levantaron las piernas dirigiéndolas al techo haciendo resaltar del vello de su pubis los irritados labios de su sexo. Su pene le pareció largo y afilado.

Entró con suma facilidad y empezó a moverse haciéndola gemir. Levantó la cabeza y se vio ensartada mientras las tetas temblaban y sentía el semen resbalar por su rostro. Cuando estaba a punto de correrse se subió sobre la mesa y colocó su pene entre los pechos. . Alguien la cogió las muñecas y tirando de sus brazos hacia atrás se los colocó sobre su cabeza. Sintió el calor del excitado miembro y de nuevo el semen brotó mojándola las tetas y la cara…

Ya solo quedaba uno… Le miró jadeante como se colocaba frente a ella y tocaba su coño con los dedos… Su pene era el más pequeño, pero parecía el más gordo de todos… Dos hinchados huevos colgaban bajo la tupida mata de pelo moreno…. Fue el que más dulcemente la penetró. Se movía despacio recreándose en cada centímetro que la metía… Su sexo se dilataba al máximo para permitir la entrada de ese grueso rabo y sus gemidos salían incontrolables de su garganta…. Se fue tumbando encima de ella y empezó a lamerla los pechos sin importarle que estuvieran llenos de semen…. Sus pezones respondieron de inmediato a las caricias de su lengua y su cadera buscaba aprisionar más y más ese pene que por primera vez en toda la noche la estaba dando placer…. Cerró los ojos y se dejó llevar por sus sensaciones.

Las piernas se cruzaron sobre las caderas del último de los jugadores y sus manos buscaron ansiosas el culo del que se la estaba follando de manera tan deliciosa. Incapaz de resistirse por más tiempo, empezó a mover su sexo y un delicioso orgasmo la hizo chillar de placer mientras oía las risas burlonas de los demás. Gimió una y otra vez y exhausta le pidió que parara, que ya no podía más, pero el desobedeciendo sus ordenes seguía jodiéndola sin parar… Volvió a correrse otra vez y él parecía no querer parar….

Después de que ella alcanzase su tercer orgasmo, sacó su abultado pene y se lo acercó a los labios. Ávida comenzó a lamerlo hasta conseguir que se derramara por  su cara. Luego cogió su cinturón y furioso empezó a golpearla las nalgas. Sus glúteos temblaban con cada golpe que recibían y se iban enrojeciendo. mientras sus lágrimas caían silenciosas sobre la almohada mientras se retorcía de placer. Sádicamente fue dirigiendo la correa desde los muslos hasta los riñones sin dejar ningún sitio olvidado, haciéndola retorcerse de gusto con cada golpe… Después de un rato la giró el cuerpo. Su pene parecía a punto de explotar.

Cuando se cansó, volvió a girarla y se tumbó sobre ella. El pene se situó frente a su agujero más estrecho. Nunca se lo habían hecho por ahí aunque él se lo había pedido en más de una ocasión.. Poco a poco y con mucha dificultad fue forzando su entrada más estrecha. Un agudo dolor la hizo tensarse de nuevo. Sus ahogados chillidos llenaban la habitación cada vez que entraba en ella sodomizándola mientras él jadeaba cada vez con más fuerza… Toma puta… a ver si ahora te corres so cerda… Por fin se corrió vertiendo en ella varios chorros de líquido caliente…

Se levantó de puntillas y fue al baño. Todo su cuerpo le dolía pero en especial su trasero… La había taladrado el culo de forma brutal y la sangre la había manchado los glúteos y las piernas…Se limpió como pudo con una esponja. Al mirarse en el espejo vio como sobre los pechos comenzaban a formarse oscuros morados… Recogió la ropa de la sala de estar y salió de la casa…

Necesitaba aire fresco… Aunque sabía que era inútil… dentro de nada volvería a su casa suplicante y volvería a hacer lo que fuera por estar con él…

Hace ya una semana… la llave se introduce temblorosa en la ranura… lentamente la gira… camina temblorosa hacia la sala de estar…

Está bebiendo con el gordo asqueroso del otro día…

Ni la saluda. Basta una persistente mirada… Sabe que tiene que desnudarse… El gordo la mira con ojos de lujuria mientras se va soltando los botones de la blusa. El permanece sentado.

Cuando está completamente desnuda permanece en silencio en la habitación… No le dice nada… La libidinosa mirada del gordo la recorre humillantemente… Sonríe…. Pero el no le dice nada… no hace nada… Al gordo se le nota el bulto en el pantalón… a el nada…

Por fin se ha levantado… lentamente se dirige hacia ella… Basta un sonoro bofetón para tirarla al suelo… desnuda precipitadamente… con torpeza, con prisas…. como si nunca hubiera tenido a una mujer…

Solo siente su peso y los labios la recorren los pechos… Sus dedos regordetes estiran los pezones…

-. Y Jorge? -. Follándose a la puta…

-. ¿A la jueza? -. Si…

-. Joder!!!! -. ¿Qué pasa tu también quieres? -. Ya te digo…

Sabe lo que tendrá que hacer….No le conoce pero sabe que será especialmente cruel con ella….

Desde el quicio de la puerta su amante sonríe sádicamente mientras fuma indiferente un cigarro… En su mano derecha un cinto de cuero se balancea amenazador… El amigo espera impaciente…

-. Su turno caballero… le dice el gordo cuando ha terminado…

Su pene es monstruoso.. Su culito está preparado…

Como si eso la diera miedo… Te vas a enterar chulito…

 

Me gusta / No me gusta

Nuestra propia sesión sado

 

Me habías dado unas ordenes muy claras:

A las 17:00h, en el hotel acordado, tenía que vestir vaqueros, camisa blanca y tacones, pero todo ello sin ropa interior y con un pequeño plug anal en mi culito. Esa mañana me pediste que me depilara completamente y me pusiera  un enema.

Eran las 11:00h y estaba en el baño, depilándome por completo, dejando todo sin un pelo, para que después mi amo pudiese disfrutarlo. Una vez terminada la depilación, cogí el enema que compré la tarde anterior en la farmacia mas cercana, me puse a 4 patas y lubriqué mi ano con un poco de saliva. Apunté con la cánula y la metí poco a poco. A pesar de los nervios, estaba muy excitada y me excitaba mucho mas pensar para qué estaba preparándome. Apreté un poco el bote, y comenzó a entrar liquido en mi interior haciéndome sentir llena. Vacié el bote en dentro de mi y esperé un rato hasta que ya no pude aguantar mas y solté todo en el wc. Me volví a poner a 4 patas y me puse otro enema. Hasta que ya no quedó nada en mi interior.

Apenas comí, estaba muy nerviosa. Una hora antes de nuestra cita, cogí el plug y le puse lubricante. Me coloqué a cuatro patas y lo metí poco a poco hasta que entró por completo.

Era la sensación de sumisión lo que me hacía perder los papeles, estaba excitada, me ibas a usar a tu antojo y yo lo estaba deseando. Con el plug en mi culo, me vestí en 5 minutos. Al salir a la calle, pensaba que todo el mundo me miraba, creía que se me notaba que iba “rellena por detrás”. Cogí el coche y fui al hotel acordado. Mientras aparcaba, me llegó un mensaje al móvil:

“HABITACION 505. Llama a la puerta y cierra los ojos”

Cogí el ascensor y llegué a la 5ª planta. El corazón me latía a 1000 por hora. Habitación 505, aquí está, respiré profundamente llamé a la puerta y cerré los ojos.

-Ummm, pero si está aquí mi putita y tan puntual como a mi me gusta, por fin…  Quiero que des dos pasos al frente sin abrir los ojos.

Obedecí enseguida, y después de escucharse cerrar la puerta noté como ponías un pañuelo en mis ojos.

-Quiero comprobar que has cumplido cada una de mis ordenes. ¿Estas de acuerdo?

-Si.

-Si, ¿que? Zorra??!!

-Si, amo.

-Así me gusta, soy tu amo, me perteneces y voy a jugar contigo, tal y como hemos acordado. Sé que te excita que te diga lo puta que eres, que te insulte y que te utilice como a una zorrita, pues bien, hoy va a ser el día, ¿de acuerdo?

-Si, amo.

Mientras desabrochabas los botones de mi camisa y dejabas al aire mis pechos. Me quitaste la camisa por completo y con un dedo recorriste mi cuello hasta el pezón derecho, lo pellizcaste y se puso duro despues noté como bajabas la cabeza, metiste un pezón en tu boca y comenzaste a lamerlo. Poco después lo mordías lentamente, mas tarde arrastraste tu dedo hasta el pezón izquierdo y repitías la operación, con el mismo dedo bajaste hasta el ombligo, recorriendo cada centímetro de mi piel con suavidad y tranquilidad.

-Putita, tienes unas tetas preciosas, podría morderte los pezones durante horas, pero quiero comprobar que eres tan obediente como puntual.

Decías mientras desabrochabas mi pantalón, lo bajaste hasta las rodillas y me hiciste salir de el.

Palpabas mis muslos y mi culo, notaste como salía la base del plug entre mis nalgas, y lo tocaste haciendo presion hacia dentro. Noté como se movía en mi interior, y se me escapó un pequeño gemido, estaba muy excitada. Me notaba mojada y sentirme usada me excitaba aun mas.

-Ponte de rodillas, quiero que chupes mi polla hasta que brille.

Me puse de rodillas, y pusiste tu polla en mis labios. Empecé lamiendo tu prepucio, después pasaba la lengua desde tus huevos hasta la punta de tu polla y me metía toda tu polla en mi boca, intentaba chupártela lo mejor posible. La notaba grande, y me la imaginaba como en esas fotos que habías intercambiado conmigo. Lamía tu polla, la succionaba, la metía en mi boca para después con mis labios subir y bajar metiendola y sacándola de entre mis labios. Notaba como se iba poniendo cada vez mas dura, hasta que me ordenaste que parara.

– Para guarra, por ahora ya esta bien de chupar… Quiero que te pongas a 4 patas yo te guiaré hasta donde quiero que vayas, ¿vale?

-Si, amo.

Me cogió un puñado de pelo y me guió unos pasos mas adelante, no conocía la habitación de hotel y no sabía su distribución, pero cuando llegamos al borde de la cama, me ordenaste que subiera a ella. Así lo hice.

-Quiero que ahora te pongas boca arriba, con las piernas abiertas y flexionadas. Pon los brazos encima de tu cabeza y ni se te ocurra moverlos. ¿Entendido?

-Si, amo.

Escuché como abría alguna puerta de un armario, cogiste algo y la volviste a cerrar.

-Mmmmmmm…

Era un trozo de hielo, lo pusiste entre mis pechos y lo deslizabas por los pezones, haciendo que se pusieran duros y erectos. Al momento pusiste una pinza en cada uno de ellos, me gusta el dolor que provocan las pinzas en los pezones.

Bajaste con el hielo por la barriga y te detuviste en mi ombligo. Ahí noté como se derretía el hielo poco a poco. Al momento, lo deslizaste por la barriga hasta llegar a mi clítoris… Estaba mojada, húmeda y el hielo hacía que mi clítoris estuviese mas sensible. Sin esperarmelo, colocaste otra pinza sobre el capuchón del clítoris.

-Ahhhhh.

No pude evitar dar un pequeño grito de dolor, tenía pinzado el clítoris.

Con el hielo ya casi derretido, lo metiste en mi vagina que ya ardía de excitacion.

-Mmm estas caliente como una perra en celo, derrites el hielo con solo acercartelo. ¿Notas como ahora chorreas aun mas?

-Si, mi amo.

Sin mediar ni una palabra mas, metiste un dedo en mi  vagina que se hundió por completo sin esfuerzo. Lo sacaste y metiste dos, y con ellos me follaste un buen rato.  Y yo no paraba de gemir. Las embestidas de tu mano hacían que se moviera todas las pinzas que habías colocado por mi cuerpo, lo que hacía que me pusiera mas caliente aun. Estaba a punto de correrme cuando paraste de follarme con tu mano. Sacaste los dedos y me abriste un poco mas las piernas. Tenía las piernas completamente abiertas, quedaba completamente a tu disposicion. Cuando de repente tiraste del plug que aun conservaba en mi culo. No salió a la primera, pero al tirar un par de veces mas, lo conseguiste sacar. Tenía el culo abierto, lo sentía abierto.

Te levantaste de la cama, cogiste algo, y volviste. Era lubricante, escuché como ponías lubricante en tu mano y cerrabas el bote.

-Te voy a contar todo lo que hago, zorrita. Voy a meter en este culito de zorra mis dedos, para follarte el culo como te mereces.

Empezaste con un dedo, que entraba fácilmente, y al momento probaste con dos.

-Uy que putita, acabamos de empezar y ya le entran dos dedos…

Tus dedos entraban y salían de mi con firmeza. Notaba como me ibas follando el culo poco a poco sin descanso y con la otra mano movías la pinza de mi clitoris. Yo gemía con cada embestida de tu mano.

-Sé que te gusta, zorra. Ahora voy a probar con tres.

Me dolía, me dolía porque notaba como se abría mi culo para dejar paso a esos 3 dedos de mi amo, pero estaba tan caliente que gemía por el dolor y placer que me estaba dando. Pasó un tiempo hasta que mi culo se adaptó a esa nueva dilatación para poder empezar a follarme, ahora con tres dedos. Pero una vez pasado ese tiempo, me follaba con contundencia. Me volvía loca de placer, estaba excitadísima.

-Mi amo, me voy a correr, mmmmm por favor, déjeme correrme amo.

-No zorrita, todavía no te puedes correr. Como te corras tendrás un castigo por desobedecerme.

Seguía follando mi culo dilatado, cada vez a mas velocidad, y yo sentía que cada vez sus dedos entraban mas en mi culo. Y de repente, quitaste la venda de mis ojos.

Allí me vi, completamente desnuda, boca arriba, con los pezones duros y con una pinza cada uno, jadeando, otra pinza en mi clitoris, las piernas abiertas y el culo mas abierto aún. Mientras metías tus dedos en mi culo, me mirabas a la cara.

-¡Que cara de zorra tienes! ¡Te encanta sentirte rellena, dilatada!

-Ahhhhhhh, dios! Para mi amo!!!!

Me corri, no pude evitarlo…

-Con lo bien que lo estabas haciendo… Ahora te has ganado un castigo…

-Si, mi amo.

– Te quitaré la pinza del clitoris. Ponte a 4 patas, apoyate en los codos y las rodillas.

-Si, amo.

Mientras me daba la vuelta, vi tu polla, podía medir unos 19cm, quizás 20, y 3 de diámetro. Tambien me fijé en que encime del escritorio de la habitaión habia varios utensilios. Una fusta, un consolador negro bastante grande, mas pinzas…

Fuiste al escritorio y cogiste la fusta, yo ya estaba en 4.

Los pechos seguían con las pinzas en los pezones, lo que hacía que cada vez estuviesen mas sensibles. Ademas ahora me rozaban un poco con las sabanas y con cada roce me dolian aun mas.

-Prepárate, porque has sido una zorra mala, y aqui viene tu castigo. Te voy a dar 10 azotes con la fusta, y con cada azote quiero que cuentes y me des las gracias.

Y soltaste el primer azote, no me lo esperaba. Me entró un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo. El azote me daba en las nalgas y alguna parte de la fusta también me daba en el ano.

-Uno. Gracias amo.

-Dos. Gracias amo.

-Tres. Gracias amo.

.

.

.

-Nueve. Gracias amo.

-Diez. Gracias amo.

-Ese era el último, ahora, voy a follarte como te mereces. Vas a sentirte rellena por todos tus agujeros, como sé que te gusta, zorra.

Trajiste 2 consoladores, los dos bastante grandes. pusiste uno en mis manos, apoyadas en la cama para que no dejara de chuparlo. Te pusiste detrás mía y me metiste el otro por el culo. Te costó un poco de lubricante y paciencia, pero al final entró, y con él, salió de mi boca un gemido de dolor.

Comenzaste primero a follarme el culo con el consolador, para adaptar mi culo a la dilatacion del consolador, y cuando ya estaba diladado me metistetoda tu polla en mi vagina.

-Así me gusta verte zorra, follada por todos tus agujeros.

Me embestías cada vez con mas fuerza, y a eso le acompañaban mis pechos con las pinzas aun puestas. Notaste que no podía aguantar mas…

-Correte zorra, ahora si te puedes correr como la zorra que eres, con el culo y el coño abierto y follado…

Acabé con el mejor orgasmo que he tenido nunca. Aun con el consolador en el culo, sacaste tu polla de mi coño y te pusiste delante de mi cara. Te pajeaste hasta correrte en mi boca, en mi pecho y en toda mi cara.

Mas tarde me quitaste las pinzas de los pezones y sacaste el consolador de mi culo.

Nos tumbamos uno al lado del otro y comentamos nuestra propia sesion sado.

 

 

 

Espero que os haya gustado.

Me gusta / No me gusta

Sensaciones especiales

Seguí a David por las escaleras que conducían al sótano de su casa. Era un amplio salón de acceso exclusivo y reservado solo para sus íntimos, acogedor y confortable, ideal para desconectar del mundo. Allí habíamos celebrado largas veladas de invierno, al calor de la chimenea, con buen vino y mejor compañía. Lugar para las grandes confidencias y para dar rienda suelta a los deseos compartidos. Pocos secretos existían entre David y yo, que en aquel sótano habíamos escrito numerosas páginas de nuestras historias más inconfesables.

El siguiente capítulo iba a tener como protagonista a Lucía, una hermosa veinteañera, alumna de David en la facultad. Fueron los únicos datos que mi amigo me había proporcionado cuando me telefoneó para que acudiera aquella noche a su casa. “Esta noche  te prometo sensaciones especiales”, me había dicho, en ese tono misterioso que David solía utilizar cuando había “cita en el sótano”. No era la primera vez que me llamaba para follar con una de sus alumnas. A ambos nos gustaban los tríos, el sexo en grupo, en realidad cualquier forma de relación sexual que se saliera de la habitual en pareja. Y era evidente que a aquellas jovencitas les gustaba follar con maduros, tal vez para hacer realidad la tópica fantasía de tirarse al apuesto profesor, con amigo incluido en el lote.

“Te prometo sensaciones especiales”… La primera visión de Lucía me hizo comprender que a David no le iba a costar ningún esfuerzo cumplir su promesa. Cuando acabé de bajar las escaleras, me topé con la imagen de la joven muchacha atada y de rodillas, delante del inmenso espejo que David tenía en una de las paredes del sótano. En él se reflejaba la chica de espaldas, completamente desnuda salvo un tanga negro cuya cinta circundaba su cintura y se perdía en la hendidura de sus nalgas apoyadas sobre los talones, para descansar en ellos el peso de su cuerpo. Lucía era hermosa, sin dudas. Tenía la cabeza agachada, su barbilla apoyada sobre el pecho, los ojos vendados por un pañuelo negro, el pelo castaño y rizado. La visión de su cuerpo desnudo era excitante. Sus brazos alzados, las muñecas esposadas, los dedos de sus manos entrelazados, las piernas abiertas, los pechos, breves y redondos. Una cadena que pendía del techo, sujeta a la argolla de las esposas de cuero, mantenía elevados los brazos de Lucía y tenso su torso hasta dibujar sus costillas en la piel, pronunciando la redondez de su ombligo en el vientre plano y el sinuoso contorno de sus caderas.

En el silencio de la estancia, se podía escuchar con claridad la respiración agitada de la muchacha, que no había movido ni un solo músculo de su cuerpo al sentir nuestra presencia, hasta que David se colocó tras ella y, agarrándola del pelo, le obligó a subir la cabeza que cayó hacia atrás por el jalón, logrando que Lucía abriera la boca para dejar escapar un leve gemido.

– Ya estoy de vuelta, putita. Y he traído un viejo amigo que quiero presentarte. – David se agachó para hablarle suave a Lucía, muy cerca de su oído, sin soltarle el pelo enredado entre sus dedos. – Te dirigirás a él como “señor”, ¿me has entendido?

Lucía asintió con la cabeza. Pero David desaprobó el gesto con un nuevo tirón de los cabellos de la chica. – ¿Me has entendido? – le volvió a preguntar, con cierta dureza en la voz.

– Sí, profesor. – La voz de Lucía sonó apagada, apenas un hilo de voz fina y nerviosa.

– Saluda a mi amigo, Lucía, no seas maleducada.

– Buenas noches, señor.

Respondí a su saludo, tal vez con demasiada formalidad, lo que provocó que David riera a carcajadas.

– No hace falta que saludes a la putita. Ella no está aquí para que la saludemos, ¿verdad Lucía?

– Verdad, profesor.

Las preguntas de David a Lucía siempre venían acompañadas de un leve jalón de pelo que la forzaba a echar más para atrás la cabeza, a tensar la cadena con sus manos y a dejar caer más las nalgas sobre los talones, como temiendo que, en algún momento, pudiera perder el equilibrio. En esa postura, su espalda se enarcaba levemente y sus pechos se ofrecían hacia delante, turgentes e incitantes sus pezones endurecidos. Sin soltarle el pelo, David comenzó a sobar sus tetas con la otra mano, a pellizcar los rosados pezones, mientras le seguía hablando, casi susurrándole al oído:

– ¿Y para qué está aquí la putita?

– Para ser sometida, profesor.

– Para ser sometida, ¿por quién? – otra vez el pelo fuertemente jalado, la cabeza hacia atrás, el gemido entrecortado de Lucía, la mano de David estrujando uno de sus pechos – ¿Por quién vas a ser sometida, Lucía?

– Por Vd. y por el señor, profesor.

La respuesta de Lucía fue clara, rotunda, sin titubeos. Me pareció que el tono de su voz incluso denotaba cierta impaciencia, como si Lucía deseara que ocurriera inmediatamente lo que estaba proclamando. Yo era “el señor” que junto a mi viejo amigo íbamos a someter a aquella linda joven, que no parecía tener ningún tipo de miedo a estar allí, en aquel sótano, encadenada, desnuda y de rodillas, a merced de dos hombres, a uno de los cuales ni siquiera conocía. Desde luego que las sensaciones estaban siendo especiales. Sentía tal excitación que creí que la polla me iba a reventar dentro del pantalón. David se percató de mi más que evidente erección y, sonriendo burlonamente, volvió a dirigirse a Lucía:

– Creo que el señor está deseando someterte. Así que será cuestión de no hacerle esperar, ¿verdad putita?

– Cuando Vd. ordene, profesor.

David soltó los cabellos de Lucía, se incorporó y comenzó a desnudarse, indicándome con un gesto que yo también lo hiciera. Cuando los dos estuvimos completamente desnudos, nos colocamos a ambos lados de la chica, con la punta de nuestras pollas erectas en sus labios, para que las chupara. No hizo falta orden alguna para que Lucía comenzara a besarlas y a lamerlas, impregnando de saliva los rígidos troncos de carne que introducíamos en su boca por turnos para que la alumna sumisa de David los chupara magistralmente entre jadeos que se ahogaban cuando las vergas se clavaban en el interior de su boca.

El profesor alentaba a su pupila cuando mamaba mi polla, “vamos, vamos, putita, que el señor vea lo bien que sabes chuparla” y la forzaba a tragarla por completo cuando era la suya la que tenía entre aquellos labios carnosos y humedecidos que sabían perfectamente cómo tenían que cerrarse sobre el capullo para firmes deslizarse, hacia dentro y hacia fuera, por toda la enhiesta longitud de nuestros carajos.

David ordenó a Lucía que se pusiera en pié y ella obedeció al instante, con cierta dificultad, posiblemente al tener las rodillas entumecidas por la forzada posición en la que había permanecido durante todo ese tiempo más el que ya llevara antes de que bajáramos al sótano. Se percibía el temblor en sus piernas, el cual alivió con ligeros y rápidos movimientos de flexión y estiramiento de sus rodillas. Al incorporarse, pudo bajar sus brazos, quedando sus muñecas esposadas a la altura del vientre. David me indicó que me pusiera a su lado, tras de ella, pudiendo contemplar lo que hasta entonces solo había podido ver reflejado en el espejo: la hermosura de su espalda desnuda y la redondez de sus nalgas ya completamente al descubierto. El profesor cogió la cinta del tanga de Lucía y la tensó y destensó para frotar con ella el coño de la joven, que se estremeció por el roce de la tela en la raja de su sexo, hasta que en uno de los tirones la cinta cedió, rompiéndose y dejando a la chica absolutamente desnuda.

– Un culo perfecto – sentenció David, acariciándolo y estrujando sus nalgas sin reparo. – Un culo perfecto para ser azotado, ¿verdad putita? ¿Quieres que te azotemos?

Lucía no respondió, lo que provocó que David asiera sus cabellos y jalara fuertemente de ellos, para obligarla a contestar.

– Cuando pregunto, quiero respuestas inmediatas. A ver si te voy a tener que suspender, alumna. Creo que eres una niña mala y mereces ser castigada, ¿verdad?

– Sí, profesor. – La voz de Lucía volvió a sonar tímidamente y esta vez con una inquietud que apenas pudo disimular.

La nalgada sonó hueca, como un chasquido de la palma de la mano contra la piel blanca que enrojeció al instante, el contorno de los dedos señalados. Otra más y otra más. Y a cada manotazo, el suave gemido de Lucía y la suave convulsión de su cuerpo. David palmeaba cada vez con más fuerza el culo de su alumna y la obligaba a contar los azotes. Uno… Dos… Diez… Un descanso. Y mi turno. “Todo tuyo”, me dijo con esa sonrisa burlona que se gastaba cuando estaba disfrutando verdaderamente. Uno… Dos… Diez… Sentía la piel caliente del culo de Lucía quemándome la palma de la mano. Como había visto hacer al maestro, mi mano cada vez golpeaba con mayor intensidad las nalgas enrojecidas, provocando el quejido de Lucía que trataba de endurecer la carne para amortiguar la fuerza del azote. Otro descanso. Y vuelta a empezar, a doble mano, la nalga izquierda para David, la derecha para mí, palmada tras palmada, nuestras manos libres en los pechos de la muchacha, pinzando con los dedos sus pezones para darle el doble castigo del pellizco en sus tetas y del azote en su culo.

Ya Lucía trataba de zafarse, zarandeándose y contorsionando su cuerpo, jadeando con esfuerzo, suplicando que cesáramos en nuestros palmetazos contra su piel dolorida, mostrando incluso un atisbo de rebeldía que nos hizo enardecer. “Se nos rebela la putita. Creo que vamos a tener que follárnosla para que sepa quiénes mandamos aquí”, dijo David, como anunciando lo que iba a suceder a partir de ese instante.

El profesor se colocó tras Lucía y puso su mano izquierda bajo su barbilla, obligándola a levantar su cabeza. Me pidió que liberara sus muñecas de las esposas de cuero y procedí a ello. En cuanto que la chica tuvo las manos libres, David agarró con su brazo derecho el mismo brazo de Lucía, ordenándole que abriera sus piernas. Agarrada por el brazo y por el cuello, Lucía obedeció, apoyando su cabeza contra el hombro de su profesor y enarcando su espalda para que la polla del hombre pudiera penetrar su coño ofrecido. David la embistió con fuerza, sin soltarla, sometiéndola a un brutal escorzo que hizo que Lucía buscara los muslos de su dueño para agarrarse a ellos mientras era clavada y desclavada por la dura verga que le provocaba oleadas de placer en el cuerpo sometido. Su vientre, curvado hacia delante, quedó expuesto para que mi lengua y mis manos lo recorrieran, para subir hasta sus pechos ofrecidos y continuar hasta su boca abierta, que gemía ya sin contemplaciones. Mientras David seguía empalándola y mordía su oreja, en la que le susurraba sucios improperios –eres la sumisa más putita que me he follado en la vida, te voy a partir el coño a pollazos- yo sellaba sus gemidos con mis labios y le provocaba nuevos quejidos al estrujar sus tetas y retorcer maliciosamente sus pezones hinchados por el deseo. Y mi mano también descendía hasta el capuchón de su clítoris y acariciaba su vulva empapada, frotando su sexo hasta sentir el roce de la polla de David que entraba y salía frenéticamente del coño de Lucía, provocándole espasmos de placer a la alumna sumisa.

El bramido de David anticipó su inmediata corrida sobre la espalda y el culo de la joven que apretó sus nalgas contra los huevos del profesor para, en un sensual y oscilante movimiento, frotar la verga aún endurecida y sentir las últimas sacudidas de esperma en la estrecha grieta divisoria de sus redondos glúteos.

Fue el propio David quien, sin soltar el brazo de Lucía, la hizo andar a empujones hasta la mesa situada en el ala izquierda del sótano, colocando a la chica en uno de sus extremos y obligándola a doblar su cintura hasta que su tronco quedara apoyado sobre la tabla. Lucía se dejó hacer y trató de acomodarse, doblando su cabeza para que el lado izquierdo de su rostro descansara en la mesa, mientras David tiraba hacia detrás de sus brazos y entrelazaba las manos de su alumna a la altura de sus lumbares. Reclinándose hacia ella, le habló suavemente al oído:

– ¿Te gustaría que te follara tu señor, putita? ¿Eh? ¿Te gustaría que te follara ahora mismo?

– Sí, profesor.

– Suplícaselo.

Yo contemplaba sus nalgas, aún enrojecidas por los azotes, húmedas y brillantes por los regueros de leche vertidos por David. Aquella posición era realmente excitante y ansiaba poder penetrar a aquella hermosa chica que, dócilmente, se sometía a todo lo que su profesor le ordenaba. Como se demoraba en la respuesta, le pegué un seco manotazo en su nalga derecha que le hizo soltar un pequeño grito a manera de lamento y me decidí a ordenarle:

– Te ha dicho tu profesor que me supliques, putita. ¿Es que quieres que volvamos a castigarte?

David me miró, sonriéndome con complicidad y aprobación, mientras apretaba con su mano izquierda la parte posterior del cuello de Lucía para aplastar su rostro contra la mesa. La voz de la mujer sonó apagada:

– Fólleme, señor. Me gustaría que me follara ahora mismo.

Agarré mi polla para orientarla y dirigirla al centro de su raja y la penetré lentamente, como queriendo hacerle sentir toda la extensión del carajo endurecido en el interior de su coño que palpitaba de deseo. Agarré sus manos como si fueran las riendas de una yegua a punto de desbocarse, lo que permitió que David usara las suyas para jalar de su pelo y obligarla a levantar su tronco de la mesa cuando él quisiera, para magrear sus tetas o apretarlas contra la tabla de madera, mientras yo aumentaba el ritmo de la embestida y estiraba los brazos de Lucía para contorsionar su cuerpo nuevamente estremecido por el placer.

– Vamos, vamos, fóllala con más fuerza – me alentaba David, mientras tapaba la boca de Lucía para impedir que se escucharan sus gemidos. Sí se oían perfectamente mis jadeos y los rítmicos golpes de mi pubis contra las nalgas de la muchacha, cada vez más continuos y crecientes, mientras la polla entraba y salía, entraba y salía, duramente, ardorosamente, perforando el coño licuado de Lucía que aulló de placer en el momento que David liberó sus labios permitiéndole gozar de un orgasmo que sacudió todo su cuerpo, en el justo momento en que yo también me corría sobre su espalda, sus nalgas y sus muslos, con intensas sacudidas que hicieron brotar calientes chorros de esperma que se estrellaban contra la piel de la chica cuyas piernas temblorosas parecía que estuvieran a punto de doblarse por el placer y el cansancio.

Sensaciones especiales. Sin dudas, las había sentido y gozado en aquel cuerpo joven y hermoso de la alumna de David. Cómo el viejo profesor la había seducido y convencido para que fuera nuestra sumisa aquella noche, formaba parte de los secretos inconfesables de mi amigo. Aunque tal vez, alguna noche, en alguna velada de invierno al calor de la chimenea, me desvelaría el inicio de una historia que acabó con Lucía durmiendo entre los dos, abrasando con el ardor de su cuerpo joven y desnudo la piel también desnuda de nuestros cuerpos curtidos.

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Ballbusting con mi amiga

Era mi amiga desde hace años, y siempre habíamos tenido mucha confianza. Nos contábamos todo. Aún así, nunca había pasado nada entre nosotros. Una de las cosas de las que hablábamos sin tapujos era de nuestros gustos sexuales: ella sabía perfectamente que me gustaba la dominación, y lo entendía; igual que yo sabía de ella otras intimidades que me había comprometido a no desvelar a nadie.

En una ocasión en la que charlábamos amigablemente de sexo, le confesé una pequeña preocupación, una parafilia que estaba empezando a ser una obsesión: la pubefilia. En efecto, siempre me ha vuelto loco el pelo de los genitales femeninos. Sorprendentemente, aunque ella había reaccionado siempre con una mentalidad singularmente abierta ante nuestras conversaciones, está pequeña confesión no la dejó tan indiferente como en el resto de ocasiones. Sus palabras se me quedaron grabadas (a veces era demasiado ruda a la hora de descalificarme).

  • No tiene ningún sentido lo que me estás contando. El pelo afea estéticamente, y además no debe considerarse una fuente de excitación, sobre todo al punto en el que toda tu atención se centra sobre esta zona del cuerpo, y descuidas todo el resto de elementos que contribuyen a la excitación sexual. Yo ahora mismo llevo el coño sin afeitar, pero simplemente por descuido o por dejadez, y te puedo asegurar que es un verdadero incordio. Para usar bikini hay que tener cuidado de que no sobresalgan los pelitos por arriba, incluso al usar pantalones de talle bajo para estar en casa, a veces se me sale un poco.

Me propuso por tanto un peculiar antidoto a lo que, para ella, era un poquito enfermizo, o anormal, y yo, que confío en ella desde hace tiempo, me dejé en sus manos, no sin cierta excitación de pensar en lo que aquello me podía deparar. Se trataba de un pequeño juego que según ella me haría comprender que el pelo púbico no debía ser una fuente de excitación.

  • Quítate los pantalones. – Me ordenó.

Evidentemente, hice lo propio quedándome desnudo de cintura para abajo. Inmediatamente apareció con un cordón de zapato con el que me inmovilizó los testículos. Los ató bien prietos y acto seguido los apretó firmemente con la mano en varias direcciones para comprobar la solidez del nudo.

  • Perfecto. No creo que escapen de aquí. Bueno, haremos lo siguiente: voy a ponerte unas diapositivas de chicas desnudas en el ordenador. Cuando aparezca una chica depilada te masturbarás mirándola, cuando en la foto se muestre vello púbico te golpearé en los testículos para que te duela mientras dure la presentación de la foto. De esa manera tu cerebro relacionará el dolor con el pelo genital y terminará por dejar de gustarte. Es así, los hombres solo aprendeis de esta manera. Espera, voy a comprobar una vez más si está bien firme el nudo y comenzamos la presentación – palpó una vez más mis pelotas esta vez de forma más cariñosa, acariciándolas en toda su extensión – Muy bien, cada uno en su sitio, están bien duros por cierto. Es necesario atarlos, porque así te dolerá más.

Dispuso todo como procedía, y empezamos la presentación. Manejó un momento el ratón con una mano, mientras agarraba mis pelotas con la que después iba a golpearlas. Mientras se cargaban las imágenes me digo – ¿Estás preparado? Con una sonrisa plácida y mirandome a los ojos, y descargó sobre mis pelotas una primera tanda de manotazos inesperados e ininterrumpidos, como para comprobar que todo estaba en orden. No lo esperaba y solté un grito apagado, a lo que ella me respondió con una caricia en la nuca y una sonrisa.

La primera chica era una playmate llamada Terry Nihen, iba elegantemente vestida con un traje rojo y guantes a juego. Miraba a la cámara firmemente con semblante serio, mientras por el escote de su vestido asomaba uno de sus pechos que quedaba al aire. Habilmente con su mano derecha sujetaba una parte del vestido de manera que se viera lo que llevaba debajo: un sencillo liguero negro, que sujetaba unas medias igualmente sobrias, que cubrían hasta medio muslo de la playmate. Por encima de las medias asomaba el sexo de la chica cubierto por una espesa mata de pelos. Mi amiga no dudo en descargar un primer manotazo en mis testículos mientras miraba a la pantalla, luego dirigió su mirda a mi entrepierna y continuó su terapia con ejemplar concentrción. A ésta siguió otra chica también velluda, con lo que la tortura continuó. La tercera no mostraba su entrepierna.

  • ¡Bravo! Vas a tener suerte – Exclamó mi amiga, mientras yo empezaba a masturbarme – ¡Mira, corre, mírale las tetas! – Me hablaba como a un niño, con ese aire de superioridad y de cariño al mismo tiempo.

La cuarta se llamaba Julie McCullough, era una playmate de los años 80, se mostraba tendida sobre un divan, perfectamente maquillada, con unas medias que cubrían sus piernas hasta medio muslo y con una camisola abierta que dejaba a la vista sus partes íntimas. Con su mano izquierda pellizcaba dos o tres de los pelos que tenía en su entrepierna, tirando de ellos suavemente. Los golpes continuaron..

  • ¿Te duele? – me preguntó con aire serio al ver las muecas que se dibujaban en mi cara . – Bueno, pues de eso se trata. Es necesario que mis golpes te causen dolor, ¿vale? Para eso lo hago – dijo cariñosa y benevolente.

A esta siguió una buena tanda de ímagenes de velludas y estupendas playmates. No sabía cuando esto iba a terminar. Me encogía de dolor. A veces golpeaba con toda la palma de la mano, a veces sólo con un dedo que lanzaba con toda violencia sobre mis bolas, a veces se centraba en una de ellas primero y luego en la otra. Me dijo:

  • A ver, voy a darle a esta primero – Apartándome el pene y dejando bien expuesto mi testículo izquierdo. De vez en cuando miraba mi cara, supongo para controlar si me estaba haciendo demasiado daño. Luego se pasó al derecho, lo apretó bien y lo golpeó por distintas partes.
  • ¡Ala, se te han puesto enormes! – Me dijo mientras sonreía indolente. – ¡Qué montón de imágenes seguidas! Se te van a quedar bien condolidos.

Efectivamente, mis muecas de dolor eran más que evidentes. Hacía varios minutos que golpeaba mis huevos ininterrumpidamente. Finalmente llegó Kristine Hanson, un chica tendida boca abajo con una copa en la mano, que miraba sonriente al objetivo. Se apreciaba todo su cuerpo por detrás, incluído el culo; y por debajo del codo apollado en la cama asomaba uno de los pechos de la joven, que se apreciaba en su totalidad, desde la base hasta el pezón, que rozaba levemente la sábana. El pecho colgaba por su propio peso, ya que la chica se mostraba sutilmente erguida para mostrárnoslo sin obstáculo.

  • Bien!!! Aprovecha ahora – decía con semblante serio mientras se alejaba unos segundos para recuperar el resuello.
  • ¡Mira, tonto, mírale las tetas! ¿Son bonitas verdad? – Aclaraba sonriente.
  • Mira aquí si te quieres excitar – decía señalando el pecho de la joven – bueno, al culo también le puedes mirar, ¿vale? te excitará igualmente. El disfrute duró poco. Una nueva bofetada me sorprendió mientras aparecía la imagen de Mariane Gravatte. Me soltó una tanda de manotazos, por lo menos quince o veinte mientras me decía amigable – ¡Cerdito, deja de masturbarte.. que ya se acabó lo bueno! – Se centró, en mis testículos todavía sonriente, y poco a poco comenzó el castigo rutinario. En este caso, las bofetadas me resultaban particulermente excitantes. No lo dije nada, pero me estaba poniendo muy cachondo. Un hilo de líquido seminal colgaba de la punta de mi pene. Quise darle las gracias por lo que estaba haciendo, y me respondió “No te preopupes, no me importa hacelo.. hasta me resulta divertido”. En ese momento se me ocurrió algo genial, y tuve el coraje de decírselo:
  • Me dijiste que tu también llevabas largo el pelo del coño, ¿verdad? Bueno, podías enseñármelo mientras me pegas, así también tu coño lo asociaré al dolor..
  • ¿De verdad quieres que te lo enseñe? Es cierto, te vendrá bien, y será más eficaz el castigo.

Se retiró un momento y se deshizo de sus pantalones. Debajo llevaba una braguita blanca sobre la cual asomaban unos cuantos pelitos. Se acercó a mí señalándolos mientras decía:

  • ¿Ves lo que te digo? Son un incordio, siempre hay algno que asoma.

Ya delante de mí se bajo las bragas y las echó al suelo. Su coño quedaba justo enfrente de mi cara, y pude apreciarlo a la perfección por unos segundos. Vestía sólo una camiseta blanca que le llegaba hasta el ombliguito, y los pelos del sexo quedaban completamente a la vista. Eran preciosos, ensortijados, podía incluso percibir el aroma que salía de esa encantadora cueva, mientras ella perdía unos segundos más, manejando el ratón del ordenador. Con la tenue luz, y como la camiseta estaba justo por encima, parecía que llevara unas bragas negras que asomaran debajo de la blanca camiseta. Pero en efecto, no eran unas bragas sino que todo aquello era directamente su coño, sus partes íntimas, que se presentaban ante mí.

  • ¡Venga, que segimos! – Dijo voluntariosa.

En esta tanda de azotes, yo ya estaba visiblemente excitado. Ella recogió fría y decidida el hilo que todavía colgaba de mi pene.

  • ¿Esto que es? – dijo mientras me lo acercaba a la boca y me obligaba a tragarlo.

El coño de Karen Witter desencadenó el castigo. La segunda foto velluda era de Lonny Chin, y los golpes me parecían cada vez más fuertes y descuidados. En todo caso cada vez me dolían más sobre mis ya condolidos cojones. En un momento pensé correrme, así que pedí a mi compañera que parara. A demás, me dolían un montón los huevos y quería tomarme un respiro. Ella no accedió, alegando que efectivamente trataba de conseguir que me dolieran realmente, y que no iba a parar ahora, cuando estaba empezando a causarme un dolor intenso. Continuó golpeando. En medio de continuos retortijones pensé que mis cojones no podrían aguantar más, y acabé corriéndome como nunca lo había hecho. Mi amable amiga masturbó ella misma levemente mi pene, para colaborar a vaciar mis pelotas, mientras incrementaba la frecuencia y la intensidad de los golpes. Creí haber visto a Dios.

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Uso y disfrute

Preámbulo antes del relato:

Quiero explicar un poco antes en qué consiste y por qué lo publico.

Tengo 20 años y llevo 4 con mi novia y me vuelve loco.

Ayer, al salir de la ducha… se me vino a la cabeza… y empecé a imaginar y elucubrar. El resultado fue que acabé con una tremenda erección y unas ganas de…… así que me planté delante del teclado y le escribí este mail.

Por eso que el relato es lo que yo le digo a ella… que fue todo improvisado y como se me iba ocurriendo, por eso quizás no os parezca que esté muy bien… es el primero y no he querido “rematarlo” para relato, si no poner tal cual las palabras que rondaban en mi cabeza y que le dije a ella… y quizás esté un poco pensado para ella en concreto… pero bueno…

¿Por qué? porque ella acostumbra a leer relatos, dice que le pareció la hostia y que no suele haber muchos así y que le pone cantidad… y palabras textuales “Impresionante, colosal, enorme, fastuosa, gigantesca corrida. GRACIAS”

Espero que os guste, sobre todo a vosotras ;)

Relato:

Adoro cuando te pones tan perra y me dices cosas como  “una sensación de… Querer estar llena, que me folles, que me pegues, que me utilices como si fuese una puta barata”

Me encanta cuando sé que puedo decirte todas las guarradas y bastadas que quiero decirte…. como que quiero poner la cámara a grabar… yo sólo con un calzoncillo negro ajustado, de pie. Ponerte delante de la cámara, empujarte hacia abajo y ponerte de rodillas, levantarte la cara y decirte “mírame puta”, agarrarte por el pelo y decirte “abre la boca, perra!” y arrimarte contra mi calzoncillo, metiéndote con él mis huevos en la boca y empujarte con fuerza hasta que necesites coger aire y separarte y que cojas una bocanada de aire haciendo “ahhhhhhh” porque ya necesitabas respirar. Levantarte otra vez la cara para que me mires, bajarme y pasarte la lengua por la cara, desde el mentón hasta la frente, babándote entera, cogerte por el pelo, ponerte la mano derecha al lado de la cara y mirarte y…. pegarte un tortazo gritándote ¡puta! Que veas mi polla durísima y muy empalmada levantando el gallumbo… agarrarme la polla y metértela en la boca con el calzoncillo empújandote con fuerza. Sacarme la polla y restregártela por la cara       “¿te gusta? ¡puta de mierda!” y volver a pegarte             “chúpame los huevos, zorra de los cojones”     y pajearme mientras me los comes ahí debajo…. volver a pegarte decirte    ” tócate el coño, venga, quiero verte mover tus dedos en esa maravilla que tienes”. Que acerques los dedos y esté todo empapado y caliente. Mandarte separar los labios, ya abultados, con la manos, meterte mi mano en la boca para que la babes y luego darte unos golpes en el coño, primero suaves y cada vez un poco más fuertes. “Tócate puta” y que empieces a mover los dedos como una perra ansiosa…. y agarrarte por el cuello. Fuerte. Muy muy fuerte……. cada vez más mientras te tocas cada vez más rápido   ¡¡¡¡puta !!! y apretarte!!! PUTA PERRA  y sin soltarte empezar a comerte las tetas como loco, lamiendolas enteras, metiéndomelas en la boca, aplastándolas en mi boca, apretando los pezones con fuerza en mis labios y tirando de ellos…. mientras te tocas el coño y te agarro por el cuello como a una zorra, como a un puto objeto, una puta barata de mierda y coger ese bote que tu sabes, grande y alargado, estrecho en la punta y que se vuelve más ancho a medida que se aleja de ella, y mandarte meterlo en el coño, y tu metiéndolo y tocándote el coño y yo agarrándote por el cuello y pegándote en la cara….. fuerte….. y  teniendo la polla ya tan tan tan jodidamente dura metértela hasta el fondo de la puta garganta y apretarte contra mi cuerpo aplastándote contra él agarrándote la cabeza con fuerza y que te atraviese mi polla la boca y la gartanta………………

y todo eso grabándolo, para que sepas lo puta perra que eres, la puta barata de mierda a la que le meto mi polla hasta el fondo y a la que le pego porque eres MI PUTA MUÑECA, hago contigo lo que me da la puta gana porque estás para eso, para que yo te use y te reviente todo lo que quiera, y te pegue y te golpee…. y mientras TU TE ESTÁS TOCANDO EL PUTO COÑO cachonda perdida como una perra!!!

Y entonces te cogería por las muñecas y te levantaría, te cogería por esa cara de puta que tienes y te metería un pedazo morreo babándote entera metiéndote la lengua mientras te llevo para la cama, darte la vuelta y empujarte hacia ella, para que caigas boca abajo y ponerme encima, con mi polla dura y tiesa encima de tu culo y aplastándote… agarrándote la cara contra el colchón totalmente dominada y sumisa… y apretarte con fuerza entera y dceirte  “eres mi puta, me oyes, mi PUTA ” y empezar a tocarte el coño con velocidad; y bajarme de la cama y llevarte un poco hacia atrás, hasta que te quede el culo en el borde y ponerme en el suelo y empezar a comerte el coño desde atrás como un loco, arrimando mi cara entera a tu culo y a tu coño…. comiéndote entera y empapándome de arriba abajo la cara, viendo ese puto culazo que tienes y ese PEDAZO DE COÑO ABIERTO Y EMPAPADO… chorreando por mis dedos…. y comértelo de forma salvaje mientras te azoto en las nalgas… y te las aprieto y amaso, y pegarte y pegarte con fuerza y firmeza, poniéndotelas rojas y ardiendo, y ya no sabes qué es dolor y qué es gusto y ganas de correrse en el coño……… poniéndote tan tan cachonda y rebajada y deseando que de una puta vez te parta el coño, te lo llene, te lo abra de una forma tan salvaje y empuje todo dentro, cuánto más mejor, solo meter meter y meter, sintiendo como empujo hacia dentro… sintiendo mi polla tan dura entrar en tu coño… abriéndolo más…. notar como empuja y te lo abre y sentir como se te mete hasta dentro…. y mi mano destrozándote el clítoris de tanto frotar……..  y tu culo ardiendo de tanto golpearlo….. y estando tan tan cachonda….. que quieres más… y bajas tu mano como una loca y metes dos dedos con mi polla….. y tres…. y el coño TE VA A REVENTAR, está apunto de estallarte tan tan lleno… y aún te empapas mássssss y te mueves alante y atrás,  intentando empujar todo más dentro, que te llene más, te empuje más, y que tu coño estalle de tanto llenarse con mi polla y tus dedos y tú tirada como una perra cualquiera en la cama….. y empiezas a gemir como una loca…. y estás apunto de correrte, con esa sensación tan jodidamente increíble, el coño lleno, todo empapado, caliente, mi polla aún más dentro… te agarro el cuello por detrás y te empujo contra la cama y te aprieto con muchísima fuerza, vas a correrte!!!!! y te aprieto tanto que ya ni puedes respirar y estás jodidamente cachondaaa y me gritas que te tire de los pezones y te los agarro co las dos manos…. y los aprieto muy muy fuerte y los estiro, tus tetas agarradas y tan estiradas hacia alante, con el dolor en los pezones y el coño tan tan abierto y lleno que te duele PERO TE PONEEE y lo disfrutas y gritas y gritas y

¡DIIIIIIIOOOOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

TE CORRESSSSSSSSSSSSSSSSS

con el coño rojo! empapado! súper abierto y lleno hasta reventar”

los pezones rojos y doloridos estirados en mis manos….

pasan 5 minutos hasta que te repones…..

yo estoy de pie detrás tuya mirándote ahí tirada en la cama…. con ese pedazo de coño usado….

ves mi polla tiesa levantada….

los huevos debajo….

te vienes y te pones de rodillas, debajo de mi polla…. cierras los ojos… te metes mis huevos en la boca….

y disfrutas.

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