Cuatro en el bar

No parece nada sórdido. Al contrario. Es sobrio. Elegante. Hay un ligero olor a que hace mucho fumaron algún puro, pero ahora el aire es frío. La luz tenue. No es oscuro, ni de día. Deja ver lo necerario y queda oculto lo que está demás. En un extremo de la barra estas tu, con un vestido blanco. Es color hueso y tu cabello rubio brilla bajo el foco que está justo en la curva de la barra. Qué mejor lugar para quedarte. El brillo de cientos de copas, de botellas llenas de dorados líquidos, la madera brilla y tu ahí estás perfecta. Choca el vaso que pedí contra mi barra y tu volteas a verme. No se quién le sonrió primero a quién, pero lo hicimos juntos. Justo cuando me disponía a acercarme a ti, llegó tu amigo. Supongo que es tu amigo, por como te tomó la cara al darte el beso. Igual sabía no tendríamos mucho tiempo. Yo también espero a alguien, así que mientras seguiré admirándote. Me acerco. Logro escuchar tu tono de voz y me gusta. Creo que siento tu perfume. No me importa que él este ahí y te rodee con sus dedos cada vez que puede. Igual te veo. Ha llegado mi cita. Justo se ha sentado entre ustedes y yo. No podía ser más acertada. así podre seguirte viendo mientras la veo a ella. Me fijo en tu vestido. Creo que no llevas sostén. Veo tu culo y creo no llevas tampoco pantys. Ahí siento las manos que me tocan y necesitan mi atención. Ella me besa en la boca y tu nos ves. Quisiera que sus labios carnosos fueran los tuyos y me pagas besándolo a él. Creo que ha comenzado un juego que nos va a llevar lejos. Quién se resiste menos, quien insista más.

Él empezó a tocar tu pierna, mientras ella me tocaba más abajo. Apretaba cada vez más fuerte y pudo sentir como yo estaba muy duro. Tu lo pusiste así mientras ella creía habían sido sus besos. Vi que él metió su mano por debajo de tu vestido y tu te rodaste al borde del banco. Le diste permiso de pasar. De entrar y estar cómodo. Ella levantó mi guayabera para meter su mano dentro del pantalón y descubrir que además de duro estaba muy caliente. Tu me veías y sonreías mientras él recién descubría que no llevabas sostén y trataba de ver tus pezones que ya había notado yo estaban muy duros. Tu piel blanca llena de lunares era hermosa. Podría perderme en ella totalmente. Vi su brazo dentro de tu vestido y tu abir la boca tratando de no escapara un gemido. Estoy seguro ya metió uno de sus dedos dentro de tu cuca. Me pregunto si estas rasurada o llena de unos pequeños vellos rubios como tu cabello. Me miras aprovechando el éxtasis de él. Te gusta que te vea mientras él te penetra. Ella se acerca y con su lengua en mi oreja me pide baje mi bragueta. No lo dudo en hacer. Quiero sentir más y quiero que tu veas más. Saca su mano de su pantalón, ahora pega sus grandes tetas de mi pecho que pareciera fueran a salir de su ajustado vestido y mete su mano sacándome el guevo. Tu has bajado la mirada y suspiras. Sonríes y disfrutas que él te esté metiendo su dedo y que tu puedas ver mi guevo mientras ella lo aprieta y me pajea suavemente. Has dado un pequeño brinco. Creo, por como se pegó a ti y metió más su mano, que ahora no tiene solo un dedo dentro de ti. Quiero imaginar tiene dos o hasta tres de sus dedos abriendo tu cuca y llenándose de todo tu flujo. Eso ha hecho me ponga más caliente. Me gusta verte así. Con tus piernas medio abiertas y el metiéndote mano. Ojalá estuviera esto más oscuro. Quizás podrían suceder más cosas. Yo no me he contenido y uso mi mano para tocarla. Primero agarro su culo, le sobo sus nalgas y ahora meto mi mano y encuentro un pequeño hilo que entra entre su culo. Lo hago un poco a un lado y con la yema de mi dedo índice se lo estimulo. Ella cierra los ojos. Tu mueves tu cabeza para ver qué estoy haciendo y te percatas que por delante no podrás ver. Echas tu cabeza hacia atrás y ves claramente como mi mano está entre sus nalgas. Sabes que estoy metiendo mi dedo en su culo. Otra vez esa sonrisa. Creo estamos a la par. Ambos hacemos mucho para estar en la barra de un bar. No sé si alguien nos está viendo.

Tu me haces una seña para que nos vayamos. Creo que estás muy intimada al igual que yo para despegarnos de nuestros compañeros. Tu le dices algo a él y vas hacia el baño, yo hago lo mismo.

Llego un minuto después y la puerta está cerrada. La fuerzo y tu abres. Me jalas. No dices nada, te levantas el vestido y pones las manos encima del lavamanos. Solo me ordenas que pase el cerrojo de la puerta. Cierro mientras me saco el guevo sin bajarme el pantalón. Tus nalgas son como imaginé. Tu cuerpo es una continuación de tu vestido. Muy blanco. Me pides te lo meta ya. te tomo de la cintura. Me agarro el guevo para penetrarte cuando me pides te coja duro. No dudo en hacerte caso y sientes mi machete entrar completamente dentro de ti. Tu cuca está muy abierta. Sin duda él tenía más de un dedo dentro de ti. Estás totalmente dilatada. Hizo un trabajo perfecto. Abierta y empapada. Te tomo con fuerza por la cintura mientras empujo lo más duro y profundo que puedo. Tu te agarras con fuerza y gritas. No soporto. La pajeada que me dio ella ya me tenía a punto y sentir tu cuca asi me hace querer acabar. Te lo digo y me das permiso. Te aprieto con mis manos abiertas. Empujo mi guevo dentro de ti, me detengo y siento como mi leche empieza a llenarte. No me muevo. tus nalgas están calientes y pegadas a mi. He dejado hasta la última gota de mi semen dentro de ti. Mientras acabas conmigo. No te limpias, yo tampoco. Solo estiramos la ropa y salimos.

A mitad de camino están ellos esperándonos en la barra. Hablan. Te tomo de la mano. Te detengo. Vamos. Salgamos. Te jalo y tu no ofreces resistencia. Salimos del bar. Tu y yo.

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Con mi compañera Lola en la comida de Navidad

La historia que voy a contar sucedió en una de las cenas de navidad que hice con mis compañeros/as de clase. Era una noche de diciembre mayo cuando había quedado con todos/as mis compañeras de clase. Tras la cena algunos nos fuimos a la discoteca “ El Sitio”, entre esta gente Carmen, Beatriz, Lola, Miriam, José, Luis, Antonio y yo.

Entre copa y copa nos reíamos y contábamos chistes los hombres mientras que mis compañeras bailaban en la pista de baile.

No veas como está Carmen, con ese vestido verde ajustado que no deja nada para la imaginación.dijo José.

Joder, y Beatriz con esa falda que quita el sentido.

Perdonad pero el sándwich lésbico que están haciendo las tres donde lo dejas.

Seguimos así durante toda la noche. En un momento de descanso del baile las chicas se vinieron a la barra con nosotros. Mientras que Beatriz, Lola y Miriam guardaban las distancias Carmen se apoyó en mí como de costumbre, ella y yo siempre hemos tenido buen rollo sin contar las veces que habíamos coincido para echar un polvo. Yo rozaba más de la cuenta y Carmen se dejaba, lo que había hecho que mi polla se hubiera puesto a tono, follarme a Carmen fue la primera idea pero ella no estaba por la labor, ya que por mas que le insinuaba ella me daba calabazas.

Comencé a meterle cuello a toda la disco sin ningún resultado, llegando a entrarme ganas de ir al baño.

Cuando entré en el baño Lola salía y me preguntó:

¿Cómo va la caza?

Yo respondí pícaramente “como siempre” me gusta jugar con las palabras con ella.

– Aquí con ganas de descargarme.

¿qué te lo impide?.- dijo ella.

No tengo con quien.- Le contesté.

jaja eso no lo creo.- dijo ella.

¿Porque no me ayudas con eso?.-  Le contesté.

Si quieres, dime como.- dijo ella.

Yo, sorprendido con aquella respuesta, por qué me lo dijo con la cara pícara y algo seria.

Bueno como tu quieras.- Le contesté.

Entramos en el aseo de caballeros, cerré el pestillo y comencé a besarle en los labios, metiéndole mi lengua muy, muy adentro, sentía que podía tocar su garganta mi lengua…ella se excitó muchísimo, se dejaba llevar diciendo “ hazme lo que quieras, se lo bruto que quieras, poséeme”, eso fue algo que me excitó mucho, fue cuando la levanté por el culo para que estuviera dentro del lavabo, en ese espacio diminuto, y comencé  a desnudarla con mis manos.

Primero le quité su pantalón vaquero dejándolo sobre el váter, luego fue su tanga, subiéndole dejando su chochito al aire, ella estaba atónita,quizás todo había pasado muy rápido para ella. Luego le subí su top dejando su sujetador al descubierto pero al poco tiempo sus pechos salieron de su prisión, mientras los acariciaba, esta vez sin ropa ella me miraba se forma pícara pidiéndome más.

Cuando al fin estuvo completamente desnuda, comencé a sacarme toda mi ropa, quedando desnudo frente a ella, mostrándole mi duro rabo. La mire a ella y luego a mi duro rabo, y le exigí que me lo chupara. Al principio parecía que le dio algo de asco, pero después le gustó saborear mi miembro.

Luego de eso, cuando mi polla estuvo totalmente húmeda hice que se levantara y la apreté contra la puerta del baño mientras con una mano aprisionaba sus muñecas, con la otra, introducía mi pene en su vagina muy fuertemente, tuvo que ser  un dolor inmenso, pero no gritó, se sostuvo en mí, mientras mi polla se columpiaba en su vagina y con mis manos apretaba bien sus tetas. Ella gemía, lo estaba disfrutando. En un momento, escuchamos que alguien llamaba a la puerta del baño y paramos, entonces ella aprovechó para sujetarse a mi cintura con sus piernas, ahí sentí mi pene más y más adentro, porque sus piernas estaban mas abiertas sujetándose a mi. Cuando se fue el que fuera, le pedí que se pusiera mirando al espejo. Cuando se dio la vuelta metí todo mi pene a través de su ano y ahí si que le dolió, le dolió y mucho, pero lo disfrutó más que por la vagina, según me dijo tiempo después. Comencé a hacer movimientos bruscos con mi pene en su ano y no paraba de meterlo y sacarlo, ahí comenzó a gritar, gritos de placer que hicieron que tuviera que abrir los grifos para amortiguar el sonido de su garganta. Cuando terminé, nos vestimos, salí yo primero, al  momento salió ella. Afortunadamente nadie de nuestros compañeros nos vio salir.

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Con Mi hermana Pequeña

Esta historia pasó el sábado pasado estaba  paseando por mi casa yendo al baño, mi padre estaba trabajando, mi madre se había ido a la compra y mi hermana estaba estudiando en su habitación cuando me entraron ganas de ir al baño  y cuando al abrir la puerta del cuarto de baño me encontré a mi hermana pequeña de 19 añitos en la bañera metida, totalmente desnuda y dormida. A lo que mi reflejo fue irme y cerrar la puerta pero al decir ” lo siento” y antes de que la puerta se cerrar y  no haber escuchado su voz, me dió a entender que estaba sopa y algo en mí se encendió,  así que entré despacio cerrando la puerta tras de mí.

La bañera tenía poca espuma, así que pude ver el cuerpo de mi hermanita totalmente desnuda, podía ver toda su piel blanca y sus pechos aún pequeños pero se les podía dar un bocado luego fijé mi vista en su coñito, rosado. Caminé un poco hasta ponerme de rodillas frente a la bañera, metí la mano en el agua con mucho cuidado introduje un dedo en su coño. Ella seguía dormida pero sentía como mi dedo estaba entrando en su coño ya que cambió la cara. Me volví más osado y con la otra mano metiéndola bajo el agua le empecé a acariciar un pecho, fue cuando ella tras un rato acariciando ese pezón que se había puesto erecto se despertó entonces puso cara de asustada yo le puse un dedo de la mano que estaba en su pecho en la boca para que no dijera nada mientras que con el otro seguía acariciando su coño. Ella al rato se relajó y empezó a chuparme el dedo que estaba sobre sus labios y con su mano izquierda buscaba mi polla cogiendola por encima de mis calzonas. Bajé mi mano hacia sus pechos para volver a tocarlos, ella se incorporó para acercar su boca a la mía pero escuchamos la puerta abrirse y a nuestra madre llamarnos para que le ayudaramos con la compra, saqué mis manos del agua y salí del cuarto de baño lo más rápido que pude, fui a mi dormitorio a cambiar me las calzonas mojadas por la mano de mi hermana y baje las escalera para ayudar a mi madre con la compra, para ese momento mi erección , no sé si por el susto o por la velocidad se había bajado.

–    ¿ porque has tardado tanto?, ¿ ¿Qué estabas haciendo?

–    Estaba estudiando – dije mientras miraba arriba de las escaleras de la casa, donde estaba el cuarto de baño, y al pie estaba mi hermana cubierta con una toalla blanca.

–    Me visto y te ayudo a deshacer la compra, mamá – dijo mi hermana.

El resto del día lo pasé en mi habitación y no podía sacarme de mi cabeza la situación que había vivido por la mañana con mi hermana en el baño, su cuerpo desnudo, lo suave de sus manos sobre mi polla, pensaba la forma de terminar lo que habíamos empezado pero con mi madre en la casa era muy difícil. A la hora de comer ya estaba mi padre por lo que la cosa se volvió más complicada, estuvimos almorzando los cuatro en el salón mientras que veíamos la tele bueno más bien mis padre veían la tele yo miraba hacia delante hacía los bultos que sobre salían de la camiseta de mi hermana, los bultos de sus pechos y no se había puesto sujetador por lo que si te fijabas bien podía ver la marca de su pezones, ella colocó su pie en mi entrepierna mi polla volvió a crecer. A la hora de la siesta mi hermana y mi madre se pusieron a ver una telenovela y yo tenía cita con mi padre para jugar al tenis por la tarde así que esperé a la noche para atacar pero mis padres se quedaron en casa y mi hermana salió con las amigas.

El domingo por la mañana me levanté temprano había desechado la idea de atacar pero estando yo preparándome el desayuno apareció mi hermana vestida con una braguitas verde militar y una camiseta que dejaba ver su ombligo, ella se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla y me dijo al oído.

–    Buenos días.- susurrándome lo.

–    Buenos – le dije volviendo la cara y dándole un pico en sus labios, ella no se inmuto es más me devolvio el beso luego ella cogió las tostadas que había hecho y la empezó a untar con mantequilla yo me puse detrás suya pegando mi polla erecta entre sus nalgas, y cogiendola de la cintura le dije “ tenemos que acabar lo de ayer “ ella volviendo la cara hacia mi me dijo “siii”, escuchamos pasos y nos separamos. Ella se fue a la mesa y yo seguí haciendo tostadas.

Pasamos el día en la piscina de mi casa en familia yo con mis gafas de sol viendo como ella lucía su cuerpo bajo el bikini.

Al día siguiente era lunes y estaba en la universidad cuando recibí un mensaje, con un foto, “ Ven a buscarme “ la foto era del coño de mi hermana. Tomé la moto y fui hasta su instituto ella me esperaba en la puerta, con su falda de cuadros y su camisa blanca de uniforme,

–  ¿ Cómo te has escapado?

– Le he dicho que me dolía la barriga por la regla

Le dí el casco, ella se subió me cogio de la cintura y nos fuimos a casa. Cuando llegamos abrí la cancela, nuestra madre estaba trabajando y nuestro padre también. Cruzamos la puerta y dejando nuestras maletas en el suelo de la entrada,  la cogí en brazos y la llevé a mi habitación mientras nos besabamos.

Nada más llegar nos empezamos a besar con mucha lengua, mucha lujuria, mucha saliva. Nos desvestimos a lo loco su falda se desabrochó con soltura mi pantalón también , mi camiseta voló por mi habitación al igual que su camisa, las manos para manosearnos no eran suficiente. Tomé sus pechos, su culo, le toque el coño por encima de su tanguita. No podía creer que mi hermanita fuera tan puta. Mi pene fue masturbado varias veces por ambas manos de mi hermana, que bien hacía las pajas. Era increíble mi hermana me estaba haciendo una paja con su manitas mientras que yo le comía la boca y mis manos daban cuenta de sus pechos Increíble pero cierto.

Paramos un segundo y nos miramos a los ojos y ella me dijo:

“Guauuu, Oliver, no lo puedo creer que estemos haciendo esto.”

Y le quité sus bragas y su sujetador luego me quité mis boxers quedándonos los dos desnudos completamente. La tire sobre la cama, ella abrió su piernas. Le meti mi polla lentamente en su agujerito. Le puse las manos en la cabecera de la cama. Y empecé a meterle la polla dentro de su coño con un bombeo, muy lentamente, disfrutando de cada embestida.

Notaba que ella estaba disfrutando y que cada embestida, su cuerpo se estremeció  no queria dejar de follarmela pero la excitación era muy grande. Mientras, nos besábamos, más lentamente que antes, con mucha más lengua.

La penetre un buen rato, cada vez más fuerte sus gritos era también cada vez más fuertes. Su cara se iba transformando en lujuria. Gemia muchisimo y muy fuerte. Se corrio un par de veces, hasta una en la que soltó un gran grito. Habia tenido su primer orgasmo.

Paré unos segundos entonces ella me miró y se dio cuenta que yo no había terminado aún.  ella miró y me dijo “Acostate que te hago llegar”. le hice caso y ella se puso encima mía y comenzó a besar mi polla con su jugos, le dije que se diera la vuelta y así lo hizo y metí mi cara entre sus piernas. Lami sus labios vaginales, le metí la lengua en su almejita . Ella no dejó de chupar ni de pasar la lengua por mi polla hasta que me corrí, no recuerdo haber echado tanta leche como ese día.
Se tumbó a mi lado, nos miramos. Estuvimos besandonos durante un largo rato. Tuvimos más encuentros pero eso os lo contaré en otros relatos.

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En el baño del cine

Siendo este mi primer relato,  debo advertirles sobre mi falta de experiencia al redactar un relato erótico.

 

Primero que nada soy de Mazatlán, Sinaloa,.. México, soy blanco, mido 1.70 complexión regular, ni gordo ni flaco, de cabello oscuro.

 

Todo comenzó un día como cualquiera, me aburría y decidí ir al cine, como no encontré eco en las invitaciones, me fui solo, era de noche, llegué un poco temprano a la función y la sala estaba aun vacía, por lo que salí al baño a orinar antes de que comenzara la película, ya en el baño entre a un cubículo con puerta para tener privacidad, sentía mi pene erecto y quería acomodarlo dentro del pantalón, mi pene no es muy grande mide 16 cm aun así es incomodo andar con el pene erecto nomas porque si, lo saqué del bóxer para acomodarlo cuando escuché la puerta abrirse, me asome por la rendija de la puerta y alcance a ver a alguien asomándose a mi cubículo, yo tenía el pene en la mano, y lo movía para que perdiera un poco su rigidez, noté que el movimiento rápido, (como cuando alguien se sabe descubierto) al salir del cubículo me di cuenta que aun seguía ahí, era una silueta delgada con un culito respingón con el uniforme del cine, Pantalón beige con playera tipo polo azul marino y cachucha al color dela playera, mientras me lavaba las manos observaba que no volteaba, seguía en lo suyo como tratando de ignorarme, yo nunca he estado con un hombre pero me daba curiosidad penetrar a uno, le dije con voz firme,..

 

-¿te gustó lo que viste?

 

Solo bajo la cabeza y simuló arreglar el dispensador de toallas de papel, terminé de lavar mis manos y me dispuse a salir, no sin antes pasar por el dispensador de toallas y acercarme un poco, al pasar por detrás suyo le hice una insinuación,..

 

-Si te gusta lo que ves pídelo.

 

Sequé mis manos y al salir le di una palmadita en el trasero para observar la reacción, y solo dio un pequeño sobresalto y un pequeño gemido escapó de su boca, noté algo extraño en su tono, pero me excitó un poco más de lo pensado.

 

Volví a la sala del cine sin más acción que el haberme atrevido tocar ese culito, ya en la sala me perdía por momentos recordando la escena del baño y casi no ponía atención a la película, en eso note que entró a la sala la misma silueta, volteando a los asientos como buscando algo, para ese entonces la sala ya estaba medio llena y no notó donde estaba yo sentado, al salir de la sala, me pregunté ¿a que habrá entrado?,  ¿me estaría buscando o sería coincidencia?, decidí entonces salir de la sala, ya para ese momento la película era lo de menos, me excitaba pensar que podría darse algo, yo no acostumbro estar con gente desconocida, pero,  ¿a quien no le ha cruzado por la mente hacerlo?

 

Salí de la sala, y volteé hacia el otro lado del lobby del cine en una zona más oscura donde están otros baños, ahí estaba, y al verme se enfiló hacia el baño de hombre y entró, yo le seguí, el lobby es algo largo y se me hacia aun más lejano para llegar, la emoción me hacia latir mas fuerte el corazón, al llegar por fin al baño y entrar, me apuró un poco a entrar y cerró la puerta, y solo dijo,..

 

-Si me gustó lo que vi, fue entonces que noté de nuevo su tono y advertí que era una chica menudita, delgada de piel blanca y con una carita linda, yo estaba nervioso pero ya estaba ahí y no era momento de pensar, me acerque despacio y la besé en la boca, tomándola con mis manos por la cintura y pegándola a mi cuerpo, se separó un poco para decirme que solo teníamos poco tiempo,  subí  su camiseta de uniforme para descubrir unos senos pequeños pero bien formados, redonditos y firmes hice hacía arriba su sostén y me dedique a chupar esos pezones rosas deliciosos, ella gemía y eso me puso aun mas excitado, mientras estaba chupándolos ella comenzó a desabrochar su pantalón y le ayudé a bajarlo y quitárselo, vi entonces un tanga de encaje rosa pálido que casi se perdía entre su piel blanca y tersa, la cargué para sentarla en el lavamanos de mármol  y quitar su tanga , ella desabotonó mi camisa y me la quitó, yo comencé a besar su cuerpo bajando por hacia su ombligo y llegué a su rajita, era hermosa, de un color rosa brillante con un clítoris que apenas sobre salía, su respiración era acelerada y comencé a chupar esa conchita que ya estaba empapada en jugos, con un dedo jugaba en su panochita mientras con la boca lamia su clítoris y estimulaba sus labios vaginales tenía un olor que me encantó, comencé a penetrarla con mi dedo mientras la chupaba, ella agarraba mi cabeza y solo atinaba a decir que le gustaba, que siguiera, aceleré el ritmo de la mamada para hacerla gemir y en poco tiempo noté sus convulsiones, -ooh si, así me gusta, me vengo, me vengo- ella trató de retirarme al venirse pero no la dejé hundí mas fuerte mi boca en su panochita y la comí más duro, ella tapó su boca con su mano para evitar un grito y tuvo un orgasmo fabuloso, yo notaba como su jugo inundaba mi boca y eso me daba placer, subí a besar su boca aun son sus fluido en la mía y ella contestó el beso, saqué mi pene del pantalón el cual estaba tan duro como era posible, tomé un condón y me lo puse, y la penetré de un solo golpe, ella abrió los ojos en un gesto de placer, y le dije, – aquí esta lo que querías- ella solo asintió y cerro sus ojos, y comencé a penetrarla lento, y ella se movía al ritmo de mis embestidas, la tomé por la cintura para acelerar el ritmo y ella me abrazó la cargué un poco subiéndola y bajándola para penetrarla en esa posición, ella solo callaba sus gemidos y buscaba mi boca, la volví a sentar en el lavamanos, para poder penetrarla con mayor facilidad, y asi estuvimos por un par de minutos, luego ella se bajó del lavamanos y se volteó, yo la tome por la cintura y la volví a penetrar en esa posición su cuerpo recargado en el lavamanos y yo entrando y saliendo en su conchita jugosa volteé al espejo que estaba enfrente y ella me veía con cara de lujuria, eso me puso a mil y aceleré el ritmo, ya sentía venirme cuando ella comenzó a gemir diciendo que se venía en ese momento no pude mas y me vine en un orgasmo largo e intenso, mientras veía en el espejo el orgasmo de ella en su rostro, mis piernas temblaban y la abracé por la espalda besando su cuello, al salirme de nuevo escuche un leve gemido de ella, me quité el condón y le ayudé a subirse la tanga, limpié mi pene con papel y subí mi pantalón mientras ella se vestía, abotoné mi camisa y ella me dijo, jamás lo había hecho con un desconocido, volteé y con una sonrisa le conteste que también era la primera vez que hacia algo así, al terminar de vestirse nos dimos un largo beso y me dijo, “no le cuentes a nadie”, sonreí y salió del baño, espere un tiempo prudente para salir yo y me dirigí al estacionamiento, fue al llegar que me di cuenta que no le había pedido nada para volverla a contactar, regresé al cine y la busqué, con mi tarjeta en la mano, ella venía caminando y me dijo,..-Ya salí… Sonreí  le di mi tarjeta y le pregunté,.. ¿a dónde te llevo?… Pero esa es otra historia, que contaré después.

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En busca de sensaciones

De repente sentí su dedo en mi culo, me dolía, pero me gustaba, que sensación tan extraña, mientras me chupaba la verga y metía su dedo poco a poco, sentí su lengua en mi ano, la verdad es que estaba disfrutando muchísimo de eso. La alternaba con sus dedos.

Antes que nada, quiero decir que he leído tantos relatos en esta página que por fin me atrevo a contar algo mío. Bueno soy físicamente, moreno claro, mido aproximadamente 170, pantalón 34, tengo 28 años y tengo una voz muy varonil (bueno es lo que me dicen a cada rato). Me gustan los hombres sólo que desgraciadamente soy algo tímido, no me animo a –por decirlo así.- descararme. Sólo he tenido una experiencia sexual la cual contaré.

Era uno de esos días que no tenía nada que hacer, ya era tarde, como las 6 p.m. creo, estaba yo sentado en una banca mirando el tiempo pasar, como ya era tarde decidí irme a casa, cuando  se me acerca un hombre mayor de 45, yo tenía 25 en ese tiempo, me preguntó algo, sólo por sacar plática, me cayó bien porque estuvimos platicando por casi dos horas, sentí algo raro pues me insinuaba cosas. Al principio me resistía y quería irme, pero pensé “si no es ahora, ¿cuándo será?” y decidí quedarme para ver qué pasaba.

Nos fuimos a su casa, la verdad es que me inspiró confianza por eso acepté, de repente se me acercó y me dio un beso, un beso que en el fondo de mí esperaba desde hace mucho tiempo, yo sólo me dejé llevar, me dejé hacer todo  lo que quería y hacía. Me quitó toda la ropa, y me empezó a mamar la verga, también  subía hasta mi cuello y bajaba de nuevo, me chupó las bubis de una manera que jamás  podré  olvidar, eso me prendió muchísimo.

De repente sentí su dedo en mi culo, me dolía, pero me gustaba, que sensación tan extraña, mientras me chupaba la verga y metía su dedo poco a poco, sentí su lengua en mi ano, ¡ahhh! ¡Qué rico!, le dije. La verdad es que estaba disfrutando muchísimo de eso. Me metió la lengua hasta lo más profundo, la alternaba con sus dedos, de pronto sacó un pene de plástico y me lo metía suave, suave, yo me retorcía del dolor y placer por ser la primera vez que probaba eso, me dolía, pero pedía más, más. El la metía poco a poco hasta tenerla adentro toda, yo gemía. Mientras me la metía, también me la mamaba.

Me preguntó si quería que me metiera su verga, le dije que si, la cual era pequeña, tal vez 10 cm., pero que disfruté, pues era algo nuevo para mí.  Después de 10 ó 15 minutos de mete y saca sentía que se venía, a pesar del condón sentí algo calientito dentro de mí que la verdad se sentía soñado, apreciaba  el cielo. Terminó, pero yo seguía caliente y lo empecé a besar y tocar todo hasta que llegué a  su verga, la cual empecé a mamar desesperadamente, como un loco me decía: ”despacio, con calma”, de repente se le empezó a parar después de tantas mamadas,  me acomodó de tal manera que quedamos en un 69, me pidió que se la metiera, yo obedecí, le daba como si fuese la primera experiencia sexual (que lo era con un hombre, pues he tenido varias mujeres en mi paso).

Recuerdo que cuando me iba a venir le pregunté si podía hacerlo en su boca, me dijo que si, y así lo hice. Después de terminar nos quedamos un rato platicando y quedamos en que seguiríamos viéndonos. Pues a mí me gustó esa experiencia y por supuesto quería repetirla cuantas veces fuera posible, sólo que no fue así, pues en el transcurso de 6 meses que es lo que duró la relación de amigovios, sólo lo hicimos como unas 4 ó 5 veces. Hasta que se terminó dicha relación, pero yo estoy agradecido con él, por brindarme la oportunidad de conocer lo que es tener a un hombre y que lo tengan a uno, ¿ya saben no? ¡En todo y para todo!

Poco después descubrí que en el baño de un mercado muy conocido se podía tener sexo oral y hasta anal tal vez. El caso es que una vez que tenía la necesidad de entrar ahí, me di cuenta que la persona que estaba del otro lado se estaba masturbado, mi curiosidad hizo que me asomara por el hoyo que había, se dio cuenta y me dio a entender que si quería probar, con los ojos asumí que sí. Y él me puso el pene a mi disposición, estaba enorme, lo empecé a mamar hasta sacarle la leche. Y así seguí frecuentando ese lugar sólo que no era suficiente o no lo es.

A la fecha sigo sin encontrar a nadie, estoy seguro que es por lo poco aventado que soy, pues aunque hay veces que me doy cuenta que algunos hombres me miran o me dicen cosas, por miedo a que alguien me mire no les sigo el rollo, pero ahora estoy decidido a estar con alguien.

Bueno muchas gracias por leerme que estén bien.

Autor: Ángel

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